Naomi Watts y Laura Harring, en su momento de rubias en 'Mulholland Drive'.
David Lynch, entre el mito de Marilyn y el de John Ford
El cineasta, fallecido esta semana, reinterpretó desde la vanguardia la mitología americana y cambió para toda una generación el “¿quién mató a Norma Jean?” por “¿quién mató a Laura Palmer?”
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS
18 ENE 2025 - 23:15 COT
David Lynch murió el jueves con el telón de fondo de Los Ángeles en llamas. El destino —o lo que sea— quiso que la vida de uno de los cineastas que mejor comprendió el subsuelo maldito e infernal de esa ciudad mágica se apagara mientras sus colinas ardían. Tal vez tuviera sentido: aunque nació en Montana, su linaje estaba en Los Ángeles y en la fatalidad de su gran creación, Hollywood, y es vital en una obra íntimamente ligada a dos figuras medulares en el mito de aquel lugar, Marilyn Monroe, el gran enigma de las diosas rubias y problemáticas, y John Ford, el majestuoso paisajista de una tierra insondable cuya deriva hacia el infierno Lynch predijo como nadie.
Louis Garrel, Lea Seydoux y Vincent Lindon durante la ceremonia de apertura de la edición 77 del Festival de Cannes, este martes.GUILLAUME HORCAJUELO (EFE)
Del ‘Napoleón’ de Gance a la ‘Megalópolis’ de Coppola: 10 claves para un festival de Cannes inabarcable
Dentro de la programación del certamen más importante del mundo del cine y de sus secciones paralelas elegimos diez paradas, con algún hito incontestable
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS
Enviada especial a Cannes - 14 MAY 2024 - 22:31
Le Deuxième Acte (El segundo acto), la nueva película del último gran renovador de la comedia francesa, el prolífico Quentin Dupieux, inauguró este martes la 77ª edición del festival Cannes con su habitual humor, tan divertido como desconcertante. En clave metacinematográfica, Dupieux presenta a cinco personajes (cuatro actores y un extra) enfrentados a un juego de realidad y ficción bajo la batuta de un despótico algoritmo. Léa Seydoux, Vincent Lindon, Louis Garrel y uno de sus actores fetiche, Raphaël Quenard, se burlan de sí mismos y de su oficio en una comedia que prepara el terreno para los próximos 12 días, con frases como esta: “Nunca ha servido de nada hacer cine. Por eso el cine mola, porque no tiene sentido”. Dentro de la inabarcable programación del festival y de sus secciones paralelas elegimos diez paradas, con algún hito incontestable.
Alain Delon en 'Los felinos' (René Clement, 1964). Faltaban cuatro años para que naciera Marine Le Pen.
Teoría y práctica de la belleza.
“Nada se libra de su lado oscuro, y la belleza tampoco”
Elsa Fernández-Santos
7 de julio de 2924
La muerte en cadena de Françoise Hardy , Anouk Aimée y hasta la de Donald Sutherland me ha hecho pensar en el fin de la belleza o, al menos, de una manera de entenderla. El día que murió Aimée leí un tuit un tanto deprimente; decía que se había muerto “la mujer de los sueños de Alfonso Sánchez [en referencia al popular crítico de cine de la tele de los sesenta y setenta] y otra gente del mundo de ayer”. Los cánones de belleza cambian y hay gustos para todo, sí. Yo aún recuerdo discutir en los años noventa con el histórico periodista Miguel Ángel Bastenier porque para él nadie superaba la belleza de la actriz Gina Lollobrigida ya mí me resultaba una señora más bien vulgar y rancia. La discusión se podía alargar durante toda la sobremesa, Gloria Grahame o Françoise Dorléac (una debilidad de mi padre) podían hacerle dudar, pero era imposible: a sus ojos, Lollobrigida era imbatible.
Hijo de campesinos, Kim Ki-Duk (Bonghwa, Corea del Sur, 1960) fue pintor, albañil y escultor antes que cineasta. Considerado como uno de los directores más personales e imaginativos del momento, Ki-Duk descubrió relativamente tarde su vocación como cineasta: "Decidí hacer cine después de un viaje de dos años que hice por Europa. Algo cambió sobre mi percepción de la vida, empecé a cuestionarme muchos prejuicios con los que me habían criado. Al volver a Corea empecé a rodar". "Para hacer películas", añade Ki-Duk, "lo importante es vivir la vida. Para mí ha sido la mejor escuela".
