jueves, 23 de diciembre de 2010

Thomas Bernhard / Duelo


Thomas Bernhard

DUELO

I
     Hacia el Siglo de las Vacas,
Catulo, «gens Valeria…»
     En los valles desecados
sostienes el diálogo de los muertos
     has fundado tu silencio
en nombres tenebrosos:
     Dos sombras de pájaros
     Dos nuncas
     Dos sin fin
II
Los grandes sufrimientos no eran su fuerte,
se remitían al futuro
y te piden explicaciones…
     Dos mil años vividos de menos,
eso te arruinaba… una vez
estaban sin tiempo, estaban
sin fin…
     Él lloró, se retiró al sueño de ella,
esperaba las superfluas formaciones de palabras
     de su belleza…
ella no sentía nada
     él penetró en esa NADA,
III
¿Con qué derecho
     en este lugar,
con qué derecho…?
IV
Figuras susurrantes te cubrieron
     de tinieblas,
rompieron cadenas, donde tú estabas,
     te azotaron con azotes de pájaros…
Monumento de tedio en las colinas heladas,
     los días se levantan negros
y tú en tu hambre.
V
Al final de la tumba escuché
     tu voz
en la protesta de la corneja,
     con viles mentiras te até
a las orillas del río…
VI
     ¿Pues quién escribió antes que yo
que nadie vivió antes que tú
     y nadie murió
y nadie estuvo en mí,

     quién escribió antes que yo
que la primavera era invierno
     y el invierno primavera,
     quién escribió antes que yo:
ésos eran nuestros nombres:
     un verde negro,
un rojo mate,

     quién escribió antes que yo
cómo entraba en las frías tumbas
     el viento frío y la muerte fría?
VII
tú en tu sombra,
tú en tu despertar,
tú en tu tiempo,
tú en tu gloria,
tú en tu palabra,
¡tú!
VIII
En las lomas de las colinas del Adagio
     aprendí los días y las noches.
IX
Con mi cuchillo bien afilado
     grabé tu belleza
en la corteza del cielo,

cubrí tus heridas con nieve
     y la sangre se secó con la velocidad del viento…
X
     Durante mucho tiempo no supe
quiénes eran,
     confié en su llamada de auxilio,

les conté el lamento
     de nuestro lamento,
porque mi país me traicionó.
XI
     Arranqué de los grabados nobles rostros
de antiquísimas estirpes.
XII
     Sobrevivir
a las órdenes de la noche,
     tú te refugias en los libros,
a mí me retiene la tierra
     con sus pensamientos.






Traducción: Miguel Sáenz.
De Ave Virgilio. (Ediciones Península, Barcelona 1988)

http://www.adamar.org/ivepoca/node/1556




miércoles, 22 de diciembre de 2010

Fina García Marruz / Toma mi mano



Fina García Marruz
TOMA MI MANO
Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.





martes, 21 de diciembre de 2010

Georgina Herrera / Dos poemas


Georgina Herrera
DOS POEMAS


Reencarnación

Cómo será si vuelves
y yo también,
sin que sepamos
que fuimos ya; sin un indicio.
Ser otra vez, sin más destino
que encontrarnos así,
como si nunca.
Quiero llegar a ti y que tú vengas
en despacioso viaje, como
tú sólo sabes.
No tener más destino
que el de siempre.
Asombrarnos los dos.
No importa que paguemos
deudas que no sabemos cuáles fueron,
pero que vuelvas
y venga y, para estar juntos,
queriéndonos, mientras
se hace palabras sobre mi piel
aquel asombro tuyo al descubrirme;
yo, asombrada también.
Que me concedas lo que ya me diste,
que nuevamente
me prometas lo que sí cumpliste.

