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jueves, 16 de noviembre de 2017

Los secretos del caso Kennedy / El aviso desoído del FBI y la conspiración que vieron los soviéticos






El presidente John F. Kennedy, en su toma de posesión en 1961.
El presidente John F. Kennedy, en su toma de posesión en 1961. AP

Los secretos del caso Kennedy: el aviso desoído del FBI y la conspiración que vieron los soviéticos

Los documentos liberados sobre el asesinato del presidente de EE UU en 1963 están destinados a ahondar el enigma



JAN MARTÍNEZ AHRENS

Washington 27 OCT 2017 - 17:20 COT


Las sombras se resisten a abandonar el crimen que hizo temblar el Siglo XX americano. La liberación de 2.891 informes secretos sobre el asesinato del presidente John F. Kennedy está destinada a ahondar las incógnitas. No sólo porque aún se mantienen ocultos 200 documentos considerados demasiado sensibles para la seguridad nacional, sino porque los expedientes sacados a la luzdestapan las contradicciones del tenebroso mundo de los servicios de inteligencia. Un viaje turbio y subterráneo donde, entre mucha chatarra informativa y memoriales desfasados, figuran las obsesiones de una época: el odio a Fidel Castro, la política de bloques, la extraña vida del magnicida y las sospechas de una conspiración.

lunes, 6 de enero de 2014

Amores y naufragios / Ellen Rometsch, la última amante de John F. Kennedy

Ellen Rometsch

ELLEN ROMETSCH

LA ÚLTIMA AMANTE 
DE JOHN F. KENNEDY

La mejor relación sexual de John F. Kennedy

Una indiscreta entrevista del demócrata estadounidense Bobby Baker a la revista 'Politico' desvela los detalles de la relación del expresidente con Ellen Rometsch



Ellen Rometsch, a quien se le relacionó con John. F. Kennedy. / AP
Ellen Rometsch tiene 77 años, vive retirada en una pequeña y confortable casa con jardín en las cercanías de Bonn y cuando su nombre aparece impreso en letras de molde en la prensa de su país, como ocurrió poco antes de las navidades, pone en marcha una estrategia casi militar para mantener alejados a los periodistas que desean revivir su pasado cuando, entre los años 1961-1963, ella vivía en Washington y era una de las mujeres más deseadas del exclusivo local Quorom Club de Washington
Gracias a una indiscreta entrevista concedida por el ex político demócrata estadounidense Bobby Baker a la revista Politico Magazin, en el mes de noviembre pasado, el nombre de Ellen Rometsch recuperó la actualidad perdida con los años y los lectores de la prensa germana pudieron enterarse de que la mujer había sido la última amante que tuvo John F. Kennedy, una aventura que quedó registrada en los archivos del famoso FBI.
En la entrevista, el ex político de 85 años revela que Ellen Rometsch era más hermosa que Elisabeth Taylor y que amaba, por sobre todas las cosas, el “sexo oral”. “Ella visitó varias veces la Casa Blanca”, confiesa el anciano que se atribuye la primicia de haber sido la persona que hizo posible los encuentros amorosos entre la hermosa alemana y el más mujeriego de los presidentes que haya tenido nunca Estados Unidos.

Ellen Rometsch

“Después del primer encuentro, el presidente me llamó por teléfono y casi eufórico me dijo: ‘Ha sido la mejor relación sexual que jamás he tenido", contó el expolítico, que dirigía con una rara mezcla de oportunismo, discreción y éxito, el club que era visitado por la flor y nata del mundo político de Washington.
No fue todo. Según Bobby Baker, la belleza alemana cuyas medidas — 88-63-55— hacían suspirar a sus clientes, también tuvo sexo oral con el años después fue presidente Gerald Ford. Era la época en que el republicano intentaba llegar a la cumbre del poder político. “Tenía problemas con su mujer, que era drogadicta”, cuenta Baker.
Las revelaciones de Bobby Baker, que entre los años 1961-63 ejerció el cargo de secretario de la fracción demócrata del Senado y era conocido como “el senador número 101”, gracias a sus contactos con el poder, revivieron el pasado de la hermosa y misteriosa Ellen Rometsch. Una mujer que durante su estancia de dos años en Washington, enloqueció a los políticos y despertó la curiosidad del FBI, que la puso bajo vigilancia ante el temor de que fuera una peligrosa espía de la ex RDA.


