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jueves, 7 de noviembre de 2019

Catherine Deneuve, hospitalizada en París por un “accidente vascular muy limitado”

Catherine Denueve
Repulsión

Catherine Deneuve, hospitalizada en París por un “accidente vascular muy limitado”

La actriz se sintió mal durante el rodaje de su último proyecto y “deberá tomar algún tiempo de reposo”, según su familia


Silvia Ayuso
París, 6 de noviembre de 2019

Catherine Deneuve ingresó en un hospital de París en la noche del martes, según ha confirmado el entorno de la actriz francesa, de 76 años, a varios medios galos. De acuerdo con estas fuentes, la intérprete de Belle du jour, que ha encadenado varios rodajes este año, ha sufrido un “golpe de cansancio”. Horas más tarde, en un comunicado remitido a la agencia AFP, la familia de Deneuve aclaró que la actriz sufrió un "accidente vascular isquémico muy limitado y reversible, sin déficit motor” y “deberá tomar algún tiempo de reposo”.

miércoles, 14 de febrero de 2018

La guerra feminista se libra en los medios



La guerra feminista se libra en los medios

Un manifiesto en el que 100 mujeres defienden "el derecho a molestar" de los hombres lleva una semana encendiendo el debate en la prensa francesa e internacional


CARLA MASCIA
15 ENE 2018 - 18:00 COT

“Repugnante” y “antifeminista” para unos, “saludable” y “valiente” para otros. El manifiesto, firmado por un colectivo de cien mujeres del mundo intelectual y artístico para denunciar el auge de un “feminismo puritano” y defender “el derecho de los hombres a molestar”, lleva una semana encendiendo a Francia y alimentando las columnas de la prensa internacional. Desde que Le Monde publicó el texto, el pasado martes, tanto las páginas de opinión de la prensa como las tertulias de radio y de televisión se han convertido en el teatro de la guerra mediática que libran dos visiones del feminismo que hoy parecen irreconciliables.

Catherine Deneuve y el feminismo de las francesas


El arte de la seducción
Edoorellana

Deneuve y el feminismo de las francesas

A Simone de Beauvoir le sorprendieron, ya en 1947, las profundas diferencias que existen entre Estados Unidos y Francia en las relaciones de hombres y mujeres. La cultura francesa considera que la seducción es un juego inocuo y agradable



AGNÈS POIRIER
21 ENE 2018 - 18:00 COT

Deneuve y el feminismo de las francesas
ENRIQUE FLORES

 Igual que los estadounidenses sienten desde hace mucho tiempo cierta fascinación por las francesas y sus actitudes respecto al amor y el sexo, los franceses se han sentido siempre intrigados por las opiniones de los estadounidenses sobre el sexo, las normas sexuales y las relaciones entre hombres y mujeres. Un ejemplo fue Simone de Beauvoir.
En América día a día, que escribió cuando vivió en Estados Unidos en 1947, la autora observaba a sus homólogas estadounidenses con una perplejidad que todavía hoy caracteriza las relaciones entre las mujeres de los dos países. “La mujer americana es un mito”, escribió. “Se la suele considerar una mantis religiosa que devora al varón. La comparación es acertada, pero incompleta”.

martes, 16 de enero de 2018

El manifiesto de las francesas / Mujeres liberan otra voz



El manifiesto de las francesas

Mujeres liberan otra voz

Texto completo del manifiesto publicado en 'Le Monde' por 100 artistas e intelectuales francesas, el pasado 9 de enero


EL PAÍS
16 ENE 2018 - 18:00 COT





La escritora francesa, Catherine Millet, redactriz del manifiesto 'Mujeres liberan otra voz', publicado en Le Monde el pasado 9 de enero.
La escritora francesa, Catherine Millet, redactriz del manifiesto 'Mujeres liberan otra voz', publicado en Le Monde el pasado 9 de enero.  AFP

Este es el texto completo del manifiesto publicado en 'Le Monde' por 100 artistas e intelectuales francesas, el pasado 9 de enero:




