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lunes, 17 de agosto de 2026

Antonio Muñoz Molina / Entonces llegó Mendoza

Fran Pulido

Entonces llegó Mendoza

Los ataques que recibe el autor de ‘El misterio de la cripta embrujada’ es como uno de esos despropósitos narrativos que tanto le gustan



Antonio Muñoz Molina
24 de abril de 2026

Me acuerdo de la única vez que he firmado libros en Sant Jordi porque tuve la suerte de conocer a Miguel Gila. Lo había admirado de niño, antes de la televisión escuchándolo en la radio, viéndolo en algunas películas de pobres en blanco y negro, y luego, al cabo de los años, disfrutando sus viñetas de impávido humor negro en Hermano Lobo, una de aquellas revistas que en pleno franquismo se tomaron la libertad por su mano, antes de que la libertad llegara. Pero en aquel abril de 1995, en Barcelona, lo que le agradecí sobre todo a Miguel Gila fue su extraordinario libro de memorias, Y entonces nací yo, que es uno de los pocos testimonios de los años de la República y la guerra civil contados desde abajo, desde la posición de un pobre soldado de Infantería al que mandan al frente sin entrenamiento alguno y sin vapores ideológicos que lo animen al heroísmo ni a la crueldad.

miércoles, 15 de julio de 2026

Juan Cruz / El último de los Goytisolo


Luis Goytisolo, en Madrid en 2017.LUCA PIERGIOVANNI (EFE)

El último hermano de los Goytisolo 

Ha muerto Luis, que ha sido el más longevo y también el más diverso. Escribió libros, intervino en películas y en viajes que luego convirtiría en su manera de ver el mundo y la vida

martes, 29 de octubre de 2024

Abusos sexuales bajo el techo de Juan Goytisolo

 



Monique Lange y Juan Goytisolo en 1964.
Monique Lange y Juan Goytisolo en 1964.ASUN CARANDELL (ALBUM)

Abusos sexuales bajo el techo de Juan Goytisolo

Mona Achache sufrió la agresión de la pareja del escritor y lo narra en ‘Little Girl Blue’. No reniega del afecto hacia el que fue su abuelo, pero sí del silencio que este le pidió

domingo, 27 de noviembre de 2022

Juan Goytisolo / Tánger, Burroughs y la ‘beat generation’


 

Tánger, Burroughs y la ‘beat generation’

La atracción de lo vedado es un ingrediente esencial del mito tangerino creado en por el cine y la literatura. El Estatuto Internacional de la ciudad brindaba a los creadores la posibilidad de una vida más libre y auténtica


Juan Goytisolo
4 de julio de 2014

En su excelente ensayo titulado Librerías,el novelista Jorge Carrión traza la historia de las que fueron un faro cultural en el siglo que dejamos atrás en las cinco partes del mundo. Como no podía ser menos en sus páginas figura en buen lugar la Librairie des Colonnes de Tánger con el círculo de escritores y artistas que la frecuentaron en la época de su Estatuto Internacional y los años subsiguientes a la independencia de Marruecos: el capítulo que le dedica da buena cuenta de la imantación que ejerció en ellos. Recuerdo que la primera vez que puse los pies en la ciudad me detuve a contemplar su escaparate con un incentivo muestrario de la mejor literatura en francés y en inglés pero también de algunas obras en castellano publicadas no en España sino fuera de ella: las de la editorial Ruedo Ibérico cuya difusión estaba prohibida en la Península.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Mohamed Chukri / Pesadillas de Tánger


Los Bowles, Truman Capote y Sanz Soto, en Tánger. | Pepe Carletón
Los Bowles, Truman Capote y Sanz Soto, en Tánger. | Pepe Carletón
Mokamed Chukri
PESADILLAS DE TÁNGER
  • El libro es la crónica negra de la 'belle èpoque' marroquí.
  • Juan Goytisolo presenta la reedición de 'Paul Bowles, el recluso de Tánger'

