miércoles, 25 de mayo de 2016

Fotos memorables / Banda de secuestradores

Banda de secuestradores del violento barrio de Antimano, en Caracas,
en uno de los pisos donde ocultan a sus víctimas. NATALIE KEYSSAR
Fotos memorables
BANDA DE SECUESTRADORES
Fotografía de Natalie Keyssar
Texto de Cristina Marcano

Somos jugadores involuntarios de una tenebrosa lotería que cada media hora despacha a alguien. Cada día a 52. Cada mes a 1.565. Una colina de 4.696 en el primer trimestre de este año. Una montaña de 17.778 personas en 2015 (una tasa de 58,1 por cada 100.000 habitantes, según datos de la Fiscalía). O una cordillera de 27.875 venezolanos (90 por cada cien mil), según el OVV. Demasiados entierros y cremaciones, miles de huérfanos, viudos, padres desolados.



En Venezuela puedes encontrar a la gente más cálida y afectuosa. También, a los criminales más fríos y despiadados. Y a seres que van mutando en ese caldo de violencia e impunidad, tan inusual, tan nunca visto, en un Gobierno con una presencia militar tan fuerte y extendida. Seres como quienes suben a Twitter vídeos de ladrones en llamas, víctimas de las más macabras representaciones de Fuenteovejuna. En los primeros cuatro meses del año ha habido 74 linchamientos, en los que la mitad de los delincuentes murieron, según la Fiscalía. Un promedio de 18 mensuales. Hartos de demandar seguridad y justicia, sin obtener respuesta, entre el 60% y el 65% de la población aprueba la barbarie, de acuerdo con un estudio del Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV).

Sobrevivimos desde hace tanto con tanto miedo. En un estado de alerta permanente, con una mirada estroboscópica. Enclaustrados detrás muros y cercos infinitos. Agobiados por un enjambre de motociclistas anárquicos, sin poder distinguir cuáles están armados y dispuestos a volarte los sesos si no les das tu móvil, la cartera o el coche.

Los secuestros exprés van in crescendo y se han dolarizado con el hundimiento del bolívar. Los raptores pueden tratarte bien o golpearte. Conformarse con lo que llevas encima si te creen que tu familia está pelando, que apenas tiene para el día a día. O lanzarte en la autopista como un perro y darte un tiro en una nalga. Algunos tienen la cortesía de darte dinero para el taxi después de cobrar el rescate. Otros te matan.

¿Qué tipo de secuestradores son esos tres jóvenes enmascarados que posan altiva, y a la vez dócilmente, ante la cámara? Uno de ellos le confía a la fotógrafa que no vio otra opción para salir de la pobreza. Que, en realidad, no quieren hacerle daño a nadie. Pero le explica: “Si te secuestrara y me trataras con respeto, tomaríamos tu dinero y vivirías. Pero si no, tendría que matarte. No lo pensaría dos veces”.

Me pregunto si la pistola que empuña el del medio como una extensión de su mano habrá pertenecido a algún policía asesinado para robarle el arma. Como Osmary Tavare, de 27 años, muerta de un balazo en la cabeza mientras patrullaba en bicicleta por el este de Caracas una bonita mañana de abril.








Fotos memorables / Robert Capa / La rapada de Chartres



Robert Capa
LA RAPADA DE CHARTRES
18 de agosto de 1944

La joven que ocupa el centro visual de la foto es Simone Touseau. Tiene 23 años y lleva en brazos a su hijo, un bebé de menos de un año. Antes del paseo público de escarnio y venganza a Simone le habían rapado el pelo al cero y marcado la frente con un hierro candente. El pueblo la acusaba de “colaboración horizontal” con los nazis, es decir, de haber mantenido relaciones sexuales con un militar alemán en los años de la ocupación de Francia.



Un paso frente a la muchacha, con boina y una bolsa de tela, camina su padre, George Touseau. Tras él, semioculta, también rapada a la fuerza, marcha su esposa, Germaine, madre de Simone. Toda la familia es sometida a la humullación.

La fecha y el lugar son conocidos: tarde del miércoles 18 de agosto de 1944 en la calle Beauvais (que en la actualidad se llama Docteur Jacques de Fourmestraux) de Chartres, la ciudad francesa de la prefectura del Loira que goza de la bien merecida fama de una catedral gótica iluminada por un conjunto de vidrieras —considerado por algunos como el más bello de Europa— donde una virgen “linda, rubia y con los ojos azules”, como dicen con orgullo los hijos del pueblo, propone los méritos de grandeza, humildad, pureza, compasión, experiencia, serenidad, tristeza, sonrisa y majestad. En la foto, tomada muy cerca del templo, no hay un ápice de ninguno de esos valores. La imagen, sin gota de piedad, es la de una purificación por la vía del escarmiento.

