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domingo, 7 de enero de 2024

La fotógrafa Colita ha fallecido en Barcelona a los 83 años

 

Colita. Foto: Archivo

Colita. Foto: Archivo


La fotógrafa Colita ha fallecido en Barcelona a los 83 años

Isabel Esteva era una figura destacada en el ámbito del fotoperiodismo y la vida cultural de Barcelona, especialmente asociada a la escena de la Gauche Divine

J.Yuste
1 de enero de 2024

Isabel Steva, más conocida como Colita, ha fallecido la tarde de este domingo en Barcelona a los 83 años a causa de una peritonitis, han informado a EFE fuentes allegadas a la artista, a la que recientemente se le había concedido el premio Oficio de Periodista.

Colita / Fotos




Barcelona, 1969

Colita
FOTOS


Ana María Matute, 1974

Colita / "Hoy hay mucha estrellita del flamenco, ya no es como antes"

Colita


Colita: "Hoy hay mucha estrellita del flamenco, ya no es como antes"

'Colita flamenco. Un viaje sin fin' reúne en el Teatro Español 70 imágenes en las que la fotógrafa se adentra en el universo del cante jondo en su dimensión más familiar e íntima



28 octubre, 2021
Saloa Camarzana

 

En 1962 Colita trabaja en el rodaje de Los Tarantos, película dirigida por Francesc Rovira i Beleta y protagonizada por Carmen Amaya. En uno de los descansos la bailaora se arrancó a bailar contagiando a los músicos que también se animaron a coger la guitarra para acompañarla. Aquel estallido de creatividad improvisado en un bar hizo que la fotógrafa se quedara “prendada” tanto de Amaya como del flamenco. Sin duda, fue su puerta de entrada a este arte del que suma más de 2.000 instantáneas. En una tarea casi titánica de selección 70 de ellas se reúnen, tras su paso por la Alhambra de Granada, en Colita flamenco. Un viaje sin fin, una exposición que se puede ver en la sala Andrea D’Odorico del Teatro Español de Madrid hasta finales de abril.

Colita / "Ahora es popular la fotografía en color pero queda muy de postal"


Colita


Colita: "Ahora es popular la fotografía en color pero queda muy de postal"

La fotógrafa expone una muestra de tirajes de época en la Galería Fernández-Braso hasta el próximo 31 de julio



Saioa Camarzana
18 de junio de 2015


Alguien ha debido de recuperar el nombre de Isabel Stevez para referirse a Colita, una de las fotógrafas imprescindibles que ha retratado la reciente historia de España. Sus instantáneas sociales tienen ese saber mirar y encontrar el detalle diferenciador. Ahora que se ha jubilado comenta que sigue saliendo con la cámara en la mano para retratar lo que se le antoje interesante. Un repaso por las fotografías de toda su trayectoria, hasta 70, son las que muestran la exposición Ojo Colita en la Galería Fernández-Braso. "Todos los originales que están colgados son vintage, son tirajes de época, casi todos muy antiguos. Están seleccionados de las cajas en las que he ido guardando las que me gustaban", apunta. Un repaso a su forma de mirar y de trabajar. 

Pregunta.- Su fotografía es un rico testimonio de la historia reciente de España. ¿Qué le pide a la España de ahora? 

Respuesta.- He estado ahí como vosotros en estos momentos estáis ahí también. La historia no para, paramos nosotros pero la historia continua. Yo he estado en años clave pero los años clave continuan y las nuevas generaciones siguen haciendo fotografías o levantando testimonios fotográficos, o de vídeo. Lo que me ha tocado vivir está ahí, para que la gente lo vea y se informe. 

P.- Su testimonio anterior quedará ahí pero, ¿qué hay del ahora?, ¿sigue fotografiando? 

R.- Sí, pero sin encargos. La maravilla de estar jubilada es que trabajas lo que te da la gana, cuando te da la gana y sin encargo. No los acepto. Hago las fotos que me apetecen, donde y cuando me apetece. Llevo pegada a la mano una pequeña cámara pero sin responsabilidad, sin facturación. Eso es una gloria. 

P.- Se le considera una fotógrafa social. Ahora que no trabaja por encargo, ¿sigue cultivando esta misma disciplina? 

