miércoles, 23 de abril de 2014

Alessandro Baricco / Todo lo que le debo a García Márquez

García Márquez y Mercerdes Barcha, 1969

Alessandro Baricco

Todo lo que yo le debo


La desaparición de García Márquez no solo era una noticia, sino un pequeño desliz del alma que muchos no olvidarán




Gabriel García Márquez fotografiado en 2010 por Daniel Mordzinski.
Todos morimos, pero algunos mueren más. Tardé poco en entender, el jueves por la noche, que la desaparición de García Márquez no solo era una noticia, sino un pequeño desliz del alma que muchos no olvidarán. Lo entendí por los mensajes que llegaban, por sus frases que empezaban a llover y rebotar por todos lados. Y eso que era bastante tarde, por la noche, en esas horas en las que empieza a no caber nada más, en tu día, y si se atasca el grifo lo dejas pasar y lo aplazas a mañana. Sin embargo muchos nos paramos, un instante, y nos saltamos un latido del corazón.
Que luego, digámoslo, habíamos tenido años para acostumbrarnos a la idea. Gabo se ha deslizado a la sombra despacio, con cierta timidez, y, en el fondo, de la manera más gentil. Casi absurdo para uno que había escrito la eterna e hiperbólica muerte de la Mamá Grande. Es como si Proust hubiese muerto practicando esquí náutico. Pero, bueno, el tiempo para un adiós indoloro él nos lo dio. Creo que muchos niños lo han leído, estos años, e incluso amado, pensando que ya había muerto (al revés, chicos, a pesar de la apariencia, no morirá nunca). Sin embargo, en el momento final, cuando se ha separado de la vida, silenciosamente como un cromo de los futbolistas de un álbum viejísimo, nos hizo daño, y así ha sido.

William Ospina / El legado universal de García Márquez y el amor de los lectores

Gabriel García Márquez
Barcelona, 1970
Fotografía de Rodrigo García Barcha

El legado universal de García Márquez 

y el amor de los lectores


No sabemos aún qué dirá el porvenir, pero gracias a las características de esta época, García Márquez ha demostrado su capacidad de cautivar a gentes de muchas culturas

    Era medianoche cuando se abrió la puerta del apartamento bogotano donde celebrábamos la première de la obra Diatriba de amor contra un hombre sentado, y García Márquez apareció con una noticia en los labios: “¡Acaban de matar a Luis Donaldo Colosio!”. Luz Marina Rodas, la gerente del teatro, me había invitado esa tarde al estreno añadiendo con incertidumbre que a lo mejor tendríamos la presencia del autor.
    El autor no se había dejado ver en el teatro, aunque alguien después contó que, apagadas las luces, su silueta se había instalado en la última fila. Los invitados salimos después para la casa de la fiesta, con Laura García, la protagonista del monólogo, el director, Ricardo Camacho, y otros amigos. Ya nos habíamos hecho a la idea de no verlo, cuando García Márquez llegó con la noticia. Venía tarde porque había estado hablando por teléfono con Carlos Fuentes y otros amigos de México.
    Yo lo había leído desde mis quince años, pero no lo contaba entre los humanos a los que fuera posible conocer, sino entre los clásicos de la literatura; para mí pertenecía más a la leyenda que al mundo físico. Cien años de soledad había conmocionado nuestras letras y había iniciado en la literatura a varias generaciones. Salvo Jorge Isaacs, Vargas Vila, José Asunción Silva y José Eustasio Rivera, los escritores colombianos eran hasta entonces glorias locales; pero Gabo había triunfado en el mundo entero: no solo lo leían en inglés y en francés, lo leían en húngaro, en mandarín, en lituano, en tamil, en japonés, en árabe. Y cuando en 1982 le llegó el premio Nobel, hacía mucho ya que era uno de los novelistas más afamados del mundo.

    Alberto Salcedo Ramos / Gabo y el infierno de la congresista Cabal

    Mico / García Márquez en el infierno
    GABO Y EL INFIERNO
    DE LA CONGRESISTA CABAL
    Por Alberto Salcedo Ramos
    EL COLOMBIANO, 20 DE ABRIL DE 2014

    Respetada congresista María Fernanda Cabal:
    Qué violenta fue usted al escupir sobre el cadáver de Gabriel García Márquez.
    Todavía me pregunto qué clase de ponzoña tiene usted en el corazón para haberle deseado el infierno a ese señor muy viejo con las alas enormes que acababa de morir, un colombiano de bien que jamás asesinó, ni robó, ni estafó, ni tuvo una sola mancha en su larga vida pública.
    Me pregunto, además, cómo puede una congresista de la República comportarse como cualquier matoncito de plaza de mercado. ¿A qué escuela fue usted, que aprendió tan bien el alfabeto del odio y tan mal el de la ortografía? Porque su sintaxis, su uso de los signos gramaticales y su masacre contra las tildes son tan alarmantes como su posición extremista.

