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viernes, 6 de febrero de 2026

La pesadilla de Frances Farmer / La actriz «comunista» que el Hollywood dorado internó en psiquiátricos


Alcohol, peleas y una lobotomía: la oscura historia de Frances Farmer


Frances Farmer

Alcohol, peleas y una lobotomía: la oscura historia de Frances Farmer, una de las primeras chicas “malas” de Hollywood

Más allá del mito y de las canciones, existió un mujer sumamente bella, talentosa y, sobre todo, rebelde. Una actriz que tuvo todo Hollywood a sus pies y trascendió a la historia como el “ángel caído” de la industria

Natalia Ruiz
26 de septiembre de 2021

Más allá del mito, existió un mujer sumamente bella, talentosa y, sobre todo, rebelde. Frances Farmer, una actriz que tuvo todo Hollywood a sus pies y trascendió a la historia como el “ángel caído” de la industria. Vivió en carne propia una de las caídas más estrepitosas que se conocen hasta ahora.

miércoles, 7 de mayo de 2025

Memorias del malestar: escritores que narran su trastorno psicológico en primera persona

 

Salud mental autores libros


Memorias del malestar: escritores que narran su trastorno psicológico en primera persona

La salud mental protagoniza uno de los grandes debates de los últimos años. Una oleada de autores, de Rosa Montero a Eloy Fernández Porta y Almudena Sánchez, exponen sus dolencias en obras confesionales que desafían el tabú

martes, 3 de octubre de 2023

Raúl Gómez jattin / Anhelo de Libertad e infancia

Raúl Gómez Jattin


Raúl Gómez Jattin
ANHELO DE LIBERTAD E INFANCIA
Por Udiluz Monsalve Muñoz
El presente artículo tiene como propósito aproximarse a la visión de la infancia en Retratos Del amor, del poeta Raúl Gómez Jattin. La infancia estará ligada a la sexualidad, a la ensoñación; en la adultez será olvidada o incluso perdida. Veremos, entonces, cómo la infancia es una sola con la libertad, y cómo renace cada día en la adultez, etapa nostálgica de lo que alguna vez se vivió siendo un niño. La infancia se constituirá, sobre todo, en el pasado y el presente del hablante lírico.

sábado, 24 de junio de 2023

Robert Walser / Habla más bajo que no te oigo


ROBERT WALSER
Emmanuel Baccinelli


Habla más bajo que no te oigo

La tierra elegida

Juan Forn
Karl y Robert, los hermanos Walser, revelan dos rostros muy distintos de la vida del artista

El Malpensante

N° 124

Octubre de 2011


El pintor suizo Karl Walser invita a su hermanito menor Robert desde Berlín. “Ven a triunfar conmigo”, le dice. Karl es un pintor de éxito, se encarga de realizar los decorados de las celebradas puestas en escena de Max Reinhardt en los teatros de la ciudad, las mujeres lo adoran. Berlín es el centro de Europa y Karl ha hecho circular lo que escribe su hermanito entre varios editores, que han mostrado sumo interés. Todos los signos son auspiciosos. El hermanito menor llega a Berlín como un enfant terrible, aunque ya tiene 37 años. Lo primero que hace deja atónito al hermano mayor: se inscribe en una escuela de criados. Mientras Karl logra que se publiquen dos libros de su hermano (cuyas portadas él mismo ilustra), el menor de los Walser aprende a lustrar zapatos y platería, a servir la mesa y preparar la toilette vespertina de los grandes señores. Dura solo un mes en la escuela de criados y tres como ayuda de cámara en un castillo de la Alta Silesia. A su regreso, en otros tres meses, escribe una novela sobre el tema, titulada Jakob von Gunten, que el hermano Karl una vez más logra publicar. Hasta Praga llega la curiosidad por el extraño personaje. Franz Kafka le dice a su amigo Max Brod: “¿No has leído aún el Jakob von Gunten de Robert Walser?”. Los manuales de literatura dirán un siglo después: “En el año 1910, tres años antes de publicar por primera vez, Kafka lee a Walser”.

