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sábado, 4 de agosto de 2018

Las seis lecturas de verano de Barack Obama




Las seis lecturas de verano de Barack Obama

Chimamanda Ngozi Adichie, Chinua Achebe e Hisham Matar son algunos de los autores recomendados por el expresidente de Estados Unidos


EL PAÍS
Madrid 30 JUL 2018 - 12:33 COT






El expresidente estadounidense Barack Obama (c) posa junto a sus abuelastra Sarah Onyango Obama (dcha) y un estudiante (izq) en Kogelo, el pueblo de sus antepasados, a unos 400 kilómetros de Nairobi (Kenia).
El expresidente estadounidense Barack Obama (c) posa junto a sus abuelastra Sarah Onyango Obama (dcha) y un estudiante (izq) en Kogelo, el pueblo de sus antepasados, a unos 400 kilómetros de Nairobi (Kenia). DAI KUROKAWA EFE

A diferencia del actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, que no escondió jamás su profundo desinterés por la lectura, el expresidente Barack Obama probablemente no habría podido sobrevivir a la difícil tarea de liderar la primera potencia mundial sin acudir a la literatura. La lectura, confesó en una entrevista a The New York Times unos días antes de dejar la presidencia, fue “el refugio” desde el que solía observar la sociedad, alejado de la convulsión que le rodeaba.
Hace unas semanas, a los pocos días de viajar a Kenia, donde inauguró un centro de juventud fundado por su media hermana, Auma Obama, y a Sudáfrica, para asistir a la celebración del centenario del nacimiento de Nelson Mandela, Obama quiso compartir con sus seguidores de Facebook su especial aprecio por la tradición literaria africana. 
Un apego que el exmandatario cultivó desde muy joven, como trasciende del libro autobiográfico Dreams from my father (Times Books, 1995), escrito después de su primer visita a Kenia en 1988, donde nació su padre, y que hoy resume en una lista de cinco lecturas de verano, según él imprescindibles por su capacidad a “iluminar el mundo de una manera única y potente”.
Entre ellas, se encuentra uno de los autores más influyentes de la literatura africana, el nigeriano, Chinua Achebe fallecido en marzo de 2013; la autora nigeriana, y figura destacada del feminismo, Chimamanda Ngozi Adichie o el escritor libio Hisham Matar, premio Pulitzer en 2017.



Todo se desmorona (1958) de Chinua Achebe


“Verdadero clásico de la literatura mundial, esta novela retrata a las sociedades tradicionales luchando contra la llegada de la influencia extranjera, desde los misioneros cristianos hasta los colones británicos. Una obra maestra que ha inspirado a generaciones de escritores en Nigeria, en África y en el mundo entero”.


Un grano de trigo (2017) de Ngugi wa Thiong'o

“Una crónica de los eventos que han conducido a la independencia de Kenia y una historia fascinante sobre la manera en la que los eventos trasformadores de la historia pesan sobre la vida y las relaciones individuales”. 


El largo camino hacia la libertad (1994) de Nelson Mandela


“La vida de Mandela fue una de las más grandes historias épicas del siglo XX. Estas memorias abordan el recorrido de su vida desde el pequeño pueblo donde nació hasta sus años como revolucionario, su encarcelamiento y finalmente su llegada a la presidencia de Sudáfrica, como se convirtió en líder, en icono mundial de la unificación. Es una lectura esencial para todos los que quieren comprender la historia y cambiarla”.

Chimamanda Ngozi Adichie


Americanah (2013) de Chimamanda Ngozi Adichie

“Una de las más grandes escritoras contemporánea cuenta la historia de dos nigerianos en Estados Unidos, planteando cuestiones universales sobre la raza y la pertenencia, la afiliación, la experiencia de la diáspora africana en el extranjero y la búsqueda de identidad”.



El regreso (2016) de Hisham Matar

“Una memoria escrita de forma muy linda que equilibra con habilidad una guía llena de gracia a través la historia reciente de la Libia de Gadafi con la búsqueda obstinada del autor para encontrar a su padre desparecido en las prisiones del dictador”. 