    García Márquez / El fabulador como notario

    García Márquez según Rufino Luque

    Gabriel García Márquez

    El fabulador como notario


    El García Márquez reportero es perspicaz y tiene una debilidad especial por las rarezas




    Detalle de la portada del libro 'Gabo periodista'.
    Está el García Márquez de las columnas de opinión: versátil, imprevisible. Lo mismo puede ocuparse de un tema duro como los desaparecidos en Argentina bajo la dictadura que de un tema ligero como el sexo en los aviones durante los vuelos.
    Barroco y aforístico al tiempo, casi siempre se muestra más interesado en seducir que en convencer. Sus textos están repletos de ocurrencias:
    “La única manera de combatir el miedo al avión es volando con miedo”.
    “La literatura de ficción la inventó Jonás cuando convenció a su mujer de que había vuelto a casa con tres días de retraso porque se lo había tragado una ballena”.
    Luego está el García Márquez reportero. Es acucioso, perspicaz, y tiene una debilidad especial por las rarezas, en las cuales se apoya para entregar casi siempre una versión inesperada. Para mostrarnos la osadía de Miguel Littin, el director de cine chileno que en plena dictadura de Pinochet se atrevió a ingresar en su país a grabar una película, elige situaciones y datos asombrosos. Cualquier periodista ortodoxo subestimaría tal opción por considerar que solo conduce a lo pintoresco. García Márquez sabe que eso le permite ir más allá de lo obvio – el desafío del director de cine inerme al dictador sanguinario – y elevar la apuesta al explorar los conflictos internos del personaje.

    García Márquez / ¿Por qué la gente me quiere tanto?

    Gabriel García Márquez

    Gabriel García Márquez


    “¿Por qué la gente me quiere tanto?”

    García Márquez convirtió Cartagena en su toma de tierra en Colombia, aunque la fama le complicase disfrutar de sus calles



    Gabriel García Márquez
    García Márquez llegó con una idea publicitaria. En medio de un entierro, uno de los asistentes dice que en esos momentos lo que más le gustaría sería beberse una coca-cola. Los responsables de la agencia obviaron de inmediato su ocurrencia. Fue en los sesenta, cuando el colombiano hacía trabajos de publicidad en México, y al parecer era frecuente que sus propuestas fuesen demasiado descabelladas como para concretarse. Eso contaba un amigo suyo en el Distrito Federal el lunes de la semana pasada, cuatro días antes de que el Nobel de literatura falleciese, siete días antes de que en la capital de México le rindiesen un homenaje solmene con música clásica pero sin coca-colas.
    En Cartagena de Indias contaban este mismo lunes otra historia de la muerte y de García Márquez. La historia de un sueño que tuvo el escritor en el que se veía rodeado de amigos en un entierro con un clima jovial pero que acababa de una manera deprimente para el protagonista: cuando sus amigos se van del funeral quiere irse con ellos y le dicen que no puede ser porque él es el muerto. “A ti se te acabó la fiesta”, le dijo alguien en sueños a Gabriel García Márquez. El que menciona la historia es Gustavo Tatis, editor de cultura del diario local El Universal, y la menciona al hilo de una vez que lo entrevistó a principios de los años noventa y se le ocurrió preguntarle por la muerte. “Me dijo que no entendía por qué le preguntaba por eso, y que a él no le gustaba hablar de la muerte”, dice Tatis al lado de la linotipia en la que se imprimió en 1948 el primer artículo periodístico de García Márquez en este periódico, titulado Punto y aparte.

    martes, 22 de abril de 2014

    Muere Gabriel García Márquez / Genio de la literatura universal

    Gabriel García Márquez
    México, 6 de marzo de 2014

    Muere Gabriel García Márquez: genio de la literatura universal


    • El escritor y periodista colombiano fallece en Ciudad de México a los 87 años. Obtuvo el Nobel en 1982 gracias a obras como 'Cien años de soledad'

    Uno de los grandes escritores de la literatura universal ha fallecido en México DF a la edad de 87 años

    El narrador y periodista colombiano, ganador del Nobel en 1982, es el creador de obras clásicas como 'Cien años de soledad', 'El amor en los tiempos del cólera', 'El coronel no tiene quien le escriba', 'El otoño del patriarca' y 'Crónica de una muerte anunciada'.

    Nació en Aracataca y fue el creador de un territorio eterno llamado Macondo donde conviven imaginación, realidad, mito, sueño y deseo.