R.- Cuando me interesa sí. Cuando los indignados se concentraron en la Plaza Cataluña yo estaba con las rodillas hechas polvo, me agencié un bastón, cogí el metro y me planté allí. Estuve haciendo fotos un par de días. No lo puedes evitar porque lo llevas en la sangre y a no ser que te maten te arrastras como un gusano pero ahí estás. Me interesa la gente. 

P.- La gente... estos momentos... 

R.- Son unos momentos absolutamente definitivos. Todos los cambios en los ayuntamientos y ahora hay que esperar a la elecciones generales. Estamos viviendo un momento muy muy importante. 

P.- Y para la fotografía que vive, en parte, del momento es una buena oportunidad, ¿no? 

R.- Es testimonio. Nosotros testimoniamos lo que tenemos alrededor. El fotógrafo tiene que contar lo que está pasando, tanto en foto como en vídeo. Son los tiempos que corren, no podemos hacer nada más que subirnos al carro o caernos de él. 

P.- Una situación parecida a cuando se pasó de lo analógico a lo digital, ¿no? 

R.- Exacto, que todos nos desgarramos las vestiduras y pensamos '¡qué desastre'!. Pues no ha sido tan desastre, hemos seguido trabajando, nos hemos adaptado y no pasa nada. Era algo inevitable, me agencié un profesor de informática y me tiré un año trabajando, compré cámaras digitales y aprendí Photoshop, etc. 

P.- Ahora parece que se está recuperando el uso del carrete de toda la vida y la fotografía analógica… 

R.- No te creas. Estos son los artesanos de toda la vida que siempre han existido en todas las categorías artísticas. Siempre hay un artesano que vuelve al óleo, a la cerámica, al dibujo con plumilla, etc. El artesano fotógrafo que vuelve al rollo también existe y es comprensible, vuelve a la tradición de revelar, de tirar copias, etc. Pero será una minoría muy sofisticada que se dedica a hacer esto pero digamos que la masa irá con el maldito teléfono. 

P.- Desde luego. Pero me refería al boom de la lomografía. ¿Le ha interesado esta disciplina? 

R.- La lomo tiene muchos años. Tengo una que me compré hace 5 o 6 años y estuve haciendo el tonto con ella, ahora se la he regalado a una amiga más joven para que se divierta. Es una máquina horrorosa rusa que hace unas fotos tan feas, tan raras y de un color tan exagerado que acaban siendo graciosas. Si aprendes a manejarla da mucha risa. Se han juntado unos cuantos loquitos y hacen fotos con eso. Es una manera de pasarlo bien. Es un juguete divertido. Yo ahora juego con cámaras digitales automáticas y no me complico la vida. 

P.- Para ese juguete hay infinidad de carretes. En blanco y negro, el normal de toda la vida, con más exposición e incluso con filtro vintage incorporado en el mismo carrete. 

R.- Como las cámaras de foto de digitales. Tienen un filtro, en un ordenador aprietas una tecla y la foto se convierte en blanco y negro. Todo tiene un dispositivo que convierte a una foto antigua. Se añade ruido o grano si quieres, etc. Esto es añoranza.

Hija de porteros, 1966.

P.- ¿Hasta qué punto es positivo añorar? 

R.- La añoranza es una parte de sensibilidad humana que a veces no puedes evitar y que te revuelcas en tu propia mierda y suele ser bastante divertido. Yo no tengo añoranza, siento bastante curiosidad por lo que va a pasar como para empezar a revolcarme en lo que ha pasado. Pero lo comprendo. Es acordarte de la gente que se ha ido, de un bolero que ya no cantan, del Only You, esas cosas. Es la vida misma. 

P.- ¿Cómo ha evolucionado su fotografía a lo largo de todos estos años en la profesión? 

R.- Si de una cosa me siento realmente orgullosa y satisfecha es de que siempre he vivido de esto, desde que empecé en 1962-63 hasta ahora. No me considero una artista sino una profesional. Me satisface mucho haber pagado las facturas y haber comido de las fotografías y eso en los tiempos que me tocaron vivir. Es lo que más me satisface de mi vida profesional. 

P.- Colaboró con la prensa progresista en los últimos años del franquismo, ha retratado de todo. ¿Qué época de todas las vividas ha sido la que más le ha enriquecido como profesional? 