  • BIOGRAFÍA DE PAUL BOWLES

  • Eva Díaz Pérez | Sevilla
    Actualizado miércoles 27/06/2012 10:05 horas
Mohamed Chukri conoció bien las entrañas sucias de Tánger. Las recorrió, se manchó con ellas, quedó enredado en sus laberintos traicioneros. Sin embargo, consiguió llegar como nadie hasta el alma de esta ciudad. Fue analfabeto hasta los 20 años, vivió la violencia en su familia, vagó entre delincuentes y miseria, pero la literatura logró salvarlo. Luego se convirtió en amigo de los escritores que crearon el sueño idealizado de Tánger: Paul Bowles, William Burroughs, Allen Ginsberg o Truman Capote. En cierto modo, su libro 'Paul Bowles, el recluso de Tánger' es un ajuste de cuentas -entre íntimo, fascinado y crítico- con ese Tánger mítico creado desde la mirada del extranjero. Él quiso aportar la mirada de quien se había criado en la realidad de sus charcos y sus casas heridas.

martes, 28 de julio de 2020

Opiniones sobre Lezama Lima / Un par de medias de nylon

Lezama Lima en su 'Paradiso' | Babelia | EL PAÍS
Lezama Lima

Opiniones sobre Lezama Lima

Un par de medias de nylon 

ÁNGEL S. HARGUINDEY
10 AGO 1976 - 17:00 COT




Embriaguez lírica


Profesor Guido Castillo: «Indudablemente Lezama Lima es uno de los grandes escritores hispanoamericanos. El y con él otros. transformó la narrativa superando el estilo de la anterior generación, la de Rómulo Gallegos. Alguien dijo, y concretamente Luis Alberto Sánchez, que en la generación anterior al gran novelista era América y no el escritor. Escribían sobre un tema nuevo y atractivo para Europa. En cambio los nuevos escritores -que empiezan con Juan Carlos Onetti en 1939 y entre los que se incluye LEZAMA Lima- imponen su condición de creadores sobre el propio tema del que escriben. Lezama es sin duda unos de los narradores que se preocupa más por el lenguaje, de ahí el barroquismo de sus textos aunque es un barroco más frondoso que el español. Pone en su estilo una gran carpa lírica, casi podíamos hablar de una embriaguez. La carne lírica predomina sobre el hueso ético, y perdóneme la metáfora.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Javier Rodríguez Marcos / Libros para quedar mal



Libros para quedar mal

La clave de las grandes autobiografías es que en ellas siempre peligra la vida del artista


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
26 JUL 2016 - 17:02 COT





Juan Goytisolo y Jean Genet, en 1958, fotografiados por Monique Lange.
Juan Goytisolo y Jean Genet, en 1958, fotografiados por Monique Lange.
En octubre de 1955 Juan Goytisolo, que tenía 24 años, conoció en París a una joven empleada de Gallimard —su futura mujer, Monique Lange— que después de hablar con él de literatura y vida literaria, le preguntó —para ponerlo a prueba— si era ambitieux (ambicioso). Él entendió un vicieux (un vicioso) y, cómicamente, se apresuró a tranquilizarla. Fue días después de que Jean Genet, íntimo de Lange, le preguntara “a quemarropa”, en una cena con otros comensales, si era “maricón”. Confundido, Goytisolo le respondió que había tenido “experiencias homosexuales”, algo que hasta entonces no había “manifestado en público”. La réplica de Genet, fue tronante: “¡Experiencias! ¡Todo el mundo ha tenido experiencias! ¡Habla usted como los pederastas anglosajones! Me refería a sueños, deseos, fantasmas”.

martes, 8 de agosto de 2017

Vargas Llosa / Ese pertinaz don Juan

Juan Goytisolo
Ilustración de Fernando Vicente

Ese pertinaz don Juan

Goytisolo fue el primero de su época en interesarse por las letras latinoamericanas y de los primeros en comprender que la literatura en lengua española era una sola

MARIO VARGAS LLOSA
Biografía
17 JUN 2017 - 17:00 COT

Ocurrió a comienzos de los años sesenta, en París, cuando con Juan Goytisolo nos veíamos de tanto en tanto. No sé cómo había llegado a mis manos aquella revista del régimen, con un gran artículo en primera página, Ese pertinaz don Juan, acusándolo de atizar todas las conspiraciones que se tramaban en Francia contra la España de Franco. Se lo llevé y lo leímos juntos en un bistrotde Saint Germain. Pocas veces lo volví a ver tan contento, a él, que era generalmente huraño y reservado. Aquella diatriba le confirmaba que estaba en la buena línea: la disidencia y la rebeldía eran ya su carta de identidad.