Pedro Almodóvar durante el rodaje de 'La voz humana'.
Pedro Almodóvar: “Me aterra y horroriza el algoritmo”
El cineasta, que estrena este miércoles ‘La voz humana’, confiesa que le parece un milagro llegar a los cines con una película-experimento en este momento de tantas dificultades y expresa muchas dudas sobre ese nuevo sistema en el que las historias están escritas a gusto de lo que dicta el ‘big data’
Elsa Fernández-Santos
20 de octubre de 2020
Pedro Almodóvar estrena este miércoles, en 111 cines y con un precio reducido, La voz humana, cortometraje de media hora inspirado en la obra homónima de Jean Cocteau. Rodado en inglés y con la actriz Tilda Swinton como protagonista, el filme llega a las salas después de deslumbrar en el festival de Venecia pero en medio de una de las crisis más profundas que recuerda el sector y cuando gigantes como Disney abandonan la exhibición tradicional por el streaming doméstico. En una entrevista que aparecerá en el número de Noviembre en Icon, y de la que adelantamos parte de su contenido, el cineasta confiesa que le parece “un milagro” llegar a los cines con una película-experimento en este momento de tanta dificultades. “Mi idea de exhibición en un principio era otra. Pero después de la proyección en Venecia nos llamaron los distribuidores para estrenarla en salas en España y en el extranjero y solo puedo decir que es maravilloso que ocurra y más en un momento así”.
Viendo películas, la generación de Juan Marsé aprendió a sobreponerse del coma de la Guerra Civil
Elsa Fernández-Santos
19 de julio de 2020
Juan Marsé pertenecía a una generación, la de la posguerra, la de la infancia de los vencidos, para la que el cine supuso mucho más que un lugar de evasión frente a la cruel realidad. La dimensión moral del cine, la educación sentimental que les llegó a través de tantas películas de los años treinta, cuarenta y cincuenta, les permitió no solo levantar la cabeza ante la derrota, sino sustituir con un nuevo imaginario el paisaje desolador que les ofrecía el franquismo.
Viendo películas no solo vivieron infinitas aventuras, sino que, como ocurrió con la lectura de la generación perdida norteamericana, aprendieron a sobreponerse del coma de la Guerra Civil para construir un sistema de valores propio en el que, gracias a la imaginación y la memoria, se podía vencer.
En ningún caso la relación de Juan Marsé con el cine se puede ceñir a las adaptaciones a la pantalla de sus novelas, experiencia que nunca acabó de ser del todo satisfactoria para un escritor que llegó a declarar que el cine para él era igual o aún más importante que la propia literatura. Sus primeros créditos se remontan a los años sesenta, cuando, entre otros, y en colaboración con su amigo Juan García Hortelano, firma el guion de Donde tú estés (1964), una coproducción con Francia e Italia rodada en la Costa del Sol sobre la historia de amor entre un escritor y la hija de un industrial.
La industria del cine estadounidense se vuelca en películas aptas para todos los públicos y esquiva el contenido erótico
Elsa Fernández-Santos
21 de julio de 2019
Si la comedia de Judd Apatow Lío embarazoso (2007) ocurriese hoy, el personaje de Seth Rogen y sus amigos inmaduros y fumetas tendrían serios problemas para llevar a cabo su absurda idea de negocio: una web dedicada a señalar el momento exacto en que las actrices famosas salen desnudas. Poco más de una década después de que se estrenara aquella película, ¿se ha esfumado el sexo de las producciones de Hollywood? En una sociedad donde la pornografía más dañina campa a sus anchas en los móviles de niños y adolescentes, ¿por qué las películas dirigidas al gran público son cada vez más mojigatas?
