Camilla Läckberg: “Los hombres piensan que son una raza superior o algo así”
La escritora sueca experimenta con las etiquetas que se le pueden colgar a una mujer "que alberga más oscuridad de la que debería" en su última novela 'Una jaula de oro'
L.C. Liébana
Madrid, 3 de agosto de 2019
Nada hace pensar que en una de las alegres casitas blancas de la calle Sälviksvägen, convivan la escritora Erika Falck y el kriminalkommissar Patrick Hedström, la pareja que ha visto más labios cárdenos y cuerpos sin vida de toda Suecia después del comisario Wallander. La travesía de Sälvik se extiende entre el mar y una hilera de antiguas viviendas de pescadores, que lleva hasta el muelle desde el que se despiden los barcos de Fjällbacka. ¿Cómo puede ser que esta tranquila localidad de la costa occidental sueca haya inspirado los horrendos crímenes que aparecen en las páginas de los populares libros de Camilla Läckberg (Suecia, 1974)? "No lo sé", responde, en una entrevista que tiene lugar tras la presentación de Una jaula de oro (Maeva), en la Embajada de Suecia en España. "Desde que tengo uso de razón me ha fascinado lo oscuro y sórdido".
Antes de Lackberg, Fjällbacka era conocido por sus cigalas y por Ingrid Bergman, cuyas cenizas fueron esparcidas en las aguas que bordean la isla de Dannholmen. Pero después de que publicara su primer libro en el año 2002, La princesa de hielo, su pueblo natal se convirtió en uno de los lugares más peligrosos de la tierra para el imaginario colectivo, y ella, en una superventas. Como niña, era “una rareza". Espoleada por sus lecturas iniciales —novelas de Agatha Christie que le prestaba su padre—, escribió su primera historia de crímenes cuando tenía cuatro años. La tituló Santa, pues en la primera escena aparecían Tomte, el Santa Claus sueco, y su esposa. "Cuatro páginas más tarde todo se iba al infierno: Mamá Noel aparecía tirada en el suelo y la sangre brotaba de su cabeza", recuerda.
El regreso de Camilla Läckberg, la dama sueca del suspenso
En su nueva novela 'La jaula de oro', la best seller cuestiona el imaginario en Occidente de Suecia
Jorge Iván Parra
2 de agosto de 2019
Célebre por su saga de crímenes de Fiällbacka, la exitosa escritora escandinava Camilla Läckberg regresa a la palestra con La jaula de oro, una extensa novela en la que toma distancia respecto del género negro por el que se le conoce, y se aviene más con la trama de suspenso e intriga.
Läckberg, la sueca que vende millones de libros: "Me leen hasta los camioneros"
Sus novelas se hicieron populares en pleno 'boom' del negro nórdico y ahora cambia de género con una 'Jaula de oro' en un megalanzamiento en 30 países a la vez
Paula Corroto
12 de junio de 2019
De la literatura es casi imposible vivir, pero quien lo logra probablemente tenga su vida solucionada para siempre. Uno de estos excepcionales casos es el de la sueca Camilla Läckberg (Suecia, 1974), la escritora que nació y creció en Fjällbacka, un pequeño pueblo de la costa occidental sueca, que tras publicar en el año 2002 su primer libro, 'La princesa de hielo' —una trama criminal con su asesinato y sus pesquisas—, se convirtió en una superventas. Desde entonces, 10 novelas sobre esta saga abanderada del género negro nórdicojalonan ya a esta autora. Y en total lleva 23 millones de ejemplares vendidos en 60 países, según los datos que aporta Maeva, su editorial en España. Escribir es de miserables, pero hay quien rompe con el tópico.
Es la primera de las aventuras de la escritora Erica y el detective Patrick, el inicio de una exitosa serie.
Cuando la joven escritora Erica vuelve a su pueblo natal tras el fallecimiento de sus padres, no se puede ni imaginar que se verá envuelta en la truculenta historia de un crimen cuyos protagonistas no son otros que sus propios amigos de la infancia. Cuando aparece el cadáver de su amiga Alex, todo lleva a sospechar que se ha suicidado, pero la autopsia revela que estaba embarazada, lo que dispara las conjeturas de Erica. La novelista, que debe escribir un obituario para el funeral, empieza a investigar la vida de su amiga al tiempo que se ve cada vez más involucrada en el caso. Con la ayuda de Patrik, policía en la comisaría local, que pronto se convierte en algo más que un amigo, descubre un oscuro secreto largamente guardado.