"La violación es un crimen. Pero el coqueteo insistente o torpe no es un delito, ni la galantería es una agresión machista. El caso Weinstein ha generado una concienciación legítima de las violencias sexuales contra las mujeres, particularmente en el ámbito profesional en el que algunos hombres abusan de su poder. Era necesario. Pero esta liberación de la voz de las mujeres se convierte hoy en su opuesto: ¡Nos ordenan a hablar como es debido, a silenciar lo que enoja, y aquellas que se niegan a cumplir con tales órdenes son consideradas como traidoras y cómplices!
Sin embargo, es propio del puritanismo tomar prestado, en nombre de un llamado bien general, los argumentos de la protección de las mujeres y de su emancipación para encerrarlas en un estado de eternas víctimas, de pequeños seres indefensos bajo la influencia de falócratas demoníacos, como en los buenos viejos tiempos de la brujería.

Delaciones y acusaciones

De hecho, #metoo ha provocado en la prensa y en las redes sociales una campaña de delaciones y de acusaciones públicas de personas que, sin tener la oportunidad de responder o defenderse, fueron puestas exactamente en el mismo plano que los agresores sexuales. Esta justicia expedita ya tiene sus víctimas: hombres sancionados en el ejercicio de su profesión, obligados a renunciar, etc.; mientras que su única falta fue la de haber tocado una rodilla, tratado de robar un beso, hablado sobre cosas "íntimas" en una cena de negocios, o enviado mensajes con connotaciones sexuales a una mujer para la que la atracción no era recíproca.
Esta fiebre por enviar a los "cerdos" al matadero, lejos de ayudar a las mujeres a empoderarse, en realidad sirve a los intereses de los enemigos de la libertad sexual, los extremistas religiosos, los peores reaccionarios y los que estiman, en nombre de una concepción sustancial del bien y de la moralidad victoriana que conlleva, que las mujeres son seres "aparte", niñas con rostros de adultas, que reclaman protección. Frente a ellas, los hombres están obligados a confesar públicamente su culpabilidad, y buscar, en lo más profundo de su conciencia retrospectiva, un "comportamiento fuera de lugar" que podrían haber tenido hace diez, veinte o treinta años, y del cual deberían arrepentirse. La confesión pública, la incursión de fiscales autoproclamados en la esfera privada participan de la instalación de un clima de sociedad totalitaria.
La ola purificadora parece no conocer ningún límite. Aquí, censuramos un desnudo de Egon Schiele en un cartel; allí, pedimos la retirada de una pintura de Balthus de un museo con el argumento de que sería una apología de la pedofilia; en la confusión del hombre con la obra, pedimos la prohibición de la retrospectiva de Roman Polanski en la Cinémathèque (Cinemateca Francesa) y obtenemos la postergación de la muestra dedicada a Jean-Claude Brisseau. Una académica considera que la película de Michelangelo Antonioni Blow-Up es "misógina" e "inaceptable". A la luz de este revisionismo, ni John Ford (La prisionera del desierto) ni incluso Nicolas Poussin (El rapto de las sabinas) quedan a salvo.
¡Los editores ya piden a algunas de nosotras que cambiemos a nuestros personajes masculinos para que sean menos "sexistas", que hablemos de sexualidad y de amor con menos desmesura, o que garanticemos que el "trauma experimentado por los personajes femeninos" sea más obvio! ¡Al borde del ridículo, un proyecto de ley en Suecia quiere imponer un consentimiento explícitamente notificado a cualquier candidato a una relación sexual! Queda muy poco para que dos adultos que quieran acostarse tengan que marcar primero, vía una “app” móvil, un documento en el que las prácticas que consienten y rechazan serán debidamente listadas.
El filósofo Ruwen Ogien defendía una libertad de ofender indispensable para la creación artística. De la misma manera, defendemos una libertad de importunar, indispensable para la libertad sexual. Ahora estamos suficientemente advertidas para admitir que el impulso sexual es por naturaleza ofensivo y salvaje, pero también somos lo suficientemente clarividentes como para no confundir el coqueteo torpe con la agresión sexual.
Sobre todo, somos conscientes de que la persona humana no es monolítica: una mujer puede, en el mismo día, dirigir un equipo profesional y disfrutar siendo el objeto sexual de un hombre, sin ser una “zorra” ni una vil cómplice del patriarcado. Puede asegurarse de que su salario sea igual al de un hombre, pero no sentirse traumatizada para siempre por un manoseador en el metro, aunque se considere un delito. Incluso puede considerarlo como la expresión de una gran miseria sexual, o como un evento al que no merece dar importancia.
Como mujeres, no nos reconocemos en este feminismo que, más allá de la denuncia de los abusos de poder, toma el rostro del odio hacia los hombres y la sexualidad. Pensamos que la libertad de decir no a una propuesta sexual no existe sin la libertad de importunar. Y consideramos que hay que ser capaces de responder a esta libertad de importunar de otra forma que la que nos encierra en el papel de la presa.
Para aquellas de nosotras que han elegido tener hijos, creemos que es mejor criar a nuestras hijas para que estén informadas y sean lo suficientemente conscientes para poder vivir plenamente sus vidas sin dejarse intimidar ni culpabilizar. Los incidentes que pueden tener relación con el cuerpo de una mujer no necesariamente comprometen su dignidad y no deben, por muy duros que sean, convertirla necesariamente en una víctima perpetua. Porque no somos reducibles a nuestro cuerpo. Nuestra libertad interior es inviolable. Y esta libertad que atesoramos no es exenta de riesgos o responsabilidades".
Redactoras del texto: Sarah Chiche (escritora, psicóloga clínica, psicoanalista), Catherine Millet (crítica de arte, escritora), Catherine Robbe-Grillet (actriz, escritora), Peggy Sastre (autora, periodista, traductora), Abnousse Shalmani (escritora, periodista).
Y lo firman otras 95 mujeres intelectuales y artistas francesas, entre las cuales están la actriz Catherine Deneuve.
Traducción de Carla Mascia