jueves, 29 de septiembre de 2022

Tumbas / Raúl Gómez Jattin



Raúl Gómez Jattin
31 de mayo de 1945 -22 de mayo de 1997
Cementerio de Cereté, Colombia


Raúl Gómez Jattin 

Una visita a su tumba

Por Diana Estrella Castilla 



“Yo tengo para ti mi buen amigo
un corazón de mango del Sinú”.
Raúl Gómez Jattin

En el cementerio de Cereté, justo al pie de un roble que parece tocar el cielo, reposan los restos de Raúl Gómez Jattin, uno de los poetas más leídos en Latinoamérica. El próximo 22 de mayo se cumplirán 15 años de la muerte del autor cordobés, quien partió de este mundo tras ser arrollado por una buseta en inmediaciones de la escultura India Catalina, en Cartagena, el 22 de mayo de 1997.

lunes, 22 de julio de 2019

Robert Walser / Un poeta dijo a su novia

Sylvain Coulombe

Robert Walser

Un poeta le dijo a su novia

Traducción de Juan de Sola Llovet


Un poeta le dijo a su novia
«Ya sabes que soy un genio
Y que por eso no puedo evitar
Vivir al día cual inútil.
Es lo que hacían todos
Quienes se sintieron llamados a algo superior.
Los de mi linaje no nos resignamos a
Ser aplicados y trabajadores,
Es algo que dejamos para los burgueses».
Acto seguido, la muchacha respondió:
«¿Acaso te crees más que el resto?
Deberías avergonzarte de un orgullo tan descarado.

Si eres un verdadero poeta
Léeme lo que has escrito.
El cuento de Nonosresignamos
Mejor se lo cuentas a otra
¡La arrogancia y las osadas frases hechas
No bastan para hacer un poeta!»
Él le mostró su último
Poema y dijo: «He tardado cuatro semanas
En escribirlo». «¿Qué?» exclamó ella. «¿Cuatro semanas?»
Lo leyó , y cuando hubo terminado,
Se rió en su cara y le tiró
El poema a los pies:

«Estos versos son horribles
Y el que los haya compuesto
Que se quite ahora mismo de mi vista».
El poeta estaba derrotado,
Se pasó la mano por el cabello
Y dijo: «No te lo tomes así»,
Y le dio un beso y recogió
El poema, se busco un buen
Oficio, y se convirtió en un hombre honrado
Y ambos fueron muy felices
Y se amaron, tuvieron hijos
Y no hicieron nada que no fuera sensato.






domingo, 22 de marzo de 2015

Leopoldo Maria Panero / Seré un monstruo pero no estoy loco

Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero

'Seré un monstruo pero no estoy loco'

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 30 OCT 2001

Recluido en el psiquiátrico de Las Palmas, el poeta madrileño, que acaba de publicar su Poesía completa y dos nuevos libros, habla de literatura, política, psiquiatría y de la autobiografía en la que trabaja. Leopoldo María Panero 'Seré un monstruo, pero no estoy loco'

'Estoy harto de ser Leopoldo María Panero. Todo ese rollo del malditismo vendrá de que tiene morbo que esté en un manicomio'
Lo ha escrito él mismo: 'Sólo soy a ratos'. Y, es cierto, hay al menos dos Paneros dentro de Leopoldo María Panero: el que se siente solo y el que dice sentirse acompañado 'por los gremlims', el que sabe de memoria muchos de sus poemas y los teléfonos de sus editores y el que contesta con un lacónico 'no sé', el que no busca más que ser 'una persona normal' y el que se considera la reencarnación de Charles Baudelaire, el que pide voluntariamente su ingreso en un sanatorio y el que clama por salir de él.
El día en que tuvo lugar esta conversación, uno de los tantos Paneros posibles acudió a la recepción del hospital psiquiátrico de Las Palmas escuchando en un walkman a Los Chichos -'me gusta la marcha, la pachanga. También Alban Berg y Stockhausen'- y con una bolsa de tela al hombro de la que a lo largo de las horas fue sacando unas gafas de concha, varias cintas y un puñado de libros, entre ellos, un ejemplar del Locus Solus,de Raymond Roussel, otro de las poesías de Emily Dickinson, traducidas por Silvina Ocampo, y el original ajado de Prueba de vida, la particular autobiografía 'de la muerte' en la que lleva meses trabajando. Una vez en la sala de visitas del sanatorio, Panero se derrumbó en un sillón y sacó uno de los tres paquetes de cigarrillos que llevaba en el bolsillo de la camisa. Salvo a la hora de la comida, nunca dejaría de fumar. Lo hace compulsivamente, sin solución de continuidad, mientras bebe litros de café y coca-cola. 'Hay mucha gente rara en este sanatorio', afirmó nada más llegar. 'Esto parece una mezcla entre el Folies Bergère y el infierno de Dante. Estoy deseando marcharme. Aquí no hacen más que torturarme'.

