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jueves, 25 de junio de 2026

¿Pueden servir los libros malos para llegar a los buenos?


Librería La Casa del Libro, en Gran Vía, Madrid.SAMUEL SÁNCHEZ

¿Pueden servir los libros malos para llegar a los buenos?

La literatura de consumo que fomenta la industria del libro busca la rentabilidad económica, pero la cuestión es si sirve de trampolín para otro tipo de lecturas

ALBERTO MANGUE
LAURA FERNÁNDEZ
22 ABR 2025 - 22:00 COT

En el Día del Libro, el ciudadano curioso se va a encontrar con decenas de recomendaciones de libros y el consejo general de leer a menudo. Pero, ¿leer por leer? ¿Da igual lo que se lea? ¿Lo importante es el hábito, más que el contenido? Puede ser que la literatura llamada de consumo o ‘best seller’ que impulsa la industria del libro pueda llegar a convertirse en una pasarela para que el lector acceda a otro tipo de creación literaria. Pero también puede ser que el libro de consumo fácil sea un fin en sí mismo y que no provoque a sus lectores ganas de aventurarse en otros estilos.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Joy Williams / “Los escritores norteamericanos envidiamos el realismo mágico"

 



Joy Williams: "Los escritores norteamericanos envidiamos el realismo mágico"


Laura Fernández 
Publicada

Joy Williams

Joy Williams estuvo nominada al National Book Award que ganó Thomas Pynchon en 1974. Y lo estuvo con su primera novela. El doloroso y brillantemente weird descenso a los infiernos de una chica de pueblo que no entiende por qué el mundo es tan terriblemente asfixiante. Le siguieron otras tres que la colocaron en la cima de los clásicos contemporáneos no lo suficientemente conocidos. Seix Barral publica por primera vez sus relatos y, desde el desierto de Arizona en el que vive, responde a nuestras preguntas.

miércoles, 19 de marzo de 2025

El regreso de Fleur Jaeggy, la escritora que ya era salvaje hace 50 años



'El dedo en la boca' y 'Las estatuas de agua' (2025), de Fleur Jaeggy.TUSQUETS EDITORES

El regreso de Fleur Jaeggy, la escritora que ya era salvaje hace 50 años

Tusquets recupera las dos primeras novelas de la autora suiza en lengua italiana en un momento en el que su prosa “resulta más moderna que nunca”

lunes, 20 de enero de 2025

Escritores en busca de alma gemela

 

Michel Houellebecq (izquierda) y H. P. Lovecraft.
Michel Houellebecq (izquierda) y H. P. Lovecraft.CRISTÓBAL MANUEL / WIKIPEDIA

Escritores en busca de alma gemela

En 1991, un desconocido Michel Houellebecq publicaba una brevísima pero intensa biografía de H. P. Lovecraft y se sumaba a una corriente que ha existido siempre: la de los autores que dedican biografías a sus maestros

Laura Fernández
LAURA FERNÁNDEZ
Barcelona - 06 ABR 2021 - 22:30 COT

Los escritores tienden a enamorarse de otros escritores. John Fante, explicaba su hijo Dan, cogía al azar los libros de su biblioteca y ensayaba en ellos la firma de Knut Hamsun, su escritor favorito. Jugaba Fante a meterse en su cabeza. Su obra cumbre, Pregúntale al polvo, es de hecho un intento de reformular la marginalmente canónica Hambre. Fante no escribió sobre Hamsun, pero podría haberlo hecho. Es probable que hablase sobre él con quien quisiera escucharle y que entendiese exactamente por qué había hecho lo que había hecho y cómo lo había hecho. Después de todo, como dice Lorrie Moore, “nadie como un escritor para entender a otro escritor”. Y esto podría aplicarse a cualquier artista, pero el escritor, dice Moore, es el único que puede expresarlo, además, en el arte que practica. Lamentablemente, añade, “no se puede bailar una reseña de una obra de arte”.

sábado, 18 de enero de 2025

David Lynch jamás va a irse a ninguna parte

 

David Lynch


David Lynch jamás va a irse a ninguna parte

Su reino fue el de la pesadilla hiperrealista porque cuando alguien descubre algo que existe pero no podemos ver, entonces inventa una realidad que sin él habría pasado inadvertida