Quizá ya se hayan percatado ustedes de que el momento es coincidente con la liberación de París. El fotógrafo había entrado en Francia diez semanas antes, el 6 de junio de 1944, incrustado en las tropas estadounidenses que desembarcaron en la Playa de Omaha, en la operación militar de Normandía que precipitó la caída de Hitler. El reportero, asignado por la revista Life, estaba a punto de cumplir 30 años y, aunque se llamaba Endre Friedmann Erno, todos le conocían como Robert Capa.

La foto, que ha sido llamada La Tondue de Chartres (La rapada de Chartres), tiene el don de la oportunidad que le sobraba a Capa, al que avisaron de la celebración en Chartres de juicios populares y sin garantías en contra personas acusadas de haber colaborado o mantenido relaciones con los nazis. El reportero salió corriendo con una cámara Contax. No llegó a tiempo para asistir a varias ejecuciones sumarias in situ, ni al trabajo de un peluquero local que rapó a doce mujeres que ejercieron, según el tribunal del porpulacho, la “colaboración horizontal”, pero hizo la foto de Simone Touseau, su hijo y sus padres acompañados por la turbamulta de adultos y niños. La imagen dio la vuelta al mundo.

Gerard Leray y Philippe Frétigné, vecinos de Chartres, quieren reconstruir los detalles de una imagen demasiado cargada de emoción irracional. Gracias a ellos sabemos que la chica rapada había trabajado como intérprete para el ejército nazi desde 1941 y que se había liado con un soldado, del que sólo conocemos el nombre de pila: Erich. Cuando él, destinado al frente del este, resultó herido en combate, Simone se trasladó a Munich para acompañarlo en la convalencencia. Fue en la ciudad bávara donde se quedó embarazada. Dedicidió regresar a Francia en 1943. Tanto la chica como sus padres, según las acusaciones verbales de algunos vecinos, simpatizaban con el Partido Popular Francés del filonazi Jacques Doriot.

Madre e hija fueron internadas en la cárcel y juzgadas, esta vez con garantías procesales, en un proceso por traición que sólo concluyó en 1947. La sentencia condenó a Simone a diez años de degradación nacional, la figura punitiva establecida tras la guerra que dejaba sin derechos y convertía en ciudadanos de segunda a los colaboracionistas. Simone se entregó a la bebida y murió en 1966, a los 44 años. El bebé al que lleva en sus brazos en la foto vive todavía en Chartres, pero ha cambiado de identidad.

La foto, de una crueldad porosa y eterna, abre algunas líneas de debate sobre las irracionalidad de la justicia popular y la necesidad de cabezas de turco que justifiquen los pecados colectivos. Casi siempre, como resulta revelador, se trata de personas débiles. Alguien ha señalado, no sin razón, el contraste del caso de Simone Touseau con los de, por ejemplo, Maurice Chevalier y Édith Piaf, que cantaron para los alemanes ocupantes; Pablo Picasso, que siguió residiendo, pintando y vendiendo óleos en su apartamento parisino durante buena parte de la ocupación nazi; el cineasta Marcel Carné, que no dejó de rodar películas, o la mecenas millonaria Gertrude Stein, que no se cortó un pelo (¡y era judía!) en mostrar su admiración por Hitler.


Ánxel Grove (Tomado de 20 minutos. es)


Fotos memorables / Graciela Iturbide / Mujer ángel






LEYENDO “MUJER ÁNGEL” DE GRACIELA ITURBIDE


Por Óscar Colorado Nates*

Mujer Ángel es una imagen emblemática de Graciela Iturbide, la figura más importante de la fotografía mexicana contemporánea según numerosos entendidos.

Quisiera presentar a mi lector una breve lectura de la fotografía Mujer Ángel de Graciela Iturbide. La imagen en cuestión podría ser un tema de tesis, por lo que solamente abordaré los aspectos contextuales, morfológicos y compositivos de la imagen.
Al final presento un slideshow con ilustraciones del análisis que aquí se realiza.

