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sábado, 5 de agosto de 2023

Cómo Agnès Varda y Jane Birkin contaron sin polémica lo que hoy sería imposible

 


Mathieu Demy, hijo de Agnès Varda, y Jane Birkin en Kung fu Master. FOTO: CORDON PRESS

Una mujer de 40 se enamora de un niño de 14: cómo Varda y Birkin contaron sin polémica lo que hoy sería imposible

Hablamos con Isabel Coixet y la historiadora Imma Merino sobre la película Kung-fu master, que contra todo pronóstico se exhibió en el festival de Berlín y no generó polémica alguna. Estas son las claves para tratar un tema tan espinoso sin ofender al público.

La cineasta Agnès Varda y su amiga, la actriz y cantante Jane Birkin, que eran dos genias en lo suyo, estrenaron en 1987, una en la dirección y el guion, la otra como autora de la idea y como protagonista del film, la película Kung-fu master, (que se puede ver en Filmin). La cinta narra sutilmente, sin estridencias, la relación imposible entre una mujer de 40 años, sofisticada, inteligente, madre de dos hijas, bastante rota sentimentalmente, y un adolescente de 14 años. Un planteamiento incómodo, desasosegante, que, en cambio, fluye de manera casi natural durante los 80 minutos de metraje.

miércoles, 3 de enero de 2018

Charlotte Gainsbourg: / “No tengo el talento de mi padre ni la belleza de mi madre”




Charlotte Gainsbourg: “No tengo el talento de mi padre ni la belleza de mi madre”


28 DIC 2017 - 18:00 COT

Desde niña cada uno de sus pasos ha sido comparado en términos genéticos. Hija de Jane Birkin y Serge Gainsbourg, semidioses de la cultura francesa, la actriz y cantante edita un nuevo disco y confiesa: “No tengo el talento de mi padre ni la belleza de mi madre”.

MIRARLA ES observar las aguas calmas de un lago bajo el que uno adivina una gran agitación y conflicto. La definición es de su madre, Jane Birkin, y resulta imposible igualarla en poesía y precisión. Charlotte Gainsbourg es una atalaya que amenaza con derrumbarse, una silueta de bailarina clásica con las cuatro extremidades en huelga, un icono de lo chic vestido con camiseta de algodón y tejanos desgastados. Sonríe con esmero, pero no logra disimular la negritud de su ser, como un personaje de las hermanas Brontë trasplantado al corazón de Saint-Germain-des-Prés. La cita es en el bar de un lujoso hotel parisiense, a solo un par de esquinas de la casa donde creció. La mítica morada en la Rue de Verneuil en la que vivió su padre, ese Zeus de la melodía llamado Serge Gainsbourg, hasta su muerte en 1991, se ha convertido en lugar de peregrinaje para sus innumerables fans. La fachada está cubierta de abundantes pintadas. La más impresionante reproduce los rostros de sus progenitores a escala gigante, como lo haría la propaganda de un régimen autoritario. Junto a ellos, esta actriz y cantante de 46 años conforma lo más parecido a una familia real que pueda tener esta nación tan orgullosamente republicana.

Charlotte Gainsbourg / “Nunca voy a estar satisfecha con quien soy”


Charlotte Gainsbourg
Foto de STEFAN HEINRICHS








Charlotte Gainsbourg: “Nunca voy a estar satisfecha con quien soy”

Disfrutamos de las contradicciones de la actriz y cantante anglofrancesa, que protagoniza Samba, lo nuevo de los directores de Intocable.


Ser la hija de Serge Gainsbourg y Jane Birkin no es algo de lo que sea sencillo abstraerse. Pero Charlotte Gainsbourg, de 43 años, ha conseguido, por méritos propios, dejar atrás en sus entrevistas las alusiones al estilo de su icónica madre o al mítico y provocativo dueto con su padre, Lemon Incest. Es cierto que el escándalo parece algo inherente a ella y protagonizar la llamada «trilogía de la depresión» de Lars Von Trier (Nymphomaniac, 2013; Melancolía, 2011; y Anticristo, 2009) no ha alejado precisamente ese halo de su persona. Pero la impresión que transmite cuando charlamos sobre su último trabajo, Samba (que se estrena el 27 de febrero), es la de estar en una etapa muy tranquila, feliz de haberse reencontrado con Nueva York. Allí se mudó junto a su pareja, Yvan Attal, y sus tres hijos, tras la muerte de su hermana Kate Barry en diciembre de 2013. Hablamos con ella de ese cambio y de su trabajo a las órdenes de los creadores de Intocable, sobre una mujer que se enamora de un sin papeles (Omar Sy).

Charlotte Gainsbourg según Karim Sadli

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viernes, 15 de mayo de 2015

Lulu Gainsbourg / El último del clan


Lulu Gainsbourg


Lulu, el último del clan

El más joven de la saga vive entre el peso de la herencia y la figura del mito transgresor de su padre. Lulu Gainsbourg publica su segundo disco consciente de que su apellido le expone a críticas feroces


CARLES GÁMEZ
Valencia 15 MAY 2015 - 17:45 COT


Cuando tenía dos años Lulu Gainsbourgsubió por primera vez a un escenario en compañía de su padre Serge Gainsbourg. Era 1991 cuando la gran sala de los conciertos musicales de París, Le Zenith, acogía al músico dos años antes de morir; un Gainsbourgaplaudido y celebrado por un público donde se mezclaban varias generaciones. Él era el gran mito transgresor de la canción francesa en todos sus frentes. Gracias al vídeo y a YouTube Lulu Gainsbourg ha podido memorizar aquel momento de su infancia que casi siempre, en un momento u otro, aparece en todas las entrevistas que atiende. Ahora, a punto de cumplirse los 25 años de la desaparición del músico, Lulu Gainsbourg desembarca con su segundo trabajo discográfico, un proyecto musical de factura íntima y autoría propia. Y siempre con el peso de haber crecido con la ausencia de un padre que se ha convertido en objeto de culto.


