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lunes, 5 de julio de 2021

Eduard Limónov / Político, vagabundo, delincuente, víctima, verdugo...


Eduard Limónov

Político, vagabundo, delincuente, víctima, verdugo... habla Eduard Limónov

El polémico escritor, disidente y provocador ruso ha fallecido a los 77 años. Recuperamos una de sus últimas entrevistas, concedida a ICON, en la que dejó perlas 'made in Limonov' como "El nacionalismo es de paletos"


MACARENA VIDAL LIY
Pekín 6 FEB 2020 - 09:03 COT


Actualización: El polémico escritor, disidente y provocador profesional ruso ha fallecido a los 77 años. Recuperamos una de sus últimas entrevistas, concedida a ICON durante el verano de 2019.

Coge la copa de cerveza con las dos manos. La levanta de la mesa con parsimonia y cierto temblor. Sus brazos son raquíticos. Su tatuaje de una granada apenas se atisba bajo la camiseta del demógrafo Thomas Malthus que luce. Se la acerca a los labios. Sorbe ligeramente el líquido ya sin espuma. Estamos en los primeros diez minutos de entrevista con Eduard Limónov (Rusia, 1943).

Eduard Limónov / Un camaleón acuático y salvaje


Eduard Limónov


Limónov, un camaleón acuático y salvaje

Pionero en la autoficción, el poliédrico y excéntrico autor ruso narra su rocambolesca y vida en 'El libro de las aguas'.


Miguel Lorenci
Madrid, 22 de agosto de 2019

Limónov, un camaleón acuático y salvaje«El agua lleva y se lleva todo; es imposible bañarse dos veces en las mismas aguas». Así justifica el ruso Eduard Limónov (Dzerzhinsk, 1943) el título de su autobiografía, 'El libro de las aguas' (Ed. Fulgencio Pimentel). El poliédrico y ególatra escritor se cuenta y se admira a sí mismo en un descarnado y nada piadoso autorretrato. Nacido Eduard Savienko, Limónov para las letras, es un personaje de múltiples perfiles que sedujo a Emannuel Carrère, el escritor francés que noveló la atrabiliaria y extravagante vida de este poeta punki, novelista y combativo periodista, guerrillero, atracador, reo, chapero, mujeriego, político fascioestalinista e indigente, hoy pro Putin tras ser su látigo, dandi a la vez que indigente que se retrata a sí mismo en 350 páginas.

Limónov / Maldito poeta ruso



Eduard Limónov.
Eduard Limónov.

Maldito poeta ruso

Egocéntrico, punk, dandi y romántico, el escritor y político Limónov vuelve para contar su vida en 'Soy yo, Édichka'


Kiko Amat
14 de enero de 2015

1. Es el rey de la primera persona. Eduard convierte su vida en mito, y toda su obra circula alrededor de ello. "La única leyenda viva que le interesa es él", sugería Emmanuel Carrère en Limónov (Anagrama). Eduard Limónov es un egocéntrico loco que solo sabe hablar de sí mismo, pero lo hace con tal belleza, humor, patetismo y éxtasis que convierte cada batallita en un momento trascendente. Édichka también es un bocazas: no hay escritor más petulante y chulo que él. Pero a la vez es un tipo honesto, leal y muy generoso. No es un hipócrita ni un cobarde, y mucho menos un cínico. Podrá arrearles un taburetazo, pero nunca por la espalda, y solo cuando realmente lo merezcan.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Emmanuel Carrère / Limónov IV


Emmanuel Carrère
LIMÓNOV IV

4
    Me cuesta hacer coincidir estas imágenes: el escritor-gamberro que conocí en otro tiempo, el guerrillero acosado, el hombre político responsable, la estrella a la que las páginas de gente de las revistas consagran artículos embelesados. Me digo que para ver más claro en estas estampas tengo que conocer a militantes de su partido, a nasbols de base. Los cabezas rapadas que todos los días conducen a gente ante su jefe en un Volga negro y que al principio me asustaban un poco son buenos chicos pero no tienen mucha conversación, o bien soy yo el que no me apaño. A la salida de la conferencia de prensa con Kaspárov, abordé a una chica, simplemente porque me pareció bonita, y le pregunté si era periodista. Me respondió que sí, bueno, que trabajaba para el sitio Internet del Partido Nacional Bolchevique. Muy mona, formal, bien vestida: era nasbol.