El expresidente John F. Kennedy. / CORDON
En el verano de 1963, el director del FBI, el poderoso y temido J. Edgard Hoover visitó a Robert Kennedy y le dijo: “Tenemos información de que no solo su hermano, el presidente, sino muchos otros (políticos) tienen relaciones con una mujer que está bajo sospecha de ser una espía de la inteligencia soviética. Alguien que está relacionada con la inteligencia de la RDA”.
Verdad o mentira, el resultado del encuentro entre el director de FBI y Robert Kennedy tuvo consecuencias devastadoras para Ellen Rometsch. En menos de una semana, la mujer y su esposo, un agregado militar alemán en la embajada, fueron invitados a abandonar el país. Cuando Ellen Rometsch regresó a Alemania, la mujer se refugió en la casa de sus padres y rehusó hablar con la prensa, pero su silencio no impidió que los medios germanos crearan una leyenda en torno a su vida.

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Ellen Rometsch
La biografía oficial de Ellen Rometsch señala que nació el año 1936 en Kleinitz una pequeña localidad que pasó a formar parte, después del fin de la guerra, de la RDA. En 1955 emigró a Alemania Occidental y se casó, en segundas nupcias con Rolf Rometsch un oficial del ejército alemán, que fue enviado a Washington en 1961.
La biografía paralela inventó una imagen más romántica y adecuada a la guerra fría. La hermosa Ellen habría contraído matrimonio con el oficial alemán para poder tener acceso a información privilegiada. En Washington no tardó en convertirse en una deseada invitada en el famoso Quorum Club, una actividad que despertó las sospechas del FBI y acabó con su matrimonio.
El FBI nunca pudo probar que la hermosa alemana hubiera sido agente de la STASI, pero su silencio en torno a los dos años que vivió en la capital de Estados Unidos, convirtieron a Ellen Rometsch en una leyenda cuya fama parecía extinguirse con el tiempo. En la única entrevista que concedió a un medio alemán (Stern) en 1964, la supuesta espía confesó que jamás había trabajado para la STASI, una afirmación que fue confirmada por el más famoso jefe de espías de la RDA, el legendario Markus Wolff, quien reveló, después de la caída del muro, que la última amante de Kennedy jamás había trabajado para él.
Puede ser cierto, ya que Ellen Rometsch, la hermosa alemana que enloqueció al presidente y a decenas de senadores estadounidenses, volvió a contraer matrimonio con su segundo esposo, el oficial del ejército alemán, con quien vive en las cercanías de Bonn. Fiel a su costumbre de defender la intimidad de su pasado, la mujer rechazó hablar nuevamente con la prensa para confirmar o desmentir su relación sexual con el famoso John F. Kennedy.



Amantes / Las mujeres de John F. Kennedy


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LAS MUJERES 
DE JOHN F. KENNEDY
    LISTA PARCIAL
John Fitzgerald Kennedy fue uno de los presidentes más carismáticos de EE.UU Su prometedora carrera peligró por su imprudencia como aventurero sexual. Al menos cinco de sus conquistas entrañaron peligro para la seguridad nacional. El mundo lloró su muerte pero ¿pudo la bala del asesino salvar su reputación? Esta es la lista parcial de sus conquistas.

Marilyn Monroe

Kennedy la conoció durante una fiesta organizada por Charlie Feldmann, quien se desempeñaba como gerente de actores. En la reunión, el presidente quedó encantado con la belleza de la actriz, con quien tendría encuentros en repetidas ocasiones.

El momento más recordado entre Monroe y Jack Kennedy ocurrió en una fiesta de cumpleaños, donde se pudo ver a la mujer de cabello rubio vestir un atuendo entallado y casi transparente, con el cual entonó el Happy Birthday.