“Llevar este apellido no resulta fácil, te puedes ver expuesto a las críticas más feroces, pero tampoco los juzgo, solo puedo decir que desde los cuatro años estoy delante de un piano, he trabajado duro y no me he rendido. Para mí la música es toda mi vida y espero que este disco ayude a verme como músico”, ha contado.
Último vástago de la saga familiar del músico francés, Lulu Gainsbourg –como anteriormente otros miembros del clan– ha tenido que realizar el aprendizaje a marchas forzadas que supone llevar su apellido, más aun si encima optas por la carrera musical. Y aprender que el nombre también se puede convertir en un estigma. Su madre, Caroline von Paulus, alias Bambú, una joven de exótica belleza escapada de una infancia miserable y dura, es la encargada de curar las heridas del corazón de Gainsbourg después de su dolorosa separación de Jane Birkin. Bambú será también la compañera del músico que escandaliza con sus apariciones en los platós televisivos en sus últimos años de vida. En su eterno papel de pigmalión Gainsbourg patrocina su debut musical aunque con poco éxito. Como momento memorable quedan los gritos orgásmicos de Bambú en el tema Love On the Beat (1984), una secuela de Je t’aime... moi non plus a ritmo de música disco.





Criado por su madre al margen de los focos mediáticos, el pequeño Lulu (1986, París) lleva una vida nómada entre París, Nueva York, Los Ángeles y Londres, la ciudad donde actualmente reside. Con una formación académica que incluye estudios en el conservatorio y en la prestigiosa escuela de música BerkleeCollege de Boston. A diferencia de su hermana de padre Charlotte, su entrada en la escena artística se haría esperar. Un álbum tributo a su padre, FromGainsbourg To Lulu (Mercury/Universal, 2011), acompañado de colaboraciones de alto y lujoso voltaje –Marianne Faithfull, Iggy Pop, Vanessa Paradis, RufusWainwright, Johnny Depp– y hasta un remake de aquel dúo que en su momento hizo su padre con Brigitte Bardot, Bonnie and Clyde, ahora revisitado ni más ni menos que con la actriz Scarlett Johansson. En el proyecto quedaban fuera por problemas de agenda nombres como Leonard Cohen o Bono para un álbum con voluntad de universalizar la herencia melódica de un músico que había hecho alguna cosa más que componer Je t’aime... moi non plus, publicada en 1969.








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Serge Gainsbourg con Jane Birkin.


De la universalidad de la figura de su padre, Lulu Gainsbourg ya había tenido algunas pruebas significativas, como cuando el legendario bajista del grupo de James Brown, Bootsy Collins, se arrodilló ante él al saber que era su hijo. Como a su amigo Sean Lennon, le ha tocado aprender a gestionar ser el heredero de uno de los mayores legados musicales de Francia. Ahora, después de aquel primer disco homenaje, publica su segundo álbum, Lady Luck(Universal France), un proyecto personal y canciones de su propia cosecha donde mezcla géneros y atmósferas musicales con elegancia. Un trabajo en el que tampoco faltan colaboraciones singulares, como la de la actriz AnneHathaway –como a su padre, le gusta hacer cantar a las estrellas– o la diseñadora Ara Starck. Entre las secuencias más emotivas del disco, la baladaMoushka dedicada a su madre, de resonancias muy gainsbourianas; Destiny, un texto con destinatario paterno, o esa pieza instrumental llamada Lily Rose, en honor de la hija de Johnny Depp y Vanessa Paradis.
Poco amante de los excesos –en su currículo no aparecen ni alcohol, ni tabaco ni drogas, referencias imprescindibles en la iconografía gainsbouriana, el artista vuelve a enseñar sus cartas musicales, como la imagen que ilustra la portada del disco obra del fotógrafo Jean Baptiste Mondino, una afortunada dama que hubiera complacido los gustos eróticos de su padre.
Cuando todavía no está enterrado en el pasado el suicidio de Kate Barry, hija de Jane Birkin y del compositor John Barry, datado en diciembre de 2013, la saga Gainsbourg no deja de engrandecerse a la sombra del padre, de sus canciones convertidas en clásicos y de sus escándalos transformados en hitos. Un cuadro familiar que ha contado con Jane Birkin como administradora principal del legado, continuado por Charlotte Gainsbourg dedicada al cine y la música, que anuncia un próximo álbum con canciones en francés –idioma al que hasta ahora se resistía– como tributo paterno. Su hermana Lou Doillon, durante muchos años el patito feo del clan, debutó en 2012 con el álbum Places (con el actor, compositor y productor francés Étienne Daho como padrino). Y, finalmente, Lulu Gainsbourg, que vuelve a poner a prueba ese importante reto que supone llamarse Gainsbourg.






lunes, 24 de febrero de 2014

Charlotte Gainsbourg / Fotos

Charlotte Gainsbourg by Satoshi Saikusa
Charlotte Gainsbourg
FOTOS

Charlotte Gainsbourg by Satoshi Saikusa

Charlotte Gainsbourg by Satoshi Saikusa

Charlotte Gainsbourg by Satoshi Saikusa


Charlotte Gainsbourg, by Juergen Teller














Charlotte Gainsbourg by Steven Meisel

Charlotte Gainsbour by Lothar Schimid
Charlotte by Mario Sorrenti

Charlotte Gainsbourg by Annie Leibovitz




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