R.- Como he vivido siempre al lado de la prensa progresista y de la cultura, digamos que siempre me ha enriquecido esta profesión porque siempre he buscado aquello que me daba más satisfacción y me completaba. Realmente en este aspecto todas han sido buenas, unas mejores que otras, estos últimos tiempos han sido de una mediocridad aplastante. Este último tiempo ha sido francamente desagradable desde el punto de vista de la cultura y la educación, lamentable. Esperemos que las cosas cambien porque la vida da vueltas y las cosas cambian. 

P.- Esa sensación de mediocridad, imagino, fue lo que le llevó a rechazar El Premio Nacional de Fotografía el año pasado. 

R.- Sí y porque, además, todos tenemos dentro de nosotros un rotweiller, un perro muy fiero al cual hemos adiestrado para que muerda el culo a los malos. Además, que el Premio Nacional es mío porque me lo ha dado una serie de gente completamente respetable y maravillosa. Ha habido un jurado que me lo ha dado por lo tanto es mío. 

P.- Hay muchos jóvenes intentando hacerse un hueco en este mundo. ¿Cómo se puede distinguir uno dentro de este mundo? 

R.- En este momento hay muchísima gente joven muy buena y cada vez somos más y es las posibilidades son menos. Las revistas y periódicos van cerrando, se abre más el mundo digital que es por dónde tienen que ir las cosas, supongo. No tengo una bola de cristal porque cada año la cosa cambia. Todo avanza que es una barbaridad. Profesionalmente cambian a tal velocidad que me siento incapaz de cualquier vaticinio. Puedo hablar del pasado pero no del futuro. 

P.- Hablemos entonces del pasado. ¿Qué le hizo diferenciarse en su época? 

R.- Yo tuve la suerte inmensa de estar rodeada de los mejores fotógrafos de Barcelona. Catalá Roca, Oriol Maspons, Leopoldo Pomés. Tuve maestros, los mejores maestros que me enseñaron lo más importante que tiene que saber un fotógrafo, que es mirar. Me enseñaron a mirar. Había sido siempre aficionada a la fotografía, siempre me ha rondado como un abejorro y finalmente ganó la partida. 

P.- En una entrevista el año pasado comentó que lo importante es ganarse la confianza del retratado. ¿Cómo surge esa intimidad entre el objetivo y personaje? 

R.- Mucha de la gente retratada han terminado siendo mis amigos porque me gusta la gente y cuando alguien ve que le gustas, que tienes una actitud de estar jugando a su favor, en su campo se nota en seguida. Estableces una relación y se te entrega porque sabe que no le vas a traicionar, no vas a lucirte tú, vas a lucirle a él o ella. Cuando se ha retratado por prensa a un personaje detestable es otra cosa, no es un retrato. Pero cuando me han encargado un retrato y he accedido a hacerlo yo he jugado siempre a favor del personaje intentando sacar lo mejor, lo más simpático y humano. 

P.- ¿Ha habido alguien con quien no haya habido esa chispa? R.- No me puedo quejar porque si alguna vez me ha ocurrido esto la culpa ha sido mía. 

P.- Siempre retrata en blanco y negro. ¿A qué se debe esto? 

R.- Esto es otra leyenda negra de nuestra generación. Nosotros hacíamos fotografía en blanco y negro, básicamente, porque las revistas no editaban apenas en color y las que lo hacían lo hacían fatal y era carísimo. Hasta que fue evolucionando. Ahora es más popular el color porque las cámaras retratan así y tienes que forzarlas para que lo hagan en blanco y negro. El color queda muy de postal pero reproducen mejor el color ahora que el blanco y negro. 