Marilyn Monroe también fue amante de Robert Kennedy. Siempre se dicho que los Kennedy tuvieron que ver con su muerte, sobre todo Robert.

Mimi Beardsley 


http://www.newyorker.com/online/blogs/closeread/mimi-alford_opt.jpgDurante los años 40 mantuvo una aventura con Kennedy, la cual duró aproximadamente 18 meses. Se conocieron cuando ella entró como becaria a la Casa Blanca, a los diecinueve años, y ahí fue donde iniciaron su romance, el cual estuvo plagado de momentos eróticos. Fue la Monica Lewinski de los sesenta.

Berdsley mantuvo su historia en secreto, hasta que el diario norteamericano The New York Times reveló datos sobre la relación. Mimi publicó un libro donde cuenta su propia versión de los hechos, y su decisión de callar lo sucedido en Washington.


Judith Campbell Exner

Biógrafos aseguran que ella fue una de las preferidas del expresidentes. JFK la conoció gracias a Frank Sinatra, y se asegura que desde aquel primer encuentro ambos quedaron enamorados.

Durante muchos años se mantuvo en secreto el romance. Incluso, casi diez años después de la muerte de Kennedy, Judith escribió un libro llamado "Mi historia", el cual rápidamente se convirtió en un best seller.

Fue novia del mafioso San Giancana y el cantante Frank Sinatra. Era una mujer que no pasaba desapercibida. Su nombre apareció en la comisión del Senado encargada de investigar las guerras secretas de la CIA: Judith Campbell habría servico de enlace entre Kennedy y el jefe de la magia de Chicago Sam Giancana. Ella misma confesó que fue el correo de los pagos de la Casa Blanca a la mafia en sus intentos por asesinar a Fidel Castro, aunque el Senado nunca pudo corroborar la explosiva afirmación.

Judith Cambpell también dijo que había quedado embarazada de Jack Kennedy y que Giancana la obligó a abortar. Advertido por Hoover, Robert Kennedy separó a los amantes. Le tocó este mismo papel entre Marilyn Monroe y el presidente.

Mariella Novotny
                                              
http://shagtree.com/0/1831.jpgFue una bailarina de origen checoslovaco, quien emigró a los Estados Unidos para trabajar en diferentes clubs nocturnos. Entre sus clientes, se encontraba un grupo de selectos  políticos, los cuales la llevaron a conocer a John F. Kennedy, con quien tuvo un coqueteo fugaz.

Ellen Rometsch. 
http://firstlightforum.files.wordpress.com/2010/09/milla-in-a-jackie-kennedy-suit-80075.jpgEscritos revelan que pudo haberse tratado de una espía comunista originaria de Alemania. Diversos periodistas revelaron que durante la llamada Guerra Fría, fue la novia secreta del presidente, quien en repetidas ocasiones fue cuestionado por el tipo de "amistad" que llevaba.

Tuvo, además, un romance con otro presidente, Gerald Ford.




Alicia Darr Clark
Era un artista y, según otros, una prostituta. Tuvo un romance con Jack Kennedy en 1951. Durante la campaña electoral de 1960, Alicia Darr Clark consideró la posibilidad de ganar dinero fácil. Podía demostrar su romance con cartas y fotografías firmadas por el presidente. Se dice que cobró medio millón de dólares por su silencio. Como es lógico, la cifra y la historia nunca han quedado claras. En octubre de 2007, una casa de subastas vendía por más de seis mil dólares una carta manuscrita en que admitían que habían intentado chantajearlo durante la campaña electoral. Al parecer, se refería a Alicia Darr.

Angie Dickinson
La lista de actrices en la cama de Kennedy es memorable. Angie Dickinson estuvo casa con Gene Dickinson, un jugador de fútbol, desde 1952 hasta 1960, y con el compoisitor Burt Bacharach entre 1965 y 1980. Fue amante de Frank Sinatra, con quien protagonizó Ocean´s Eleven. Mantuvo una relación cómoda durante diez años y fueron amigos hasta la muerte del cantante. Angie Dickinson lo consideró el hombre más importante de su vida. Es posible que le haya presentado a Kennedy. Sobre el presidente, Angie Dickinson prefiere callar. En 2000, el periodista Larry King le preguntó por qué no había hablado públicamente sobre Kennedy y solo respondió: "Sería inapropiado".


