viernes, 19 de enero de 2018

Desenmascarando a Philip Roth

Desenmascarando a Philip Roth

La biografía de Claudia Roth Pierpoint descubre, entre otras cosas, que el autor americano tuvo un breve 'affaire' con Jackie Kennedy


ELENA HEVIA / BARCELONA
DOMINGO, 21 DE FEBRERO DEL 2016 - 18:28 CET
Desenmascarando a Philip Roth
Jacqueline Kennedy. 
Máscara sobre máscara, Philip Roth, que ha sido considerado el mejor autor norteamericano vivo y el merecedor absoluto de ese Premio Nobel que se le resiste año tras año, ha ido construyendo con su obra una serie de espejismos, verdades a medias y alter-egos multiplicados para explicarse a sí mismo. De ahí que, cuando el autor de ‘El mal de Portnoy’ decidió anunciar en el 2012 que echaba definitivamente el cerrojo a la creación, parecía que solo cabían esperar los ensayos que explicaran y ordenaran todo ese intrincado laberinto ficcional que es su obra desde el punto de vista autobiográfico. El propio Roth, que ahora tiene 82 años, lo anunció así, dijo que su labor a partir de ese momento era clasificar sus papeles personales para allanar la que posiblemente será la biografía canónica escrita por Blake Bailey, que ya firmó la definitiva (y por cierto no excesivamente complaciente) de John Cheever.
Como la biografía de Bailey, que se presume muy concienzuda, se hará esperar varios años, llega ahora otro libro, ‘Roth desencadenado’ (Literatura Random House), firmado por la crítica Claudia Roth Pierpont (que pese al apellido no tiene el menor parentesco). Miembro del círculo privado del escritor: ella era una de las cuatro o cinco personas que leía sus originales antes de ser publicados. Más que una biografía al uso, el libro, que se vale de conversaciones con el autor, analiza sus novelas a la luz de los hechos intentado separar la ficción de la realidad, quitándole las máscaras. Y lo hace buscando rebajar la polémica que siempre ha rodeado a Roth, mostrándose comprensiva, incluso en los aspectos más evidentes de su misoginia. Esta no es una biografía autorizada. De hecho, decir que lo era  le ha valido a Martin Amis una corrección oficial en su crítica en el ‘New York Times’, ya que Roth Pierpont asegura que Roth no quiso leer una sola línea del trabajo antes de su publicación. Pero eso no elimina la sensación de que el autor de ‘Pastoral americana’  ha teledirigido el trabajo de su biógrafa, incapaz de ponerle un pero a sus acciones y aunque sí algún pero a sus trabajos.

TRAS UNA FIESTA

No se detiene mucho 'Roth desencadenado' en los aspectos más cotillas de la vida sentimental del autor -para eso Roth se basta y se sobra él solo-. La más jugosa de las anécdotas, y desconocida hasta el momento, vincula al autor con Jacqueline Kennedy. Se conocieron en una fiesta neoyorquina en 1964, un año después del atentado de Dallas. Hablaron durante un buen rato  -“era inteligente”, consideró Roth-  y él la acompañó a casa. aunque en todo momento se sintió intimidado por no estar a la altura del glamur y las convenciones sociales. Se compró un traje nuevo para la siguiente cena, en la que Jackie hizo la habitual pregunta. “¿Quieres subir a casa?”. Una vez arriba le informó de que los niños estaban durmiendo -“¿Quieres decir ese niñito que saluda así y esa niña que tiene un poni?”, recuerda que se interrogó nervioso el autor para sí-.El primer beso fue “como besar un cartel publicitario”. Después de eso el escritor y la viudísima apenas se vieron dos o tres veces más. Un malicioso Roth cuenta a Pierpoint que le hubiera encantado que en el juicio de divorcio que estaba a punto de venírsele encima de parte de su primera mujer, Maggie  -que acabaría inspirando varios personajes especialmente odiosos en sus novelas-  Jackie se hubiera visto obligada a comparecer como testigo. El caso no se dio porque Maggie falleció antes en un accidente.
Hay más revelaciones. Como el hecho de que Roth pidió realmente en matrimonio a la mujer que sirvió de modelo 

A los 70 años, el autor pidió en matrimonio a la veinteañera que le inspiró 'Animal moribundo'

a Consuela, la protagonista de ‘El animal moribundo ‘–para el gran público, la historia que Isabel Coixet llevó al cine bajo el título de ‘Elegy’ con Penélope Cruz-, una veinteañera 50 años menor que media casi metro ochenta y que a diferencia del personaje no era cubana y tampoco tenía cáncer . Roth, es fácil imaginarlo, recibió calabazas y  llevó sus frustraciones a la novela.