Emmanuel Carrère / Limónov III

 



Emmanuel Carrère
LIMÓNOV

3
    Dos jóvenes fornidos con el cráneo rapado, vestidos con vaqueros y cazadoras negras y calzados con botas militares, vienen a buscarme para conducirme hasta su jefe. Atravesamos Moscú en un Volga negro con los cristales ahumados y yo casi me esperaba que me vendasen los ojos, pero no, mis ángeles guardianes se contentan con inspeccionar rápidamente el patio del inmueble, luego el hueco de la escalera y por último el rellano que da acceso a un piso pequeño y oscuro, amueblado como una vivienda okupa, donde otros dos cabezas rapadas matan el tiempo fumando cigarrillos. Uno de ellos me informa de que Eduard tiene entre tres o cuatro domicilios en Moscú, los cambia lo más a menudo posible, se prohíbe los horarios regulares y no da nunca un paso sin sus guardaespaldas: militantes de su partido.

Emmanuel Carrère / Limónov II

 


Emmanuel Carrère
Limónov

2
    ¿Cuánto tiempo hacía que no pensaba en él? Le había conocido al principio de los años ochenta, cuando se afincó en París, con la aureola del éxito de su novela escandalosa, El poeta ruso prefiere a los negrazos . En ella relataba la vida miserable y espléndida que había llevado en Nueva York después de emigrar de la Unión Soviética. Trabajos a salto de mata, supervivencia día tras día en un hotel sórdido y a veces en la calle, polvos heteros y homosexuales, curdas, robos y peleas: podría hacer pensar, por la violencia y la furia, en la deriva urbana de Robert De Niro en Taxi Driver , y por el ímpetu vital en las novelas de Henry Miller, cuya piel coriácea y placidez de caníbal poseía Limónov. El libro no era poca cosa, y su autor no decepcionaba cuando le conocías. En aquel tiempo estábamos acostumbrados a que los disidentes soviéticos fuesen barbudos serios y mal vestidos, que vivían en pisitos llenos de libros y de iconos y se pasaban noches enteras hablando de la salvación del mundo a través de la ortodoxia; y te encontrabas delante a un tipo sexy, astuto, divertido, que tenía a la vez el aire de un marino de juerga y de estrella del rock. Estábamos en plena onda punk, el héroe que él reivindicaba era Johnny Rotten, el líder de los Sex Pistols, y no tenía empacho en calificar a Solzhenitsyn de viejo gilipollas. Era refrescante, aquella disidencia new wave , y, a su llegada, Limónov había sido el niño mimado del mundillo literario parisino, en el que yo, por mi parte, debutaba tímidamente. Limónov no era un autor de ficción, sólo sabía contar su vida, pero era una vida apasionante y la contaba bien, con un estilo sencillo y concreto, sin afectaciones literarias y con la energía de un Jack London ruso. Después de sus crónicas de la emigración publicó sus recuerdos de infancia en la barriada de Járkov, en Ucrania, luego los de sus días de delincuente juvenil, y después los de poeta de vanguardia en Moscú, bajo Brézhnev. Hablaba de esta época y de la Unión Soviética con una nostalgia socarrona, como de un paraíso para hooligans espabilados, y no era raro que al final de una cena, cuando todo el mundo estaba ebrio menos él, que tenía un aguante prodigioso para el alcohol, hiciera el elogio de Stalin, lo que atribuían a su gusto por la provocación. Te cruzabas con él en el Palace, luciendo una guerrera de oficial del Ejército Rojo. Escribía en L’Idiot international , el periódico de Jean-Édern Hallier, que no era blanquiazul ideológicamente, pero que reunía a personajes anticonformistas y brillantes. Le gustaba la trifulca, tenía un éxito increíble con las chicas. Su desenvoltura y su pasado de aventurero nos impresionaban a los jóvenes burgueses. Limónov era nuestro bárbaro, nuestro gamberro: le adorábamos.