Leopoldo María Panero / La poesía sirve para ganar dinero

Leopoldo María Panero
Fotografía de Luis Magán

Leopoldo María Panero

"La poesía sive 
para ganar dinero"


Los novísimos vuelven a ser nuevos

El festival Cosmopoética rinde homenaje a la revolucionaria generación del 68

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS Córdoba 5 OCT 2012 - 01:18 CET


De izquierda a derecha, sentados, Pere Gimferrer, su pareja Cuca de Cominges, José María Álvarez y Antonio Colinas. De pie, Vicente Molina Foix, Luis Alberto de Cuenca, Guillermo Carnero, Jenaro Talens y Jaime Siles. / FRANCISCO J. VARGAS
“¿Tiene algo de Leopoldo María Panero?” El dependiente de la librería Luque pone cara de asombro al ver al poeta preguntar por sus libros. El asombro se duplica cuando añade “soy yo” antes de llevarse —con descuento— su edición de Matemática demente, de Lewis Carroll. Panero lleva nueve años en el psiquiátrico de Las Palmas, pero ha venido a Córdoba para participar en el ciclo que el festival Cosmopoética dedica hasta el domingo a los novísimos.
El autor de El último hombre, cuya conversación es un alarde de memoria y delirio, llegó el martes para asistir a una proyección de El desencanto, la película sobre su familia que Jaime Chávarri filmó en 1976. La sesión no fue del todo bien: “No se podía fumar”, dice contrariado. Y añade: “Después de tantos años [la continuación de 1994, a cargo de Ricardo Franco] me gusta más. Por la música y los colorines. La otra es más fría. José María, ¿puedo decir unos versos tuyos?”.

viernes, 6 de febrero de 2015

Hölderlin / El poeta loco de Tubinga



Friedrich Hölderlin

El poeta loco de Tubinga

Una nueva biografía de Hölderlin narra con empatía sus amores, deshace tópicos, y recrea ambientes prerrománticos



    "Hölderlin war kein Narr" —Hölderlin no estaba loco—; así rezaba la pintada en trazos negros que durante años pudo leerse sobre la pared amarilla a la entrada de la célebre torre de Hölderlin, en Tubinga. En el bonito edificio semicircular rodeado de sauces, a la orilla del Neckar, el poeta pasó recluido la segunda mitad de su vida. La versión oficial dice que "perdió la razón" con 36 años; a partir de entonces se transformó en un anciano prematuro y, alejado de sus familiares, vivió de la caridad del ebanista Zimmer, un devoto lector del Hiperión, acaso el libro más hermoso de la literatura alemana. En la torre lo visitaban los escasos entusiastas que reconocieron su genialidad, y seguían confiando en ella. Hölderlin los agasajaba con pequeños poemas, simples, rotundos.
    Locura o no, lo cierto es que la vida trató mal al bueno de Hölderlin (1770-1843), quien se empeñó en ser solo poeta, en un tiempo en que esto era un suicidio. Dotado de singular talento artístico, fue además un idealista anticonvencional, un enamorado del amor y un amigo de la libertad cuando tanto el uno como la otra languidecían cargados de cadenas. Las circunstancias históricas adversas y su propio carácter precipitaron su destino.