Aunque me llevaba cinco años, habíamos tenido la misma formación intelectual, marcada por el existencialismo francés y las tesis de Sartre sobre el compromiso; sí, escribir era actuar, la literatura podía empujar la historia hacia el socialismo sin por ello rendirse al estalinismo, como (queríamos creer) estaba haciendo la Revolución Cubana. Sus primeras novelas, las mejores que escribió, Juegos de manos, Duelo en el paraíso, Fiestas, La resaca, La isla, mostraban un realismo voluntarioso, transparente, bien trabajado, y una intención crítica que daba en el blanco. Luego, en la segunda mitad de la década del sesenta, contagiado por las teorías de Roland Barthes y congéneres, que disecarían la literatura francesa de la época, decidió cambiar brutalmente de forma y contenido. En Señas de identidad, Reivindicación del conde don Julián, Juan sin Tierra, Makbara y otros libros, intentó reinventarse literariamente, ensayando una prosa rebuscada y litúrgica, de largas sentencias y estructuras gaseosas, en las que las inciertas historias parecían pretextos para una retórica sin vida. Creo que se equivocó y es probable que de esos libros imposibles sólo quede el recuerdo de las imprecaciones contra España, recurrentes y atrabiliarias. 

martes, 13 de junio de 2017

Juan Goytisolo / Premiado por unos, fusilado por todos

Juan Goytisolo

Premiado por unos, fusilado por todos


Federico Utrera
12 de junio de 2017

Siguen aflorando necrológicas y obituarios en todo el mundo por la muerte del escritor Juan Goytisolo. Esto evidencia que a veces el Premio Nobel de la estima literaria lo otorgan los lectores, no los académicos. Aún sobrecogido por el descarnado artículo con que el periodista Francisco Peregil describe su amargo final, no tanto económico como parece desprender el reportaje, sino emocional, existen igualmente otras anécdotas reveladoras que me tocó vivir con él y que afloran su singular personalidad. Justificaba Luis Buñuel su soledad diciendo que para él tres eran multitud y a Juan Goytisolo, que nunca fue un ídolo de masas, le pasaba lo mismo cuando estaba fuera de su tribu marroquí. Haciendo un repaso a la inmensa minoría juanrramoniana que lo admiraba –y que estos días emerge multitud de citas secretas que casan poco con su fama de huraño–, me ha llamado la atención que, como el Cid Campeador, Juan Goytisolo sigue ganando paisajes después de la batalla, incluso muerto. Y sus adversarios, que tanto lo honraban con sus furibundos ataques, no reparan en que ya no puede escribir. Por fortuna, sus escritos son imborrables y aunque las críticas a los enemigos son un regalo que no merecen porque o bien los hace célebres o los hace rectificar, merece la pena contraponer algunas de soslayo.

La crónica sobre Juan Goytisolo y la forma de contar un drama


La crónica sobre Juan Goytisolo y la forma de contar un drama

El tono del periodista no es sensacionalista sino el de quien ha escuchado con respeto su historia


JUAN CRUZ
12 JUN 2017 - 08:07 COT




El escritor Juan Goytisolo, en sucasa de Marraquech.
El escritor Juan Goytisolo, en sucasa de Marraquech. BERNARDO PÉREZ

Lo que contó este domingo en EL PAÍS Francisco Peregil sobre los tres últimos años de Juan Goytisolo, un drama personal del escritor que implica a otras personas cercanas o a su cargo, constituye una crónica de enorme interés humano. Su repercusión social y cultural ha sido equivalente e incluso ha superado la trascendencia y el conocimiento públicos del escritor, premio Cervantes y uno de los principales escritores europeos del siglo XX y esta parte del siglo XXI.

Juan Goytisolo / La raíz de la pesadumbre


Juan Goytisolo

Raíz de la pesadumbre

En Juan Goytisolo siempre hubo una amargura, como una zona de sombra que despuntaba en sus libros, en su actitud. En el cansancio infantil y viejo de sus ojos


Juan Cruz
10 de junio de 2017

Era legítimo preguntarse de dónde venía tanta pesadumbre en este hombre que miraba como si estuviera escuchando un terremoto.
Tenía amigos, y también aduladores; viajaba por el mundo con la fama de ser uno de los escritores cuya opinión atronadora ponía firme a los alcaldes de la literatura.