A lo largo de tu vida, muchas personas te dirán que el feminismo no es necesario. Pero esta sigue siendo también tu lucha. Nunca cierres los ojos.
QUERIDA POLLY: Nacer mujer es nacer dentro de la lucha más antigua de la humanidad. Cada vez que una mujer —una generación de mujeres— se planta, no deja que nada la obligue a callar, protesta y levanta la voz, la vida de nuestras hijas se vuelve un poco más fácil./
Quiero que lo recuerdes.
Como madre, mi deber es hacer que tu camino sea un poco menos difícil que el mío. Como mujer, mi deber es asegurar que el camino de la próxima generación sea un poco menos difícil que el mío y el de mis coetáneas.
Ha habido avances, sin duda. Todos esos siglos de sangre, sudor y lágrimas ya han dado fruto para muchas generaciones.
Tú tienes la suerte de haber nacido en un país, en una cultura, que ha progresado mucho. En el que muchos se han despertado, en el que cada vez son más los que saben ver las injusticias de la sociedad y no consentirlas.
Es el resultado de los incansables esfuerzos de las generaciones anteriores para lograr un mundo más tolerable.
Pero no debemos olvidar que no hace ni 100 años que las mujeres suecas obtuvieron el derecho al voto.
Cada vez que una mujer se planta, no deja que nada la obligue a callar, protesta y levanta la voz, la vida de nuestras hijas se vuelve un poco más fácil.
Y aunque los hombres y las mujeres sean iguales ante la ley y, en teoría, tengan los mismos derechos civiles, verás que la realidad no es tan sencilla.
Los hombres se tomarán contigo libertades que no se tomarían si fueras uno de ellos.
Te dirán cómo se supone que debes comportarte y qué aspecto debes tener.
Opinarán sobre tu cuerpo; reivindicarán su derecho a opinar sobre tu cuerpo.
Te dirán cómo actuar para satisfacerles y cumplir sus expectativas de cómo debe ser una mujer.
A lo largo de tu vida, muchas personas, muchos hombres entre ellas, afirmarán que el feminismo no es necesario, que todo está bien tal como está. Y que no debes quejarte, sobre todo si tienes la suerte de haber nacido en Suecia. Desde luego, en comparación con Arabia Saudí, Suecia es un paraíso para las mujeres. Pero vamos a echar un vistazo a esa realidad en la que has nacido.
Todos los días hay mujeres amenazadas, violadas y agredidas cuando intentan hacerse oír. Los hombres se toman la libertad de enviarles fotos de sus genitales. Las llaman “putas”. Cuando un hombre llama puta a una mujer, no la está deshonrando solo a ella. Está deshonrándote a ti, a mí, a tu hermana, a tu abuela y a los miles de mujeres que han participado —algunas incluso sacrificaron la vida— en la lucha para lograr que tú puedas decidir a quién amas y qué quieres ser. Tanto si te encuentras con ese tipo de palabras y de acciones como si no, Polly, esta sigue siendo también tu lucha.
Fjällbackaes una pequeña localidad de pescadores situada en la costa oeste de Suecia, limitando con Noruega. A 150 kilómetros de Gotemburgo y a 520 de Estocolmo, este pueblecito, que antaño vivió de la pesca y del comercio de sus derivados, apenas tiene 1.000 habitantes en invierno, cifra que se multiplica por veinte en verano gracias al turismo.
El enclave marítimo, cargado de historia, hermoso, idílico, tranquilo, donde apenas hay criminalidad, se ha convertido en la última década en un laboratorio del asesinato por obra y gracia de Camilla Läckberg (Fjällbacka, 1974), desde que en 2002 publicara La princesa de hielo (Maeva, traducción de Carmen Montes).
Mucho ha nevado desde entonces por aquellas latitudes: casi una decena de libros después, de los que se han vendido más de diez millones de ejemplares y traducido en cuarenta países, y con adaptaciones al cine y a la televisión, Läckberg se ha hecho con el reconocimiento de la crítica y el público y se ha convertido en la autora con mayores ventas en Suecia, laureada, entre otros, con el Premio Folket en 2006.
Camilla Läckberg nació y creció en Fjällbacka. Licenciada en Económicas, trabajó en el mundo empresarial hasta la publicación de su primera novela, antes mencionada, con la que comenzó la serie de Erica Falk y Patrick Hedström.