martes, 12 de enero de 2016

Franz Schubert / Piano Trio In E Flat / David Bowie







Franz Schubert

PIANO TRIO IN E PLAT

El ansia (The hunger, 1983), de Tony Scott, con Catherine Deneuve, Susan Sarandon y David Bowie.




Franz Schubert Piano Trio In E Flat, Op 100 2nd Movement.



jueves, 18 de octubre de 2012

Triunfo Arciniegas / Helmut Newton / El fotógrafo y las diosas

Carla Bruni
Fotografía de Helmut Newton
Helmut Newton
EL FOTÓGRAFO Y LAS DIOSAS
Charlotte Rampling, 1974

Helmut Newton
EL FOTÓGRAFO Y LAS DIOSAS

Helmut Newton es uno de los fotógrafos más famosos e importantes del siglo XX. Se considera que nos dio una nueva manera de ver a la mujer. Cierto o no, es uno de los hombres que vio desnudas a las mujeres más bellas de su tiempo. El otro sería Hugh Heffner, con la diferencia de que Helmut no se las llevaba a la cama.

Refinado, perverso, glamouroso, Helmut Newton imprimió su sello en el oficio. Mujeres estilizadas y perfectas, mujeres blancas, largas como el sufrimiento y efìmeras como el deseo. Helmut viajaba con esposas y látigos en su maletero, no para azotar a su mujer, sino para su parnafelia fotográfica. Una de las fotos que más me impresiona es la de aquella modelo con una silla de montar sobre su lomo. La mujer es una bestia en este caso. Sin embargo, el fotógrafo declaraba la superioridad de las mujeres: "El hombre siempre es un accesorio y la mayoría de las veces asume una posición servil. La mujer siempre es dominante en mis fotos". Eso dice el hombre, pero una cantidad de fotos suyas lo contradicen. Bastaría mencionar aquella donde la mujer permanece atada junto a una cama, como un animal dispuesto. No vemos su rostro: solo su divina espalda y sus nalgas esplendorosas. Y también sirve para el caso la foto de Isabella Rossellini y David Lynch, donde se advierte con facilidad quien es el amo y quien es el objeto.