Emmanuel Carrère / Limonov I

 


Emmanuel Carrère
LIMÓNOV

1
    Hasta que Anna Politkóvskaia fue abatida en la escalera de su inmueble, el 7 de octubre de 2006, sólo las personas que se interesaban de cerca por las guerras de Chechenia conocían el nombre de esta periodista valiente, adversaria declarada de la política de Vladímir Putin. De la noche a la mañana, su cara triste y resuelta se convirtió en Occidente en un icono de la libertad de expresión. Yo acababa entonces de rodar un documental en una pequeña ciudad rusa, pasaba frecuentes temporadas en Rusia, y por eso, cuando saltó la noticia, una revista me propuso que tomase el primer avión a Moscú. Mi misión no era investigar el asesinato de Politkóvskaia, sino más bien recoger las declaraciones de personas que la habían conocido y amado. Así pues, pasé una semana en las oficinas de Nóvaia Gazeta , el periódico del que ella era la reportera estrella, pero también en las de las asociaciones de defensa de los derechos humanos y de los comités formados por madres de soldados muertos o mutilados en Chechenia. Las oficinas eran minúsculas, pobremente iluminadas y dotadas de ordenadores vetustos. Los activistas que me recibían allí eran también muchas veces personas de edad y su número era patéticamente exiguo. Es un círculo pequeño en el que todo el mundo se conoce y en donde no tardé en conocer a todo el mundo, y ese círculo pequeñísimo constituye prácticamente la única oposición democrática en Rusia.

lunes, 1 de marzo de 2021

Eduard Limónov / El hombre sin amor / Reseña


 

Los mejores libros 

de 2020


EDUARD LIMÓNOV

«EL HOMBRE SIN AMOR»

Francisco Espinosa Rubio
16 de noviembre de 2020


El hombre sin amor, de Eduard Limónov, podría haberse escrito en la América mágica de Márquez, o en los años de la Ley Seca. Podría haberla firmado Bukowski, Auster, Bolaño, Oates o Laforet, y seguiría representando la voz de una generación y, al mismo tiempo, la voz de nadie. Una serie de escritos que no buscan nada: ni la identidad, ni a Dios, ni al hombre. Tan solo escritas con la crudeza de la honestidad y la suciedad del día a día. De Estados Unidos a Europa (del realismo sucio al romanticismo), uno de esos enfants terribles de la literatura como es el ruso Limónov, en constante contradicción consigo mismo; con los mitificados años 80 de fondo y la seguridad de que toda historia parte de la premisa más simple de todas: escribe sobre lo que conoces.

Fulgencio Pimentel presenta así la edición de El hombre sin amor:

jueves, 19 de marzo de 2020

Muere Eduard Limónov, polémico político y escritor, a los 77 años




Muere Eduard Limónov, polémico político y escritor, a los 77 años

El líder del partido La otra Rusia, cuya fama se disparó por el libro que le dedicó Carrère, ha fallecido en un hospital de Moscú


Maria R. Sahuquillo
Moscú, 17 de marzo de 2020



Político, novelista incendiario, punk, guerrillero, extremista, poeta maldito. Eduard Limónov ha muerto este martes en Moscú a los 77 años. El líder del partido de extrema izquierda y complicada definición La otra Rusia y ferviente opositor a Vladímir Putin ha fallecido en un hospital de Moscú, según un breve comunicado de su formación política. El escritor, autor de más de 70 novelas y ensayos, cobró fama en Occidente sobre todo gracias al libro de Emmanuel Carrère, Limonov, traducido a 23 idiomas, que recorría su vida. Pero también por las imágenes que le mostraban disparando una ametralladora en el asediado Sarajevo junto al líder serbobosnio Radovan Karadzic.

lunes, 2 de diciembre de 2019

Emmanuel Carrère / Limónov / Retrato de un feroz enemigo de Putin



Los 25 mejore

libros

del siglo XXI

No 06



Emmanuel

 Carrère


LIMÓNOV


Retrato de un feroz enemigo de Putin 



"A la vez Houellebecq, Lou Reed y Cohn-Bendit”, así describe Emmanuel Carrère al protagonista real de su nueva obra, 'Limónov'.


El escritor francés, consagrado por 'El adversario', retrata a un feroz enemigo de Putin, mitad héroe mitad granuja. Una invención de la verdad


MIGUEL MORA
París 31 ENE 2013 - 05:40 COT







Emmanuel Carrère escribe relatos reales.
Emmanuel Carrère escribe relatos reales. LÉO-PAUL RIDET

