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domingo, 2 de agosto de 2026

Juan José Saer / El limonero real / Rayo verde

Juan José Saer



El limonero real

Juan José Saer


Desde que murió su hijo, Wenceslao también tiene que aprender a vivir sin su mujer. Toda la familia, excepto ella ―que no tiene nombre―, se reúne para celebrar el último día del año: una fiesta que dura todo el día y concluye con la cena de un cordero asado.

martes, 11 de julio de 2023

El concepto de la ficción / Juan José Saer en la selva de lo real


Juan José Saer

Juan José Saer en la selva de lo real

Rayo Verde ha recuperado la novela 'El entenado' del escritor argentino como parte de un proyecto editorial extraordinario


Ricardo Baixeras
20 de marzo de 2018


Si hay que retornar a la senda que nos llevará al centro neurálgico de la literatura de Juan José Saer (Serodino, Argentina, 1937 - París 2005) este narrador argentino mayúsculo que pasó buena parte de su vida en París es porque su escritura, de factura realista, es absolutamente moderna una literatura que juega con el lector confundiendo las tramas desde múltiples configuraciones y haciendo que lo narrado tenga el portentoso impulso de lo onírico.

Juan José Saer / El concepto de ficción / Rayo verde


Juan José Saer


El concepto de ficción

Juan José Saer

El concepto de ficción es una obra intensa que abarca el conjunto completo de la producción ensayística de Juan José Saer sobre lo que es y debe ser escribir ficción.
Con una visión profunda y crítica, Saer establece diálogos inexistentes entre autores de una fuerza arrolladora indiscutible como William Faulkner, Alain Robbe-Grillet, Witold Gombrowicz, James Joyce, Marcel Proust, Howard Phillip Lovecraft, Henry James o Franz Kafka con Jorge Luis Borges, Juan L. Ortiz, Antonio Di Benedetto, José Hernández, Domingo Faustino Sarmiento y Adolfo Bioy Casares, para desarrollar su ideario sobre la narración y reflexionar sobre la literatura contemporánea.
En este libro se recogen varios de sus ensayos sobre literatura, que cualquier lector voraz, amante de los grandes escritores de todos los tiempos, disfrutará intensamente.

Juan Becerra / Juan José Saer

Juan José Saer



Saer, por Juan Becerra

A diez años de la muerte del escritor, ensayista y poeta Juan José Saer, su colega Juan Becerra lee al autor de El entenado según el peso en su propia literatura, la pasada y la presente, donde aparece de manera fantasmática, sin desaparecer: pasar por Saer, pareciera decir Becerra, no es una experiencia susceptible de perderse u olvidarse.

martes, 24 de mayo de 2022

Otras novelas que también hicieron boom

 



Otras novelas que también hicieron boom

HELENA Y ÁNXEL 
14 DE NOVIEMBRE DE 2012

Seis obras del boom

Seis obras del boom

Las seis novelas cuyas primeras ediciones aparecen en el mosaico de la izquierda justificarían por sí mismas y sin añadidos de mercadotecnia editorial o compadreos de cátedras universitarias cualquier movimiento literario.

Sucede que fueron editadas con pocos años de diferencia —a mediados de los sesenta— y en una misma región del planeta, la América en la que se habla sobre todo español, y sucede también que algunas editoriales de Barcelona vieron en aquel momento, y dada la pésima salud de la literatura española de entonces, la oportunidad de hacer negocio publicando buenos libros —no todas con el mismo buen ojo: el venerado Carlos Barral rechazó en 1966, y se pasó la vida lamentándolo, el manuscrito que le acaba de remitir un joven escritor colombiano de una novela titulada Cien años de soledad que con el paso del tiempo vendería, que sepamos, casi 40 millones de copias—.

