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lunes, 20 de junio de 2016

Las memorias de Valérie Trierweiler / Fenómeno literario o simple venganza

Valérie Trierweiler

Valérie Trierweiler

FENÓMENO LITERARIO 
O SIMPLE VENGANZA

¿Son lícitas las memorias de Valérie Trierweiler?



    Valérie Trierweiler, en pasado enero en un viaje a India. / FRANCE PRESS

    Reclamar el espacio

    Por Patricia Souza

    Valérie Trierweiler ha sacudido la reentré literaria en Francia y saca un libro donde revela todo sobre su relación con el presidente francés: el triángulo amoroso, frases lapidarias de Hollande sobre los franceses, escándalo. Hasta ahí tiene los ingredientes de un libelo, de un arreglo de cuentas para curar un abandono. Varias librerías deciden no venderlo. Mensaje: la literatura es un hecho separado del mundo real, no transitivo a la esfera pública. Trierweiler fue inmediatamente encerrada en el círculo inmanente de la loca histérica y celosa que escribe por dinero. Pocas personas han salido en su defensa y los literarios han sentido que el tema no les concernía. Argumentos: división entre vida pública y privada, derecho al secreto. Pero estas dos reglas corresponden a una división que viene del siglo XVIII y divide el trabajo en dos conceptos distintos en función del género: las mujeres tienen reservado el espacio íntimo, lo doméstico, y los hombres el público o el ejercicio de una ciudadanía plena. La gente se lanzó a comprar el libro, no solo por chismosa, sino porque les hablaba de sus propias vidas, de una mujer de extracto social bajo que es repudiada. Es la fuerza de la literatura popular contra su versión burguesa (no hay perlas sino lágrimas, no hay marcas sino desarraigo). Es el hecho pequeño, banal y cotidiano, llevado al espacio público, es el derecho al discurso negado a las mujeres en sociedad. Quizás este hecho histórico signifique que el ejercicio del discurso en lo público es también otra forma de hacer de la literatura un fenómeno vivo y social, en suma un hecho también político. Cuanto más lejos esté la literatura de las experiencias concretas, más fría será la mirada exterior. En este caso, la realidad se impone a la ficción con un libro que decide hablar, con todos sus excesos y pequeñeces, desde el espacio de la emoción, desde la no teatralización de la verdad.

    Valérie Trierweiler / El éxito de una traición

    Valérie Trierweiler, el éxito de una traición

    El libro de la excompañera del presidente francés François Hollande se vende por miles en un solo día agotando las existencias


    La periodista y ex primera dama de Francia, Valérie Trierweiler, en una imagen de julio de 2013. / REUTERS
    El día que el presidente francés, François Hollande, reconoció a su pareja, Valérie Trierweiler, que la había engañado durante meses con la actriz Julie Gayet, aquella le amenazó: “Te destruiré”. La venganza se ha cristalizado esta semana en forma de libro —Gracias por este momento—, un relato indiscreto y malicioso de la vida íntima de su antiguo compañero. Frente a un político en horas bajas (su valoración, del 13%, es históricamente baja), miles de franceses han premiado la traición de Trierweiler lanzándose a la compra de ejemplares. Las librerías del país se han quedado prácticamente sin existencias para el fin de semana.

    Valérie Trierweiler / Te destruiré como tu me has destruido

    Valérie Trierweiler

    Valérie Trierweiler

    “¡Te destruiré como tú me has destruido!”

    La revista 'Vanity Fair' desvela a través del hermano de Valérie Trierweiler y de algunos amigos como fue la ruptura de la ex primera dama y Hollande



    La portada de Vanity Fair, con Valérie Trierweiler.
    La vendetta ha comenzado.  El círculo más íntimo de Valérie Trierweiler y su hermano, William Massonneau, han desvelado algunos de los secretos de la relación del presidente francés François Hollande y la que ha sido los últimos ocho años su pareja. La revista Vanity Fair, en su edición española,  recoge las declaraciones de Massonneau que asegura: "La capacidad de Hollande para llevar vidas paralelas me sobrepasa. Su poder de seducción es inmenso". Y añade: “La relación entre mi hermana y Hollande estaba influenciada por los acontecimientos políticos. Ya no eran Valérie y François. Eran el presidente y la primera dama”.
    El hermano de  Trierweiler, un ingeniero informático de 50 años, advierte a la publicación que habla porque estaban circulando muchas mentiras. “Quiero que todo refleje fielmente la realidad”. Y así inicia el relato de cómo la ya ex primera dama reaccionó la noche en que Hollande le comunicó su infidelidad con la actriz francesa Julie Gayet.