Laura Fernández
LAURA FERNÁNDEZ
17 ENE 2025

En La Estrella de Ratner, una desconocida novela de Don DeLillo, un niño genio, Billy, debe descifrar una señal de otro planeta guiado por una colección aparentemente interminable de freaks, excéntricos personajes que viven con un pie en este mundo —la supuesta realidad— y con otro en el otro, uno que solo ellos están viendo porque forman parte de algo que existe, pero solo está al alcance de aquellos que, permítanme invocarle ya, permítanme invocar al hombre que fue adjetivo instantáneo, el cineasta, el pintor, el artista que hizo lo imposible —dar sentido, o representar, diseccionar, habitar el inconsciente—, saben que todo sigue siendo, afortunada y terroríficamente, un misterio. Uno que David Lynch capturó una y otra vez, apasionadamente, desde un absurdo único, genial, onírico, oscurísimo.

miércoles, 15 de enero de 2025

La exégesis’, de Philip K. Dick: bucear en un cerebro cósmico






La exégesis
Philip K. Dick
Traducción de Juan Pascual Martínez Fernández
Minotauro, 2023
1.198 páginas. 75 euros


La exégesis’, de Philip K. Dick: bucear en un cerebro cósmico

Un libro se sumerge en las más de 8.000 páginas que dejó escritas el autor de ciencia ficción a raíz de una serie de visiones y momentos de iluminación comenzados en 1974



Laura Fernández
LAURA FERNÁNDEZ
05 MAR 2024 - 23:30 COT

En febrero de 1974, un dentista administró a Philip K. Dick, el escritor, el autor de la entonces aún no tan famosa ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? —la novela que dio pie al Blade Runner de Ridley Scott—, y de la ganadora del Hugo, Un hombre en el castillo, una dosis de pentotal sódico aparentemente convencional. Una dosis aparentemente convencional que resultó excesiva para el cerebro expansivo, eléctrico, del tipo que vio a Dios en un rayo láser rosa, el mismo tipo que sufría interferencias que le situaban en un pasado remoto —la antigua Roma— cuando se acerca al mostrador de una tienda, o a casi cualquier parte. ¿Que qué ocurrió? Que, esa misma tarde, cuando la repartidora de la farmacia le trajo a casa un analgésico, tuvo su primera visión. Más que una visión fue algún tipo de apertura hacia un conocimiento vasto y total del universo.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Max Porter / “El Reino Unido es uno de los países más segregados del mundo”

 


Max Porter, ayer en Barcelona.

Max Porter, ayer en Barcelona.CONSUELO BAUTISTA


“El Reino Unido es uno de los países más segregados del mundo”

Max Porter arremete contra el Brexit y la “discapacidad intelectual” de Inglaterra en la fábula poético narrativa 'Lanny', una rareza nominada al Man Booker


viernes, 18 de octubre de 2024

Destry Allyn Spielberg / “Claro que soy una ‘hija de’, pero qué hago, ¿vuelvo a nacer para dejar de serlo?”

 


Destry Allyn Spielberg, el pasado viernes en el Festival de Cine de Sitges.

Destry Allyn Spielberg, el pasado viernes en el Festival de Cine de Sitges.MASSIMILIANO MINOC

Destry Allyn Spielberg: “Claro que soy una ‘hija de’, pero qué hago, ¿vuelvo a nacer para dejar de serlo?”

La hija menor del creador de ‘Indiana Jones y el templo maldito’ debuta como directora con una película que presenta en el Festival de Cine Fantástico de Sitges. “Me espero unas críticas malísimas”, dice

miércoles, 7 de agosto de 2024

Sé mía’, de Richard Ford: Frank Bascombe se despide con un portentoso monumento a la felicidad

 


El escritor estadounidense Richard Ford, la semana pasada en un hotel de Madrid.JAIME VILLANUEVA


Sé mía’, de Richard Ford: Frank Bascombe se despide con un portentoso monumento a la felicidad

El escritor vuelve a usar a su emblemático protagonista para retratar Estados Unidos política, social y anímicamente, en un último y emotivo viaje con su hijo enfermo de ELA