A aquellos autores más o menos coetáneos les pusieron con presteza un nombre sonoro, boom, que recordaba, no por casualidad, el todavía fresco (1959) triunfo de los castristas en Cuba. Algunos de los escritores del boom vivían en el exilio, otros malvivían con el periodismo pagado por pieza; unos veneraban a Faulkner y sus territorios míticos, mientras que otros preferían el indigenismo derivado del Popol Vuh y sus muchas encarnaciones; a veces se reunían y bebían mucho whisky pero, pasados unos años, terminaron dándose potentes cuchilladas metafóricas unos a otros, casi siempre por un quítame allá esos misiles o, como es tradición entre los lationamericanos, por la forma de interpretar la palabra revolución.

A la derecha, Cortázar. A la izquierda arriba, García Márquez. Abajo, Vargas Llosa y su segunda mujer, Patricia.

A la derecha, Cortázar. A la izquierda arriba, García Márquez. Abajo, Vargas Llosa y su segunda mujer, Patricia.

Nadie puede precisar cuándo empezó el boom porque nadie lo sabe y la fecha es opinable (unos conjeturan que en 1960, otros dicen que en 1962, otros que en 1963 y otros, a los que humildemente me sumo, pensamos que todo había empezado en los años cincuenta, con Juan RulfoAdolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges, sin cuya paternidad la descendencia hubiera sido otra), pero algunos se han empeñado en celebrar este año el 50º aniversario del fenómenos editorial.

Aunque las razones para la celebración del medio siglo son peregrinas —se cita un cierto Congreso de Intelectuales de Concepción (Chile), celebrado en enero de 1962 y al que no asistieron más que un grupo de escritores de la órbita marxista (el comisario Neruda entre ellos, desde luego) y en el que Carlos Fuentes pronunció una frase de vergüenza ajena que resume el ambiente: “política y literatura son inseparables y Latinoamérica sólo puede mirar hacia Cuba”— y la reseña de los 50 años resulta complaciente y preñada de colegueo o intereses comerciales —no se menciona, por ejemplo, el daño colateral causado por el boom, en cuyos posos se asienta la epidemia perniciosa del realismo mágico de bata y zapatillas de Isabelita Allende y otros tan lánguidos como ella—, no me importa entrar en el juego, sobre todo porque creo que la mejor literatura en español de los siglos XX y XXI, quizá la única que merece ser llamada literatura, procede de las Américas.

Siguiendo el juego que propuso hace unos días Arsenio Escolar con sus diez libros favoritos del boom —y alertando que Arsenio me gana de largo como rata de biblioteca—, les dejo una lista de siete novelas menores que también hicieron boom pese a que los méritos casi siempre fueron para otras. Advierto que llevo años sin leer algunas, de modo que acudo a la cada día más débil memoria para recuperar sentimientos. Una nota, digamos, técnica: las imágenes de las cubiertas son de las primeras ediciones, inencontrables hoy, pero los vínculos en los títulos remiten a la edición más barata de las que todavía están en el mercado.

"Los Premios"

“Los Premios”

El monstruo que engendró Rayuela
Los premios
. Julio Cortázar
, 1960

La primera novela de Cortázar que encontró editor tras el rechazo de sus dos primeros manuscritos, tiene bastante del ambiente opresivo desarrollado en las zonas opacas de la vida cotidiana que encontramos en sus magistrales relatos —ya había publicado tres tomos de cuentos—.

Un grupo muy heterogéneo de personas gana un premio para viajar en un barco. En esa atmósfera cerrada el narrador habla como en astillas y deja que sea el lector quien recomponga la acción, adelantando la fórmula que Cortázar depurará en Rayuela tres años más tarde. No es casualidad que uno de los protagonistas de la ópera prima sea un tal Horacio Oliveira, el personaje central al que Cortázar colocará a la deriva en el París de Rayuela.

Novela del absurdo y la búsqueda inútil, porque toda búsqueda conduce a la destrucción, Los premios, que el escritor redactó en París mientras vivía en una aguda penuria material, Cortázar intenta construir una novela híbrida como “un monstruo, uno de esos monstruos que el hombre acepta, mantiene a su lado; mezcla de heterogeneidades, grifo convertido en animal doméstico“.