    domingo, 19 de junio de 2016

    Valérie Trierweiler / Si no hubiese sido presidente, quizá seguríamos juntos

    Valérie Trierweiler

    Valérie Trierweiler

    “Si no hubiese sido presidente, 

    quizá seguiríamos juntos”

    En las primeras confidencias de la ya ex primera dama francesa, Trierweiler culpa a la política de su ruptura con el presidente Hollande



    Valérie Trierweiler, en su visita de ayer a un suburbio en Bombay. / DIVYAKANT SOLANKI (EFE)
    “Si no hubiese sido presidente, quizás seguiríamos estando juntos”. Son las primeras confidencias de la ya oficialmente ex primer dama francesa, Valérie Trierweiler, tras hacerse pública la ruptura con el presidente François Hollande. La periodista, volcada de momento con su labor humanitaria, realizó estas declaraciones a un grupo de periodistas en su segundo día de visita a India con la ONG Action pour la Faim, palabras que fueron filtradas ayer por la televisión I-Télé y la radio RTL. Añade que nunca soñó con entrar en el Elíseo, donde tanto le costó encontrar su sitio, pero pese a todo defiende la creación de un estatuto especial para la pareja oficial del jefe de Estado.

    Valérie Trierweiler / Cuando me enteré, fue como caerme de un rascacielos

    Valérie Trierweiler 

    “Cuando me enteré, fue como caerme de un rascacielos”

    La ex primera dama francesa concede su primera entrevista tras la ruptura con Hollande

    En sus declaraciones asegura que la ruptura ha sido "violenta" porque es "mediática"




    Portada de la revista 'Paris Match'. / EFE
    Puso tierra de por medio y se desplazó a India en un viaje humanitario, pero Valérie Trierweiler sigue dando titulares. Paris Match, la revista en la que colabora la periodista, publica este jueves su primera entrevista desde que François Hollande anunciara su ruptura públicamente. Una conversación que se produjo con sus colegas durante las horas de vuelo. "Evidentemente oía rumores, pero se oían sobre todo el mundo. También sobre mí, continuamente. No les hacía caso. Cuando me enteré, fue como si me hubiera caído de un rascacielos", señala la que fue la pareja del presidente francés en los últimos años, relación que terminó tras la publicación en una revista del affaire de Hollande con la actriz Julie Gayet.

    domingo, 18 de enero de 2015

    Juan Cruz / Vive la France


    Vive la France

    Los electos españoles no se dan a la lectura, o al menos eso es lo que se nota en lo que dicen en sus alocuciones, que más parecen pescado seco



    Antes del atentado de París le preguntaron al presidente francés François Hollande (aquí lo recogió Alex Vicente, cuando empezó la polémica) por la ahora novela reciente de Michel Houellebecq. No la había leído, pero iba a hacerlo, comentó, porque era un punto de vista a tener en cuenta. Ya se sabe que esa novela, en la que los socialistas de la ficción arruinan su porvenir, no iba a ser (no lo será, seguramente), plato de gusto del atribulado mandatario francés. Pero él dijo que ese era un punto de vista a tener en cuenta.
    Parece muy interesante esa postura; es natural que se ponga en paralelo lo que sucede entre nosotros cada vez que algo ocurre o se dice en el exterior. España es un país espejo. Recuerdo que hace más o menos un siglo, cuando el Rey de entonces ordenó que reemplazaran a Carlos Arias Navarro por Adolfo Suárez, este periódico me pidió que recabara en Londres algunos juicios sobre el novato que se hacía cargo de los destinos de este país. Entonces entrevisté a algunos personajes notorios del Reino Unido (Michael Foot, Douglas Hurd...), que no tenían idea de quién era Suárez, al que luego ungió (con una visita a la embajada en Londres) Margaret Thatcher, cuando ya el presidente de la Transición era la gran esperanza de centro de la España que huía de los extremos...
    Esa crónica de las reacciones inglesas era parte de esa España especular en la que vivimos: queremos saber qué se piensa por ahí de lo que pasaba por aquí. Eso se publicó, en EL PAÍS, y al cabo de unos días The Guardian recogió lo que se decía aquí que se decía allí. Y EL PAÍS, de nuevo, lo publicó, pero como algo que se decía allí de lo que sucedía aquí. Así ha sido, y en cierta medida es bueno que siga sucediendo: que veamos siempre por el ojo de una cerradura ancha lo que se dice de nosotros.