EL CULTURAL






martes, 28 de diciembre de 2021

Paz Errázuriz y Colita / Conversación en el objetivo

 


Las fotógrafas Colita y Paz Errázuriz, en La Fábrica.
Colita y Paz Errázuriz
LUIS SEVILLANO

Paz Errázuriz y Colita: conversación en el objetivo

Las dos fotógrafas son premiadas con los máximos galardones de PHotoEspaña 2015


Ángeles García
Madrid, 2 de julio de 2015

Tanto Paz Errázuriz (Santiago de Chile, 1944) como Colita (Barcelona, 1940) llevan varias décadas a sus espaldas fijándose en lo que ocurre a su alrededor para contarlo y conmover al espectador. La mirada hacia los excluidos, la pasión por el retrato y el gusto por el blanco y negro son algunas de las muchas cosas que estas dos grandes luchadoras tienen en común. Ayer lunes recibieron los máximos galardones que anualmente concede el festival PHotoEspaña. Errázuriz por el rigor y la empatía de una obra armada sobre la documentación y la experimentación estética; Colita, Premio Bartolomé Ros, por la coherencia de su trayectoria y su independencia profesional. Horas antes conversaron con EL PAÍS sobre su manera de entender el oficio, sobre la mirada diferente de la mujer y sobre la existencia de la fotografía latinoamericana, entre otros asuntos.

domingo, 16 de mayo de 2021

Elsa Peretti / Las últimas noticias de la diseñadora


Elsa Peretti


Elsa Peretti, las últimas notas de la diseñadora

Revolucionó la joyería contemporánea de la mano de Tiffany & Co., fue filántropa e icono de estilo. Una diseñadora única que creaba a partir del tacto, fascinada por elementos aparentemente insignificantes. Recordamos a esta mujer irrepetible, fallecida el pasado marzo, a través de sus amigos y de las notas que preparó para una entrevista que iba a conceder a El País Semanal y que su muerte truncó.

Helmut Newton / Fotos memorables I / Elsa Peretti

Leticia García

22 de abril de 2021

Elsa Peretti no solía dar entrevistas. Había vivido tantas cosas y de una forma tan propia que temía que no se pudiera captar su mensaje. Era la diseñadora de culto que revolucionó la joyería desde Tiffany & Co., la filántropa incansable que utilizaba su posición de privilegio para dárselo todo (literalmente) a los demás, impulsora de la cultura catalana, el icono de estilo —quizás a su pesar— al que siempre regresan los nostálgicos de la moda del siglo XX. Sin embargo, estaba pensando conceder una a El País Semanal para hablar de su larga trayectoria artística y, sobre todo, de las injusticias sociales que le obsesionaban y contra las que peleaba sin descanso desde su fundación. Murió antes de poder hacerla. 

Elsa Peretti / Reina de Sant Martí Vell, Reina de Tiffanys


Elsa Peretti
Reina de Saint Martí Vell, Reina de Tiffanys

Es una de las diseñadoras de joyas más famosas del mundo. Sus creaciones para Tiffany& Co.están en los museos y son el deseo de muchas mujeres. Una señora potente que se inspira paseando por los bosques que rodean el pequeño pueblo de Sant Marti Vell. 

 

Helmut Newton / Fotos memorables I / Elsa Peretti

 
Reina de Sant Martí Vell

Elsa Peretti es toda una leyenda en Sant Martí Vell. En este pequeño pueblo todos hablan bien y con cariño de “la señora”, que llegó hace más de 40 años -con poco equipaje y mucha ilusión- y hoy es dueña de medio pueblo. Nos recibe en una de sus casas, con sus perros y multitud de recuerdos colgados por todas las paredes. Este es su pequeño refugio, donde acude cuando quiere estar tranquila, como ahora, que le apetece un poco de calma después de su ajetreada vida.

lunes, 2 de enero de 2017

Leila Guerriero / Cuando el escritor es el paisaje


Vasco Szinetar con Borges en 1982


Cuando el escritor es el paisaje

La imagen de los autores es parte fundamental de la memoria que guardamos de ellos. Varios fotógrafos se han especializado en retratarlos. Algunos nos cuentan los secretos de su oficio