    Era fogoso, iracundo, noble y sensible en extremo; justo las cualidades que atraen la desdicha
    Era fogoso, iracundo, noble y sensible en extremo; justo las cualidades que atraen la desdicha. Orgulloso de sí a la par que humilde, sentía una enorme confianza en su arte; sufrió en lo más profundo la incomprensión existencial y el acoso de su tiránica madre, pues ésta quería que renunciara a sus poemas, se casara y se contentase con ser un apacible párroco rural. Sí, quizás el joven Hölderlin tuvo la cabeza llena de pájaros. La Grecia clásica idealizada era su sueño; héroes, heroínas y filósofos, sus ejemplos a imitar; ¡y los ideales de la Revolución Francesa! Todo ello chocaba sobremanera en una Alemania casi feudal, sometida a déspotas e implicada en las guerras napoleónicas.
    Fogoso en política tanto como en amores, aquel muchachote fornido y rubio gustaba a las mujeres. La dulce Susette Gontard fue su musa y su último amor; ella le correspondió con creces, pero tenía marido e hijos. Los amantes se las ingeniaron para burlar las convenciones hasta que su pasión, tan corpórea como platónica, les trajo la desgracia.
    Helena Cortés narra de maravilla la vida de Hölderlin; con empatía relata sus amores, deshace tópicos, como el de la virginidad del poeta; verifica su enfermedad, recrea ambientes prerrománticos, cortesanos y políticos, y hasta osa añadir un toque de ficción consecuente donde callan los testimonios históricos. Ningún libro mejor que éste para entender las complejidades del alma del genial loco de Tubinga y admirar aún más sus obras.
    La vida en verso. Biografía poética de Friedrich Hölderlin. Helena Cortés Gabaudan. Hiperión. Madrid, 2014. 448 páginas. 22 euros



    lunes, 10 de marzo de 2014

    Leopoldo María Panero / Letanía de la consumación

    Leopoldo María Panero
    según Agustín Sciammarella
    Leopoldo María Panero


    En los arrabales de la modernidad ideó Baudelaire el sumidero del poeta maldito, en el que se abismaron los simbolistas, los escritores fin de siècle, los profetas de la calamidad expresionista o de la violencia de dadá..., y así hasta constituir un Averno lírico dominado por la podre, la enfermedad, la ruina y el dolor sin sentido. Heredero de la escatología desolada de Trakl o de la obscenidad del mal de Genet, a Leopoldo María Panero lo llamó Túa Blesa “el último poeta”, sambenito retórico y excesivo que remedaba un título del propio autor (El último hombre,1984). Ya es bastante ser el último Panero, si se considera la vastedad de esa necrópolis familiar donde se enfrentan, arraigo contra desarraigo, Leopoldo (padre) contra Leopoldo María (hijo).
    Su poesía había dejado al aire todas las esquinas de su estilo y el albañal de los temas (suicidio, necrofilia, nihilismo, blasfemias, drogas, alucinaciones monstruosas) a partir de Así se fundó Carnaby Street,libro de 1970 que constaba aún como inédito en Nueve novísimospoetas españoles (1970), la antología en que lo incluyó el mestre José María Castellet ¿otra ausencia presente?, rendido a los elogios con que venció sus reservas el ya por entonces sabio Pere Gimferrer. Allí daba cuenta de su pertenencia al feudo de lo ido, ese que se sitúa en el envés de la civilización, con sus pompas y sus obras: “Sitting Bull ha muerto y no hay tambores / para hacerlo volver desde el reino de las sombras. / Deseo de ser piel roja”.