Marlene Dietrich
Actriz y cantante alemana. Hemingway la llamaba La Teutona. Era bisexual. Las malas lenguas dicen que tuvo amores con Greta Garbo.
Apenas existen datos sobre el breve encuentro entre la actriz y el presidente en la Casa Blanca. La fuente más confiable es la biografía que escribió la hija de la cantante, Maria Riva. Luego de la visita a Washington, Marlene presumió ante su yerno de que su ropa interior olía a presidente. Años atrás Marlene Dietrich mantuvo una escandalosa aventura con Joseph P. Kennedy, padre del presidente, otro aficionado a las actrices.




Durie Malcolm
Se dice que se casaron cuando Kennedy era joven, en 1947. Pero no hay pruebas contundentes. Es una de las historias más extrañas de la biografía de Jack Kennedy.



Mary Meyer

Esposa de un agente de la CIA. Su relación no le impidió involucrarse con el presidente. Adicta a las drogas, murió misteriosamente en 1964.

Cuñada del periodista Ben Bradlee, un buen amigo de JFK, Mary Meyer fue una de las auténticas pasiones del presidente.

Atractiva e inteligente, la pareja se vio en secreto en numerosas ocasiones en la Casa Blanca. Meyer pertenecía a la élite de Georgetown y se había casado con un agente de la CIA. Interesada en la experimentación con las drogas, especialmente el LSD, Meyer inició al presidente en la marihuana. Un año después de la muerte de Kennedy, Meyer fue asesinada en un crimen aún por resolver. Se descubrió entonces que llevaba un diario en el que hablaba de su relación con JFK. El cuaderno fue destruido.




Pamela Turnure
Fue la secretaria de la Primera Dama durante los mil días de la presidencia. En 1998, los Archivos Nacionales desvelaron los documentos del FBI en los que se hablaba de los intentos de una tal Florence Mary Kater para llamar la atención del público porque afirmaba disponer de evidencias que demostraban la relación del entonces senador JFK con Turnure.

Kater envió numerosas cartas a medios de comunicación, pero nadie le hizo caso. La denunciante, una ultrareligiosa, llegó a pasearse con un cartel con el lema «¿Ustedes quieren a un adúltero en la Casa Blanca?» con una fotografía tomada a Kennedy tras salir del apartamento de Turnure. Pamela tenía un muy sorprendente parecido físico con Jacqueline.



Gunilla von Post fue novia de Kennedy cuando él era joven. Pensaron en casarse. El padre de Kennedy tuvo que pagar una suma para que la joven se alejara.


Priscilla Wear era una de las secretaria del presidente. Ella y otra secretaria acompañaban a nadar a Kennedy en la piscina de la Casa Blanca.

Janye Mansfiel
Otra actriz de la lista. Los Kennedy tenían mucha relación con el cine. De ahí que el presidente tuviera tantas novias actrices. A pesar de la brevedad, su existencia de 34 años le alcanzó para tres matrimonios y numerosos romances. Robert y John Kennedy figuran en la lista.



Kim Novak, famosa estrella de Hitchcock. También puso vértigo a la vida de Jack Kennedy. Fue una de las mujeres más bellas de su época.


Blaze Starr fue una famosa stripper de los cincuenta. Sus cabellos rojos y su figura voluptosa fueron la sensación de la época. Blaze, una película de 1989, se basa en su vida.