Morirse es malo

Lo malo de la muerte es ese llanto,
no el de los que se quedan;
a esos, la misma vida
les devuelve la risa poco a poco.
Hablo de los que parten.
Yo pude ver en sueños
lo malo que es morirse.
Te la pasas llorando todo ese tiempo,
todos cruzan llorando por tu lado,
nadie da consuelo
porque nadie lo tiene,
y pasamos sin ver a los que amamos
y ellos igual... sin vernos.
Nada de bienvenidas,
no se hacen preguntas;
la palabra es el llanto.
Llegas
a ese lugar que no se sabe donde
queda ni lo que es,
ligera, como en vuelo,
sin venir de algún sitio
ni andar a otro,
ni estarse en paz.
Llorando.
Así es la muerte:
sin besos, sin abrazos,
sin odio, sin amarse,
llorando todo el tiempo. 



Georgina Herrera, poeta y escritora cubana. Jovellanos, provincia de Matanzas, 1936.Empieza a publicar a los 16 años, en periódicos y revistas de La Habana, a donde se traslada posteriormente.
GH (1963), Gentes y cosas, Granos de sol y luna, Grande es el tiempo y Gustades sensaciones, en 1997. 
Desde 1962 trabaja en la emisora Radio Progreso, donde escribe novelas, cuentos y teatro. Pertenece a la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

¡Dulce jueves!




lunes, 20 de diciembre de 2010

José María Zonta / No entrar como turista en el corazón de una mujer


Foto de Waclaw Wantuch
José María Zonza
NO ENTRAR COMO TURISTA 
EN EL CORAZÓN DE UNA MUJER

haciendo fotos
dejando latas de cervezas
buscando solo catedrales inmensas
y estatuas transparentes


con la mochila llena de mapas
y haciendo comidas rápidas


hay un país
siete ciudades
una cordillera y un invierno
en el corazón de una mujer


no bebas sólo un vaso de mar allí

no entres en avión
toma el tren de la media luna


no reveles allí tus fotos en una hora

si no hace demasiado frío entra desnudo

no lleves paraguas

y sobre todo no tales árboles en el corazón de una mujer
no acostumbran volver a crecer.





Henri Toulouse-Lautrec / El amigo de las putas



Henri Toulouse-Lautrec
EL AMIGO DE LAS PUTAS

Henri Toulouse-Lautrec nació en Francia, en Albi,  el 24 de noviembre de 1864, hijo de un matrimonio entre dos primos hermanos de una familia aristócrata, costumbre ésta de la endogamia, practicada con asiduidad para evitar la disgregación del patrimonio y que posiblemente fue la causa de la muerte del hermano menor de Henri y de que él mismo fuera un chico enfermizo y débil.Cuando tenía diez años comenzó a desarrollar una enfermedad que le afectaba los huesos. La enfermedad que padecía Henri era totalmente desconocida en el siglo XIX, la picnodisostosis, un desorden genético provocado por la consanguinidad de los padres que afecta al desarrollo de los huesos. A los catorce años tropezó y se fracturo el fémur izquierdo, y al poco tiempo volvió a tropezar y se quebró el derecho, ambas fracturas nunca soldaron bien, y sus piernas no volvieron a crecer, pero sí lo hizo el resto de su cuerpo, por lo que con apenas metro y medio de altura, su desproporción física se hizo evidente y le ocasionó graves problemas y traumas.

Desde niño siempre mostró interés por el arte, cantaba todo el día, estudiaba inglés y latín y demostraba mucha afición por el dibujo, así que sus padres le pusieron un profesor particular, años más tarde se inscribiría en una academia de arte del pintor Fernand Cormon. donde conocería a Vincent Van Gogh, pero ésta fue toda su formación no autodidacta. Sus padres se separaron cuando Henri tenía diez años, y eso le afectó bastante. Su madre era absorbente y sobreprotectora, y Henri creó un vínculo dependiente con ella. Su padre, el conde, era en cambio un sibarita extravagante, que gustaba de organizar reuniones en las que solía travestirse para ostentar su lujosa y extravagante colección de atuendos. Además era cazador, y Henri a causa de su pobre salud no podía seguirlo en esos menesteres a pesar de que lo admiraba. Su padre comenzó a rechazarlo porque no podía asumir que su tullido hijo no le siguiera en las cacerías.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Dulce María Loynaz / Balada del amor tardío