LEILA GUERRIERO

30 DIC 2016 - 07:54 COT

Hay un fotógrafo, hay una cámara, hay un paisaje. Ese paisaje es un rostro. El rostro austero, de ojos de fiebre, de un señor llamado Samuel que ha escrito, entre otras cosas, algo llamado Esperando a Godot. O el rostro de bigote casi cómico de un señor llamado James que ha escrito, entre otras cosas, algo llamado Finnegans Wake. O el rostro estepario de una mujer llamada Virginia que ha escrito, entre otras cosas, algo llamado Las olas. Hay un fotógrafo, hay una cámara, hay un rostro. Sólo que no es cualquier rostro, sino un rostro que estaba ahí cuando ese hombre o esa mujer escribieron Mientras agonizo o Cien años de soledad o Matar a un ruiseñor. Un rostro que fue testigo. Hay una cámara, hay un rostro, hay un fotógrafo que espera el instante preciso para disparar y lograr… ¿qué? ¿La imagen definitiva de Beckett, Neruda, Woolf? ¿Una figurita más para su colección, una extraña forma del autógrafo? En el siglo XIX, el francés Gaspard-Félix Tournachon (Nadar) les puso rostro a través de la fotografía a Victor Hugo, Baudelaire, Alejandro Dumas. Desde entonces, muchos fotógrafos han dedicado parte de su obra al retrato de escritores. Pero si el atelier de un artista plástico es una cornucopia de situaciones visuales excitantes, si un actor es un cheque en blanco de histrionismo, ¿qué interés pueden despertar los escritores cuya actividad consiste en permanecer inmóviles rodeados de una escenografía que, con excepciones, recuerda a la de los programas de cable de bajo presupuesto: diversas combinaciones de biblioteca-silla-escritorio y, si hay suerte, un gato? Es un día de noviembre de 2016 y el fotógrafo chileno Luis Poirot está tenso.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Colita / El profundo desprecio que siento por los políticos

Colita y Gabo

Colita

"No puedo expresar el profundo desprecio 

que siento hacia los políticos"


Con la libertad del que ha dicho y hecho lo que le ha dado la gana toda la vida, la fotógrafa nos recibe en su casa barcelonesa para repasar algunos de los mejores capítulos de su trayectoria.