CON MIA FARROW

Otros nombres femeninos que apenas se vislumbran en el trasfondo de la biografía son Susan Glassman, la novia que Saul Bellow le ‘robó’ a Roth; o Mia Farrow, presentada aquí como buena amiga y vecina, cuando en realidad tuvo con Roth un ‘affaire’, que a decir de algunos propició la venganza de Woody Allen en su película ‘Desmontando a Harry’, retrato cruel de un famoso escritor judío bien conocido por sus aventuras sexuales y el odio hacia su raza.
La biógrafa también pasa de puntillas por el sonado matrimonio del escritor con la actriz Claire Bloom, cuyas miserias se conocen muy bien porque la protagonista de ‘Candilejas’ se dedicó a airearlas en unas memorias particularmente venenosas. Por cierto, ‘Adiós a una casa de muñecas’ (Circe) se publicó en castellano por primera vez el año pasado, casi 50 años después de su edición original.
Finalmente, y como conclusión, el libro muestra a un Roth en paz consigo mismo, divertido y paródico como dicen que sigue siendo en la intimidad, aceptando lo más difícil: que es posible vivir , y vivir bien, sin necesidad de abordar una nueva novela.




jueves, 18 de enero de 2018

Los traumas con las mujeres de Philip Roth



Los traumas con las mujeres 

de Philip Roth

  • Se publica una biografía del narrador estadounidense, probablemente el literato actual más premiado del mundo, quien exorcizó en muchas obras sus fantasmas sentimentales




Hace cuatro años, Philip Roth (Nueva Jersey, 1933) se disculpaba por no poder asistir a la ceremonia de entrega de los premios Príncipe de Asturias, que había ganado en la categoría de Letras, aduciendo una operación de columna vertebral. En su nota –que leyó el embajador americano en España–, el escritor se sorprendía de que otro país se fijara de tal manera en su obra al considerar que la suya era fundamentalmente una narrativa de raigambre norteamericana: «La historia de los Estados Unidos, las vidas estadounidenses, la sociedad estadounidense, los lugares estadounidenses, los dilemas estadounidenses –la confusión, las expectativas, el desconcierto y la angustia estadounidenses– constituyen mi temática», decía el que probablemente sea el autor con el mayor número de premios importantes recibidos en toda la historia.
Desde que en 1960 se le diera el Nacional del Libro por su debut, «Goodbye, Columbus», la carrera de Roth está enmarcada por un éxito clamoroso de público y crítica como la de ningún otro autor americano de las últimas seis décadas, habiendo recibido galardones como el National Book Award, National Book Critics Circle Award, Medalla de Oro de Ficción, Mejor Libro del Año dos veces... Hasta desde el campo político fue agasajado al tener el honor de recibir, en 1988, la Medalla Nacional de las Artes en la Casa Blanca, así como en el mismo sitio, en 2011, la Medalla Nacional de Humanidades. Ahora, toda esa andadura que acabó con la novela «Némesis» (2009), con la que se retiró, tiene en el libro «Roth desencadenado» (Literatura Random House, traducción de Inga Pellisa), de Claudia Roth Pierpont, a la venta el día 11, un gran estudio de vida y obra, íntimamente relacionadas.
La autora, a la que pese a su nombre no le une ninguna relación con su biografiado –se conocieron en 2002 en la fiesta de cumpleaños de un amigo común en un bar de jazz de Manhattan y tanto congeniaron que ella se convirtió en una de sus lectoras antes de publicarse sus novelas–, es una importante periodista que escribió más de veinte años para «The New Yorker» y que tiene en su haber una interesante colección de ensayos sobre mujeres escritoras. El título «Roth desencadenado» parafrasea otro que Roth usó para enmarcar las novelas de su personaje más importante, Nathan Zuckerman, al que le unen «muchas similitudes biográficas»: nacido en 1933 en Newark, en una familia judía, estudiante universitario que luego fue al ejército y se convirtió en escritor. Pierpont recorrerá cada etapa de Roth y en paralelo el lector podrá descubrir la relación entre sus problemas personales y el carácter de los personajes que irá modelando en una escritura que empezó con cierta polémica al ser criticado por la forma en que ridiculizaba a los judíos.
Acusarían a Roth, con su debut, los cinco relatos y la novela corta agrupados en «Goodbye, Columbus» de practicar en efecto un «autodesprecio judío y de antisemitismo por medio del mismo material que la dotaba de una comicidad irresistible». Había nacido un escritor irreverente; con tan sólo veintisiete años, ganaba con ese libro un premio nacional y era elogiado por los mejores representantes de lo que se llamó la literatura judeoamericana, muy en especial Saul Bellow –premio Nobel en 1976–, que de por vida sería uno de sus grandes admiradores. En una carta de 1982, Bellow se autodefinirá como «estadounidense, judío, novelista», lo que también valdría para Roth, al que había conocido de joven en Chicago y al que enseguida le dijo que era «muy bueno» por esa mezcla de humor, judaísmo e introspección psicológica con mucha vertiente sexual. Lo cual se enfatizaría con «El mal de Portnoy» –fue la novela más vendida de 1969–, historia que contaba el obsesivo pensamiento erótico de su protagonista, marcado por una madre represiva y judía, mediante un monólogo a su psiquiatra. Con ella Roth se haría rico.
- Sexo con y sin amor