Exterior, día. Brilla el sol en San Sebastián. EL PAÍS accede por primera vez a un rodaje del cineasta
Elsa Fernández-Santos
San Sebastión, 24 de agosto de 2019
Woody Allen, durante el rodaje en San Sebastián.QUIM VIVESGRAVIER PRODUCTIONS INC Y MEDIAPRODUCCIÓN S.L
Woody Allen solo se quita el gorro estilo pescador cuando se pone los cascos de sonido y la cámara rueda. Cada vez que corta la acción, repite el mismo ritual: se levanta de la silla y vuelve a cubrirse con el gorro de pana marrón. La primera secuencia de su película Celebrity (1998), una de las últimas que fotografió en exquisito blanco y negro el genio sueco Sven Nykvist, retrataba la crisis de madurez de un escritor fracasado con el telón de fondo del mundo de la fama. Transcurría en un set de rodaje en pleno Nueva York donde un avión escribía con su estela en el cielo la palabra "Help" (Ayuda) mientras la estrella de la película cruzaba corriendo el plano. Más de dos décadas después, los aviones ya no sobrevuelan Manhattan y el director de obras maestras como Annie Hall (1977) o Broadway Danny Rose (1984) está en una diminuta carretera de Gipuzkoa que conduce desde el monte Igueldo al pueblo de Orio. A 6.000 kilómetros de su eterno plató favorito el día es tan espectacular que la postal casi ofende: las verdes praderas con caballos, el mar azul, el aire ligeramente fresco y el sol que lo ilumina todo. "Sí, el tiempo es maravilloso, pero para rodar yo prefiero la luz de los días grises, es más bonita. Aunque mejor sol que lluvia", aclara el cineasta de 83 años.
Martin Scorsese, director de 'El irlandés', ovacionado tras la mención en el discurso de Bong Joon-ho, de 'Parásitos', este domingo en la gala de los Oscar. En vídeo, el anuncio del Oscar a la mejor película.FOTO: ROBERT GAUTHIER | VÍDEO: EPV
Érase una vez en... el nuevo Hollywood
En su nueva política de diversidad, la Academia se está abriendo y globalizando y los votos ya no llegan solo de sus miembros locales sino de todas partes del mundo
Elsa Fernández-Santos
11 de febrero de 2020
La mutación en la que está enfrascado Hollywood cristalizó la pasada madrugada con la concesión de su premio más codiciado a una película surcoreana hablada en coreano.Parásitoses un filme extraordinario convertido en un fenómeno histórico. Pero ¿desde cuándo a la Academia le han importado las películas extraordinarias? Hay una larga lista para demostrar que poco o nada, empezando porla que se llevó el mismo honor hace un año, Green Book. Es obvio que en su nueva política de diversidad, la Academia se está abriendo y globalizando y los votos ya no llegan solo de sus miembros locales sino de todas partes del mundo. La edad media ha bajado de los 62 a los 50 y el porcentaje de mujeres y negros entre los votantes ha crecido. Una regeneración que este domingo se hizo palpable celebrando una película sobre la lucha de clases que recurre a un amplio abanico de géneros, del drama familiar al thriller, la comedia o el terror, para concluir que entre pobres y ricos la brecha es insalvable.Parásitos, Palma de Oro del Festival de Cannesconvertida en un éxito de taquilla desde su estreno el pasado otoño en Estados Unidos, ha logrado un consenso global insólito. Sin embargo, en la madrugada del lunes su director y guionista, Bong Joon-ho, tenía prisa por abandonar el escenario del Dolby Theater. El ataque de pudor le había sobrevenido ya en su penúltimo Óscar, el de mejor dirección. Fue entonces cuando se dirigió a Martin Scorsese para reconocerle el alcance de su magisterio y a Quentin Tarantino para brindarle también su reconocimiento. Que Scorsese se vaya de vacío en los premios de su propia industria o Tarantino se conforme con dos estatuillas (al mejor actor de reparto para Brad Pitt y al mejor diseño de producción) con una película que como pocas celebra a esa misma comunidad resulta algo indigesto. Quizá lo explique que uno de ellos es un mito forjado en las calles de la costa Este y con un universo violento de matones y corruptos, aunque en el fondo hable del fin de una estirpe de hombres condenados a la soledad y el silencio por sus equivocadas lealtades y traiciones. O tal vez también se deba a que el otro sea un eterno enfant terrible enamorado de la cara B de la historia del cine, capaz de convertir en un cuento de hadas el episodio que finiquitó el ideal de otro Hollywood: el asesinato en su casa de Cielo Drive de Sharon Tate y otras cuatro personas a manos de los seguidores de Charles Manson.