      El escritor colombiano Gabriel García Márquez. / THE DOUGLAS BROTHERS
      Bajo un aguacero extraviado, el 6 de marzo de 1927, nació Gabriel José García Márquez. Hoy, bajo los primeros olores que anuncian lluvia este jueves 17 de abril de 2014, a la edad de 87 años, ha muerto en México DF el periodista colombiano y uno de los más grandes escritores de la literatura universal. Autor de obras clásicas como Cien años de soledad, El amor en los tiempos del cólera, El coronel no tiene quien le escriba, El otoño del patriarca y Crónica de una muerte anunciada,fue el creador de un territorio eterno y maravilloso llamado Macondo.
      Nació en la caribeña Aracataca, un poblado colombiano, un domingo novelable a partir del cual el niño viviría una infancia a la que volvió muchas veces. Entró a la literatura en 1947 con su cuento La tercera resignación; la gloria le llegó en 1967 con Cien años de soledad, y su confirmación en 1982 con el Nobel de Literatura. Ahora, el ahijado más prodigioso de Melquiades se ha ido, para quedarse entre nosotros un hombre que creó una nueva forma de narrar; un escritor que con un universo y un lenguaje propios corrió los linderos de la literatura; un periodista que amaba su profesión pero odiaba las preguntas; una persona que adoraba los silencios, y con un encanto que cautivó a intelectuales y políticos, y hechizó a millones de lectores en todo el mundo.

      Fotos memorables / García Márquez / En casa del niño asombrado


      Gabriel Garcia Márquez
      BIOGRAFÍA

      En casa del niño asombrado

      Hay una fotografía de Gabriel García Márquez cuando Gabito, luego Gabo, tenía dos años. Parece un niño asombrado, está entre los pliegues de una ropa historiada y mira al frente. Luego hay fotografías, como las que le hizo (y ahora ha coloreado) su amigo Guillermo Angulo, uno de los grandes de la imagen de América Latina, en las que el autor de Cien años de soledad también mira de frente; con su quijada prominente y enflaquecida por los años de pesadilla y también de hambre, el escritor contempla lo que pasa con los ojos con que entonces se asomó a la vida; él dice que hasta los ocho años no habló con su abuelo de veras, y que luego todo lo que hizo fue reproducir esa conversación, que ha resultado ser una de las más productivas de las literaturas del mundo. Esa conversación, que les sorprendió a los dos un atardecer (y uno de los últimos atardeceres del abuelo) de Aracataca, contiene las claves de las fábulas que la gente creyó increíbles, y que se convierten en una realidad magnífica y perturbadora en cuanto uno llega a esa polvorienta y rulfoniana ciudad perdida del Caribe. Él dice que el abuelo le dio la leyenda, y la madre la seriedad. Con esa combinación a la que él le ha añadido sintaxis, nació para la literatura una obra que tiene (como él dice), en la soledad su sustento, su esencia; nadie lo diría, porque desde que era un chiquillo y arañaba periodismo como un animal se quita las legañas, está entre gente, es un hombre pobladísimo (o no tanto) de amigos y de conocidos, y no sólo está poblado sino que lo pueblan cada vez más. Ninguna de esas interrupciones, que vienen de su vida pública, han desprendido a García Márquez de la sorpresa que lleva dentro, y que es la que se ve en esos ojos, y es asimismo la sorpresa que lo hace escribir. Dice, y no debe de ser leyenda porque lo dicen también otros, que le sorprendió Cien años de soledad mientras viajaba a Acapulco, dio la vuelta y se encerró en su casa consumiendo folios y folios que Mercedes, su mujer, compraba con el dinero que no tenía para pagar el pan. Fue una revelación, dice, pero fue una revelación de la memoria, no de la inspiración, en la que no cree, acaso porque en su esencia sigue siendo un periodista. Lo que le devolvió a la cabeza Cien años de soledad fue el fogonazo del recuerdo de esa casa en Aracataca. Cuando estuve allí, recientemente, rodeado de niños que le estaban leyendo, los que enseñaban esa mansión de cañabrava y de barro, hablaban de él como si no se hubiera ido, como si siguiera estando allí, y mirando. En un momento determinado, frente al lugar donde estuvo su cuna cuando tenía dos años, y cuando nació, surgió como del vacío una mujer de pelo blanco, o grisáceo, que miraba al vacío, como si todo fuera transparente y ella estuviera caminando sin pies, casi ingrávida, hacia la nada y al todo al mismo tiempo. Nos atravesó, literalmente, y dejó en el aire un misterio que acaso sólo podría contar, otra vez, el propio Gabriel García Márquez. Luego preguntamos cómo se llamaba esa mujer, y era Soledad Noches, que fue amiga de Gabo cuando éste era un niño; por fuera de esa casa que ahora va a restaurar el Gobierno colombiano, aprovechando que el Congreso pasa por Cartagena y por Medellín, y por Gabo, había un hombre que fumaba un veguero, y miraba también al vacío, como la gente de Aracataca, esperando (como aquel coronel de El coronel no tiene quien le escriba) que venga algún milagro que le devuelva al sitio el esplendor de antaño, cuando los hombres encendían sus puros con billetes de mil dólares, y un poco más allá de la casa del telegrafista (el padre de Gabo tuvo ese oficio en Aracataca) la fábrica del hielo es ahora una ruina de reliquias inservibles. Ese hombre, Nelson Noches, que fue alcalde allí, y ahora lleva su camisilla blanca como si acabara de salir del sueño, nos dijo: "¿Cómo que nunca ha vuelto? Gabo vuelve todas las noches. Yo lo he visto, mirando".