Pero el sentido de esta entrada es un homenaje a las mujeres bellas y famosas que posaron ante la cámara de Helmut Newton. Una galería envidiable, una historia del siglo XX en carne y hueso, en divina y cálida carne. Unas ya duermen el sueño eterno, otras ya perdieron su esplendor y algunas siguen en el candelero: Kate Moss, Julie Delpy, Monica Bellucci, Carla Bruni. Qué obvio: nada es para siempre. Fane Dunaway es ahora un patético monstruo de quirófano. Catherine Denueve siempre será una diosa, fría e inaccesible, y Charlotte Rampling, esplendorosa y divina, objeto de oscuro deseo en Portero de noche, nos mira con fijeza mientras toma la copa que llevará sus labios. Carla Bruni es casi una Lolita en la foto de Newton y la boca se hace agua. Eva Herzigova no huye: viene a vernos, casi desnuda, a un hotel de cinco estrellas. Maddona, cuya carrera respeto, nunca ha sido santa de mi devoción. Me conmueve la foto de Anita Ekbert. Hemos vivido acostumbrados a verla en esa fuente romana con Marcello Mastroianni, según la obra maestra de Fellini, y ahora Newton nos restriega en la cara el ultraje de los años. Aún es bella, por supuesto, una fiera indomable, desde luego, pero ya no es lo mismo. 

Triunfo Arciniegas
Pamplona, 2012

Julie Delpy


Fane Dunaway

Kylie Bax

Marlene Dietrich

Sigourney Weaver

Monica Bellucci

Catherine Denueve
Anita Ekbert
Elsa Peretti
June Newton

Carolyn Murphy

Kate Moss

Eva Herzigova
Madonna, 1990

David Lynch e Isabella Rossellini

lunes, 20 de septiembre de 2010

Tony Scott / El ansia



Fausto es Faustina 

El ansia, de Tony Scott


Diego Galán, El País, 20 OCT 1983


Dirección: Tony Scott. Guión: Ivan Davis y Michael thomas, según la novela de Whidey Strieber. Fotografia: Stephen Goldblatt. Música: Michel Rubini. Inglesa, 1983. Local de estreno: Albéniz.


El mito dé la eterna juventud ha tenido numerosas versiones en la pantalla, inspiradas la mayoría de ellas en novelas de mayor o menor interés. La variante que ahora ofrece Tony Scott (a quien no hay que confundir con el director de Alien y Blade Runner), nos presenta a una mujer capaz de sobrevivir durante siglos y hasta de contagiar a sus amantes esa cualidad: sólo cuando ella les abandona encuentran la muerte. Es lo que le ocurre al amante con quien convive desde hace trescientos años: vemos cómo envejece con asombrosa rapidez, sintiéndose traicionado en la promesa de vivir eternamente. Los efectos de maquillaje que sufre Bowie en esta parte de la película son brillantes; coinciden con la capacidad sugeridora de las imágenes en las que se encuentra lo mejor del filme. El resto de la historia que propone Scott con el descubrimiento de un nuevo amor no tiene, en cambio, idéntica fuerza. 0 quizá sea que, según -avanza en la pantalla, El ansia no renueva sus expectativas, repitiéndose en el esquema. Aunque los bellos efectos fotográficos permanecen hasta el final, dejan de sorprender. Por otra parte, puede existir una cierta resistencia para concebir a Catherine Deneuve como la inquietante vampira, que exige el guión. Algunos otros filmes, como Belle de jour, de Buñuel, padecían, a mi juicio, de idéntica limitación, aunque cierto es, sin embargo, que también son numerosos los espectadores que encuentran en el hieratismo de esta actriz un encanto erótico oculto. Cuestión de gusto, Un portante en este caso: la verosimilitud de la historia reside precisamente en aceptar tales su puestos misterios: no son reproches a sus condiciones interpretativas. Susan Sarandon, que le da la réplica en esta segunda parte de la película, aporta mayores sugerencias. El ansia es un filme insólito aplaudido en el festival de Cannes, donde fue fuera de concurso.


El Ansia

TÍTULO ORIGINAL The Hunger
OTROS TÍTULOS
DIRECCIÓN Tony Scott
REPARTO Catherine Deneuve, David Bowie, Susan Sarandon, Cliff De Young, Willem Dafoe, Beth Ehlers, Dan Hedaya, Suzanne Bertish, Bessie Love
AÑO 1983
PAÍS Estados Unidos
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures
GÉNERO Terror

SINÓPSIS
Miriam Blaylock colecciona no sólo arte del Renacimiento y colgantes del Antiguo Egipto sino, sobre todo, amantes y almas. Moderna y elegante, Miriam es una vampiro intemporal residente en Manhattan, una mujer bendecida con la belleza y maldecida con su sed de sangre.