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John F. Kennedy y Jakie 




domingo, 24 de noviembre de 2013

JFK / El Camelot sin conspiraciones

John Kennedy

El Camelot de Kennedy sin conspiraciones

El documental ‘Matar a Kennedy’ ofrece una sobria y realista visión del asesinato de JFK. National Geographic lo emite este domingo y Cuatro el próximo sábado



Rob Lowe como JFK en la película 'Matar a Kennedy'.
Camelot es el nombre con el que se conoce a la Casa Blanca de la época de JFK, por la mezcla que destilaba de poder, magia y juventud, por la sensación de que los Kennedy se habían convertido en reyes; pero también porque tenía su lado oscuro: no podemos olvidar que la reina Ginebra se escapó con Lancelot. Es imposible saber si esa imagen mítica hubiese llegado hasta nosotros si JFK no hubiera sido asesinado poco después del mediodía del 22 de noviembre de 1963, hace 50 años, cuando su coche circulaba por la calle Elm de Dallas. Tampoco podemos saber si toda esa magia que rodeó su presidencia hubiese permanecido intacta de no haber sido por el magnicidio, el acontecimiento histórico que más teorías de la conspiración ha producido y que abrió una nueva era en los medios de comunicación de masas. Hace pocos días, la directora de The New York Times, Jill Abramson, escribió un largo artículo sobre la bibliografía en torno a JFK en el que explicaba que el mito había vencido a la historia porque, a diferencia de lo que ocurre con otros presidentes (como Lyndon B. Johnson con Robert Caro), Kennedy no tiene un gran historiador ni un libro que se pueda considerar definitivo e incontestable.
“Incluso los hechos más básicos sobre la muerte de Kennedy están sujetos a controversia. El consenso histórico parece haber dejado claro que Lee Harvey Oswald fue un asesino solitario, pero las teorías de la conspiración abundan, incluyendo a Johnson, la CIA, la mafia, Fidel Castro y una barroca combinación de todos ellos”, señala Abramson. Y no se puede decir que la bibliografía sea escasa: se han publicado unos 40.000 volúmenes sobre Kennedy. Al final, Abramson se queda con el relato que el gran escritor estadounidense Norman Mailer construyó sobre el asesinato sin caer en delirios conspirativos, a medio camino entre el periodismo, el ensayo y la novela de no ficción: Oswald. Un misterio americano (Anagrama).
La gran ventaja de Matar a Kennedy, la película para televisión producida por Riddley Scott que el canal National Geographic va a emitir este domingo a las 21.30 y Cuatro el próximo sábado en abierto, es que renuncia al mito para tratar de ceñirse a los hechos incontestables, trata de viajar a un Camelot sin conspiraciones. En su relato sobre el momento en el que Oswald dispara contra Kennedy desde la sexta planta del almacén de libros de la plaza Dealy, Mailer explica que la mayoría de los escépticos y conspiranoicos creen imposible que el asesino estuviese tan tranquilo y lograse escapar después de haber disparado contra el presidente. “Si uno asume que disparó contra Kennedy, la única respuesta posible es que fue capaz de superar las más férreas barreras de su mente: había matado al rey, lo que en términos psicológicos es el equivalente a romper la barrera del sonido”. Esos instantes cruciales de la historia del siglo XX están recogidos sin estridencias en el filme.
La película no convencerá a los aficionados a las teorías de la conspiración y desde luego no puede competir con la avalancha de argumentos tan arrolladores como tramposos que exhibe Oliver Stone en JFK; pero es una buena lección de historia que logra resumir en apenas una hora y media no solo la presidencia de Kennedy –desde la noche electoral de 1960 hasta la Crisis de los Misiles, que puso al mundo al borde del apocalipsis nuclear, pasando POR el desastre de Bahía de Cochinos, la fallida invasión de Cuba–, sino también el viaje que llevó a Lee Harvey Oswald a cometer el magnicidio (si, como apostilla tanta veces Norman Mailer en su libro, lo cometió).
Matar a Kennedy, basado en un libro de uno de los periodistas conservadores más conocidos de EEUU, Bill O’Reilly, trata de dejar pocos cabos sueltos: aparecen las dudas de JFK en los momentos de crisis, sus constantes infidelidades –compartió amante con el capo mafioso, Sam Giancana, lo que no parece muy sensato para un presidente de EEUU– , sus profundos lazos con su hermano y fiscal general del Estado, Robert F. Kennedy (también asesinado cinco años después), hasta el vestido rosa de Jacqueline y la afición del presidente al musical Camelot, estrenado en Broadway el mismo año en que llegó a la Casa Blanca. Los delirios de grandeza de Oswald, un exmarine que decidió desertar a la URSS y luego volvió a Estados Unidos, que estuvo en el radar del FBI por su apoyo a la Cuba de Castro, obsesionado con saltar a la fama, también tiene un reflejo en el filme. En la reconstrucción lo que menos funciona es lo más difícil, las actuaciones: Rob Lowe resulta un poco afectado como Kennedy y Will Rothhaar exagera un poco los delirios de Oswald. Pero el conjunto es una buena recreación histórica y, sobre todo, ofrece hipótesis sensatas.
Como escribe el periodista Tim Weiner, ganador del premio Pulitzer, en su magnífica historia de la CIA, Legado de cenizas (Debate): “Un airado disidente que admiraba a Castro, de quien la CIA tenía razones para creer que se le podría haber reclutado como agente comunista y que buscaba un modo de regresar a Moscú a través de La Habana, estaba vigilando la ruta que iba a recorrer la caravana del presidente en Dallas. La CIA y el FBI jamás compararon sus notas y el FBI jamás estuvo cerca de seguirle pista. Aquello fue el preludio de la que sería su actuación en las semanas anteriores al 11 de septiembre de 2001: un caso de ‘flagrante incompetencia’, según declararía J. Edgar Hoover en un memorando redactado el 10 de diciembre de 1963 y que se mantendría en secreto hasta finales del siglo XX”. Al final, como tantas veces, la explicación más sencilla parece la verdadera.



