Annie Ernaux en el supermercado
LAS LUCES Y LA ABUNDANCIA. “¿Acaso venir al centro [comercial] no significa, de alguna manera, verse admitido en el espectáculo de la fiesta, sumirse realmente, y no a través de una pantalla de televisión, en las luces y la abundancia?”, escribe Annie Ernaux en Mira las luces, amor mío, un libro para la colección “Raconter la vie”, de Seuil, en el que llevó un diario de sus visitas a su hipermercado, el Alcampo de Les Trois Fontaines. “Para ‘contar la vida’, la nuestra, la de hoy, he elegido pues como objeto, sin dudarlo, los hipermercados. Con ello, he visto la oportunidad de dar cuenta de la práctica real de su concurrencia, lejos de discursos convencionales y a menudo teñidos de la animadversión que provocan esos supuestos no-lugares y que no concuerdan en absoluto con mi experiencia”. El título lo toma de una frase que le dice una madre a su hija en plena campaña navideña, de nuevo, luces y abundancia. Ernaux explica en qué consiste el libro: “Nada de pesquisas ni exploraciones sistemáticas, sino un diario, forma que más se corresponde con mi temperamento, propenso a la captura impresionista de las cosas y las personas, de las atmósferas. Un listado libre de observaciones, de sensaciones, para iterar captar algo de la vida que transcurre ahí”.