Las virtudes literarias de Roth son incuestionables, y la propia autora se sorprende de que su libro no haya sido más extenso habida cuenta del número y dimensión de los temas del creador de «Pastoral americana» y «Me casé con un comunista»: no solamente los judíos en la historia, sino «el sexo y el amor y el sexo sin amor, la necesidad de encontrarle un sentido a la propia vida, la necesidad de cambiarla, padres e hijos, la trampa del yo y la trampa de la conciencia, los ideales americanos»; más la agitación política en torno a los años sesenta, la presidencia de Nixon o Clinton y el conflicto en Israel. Con todo, lo que más llamará la atención es el contenido íntimo del libro, que muestra a un Roth muy implicado con la Praga de su adorado Kafka, enamorado de la música de cámara, al amigo de Milan Kundera en París y al de Harold Pinter en Londres, y al lector entregado de «Mario y el mago» de Thomas Mann y «Adiós a las armas» de Hemingway, pero también a un hombre que se psicoanalizó para superar sus traumas matrimoniales y cuyas relaciones tuvieron tanto eco público como desenlaces dramáticos.
Su primera mujer –Maggie, divorciada y con dos hijos de los que no tenía la custodia– le mentiría al decirle que estaba embarazada y se intentaría suicidar, y al cabo se separaría de ella (tiempo después moriría en un accidente de coche). Pierpont dice que esa relación fue tan destructiva como la que tuvieron Francis Scott Fitzgerald y su esposa Zelda. Luego tendría unas pocas citas con Jackie Kennedy y se relacionaría con la adinerada Ann, «uno de los grandes amores de su vida», con la que rompió por la profunda decepción que arrastraba con su anterior matrimonio. Vendría entonces la joven y talentosa estudiante de historia de las religiones Barbara, etc. Estas mujeres –todas bellísimas– se convertirán en personajes en sus novelas; novelas que no hacían sino meter el dedo en la llaga que aún tenía abierta, como en «Mi vida como hombre» (1972). Pero ninguna mujer le traería tantos quebraderos de cabeza como Claire Bloom, la actriz inglesa de la que se enamoró viéndola en la película de Chaplin «Candilejas» y con la que Roth pasaría una etapa personal muy complicada, sufriendo «una depresión suicida» que lo llevaría a ser ingresado en 1993 en una clínica psiquiátrica.
Bloom padeció esa situación y otras muchas, que puso en negro sobre blanco mediante su libro «Adiós a una casa de muñecas», que la editorial Circe publicó el año pasado. Roth vivirá con ella en Connecticut y más tarde en Londres, intentará ser una especie de padrastro para la hija de ella, pero todo estallará de la peor manera tras 17 años juntos. Hasta el punto de que Bloom, que también tuvo sonados romances con Richard Burton, Lawrence Olivier o Yul Brynner, explicó que Roth le exigió al separarse «que le devolviera todo cuanto me había proporcionado durante nuestros años de vida en común»; una lista que incluía objetos y curiosos cálculos, como un anillo de oro, unos 140.000 dólares, un espejo, un calefactor portátil, libros y discos, parte del coste de su coche y de un viaje a Marrakesh y, lo más sorprendente, una multa billonaria por cierto incumplimiento del contrato matrimonial.