La muerte del actor a los 103 años, tras una vida de superación y ambición, cierra una época en Hollywood
Elsa Fernández-Santos Madrid, 6 de febrero de 2020
Kirk Douglas no era solo un actor; era el símbolo de un mundo extinto. Bastaba su presencia para recordar un Hollywood del que apenas queda rastro tras su muerte el miércoles a los 103 años. También un país construido a golpe de genealogías como la suya. Su padre, Herschel Danielóvic, era un ruso analfabeto de origen judío que dejó Europa rumbo a Estados Unidos huyendo de la miseria y de la guerra contra Japón a principios el siglo XX.
Llega a las librerías la poesía de la ácida escritora y guionista estadounidense Dorothy Parker Esta faceta de su obra permanecía inédita en español
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid 19 MAY 2013 - 13:09 COT
Ampliar fotoLa escritora Dorothy Parker, en 1935. HULTON ARCHIVE
Que nadie lo dude, detrás de la afilada lengua de Dorothy Parker se agazapaba una mujer en exceso sentimental y romántica. A fin de cuentas, su (siempre a mano) arsenal de dardos tenían una diana favorita: ella misma. La maestra del relato corto, mordaz crítica de teatro y libros, dramaturga y cronista inmisericorde de una época que se precipitó al vacío de la Gran Depresión, también cultivó, y mucho, la llamada “poesía ligera” o “poesía flapper”, en referencia a las liberadas chicas de la era del jazz. Publicada hasta 1944 en libros y revistas como The New Yorker, Vanity Fair y Vogue, la obra poética dispersa de Parker se reunió por primera vez en un libro en 1996 y después, en otro revisado y ampliado, en 2009. Es esta última edición la que ahora llega a España, donde su poesía no se había traducido hasta la fecha.
'Juego de Tronos' es esa serie televisiva que hace saltar los prejuicios por la borda
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS
19 JUL 2017 - 14:11 CDT
Un enano, dos castrados, una esclava reciclada en traductora y la madre de unos dragones entran en un bar y...
Lo confieso: no dormí la madrugada del 17 de julio por culpa del primer capítulo de la séptima temporada de Juego de tronos. Lo vi sola porque aunque comparto vicio con media humanidad, cargo con él en solitario. Es otra peculiaridad que distancia las series del cine: las series invitan al aislamiento y al secreto, en mi caso quizá para que nadie compruebe la cara de idiota que se me queda cada vez que se abre la puerta de un mundo de fantasía que he acabado creyendo real. Soy adicta al que considero uno de los mejores programas televisivos de la historia y mi adicción llega a tales límites que he visto la serie completa tres veces y bastante más de tres algunos capítulos, como los dos últimos de la sexta temporada, cuya solemnidad grandilocuente parece la tónica de los episodios por llegar, anunciados en un tráiler que se cierra con una frase bombástica (“Cuando cae la nieve y sopla el viento blanco, el lobo solitario muere, pero la manada sobrevive”) diseccionada hasta el hastío por los seguidores de la serie.
El director británico Ken Loach presenta 'Riff Raff' una película de obreros y para obreros
ELSA FERNÁNDEZ-SANTOS Madrid 24 MAR 1992
Al británico Ken Loach, director del polémico thriller Agenda oculta, no le gustan ni las películas nostálgicas sobre las colonias ni las que se alejan de la realidad. La comedia Riff Raff -que significa chusma-, gira en torno a la vida de un grupo de obreros de la construcción en Londres. "Es una película sobre la gente que construye las casas en mi país, que precisamente es la que no tiene una casa donde vivir", dice este director de 56 años, que cree que los que más disfrutarán con su filme, que ganó el premio Felix a la mejor película europea, son los obreros.Ken Loach ofreció ayer una pequeña rueda de prensa para promocionar su última película en España. "Yo hago películas que están en contra de las otras películas que se hacen en Inglaterra", dice Loach. "El cine inglés o es una visión nostálgica sobre las colonias o es una visión falsa sobre la realidad; hablan de un mundo que ya no existe. Pero las películas que yo hago respetan a la gente normal, y por eso hablo sobre ellos".
Fotos inéditas y detalles sobre el acontecimiento editorial más esperado y secreto del otoño: la biografía “definitiva” del autor de ‘El guardián entre el centeno’
Salinger junto a Emily Maxwell, esposa de su amigo William Maxwell. la imagen forma parte del documental y el libro 'Salinger'. / AP / THE STORY FACTORY (AP)
Son tantas las preguntas que rodean a la figura de J. D. Salinger, se ha especulado tanto con su vida, se ha abusado tanto de su misterio, que es difícil creer que por fin una investigación ofrezca respuestas serias y rigurosas sobre el autor de El guardián entre el centeno.