    Su poesía dejó al aire las esquinas de su estilo y el albañal de los temas: suicidio, nihilismo...
    Desde Poemas del manicomio de Mondragón (1987) sus versos ya no parecen avanzar, sino solo percutir obsesivamente en el mismo yunque, con una soltura en la construcción que contradice las tensiones del resultado. Su obra fue creciendo como una proliferación celular desordenada en que la identidad autorial se disolvía en sus colaboraciones con otros autores, y, desde mitad de los ochenta, asoma como un catafalco en sucesivas “poesías completas” que, abandonado Panero a una suerte de escritura automotriz, dejaban de serlo antes de salir de la imprenta.
    Por lo dicho, cabría entender que la llamarada negra que emite esta poesía puede asimilarse a la lírica gesticuladora a la que se entregó, en la España de la longa noite de pedra (Ferreiro), una nutrida legión de airados hijos de la ira. Pero no es así. Si algo sorprende en ella ¿si algo asusta de ella? es la falta de arrebato interjectivo, acaso porque el furor existencial necesita de un Dios mayúsculo que actúe como un muro contra el que romper(se), y aquí solo hay un dios minúsculo y perturbado que se monda sus pústulas en un estercolero mientras resuena (Gólem, 2008) una letanía de la consumación: “Fetidez del dolor / mal olor de las lágrimas / espanto de existir / a solas con la nada”.
    Ángel L. Prieto de Paula es poeta y crítico literario.

    EL PAÍS





    DE OTROS MUNDOS


    Leopoldo María Panero / Rezarle a la muerte


    Leopoldo María Panero, 1996
    Foto de Santi Burgos

    Leopoldo María Panero

    Rezarle a la muerte


    Leopoldo María Panero se instaló en Canarias "por razones climáticas" en 1997

    Su casa estaba en el hospital psiquiátrico y su actividad literaria, en intercambio cultural con escritores marginales, transcurrió en bares y cafés

    MARIANO DE SANTA ANA Las Palmas de Gran Canaria 6 MAR 2014 - 18:33 CET


    El poeta Leopoldo María Panero, en una terraza de un bar de Las Palmas de Gran Canaria. / JOSÉ CARLOS GUERRA
    “Me despierto a las cuatro de la madrugada y me arrodillo para rezarle a la muerte. Mi madre pisotea mi tumba. ‘No debes beber”. En cierta ocasión Leopoldo María Panero pronunciaba una conferencia en un antro nocturno de Las Palmas en la que se presentaba como un trasunto racial y castizo de Charles Manson. Mientras su reflejo repetía sus más mínimos gestos en un espejo situado a su espalda, el poeta, envuelto en humo y luz artificial, continuaba: “La verdad, la única verdad, es un balazo en el cerebro”.
    Se había instalado en la isla en 1997 “por razones climáticas”. Su primera residencia fue el Hospital Psiquiátrico de Gran Canaria, emplazado en un barrio disperso de la periferia de Las Palmas, en donde ingresó voluntariamente. Además de su habitación, durante el tiempo en que vivió allí, Leopoldo María dispuso de una pequeña estancia para su biblioteca en la que los libros de Ezra Pound y Propercio convivían con una antología de textos de Lutero, el epistolario completo de Indalecio Prieto y un ensayo sobre Victor Tausk, “un psicoanalista”, explicaba a un visitante, “que se suicidó después de una entrevista con Freud”.

    Leopoldo María Panero / Poeta múltiple, hombre solo

    Claudio Rizzi y Leopoldo María Panero

    Leopoldo María Panero

    Poeta múltiple, hombre solo

    "Todas mis palabras son la misma que se inclina hacia muchos lados, la palabra FIN, la palabra que es el silencio, dicha de muchos modos”



      El poeta Leopoldo María Panero / EL PAÍS
      “No tenía a nadie”. Así resumía hace unas horas el editor Antonio Huerga la soledad en la que ha muerto Leopoldo María Panero a los 65 años. Lo decía para explicar la incertidumbre sobre los restos del poeta: “¿Incinerarlo? ¿Enterrarlo? ¿Quién decide? No tenía a nadie”. Tras la desaparición de su hermano Juan Luis en septiembre pasado, la muerte de Leopoldo es el último capítulo de una convulsa historia familiar llevada al cine por Jaime Chávarri y Ricardo Franco. Él decía que prefería la película del segundo “por los colores”. Lo decía como lo decía todo, con una salvaje ingenuidad llena de citas de poemas ajenos y propios, teorías conspirativas, críticas a España, a la OTAN, a sus editores o a sus compañeros en el psiquiátrico de Las Palmas, donde se había recluido voluntariamente hace más de una década. Los elogios quedaban reservados para sus colegas de generación: Gimferrer, Colinas o Ana María Moix, fallecida la semana pasada.