El mundo tal como es (2018), de Ben Rhodes

“Es verdad, Ben no tiene sangre africana corriendo por las venas, pero ve el mundo tal y como lo veo yo, y como muy pocas personas suelen hacerlo. Ben es una de las raras personas que ha estado conmigo desde la primera campaña presidencial. Sus memorias son una de las reflexiones más inteligentes que he leído sobre la manera en la que hemos abordado la política extranjera, y una de las historias más fascinantes sobre lo que significó servir al pueblo americano durante 8 años”.






sábado, 4 de noviembre de 2017

Ben Rhodes / “CON TRUMP, HAY PELIGRO DE GUERRA”



“CON TRUMP, 

HAY PELIGRO 

DE GUERRA”

Ben Rhodes, el gran asesor de Obama, repasa los devastadores efectos del año de presidencia republicana


JAN MARTÍNEZ AHRENS
Washington 4 NOV 2017 - 13:49 COT

Le llamaron El Chico Maravilla. La Sombra. El Otro. Ben Rhodes (Nueva York, 1977) se fundió hasta tal grado con el presidente Barack Obama que un día llegó a decir: “Ya no sé dónde empiezo yo y acaba Obama”. Durante sus ocho años en la Casa Blanca, Rhodes escribió los principales discursos del mandatario demócrata. Fue su voz pero también su mano derecha. Considerado uno de los arquitectos del pacto con Irán y el deshielo con Cuba, su influencia como consejero áulico ha entrado en los libros de historia.
Ahora, al año del triunfo de Donald Trump, sigue viajando con Obama. También asesora a los demócratas en asuntos de seguridad y prepara un libro de memorias. A la reunión con EL PAÍS, Le Monde y Der Spiegel llega en camisa a cuadros, sin afeitar y con el aire cansado de quien aún guarda demasiados secretos imperiales en la mente. Esta es su visión del efecto Trump.
El vacío diplomático.
Rhodes es categórico. La heterodoxia e impredecibilidad de Trump han hecho saltar por los aires la diplomacia estadounidense. Es un fenómeno que temían los demócratas, pero no en el grado que ha alcanzado. “Es un riesgo tener a un presidente que quiere hacer lo opuesto a su antecesor, es un riesgo apostar por el aislacionismo y la desconexión, es un riesgo acelerar las guerras. En las agendas del G-7, del G-20 y de la misma ONU se ha generado un vacío que otros, como Rusia, van a ocupar. Europa ha dejado de contar con Estados Unidos para trazar su estrategia global y, más que nunca, está tomando sus propias decisiones. Trump no es visto como un socio fiable y las consecuencias se están viendo”.
El peligro del fracaso interior
“Hay un escenario que me preocupa. Lo digo como alguien que ha estado muchos años en la Casa Blanca. Todo presidente está increíblemente constreñido en política doméstica por el Congreso y los tribunales; pero en seguridad nacional y política exterior es justo al revés. Si quieres, puedes bombardear a otro país sin necesidad del Congreso. Pues bien, si Trump fracasa en sus proyectos legislativos, si los tribunales le desafían, si no escapa a los escándalos, cabe la posibilidad de que busque un espacio donde tenga libertad de acción. Puede ser un conflicto con Corea del Norte o con Irán, puede ser una guerra comercial con China o la salida de NAFTA. Todo ello lo puede hacer sin el Congreso. Me preocupa que cuanto más aislado esté, más se mueva en esa dirección”.
La guerra es posible
El peligro está ahí. Se llama Corea del Norte y la Casa Blanca va en rumbo de colisión. “Nada en los movimientos de Trump sugiere que tenga el más mínimo interés en la diplomacia. Actúa de forma no racional, siguiendo los dictados de sus propios deseos. Sus generales intentan contenerle, pero me temo que, en un exceso, podamos tener una catástrofe. No es que crea que vaya a ocurrir, sino que los porcentajes son mucho más altos de lo que deberían ser. Por eso hay peligro de guerra. No olvidemos que a Trump le gusta asustar a la gente con amenazas exteriores y envolverse en la bandera militar. Y la guerra es la mejor forma de hacerlo. No se puede descartar que piense en movilizar a la población, en contentar a su base, en demostrar que así es un verdadero presidente. Desafortunadamente, el mundo ofrece demasiadas oportunidades para hacerlo”.
Crisis nuclear con Irán
