domingo, 21 de octubre de 2018

Sexo, amor y deseo en la Roma de Ovidio






Sexo, amor y deseo en la Roma de Ovidio


Pompeii_-_Casa_del_Fauno_-_Satyr_and_Nymph_-_MANVirgilio, uno de los poetas más sabios y atentos a los requerimientos del espíritu romano, personificó en Eneas la lucha esencial del hombre, “desgarrado entre la voluntad y la carne, entre el orden del mundo y los imperativos de su existencia, entre lo divino que no alcanza a comprender y los sentimientos capaces de transportarle más allá de sí mismo”, como apunta Pierre Grimal en El amor en la antigua Roma.
Ovidio, otra de las plumas romanas más privilegiadas, decide muy pronto, a los veintitrés años, entregarse enteramente a la poesía, su auténtica vocación, lo que no impidió que en diversos textos lamentara sin tapujos la situación de los poetas en Roma, añorando los tiempos de la Grecia arcaica, cuando el poeta cumplía la función de educador y guía espiritual de la comunidad. Su vida queda definitivamente trastocada cuando, en el año 8 d.C., es desterrado por Augusto a los confines del Imperio. Es en la actual Constanza (por entonces llamada Tomos), rodeado de “bárbaros” (extranjeros) que apenas chapurreaban algo de latín, donde pasa la última etapa de si vida. En Roma había dejado a su tercera esposa, a su hija y todos sus bienes.
Si para ti no es algo necesario
vigilar a tu amada, necio, al menos
procura vigilarla
por mí, para que yo la quiera más.
Ovidio, Amores, 2, 19
En aquellos momentos de transición cultural y social (desde antiguo el amor de las cortesanas por parte de los hombres casados había estado permitido en Roma), Augusto promulgaba una severa ley contra el adulterio(Lex de adulteriis coercendis), mientras que Ovidio no dudó en defender la relación extramatrimonial en dos de sus obras más afamadas: Amores y Arte de amar. Las obras del poeta fueron entonces excluidas de las bibliotecas públicas y, por precaución, no era recomendable la posesión de las mismas por riesgo a ser denunciado frente a las autoridades públicas.
Lo curioso de este caso es que, a ojos de los especialistas, Ovidio fue siempre fiel a sus mujeres (inmerso en una vida familiar muy honorable), y mediante la redacción de sus poemas sólo pretendía pasar por uno de aquellos jóvenes a los que les eran perdonadas sus aventuras amorosas. Es por ello que el poeta no se inspira en su propia experiencia personal, sino que más bien intenta representar con fidelidad la opinión que sus contemporáneos tenían sobre el amor. Como explica Grimal en la obra mencionada, “para Ovidio, el amor es, antes que nada, deseo. En latín, amare, amar, significa en primer lugar ser el amante o la amante de alguien, y el Arte de amarserá el libro donde se encontrarán los consejos más eficaces para obtener los favores de una mujer”.
Lo que está permitido, desagrada.
Lo prohibido nos quema con más fuerza.
De hierro es el que ama lo que otro le permite.
Tengamos los amantes
un tanto de esperanza, otro de miedo,
y que deje un lugar para el deseo
de vez en cuando alguna negativa.
¿Para qué quiero yo una buena suerte
que nunca se preocupa por fallarme?
Yo no siento ningún amor por algo
que no me da ninguna vez molestias.
Ovidio, Amores, 2, 19
pompei-sextape.jpg
Más allá de los curiosos consejos que Ovidio nos ofrece a la hora de conseguir el objeto de nuestro deseo en Arte de amar (cuidado del cuerpo y belleza –tintes, pelucas y peinados–, el vestido, la higiene, la utilización de cosméticos e incluso una lista de los poetas que la mujer “debe leer”), es llamativo el papel dominante que ostenta la mujer a lo largo de estas composiciones: es ella quien se alegra del poder que los dioses le han otorgado de poder atraer e los hombres, lo que exige ante ella una rendición sin condiciones. Por eso define Ovidio la tarea del amante como “una especie de servicio militar” (militiae species amor est).
Otro de los más sobresalientes poetas romanos, Lucrecio, se refería de este elocuente modo a la insaciabilidad del amor:
Se agita en nosotros este semen que robustece nuestros miembros en la edad adulta. […] Tan pronto como éste sale arrojado de sus asientos, a través de miembros y órganos, se retira de todo el cuerpo reuniéndose en determinados lugares de los nervios y excita al punto las partes genitales mismas del cuerpo. […] Al fin, cuando se ha precipitado fuera de los nervios la pasión acumulada, se produce una pequeña pausa del violento ardor por poco tiempo. Luego vuelve la misma locura y retorna aquel furor, cuando ellos mismos se preguntan qué desean alcanzar, y no pueden encontrar el medio que venza este mal: hasta tal punto inseguros se consumen en su herida oculta.
Catulo, por su parte, nos recomienda olvidar nuestros apasionados sentimientos cuando el objeto de nuestro amor resulta inaccesible:
Brillaron de verdad para ti soles luminosos. / Ahora ella ya no quiere ; tú, no seas débil, tampoco, / ni sigas sus pasos ni vivas desgraciado, / sino endurece tu corazón y mantente firme. / ¡Adiós, amor!
Pero, a la vez, el propio Catulo no duda en exponer lo inevitable de un flechazo, lo imposible que resulta no caer en las arteras trampas de Afrodita:
En cuanto te miro, Lesbia, mi garganta queda sin voz, mi lengua se paraliza, sutil llama recorre mis miembros, los dos oídos me zumban con su propio tintineo y una doble noche cubre mis ojos.
Y es que los sentimientos, en muchas ocasiones, resultan contradictorios: “Odio y amo. ¿Por qué es así, me preguntas? No lo sé, pero siento que es así y me atormento”.
Sexo Roma
Para entregarse al amor, Ovidio exige al hombre una absoluta disposición positiva de su voluntad, que debe rendirse y tornarse esclavo de la pasión. En épocas más antiguas, la mujer sólo era respetada en el caso de que hubiera contraído matrimonio. Sin embargo, Ovidio explica cómo los hombres libres se vuelven esclavos de su soñada compañera que, ahora, cobra un papel de ser todopoderoso: basta un simple gesto para hundir al aspirante en la desesperación, o bien, para colmarlo de la más excelsa felicidad. Recomienda incluso que el amante pase por alto las infidelidades de su dama, que puede (y debe, para mantener la pasión) permitirse pasajeros antojos. Eso sí, explica Ovidio, “que vuestra falta se lleve con disimulo y que guarde el decoro” (Arte de amar).
No vi nada que no fuera elogiable, y / desnuda la apreté contra mi cuerpo. / ¿Quién desconoce el resto? Fatigados / los dos nos entregamos al reposo (Ovidio, Amores, 1, 5).
A pesar de los posibles escarceos y diversos juegos eróticos que surgen entre los amantes, de repente, casi de manera inesperada, aparece el amor. Ovidio recalca que no es sólo el placer lo que se perseguía, sino sobre todo aprender a compartirlo. Así lo muestra en el siguiente texto de Arte de amar:

Detesto el abrazo que no deja jadeantes a uno y otro, y ésta es la razón por la cual soy menos sensible al amor con un joven muchacho; detesto a la mujer que se deja hacer porque debe dejarse hacer, que parece de piedra y que durante esos momentos está pensando en su rueca de hilar; el placer que se entrega por cortesía no me resulta nada agradable; no me agrada que mi amante sea refinada conmigo. Lo que me gusta es oír palabras que confirmen su goce, que me pida que vaya más lento y que me retenga. ¡Oh, que pueda ver yo los ojos de mi amante abandonados de la conciencia; que se sienta sin fuerzas y que me impida, largo rato, volverla a tocar!
El placer queda convertido en amor, y éste, en ternura, que acaba por unir a los amantes en un olvido de sí mismos. Explica Grimal que “poco a poco, Ovidio descubre y revela a sus lectores que al amor, si sabe conjugar armoniosamente la ternura y el reconocimiento, basta para llenar toda una vida y para crear entre dos seres un vínculo perdurable”. Dicho brevemente: la felicidad es finalmente alcanzada por el hecho de amar y sentirse amado.
Ordenas, Lesbia mía, que mi pene esté siempre a tu disposición: créeme, una minga no es como un dedo. Aunque tú la estimules con manos acariciadoras y con palabras, tu rostro imperioso actúa en contra tuya (Marcial, epigrama erótico).