Ilustración de René Magritte

Dulce María Loynaz
LA BALADA DEL AMOR TARDíO

Amor que llegas tarde,
traéme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?
Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé que vale más:
la palabra que van a decirme
o la que yo no digo ya...
Amor...¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana...-No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...
Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.




sábado, 18 de diciembre de 2010

Oscar Collazos / Bahía Solano


Oscar Collazos
BIOGRAFÍA
BAHÍA SOLANO

En la voz del autor
"Bahía solano"

Había tantas cosas junto al mar
latas vacías restos de mensajes botellas averiadas
un olor salitroso alzándose a los rostros
dos muchachos desnudos bajo el sol del mediodía
Padre construyendo su fantástico barco
Hermano familiares pescadores borrachos
Historias de desaparecidos
Mitología
Sueño
Luz de velas prendidas en las noches
(Los negros en cumbiambas)
Un horizonte de naufragios
la esperanza en todas partes
«Si pudiéramos irnos, buscar más horizontes»
«Si la vida nos fuera menos inclemente»
Frases desmadejadas
pequeñas historias
situaciones domésticas
Había tantas cosas junto al mar
Objetos rescatados de su muerte para nuestros simples juegos de
muchachos
Junto al mar las primeras escapadas
la muchacha de senos pequeñísimos
temblando en nuestras manos
Un beso en su boca una caricia osada
ese pudor royéndonos el rostro
Tantas cosas junto al mar
Sueños imaginarios
viajes al fondo del océano
Un día fuimos piratas
otro mercenarios
Nos entusiasmó la orgía de las aguas revueltas por la tempestad
la luz de los crepúsculos
Ese primer amor que no deja de agitarse
Nosotros
Hijos adoptivos de la miseria
nietos de la esclavitud
sobrinos de la ignorancia
acudimos a todas las citas propuestas por una alegría
que siempre resultó un poco corta
tal vez apenas alegría
Nosotros
emparentados con inmigrantes nada supimos
de su codicia
fuimos simplemente sus parientes humildes
Podíamos habernos extinguido
Desaparecer en el entrecruce de sangres
cederles el sitio sin reproches
Sin embargo fuimos tercos
Sobrevivimos más allá de todo desalojo
Junto al mar la sobrevida era menos amarga
los sueños menos vanos
junto al mar
Había tantas cosas junto al mar
que poco a poco
Y sin clemencia
las he ido olvidando.

Oscar Collazos
Biografía del desarraigo
Buenos Aires, Siglo XXI, 1974.




OSCAR COLLAZOS EN DE OTROS MUNDOS
Oscar Collazos / Bahía Solano
Oscar Collazos / El chamán y la lluvia
Oscar Collazos / Turismo y prostitución

Oscar Collazos / La justicia y la venganza
Oscar Collazos / De burdeles y otras antigüedades
Hugo Chávez / Populismo religioso
Oscar Collazos / Pesadillas / La masacre de Bojayá
Oscar Collazos / La felicidad, ja ja
Fabio Martínez / El escritor y sus enfermedades
Oscar Collazos / Gatsby
Oscar Collazos / Borges / Sobre héroes y traidores
Oscar Collazos / Sobre Sabato
Oscar Collazos / La eterna juventud
Oscar Collazos / Conversar / Hay Festival
Oscar Collazos / Carlos Fuentes
Oscar Collazos / Los 85 años de Gabo
García Márquez / Memoria de mis putas tristes / Película y polémica
Oscar Collazos / Ironías macabras
Oscar Collazos / Personajes del año / La cultura del Kleenex
Oscar Collazos / Conductores borrachos
Oscar Collazos / La popularidad y el poder
Oscar Collazos / Polo a tierra
Oscar Collazos / A Evo no le gusta leer
Daniel Ortega / El poder y el fantoche
Eduardo Galeano / Conciencia abierta de América Latina