      Juan Cruz / García Márquez ya no es de este mundo

      Gabriel García Márquez

      Gabo ya no es de este mundo


      México y Colombia se juntan en una despedida multitudinaria al autor de 'Cien años de soledad'


      Juan Cruz / Juan Diego Quesada
      México / 21 de abril de 2014

      Seguidores del escritor hacen cola frente al Palacio de Bellas Artes. / SAÚL RUIZ
      Prepararon la despedida de Gabriel García Márquez como para que el hombre que ya no está, quizá el escritor de lengua española más importante del siglo XX, se sintiera un jefe de Estado o un héroe antiguo. Su mujer, Mercedes Barcha, llegó con sus cenizas pasadas las cuatro de la tarde al Palacio de Bellas Artes, el centro de la cultura tradicional mexicana. Los familiares y amigos allí presentes, con flores amarillas en la solapa, aplaudieron a lo largo de más de cuatro minutos. Un grupo de vallenato entonó después la música que hacía vibrar a Gabo y fueron sus hijos quienes la siguieron batiendo palmas y bailando desde sus asientos. En la puerta, donde más de 10.000 devotos y lectores llevaban horas haciendo cola para decirle adiós, se escuchaba un grito: "¡Viva Gabo!".

      lunes, 21 de abril de 2014

      Juan Cruz / Los últimos días de García Márquez

      Gabriel García Márquez
      6 de febrero de 2014

      Los últimos días de García Márquez


      El escritor será despedido hoy en el Palacio de Bellas Artes de México, un honor reservado a los más grandes



        Gabriel Garcia Marquez saluda a los periodistas el día de su cumpleaños el pasado marzo. /EDGARD GARRIDO (REUTERS)
        Gabriel García Márquez murió a las 12:08 del mediodía del último jueves en su casa de México, antes de que un terremoto escala 7,2 sacudiera la ciudad en la que él escribió Cien años de soledad y donde transcurrió medio siglo de su vida.
        La causa inmediata de su muerte fue un paro cardíaco, pero no es aventurado decir que en el desenlace fatal tuvo que ver el deterioro general de su salud. Una semana antes había sido ingresado para cuidarle una afección pulmonar. Una vez que se alivió esa bronquitis, los médicos aconsejaron a la familia que sometieran al paciente a un proceso de cuidados paliativos. En esa situación estuvo atendido por un médico que le visitaba tres veces al día. Murió en paz, sedado, sin dolores, rodeado de su mujer, Mercedes Barcha, de sus dos hijos varones, Gonzalo y Rodrigo, y de sus cinco nietos.

        Gioconda Belli / García Márquez no sólo revolucionó la lengua


        Gioconda Belli

        "García Márquez revolucionó no sólo la lengua, 

        sino la noción de América Latina"


        Por Steven Navarrete Cardona
        El Espectador 21 de abril de 2014

        "García Márquez revolucionó no sólo la lengua, sino la noción de América Latina": Gioconda Belli
        La poeta nicaragüense Gioconda Belli acaba de ser galardonada con el Premio Andrés Sabella de Chile, por su distinguida trayectoria en el mundo de las letras, que le será entregado el 4 de mayo durante la Feria Internacional del Libro Filzic de Antofagasta (Chile).
        A propósito del deceso del Nobel de Literatura colombiano, Gabriel García Márquez, escribió en su cuenta de Facebook: “García Márquez revolucionó no sólo la lengua, sino la noción de América Latina que tenía el mundo entero y nos dio a nosotros un sentido de consuelo y dignidad ante nuestra propia historia y sus entuertos”(….) “Me siento muy triste; como que se me murió un pedacito de mi corazón, una esquina del parque de la alegría que tengo adentro se quedó sin su columpio preferido”.