Spintria, la moneda del sexo en Roma


Spintria, la moneda del sexo en Roma

Según la mayoría de historiadores, la sociedad romana era muy promiscua y liberal; las relaciones sexuales fuera de la pareja eran consideradas totalmente normales y en general, para los ciudadanos libres, existía una gran libertad sexual.
Tomando esta idea como punto de partida, en nuestra habitual selección de artículos curiosos publicados en la blogosfera, hoy destacamos una anotación de "El rincón de Nekromancer" que se hace eco de la Sprintia, una desconocida moneda de la antigua Roma utilizada para solicitar y pagar los servicios prestados en los burdeles y prostitutas callejeras del Imperio.






La pieza, de la cuál hoy en día se conservan unas cuantas unidades, es tan singular que, en una cara muestra la imagen del acto sexual requerido, y sobre la otra una numeración romana equivalente al precio del servicio solicitado. La principal explicación de este evidente grafismo es la nacionalidad "extranjera" de la mayoría de esclavas y prostitutas de la época, que de esta forma podían superar la barrera idiomática.
Esta es la interpretación más extendida y aceptada sobre la existencia y uso de estas monedas, aunque otras fuentes afirman que, al no haberse encontrado ninguna pieza en las excavaciones de burdeles romanos, podría tratarse de una colección cómica que el emperador Tiberio ordenó acuñar para incluirlas en una especie de juego sexual de la época.
Sea cual sea el origen, no deja de ser curioso este caso de kamasutra numismático.



Sexting / Manda fotos desnuda



"Manda fotos desnuda"

Acosadas en la calle y en la Red

Un informe de la UE alerta de que los patrones machistas entre jóvenes se recrudecen ‘online’.

Eva, que tiene 22 años y habla con mucho desparpajo, empieza explicando que su relación con las redes sociales es bastante buena, que apenas tuvo algún problemilla cuando era adolescente. Como quien no quiere la cosa, hace recuento y asegura que ha recibido “como unas mil fotos de penes”, sobre todo por Twitter e Instagram, las que más usa. “Uno se escribía mi nombre de usuaria en el pene y me mandaba fotos: ‘Mira lo que hago por ti”, explica que le decía. A Rocío, otra chica de 21, le han repetido como 20 veces perfectos desconocidos esta frase en redes: “Manda fotos desnuda”. Son amigos de amigos con los que intercambia una conversación convencional en redes (a qué te dedicas, de dónde eres, …) y la segunda vez que le escriben le reclaman las imágenes y tratan de justificarse con que “están algo borrachos” o que “llevan mucho sin practicar sexo”, dice ella.




Acosadas en la calle y en la Red


Sus experiencias ilustran una parte de la compleja relación y efectos que la digitalización tiene entre los jóvenes de 16 a 24 años. En el mundo virtual, como en el real, se perpetúan las diferencias de género y los ataques machistas, según el informe Igualdad de Género y juventud: oportunidades y riesgos de la digitalización, elaborado por el Instituto Europeo de Igualdad de Género (EIGE, por sus siglas en inglés y dependiente de la Comisión Europea) con datos unificados de la UE y grupos de trabajo con un centenar de jóvenes en 10 países, entre ellos España.



La parte positiva es que los jóvenes participan masivamente —más del 85% de chicos y chicas de 15 a 24 años usan Internet asiduamente— y uno de cada tres lee noticias en línea. Ellas crean más contenidos propios, según el informe presentado esta semana a un grupo de periodistas europeos en Viena, entre los que fue invitado EL PAÍS.

“Uno se escribía mi nombre de usuaria en el pene y me mandaba fotos: ‘Mira lo que hago por tí”
EVA, 22 AÑOS

Las chicas españolas reciben cuatro veces más ataques que los chicos cuando se expresan en las redes. La diferencia es del 6,8% frente al 1,7% y es sensiblemente superior a lo que ocurre de media en la UE, con un 9% y un 6%, respectivamente. La mayoría de los ataques hacen referencia al aspecto físico o incluyen contenido sexual. Sufren una presión estética que dificulta su participación en la vida pública y política, según el trabajo. Más de la mitad de las chicas y el 42% de los chicos se cuestionan su participación tras ser atacados. Ellas abandonan con más facilidad esta plataforma en la que las insultan, pero que también ha sido fundamental para articular movilizaciones como el Me Too.
La juventud está habituada a comunicarse por las redes cuando se enamoran (“el romance es un gran motivo para la comunicación online”, resalta el trabajo) y viven con naturalidad el intercambio de imágenes o contenidos sexuales, lo que se conoce en el argot como sexting [una fusión de los términos sex and texting,mensajear].