Juan Goytisolo / Se busca heterodoxo

Juan Goytisolo, en 2014. 

Juan Goytisolo

Se busca heterodoxo

Será difícil reemplazar la capacidad saboteadora y el desarraigo de Juan Goytisolo. Exige intelectuales dispuestos a disentir de todo, no solo de la patria y la cultura oficial


Isaac Rosa
9 de junio dde 2017

Deja la muerte de Juan Goytisolo, entre otros huecos, una plaza vacante en la heterodoxia española, y habrá que sacarla pronto a concurso para encontrar otro autor que…
Pero un momento, ¿qué son esas risitas, esos codazos ahí al fondo? Ya veo, lo mismo que ha ocurrido estos días entre quienes recordaban al escritor, en público o en privado (o en el público/privado de las redes sociales): cierto retintín (guiño-guiño-codazo) a la hora de referirse a su condición heterodoxa.

domingo, 11 de junio de 2017

Juan Goytisolo / El escritor que transgredió todas las fronteras

Juan Goytisolo según SCIAMMARELLA

Juan Goytisolo

El escritor que transgredió todas las fronteras

Por JORGE CARRIÓN 
4 de junio de 2017


En abril del año pasado Juan Goytisolo estuvo hospitalizado en Barcelona. Desde su cama podía ver los edificios, las calles, los colegios de Sarrià y la Bonanova que constituyeron el escenario de su infancia. Nunca los había contemplado desde aquella perspectiva. De hecho, nunca se había alojado allí, en la parte alta de la ciudad, en toda su vida adulta. Siempre que venía desde París o desde Marrakech su base de operaciones era el Hotel Oriente de las Ramblas, tan cerca del Barrio Chino y de los rincones canallas de Jean Genet.

William Grimes / El exilio existencial de Juan Goytisolo



El exilio existencial de


Juan Goytisolo


Por WILLIAM GRIMES 
8 de junio de 2017
Juan Goytisolo, uno de los escritores más célebres de España, murió el domingo pasado en su casa de Marrakech. En sus cuentos y novelas, experimentales y lingüísticamente audaces, criticó ferozmente el conservadurismo español, tanto religioso como sexual, y vanaglorió el pasado morisco de su patria. Tenía 86 años.

Goytisolo en su amargo final

Juan Goytisolo, en noviembre de 2014 en su casa de Marrakech con su ahijado Jalid.

Goytisolo en su amargo final

La imposibilidad de escribir y la necesidad de dinero para costear los estudios de sus ahijados deprimieron al escritor