    Que aprendan de Hollande, que lee hasta lo que no le gusta
    Lo que dijo Hollande sobre leer un libro que no le va a gustar no va sobre los españoles, pero nos concierne. Veamos qué sucede aquí: en primer lugar, que se acabó esa costumbre de leer que manifestaban los políticos en ejercicio. Felipe González (y su compañero, Alfonso Guerra) hicieron de la recomendación de libros una costumbre, hasta el punto de que Felipe puso de moda a Marguerite Yourcenar, y sus Memorias de Adriano. Guerra reinventó a Mahler, entre nosotros, y él, tan melómano, y tan lector, con razón se queja de que parece que sólo escuchaba a Mahler... Luego vino José María Aznar; según Manuel Vicent, que estuvo en su casa antes de que él se arriscara por la pendiente del poder, tenía en su biblioteca una edicíón muy fatigada de las memorias de Manuel Azaña. No sé si en la crónica de esa visita Vicent cuenta que supo entonces que esa era una edición de segunda mano, lo cual justificaría la fatiga de las cubiertas, pero lo cierto es que Aznar no sólo citaba a Azaña sino a poetas cuyos libros llevaba al hemiciclo. Es cierto que luego su carácter no era muy poético, pero él leía poesía, eso se vio.
    ¿Y ahora? El discurso político es vacío; los mandatarios actuales no sólo no hablan de libros, sino que la experiencia de la lectura no se nota en lo que dicen. ¿Y por qué? Pues porque no leen, o al menos eso es lo que se nota en lo que dicen en sus alocuciones que más parecen pescado seco. Que aprendan de Hollande, que lee hasta lo que no le gusta.
    jcruz@elpais.es

    martes, 18 de febrero de 2014

    Las denuncias de Julie Gayet judicializan su relación con Hollande

    Julie Gayet


    Las denuncias de Julie Gayet 

    judicializan su relación con Hollande

    La policía convoca al fotógrafo Sébastien Valiela para declarar sobre las fotos que destaparon el 'affaire' entre el presidente francés y la actriz



    Julie Gayet, en el fondo durante la investidura de Hollande como candidato a las elecciones presidenciales. / CORDON PRESS
    El fotógrafo Sébastien Valiela, autor del reportaje que reveló la relación amorosa entre el presidente francés, François Hollande, y la actriz Julie Gayet, ha sido convocado a declarar hoy por la Brigada de la Represión de la Delincuencia contra las personas (BRDP). Valiela será escuchado en el marco de la denuncia interpuesta por Gayet “tras la publicación de unas fotos en las que esta aparecía al volante de su coche”, confirmaron fuentes policiales. La actriz presentó una denuncia contra desconocidos “por poner en riesgo la vida de otros” en la que sostiene que los paparazis la acosan desde que se publicó su relación con Hollande3 en la revista Closer el pasado 10 de enero.
    La fiscalía de Nanterre, periferia oeste de París, abrió una investigación por atentado a la vida privada tras la segunda publicación de unas fotos de Valiela en la revista Closer, el 17 de enero, una semana después de que el semanario revelara que la actriz y el jefe del Estado galo se veían de forma clandestina en un apartamento de la calle de Cirque, a 150 metros del palacio del Elíseo.

    Julie Gayet

    Valiela, que se hizo célebre en los años noventa cuando fotografío a François Mitterrand con su hija secreta, Mazarine, tomó fotos de Hollande y Gayet llegando separadamente al apartamento de sus citas galantes. Para hacer el reportaje, contó con la ayuda de un compañero y se escondió en la caja de la escalera de un edificio cercano. Al publicar esa primera serie, Valiela contó que un escolta del presidente se encargaba de llevar los cruasanes a la pareja por la mañana y sostuvo que Hollande había descuidado su propia seguridad. El presidente ha renunciado a emprender acciones judiciales, aunque manifestó su “total indignación” en la conferencia de prensa del 16 de enero pasado, porque el estatuto de inmunidad presidencial impide que otros puedan demandarle a él.