Imagen de Fjällbacka
La protagonista, Erica (alter ego de la autora), regresa a su pueblo natal tras el fallecimiento de sus padres para hacerse cargo de la herencia familiar. La escritora de biografías en ciernes descubre el cadáver de Alexandra Carlgreen, su mejor amiga de la infancia y de la que había perdido el contacto al empezar sus estudios universitarios. Erica quiere saber qué ha ocurrido y su infinita curiosidad le lleva a investigar, y a entrar en contacto con el policía encargado del caso, Patrick Hedström, antiguo compañero de juegos. En esta primera novela están las claves de toda la serie: la relación entre ambos se convierte en amor y posteriormente en matrimonio, hijos y vida personal y profesional en común. Y también en lo que será la base fundamental de las obras de Läckberg: en el pasado está la respuesta.
Porque en la, aparentemente, vida tranquila y rutinaria del pueblecito y sus alrededores nada es lo que parece. Es como si cada uno de los vecinos ocultara un secreto que, con el paso del tiempo, le estalla en la cara al abnegado policía y a su curiosa esposa. Ambiciones, crímenes pasionales, secretos inconfesables, vinculaciones con los nazis, miedos ancestrales… todo un cóctel de emociones envueltos en la mediocridad de la vida cotidiana.
Las novelas de Läckberg no tienen la carga sociopolítica de las obras de Mankell, ni el pesimismo de Indridason, ni sus protagonistas están al borde del abismo como el policía de Nesbo. Quizás ahí esté el secreto de su éxito: porque a Erica Falk le gusta el chocolate y está preocupada por el sobrepeso; aspira a ser escritora y ganar un premio; se lleva fatal con su suegra. Y su marido, Patrick, es un policía de una pequeña localidad, enamoradísimo de su mujer, que no soporta a su jefe y que consulta el teletexto. Ambos son personas normales, con problemas normales, que intentan conciliar su vida laboral y personal, que se toman bajas por paternidad, que se esfuerzan por educar a sus hijos en un ambiente feliz, que comparten coche y obligaciones… como tantos. Eso sí, con mucho frío como toda novela negra nórdica que se precie. Como ha dicho la autora en alguna ocasión, el frío y la oscuridad aumentan el misterio.
Tras La princesa de hielo, y de su amor inicial, hemos ido viendo la llegada de sus hijos, sus problemas familiares, sus aspiraciones más o menos logradas en Los gritos del pasado (2004), Las hijas del frío (2005), Crimen en directo (2006), Las huellas imborrables (2007), La sombra de la sirena (2008), Los vigilantes del faro(2009) y La mirada de los ángeles(2011), que saldrá a la venta en España el próximo mes, todas publicadas por la editorial Maeva.
Y ante tanto éxito, las historias de Erica y Patrick se han convertido en serie de televisión, como ya ocurriera con otros detectives famosos como el Wallander de Mankel o el Brunetti de Donna Leon. La televisión sueca ha producido una miniserie, Los crímenes de Fjällbacka, con ambos personajes y su gélido pueblo como protagonistas, que ha emitido Digital Plus. La producción televisiva, que se puede adquirir en DVD (distribuida por A Contracorriente Films), está compuesta por cinco capítulos independientes de 90 minutos cada uno que, para alegría de algunos y decepción de otros, no reproducen los misterios de los libros. Un grupo de guionistas y la propia Camilla Läckberg han creado nuevas historias con los personajes y los escenarios de las novelas. La serie la completa la película Las huellas imborrables, única adaptación fiel de uno de sus libros y la mejor de la colección televisiva desde el punto de vista de la que esto escribe.
La serie, aunque inferior a la magnífica producción también suecaBron (El puente), emitida recientemente en televisión, es muy entretenida y seguro que ha hecho y hará las delicias de la legión de seguidores de la pareja detectivesca. Si hay algo que puede chirriar es el personaje de Anna, la hermana menor de la protagonista. Esta mujer, madre de dos hijos, víctima de la violencia de género por parte de su marido, es uno de los personajes más atractivos de las primeras novelas de Läckberg. Sin embargo, los guionistas la han convertido en una joven soltera, incauta y algo estúpida en el capítulo “Según el cristal con que se mire”. Quizás se lo podían haber ahorrado. Y una curiosidad: la actriz Ingrid Bergman veraneó en alguna ocasión en Fjällbacka y el primer capítulo de la serie “El mar da, el mar quita” recrea una visita de la famosa sueca.
Los aficionados a las obras de Läckberg están de suerte: próxima novela en abril y una amena serie de televisión ¿Qué más se puede pedir?