RECORDANDO EL ANSIA
THE HUNGER, 1983, BY TONY SCOTT

Por Javier Fernández
24 de agosto de 2012

El ansia es la película de vampiros que arranca con el grupo post-punk proto-siniestro Bauhaus sonando durante los títulos de crédito, concretamente el single que les lanzó a la fama, Bela Lugosi’s Dead. Colaborando en persona en la película, y en plano americano mientras canta la canción tras un enrejado, el líder y cantante del grupo, Peter Murphy. Bajo los compases neblinosos, lentos y oscuros del tema musical, nos encontramos con los dos protagonistas del film: uno es David Bowie, quintaesencia de la vanguardia y el buen gusto musical durante décadas, y su compañera es la elegante actriz francesa Catherine Deneuve. Pronto descubrimos que son vampiros sin colmillos, que para beber la sangre de sus víctimas (a los que han seducido en una discoteca de modernos) usan puñalitos con forma de ankh, la cruz egipcia que simboliza la vida eterna.
La primera película de Tony Scott aborda el vampirismo desde un punto de vista novedoso. La mirada del espectador deja de ser afín a la de la víctima y el vampiro ya no es un mero monstruo al que temer. Ahora al revés, el foco de atención está puesto en el vampiro y su problemática. El vampiro es un individuo sofisticado y deseable, un dandy, un diletante, un sibarita, y además un inmortal: un dios. O casi. El conflicto de la película consiste precisamente en que John, el personaje de Bowie, ha sido engañado por Miriam, el de Deneuve, una vampira de pura cepa, que le prometió la vida eterna a su lado a través del vínculo de la sangre (sangre que habrían de tomar de otros, claro). Sin embargo, ahora John ha comenzado a deteriorarse, a envejecer a marchas forzadas (merece mención el trabajo de maquillaje de Dick Smith), y cobra conciencia de que le han timado: la vida eterna ofrecida por Miriam es solo por un periodo temporal en el que en efecto se conserva intacta la juventud y se es inusitadamente longevo, pero al que luego sigue una eternidad (esta vez sí) de condenación inerte en lo que no es ni estar vivo ni estar muerto. 
Al fin y al cabo en 1976 había sido publicada Entrevista con el vampiro, primera entrega de las Crónicas vampiras de la por todo lo demás mediocre Anne Rice, y la imagen del vampiro había dado un vuelco para siempre. En 1982, un año antes de que se estrenase El ansia, George R. R. Martin reincidió en la misma orientación nueva del vampiro con su novela Sueño del Fevre. Y la misma El ansia está basada en una novela de 1981 de Whitley Strieber. El efecto cascada está listo, y es irrefrenable, para bien y para mal, hasta nuestros días y la degeneración que suponen los vampiros de Crespúsculo. Se trata de un vampiro diferente, con sentimientos, autocontrol y capacidad de sufrimiento y culpa. Supongo que la sociedad ha dejado de creer en ellos y mucho más de tenerlos miedo, por lo que seguir contando historias como las originales, en las que el vampiro es el Mal encarnado, tiene un interés más estético que terrorífico. Claro que estas nuevas historias tampoco dan miedo, pero como no lo buscan no pasa nada. Son vampiros románticos diseñados para soñar con ellos: “ojalá me mordiese un/a hombre/mujer así”.
Y en ese sentido El ansia no solo es una de las primeras manifestaciones de esta interpretación, a la que también se sumó Francis Ford Coppola con su Drácula (y tantos otros), sino que es una de las más logradas. Tal vez porque todo encaja. Su esteticismo, su atmósfera poética, su excelente uso de la música (tanto de los citados Bauhaus como posteriormente del maravilloso trío número 2 de Schubert –se me pone la carne de gallina de escuchar algo tan hermoso-, el Le gibet de Ravel o sobre todo el dueto de Las flores de Lakmé de Leo Delibes), la presencia de David Bowie, emblema de lo moderno durante décadas, o de Susan Sarandon, que venía del culto en The Rocky Horror Show; o también por su atmósfera rabiosamente postmoderna (por lo que la elección de Bauhaus no es casual), por Peter Murphy (cuya carrera posterior en solitario fue una especie de cruce entre new romantic y el Bowie más pop, y tampoco es casualidad), su atmósfera romántica, su escenografía, la mezcla con la ciencia ficción (la parte en el laboratorio) o su ambigüedad sexual (lesbianismo, bisexualidad), conforman una obra muy interesante y extrañamente sólida, orgánica a pesar de su “videocliperismo”, coherente y más profunda de lo acostumbrado.
Para convertir a los vampiros en humanos no hay más que dotarlos de alguna emoción de las elementales, por ejemplo el miedo. John tiene miedo a la muerte y a la vejez. Miriam tiene miedo a la soledad y por eso colecciona almas, que termina guardando en cajas cuando ya no le valen. La tercera en discordia, el personaje de Susan Sarandon, aunque no es un vampiro también teme: a lo que está sintiendo, a su propia atracción por lo prohibido, lo peligroso. Miedo más sexo, ¡qué combinación tan poderosa!
Tal vez la diferencia entre El ansia y otras películas de vampiros modernos posteriores esté en el buen gusto y en su base filosófica. Y nos la dio Tony Scott, quién llegó al proyecto casi de carambola: él quería que su primera película fuera, precisamente, una adaptación deEntrevista con el vampiro; pero los productores le dijeron que si le interesaba esa clase de temas ellos tenían los derechos de otro novela del corte, The Hunger, y le pidieron que se decantara por ella. Él lo hizo, y en ella puso lo mejor que sabía hacer viniendo del mundo de los anuncios publicitarios: sugerir e incitar.
Si The Hunger fuera un perfume… seguramente sería el que yo regalaría estas navidades. Gracias Tony. Descansa en paz.
Trailer:






Vea, además
SCHUBERT / TRIO IN E FLAT / THE HUNGER
Biografía de David Bowie




lunes, 1 de junio de 2009

Eros / Diez películas

Mimsy Farmer
More
Eros
DIEZ PELÍCULAS

El ícono de la vida es la belleza femenina. La pulsión de muerte, que nos acompaña desde que nacemos, es exorcizada con enorme frecuencia por la silueta armónica de una mujer hermosa. Los bikinis en las portadas de periódicos y los bellos rostros de los noticieros son evidencia de esto.

Siguiendo este orden de ideas, me he dado a la tarea de hacer una selección de diez películas que son piezas de arte cinematográfico interpretadas por mis íconos de belleza.
Inspiración estética pura. 

More, musicalizada por Pink Floyd, se estrenó en 1969. Su protagonista es Mimsy Farmer y fue dirigida por Barbet Schroeder.


More, musicalizada por Pink Floyd, se estrenó en 1969. Su protagonista es Mimsy Farmer y fue dirigida por Barbet Schroeder.
Christina Ricci en "Buffalo 66", dirigida por Vincent Gallo en 1998.

Christina Ricci en “Buffalo 66″, dirigida por Vincent Gallo en 1998.

Catherine Deneuve dirigida por Luis Buñuel en "Belle de Jour", 1967.

Catherine Deneuve dirigida por Luis Buñuel en “Belle de Jour”, 1967.

María Félix en "Doña Bárbara", dirigida por Fernando de Fuentes y Miguel Delgado en 1943

María Félix en “Doña Bárbara”, dirigida por Fernando de Fuentes y Miguel Delgado en 1943

Diana Keaton como "Annie Hall", dirigida por Woody Allen en 1977.

Diana Keaton como “Annie Hall”, dirigida por Woody Allen en 1977.

Winona Ryder en "La casa de los espíritus", la novela de Isabel Allende llevada a la pantalla grande por Billie August en 1993.

Winona Ryder en “La casa de los espíritus”, la novela de Isabel Allende llevada a la pantalla grande por Billie August en 1993.



Juliette Lewis como Mallory Knox en “Natural Born Killers”. Dirección de Oliver Stone y guión de Quentin Tarantino, 1994.



Anjelica Houston en “Choke” de Clark Gregg, 2008.



Silvia Pinal en “Simón del Desierto” de Luis Buñuel, 1965.



Laura Harring en “Mulholland Dr.” de David Lynch, 2001.


http://elmartesito.wordpress.com