viernes, 17 de diciembre de 2010

Alvaro Mutis / Sonata



Álvaro Mutis

Sonata

Otra vez el tiempo te ha traído
al cerco de mis sueños funerales.
Tu piel, cierta humedad salina,
tus ojos asombrados de otros días,
con tu voz han venido, con tu pelo.
El tiempo, muchacha, que trabaja
como loba que entierra a sus cachorros
como óxido en las armas de caza,
como alga en la quilla del navío,
como lengua que lame la sal de los dormidos,
como el aire que sube de las minas,
como tren en la noche de las páramos.
De su opaco trabajo nos nutrimos
como pan de cristiano o rancia carne
que enjuta la fiebre de los ghettos
a la sombra del tiempo, amiga mía,
un agua mansa de acequia me devuelve
lo que guardo de ti para ayudarme
a llegar hasta el fin de cada día.


De "Los trabajos perdidos"


jueves, 16 de diciembre de 2010

Silvia Tomasa Rivera / Camino de tierra


Chíchira
21 de febrero de 2008
Fotografía de Triunfo Arciniegas

Silvia Tomasa Rivera
CAMINO DE TIERRA

En el camino de tierra está la luz
luna de siempre que habitan los fantasmas.
A veces escarcha, humedad de trigales.
El hombre solo va,
capoteando un brillo de serpiente.

Es la noche en la tierra
en el campo verdoso e infinito
es un pájaro muerto por el hambre:
escopeta cargada de silencio.
Mismo dolor de siempre, ya sin hora.
El hombre a tientas va
con la capa de espinas en sus plantas.
¿Quién no olvida el morir, quién
se lo calla?
Eco sin grito, piquete de alacrán,
con la lengua entumida mira el tiempo.

Mira el tiempo lo mismo que el abismo
como el agua corriendo entre sus piernas,
puente de piedra, fuerte en madrugada
fuga de sangre, aullido.
No se sabe de balas ni de espadas
Nada más los aviones dejan huella
y un ruido sordo sobre los techos
otra vez y apenas construidos
entre aires de ceniza.

Es hora de empezar,
la madrugada se hunde entre los poros
la paloma despierta,
una mano de lágrima la encubre.
Aquí no pasa nada
sólo los chupamirtos entorpecen
el murmullo del agua. 

Sólo si llega el sol habrá noticias
antes nada.

Las muchachas ahora se dispersan
en sus manos sostienen
el cántaro del sueño:
vayan juntas, les gritan
con una sola voz que ellas conocen.
Pero no tienen miedo las muchachas
porque el aire les sobre
porque la muerte —a veces— ni mirarla.


Lea, además
BIOGRAFÍA DE SILVIA TOMASA RIVERA


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith / Nunca quise matar a nadie, aunque no soy una santa

Patricia Highsmith

"Nunca quise matar a nadie, 

aunque no soy una santa"


Patricia Highsmith no sabía nada de fútbol americano pero sí de asesinatos. Eso permitió a la escritora tejana escrbir un lúcido y reciente análisis sobre el caso O. J. Simpson, el doble asesinato cometido por la megaestrella del deporte. Y su conclusión fue afilada como un cuchillo y tan irónica como las mejores páginas que salieron de su pluma: Simpson mató a su esposa y al amante de ésta, pero su propia imagen le ha devorado y se ha apoderado de él de tal forma que no cree que lo hiciera. "Es el mismo tipo de esquizofrenia que afectó al principio a tantos de sus admiradores y tal vez siga afectando a muchos: séncillamente no me lo creo porque no quiero creerlo", escribía Highsmith en junio pasado. en un artículo publicado por EL PAÍS.La veterana novelista conocía bien los mecanismos que conducen al crimen. En, una entrevista concedida a la publicación alemana Der Spiegel, Highsmith asociaba "una cierta debilidad de carácter, en combinación con la tentación" como los ingredientes que pueden llevar a una persona a matar a otra. No pensaba que dentro de cada ser humano se esconda un asesino. "Nunca sentí el impulso de matar a nadie, ni siquiera el deseo de que alguien muriera, aunque no soy una santa", reflexionaba en la misma entrevista.