sábado, 23 de noviembre de 2013

JFK / La herida sigue abierta

Foto
Reconstrucción de un dibujante, basada en las fotos de la autopsia,
de la herida en la cabeza del presidente Kennedy: el cráneo abierto en la parte derecha.
/ NARA

JFK: la herida sigue abierta

Un sorprendente libro del periodista Philip Shenon revela los secretos y mentiras que rodearonla investigación del magnicidio



Recreación por parte del FBI de la perspectiva que habría tenido el asesino del presidente Kennedy al dispararle. / NARA
Hay una imagen escalofriante: el traje rosa, uno de los favoritos de su marido, que Jacqueline Kennedy lucía aquella tarde de hace 50 años sigue intacto, bañado en sangre, protegido de la luz y el aire en una cámara acorazada de los Archivos de la Nación, en los suburbios de Maryland, negando el paso del tiempo y afirmando desde su inocencia color chicle que medio siglo después del magnicidio de Dallas ni siquiera un trapo sucio puede descansar en paz.
No quedó rastro del famoso sombrerito que lucía la primera dama, pero lo aterrador es que el cerebro reventado del presidente de EE UU también desapareció misteriosamente del hospital donde se le practicó la autopsia. La CIA mintió, el FBI mintió, se quemaron, extraviaron y ocultaron datos y documentación fundamentales para el caso y la verdad (y por tanto la justicia) sobre el asesinato, el 22 de noviembre de 1963, de John Fitzgerald Kennedy quedó sepultada en una ignominiosa fosa común de especulaciones y vergüenza histórica. Una tragedia política que desde ahora cuenta con un capítulo más gracias a Philip Shenon, periodista de The New York Times, quien un día de hace cinco años recibió una extraña llamada de alerta.
Shenon ha necesitado 5 años y 752 páginas (incluido el índice de notas y el onomástico) para concluir no solo que la muerte de Kennedy pudo evitarse sino que la investigación del magnicidio estuvo torpedeada desde su inicio. Según Shenon, son cuatro los responsables más directos de la farsa que rodeó al caso: el director de la CIA, Richard Helms; el del FBI, J. Edgar Hoover; el presidente de la Corte Suprema de Estados Unidos y responsable último de la comisión, Earl Warren y, lo más sorprendente, Robert Kennedy, hermano pequeño del presidente y su hombre de confianza.Al otro lado de la línea telefónica estaba un abogado que había comenzado su carrera en la Comisión Warren, establecida por el presidente Lyndon B. Johnson para resolver el caso y cuyas conclusiones fueron del todo insuficientes. El abogado le pedía al periodista reconstruir una vez más la vieja historia antes de que los implicados directos (la comisión se formó con jóvenes abogados llegados de los mejores despachos del país y otros veteranos con los que formaban parejas de trabajo) pasasen a mejor vida o perdiesen definitivamente la memoria. Por primera vez en medio siglo, muchos de los supervivientes vinculados a la investigación se han atrevido a hablar convirtiendo JFK. Caso Abierto. La historia secreta del asesinato de Kennedy (Debate) en un libro fundamental para arrojar luz sobre aquel pozo por el que se precipitó la inocencia de toda una generación.

