El hombre sin talento (Yoshiharu Tsuge). Gallo Nero, 2015. Rústica. 15 x 21 cm. 226 págs. B/N. 19 €
Yoshiharu Tsuge
EL HOMBRE SIN TALENTO
Para entender la clave de El hombre sin talento de Yoshiharu Tsuge hay que asumir en primer lugar que el título es, básicamente, mentira. Es así como puede profundizarse en los múltiples niveles de una obra que parece sencilla, que parece, simplemente, contar una serie de vivencias depresivas, pero que lanza sus hilos en direcciones muy diferentes, incluso contradictorias. Porque Tsuge se proyecta en un personaje que tiene talento, pero escoge no emplearlo. Es un autor de manga con prestigio, de obra escasa pero muy apreciada. Podría, con esfuerzo, vivir de ello. Pero escoge deliberadamente no hacerlo porque «en el mundo del manga no se aprecia el arte, se considera algo superfluo» (p. 173). Abraza la derrota y el fracaso con una actitud autodestructiva que contrasta con sus intentos de iniciar negocios que intuye lucrativos pero que casi parece, secretamente, que desea que fracasen. ¿Cómo puede entenderse eso? Puede recurrirse a la explicación médica y hablar de depresión. Desde luego El hombre sin talento puede leerse como una gran tragedia, como la historia de una familia que pasa mil penalidades por la apatía de un hombre que, como dice su esposa, se empuja a sí mismo a la perdición. Pero en su posición hay algo más, que tiene que ver cómo se ve el artista a sí mismo. Lo que en algunos autores parece un recurso literario, una postura intelectual desde la que construir la obra propia —y pienso en la ética del fracaso que describió David M. Ball en su ensayo sobre la obra de Chris Ware, publicado en Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea (Errata Naturae, 2013)—, aquí parece una íntima decisión vital que Tsuge no es capaz de superar. Podría haber sido el más grande, pero escogió no serlo. Y en esa decisión, paradójicamente, reside su verdadera grandeza, porque contándonos por qué no nos cuenta nada, creó una obra que dejó un poso que, seguramente, nunca habría dejado con una obra larga seriada.