Como dice uno de los angustiados personajes, ya no se trata de entender la realidad, sino de “abrazar la creación desde su verdadera base analógica. Romper el tiempo-espacio que es un nivel plagado de defectos“.

"Crónica de San Gabriel"

“Crónica de San Gabriel”

La falsa arcadia del campo
Crónica de San Gabrie
l. Julio Ramón Ribeyro
, 1960

Julio Ramón Ribeyro, un ser desprendido, una bendita persona, es uno de los escritores que militan con injusticia en la segunda división del boom pese a su amplia producción de cuentos y su papel capital en el realismo urbano latinoamericano.

Crónica de San Gabriel, escrita durante un viaje de juventud por Europa, en el invierno polar de Munich (“sin saber alemán y en una pensión en donde era imposible comunicarse por desconocer el idioma … comencé pues a escribir para salirme del entorno en el que vivía e imaginaba todo el tiempo que pasaba unas plácidas vacaciones en la sierra peruana”), es una de las mejores novelas de iniciación en español del siglo XX.

La peripecia del adolescente Lucho en una hacienda de montaña le obliga a descubrir que la arcadia del campo es sólo una abstracción y que le han enviado a un lugar donde “el pez más grande se come al chico” y “los débiles no tienen derecho a vivir”.

Un descarnado libro fabricado con maña por un escritor que opinaba que “la historia puede ser real o inventada. Si es real ,debe parecer inventada, y si es inventada, real”.

"El coronel no tiene quien le escriba"

“El coronel no tiene quien le escriba”

La novela rusa de Gabo
El coronel no tiene quien le escriba
, Gabriel García Márquez
, 1961

Pregunta: Dime, qué comemos. Respuesta (pura, explícita, invencible): Mierda.

El celebre intercambio de palabras que resume episódicamente la gran novela corta que García Márquez publicó seis años antes de Cien años de soledad, es suficiente: estamos ante una voz narrativa de una extraña resonancia, capaz de contener todas las voces de un pueblo.

El coronel no tiene quien le escriba es la dulce y desoladora crónica de una espera sin futuro: la pensión que nunca llega. A partir de la situación dramática, todo está salpicado por el humor explosivo y bravo del Caribe que tan bien sabe explotar el autor.

Contenida y sobria, carente de los excesos de estilo que acaso lastren algunas obras posteriores del colombiano, es, como menciona Caballero Bonald, un “acabado modelo de sencillez, de naturalidad discursiva y hasta de inocencia verbal”, donde hasta lo complejo se muestra de modo escueto.

La historia de un personaje insular y solo, una bellísima obra de tintes rusos bajo el martirio del sol.

"El lugar sin límites"

“El lugar sin límites”

 Apuesta por los perdedores
El lugar sin límites
. José Donoso
, 1965

Estridente en la esfera privada, de la que solamente supimos  en detalle (homosexualidad reprimida, egocentrismo, neurosis) tras su muerte en 1996, el chileno José Donoso tampoco merece el lugar secundario que algunos le adjudican en el canon del boom.

El lugar sin límites desarrolla la vida miserable en El Olivo, una ciudad ruin y venida a menos, y disecciona la sociedad local, que es un eco de la sociedad chilena, católica, ultranacionalista y muy conservadora en lo social, a través del burdel que gestiona Manuela González, un homosexual travestido.

Con pinceladas que pueden provenir del estilo enfático de Conrad y Graham Greene y una prosa telegráfica que tiene de más una conexión con la de Hemingway, Donoso apuesta por los perdedores y saca pecho ante el dolor. Pese a que es más conocido por la experimental El obsceno pájaro de la noche (1970), yo prefiero la negrura marginal de su novela de burdeles, apariencias y dobleces.

"Los cachorros"

“Los cachorros”

Frenética musicalidad
Los cachorros
. Mario Vargas Llosa
, 1967

Cuando Vargas Llosa escribió Los cachorros tenía 29 años y era el más joven de los escritores del boom. La circunstancia no tiene valor, pero ayuda a explicar por qué la obra es la de mayor calado generacional del grupo y, al tiempo, la de más acelerada narrativa.