Laura Fernández

11 de junio de 2024

Ha vuelto Frank Bascombe, el periodista deportivo, el agente inmobiliario, el prometedor escritor que jamás pasó de prometedor. Ha vuelto y está solo: su exesposa, Ann, ha muerto. Su segundo matrimonio, la ilusoriamente perfecta y cómoda pareja que formaba con Sally Caldwell, es historia, y todas las llamadas que Frank hace en busca de algo que pueda parecerse al amor —o a la vida en algún tipo de compañía— se quedan sin respuesta. ¿Que a quién llama? A la chica que regenta un centro de masajes por el que se deja caer de vez en cuando, deses­perado por algún tipo de contacto humano. Y a Catherine Flaherty, una vieja amiga con quien coqueteó en su época de periodista deportivo —ella también lo era—, que no tiene ganas de compartirse con nadie, ni siquiera con quien está saliendo.

viernes, 22 de marzo de 2024

Chris Offutt / “El 90% de los escritores norteamericanos no saben lo que es alistarte a los 17 en el ejército para tener tres comidas al día”

 

El escritor estadounidense Chris Offutt fotografiado en Milán en 2019.LEONARDO CENDAMO 


Chris Offutt: “El 90% de los escritores norteamericanos no saben lo que es alistarte a los 17 en el ejército para tener tres comidas al día” 

El escritor, que publica ‘La ley de los cerros’, carga contra la forma en que su país ignora el lugar de donde viene y contra aquello que la literatura margina: a quienes crecen en la clase de sitios en los que él creció


Laura Fernández
13 de marzo de 2024


Lleva una enorme piedra colgada del cuello. Es una piedra grisácea con un agujero. Fue así como se la encontró. “Ya tenía el agujero. Lo único que hice fue buscar un cordón y colgármela. Lleva conmigo desde entonces. Entonces yo debía tener siete años. Puede que ocho. Lo único que he hecho en este tiempo ha sido cambiarle el cordón. Así que puede decirse que llevo los cerros literalmente encima siempre”, dice. El que habla es Chris Offutt (Lexington, Kentucky, 65 años), el rey de la grit lit, o literatura del arroyo, el violento y desesperado noir rural de currantes que viven en pueblos pequeños y dolorosamente empobrecidos, descaradamente marginados, a años luz de cualquier tipo de sueño, incluido aquel que debería pertenecerles: el americano. “Crecí preguntándome por qué no había libros que hablasen de los míos, ¿dónde estábamos? ¿Existíamos? Quiero pensar que estoy escribiéndonos para cualquiera que, como yo, se busque y por fin pueda encontrarse”, dice Offutt, y devuelve la piedra a su sitio. Se abrocha la camisa.

lunes, 31 de julio de 2023

Reiner Stach / "El fracaso hundió a Kafka"


Franz Kafka


Reiner Stach: "El fracaso hundió a Kafka"



El biógrafo alemán ha pasado 18 años reconstruyendo el puzle que constituía hasta la fecha la personalidad de uno de los autores más brillantes y a la vez más dolorosamente crípticos del siglo XX, y el resultado es 'Kafka' (Acantilado), una biografía que se lee como un tratado decidido a despejar todas las incógnitas de un hombre que lo dejó todo por la literatura y sintió que nunca había estado a la altura.

LAURA FERNÁNDEZ
25 de noviembre de 2016

La vida de Franz Kafka, funcionario de seguros y escritor judío de Praga, duró 40 años y 11 meses. Aparte de sus estancias en Alemania —sobre todo, viajes de fin de semana—, Kafka pasó 45 días en el extranjero. Conoció Berlín, Múnich, Zúrich, París, Milán, Venecia, Verona, Viena y Budapest. Vio el mar tres veces. Fue testigo de una guerra mundial. Y nunca se casó, aunque estuvo prometido tres veces: dos con la empleada berlinesa Felice Bauer, una con la secretaria praguense Julie Wohryzek.

lunes, 20 de marzo de 2023

Sara Mesa / “Si no te sientes deseada, como mujer estás perdida”

Sara Mesa


Sara Mesa: “Si no te sientes deseada, como mujer estás perdida”

El último libro de la escritora, ’Un amor’, es tan opresivo y a la vez liberador, y hasta cierto punto sórdido, como el resto



Laura Fernández
Barcelona, 2 de septiembre de 2020


Los personajes de las novelas de Sara Mesa (Madrid, 44 años) no son escritores pero lo parecen. Todos, de una forma u otra, se narran a sí mismos. Escriben cartas, como la Sonia de Cicatriz, o llevan un diario, como Casi en Cara de pan, o simplemente juegan a traducir a su propio idioma lo que les rodea, como Nat, la protagonista de su último libro, Un amor (Anagrama), tan opresivo y a la vez liberador, y hasta cierto punto sórdido, como el resto. “En todos los casos, se produce una ruptura de las expectativas, una pérdida de control sobre ese relato que les obliga a improvisar otro”, admite la escritora. Eso no impide que lleguen al lugar al que se dirigían, solo que no lo hacen como esperaban.

martes, 22 de noviembre de 2022

Buenos tiempos para lo paranormal

 

La escritora argentina Samanta Schweblin.
Samanta Schweblin.B. P.