FRANCISCO PEREGIL

Rabat 10 JUN 2017 - 12:21 COT
Hace tres años Juan Goytisolo apenas contaba con medios para subsistir. Le era imposible costear los estudios de sus tres ahijados, algo que se había convertido en su razón de vida. Le fallaban las fuerzas para emprender una obra de envergadura y en abril de 2014 escribió el siguiente documento: “Mi decisión de recurrir a la eutanasia a fin de no prolongar inútilmente mis días obedece a razones éticas de índole personal. Desaparecida la libido y con ella la escritura, compruebo que ya he dicho lo que tenía que decir. Tampoco mi cuerpo da para más. Cada día constato su deterioro y antes que ese declive afecte a mi capacidad cognitiva prefiero anticiparme a mi ruina y despedirme de la vida con dignidad”. Y seguía: “La otra razón de la eutanasia es la de asegurar el porvenir de los tres muchachos cuya educación asumo. Me parece indecente malgastar los recursos limitados de que dispongo, y que disminuyen a diario, en tratamientos médicos costosos en vez de destinar este dinero a completar sus estudios. Por todo ello, escojo libremente la opción más justa conforme a mi conciencia y respeto a la vida de los demás”.
Goytisolo escribía siempre a mano y a mano firmó el documento. Se lo pasó al ordenador la persona que solía transcribirle muchos textos, Rafael Fernández, un profesor del Instituto Cervantes de Marrakech que murió de cáncer ese mismo año. Goytisolo estaba obsesionado con la educación de sus tres ahijados: Rida, que ahora tiene 23 años, Yunes, también 23, y Jalid, 18. Rida es hijo de su gran amigo Abdelhadi y los otros dos son hijos de Abdelhaq, hermano de Abdelhadi. Todos ellos, más la esposa de Abdelhaq, vivían con Goytisolo en un antiguo hostal, que el escritor compró en 1997. Formaban lo que él llamó su “tribu” y su tribu lo cuidó hasta el final.
En 2004 comenzó a tener dificultades económicas. El entonces director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, le facilitó giras de conferencias en la institución e intercedió para que le encargasen cursos de verano. A partir de 2007 EL PAÍS pasó de abonarle los 250 euros que cobraba por artículo a asignarle una mensualidad de 3.000 euros. El sueldo lo percibió en Marruecos hasta el último momento, aunque no escribiera. “Una vez descontados los impuestos, le llegaban 2.200 euros, lo indispensable para vivir”, señala alguien próximo. Las fuentes que aparecen en este artículo sin nombre y apellido solicitaron expresamente mantenerse en el anonimato.
En 2014 Goytisolo asumía que su cuerpo no daba para más. Tenía 83 años, pero lo peor quedaba por venir. Siete meses después de escribir el documento de la eutanasia, en noviembre de 2014, se anunció la concesión del premio Cervantes, el más importante en lengua española, dotado con 125.000 euros. El problema es que Goytisolo se había opuesto en varias ocasiones a ese galardón. En enero de 2001, tras anunciarse el premio para Francisco Umbral, Goytisolo publicó un artículo en este diario titulado Vamos a menos donde criticaba “la putrefacción de la vida literaria española” y “el triunfo del amiguismo pringoso y tribal”.
Goytisolo terminó aceptando el premio y ese hecho le hundió más en su depresión. Porque continuaba sin fuerzas para escribir y era consciente de que se había contradicho al aceptarlo. Sus íntimos insisten en que ni le deslumbraron los focos ni le atrajeron los honores. Pero ahora que contaba con dinero para los muchachos ya no le encontraba sentido a seguir viviendo. La víspera del 23 de abril, fecha de la entrega solemne del premio en Alcalá de Henares, llamó en Madrid a un amigo para que lo ayudara a comprarse un traje. Solo disponía de una corbata y decía que no conjuntaba con la camisa. Cuando el amigo llegó al hotel le dijo que no tenía fuerza ni ánimo para salir a la calle. Su familia deseaba hacerse una foto con los reyes de España. Pero él estaba tan perdido que no solo se olvidó de la foto , sino que al concluir el acto reparó en que ni siquiera había saludado a los reyes en su discurso.
Juan Goytislo y los reyes de España

 Fractura de fémur
“Nunca cometió la vileza de decir que aceptó el premio por dinero”, recuerda un allegado. En 2016, una persona que sabía de su depresión lo invitó a París a pasar unos días. Goytisolo le entregó el documento de la eutanasia. Tras leerlo, le dijo: “Como amigo te pido que no lo hagas. Porque estos muchachos, aparte del dinero, tienen derecho a tenerte ahí. No se trata solo de que les pagues la carrera. Dicho esto, si quieres seguir adelante, entonces vámonos a un notario y lo dejamos todo resuelto para tu sucesión”.
Pero Goytisolo no fue al notario. Esa misma noche de principios de marzo lo llamó Carole, hija de su esposa, Monique Lange, escritora fallecida en 1996. Carole tenía 56 años, se había separado de su marido y pidió una suma al escritor. Juan Goytisolo, que otras veces la había ayudado, en ese momento le dijo que no disponía de fondos. No obstante, quedaron para cenar al día siguiente.