Washington ha vuelto a tensar la cuerda con Teherán. Ha dejado el acuerdo nuclear al albur del Congreso y ha decidido extremar la presión. Rhodes se muestra escéptico con la estrategia. “El acuerdo nuclear deberían dejarlo fuera de la discusión, y decir lo que realmente quieren, que es un cambio de régimen en Teherán. Pero Trump y los suyos se comportan como si en el mundo no hubiera otras naciones con intereses propios. Y lo que es peor, no creo que el presidente tenga ni idea de lo que supone el pacto nuclear. ¿Alguien le ha escuchado hablar en largo de ello? Para él, todo se limita un hecho simple: lo hizo Obama y por tanto está mal. Pero lo más loco de todo esto es que puede desatar una crisis nuclear cuando ya estamos en otra con Corea del Norte. Es más, si Pyongyang ve lo que ocurre con el pacto con Irán, ¿por qué habría de cerrar un acuerdo con Estados Unidos?
EEUU, cautiva de Israel y Arabia Saudí
Rhodes fue el autor del histórico discurso de Obama en El Cairo. Un mensaje que trazó un nuevo camino en las relaciones con Oriente Próximo y dio esperanzas a millones de musulmanes. Ocho años después, el mundo es otro y todo lo avanzado pende de un hilo. “La gente siempre piensa que nada puede ir peor en la región, pero desgraciadamente sí puede. Ahora mismo, Estados Unidos está jugando al son de Israel: ofrecer una apariencia de paz sin ninguna perspectiva de paz. Habla de un acuerdo pero se permiten asentamientos que están volviendo imposible la solución de los dos Estados. Y no es solo eso. EEUU se ha lanzado en los brazos de Arabia Saudí. Su posición respecto a Qatar, al acuerdo nuclear con Irán y la guerra en Yemen están volviendo la situación en Oriente Próximo aún peor de lo que era”.
Los ataques sónicos en Cuba: Rusia y el sector duro interior
Veinticuatro diplomáticos estadounidenses han sufrido extraños ataques sónicos en la isla. Washington ha retirado a gran parte de su personal en la Embajada, ha alertado a los viajeros y ha expulsado de su territorio a 15 funcionarios cubanos. La agresión, cuya autoría se desconoce, ha puesto bajo mínimos la relación entre ambos países. Rhodes, el forjador del deshielo con Cuba, asiste alarmado a este deterioro. “No fue responsabilidad del Gobierno cubano. Al tiempo que ocurrían los ataques, La Habana firmaba todo tipo de acuerdos con nosotros y trataba de mejorar el vínculo. Y han reaccionado con mucha moderación. Hay dos posibilidades. Una es que sea responsabilidad del sector duro interior. Cuba vive un periodo de transición: Raúl Castro abandonará el cargo en febrero y la apertura no ha sido bien vista por todos. El propio Fidel mostró sus recelos. La otra posibilidad es que se trate de Rusia. Su objetivo sería sembrar el caos, separar a EEUU de Cuba y lograr que la isla vuelva a su órbita. También puede ser una combinación de ambos factores. En todo caso, Estados Unidos ha sobrerreaccionado. Si no tenemos clara la autoría, ¿por qué expulsamos a sus diplomáticos? La ironía final es que estamos haciendo justo lo que pretende quien haya puesto en marcha los ataques sónicos”.
La ceguera ante la injerencia rusa
La estrategia de intoxicación del Kremlin contra Hillary Clinton se desplegó durante el mandato de Obama. Muchos demócratas han criticado la lentitud e incluso la sordina con que fue tratada la injerencia rusa por la Casa Blanca. Rhodes se defiende. Asegura que advirtieron algunos movimientos, pero no la jugada completa. “En campaña no nos sorprendió que hackearan al Comité Nacional Demócrata ni los emails del jefe de campaña, John Podesta. Era algo que ocurría todo el tiempo. Lo que no comprendí fue la extensión del operativo, la generación y diseminación estratégica de información falsa. El ataque al comité no era más que una pequeña pieza de un esfuerzo mucho mayor contra Hillary Clinton. Solo después de las elecciones, comprendí su escala”.
El futuro demócrata: volar sin Obama
Rhodes es consciente de que el tiempo de Obama ha pasado. Ahora toca el perfil bajo y responder sólo cuando se ataque el núcleo duro de su legado. “Cuanto menos hable, más pesarán sus palabras. Si Obama se convirtiese en el jefe de facto de la oposición, no permitiría crecer otros liderazgos. Desafortunadamente, ese fue un problema que ya surgió durante su Administración. Faltó oxígeno para otras voces y cuando llegó la campaña, que no fue buena, sólo competían Bernie Sanders y Clinton”.