    Julie Gayet
    La fiscalía de Nanterre ya abrió una primera investigación por atentado a la vida privada tras la denuncia presentada por Gayet, de 41 años. Además de esa denuncia, la actriz ha presentado otra contra la revista del corazón ante la justicia civil por atentado a la intimidad; esta causa será vista el 6 de marzo en un tribunal de Nanterre, el municipio donde tiene su sede Closer.
    Gayet reclama a la publicación 50.000 euros de daños y perjuicios, 4.000 euros de costas judiciales y la publicación del fallo judicial en la portada de la revista, propiedad del grupo italiano Mondadori.



    martes, 4 de febrero de 2014

    Julie Gayet denuncia a Closer por atentar contra su intimidad

    Julie Gayet

    Julie Gayet denuncia a ‘Closer’ 

    por atentar contra su intimidad


    La actriz demanda a la revista por unas fotos en las que aparece conduciendo su coche

    Además vuelve a la actualidad profesional al protagonizar un vídeo musical y ser nominada para los premios César


    Atentado. Intimidad. Vida privada. El artículo 226, epígrafe 1 del Código Penal francés considera delito una conducta en la que confluyan esos tres elementos. Y la actriz francesa Julie Gayet ha empleado esa figura jurídica para denunciar a la revista Closer, la misma que sacó a la luz su affaire con el presidente François Hollande.
    Lo que Gayet confía en ver sancionada no es la publicación de las fotos realizadas en la vía pública que la mostraban a la entrada del inmueble donde tenían lugar sus rendez-vous con Hollande. Su objetivo son otras imágenes, difundidas el 17 de enero en la misma revista, que la muestran al volante de su vehículo. Un habitáculo que, según la denuncia, estaría amparado por las mismas leyes que amparan la esfera privada. Así lo ha desvelado este martes el diario Le Monde, que informa que la fiscalía de Nanterre, localidad a cuya jurisdicción pertenece la sede social de Closer, ordenó investigar, a finales de enero, la legalidad de la publicación de esas imágenes. Las pesquisas han sido asumidas por la Brigada de Represión de la Delincuencia contra las Personas.

    Julie Gayet


    En los fundamentos de derecho se establece que "está penado con un año de prisión y 45.000 euros de multa el hecho de atentar voluntariamente, mediante cualquier procedimiento, contra la intimidad de la vida privada de una persona". El primer apartado define como ilícita "la captación, grabación o difusión, sin el consentimiento de su autor, de palabras pronunciadas a título privado o confidencial". Y el segundo, "la toma, grabación o difusión de la imagen de una persona en un lugar privado sin su consentimiento".
    La norma establece que solo se presume el consentimiento de las personas afectadas cuando los actos descritos "sean cometidos a la vista y con el conocimiento de los interesados, sin que éstos manifiesten su oposición estando en condición de hacerlo". La revista deberá contestar la tesis sobre la que sostiene la denuncia: que Gayet no pudo dar su consentimiento porque, al no ser consciente de que estaba siendo fotografiada, no estaba en condiciones de hacerlo; y que en ese caso tampoco habría dado autorización.
    El vespertino indica que las autoridades se han puesto en contacto con la actriz, que ya puso una denuncia —archivada por falta de pruebas— en marzo de 2013 por los rumores que la asociaban con el presidente Hollande.
    A la denuncia presentada ahora, por la vía penal, se suma la demanda por lo civil —que no persigue un hecho delictivo sino una compensación económica por daños y perjuicios— interpuesta por Gayet contra 'Closer'. El inicio de la vista oral está previsto para el día 6 de marzo, y está fundamentada en el artículo 9 del Código Civil, que establece que "toda persona tiene derecho a que sea respetada su vida privada" y autoriza a los jueces, "sin perjuciio de la reparación del daño sufrido, a prescribir toda medida, como el secuestro o la retirada/confiscación [de una publicación] y otras conducentes a impedir o hacer cesar un ataque a la intimidad de la vida privada".

    Julie Gayet

    Según el texto de la denuncia a la que ha tenido acceso Le Monde, Julie Gayet reclama 50.000 euros por daños y perjuicios, 4.000 euros de costas (el coste derivado de litigar) y la publicación de una nota judicial con la condena en la portada de la revista.
    Además hay otra novedad en lo que a la actriz se refiere. Gayet, que permanecía en un discreto retiro en medio de la tormenta ha reaparecido por un motivo profesional.
    Gayet sale en el vídeo Minor Alps donde interpreta a una mujer que aguarda a su amado. El trabajo se llama de hecho Wainting for You (Esperándote). El grupo americano rodó el vídeo en Francia y en él también trabaja el actor Philippe Rebbot, que coprotagoniza las andanzas de un hombre y una mujer (Julie Gayet) que no logran encontrarse.
    Esta semana también se ha sabido que Julie Gayet ha sido nominada a los premios César de cine como mejor actriz secundaria por su interpretación en Quai d’Orsay de una seductora consejera política sobre África en la oficina de un ficticio ministro de Exteriores de Francia que aspira al Nobel de la Paz. El argumento está inspirado en el ex primer ministro francés Dominique de Villepin. La prensa especula sobre si la actriz acudirá a la ceremonia de los César, que tendrá lugar el 28 de febrero en el Théâtre du Châtelet.
    Mientras Hollande no ha dejado claro qué relación va a mantener en el futuro con Julie Gayet. De momento actúa como un presidente soltero.