"Desaparecida la libido y con ella la escritura, compruebo que ya he dicho lo que tenía que decir. Tampoco mi cuerpo da para más"

Pero ese día, al mediodía, Goytisolo recibió la noticia de que Carole se había suicidado. “Esa noche estuve con él”, relata este amigo, “y fue horroroso. Estaba ausente, con cien años más encima. Apenas podía caminar. Decidió volver a Marrakech al día siguiente, sin esperar el entierro de Carole. La familia de Carole estaba muy ofendida por el hecho de que no se quedara al entierro. Pero Juan estaba hundido”. El autor de Juan sin Tierra volvió a Marrakech. Tres semanas después, coincidiendo con la Semana Santa de 2016, se cayó al bajar las escaleras del café de la plaza Yemáa el Fna donde solía acudir cada tarde. Se fracturó el cuello del fémur. Ingresó en la Polyclinique du Sud, aunque su seguro solo tenía validez en el Hospital de Barcelona.
Juan Goytisolo, 1976
Foto de Antonio Gabriel

Como su empeño era gastar el mínimo dinero posible en sí mismo con tal de dárselo a sus ahijados, Goytisolo se empeñó en salir de la clínica al cabo de dos días. Los médicos se negaban, porque padecía insuficiencia respiratoria y flebitis. Y además, sufría unos dolores espantosos a causa de la rotura del fémur. Sin embargo, se marchó del centro. Y esa misma noche, en su hogar, quedó al borde de la muerte. El embajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, y la cónsul honoraria de Marrakech, Khadija Elgabsi, lograron que la clínica lo readmitiera, aun sin pagar la garantía. Quienes lo vieron salir aquella noche de casa en camilla por los callejones de la medina aseguran que iba más muerto que vivo.



Carta del autor de 'Señas de identidad', firmada en abril de 2014, que empieza así:
Carta del autor de 'Señas de identidad', firmada en abril de 2014, que empieza así: "Mi decisión de recurrir a la eutanasia a fin de no prolongar inútilmente mis días obedece a razones éticas de índole personal”.


Goytisolo solo aguantó tres días en el centro médico. Sin embargo, lograron convencerle para que tratarse sus enfermedades con el seguro en España. Llegó a Barcelona en abril de 2016 y permaneció un mes internado. Varios amigos, miembros de su familia española, como su sobrina Julia —musa del poema Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo— y empleados de la agencia literaria Carmen Barcells se turnaron para cuidarlo en el Hospital de Barcelona y en un centro de rehabilitación. Con todo, él quiso regresar a Marrakech.
Estuvo varios meses con la movilidad bastante reducida. Y el 18 de marzo de 2017 sufrió un ictus cerebral. Entró por urgencias en la Clínica Internacional de Marrakech. “Los médicos me dijeron que lo más probable era que muriese a lo largo de la madrugada”, relata la cónsul honoraria de Marrakech, Khadija Elgabsi. “Sin embargo, por la mañana recobró la conciencia y me pidió hablar con su amigo José María Ridao”. Contactado por teléfono en París, el escritor y diplomático comenta que Goytisolo estaba un poco desorientado esa mañana. “Me contó lo mal que lo había pasado. Hablaba con una leve dificultad, pero su voz era firme”.
Una vez más, Goytisolo decidió marcharse. Dejó el hospital a los tres días, contra el criterio de todos los médicos. Dos días después de llegar a casa perdió el habla y a los cuatro, la capacidad de moverse. En la madrugada del pasado domingo falleció. Su compañero Abdelhadi nos explicaba horas después en su casa: “Últimamente tenía dificultades para respirar. Pero murió tranquilo, en su cama”.
Este es el drama que cargaba sobre sus espaldas el hombre ataviado con corbata verde a rayas que el 23 de abril de 2015, durante la lectura de su discurso, preguntó: “¿Cuántos lectores del Quijote conocen las estrecheces y miseria que padeció [Cervantes], su denegada solicitud de emigrar a América, sus negocios fracasados, estancia en la cárcel sevillana por deudas, difícil acomodo en el barrio malfamado del Rastro de Valladolid con su esposa, hija, hermana y sobrina en 1605, año de la Primera Parte de su novela, en los márgenes más promiscuos y bajos de la sociedad?”.
Goytisolo logró reparar, al menos, la injusticia social que padecieron todos los miembros y ancestros de su tribu, condenados a la pobreza y el analfabetismo. Hoy, Jalid ha concluido un ciclo de formación profesional, Rida estudia cine en Marrakech y Yunes ha terminado este mes en Francia una carrera de ingeniería.
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