El cerebro reventado del presidente Kennedy desapareció del hospital
Durante los cinco años que Bobby sobrevivió a su hermano, criticó ante amigos y familiares el trabajo de la Comisión Warren. Sin embargo no solo no hizo nada por denunciarla públicamente, sino que firmó un documento en el que negaba cualquier sospecha de conspiración. “Nadie estuvo en mejor posición que él para exigir la verdad, primero como fiscal, posteriormente como senador y, ante todo, como hermano del presidente”, escribe Shenon en su libro.
Lo cierto es que Robert Kenney —y otro nuevo volumen, La conspiración (Crítica), de David Talbot, se encarga de exponer al detalle las fuerzas oscuras que le acosaron— estaba obsesionado con la muerte de su hermano. Durante meses se vistió solo con su ropa y abrió su propia investigación privada para determinar si la Mafia o Jimmy Hoffa estaban implicados.


Ilustración que recrea la herida fatal de JFK. / NARA
Pero de toda la investigación de Shenon quizá el dato más novedoso hasta la fecha es el que sitúa a Lee Harvey Oswald en una trama mexicano-cubana que pese a su gravedad fue extrañamente pasada por alto primero y literalmente borrada del mapa después por la CIA y el FBI. Oswald estuvo en México semanas antes de viajar a Dallas, tuvo una amante mexicana que trabajaba en la embajada de Cuba y se reunió con espías de la isla. La CIA conocía todos los movimientos pero los ocultó. Después del asesinato, evitó a toda costa que circulase la información sobre el viaje a México. Se destruyeron pruebas y se ocultaron testimonios, como uno que aseguraba haber visto a Oswald en la embajada de Cuba jactándose de su intención de matar a Kennedy. El documento que probaba que la CIA y el FBI estaban al corriente desapareció antes de llegar a manos de los abogados. Pero la cosa no se queda ahí: la Comisón Warren se reunió en secreto con Fidel Castro. Uno de los abogados veteranos, William Coleman, se entrevistó con el mandatario en un yate con la misión de averiguar si los servicios secretos cubanos estaban o no implicados. Coleman, un afroamericano de brillante carrera, y Castro se habían conocido años antes en Nueva York en los locales nocturnos de Harlem. A Coleman le había impresionado el atractivo y la inteligencia del cubano, entonces un joven fascinado con el jazz que pasaba su luna de miel en Manhattan. A bordo del yate, navegando por el Atlántico, Castro negó cualquier vínculo con el asesinato, incluso se atrevió —pese a la invasión de Bahía de Cochinos— a expresar su admiración por Kennedy. Coleman concluyó que se fue de allí como llegó: confundido.

El texto de Shenon sitúa a Oswald en una trama mexicano-cubana
Es paradójico que la cantidad de documentación desclasificada en los últimos años contribuya a alimentar el fuego del embrollo y no al revés. ¿Por qué se ocultó que la policía secreta del presidente había salido a beber la noche antes del asesinato? ¿Por qué se censuró del testimonio de Jackie Kennedy su macabra descripción de cómo se aferró al cráneo roto de su marido? El misterio sigue vivo junto a montañas de documentos que se apilan ya sea sobre la mesa de un periodista o en los Archivos de la Nación. Una fría cámara acorazada dedicada a preservar con honores faraónicos los objetos mortuorios de una memoria inexplicable en la que cabe por igual un ensangrentado traje estilo Chanel o, a pocos metros, la película original que Abraham Zapruder capturó con su cámara casera, quizá el fragmento de cine más visto de la historia. Esa secuencia con la que millones de personas se siguen preguntando qué demonios falló.