    domingo, 12 de enero de 2014

    Julie Gayet / La novia secreta de François Hollande

    Julie Gayet

    La noticia de una novia secreta 

    enfada a Hollande

    'Closer' muestra fotos de las supuestas escapadas nocturnas del presidente francés

    Hollande considera tomar acciones legales contra la publicación francesa por intromisión en su vida privada

    Julie Gayet

    El rumor comenzó en enero del año pasado, pero hoy la revista del corazón Closer lo ha convertido en noticia al publicar un amplio reportaje de siete páginas con profusión de fotos y el título “el amor secreto del presidente”. Las imágenes muestran a François Hollande llegando en su moto al pied à terre parisiense de la actriz Julie Gayet, de 41 años. Según afirma la revista, el jefe del Estado “ha cogido la costumbre de pasar las noches en casa de Gayet”, y uno de sus guardaespaldas “protege el secreto de los encuentros con la actriz y lleva incluso los cruasanes”.
    Hablando en nombre propio y no como presidente, Hollande ha afirmado hoy que “deplora profundamente los ataques” a su vida privada, “a la que tiene derecho como todos los ciudadanos”, y ha añadido que estudia la posibilidad de presentar una denuncia judicial. Por su parte, Gayet ya había presentado una denuncia el 18 de marzo de 2013 ante la fiscalía de París para tratar de identificar a los autores del rumor que la relacionaba con Hollande.
    Oficialmente, el jefe del Estado francés, de 59 años, mantiene una relación sentimental con la glamurosa periodista Valérie Trierweiler, de 48 años, después de haber vivido largo tiempo junto a Ségolène Royal, con la que tiene cuatro hijos.


    La portada de la revista 'Closer'. / AP
    La director de Closer, Laurence Pieau, justifica en una entrevista a la emisora France Info la publicación de sus informaciones sobre la vida privada del jefe del Estado en que llevaban tiempo comentándose de forma más o menos abierta en círculos periodísticos y los ciudadanos tienen "derecho a saber".
    Según Closer, la amistad entre Hollande y Gayet comenzó en 2012, cuando la actriz participó en un vídeo de la campaña presidencial del político socialista en el que calificaba al candidato como un hombre “humilde”, “formidable” y “dispuesto a escuchar a todo el mundo”. El semanario se apoya también en alusiones en la prensa a la presunta relación de Hollande, empezando por L'Express, que el pasado 18 de diciembre publicaba que "el jefe del Estado se organiza escapadas discretas" en ocasiones saliendo del Palacio del Elíseo por una puerta trasera en el jardín.
    En una nota, el abogado de Gayet, Vincent Toledano, ha afirmado que los rumores no tienen base alguna. La actriz de cine y televisión, que ha aparecido en más de 50 películas, es madre de dos hijos.
    Las primeras reacciones políticas indican que los compañeros de profesión de Hollande defienden la privacidad del presidente. El primer ministro, Jean-Marc Ayrault, ha dicho que Hollande tiene “perfecto derecho a pedir respeto a su vida privada”. Incluso la líder del Frente Nacional, Marine Le Pen, ha corrido en socorro del jefe del Estado al afirmar que le choca “todo ataque a la privacidad” y añadir con cierta malicia: “Si su imagen se ha degradado hoy es porque los medios revelan esas informaciones”, y no por su relación con Gayet.
    Según Le Pen, la única cuestión en juego es saber si “la amante se mantiene con dinero público”, cosa que a su juicio no sucede. “En lo que concierne al presidente, desde el momento en que eso no cueste un céntimo al contribuyente, como pudo ser el caso durante el mandato de François Mitterrand, considero que todo el mundo tiene derecho a su vida privada”.
    El diputado Bruno Le Roux, presidente del Grupo Socialista en la Asamblea Nacional ha zanjado la cuestión diciendo que “se trata de un asunto totalmente privado” y que “la política no se hace en la prensa basura”. “No me sorprende que sea en ese género de prensa donde ha aparecido el reportaje”, ha dicho.