Colita, el ojo crítico
Colita en su rincón de trabajo.
Foto: Sergio Moya
Colita vive sola con sus cuatro gatos en una casa tranquila y soleada en medio de Barcelona, y, sin embargo, no se puede decir que haya nada solitario en esta mujer fuerte y decidida, malhablada, sensible y sumamente educada, que, sin otra voluntad que retratar a sus amigos, realizó algunas de las fotografías más importantes de su época.
¿Cómo empezó su afición a la fotografía?
Mi padre era ingeniero y siempre me obsequiaba cosas útiles. Cuando cumplí 12 años, me regaló una cámara. Empecé a hacer fotos a mi familia, a los gatos, a todo lo que me rodeaba. Algunos años después, conocí a Oriol Maspons y descubrí que los fotógrafos hacían lo que les daba la gana, lo pasaban pipa y, encima, cobraban. Pero nunca me dije: «Voy a ser fotógrafa». Lo que yo quería era ir a tomar copas a Bocaccio, pasar los fines de semana en la Costa Brava y divertirme.
Su familia pertenecía a la burguesía, ¿la apoyó? ¿Le parecía normal que una mujer quisiera ganarse la vida haciendo fotos?
El plan era que fuese farmacéutica, pero acabé haciendo Letras. Primero quise ser azafata, para largarme de casa lo antes posible. Cuando se lo dije a mi padre, exclamó: «¿Acaso quieres ser una criada?».Y cuando, más tarde, le dije que iba a ser fotógrafa, dijo: «¿Fotógrafa? ¿Como esos desgraciados que en los aperitivos del Ayuntamiento se lanzan sobre la comida?». Entonces me fui unos meses a París. Como me negaba a volver, tuvieron que venir a buscarme.
Colita, el ojo crítico
La fotógrafa tiene una vitrina donde resguarda sus antiguas cámaras.
Foto: Sergio Moya
Y regresó a Barcelona.
Sí. Y conocí a Paco Revés, un personaje clave en mi vida. Estaba haciendo el casting para la película Los Tarantos y me llevaba con él a ver a los gitanos. Lo pasaba pipa. La idea siempre era pasarlo bien. Muchas veces no puede ser, claro, pero no me resigno.
Y conoció a Carmen Amaya.
Sí, me llamaba «torera», le caía simpática, fue la primera persona que me compró una foto, pero nunca fuimos amigas. Ella se hacía sobre todo con los gitanos.
¿Llevaba siempre la cámara encima? 
No era una obsesa, solía llevarla, pero no siempre. Ahora todo el mundo se retrata constantemente. Yo no estoy en Instagram, pero me parece estupendo. La fotografía es un lenguaje, y que ese lenguaje haya transcendido a todo el mundo está muy bien.
Colita, el ojo crítico
Las paredes de su casa están cubiertas de fotografías.
Foto: Sergio Moya
Fotografiaba a sus amigos.
Sí, cuando me emborrachaba con Jaime Gil de Biedma no sabía que iba a ser el mejor poeta de su generación. Pero al conocerlo, pensé: «Ay, yo te necesito en mi vida, yo quiero verte, todo el rato». Cuando ahora me preguntan que de qué hablábamos… pues no sé, hablábamos de libros, claro, pero lo que hacíamos, sobre todo, era beber y cantar boleros. Eso es la amistad, ¿no?
¿Cómo era Jaime Gil de Biedma?
Era una de las personas más increíbles que he conocido. No solo era guapísimo, sino que era muy inteligente, muy culto, aunque nunca te lo restregaba por las narices. Pero no aguantaba la estupidez, le vi dar algún rapapolvo terrible. Yo tampoco aguanto la estupidez. A veces, prefiero la ignorancia a la estupidez.
¿Echa de menos a sus amigos? Su casa está llena de fotos, de recuerdos.
Cada día. Los amigos no se borran nunca, son una parte esencial de la vida. Yo no olvido.
Colita, el ojo crítico
Colita mirando por la ventana que da a su jardín.
Foto: Sergio Moya
¿Cómo era la Gauche Divine?
Éramos un grupo de gente que nos gustábamos, que nos llevábamos bien, que pasábamos los veranos juntos. Se daba por sentado que éramos inteligentes, brillantes, divertidos y sexies. Estábamos encantados de habernos conocido. Trabajábamos mucho pero no nos tomábamos en serio.
¿Y Joan Manuel Serrat? ¿Cómo lo conoció? 
Una noche, conocí al dueño de una discográfica en la barra de Bocaccio, me lo presentó su mujer. Me dijo: «Ah, ¿tú haces fotos? ¿Por qué no me vienes a ver mañana a la oficina? Al día siguiente, estaba retratando a Serrat. Tenía muchas ganas de juerga todo el día. Recuerdo que venía a casa a ver el fútbol.
Hizo de reportera gráfica durante años. ¿Qué opina de la reforma de la ley del aborto? 
Yo siempre he ayudado a las mujeres que no querían tener hijos, también a las que sí querían y eran madres solteras o lo que fuera, y pienso seguir haciéndolo. Estoy a favor de la libertad de la mujer, en lo que se refiere a su coño, y en todo lo demás.
Colita, el ojo crítico
Herramienta mítica Manipulando su vieja Pentax.
Foto: Sergio Moya
Vive en Cataluña, ¿qué piensa sobre el independentismo? 
Yo soy primero barcelonesa, después catalana y, hasta hace poco, española. Pero, como muchos españoles, tengo un problema con el PP. No puedo expresar con palabras el profundo desprecio que siento hacia la clase política española. Que Cataluña sea independiente me importa un bledo, siempre y cuando la clase política actual quede totalmente eliminada. Si siguen los mismos, yo me borro. Hay que sacar a todas esas momias, que venga gente nueva, aunque se equivoque. Los de mi generación ya estamos cansados, cansados de firmar una carta de reivindicación cada día. A veces me pregunto qué hemos hecho mal.
Se ha acabado el tiempo de la entrevista y nos acompaña hasta la entrada. En la puerta nos mira, al fotógrafo y a mí, y dice: «Yo, de vosotros, empezaría a construir una guillotina y la colocaría en Plaza Cataluña». Cierra la puerta. La oigo alejarse canturreando.
Colita, el ojo crítico
El ordenador de la fotógrafa con una de sus conocidas imágenes: Vargas Llosa, Donoso, García Márquez y sus mujeres.
Foto: Sergio Moya
Colita, el ojo crítico
¿Quién no querría tener un «gallifante» en casa? Ella lo tiene.
Foto: Sergio Moya
Colita, el ojo crítico
La fotógrafa, de niña, con su hermano y su madre.
Foto: Sergio Moya
Colita, el ojo crítico
En su casa hay una habitación dedicada al orden de su material gráfico.
Foto: Sergio Moya
Colita, el ojo crítico
Colita guarda el chaleco de sus años de reportera gráfica.