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miércoles, 27 de agosto de 2025

Patricia Highsmith / La absolutamente última actuación de "Corista"




Patricia Highsmith BIOGRAFÍA

La absolutamente última actuación de "Corista"

    Me llaman Corista, y en el aire se elevan gritos que dicen «¡Corista, Corista!», cuando balanceo la pierna izquierda, luego la derecha, etc., etc. Sin embargo, antes, y hace de ello diez o quizá veinte años, me llamaban Jumbo Junior, por lo general solamente Jumbo. Ahora, todos me llaman Corista. Seguramente mi nombre está escrito en la plancha de madera que hay fuera de mi jaula, juntamente con la palabra «África». La gente mira la tabla, a veces dice «África», y luego comienzan a gritarme: «¡Corista, hola Corista!» Y cuando balanceo las piernas se produce un leve alboroto de alegría.

Patricia Highsmith / La venganza de «Djemal»



Patricia Highsmith
BIOGRAFÍA

La venganza de "Djemal"

    En las profundidades del desierto arábigo vivía Djemal con su amo Mahmet. Dormían en el desierto porque era más barato. De día iban los dos, Mahmet montado en Djemal, a la ciudad más próxima que era Elu-Bana, en donde Djemal paseaba a los turistas, mujeres que chillaban, con vestidos de verano, y nerviosos hombres con pantalones cortos. Éste era el único tiempo en que Mahmet iba a pie.

martes, 26 de agosto de 2025

Patricia Highsmith / Notas de una cucaracha respetable



Patricia Highsmith BIOGRAFÍA

Notas de una cucaracha respetable


    Me he mudado.
    Solía vivir en el hotel Duke, que se encuentra en una esquina de la plaza de Washington. Mi familia ha vivido allí durante generaciones, y con ello quiero decir dos o trescientas generaciones, por lo menos. Pero ese hotel ha dejado de gustarme. No es lugar para mí. El hotel ha ido muy a menos. Oí a mi tatara-tatara-tatara abuela —y pueden ascender cuanto quieran en el árbol genealógico, a pesar de que yo la conocí y hablé con ella— hablar de los viejos tiempos, los buenos tiempos, en que la gente llegaba al hotel en carruajes tirados por caballos, con maletas que olían a cuero, y que era gente que desayunaba en la cama, y dejaba caer en la alfombra algunas migajas para nosotras. No lo hacían adrede, desde luego, ya que nosotras sabíamos guardar distancias y mantenernos en nuestro sitio. Nuestro sitio era los rincones de los cuartos de baño y la cocina. Ahora, podemos pasearnos por las alfombras con relativa impunidad, debido a que los clientes del hotel Duke van tan drogados que ni siquiera nos ven, o bien carecen, por culpa de la droga, de las energías precisas para aplastarnos con el pie, o bien se limitan a reírse cuando nos ven.

Patricia Highsmith / La mayor presa de «Ming»


Ilustración de Beata Wilczewska

Patricia Highsmith BIOGRAFÍA

La mayor presa de "Ming"


    Ming descansaba cómodamente a los pies de la litera de su ama, cuando el hombre lo cogió por el pescuezo, lo sacó de allí, lo dejó sobre las planchas de la cubierta, y cerró la puerta de la cabina. A Ming se le dilataron los azules ojos de sorpresa y de un breve arrebato de ira. Luego casi los cerró a causa del esplendor del sol. No era la primera vez que echaban a Ming sin cortesía alguna de la cabina, y él sabía que el hombre lo hacía cuando su ama, Elaine, no lo veía.