"Eduard Limónov no es un personaje de ficción. Existe. Yo lo conozco. Ha sido granuja en Ucrania, ídolo del underground soviético bajo Bréznev, mendigo y después mayordomo de un millonario en Manhattan; escritor mimado en París, soldado perdido en la guerra de los Balcanes, y, ahora, en el inmenso burdel del poscomunismo en Rusia, viejo jefe carismático de un partido de jóvenes desperados. Él se ve como un héroe, pero también se le puede considerar un cabrón: yo por mi parte no me atrevo a juzgarlo”. 
Más o menos así presenta Emmanuel Carrère al protagonista de su último libro, Limónov, que arranca en Moscú el 7 de octubre de 2006, el día en que Anna Politkóvskaya fue asesinada a tiros en las escaleras de su casa. Carrère había ido a Rusia para escribir un reportaje para la revista XXI, y se encuentra con Limónov en una manifestación anti-Putin. El hilo de la memoria le lleva hasta el París de los años ochenta, cuando conoció al escritor y activista exiliado. A partir de ahí, oscilando entre la admiración y la irritación, el escritor y periodista francés dedica casi 500 páginas a contar la novelesca, aventurera y muy exagerada vida de Limónov, un gran personaje, lleno de luz y oscuridades, tan digno de simpatía como pantanoso.

lunes, 10 de junio de 2019

Eduard Limónov / “Para mí siempre he sido alguien convencional”










Eduard Limónov en Madrid

Eduard Limónov: “Para mí siempre he sido alguien convencional”

Polémico y controvertido, la intensa figura del escritor ruso opaca, en ocasiones, una obra literaria prolija y de gran calidad. Un ejemplo es El libro de las aguas, volumen de memorias que publica en España Fulgencio Pimentel
ANDRÉS SEOANE
7 junio, 2019

«Creo que utilicé muy bien el tiempo de mi vida. No tenía ninguna oportunidad cuando nací, pero violé mi destino». Un simple vistazo a la nutrida y ecléctica biografía de Eduard Limónov (nacido Eduard Savienko en Dzerzhinsk en 1943), que incluye una juventud de poeta vanguardista y delincuente, un exilio de indigente en Nueva York, el éxito literario en el decadente París undergroud de los 80, su participación como miliciano serbio en la Guerra de los Balcanes y su paso por la cárcel de vuelta en Moscú como disidente político y fundador del postsoviético Partido Nacional Bolchevique; por citar lo más relevante, lo corrobora.







Este currículum hace difícil reconocer al personaje, ese con el que Emmanuel Carrère construyó su más afamada novela, Limónov, Premio Renaudot 2011, en el hombre enjuto, de refinado humor y nada chulesco que comienza la charla con cierto desinterés, algo ensimismado. Ni siquiera parece inmutarse al recordar cómo nació El libro de las aguas (Fulgencio Pimentel), estas memorias que escribió entre 2000 y 2003 as su paso por la cárcel para enemigos del Estado de Lefórtovo. “El fiscal había pedido 14 años de régimen especial y yo ya estaba próximo a los 60, por lo que sospechaba que ya no iba a salir. Así que me dediqué a exprimir mis recuerdos escribiendo varios libros a la vez, entre ellos éste, que podría ser algo así como un testamento de mis vivencias”.  Pronto, la conversación se enciende y el brillo en los ojos de Limónov revela paulatinamente al punki agitador y rebelde que siempre ha estado ahí.

sábado, 31 de enero de 2009

Limónov / Detenido en Moscú el líder opositor bolchevique en protestas contra la política anticrisis

Momento de la detención del líder opositor bolchevique en Moscú AFP


Detenido en Moscú el líder opositor bolchevique en protestas contra la política anticrisis

Eduard Limónov intentaba participar en una manifestación contra el Gobierno de Mevdévev


EFE
Moscú 31 ENE 2009 - 09:11 COT

El líder del proscrito Partido Nacional Bolchevique, el escritor Eduard Limónov, ha sido detenido hoy en Moscú al intentar participar en una protesta no autorizada contra las medidas anticrisis del Gobierno. Limónov ha sido arrestado en la céntrica plaza moscovita Triunfálnaya, cerca de la sede de la Duma o congreso de los diputados, donde antes ya se habían congregado miles de partidarios del Partido Comunista.
Limónov, cuyo partido fue ilegalizado en 2005 por el Tribunal Supremo, ha sido detenido en varias ocasiones en los últimos años durante actos de protesta contra el Gobierno. Varios jóvenes opositores asimismo fueron detenidos hoy en Moscú durante las concentraciones contra las medidas anticrisis del Gobierno convocadas por los comunistas y ultranacionalistas.
A su vez, en Vladivostok y otras ciudades siberianas se repitieron las protestas de finales de 2008 -las mayores contra el Kremlin desde 2005- contra el aumento de los aranceles para la importación de automóviles decretado por el Gobierno.

EL PAÍS