Buenos tiempos para lo paranormal

De Enriquez a Schweblin, una nueva generación de escritoras introduce el fantástico en novelas que trascienden a la narrativa de nicho


Laura Fernández
Barcelona, 15 de febrero de 2020

La literatura se está poblando de monstruos. Ya no es solo que la pesadilla aceche al lector desde el bastión del género, sino que la llamada literatura seria está virando hacia lo siniestro. Tal vez en un intento de reflejar la incertidumbre del momento o el agorero y cada vez más inexplicable presente, o tal vez, simplemente, en una inevitable expansión narrativa de creadores que crecieron libres de prejuicios. Desde Distancia de rescate de Samanta Schweblin, aún en plena conquista del mundo, hasta el último Premio Herralde, el gótico romántico Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez, pasando por los cuentos entre lo social y lo sentimentalmente macabros de Anna Starobinets o Carmen Maria Machado, el vampirismo venezolano de Michelle Roche Rodríguez, o la realidad deformada por lo extraño de Cristina Sánchez-Andrade y lo último de Elvira Navarro, buena parte de lo que se publica está impregnado de un lado oscuro que hace pensar que estos son buenos tiempos para lo paranormal.

sábado, 8 de enero de 2022

Jo Nesbo / "El crimen es el medio para hablar de la condición humana"

Jo Nesbø

Jo Nesbø: "El crimen es el medio para hablar de la condición humana"


Laura Fernández
24 de marzo de 2017

Una cita de Tinder puede acabar en cadáver con marcas de colmillos en el cuello. Pero no unos colmillos corrientes, sino unos metálicos. Harry Hole, el detective de Jo Nesbo, se enfrenta en La sed (Reservoir Books) a un asesino en serie vampirista, y su autor pasa por Barcelona para participar en Kosmópolis y diseccionar esta última entrega de su serie en marcha.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Katharina Volckmer / “No es posible superar que tu país haya querido aniquilar a una civilización entera”


Katharina Volckmer: “No es posible superar que tu país haya querido aniquilar a una civilización entera”

La joven escritora alemana es implacable con la incapacidad de su país para asumir el Holocausto en ‘La cita’, una novela que trata de dinamitar, además, la idea del género



Laura Fernández
Barcelona, 21 de julio de 2021

Es un día de finales de junio, Katharina Volckmer (Alemania, 34 años), la autora del libro bomba La cita (Anagrama/La Campana, en catalán), está en su casa, en Londres. Dice que los alemanes jamás superarán el Holocausto. “Es imposible intentarlo, cuando tu país ha querido aniquilar a una civilización entera”, dice. Habla a través de la pantalla de su ordenador. Y parece que lo hace la protagonista de su novela. Porque esa es una de las cosas que dice la voz principal de La cita, una joven alemana también residente en Londres que ha decidido empezar a contarle a su médico, un tal doctor Seligman, todo tipo de cosas horribles. O no exactamente horribles. Más bien cosas que todo el mundo piensa, pero nadie se atreve a decir.

viernes, 17 de diciembre de 2021

Maggie O’Farrell / “¡Cuánta misoginia contra la mujer de Shakespeare!”

Maggie O'Farrell


Maggie O’Farrell: “¡Cuánta misoginia contra la mujer de Shakespeare!”