Una América beisbolista

Pierpont dice que Roth «amaba el béisbol casi tanto como amaba los libros»; y en efecto, a ese deporte le dedicó una «parodia chispeante, alegre, extenuante, por momentos divertida pero, en último término, garantía de un dolor de cabeza». Se trataba de «La gran novela americana», precisamente la última obra traducida de Roth que ha llegado a nuestras librerías, sólo hace unos meses, por parte de la editorial Contra. Un libro experimental con el idioma, en el que el protagonismo se lo lleva un extravagante grupo de jugadores de béisbol y la historia de la Liga Nacional, y en el que es un personaje más Ernest Hemingway. Roth indaga en esa tradición literaria estadounidense de lograr la «gran novela», al tiempo que el texto se va politizando hasta que se ejecute la expulsión de supuestos beisbolistas próximos al Partido Comunista ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

Título: «Roth desencadenado»
Autor: Claudia Roth Pierpont
Editorial: Random House
416 Páginas
Precio: 24,90 euros


LA RAZON



Philip Roth / “Ninguna de las conductas más extremas que han salido en los periódicos me sorprende”

Philip Roth


Philip Roth: “Ninguna de las conductas más extremas que han salido en los periódicos me sorprende”

El autor analiza el movimiento #MeToo, la presidencia de Donald Trump y su retirada de la escritura en una entrevista con 'The New York Times'


“En pocos meses dejaré la vejez para adentrarme en la vejez profunda [cumplirá 85 años el 19 de marzo]. Me parece asombroso seguir aquí al final de cada día. Al acostarme sonrío y pienso: ‘He vivido un día más’. Y me fascina despertarme ocho horas más tarde y seguir aquí: ‘He sobrevivido otra noche”, explica el autor al principio de la charla. Sus jornadas se convierten en una especie de “juego” en el que, de momento, sigue ganando, “en contra de todas las probabilidades”.
Para ocupar ese día a día, Roth se dedica a leer, sobre todo de Historia: principalmente de EE UU, pero también de Europa. Apenas cata novelas, tal vez por la sobredosis del pasado: “Me pasé toda mi vida laboral leyendo, estudiando y escribiendo ficción. Hasta hace siete años casi no pensaba en otra cosa”. Tal vez por eso, el autor asegura que tampoco echa de menos su época como escritor. De hecho, demuestra tener muy claro por qué lo dejó y no muestra la menor intención de retomarlo: “En 2010 empecé a tener la fuerte sospecha de que ya había sacado lo mejor de mi trabajo y lo siguiente sería inferior. Ya no poseía la vitalidad mental, ni la energía verbal o la forma física necesarias para construir y mantener un largo ataque creativo de cualquier duración sobre una estructura tan compleja y exigente como una novela”.
Desde luego, sin embargo, la energía verbal no le falta para referirse al presidente de EE UU, Donald Trump. Roth considera que nadie podría haber previsto la “catástrofe” que vive su país actualmente, la “commedia dell’arte de un bufón presumido”. Ni siquiera el presidente Charles Lindbergh de su La conjura contra América es comparable con el mandatario actual, según Roth: “Hay una clara diferencia de estatura”. En la obra, el escritor imaginaba que Lindbergh, al que retrataba como un fascista, racista, firme defensor del supremacismo blanco, derrotaba a Franklyn Delano Roosevelt en las elecciones presidenciales de 1940, lo cual cambiaba el destino de EE UU y del mundo entero. Aún así, por lo menos, Lindbergh era un “héroe americano”, por su hazaña de ser el primer piloto en cruzar el Atlántico en solitario en un avión, en 1927. Frente a él, “Trump es un fraude masivo, la suma malvada de sus deficiencias, vacío de todo, salvo de la ideología hueca de un megalómano”. "Qué naíf fui al creer en 1960 que era un estadounidense que vivía en tiempos ridículos", agrega. 
Respecto al movimiento #MeToo, Roth, que ha buceado a fondo en lo más oscuro del deseo sexual masculino a lo largo de su trayectoria literaria, no se muestra sorprendido de lo que desvelan las denuncias: "Ninguna de las conductas más extremas sobre las que he estado leyendo en los periódicos me ha asombrado".