De una precisión que aturde y escrita con tanta urgencia que la lectura resulta angustiosa (y tóxica), la vida de Pichula Cuéllar, un distinto —no diré por qué para no incurrir en el spoiler— es presentada con una fluidez desbordante y experimental (diálogos sin marcas, cambios de persona en el habla narrativa), pero nunca trivial ni caprichosa.

El gran Roberto Bolaño, quizá el descendiente más brillante de los escritores del boom, destacó la “musicalidad sustentad en el habla cotidiana” de Los cachorros y añadió: “El descenso a los infiernos, narrado entre grititos y susurros, es de alguna manera el descenso a otro tipo de infierno al que se verán abocados los narradores. De hecho, lo que aterroriza a los narradores es que Pichula Cuéllar es uno de ellos y que empeña, de forma natural, su voluntad en ser uno de ellos (…) Toda anomalía es infernal, aunque tras la destrucción de Cuéllar lo que las voces que arman el relato tienen ante sí es la planicie de la madurez, la tranquila destrucción de sus cuerpos, la resignada y total aceptación de una mediocridad burguesa”.

Tras esta magistral novela, publicada por primera vez con fotos de Xavier Miserachs, Vargas Llosa logró el empuje necesario para abordar su obra mejor y más ambiciosa, Conversación en la Catedral (1969).

"De dónde son los cantantes"

“De dónde son los cantantes”

El cubano extranjero
De dónde son los cantantes
. Severo Sarduy
, 1967

Los cubanos citados en todos los elencos del boom son Guillermo Cabrera InfanteAlejo Carpentier y José Lezama Lima.

Que olviden a Severo Sarduy es inexplicable, aunque quizá algo tenga que ver su proclamada extranjería —se consideraba más europeo que caribeño, renegó del tropicalismo de la patria y de los trabajos como periodista en revistas revolucionarias para embarcarse en la experimentación de la metaficción parisina de Tel Quel y buscó en el budismo una explicación vital—.

De dónde son los cantantes construye una imagen de La Habana, la ciudad a la que nunca regresó desde 1960, con las voces superpuestas de las tres grandes herencias que conformaron la identidad local: lo español, lo africano y lo chino.

Carnavalesca, paródica y y barroca, la novela es, según Sarduy, un “collage hacia adentro”, y prefigura la que sería su obra más celebrada, Cobra (1972).

"Cicatrices"

“Cicatrices”

El gran olvidado
Cicatrices
. Juan José Saer
, 1969

Lean: “Hay esa porquería de luz de junio, mala, entrando por la vidriera. Estoy inclinado sobre la mesa, haciendo deslizar el taco, listo para tirar. La colorada y la blanca —mi bola es la de punto— están del otro lado de la mesa, cerca del rincón. Tengo que golpear suavecito, para que mi bola corra muy despacio, choque primero con la colorada, después con la blanca y pegue después en la baranda entre la colorada y la blanca: la colorada va a golpear contra la baranda lateral, antes de que mi bola choque contra la baranda del fondo, hacia la que tiene que ir en línea oblicua después de chocar contra la blanca”.

Ahora intenten responder —yo no sé o no puedo o no quiero—: ¿por qué Juan José Saer, uno de los escritores más deslumbrantes en español no fue reconocido hasta los años ochenta y murió en 2005 sin haber sido apenas publicado en España?

Su ciclo de novelas sobre Santa Fe, la localidad argentina en la que vivió exiliado antes de optar, en 1968, por la migración trasatlántica en París, son equívocas: el lector las sobrevuela con levedad hasta que, bien pronto, se siente dentro de una caverna donde él mismo participa de un rito de memoria colectiva.

Mi favorita es Cicatrices, la historia de un crimen (un obrero del metal mata a su mujer el uno de mayo) contada por cuatro narradores diferentes en un ejercicio sutil de lírica política.