Patricia Highsmith
Highsmith no ha vivido para asistir al espectáculo del juicio de O. J. Simpson, pero probablemente no le hubiera prestado atención. Tom Ripley, la más conocida de sus criaturas literarias, nunca tuvo que sentarse en el banquillo sencillamente porque nunca le cogieron. No es que a Highsmith la justicia le importase un comino, como insinuaba el entrevistador de la revista germana, sino que lo que realmente le interesaba de los criminales era "si tenían o no sentimientos de culpa". "Naturalmente, está bien que la justicia siga su curso", razonaba, "pero con demasiada frecuencia un abogado hábil puede salvar el cuello de un culpable o una culpable". '
Tal vez por eso Higlismith sentía más cariño por criminales como el Raskólnikov de Crimen y Castigo, el asesino. de mujeres creado por Dostoyevski. "Raskólnikov no se preguntaba si podía matar o no. Se preguntaba si las vidas humanas tienen valores distintos o si todas las vidas valen lo mismo", explicaba.
Pese a que en sus declaraciones decía qué seguiría el desarrollo del caso Simpson, parecía evidente que se trataba de un gesto de amabilidad. Una nueva novela que tenía entre manos, su gato y su jardín iban a tenerla ocupada. Además, ella nunca hubiera escrito una novela con un asesinato como el cometido por O. J. Simpson: "Ripley nunca hubiera dejado tantas pistas".





martes, 14 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith / En la claustrofia de una zona minada


Patricia Highsmith

En la claustrofobia de una zona minada

La primera ocasión en que vi a Patricia Highsmith fue con motivo de un ahora lejano Festival de Cine de San Sebastián; en el desayuno se sentó en la mesa contigua a la mía, encendió un prominente habano y pidió a un estupefacto camarero bourbon y café. La última, en abril de 1987, se debió a que la novelista daba una conferencia en Lérida y yo la presentaba. Cenamos juntos, tomamos unas copas y se mostró extraordinariamente divertida; gracias a este encuentro averigüé que, antes de escribir Extraños en un tren, se había ganado la vida escribiendo guiones para tebeos de superhéroes, a veces con destino a Capitán Marvel, pero sobre todo en el marco de la serie The Black Terror, cuyo protagonista era un boticario que había logrado fuerza. excepcional gracias a una fórmula química de propia invención."Leer una novela de Patricia Highsmith es como tomar el té con una peligrosa bruja" sentenció, una vez, un crítico. Y es obvio que las obras de Higlismith desprenden un cierto hechizo, quizá porque su enfoque de la novela criminal renuncia a usos y costumbres del género y, en cambio, revela influencias de escritores como Henry James y Dostoievski.
Con relación a buena parte de los libros de Dostoievski, la escritora comentó que "se les llamaría libros de suspense si fueran publicados ahora por primera vez". Sin embargo, rechazaba que se la catalogase como una novelista de género criminal; una actitud, por cierto, en que la habían antecedido autores tan característicos de la novela negra como James M. Cain, Horace McCoy y David Goodis. La causa de esta postura residía obviamente en el escaso prestigio de la narrativa sobre el crimen en los círculos literarios y en los ámbitos de la denominada alta cultura.
Psicología criminal
Queda claro, en cualquier forma, que los más elevados escalones de la novela negra integran verdadera creatividad literaria y que casi siempre se ha situado a Highsmith en ellos. La novelista surgió precisamente de una concreta tendencia del género de psicología criminal plasmada por escritoras, que se desarrolló en los años cuarenta.
En la globalidad de esta aproximación femenina al universo del crimen había más violencia interior que exterior, destacaba la influencia del psicoanálisis, aparecían con notaciones de horror ante los acontecimientos relatados y subyacía un romanticismo neogótico. Highsmith se distanció por medio de una fría disección de los sentimientos individuales y de un manifiesto desinterés por las veleidades románticas. Resulta curioso constatar que, mientras la creadora de Tom Ripley escribía sus primeras novelas, avanzaba en la narrativa negra una corriente de novelistas masculinos que se caracterizaba por todo lo contrario, el recurso al lirismo.
Calificada abusivamente como reina de la novela negra (un título que se debería atribuir más bien a Dorothy B. Hughes), Highsmith ha fascinado por el encanto diabólico de sus mundos claustrofóbicos, donde las psicologías criminales de los personajes hacen patentes no pocas ambigüedades, y por su subterránea y permanente insinuación de que nuestra sociedad está minada por toda clase de explosivos.