Pero parece ser que esta vez sí. Después de nueve años de trabajo, Shane Salerno y David Shields han puesto sobre la mesa de la editorial Simon & Shuster el material de una biografía que presume de definitiva y que verá la luz en Estados Unidos el 6 de septiembre. Tres días después, en el festival de Toronto, The Weinstein Company estrenará el documental de Salerno titulado Salinger sobre los nueve años de investigación y en el que las voces de actores y escritores como Philip Seymour Hoffman, Edward Norton, John Cusack, Danny DeVito, Martin Sheen, David Milch, Robert Towne, Tom Wolfe o Gore Vidal explican la vasta influencia del escritor en su obra y vidas.
Salinger murió en 2010 convertido en un icono de la cultura americana del siglo XX. Tenía 91 años y su literatura (y ese es quizá el más irresoluble de sus misterios) encerraba con insoportable genio y ligereza el dolor de crecer, ese viaje iniciático sobre el que se construye gran parte de la épica de un país siempre en tránsito hacia la madurez. ¿Pero por qué huyó repentinamente de la fama el autor de la biblia adolescente? ¿Qué fantasmas le perseguían desde la Segunda Guerra Mundial? ¿Le atormentaba una tara física? ¿Fueron veraces los celos por Chaplin? ¿Cuánto le afectó que al menos tres fanáticos de su literatura se convirtieran en potenciales asesinos? ¿Siguió escribiendo? ¿Es cierto que abrazó el budismo? ¿Murió Jerome David en paz?
Salinger, a la izquierda, y los otros 'Mosqueteros' durante el desembarco de Normandía. / THE WEINSTEIN COMPANY
En España será la editorial Seix Barral la que publique Salinger (título definitivo de una biografía que en un principio iba a llamarse La guerra privada deSalinger). Su directora, Elena Ramírez, es la única que ha tenido acceso a parte del material que ayer empezó a ver la luz cuando el diario estadounidense USA Today adelantó algunas de las fotografías inéditas de las 170 que contiene el libro. En una de ellas, Salinger está junto a los Cuatro Mosqueteros, es decir los colegas (lo fueron durante décadas y ahora hay cartas y diarios que lo atestiguan) con los que desembarcó en Normandía. Con bigote y sonriente, todavía no ha empezado el calvario de lo que será su experiencia más traumática: asistir en primera fila a los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Salinger conoció los campos de exterminio, y los fantasmas de aquel genocidio jamás le abandonaron. Acabó en un hospital psiquiátrico militar y no es casual que el primer capítulo del libro sea precisamente el dedicado a ese punto sin retorno en su vida: el desembarco en una Europa devastada por el horror.
“Yo pedí el libro para ver si me interesaba y me dijeron que no era posible mandarlo fuera. Fue entonces cuando fui a Nueva York”, recuerda Elena Ramírez. “En Simon & Shuster me enseñaron el material, pero no todo. Me llevaron a un despacho de seguridad y delante del editor tuve acceso a parte del contenido: el índice, varios capítulos, la introducción, el material fotográfico, que es inédito y fabuloso… Quedé impresionada. Había más de 200 voces, además de diarios y cartas jamás publicadas”.
Ramírez firmó el contrato, que supedita la salida en España al estreno del documental y al lanzamiento en EE. UU. “Nos faltan los dos capítulos finales para terminar la traducción y poder fijar la fecha de salida”, anuncia. “Solo sé que da igual el misterio que le rodea, la vida que no conocemos de Salinger lo supera. Sus vivencias en la guerra, sus dificultades físicas, su relación con las mujeres, la fama que primero buscó y luego rehuyó, los intentos de asesinatos con sus libros en las manos… Por todo eso y por más su vida fue totalmente fuera de lo común”.
Con su muerte, Salinger resucitó. Era previsible. Sus amigos empezaron a hablar sobre él y destaparon muchas de sus intimidades. Las piezas del puzzle empezaron a encajar. La vida del escritor, esa vida cifrada en sus nihilistas y desencantados relatos, tal vez ayude a retratarle mejor pero parece improbable que eso nos acerque a comprender por qué Seymour Glass, quizá su personaje más triste, se pegó un tiro en la cabeza precisamente en un día tan perfecto para el pez plátano.