Ricardo Piglia ha dicho que “la prosa de Saer, que parece surgir de la nada, que se produce a sí misma con la misma perfección desde el principio, es en realidad una elaboración muy sutil de la gran poesía escrita en lengua española“. Tiene toda la razón.

TRASDOS




viernes, 6 de agosto de 2021

Lecturas de cuarentena / Juan José Saer / El entenado / Reseñas

Juan José Saer

LECTURAS DE CUARENTENA

El entenado

de Juan José Saer


Javier Rodríguez Marcos




Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 3)


¿Existe una novela que pudiésemos recomendar a un espectador enganchado a Gran Hermano amante de la literatura de viajes y a una catedrática de Historia aficionada a la Antropología? Existe y tiene menos de 200 páginas: se titula El entenado, la publicó el argentino Juan José Saer en 1983 y no tardó en ser reconocida como un hito de la literatura en español del siglo XX. A España llegó en 1988, un año después de que Saer (1937-2005) ganara el premio Nadal, galardón que, desgraciadamente, no sirvió para que el lector medio se interesara por los autores latinoamericanos posteriores al boom.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Juan José Saer / Onetti y la novela breve

Juan José Saer


Onetti y la novela breve


Juan José Saer
20 de agosto de 2004

Alrededor de 1960, entre los narradores jóvenes que se lanzaban al trabajo literario, la forma que encarnaba la máxima aspiración estética, el modelo de toda perfección narrativa, no era ni la novela ni el cuento, sino la novela breve. Equidistante de la transcripción súbita del cuento, semejante a la del poema, y de la elaboración lenta de la novela, que parecía valerse de una serie de mediaciones consideradas un poco indignas a causa del carácter técnico y vagamente innecesario que se les atribuía, la novela breve tenía la atrayente singularidad de permitir cierto desarrollo narrativo al mismo tiempo que parecía surgir de una concepción intuitiva y repentina, e incluso, en cuanto al tiempo material de ejecución, ofrecer la posibilidad de una rapidez relativa, capaz de preservar la frescura exaltante de la inspiración. Y si bien la dificultad de realizar tan exorbitantes perspectivas resultaba evidente, la fascinación que ejercía la novela breve sólo decayó cuando, a mediados de los años sesenta, el género "gran novela de América", patética superposición de estereotipos latinoamericanos destinada a conquistar el mercado anglosajón, plegándose en el contenido y en el formato a sus normas comerciales, desalojó de las librerías a los discretos y admirados volúmenes de alrededor de cien páginas que perpetuaban tantas obras maestras.

sábado, 18 de enero de 2020

Juan José Saer / El entenado / Rayo verde





El entenado

Juan José Saer


El grumete de una expedición española al Río de la Plata, a principios del siglo XVI, es capturado y adoptado por los indios colastinés. Conoce así unas tradiciones y rituales que lo enfrentan a nuevas percepciones de la realidad. ¿A qué se debe la costumbre de la tribu, por lo demás pacífica, de celebrar anualmente una orgía de sexo y canibalismo? ¿Por qué el grumete no corre la misma suerte que sus compañeros? En el mejor tono de las tradicionales Crónicas de Indias, Saer nos coloca frente a cuestiones como lo real, la memoria y el lenguaje, dentro de una historia que se lee como un libro de aventuras.

Prensa

La novela de Saer combina elementos de la inquietante ambigüedad metafísica de Borges y de la descripción sensual de Graham Greene al adentrarse en los rincones oscuros del mundo físico y del alma humana. Las imágenes evocadoras y las ideas reveladas en El entenado no se olvidan fácilmente.

Washington Post
Déjenme ser claro: El entenado es un gran libro y el nombre de su autor, Juan José Saer, debe añadirse a la lista de los mejores autores sudamericanos de la historia.

Le Monde
Forma parte del conjunto de novelas americanas que fabularon la Conquista, pero no se funde con ellas: por la originalidad de su enfoque y por la magnificencia del talento con que está escrita. Es, seguramente, la obra más reeditada y traducida de Saer y a la que más se han dedicado ensayistas y doctorandos.