“Tienes una relación con un chico y te invita a hacer 'sexting'. Si dices que no, te deja. Y sientes la presión de aceptar”
CHICA ESPAÑOLA, 17 AÑOS

Marieta, de 24 años, lo hizo una vez: “Solo he mandado fotos sexis cuando era más joven a mi novio de entonces”, explica esta otra joven, activa en Facebook e Instagram y muy cauta con las fotos que sube.
El riesgo de que sus imágenes íntimas acaben compartidas y las dañen de por vida es real. Le ocurrió a una menor de 17 años cuyo caso recoge una sentencia del pasado marzo. La chica, nacida en 2000, “mantuvo una relación sentimental durante unas semanas” con otro menor “al que voluntariamente envió un vídeo a través de la aplicación WhatsApp, que ella misma grabó y donde se la veía masturbándose”, según el fallo de un juzgado de menores. Tras romper su relación, él envió la grabación por WhatsApp a varios conocidos y se difundió entre alumnos del instituto. Fue condenado a 40 horas de prestaciones en beneficio de la comunidad, a no acercarse a menos de 50 metros de ella durante tres meses y a indemnizarla con 300 euros.


Acosadas en la calle y en la Red


Los chicos tampoco escapan a las presiones. En los debates con el centenar de chavales europeos, los expertos de la UE comprobaron que se perpetúan también en las redes otros estereotipos que existen en la calle: la obligación de ser un machote. Ellos también están “expuestos a la masculinidad tóxica: se burlan de ellos si no son suficientemente hombres”. Algunos sufren presiones por colegas para que pidan fotos sexis a sus parejas, que pueden terminar después en el chat común. “Sí, claro. En el grupo de amigos de mi novio pasaban fotos de una chica con la que acababan de estar y sin que ella lo supiera”, admite Eva, la chica de 22 años con la que arranca este reportaje.

-¿Le has pedido ya que te mande alguna foto desnuda?
-¿Cómo? ¿Por qué debería hacer algo así?
- Todos los chicos de la clase tienen fotos de sus novias desnudas. Y a veces las comparten con el grupo.
CONVERSACIÓN DE DOS CHICOS (INFORME DE EIGE)

“Creen que funciona así”

 Louise Horvath es una investigadora social del Instituto Austriaco de Telecomunicaciones Aplicadas (ÖIAT), que ha impartido más de 2.000 talleres para niños y adolescentes sobre el uso de redes. Explica que uno de los riesgos es que los menores no consideran las agresiones que viven en Internet como algo malo: “Justifican que es la forma en la que Internet funciona y eso es muy peligroso”. Recomienda dar más herramientas y nociones a los jóvenes para navegar: “Deben aprender que lo que les ocurra ni es su culpa ni es normal. Y que tienen derechos”.

“Solo he mandado fotos sexis una vez, era mi novio y teníamos confianza. Las amigas que mandaban fotos, acababan en grupos de chats de clase”.
MARIETA, 24 AÑOS

Las jóvenes que han hablado con este periódico, todas ya en la veintena, explican que ahora su relación con Internet es “más segura” que años atrás. Se lo piensan más al subir fotos o compartir mensajes personales, protegen mejor sus claves y no dejan rastro del lugar concreto en el que se encuentran. Ellas lo aprendieron solas, después de aguantar centenares de peticiones sexuales y una presión más fuerte por el hecho de ser mujeres.

sábado, 20 de octubre de 2018

Nacho Palau y las otras rupturas de Miguel Bosé

Miguel Bosé



Nacho Palau y las otras rupturas de Miguel Bosé

El cantante, con una amplia y exitosa carrera profesional, posee un carácter complejo que le ha apartado en ocasiones de su familia, su representante y, ahora, de su pareja