1. Nivel contextual


Datos generales           

(Haga click en la imagen para revisarla en alta resolución)
Título. Mujer Ángel
Autora. Graciela Iturbide
Nacionalidad. Mexicana
Año. 1979
Procedencia de la imagen. Desierto de Sonora.
Género. Neodocumentalismo. Documentación de los seris en el desierto de Sonora, por encargo del Instituto Nacional Indigenista (INI).
Parámetros técnicos. Blanco y negro,  plata sobre gelatina.

Datos Biográficos

Graciela Iturbide (México, 1942-) es considerada por muchos una de las figuras más importantes de la fotografía en México. Estudió fotografía en el CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, UNAM) donde conoció a Manuel Álvarez Bravo, de quien se hizo discípula. Inició su carrera como documentalista para el Instituto Nacional Indigenista a finales de la década 1970.
Entre sus series se encuentran Naturata, El Baño de Frida, En el nombre del Padre, Tránsitos. Fiesta y muerte en México, Juchitán de las Mujeres, Los que viven en la arena No hay nadie. 
A lo largo de los años ha emergido una mirada interesada en los aspectos simbólicos.
Entre sus imágenes más conocidas se encuentran Mujer ángelJanoNovia Muerte o Nuestra Señora de las iguanas por mencionar solamente algunas.
Mujer paciente, puede durar años completando una serie. De marcado aspecto humanista, se conecta con los miembros de las comunidades donde hace fotografía hasta un punto donde deja de ser una extraña y se convierte en una suerte de cómplice.
Más sobre la autora en mi artículo “Graciela Iturbide: Señora de los Símbolos”

Información adicional relevante

En entrevista con Claudi Carreras, Iturbide habla sobreMujer Ángel:
¿Hay alguna de tus imágenes de las que te sientas especialmente satisfecha?
Solamente una, que es la imagen de una mujer seri que camina a través de la inmensidad del desierto, dando la espalda a la cámara. Viste el traje tradicional de las mujeres seris y en su mano derecha cuelga una radio-grabadora. La intitulé Mujer Ángel. Yo no recordaba haber tomado esa fotografía, pero cuando hice la selección de fotos sobre los seris para el libro titulado Los que viven en la arena, le mostré todos los contactos del viaje a Pablo Ortiz Monasterio, y fue entonces que él me preguntó: “¿Y esta foto?”. Los contactos muestran toda la serie de la mujer caminando por el desierto, pero no supe ni a qué hora tomé esa foto en particular. Fue un golpe de suerte, casi como si la cámara, solita, hubiera tomado la foto. Considero que fue un regalo que me hizo la vida. Y es por eso que es mi foto preferida.”[1]

2. Nivel Morfológico

Profundidad. La imagen ofrece una gran profundidad espacial: Hay un primer término con el sujeto (la mujer serie) en una montaña. En un segundo término hay una gran llanura del desierto sonorense. En el tercer término aparece una montaña y en el último término un cielo relativamente despejado.
Formas y líneas: Destacan las formas y líneas orgánicas. Quizá la única línea recta se encuentra en el horizonte que resulta apenas perceptible y que es ubicado mejor por la mente del espectador que puede encontrar fácilmente en dónde se encuentran el cielo y la tierra. El resto de las formas son totalmente orgánicas.







Abstracción de formas en la fotografía “Mujer Ángel”. Puede observarse la yuxtaposición de triángulos perfectamente armados en términos de contraste tonal.

Escalaridad. En términos de proporción y ubicación, resulta una imagen muy interesante porque la figura de la mujer nos permite establecer la escalaridad de la escena y es una combinación compleja de un plano de ubicación y, en muchos sentidos, un plano expresivo. Aunque la imagen da la impresión de haber sido hecha con un objetivo 50mm, ofrece suficiente información del entorno para ubicar la grandiosidad del desierto. La imagen ofrece una gran expresividad en el movimiento de la mujer y su actitud (sin mencionar la grabadora como un posiblepunctum barthesiano).
Textura. La textura de la imagen es crucial en la imagen: la vegetación da a este tipo peculiar de desierto un rasgo distintivo: No son unas dunas, sino una planicie inmensa donde rebosa la vida vegetal. Es un desierto poque la mujer se encuentra en solitario, sin embargo existe vegetación abundante.
Nitidez. La foto es nítida en el primer plano, sin embargo comienza a ser ligeramente borrosa en los planos medios lo que indica una profundidad de campo relativamente corta. Puede ser un por un diafragma muy abierto (sugerido por las zonas de las luces y por el desenfoque del plano medio) y esto también reafirma la idea de no enfrentarnos a un gran angular.
Iluminación. La iluminación es compleja. El término medio está iluminado con luz dura y muy intensa pero el primer término está a la sombra con luz en mucho menor cantidad y de calidad difusa. Esto provoca una zona de sombras muy acentuadas y una zona de luces muy amplia (la mayor parte de la imagen). Esto ofrece un equilibrio pues la zona de las sombras con mayor peso es menor en extensión pero mayor en atracción de la mirada para el espectador. En la zona de las sombras pueden advertirse detalles importantes como los pliegues de la falda, un velo y, por supuesto, los detalles de la grabadora. De modo que nos enfrentamos a una imagen con un rango dinámico muy amplio, cortesía de la película analógica.
Contraste por tono. Es una fotografía muy contrastada en lo general pero donde cada uno de los grandes elementos (el triángulo de la izquierda inferior, los triángulos formados por la falda y el torso de la mujer, el triángulo discreto del cerro de fondo) hace contraste sobre el tono en el que se superpone, lo que permite distinguir con gran claridad cada uno de los elementos de la fotografía.
Cromatismo. La fotografía fue realizada originalmente en blanco y negro en plata sobre gelatina. Aunque en Internet circulan algunas imágenes con virados en sepia he tenido la oportunidad de ver personalmente varias copias en diferentes exhibiciones  y no encuentro que se hubiera hecho con virado alguno.