Edgardo DobryEl País
Fascinante y bellamente escrito […] Las preocupaciones del autor son una reminiscencia de sus compatriotas Borges y Cortázar, pero su visión es fresca y única-

The Independent
Si la novela moderna es un artefacto en el que confluyen narración, reflexión y lírica sin que salten las costuras (o después de haberlas hecho saltar), El entenado es un ejemplo perfecto de novela moderna. Y de novela a secas, porque contiene una trama clásica, meditaciones dignas del mejor ensayo y una forma trabajada hasta el límite en busca de la palabra precisa, es decir, poesía.

Javier Rodríguez MarcosEl País


Juan José Saer / El entenado / Reseña



Juan José Saer
EL ENTENADO


Francesc Bon
7 de noviembre de 2013

Idioma original: español

Año de publicación: 1983
Valoración: muy recomendable

Si una de las funciones de la literatura es estimular la imaginación, El entenado cumple con creces apenas a la media docena de páginas. Vemos las tres embarcaciones, el protagonista como grumete de una de ellas, las tierras inhóspitas por las que se aventuran.

Si otra de las funciones de la literatura es crear esas imágenes con palabras que nos fascinen, he aquí dos ejemplos casi al azar:



Ya los puertos no me bastaban, me vino hambre de alta mar.


...venderse no era para ellas otra cosa que un modo de sobrevivir, y que en su forma de actuar el honor era eclipsado por la estrategia.




Podría seguir, pero al punto en que he llegado ya debo abandonar los ejemplos. El entenado es de esas obras a las que llegas, como lector, casi por casualidad. Es como cuando una canción te llama la atención y, a partir de ahí, descubres los grandes discos de alguien que hasta entonces era desconocido. Te interesas, y llega un momento en que percibes que lo ajeno deja de serlo. Pues bien, en esta gloriosa novela ese punto se alcanza bien pronto. Poco importa que uno no sea muy de novelas de época, la seducción es rápida, diría que fulminante.



Nada sabía del autor, y ahora casi me veo obligado a descubrir qué otras novelas ha publicado y cuales son destacadas. Entenado es, por cierto, una especie de sinónimo de hijastro. Y el libro trata de la aventura, relatada en primera persona (con lo cual ya sabemos, bien pronto, que ha sobrevivivido) de un joven huérfano que se enrola como grumete en uno de esos barcos que partió en expediciones rumbo a América. Siglos XV y XVI. Y poco más voy a explicar, no por desbaratar la lectura, sino porque es mejor dejar que la novela se adueñe de quien la lea. Con un estilo rotundo, que es a la vez poderoso en lo lírico y en lo visual, Saer, escritor que, insisto, habrá que investigar, hace que casi toquemos y respiremos el ambiente de esas playas, esos ríos y esas selvas. Todo es muy presente, y todo lo crea ese lenguaje directo y preciso, esa primera persona que toma perspectivas cambiantes: el desamparo, la incerteza, el miedo, la confianza, la adaptación. Voy a permitirme comparar esas cien primeras páginas con un icono como Cormac McCarthy, y la propia figura del joven, con el muchacho de Meridiano de sangre. Otra novela de conquista a costa de crueldad, por cierto.


Apenas 180 páginas, a las que lo único que podemos objetar es que, en ese tramo final, el autor se nos suma en una reflexión algo forzada sobre el tema principal, el tabú del libro (no voy a desvelarlo, lo siento), y se intente llegar a una justificación de cierta barbarie, que no acaba de cuajar. Pasaje durante el cual, todo el rato, esperamos que Saer nos regale (y lo hace) algún regreso a su torrente imaginativo. Pues ahí es donde nos hemos sentido en el paraíso como lectores. Cuando Saer narra, el lector es testigo de primera línea. Ese es el poderoso factor que hace de esta novela una experiencia magnífica.