      domingo, 9 de marzo de 2014

      Silvia Blanco / La lógica de Leopoldo María Panero

      Leopoldo María Panero
      Foto de Ramón de la Rocha

      La lógica de Panero

      "Yo no me suicido ni a tiros", afirma el poeta, que publica dos nuevos libros: 

      'Papá, dame la mano que tengo miedo' y 'Jardín en vano'


      "Este camarero está planeando cómo matarme". Leopoldo María Panero (Madrid, 1948) está sentado en una terraza de la Feria del Libro de Madrid. Ha salido unos días del hospital psiquiátrico de Las Palmas, su casa desde hace años, para presentar dos nuevos libros, uno de narrativa -Papá, dame la mano que tengo miedo (editorial Cahoba)- y otro de poemas -Jardín en vano(Arena)-. Acaba de llegar a la cita con su pantalón de pinzas azul y su camisa de cuadros y lo primero que quiere contar el autor de Así se fundó Carnaby Street (1970) o Poemas del manicomio de Mondragón (1987) es que está "harto del proletariado". Cree que la CIA tiene un plan para asesinarlo y no se sabe muy bien si son "los masones" o "los aliados" la "pandilla de tipejos" que pretende cortarle, dice, "los pies y la polla".
      Es jueves. La gente curiosea en las casetas instaladas en el Retiro. Hace sol. Pegada a él ha venido Tania Fránquez, una chica de 20 años amiga suya. "Nos conocemos porque Leopoldo viene todos los días a la librería-bar en la que trabajo, allí en Las Palmas", explica. Lo cuida, le da las medicinas. Vigila que no le atropelle un coche. Traduce su idioma. Ella nunca ha estado antes en Madrid. Descubre la ciudad al lado de Panero.
      De camino hacia la Fnac de Callao, donde él hablará sobre sus nuevos libros a las ocho, va cantando la canción del mariachi, de Desperado, película que protagonizaba Antonio Banderas. "Me gustan las mujeres, el vino y el ron... ay, ay, ay, ay mi morena de mi corazón". Panero necesita coger un taxi: "No soporto andar por la calle. Todo el rato me llegan mensajes telepáticos de la gente, me llegan sus pensamientos, aunque yo no he oído voces en mi vida" -en Papá, dame la mano... dice que los libros le hablan-. "Estoy en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos".
      Cuando Panero habla no hay solución de continuidad entre Wittgenstein y Eliot, entre ETA -"no entiendo por qué pusieron la bomba en la T-4"- y Poe, que es "un poeta en abstracto".

      Interrogante

      A la media hora del encuentro, queda claro que no hay ninguna razón para suponer que el discurso del poeta podría adquirir forma en una fórmula pregunta-respuesta. También Papá, dame la mano... es un libro mestizo, ni una novela ni un poema en prosa. Más bien se parece a una perfecta elaboración de su manera de hablar. Cuando no fuma o bebe Coca Cola light,cita constantemente, también en inglés y francés. En la escritura le ayuda su amigo Félix Caballero. Su misión consiste en atrapar sus palabras, canalizar su poesía. Un interrogante eterno serpentea en estos dos libros: "¿Quién soy yo?". Y sobre la identidad él responde que Oscar Wilde la perdió cuando llegó a París.
      No hay dónde sentarse en el salón de actos de la Fnac. Los fans de Panero, muy jóvenes, han venido con libros y cámaras digitales. Además de firma, quieren tener una foto con él. Panero sonríe. Para las fotos levanta el puño en plan comunista. En la presentación declara: "Yo no me suicido ni a tiros, aunque ganas no me faltan porque me han destrozado la vida sistemáticamente".





      DE OTROS MUNDOS