Mábel Galaz
20 de octubre de 2018

Hijo del torero Luis Miguel Dominguín, famoso por su peculiar estilo de ver la vida, y de Lucía Bosé, una italiana todo carácter, Miguel Bosé ha heredado de sus padres toda esa genialidad que le ha convertido en uno de los cantantes españoles con más proyección internacional, pero también una personalidad compleja. Esta semana, Ignacio Palau ha desvelado lo que era un secreto a voces: había mantenido durante 26 años una relación “ininterrumpida” con el cantante y, juntos, habían criado a cuatro hijos. Es la primera vez que una de las parejas de Bosé se atreve a hablar de él en público. Solo Nacho Duato rompió esta norma cuando habló de la relación que les unió en el pasado: “Nos gustamos. Vivimos en Nueva York y fuimos felices”.
Preguntado el cantante en una ocasión cómo lograba que pocas cosas de su vida personal trascendieran pese a ser un personaje público explicó: “No hace falta que diga nada, mis equipos y mis amigos me conocen y saben lo que quiero”. Por eso la presencia de Nacho Palau nunca traspasó el círculo más íntimo de amigos. Esos que ahora tampoco quieren hablar del litigio que les enfrenta por temor a incomodarle.
Miguel Bosé y Nacho Palau en 2004
Pero la de Nacho Palau no ha sido la única ruptura importante en la vida del artista, de 62 años. El carácter de Bosé también ha arrasado algunas de sus relaciones familiares. La propia Lucía Bosé contó en una entrevista en televisión que se enteró de que Miguel tenía dos hijos cuando estos ya habían venido al mundo. La convocó a su casa madrileña de Somosaguas y le presentó a sus nietos. Siete meses después llegaron otros dos y la reconciliación. Ser padre le acercó otra vez a su madre. La ferocidad de Bosé también la han sufrido sus hermanas y sobrinos. Quien osa cruzar la raya y hablar de él en público de su intimidad, queda excluido del clan. Solo la fallecida Bimba sabía manejar el carácter de su tío.




Miguel Bose hijos
Bosé con los cuatro hijos que ha criado junto a Palau. INSTAGRAM


En el camino también se quedó Rosa Lagarrigue su representante, su amiga del colegio, que desde finales de los años 70 hasta 2014 se encargó de gestionar su brillante carrera. No era la primera vez que se separaban, pero esa fue la definitiva.
Tras ser padre algunos vislumbraron cambios en el cantante, como cuando habló en público de la reflexión que hizo antes de decidirse a dar el paso: “Una carrera como la mía me exigía entregarme durante un período full time. Además, no quería hacerlo con una pareja. Así tengo a dos hijos maravillosos que llevan mis apellidos y que nadie me puede quitar. Estoy harto de ver cómo se utiliza a los niños en las separaciones, cómo pagan los platos rotos y sufren las consecuencias de una relación que se rompe”, explicó en 2014 a la revista Shangay, tres años después de estrenarse como padre. También desveló que Ricky Martin fue quien le sugirió esa opción. De Nacho Palau no hubo entonces una referencia, ni la ha habido con el paso de los años. “Nunca he querido comerciar con mi vida privada ni compartirla”, ha dicho.
Que se había estrenado en la paternidad fue algo que no tuvo más remedio que admitir. Un programa de televisión contó que Bosé había sido padre cuando los niños tenían ya tres meses. Fue en abril de 2011. El cantante anunció a través de las redes sociales: “Queridos tod@s, tengo una buenísima noticia que contaros: he sido papá de dos niños preciosos. Se llaman Diego y Tadeo. Soy el hombre más feliz de la tierra!!!”.
En junio volvió a hablar para aclarar: “No tengo dos hijos, tengo cuatro. A los siete meses de nacer Diego y Tadeo llegaron otros mellizos, Ivo y Telmo”. Tampoco hubo esa vez ninguna referencia a Nacho Palau que, junto a él, criaba a esos cuatro niños. Pero los dos y la familia que habían formado se marcharon a vivir a Panamá para encontrar la discreción que buscaban y que en España era más difícil de hallar.
La crisis de la pareja, que no era la primera, estalló allí. Este verano, Bosé y Palu decidieron romper tras 26 años de relación. El cantante se llevó a sus dos niños y se instaló en México. Palau se quedó con los suyos en España. Los niños no son hermanos, pero han convivido como tal desde que nacieron. Palau ha iniciado un pleito para que los pequeños se puedan seguir criando juntos. Para ello, sus abogados se apoyarán en el Código Civil que contempla la figura del “allegado”.
Palau, según fuentes conocedoras del caso, ha intentado llegar a un acuerdo de separación con Bosé, así como a establecer un régimen de visitas para los niños, pero no ha habido acuerdo. El jueves los abogados de Palau presentaron la demanda contra el cantante. Bosé sigue callado, pero sus abogados tendrán que contestar al litigo.