UN LIBRO AL DÍA

Juan José Saer / Cicatrices / Reseña

Juan José Saer



Juan José Saer
CICATRICES

Santi
30 de agosto de 2014

Idioma original: español
Año de publicación: 1969
Valoración: recomendable

Dicen que Juan José Saer es uno de los escritores fundamentales de la literatura argentina del siglo XX, y yo aquí sin leer nada de él, hasta hoy. Y lo primero que he leído, esta novela Cicatrices, aunque tiene muchos valores y muchas virtudes, por sí solo no justifica esta opinión. (Aunque también es verdad que se suele citar El entenado, Glosa o Nadie nunca nada como sus mejores obras, así que voy a seguir intentándolo).

Cicatrices es una novela compleja e imaginativa, aunque también algo pesada en algunos momentos. Compuesta por cuatro apartados, el hecho que sirve para relacionarlos (además de ciertos personajes comunes) es un crimen cometido por un obrero que mata a su mujer con una escopeta de caza. Sin embargo, este crimen es central solo en el cuarto apartado, muy importante en el tercero y mucho más tangencial en el primero y en el segundo. Así, no se puede decir que esta sea una novela policiaca, ni siquiera que su tema sea el crimen en sí.

¿Y de qué hablan entonces los cuatro apartados? Pues de un grupo de personajes (periodistas, jueces, abogados, escritores) perseguidos por sus propias obesiones. En la primera parte el protagonista es Ángel Leto, un aspirante a periodista con una enfermiza relación con su madre; en la segunda, Sergio Escalante, un abogado que casi no ejerce y que dedica su tiempo a dilapidar todas sus posesiones en el juego (la referencia a El jugador es inevitable y explícita); en la tercera se nos presenta a Ernesto López Garay, el juez destinado a juzgar el crimen del obrero, pero que se preocupa más por sus labores de traductor diletante; y por último en el cuarto apartado aparecen los Fiore, el matrimonio protagonista del crimen.


Como decía, algunas páginas del libro se hacen pesadas, porque Saer describe, con un detallismo obsesivo, algunas de las actividades de los personajes: las borracheras de Leto, las partidas de Escalante, los paseos del juez López Garay por la ciudad... Eso sí, algunas otras escenas son magistrales, y algunos "trucos" narrativos resultan muy interesantes; me arriesgaría a decir, por lo tanto, con la ventaja que da hablar a toro pasado, que en esta novela se pueden prever algunas de las virtudes de Saer como narrador, que sin embargo consiguió desarrollar en novelas posteriores (novelas que no he leído, pero que me propongo leer).





UN LIBRO AL DÍA



jueves, 16 de enero de 2020

Juan José Saer / Nadie nada nunca / Rayo verde






Nadie nada nunca

Juan José Saer

¿Cuán compleja puede ser la realidad? La multiplicidad de puntos de vista puede ayudar en la comprensión del mundo que nos rodea; en esta novela Saer nos regala su capacidad de observación y nos permite examinar la existencia desde diferentes perspectivas.

Juan José Saer / Nadie nada nunca / Reseña





Juan José Saer
Nadie nada nunca

Francesc Bon
13 de marzo de 2016

Idioma original: español
Año de publicación: 1980
Valoración: recomendable



Primero: no estamos ante una novela del calibre de El entenado. Quien quiera una revisitación de esa épica aquí no va a encontrarla. Porque Nadie nada nunca no es un libro fácil y desde luego no lo es para acceder al mundo del escritor argentino fallecido en París en 2005.

Juan José Saer / Glosa / Reseña

Juan José Saer


'Glosa'
Juan José Saer

¿Qué sucedió aquella noche en la fiesta de cumpleaños de Jorge Washington Noriega? Durante un paseo por el centro de la ciudad, dos amigos, Leto y el Matemático, reconstruyen esa fiesta a la que no acudió ninguno de los dos. Circulan distintas versiones, todas enigmáticas y un poco delirantes, que son revisadas, vueltas a contar y discutidas. En esa larga conversación cruzan anécdotas, recuerdos, viejas historias e historias futuras.