La escritora irlandesa firma ‘Hamnet’, uno de los éxitos sorpresa de la primavera, donde expone la dolorosa historia familiar que inspiró la obra cumbre del autor fallecido el 23 de abril de 1616


Laura Fernández
22 de abril de 2021

En el instituto, Maggie O’Farrell (Coleraine, Irlanda del Norte, 48 años), tuvo un excelente profesor de Literatura. Dice que le encantaban sus clases porque hablaba de los autores como si fuesen misterios que podían resolverse leyendo sus libros. Un día le oyó decir que nada podía saberse de William Shakespeare leyendo sus obras y poemas, salvo en el caso de Hamlet. ¿Y por qué esa famosísima tragedia parecía decir algo que no estaba en el resto de su obra? Porque se sabía que Shakespeare había tenido un hijo que había muerto a los 11 años, y ese niño se llamaba Hamnet. “Allí, en aquella clase, cuando tenía 16 años, empezó mi obsesión por ese niño y lo que había provocado su muerte”, confiesa la escritora por videoconferencia desde su casa en Edimburgo, un frío día de primavera. “En el pupitre, mientras el profesor hablaba, tapaba la letra que diferenciaba su nombre del título de la obra y me decía que había encontrado un tesoro”.


Cuando O’Farrell empezó a publicar sus propios libros, y a descubrir cuántos enigmas de su propia vida podía resolver escribiendo, se dijo que era cuestión de tiempo que acabase recuperando la historia del hijo del bardo en una novela. Siguió buscando información, aunque había poca. “No se sabe apenas nada de Shakespeare. Más allá de que leyó a los griegos, no hay rastro de lo que había en su biblioteca, ni de sus cartas, que debieron ser muchas, porque vivía en Londres y su familia estaba a cuatro días de viaje, en Stratford. Se piensa que se perdieron, junto al resto de la documentación que podría habernos explicado quién fue, en el gran incendio de Londres”, dice sentada en una butaca aterciopelada.


O’Farrell finalmente decidió traer de vuelta al hijo de Shakespeare en su novela Hamnet (Libros del Asteroide/L’Altra Editorial, en catalán), uno de los libros de 2020, según la prensa anglosajona, que en marzo recibió el prestigioso National Book Critics Circle Award for Fiction en EE UU. En el libro, es el niño quien guía al lector por la historia de cómo su muerte acabó devorando un pedazo de su madre, otro de sus hermanas, y otro de su padre, que cuatro años después de que falleciera escribiría la única obra en la que no pudo esconderse: Hamlet.


Si la escritora ha tardado tantos años en llegar a contar esta historia es, explica, porque es un poco supersticiosa. “Yo tengo también dos niñas y un niño, tres hijos, como tuvieron Shakespeare y Anne Hathaway. No me vi capaz de escribir este libro hasta que mi hijo cumplió 12 años. Me aterrorizaba hablar de la muerte de aquel niño teniendo uno de la misma edad en casa”, recuerda. La novela cuenta la súbita enfermedad (supuestamente la peste bubónica) que atacó a Hamnet, pero también la firma en que Anne (Agnes en la historia) y William (Richard) se conocieron y se sintieron parte del mismo rompecabezas al instante. “Se han dicho muchas cosas de la pareja, incluso que Shakespeare se desentendió de la familia por el mero hecho de que su testamento está falto de afecto. ¡Pero si se estaba muriendo cuando lo redactó! Lo único que sabemos es que, siendo rico como era, vivió modestamente, pero construyó una mansión para su familia”, explica O’Farrell.


Le molesta especialmente, dice, la forma en que otros novelistas, “e incluso guionistas premiados con el Oscar”, han tratado a la mujer del dramaturgo. “Han dicho de ella que era fea y analfabeta, una campesina que lo cazó quedándose embarazada. ¡Qué absurdo, cuánta hostilidad, qué misoginia! Yo la imagino con una inteligencia complementaria a la del escritor, imagino una unión entre iguales muy distintos”, expone. Así, Agnes en el libro es una suerte de animal salvaje capaz de hacer ungüentos milagrosos y domesticar halcones, una feroz madre que es capaz de ver lo que vendrá, pero que no es capaz de ver (ni aceptar) la muerte de su hijo.


Una experiencia sensorial

Como toda novela de Maggie O’Farrrell, Hamnet es una experiencia sensorial. Todo lo que ella narra se siente, se toca, se huele. Y eso es así porque la autora experimenta todo lo que cuenta. “Planté hasta mi propio huerto isabelino, así que sé exactamente cómo huelen las hierbas que utiliza Agnes. Y también aprendí a hacer volar un cernícalo y descubrí que pesa mucho menos de lo que imaginaba. Y olí el cuero cuando se trabaja con él para saber a qué debían oler las manos del padre de Shakespeare, guantero, o de él mismo, que al principio se dedicó a vender guantes”, relata. Lo más difícil fue viajar, mentalmente, al siglo XVI, “y lo crudo de la vida entonces”. Especialmente, la de las mujeres: “Su vida era servir a un regimiento constantemente”.