Esther Tejedor / Medio siglo recordando a JFK

Medio siglo recordando a JFK

Las cadenas se vuelcan con el 50 aniversario del asesinato del expresidente demócrata John Fitzgerald Kennedy con una batería de programas especiales

     

El presidente Kennedy y su mujer, en las calles de Dallas poco antes de ser tiroteado. /BETTMANN (CORBIS)r
El viernes 22 de noviembre se cumplirán 50 años del asesinato a tiros, en Dallas (EE UU), del expresidente John Fitzgerald Kennedy (JFK) y varias cadenas de televisión ya han presentado su plan de conmemoración. Esta misma noche, el Canal Historia emite Los Kennedy(22.00), una serie de ocho capítulos que retrata los logros, fracasos y traiciones de la familia. El domingo, Discovery Max inicia la emisión de La Casa Blanca confidencial (22.30), un especial de dos capítulos que revela algunos de los secretos del hogar del presidente.
Durante casi un mes el goteo de imágenes históricas sobre JFK será constante. Su infancia en Brookline (Massachusetts), su paso por la Armada de EE UU, el inicio de su carrera política, su boda con Jacqueline Lee Bouvier, el ascenso a la presidencia, sus escándalos sexuales y el fatídico asesinato. “Kennedy era un líder en el sentido más amplio. Un hombre fuerte con capacidad de cambiar un país y eso engancha a los espectadores”, sostiene Irene Bollo, del departamento de prensa de National Greographic Channel.
Esta cadena y Fox Crime estrenarán simultáneamente el domingo 17Matar a Kennedy, una superproducción para televisión dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Rob Lowe (El ala oeste de la Casa Blanca), que también podrá verse en Cuatro el sábado 23. Será un documental de ficción que mezcla las trayectorias vitales de JFK y Lee Harvey Oswald, el hombre acusado de asesinarlo. Además, National Geographic acompañará la que ha hecho llamar “Semana de Kennedy” con varios documentales sobre la figura del expresidente. “Kennedy no satura. El público no se cansa de él”, asegura Bollo.
El profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid José A. Ruiz San Román ve, sin embargo, matices en esta apreciación. “Es verdad que para una generación determinada Kennedy es un símbolo. Fue un presidente joven, con nuevas ideas, en un momento relativamente feliz del Estado y eso hace que la carga simbólica sea muy elevada”, expone. “Pero es una identificación de una determinada generación que ahora tiene 60 o más años y muchos de ellos están al frente de medios de comunicación. Esa es la razón de tanta presencia”, sostiene Ruiz San Román.
Esa misma generación, según el sociólogo, ha sido la encargada de mantener “viva” la figura de Kennedy más “como un recuerdo de una determinada época de juventud” que como la figura histórica presidencial que le correspondería.
Las teorías conspirativas que envuelven el magnicidio de Kennedy —Lee Harvey Oswald fue asesinado de camino a prisión— centrarán buena parte de la programación. Desde el especial de Cuarto mileno en Cuatro con Iker Jiménez hasta la emisión de Los secretos del caso Kennedy el domingo 17 en Discovery Platinum.
Hay elementos de la vida de JFK que elevan el atractivo televisivo del personaje. “Si a su muerte se le añade la relación con su mujer y la presencia de otros mitos audiovisuales como Marilyn Monroe y el magnate Aristóteles Onassis en la misma época sale una biografía muy sencilla y atractiva de contar en televisión”, explica San Román.
Precisamente, Las mujeres de JFK, centrado en las amantes del mandatario Marilyn Monroe, Ellen Rometsch, Mariella Novotny y Judith Campbell, será uno de los platos fuertes de la programación especial en Divinity. Por útimo, TVE (La 2)  dedicará tres programas a este acontecimiento los días 22, 23 y 24 de noviembre: El documental de La 2 emitirá el reportaje 'What Jackie knew', La noche temática ofrecerá los documentales 'El fantasma de Oswald' y 'No puede haber un Kennedy feliz', y, por último, Documentos TV se haré eco del reportaje 'Kennedy virtual'.