3. Nivel compositivo

Perspectiva. Debido a la amplitud del desierto, el punto de fuga no es tan evidente, sin embargo a partir de las líneas rectas de la grabadora (únicas formas regulares en la foto) se puede encontrar el punto de fuga y, por tanto, la ubicación de la fotógrafa. La mujer resulta dignificada y engrandecida debido a la toma ligeramente contrapicada.
Ritmo. La vegetación ofrece un patrón relativamente homogéneo y la repetición de las flores que comparten el primer término ofrecen un cierto ritmo.
Tensión. La imagen es muy dinámica gracias al alto contraste, y también por el movimiento anatómico de la mujer.
Regla de los tercios. El punto de interés cumple con precisión la regla de los tercios.

Orden icónico

a) Equililbrio estático: simetría (el horizonte se encuentra exactamente a la mitad del encuadre); la repetición de elementos (vegetación) y modulación del espacio en unidades regulares (los triángulos contrapuestos). Existe también un equilibrio estático pues los triángulos apuntan hacia una misma dirección.
b) Equilibrio dinámico 

Equilibrio dinámico en la fractura de binomios

Equilibrio-inestabilidadEquilibrio y simetría vertical (marcada por la línea del horizonte justo a la mitad del cuadro) y la asimetría horizontal.
Simetría -asimetría 
Regularidad-irregularidadLas formas regulares de la radio-grabadora contastan con las formas orgánicas del resto de la escena.
Simplicidad-complejidad La mujer es un sujeto simple, el entorno es complejo.
Economía-profusión Economía en un sujeto único, profusión de formas, vegetación, etc.
Recorrido visual. En el recorrido visual se logra una espiral, (asumiendo que el observador sea un occidental). El recorrido comenzará en la esquina superior izquierda, dirigida hacia la derecha, luego abajo y finalmente hacia la figura de la muer gracias al corte de los dos triángulos principales generando la espiral áurea hasta llegar a la radio-grabadora.
Temporalidad. La imagen es compleja en términos temporales pues la ropa de la mujer es de carácter tradicional, lo cual impide encontrar fácilmente a qué época se alude, el único elemento que puede dar una cierta pista sobre su datación es la grabadora.
Instantaneidad. La oportunidad ha resultado crucial en esta imagen, pues el velo de la mujer, el movimiento de las manos recuerda esos instantes decisivos de Cartier-Bresson, tan fundamentales como llevados y traídos. Si nos atenemos al instante decisivo como el triduo oportunidad temporal/composición precisa/motivo humano, la imagen puede calificarse con toda propiedad de un instante decisivo donde en un solo eje convergen mente, ojo y corazón, tal como lo postula Cartier-Bresson.
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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP. Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.
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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.
Notas
[1] Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Ed. Gustavo Gili, Barcelona 2007, p. 132)
 Bibliografía:
Carreras, Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos. Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2007, 316pp.
OSCAR EN FOTOS

martes, 24 de mayo de 2016

Cristina Marcano / Un extravío llamado Venezuela


Cristina Marcano

Un extravío llamado Venezuela




El día a día de los venezolanos transcurre en la amarga paradoja de ser el país rico más pobre. La violencia de la calle y el racionamiento cercan a los ciudadanos, entre perplejos por ese caos y decididos a salir adelante.