    Nadie quiere a Valérie Trierweiler

    Nadie quiere a Valérie Trierweiler

    Cuando se cumple un año de la llegada de Hollande al Elíseo, la primera dama de Francia se hunde en las encuestas y la calle pide a su presidente: “No se case, no la queremos, en Francia”



    Hundido en los sondeos un año después de su llegada al Elíseo, el presidente francés François Hollande poco puede esperar de su compañera para recuperar a la opinión pública. La intriga inicial por aquella mujer atractiva e independiente, periodista de profesión, con nombre impronunciable, Valérie Trierweiler, que avisaba que no sería una primera dama al uso, dejó pronto lugar al rechazo. Al mes de instalarse en la presidencia, el polémico tuit de apoyo a un disidente político de Ségolène Royal, la ex de su pareja y madre de sus cuatro hijos, la relegaba a la categoría de impulsiva y cegada por los celos. Ni sus continuados mea culpa en la prensa, ni su progresivo cambio de actitud, ni su compromiso con causas caritativas parecen surtir efecto.
    “No se case con Valérie… sabe, no la queremos, en Francia”. De todas las críticas y comentarios desagradables recibidos por el mandatario francés, esta es quizás una de las frases más duras que le ha tocado oír. La pronunciaba una señora de Dijon, el pasado mes de marzo, durante una visita del presidente Hollande y uno de sus habituales baños de multitud. Aunque con poca delicadeza, la ciudadana anónima resumía un sentimiento bastante generalizado.
    Valérie Trierweiler
    Los sucesivos sondeos han mostrado el desapego de los franceses con su primera dama, quien partía en principio con la mitad de opiniones positivas. Sus primeros pasos recibieron de hecho el aplauso de la prensa, empezando por su estreno como compañera del nuevo presidente en su viaje a Chicago con Michelle y Barack Obama, en la que destacó por su elegancia y su estilo. Pero menos de un mes de su llegada tiraba por la borda su imagen con un mensaje en Twitter en el que mostraba su apoyo a un socialista tránsfuga que se presentaba –y ganó- contra la que ha sido pareja de Hollande durante tres décadas, Ségolène Royal. El conocido tuitgate ha sido desde entonces el punto de partida de un sinfín de biografías, la mayoría poco halagadoras, de la compañera de Hollande.
    Al margen de sus errores, la periodista sufre de una doble confusión sobre su papel. El primero es la falta de estatuto de primera dama, que obliga a cada inquilina del Elíseo a crearse un papel a medida y buscar su propio espacio. En el caso de Trierweiler, la confusión se ve reforzada por el hecho de no estar casada al mandatario. “Es más fácil ser la esposa legítima del jefe de Estado que su compañera”, comentaba al respecto su predecesora, Carla Bruni, en una entrevista a la revista Elle en la recomendaba a Treirweiler hacer lo propio. “Sentí un verdadero alivio de la preocupación general respecto a mi persona cuando me casé con Nicolas Sarkozy", añadía la exmodelo, quien se casó con Sarkozy cuando él era ya presidente.
    En el caso de Treirweiler, su condición de periodista todavía en ejercicio tampoco le hace ningún favor. Consciente del posible conflicto de intereses, ella misma aceptó renunciar a la sección de política y a la televisión y limitarse al ámbito cultural. Desde que es primera dama escribe un par de crónicas en la revista Paris Match, a medio camino entre la crítica y la columna de opinión, que para muchos sigue siendo incompatible con su condición de inquilina del Elíseo. A esto se suma su falta de tacto con sus compañeros de profesión, como las críticas a su propia revista, a la que acusó de hacer “solo mierda”, sus gestos malhumorados y sus repetidas denuncias judiciales.
    Con motivo del primer año en Elíseo de Trierweiler, el consultor en comunicación política Philippe Moreau Chevrolet da tres consejos a la periodista en una entrevista a la versión digital del diario Le Figaro. El primero es rodearse de un buen equipo de comunicación. El segundo, legitimar su situación: o bien mediante la aprobación de una ley que regule el estatuto de primera dama, o bien, como aconsejaba Bruni, casándose con Hollande. “También permitiría borrar la imagen de mujer que rompió la pareja de François Hollande”, añade. El tercero, en línea con este último argumento, escenificar una reconciliación con Royal y sus cuatro hijos, con los que no tiene relación, mediante un bonito reportaje por qué no, en la misma revista Paris Match.