Brigitte Bardot: “Hay muchas actrices que van provocando a los productores”

Brigitte Bardot


Brigitte Bardot: “Hay muchas actrices que van provocando a los productores”

La actriz francesa ha calificado como "hipócritas y ridículas" las acusaciones de abusos sexuales en Hollywood



18 de enero de 2017

Brigitte Bardot, icono de la moda durante los años 50, ha mostrado su desacuerdo con las denuncias por abusos sexuales por parte de diversas actrices de Hollywood. En una entrevista para la revista francesa Paris Match, la retirada actriz y cantante ha calificado como "hipócritas y ridículas" estas acusaciones.
En sus declaraciones, afirma que ella nunca ha sufrido este tipo de abusos: "Nunca he sido víctima de acoso sexual, y para mí era agradable que me dijeran que era muy guapa o que tenía un buen culo. Este tipo de cumplidos son agradables".
Brigitte Bardot no se cortó ni un pelo a la hora de hablar y mostró sin reparo su opinión acerca de las denuncias de las actrices de Hollywood a los productores de cine: "Hay muchas actrices que van provocando a los productores para conseguir un papel. Después, para que se hable de ellas, dicen que sufrieron acoso... En realidad, más que beneficiarlas, esto les perjudica".
Hace más de 30 años que Brigitte Bardot superó un cáncer de mama que le cambió la vida y en la actualidad, con 83 años de edad, se encuentra plenamente centrada en la lucha por los derechos de los animales. La actriz también ha apoyado abiertamente a la candidata francesa de ultraderecha Marine Le Pen de quien dijo que "es la única mujer que tiene un par de cojones".





Margaret Atwood / “¿Soy una mala feminista?”



Margaret Atwood: “¿Soy una mala feminista?”

El escritora responde en un artículo a las críticas por defender la importancia de ofrecer procesos justos a los acusados de agresiones sexuales



Margaret Atwood, en el hotel Alvear de Buenos Aires.
Margaret Atwood, en el hotel Alvear de Buenos Aires. RODRIGO RUIZ CIANCIA

La escritora canadiense Margaret Atwood (1939) ha entrado en el debate sobre los límites de las denuncias en redes sociales a propósito del movimiento #MeToo. La prestigiosa autora de libros como El cuento de la criada (adaptada a la televisión en una célebre serie) publicó un artículo el pasado sábado en el diario The Globe and Mail de Toronto titulado “¿Soy una mala feminista?”.
La también activista cívica respondió a las críticas que ha recibido desde hace algunos meses, a raíz de su firma en una carta dirigida a la Universidad de la Columbia Británica en noviembre de 2016. En dicha misiva, un grupo de personalidades canadienses deploraba el proceder de las autoridades universitarias respecto a las acusaciones de agresión sexual contra Stephen Galloway, profesor del departamento de creación literaria. Los firmantes catalogaron la actuación de la universidad como injusta y poco transparente, evitando así la posibilidad de que el profesor se defendiera. Atwood fue uno de los firmantes más atacados, bajo el argumento de falta de solidaridad y de ponerse del lado del profesor y no de las denunciantes.
En su texto en The Globe and Mail, Atwood señala: “El movimiento #MeToo es un síntoma de un sistema judicial roto. Con demasiada frecuencia, las mujeres y otros denunciantes de abuso sexual no pudieron obtener una audiencia imparcial a través de las instituciones -incluidas las estructuras corporativas-, por lo que utilizaron una nueva herramienta: Internet”. La autora añade: “Esto ha sido muy efectivo y ha sido visto como una llamada de atención masiva. Pero, ¿qué sigue?”.

Atwood muestra en el texto la misma posición que tuvo respecto al caso del profesor universitario: “Creo que para tener derechos civiles y humanos para las mujeres deben existir derechos civiles y humanos, punto, incluido el derecho a la justicia fundamental”. Asimismo, la escritora menciona los riesgos de eludir las vías legales para este tipo de acusaciones y deplora las voces que critican las opiniones matizadas sobre el tema. “¿Cómo sería una buena feminista, a ojos de mis acusadores?”, añade.
Margaret Atwood, autora de más de 40 obras de ficción, poesía y ensayo y candidata al Premio Nobel, utiliza con asiduidad su cuenta en Twitter. Horas después de la publicación de su texto en The Globe and Mail, escribió diversos mensajes para responder críticas, aunque también recibió apoyos.
En septiembre pasado, el nombre de Margaret Atwood había ocupado amplios espacios en la prensa, ya que la adaptación en televisión de su novela The Handmaid's Tale (publicada por primera vez en 1985) obtuvo cinco Premios Emmy, uno de ellos por mejor serie dramática. En enero, ganó dos Golden Globes el pasado 7 de enero (mejor serie dramática y mejor actriz en serie dramática). En su novela, Atwood describe una sociedad distópica donde las mujeres pierden sus derechos y son utilizadas como esclavas sexuales.