ACTUALIZADO MIÉRCOLES 18 DE MAYO DE 201613:31



“La vía recta estaba perdida.”

Dante, Divina comedia

1

El momento en que tu mirada tropieza por primera vez con un fusil a la entrada de un supermercado es inolvidable. Estás desprevenida pensando en el almuerzo y, de pronto, te sorprende ese largo cañón negro tan fuera de lugar. Mi primera vez fue una mañana luminosa de 2012. Tal vez el soldado que exhibía el arma también lo recuerda. Se le notaba incómodo, como si estuviera debutando en esa misión. Había fruncido el ceño en un vano intento de endurecer su rostro aniñado.

Cristina Marcano / Las relaciones desmedidas

Las banderas de Cuba y Venezuela
en el venezolano balneario de Camurí Chico en 2011.
 E

Cristina Marcano

Las relaciones desmedidas

Todo empezó con 29 agentes que llegaron en 1997 a ayudar a Hugo Chávez

Ahora miles de cubanos trabajan y controlan la Administración pública venezolana




Ampliar foto
Una mujer con la cara pintada de la bandera cubana frente a la embajada de Cuba en Venezuela.  AFP

Cuando el doctor Janoi González aterrizó en el aeropuerto internacional Simón Bolívar, de Venezuela se sintió como si no hubiera salido de Cuba. "No había un solo venezolano, la estructura estaba dirigida por cubanos", afirma refiriéndose a una parte de la zona bajo control militar conocida como Rampa 4, de exclusivo uso oficial. El experto en radiodiagnóstico, natural de Pinar del Río, entró al país un mediodía de diciembre de 2012 sin que sus documentos fueran revisados por autoridad venezolana alguna. "No hay chequeo de migración. Unos funcionarios cubanos te dan unas palabras de bienvenida, vivas a Chávez y a la revolución, y te ponen un cuño [sello] en el pasaporte". Ese sello dice: "Válido solo Cuba Venezuela".

Cristina Marcano / Cazando pajaros con misiles

Adivinen de quién se trata

Nicolás Maduro

Cazando pájaros con misiles


El Gobierno venezolano responde a las protestas con un inédito derroche de saña y odio. Atrapado en sus clichés ideológicos y asesorado por los cubanos, Maduro está condenado a fracasar como presidente y como dictador



EDUARDO ESTRADA
"Las armas deben reservarse para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten", sostenía Maquiavelo. Después de su strip-tease represivo de febrero, pareciera que Nicolás Maduro ha leído mucho Che Guevara y muy poco al estratega florentino. O tal vez piense que ha llegado ya al último lugar.
El presidente venezolano no se ahorró ningún recurso para atemorizar a los jóvenes manifestantes venezolanos y convencerlos, por la fuerza, de que abandonen la calle. Incapaz de resolver sus demandas concretas, el mandatario optó por el modus operandi de los dictadores para intentar garantizarse una paz a la cubana, en medio de una debacle económica y una incontenible epidemia criminal que auguran cada vez mayor descontento y protestas.
El Gobierno desplegó todas las fuerzas policiales, la Guardia Nacional, la Guardia del Pueblo y el Sebin (inteligencia). Además echó mano de los autodenominados “colectivos”, grupos de choque que han actuado en cooperación con la Guardia, especialmente después de que les ordenara salir a defender la revolución.

Cristina Marcano / Los falsos rojos





EDUARDO ESTRADA



Cristina Marcano




Los falsos rojos

Nicolás Maduro y su entorno han reaccionado con torpeza tras su exigua victoria en las elecciones de Venezuela. Han iniciado una caza de brujas para detectar a aquellos de los suyos que votaron a la oposición

EL PAÍS
22 ABR 2013 - 17:01 COT


Por pura casualidad la tarde del lunes 15 de abril presencié en primera fila la escena que dio inicio a las protestas de la oposición en demanda de la revisión de los resultados de las elecciones presidenciales en Venezuela. El tránsito en Caracas era milagrosamente fluido y el ambiente tranquilo pero demasiado sombrío para el trópico. Poca gente y escasos coches en las calles como si el domingo hubiera sido prorrogado.
De pronto, faltando apenas minutos para la proclamación presidencial de Nicolás Maduro, estalló la acción. Unos 30 militares, felinamente agazapados tras unos arbustos, echaron a correr al tiempo que decenas de jóvenes aparecían gritando consignas y agitando banderas por la ancha avenida hacia la que se dirigía el taxi.