La decisión de no nombrar a Shakespeare en ningún momento —y la de empequeñecer su vida al máximo, convirtiéndole en el padre que sale a trabajar y nunca regresa porque está lejos, cada vez más lejos— tiene que ver con su deseo de centrarse en el hijo y en la vida doméstica. “En realidad no se sabe nada de Hamnet. Solo se le menciona dos veces en la biografía de Shakespeare. Para los historiadores es apenas una nota al pie, pero para mí es central. Da forma al icono que no se tiene por nada más que un icono precisamente porque no se le presume humano”, asegura.


EL PAÍS




martes, 9 de noviembre de 2021

Vuelve Hubert Selby Jr., maldito entre los malditos

Hubert Selby


 

Vuelve Hubert Selby Jr., maldito entre los malditos

Se publican por primera vez en español los relatos inéditos del autor de ‘Réquiem por un sueño’, el escritor que intentó “humanizar lo aparentemente inhumano”


Laura Fernández
Barcelona, 22 de marzo de 2021

Hubert Selby Jr. (Nueva York, 1928-Los Ángeles, 2004) tenía 15 años cuando dejó el colegio y se unió a la marina mercante, y 19 cuando una tuberculosis lo devolvió a tierra firme, le postró en una cama, lo dejó sin algunas costillas y le hizo perder parte de un pulmón. Su temprana adicción a la heroína fue consecuencia de un desvío médico de la época: por entonces se tenía por un poderoso calmante. El escritor encadenó todo tipo de trabajos mientras se volcaba en la literatura. Fue vendedor de seguros, redactor publicitario, empleado en una gasolinera. Luego se casó, tuvo una hija, y cuidó de ella mientras su mujer trabajaba, porque no había demasiado que él pudiera hacer con aquella afección pulmonar que solo le exigía consumir, y que, a su vez, lo consumía.

miércoles, 7 de julio de 2021

Tracy Chevalier / “La vida va a volverse más local y tranquila. Habremos ganado algo”




Tracy Chevalier, fotografiada en Londres, en 2020.Tracy Chevalier, fotografiada en Londres, en 2020.

  Chevalier: “La vida va a volverse más local y tranquila. Habremos ganado algo”

La escritora estadounidense regresa con ‘Las mujeres de Winchester’, una novela sobre la soltería de la mujer de entreguerras, y se muestra aliviada ante los hallazgos meramente estéticos del reciente estudio sobre el cuadro que centró su primer éxito, ‘La joven de la perla’



Laura Fernández
Barcelona, 13 de mayo de 2020

Tracy Chevalier (Washington D.C., 57 años) siguió nerviosa desde su casa en Londres, donde permanece confinada, la presentación del más exhaustivo estudio que se ha hecho hasta la fecha sobre uno de los cuadros más famosos del mundo: La joven de la perla, de Johannes Vermeer. No en vano, Chevalier publicó en 1999 una novela en la que fantaseaba con la posibilidad de que la chica del cuadro fuese una criada del pintor, y construía una historia en la que la belleza de la modelo era el centro. Fue un éxito en todo el mundo. Chevalier siguió escribiendo, pero aún hoy, más de 20 años después, se la recuerda por aquella novela. ¿Y qué podía pasar si el estudio revelaba que de ninguna manera la chica podía haber sido una criada? “Lo habría arruinado todo”, dice.


“Si llega a descubrirse que La joven de la perla era una de las hijas de Vermeer, algo con los que los estudiosos han especulado durante años, mi novela habría dejado de tener sentido. ¡Uf! ¡Respiré aliviada cuando no dijeron nada de su identidad!”, señala. Lo que se sabe ahora – que lo que había de fondo era una cortina verde, y que le había pintado pestañas – “me resultó curioso, en especial el asunto de las pestañas; quizá parezca un detalle sin importancia pero para mí dice mucho, y no solo que fuese un pintor detallista hasta ese punto, sino que conocía muy bien a la chica”, añade. Es un día de mayo por la mañana. Es probable que esta tarde cocine, o plante algo en su jardín. Estos días le está dando sobre todo por limpiar, hacer pasteles y hablar con familia y amigos por teléfono. “Tengo más tiempo para escribir, pero no escribo más. Me distraen las noticias”, dice.