miércoles, 17 de enero de 2018

Catherine Millet / “Hay que dejar de creer que la mujer siempre es una víctima”


Catherina Millet

Catherine Millet

“Hay que dejar de creer que la mujer siempre es una víctima”

Catherine Millet, escritora y crítica de arte, impulsora del manifiesto de 100 mujeres francesas contra el movimiento #MeToo, denuncia sus métodos y consecuencias


ÁLEX VICENTE
París 12 ENE 2018 - 18:00 COT





Su manifiesto ha logrado sembrar el caos en Francia y parte del extranjero. La escritora y crítica de arte Catherine Millet (Bois-Colombes, 1948), autora del superventas La vida sexual de Catherine M., es una de las cinco impulsoras de la tribuna opuesta al movimiento #MeToo, firmada por 100 personalidades de la cultura francesa, encabezadas por la actriz Catherine Deneuve, la cantante Ingrid Caven o la editora Joëlle Losfeld. Millet denuncia que este movimiento, al que tilda de “puritano”, favorece un regreso de la “moral victoriana”. Ella defiende “la libertad de importunar”, incluso en el sentido físico, que considera indispensable para salvaguardar la herencia de la revolución sexual. Así lo relata en su despacho parisino, un cuarto lleno de catálogos amontonados en el que no deja de sonar el teléfono, desde el que dirige la revista Art Press, que cofundó en 1972.

Catherine Millet, una molicie de sensación pura

Catherine Millet

Catherine Millet

Una molicie de sensación pura


Catherine Millet dirige la prestigiosa revista ArtPress y es autora de La vida sexual de Catherine M., la autobiografía sexual más leída, celebrada y abominada del siglo XXI. Fantasiosa desde niña, pasó casi sin escalas de la virginidad a las partusas y, tras décadas de libertinaje colectivo, se entregó con placer a los celos de la monogamia. De paso por Chile, conversó con The Clinic sobre su vida dedicada al arte y al sexo, dos placeres que practica con los ojos y sin apuro por llegar al clímax.

martes, 16 de enero de 2018

Muere Dolores O'Riordan, la cantante de The Cranberries




 Muere Dolores O'Riordan, 

la cantante de The Cranberries

La artista ha fallecido a los 46 años de forma repentina, según ha informado su representante


Pablo Guimón
Londres, 16 de enero de 2018



Dolores O'Riordan, la inconfundible voz de The Cranberries, una de las bandas más exitosas de los noventa, ha fallecido a los 46 años de forma repentina este lunes, según ha informado en un comunicado el representante de la banda irlandesa, que no ha especificado la causa de su muerte. La artista, intérprete de éxitos como Linger y Zombie, se encontraba en Londres grabando.

The Cranberries / Dolores O’Riordan / "Zombie" y otras canciones



‘Zombie’ y otras canciones clave de The Cranberries y Dolores O’Riordan

Repasamos algunos de los temas más conocidos de la banda y su cantante, fallecida hoy a los 46 años



Dolores O’Riordan, cantante de The Cranberries, ha fallecido hoy de forma repentina a los 46 años. El grupo nació en Irlanda entre 1989 y 1990 y se convirtió en uno de los más conocidos de los años noventa. Tras tres décadas de trayectoria, la banda justo sacó en 2017 Something Else, un recopilatorio con tres temas nuevos y sus canciones más conocidas, en formato acústico. Porque lo cierto es que la muerte de O'Riordan deja detrás de sí un legado de himnos icónicos. Aquí repasamos algunos.

Luis Rafael Sánchez / “¡Cuánto me ha marcado el mal gusto!”




Luis Rafael Sánchez

“¡Cuánto me ha marcado el mal gusto!”

El escritor Luis Rafael Sánchez, una de las principales voces de la generación 'posboom', empezó como actor en radionovelas y se siente en deuda con los géneros menores


ANDREA AGUILAR
8 ENE 2015 - 10:19 COT

Luis Rafael Sànchez
Foto de Josè Madera


Dice Luis Rafael Sánchez (Puerto Rico, 1936) que él escribe "con la oreja". Pero cabría pensar que lo hace con la boca, porque este ágil y cálido conversador pronuncia con el mismo cuidado y envolvente ritmo con el que ha construido sus obras de teatro, sus cuentos, ensayos y novelas.