Su última novela, Las mujeres de Winchester (Duomo), llegaba a las librerías dos días después de que se decretara el estado de alarma en España, así que se quedó en ese extraño limbo del que ahora intenta escapar. En ella explora la supuesta libertad de las mujeres sobrantes de entreguerras, aquellas que no se vieron obligadas a casarse porque, por la falta de hombres – todos los que habían muerto durante la Primera Guerra Mundial –, no podían hacerlo, y por lo tanto, no eran tan duramente juzgadas. ¿O lo eran igualmente? “Lo eran igualmente, especialmente por las mujeres. Siempre he tenido la sensación de que las mujeres somos nuestro peor enemigo. Los hombres juzgan menos que nosotras. Aunque creo que hay una solidaridad especial entre las mujeres solteras, que existía entonces y sigue existiendo hoy. Y Violet la encuentra”, contesta.

Violet, la protagonista de la novela, ha perdido a su hermano y a su prometido en la guerra, y se ha convertido en una leftover, una futura solterona forzosa, que no va a poder hacer más que cuidar de su cruel madre hasta el fin de sus días. ¿Qué ocurriría si consiguiera reunir algo de dinero y escapar? Que podría acabar en Winchester y dar con una comunidad de bordadoras en la que desprenderse, para siempre, de todo. “Siempre había querido escribir una novela sobre una catedral. Me fascinan desde adolescente. Y estaba especialmente interesada en la Winchester, en parte porque es allí donde está enterrada Jane Austen. La visito a menudo. En una de mis visitas, ya con la novela en mente, me quedé prendada de un conjunto de 56 cojines bordados y cientos de rodilleras, confeccionados por un grupo de mujeres voluntarias durante los años 30”, relata.


Así empezó todo. Preguntándose cómo sería la vida de aquellas mujeres y por qué habían hecho aquellos cojines. ¿Es eso lo que ocurre siempre, elige un momento del pasado, como escritora de novela histórica, y se traslada a él para entenderlo mejor y, de paso, entender el presente? “Sí, así es. Me encanta pensar que el tiempo es un enorme tapiz por el que podemos movernos a nuestro antojo. ¿Y por qué elegir quedarnos siempre en el presente cuando podemos viajar a otras épocas?”, contesta. ¿Y de qué manera, una escritora de novela histórica, se enfrenta al presente pandémico en el que vivimos, siendo consciente de que la situación que atravesamos se repite cada cierto tiempo? “Por un lado consuela pensar que nuestros antepasados pasaron por algo así y sobrevivieron. Incluso antes de que se inventaran las vacunas”, contesta.

“Si el coronavirus hubiera llegado hace 200 años, no estaríamos esperando una vacuna, sino haciéndonos a la idea de que tendríamos que vivir con él. Y eso debería hacer que nos consideráramos afortunados de vivir en la época en la que vivimos, pero también servir de advertencia. Porque deberíamos cambiar la manera en que vivimos. Adaptarnos. No creo que podamos evitar que la historia se repita. Lo que nos permiten las novelas históricas es mirar atrás y tener una fotografía más completa del mundo. Nos dicen que somos parte de algo más grande. Es un poco inmaduro vivir apegado únicamente al presente. ¡Hora de crecer, gente!”, apunta, divertida.

Sobre la nueva normalidad, añade, que aún no sabemos exactamente en que va a consistir, pero “está claro que la vida el próximo año va a parecerse mucho a la que tenemos ahora” y, aunque hecha de menos los viajes, y a la gente, “debo admitir que no está nada mal”. “La vida va a volverse más local, y tranquila, y me parece que con eso habremos ganado algo”, concluye.

LAS VERDADERAS 'LEFTOVERS'
Ése era el nombre que recibían las mujeres que, de ninguna manera, iban a poder formar una familia después de la Primera Guerra Mundial. Por entonces, existían en Inglaterra dos millones de mujeres más que de hombres, y éstas estaban condenadas a una libertad que no era tal. “No había muchos trabajos que pudiesen hacer: dar clase, ser enfermeras, secretarias. No podían ganarse bien la vida con eso. Tampoco podían estudiar. Y eso las hacía igualmente dependientes de sus familias. No se ocupaban de un marido, pero sí de sus padres”, señala Chevalier. “La soltería era solo otro modo de esclavitud”, añade.