lunes, 13 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith / La dama que miraba el mundo como nadie


Patricia Highsmith

La dama que miraba el mundo como nadie


Patricia Highsmith, que fue una gran fumadora, tomó un Gitanes y yo saqué mi encendedor y me apresuré a darle fuego. En el momento. en que la llama se aproximaba, la Highsmith mantuvo el pitillo en, la mano y, en su lugar, acercó los labios al fuego. Casi la abraso.Cosas así le ocurrían a la autora de El diario de Edith, cada vez que tenía que enfrentarse con desconocidos, sobre todo, periodistas. En aquella ocasión, la única vez que la entrevisté, corría el verano del 83 y ella se encontraba en San Sebastián para participar en unas conversaciones sobre cine y novela policiaca.
El gag del cigarrillo sirvió para que me recibiera al día siguiente, y así fue como me presenté en el hotel, poco después de las diez de la mañana. A esa hora, Highsmith había olvidado la relativa soltura a la que habíamos llegado la noche anterior tras una serie de copas, y se la veía literalmente aterrada, al mismo tiempo que incapaz de retroceder era demasiado gentil. Pero estaba arrepentida de haberme hecho una promesa y la única: manera que tenía de expresarlo era mostrándose torpe.
De modo que me dejó entrar, pero se hizo un lío con la puerta de la habitación y la del armario, y casi acabó metida dentro de este último. Salió, por fin, entre resoplidos, y entonces tropezó con la cama. Cuando recuperé la calma tuvo una idea: fue a por una botella de bourbon, puso dos copas de las de agua sobre la mesa y preguntó:
"¿Bebe usted por las mañanas?. Yo miré el reloj de soslayo y luego la miré a ella. "Desde luego". Y funcionó.
No era la escritora la única azorada. El apuro que a uno le producía encontrarse ante Patricia Highsmith procedía del hecho de saberse bajo la mirada de una mujer que escudriñaba como nadie la naturaleza humana. Su obra no fue escrita sólo a mano o a máquina, la construyó también con la ayuda de un bisturí. Soplaba sobre lo cotidiano hasta que la brillante superficie de sentimientos convencionales y lugares comunes desaparecía, para mostrar el enrevesado mecanismo que forman la mentira y la codicia, el miedo y la frustración, y todas las emociones que cualquier hijo de vecino esconde a los demás. Fue emarcada como autora de novela negra, pero el crimen era sólo una excusa para arrancar las múltiples capas de cebolla que cubren los móviles, que eran su verdadero tema. Creaba un mundo a partir de las motivaciones de sus personajes, se llamaran Ripley -en cierto modo, sualter ego: le dotó del encanto, la seguridad y la impunidad que ella hubiera querido poseer-, Edith o Bruno, el inolvidable psicópata deExtraños en un tren.
Amante de los gatos y de la soledad, pero profundamente interesada en los demás. Feminista y algo perversa. Nadie nos mirará nunca como lo hizo esta dama.



domingo, 12 de diciembre de 2010

Patricia Highsmith dejó al editor tres manuscritos inéditos

Patricia Highsmith,1977
Foto de Liselotte Erben



Patricia Highsmith dejó sobre la mesa 

de su editor suizo tres manuscritos inéditos

La escritora norteamericana será incinerada en una ceremonia íntima

Patricia Highsmith escribió hasta el último momento. En los próximos días saldrá a la venta en ocho idiomas uno de sus últimos libros, Small G. un idilio de verano, que comienza con un crimen. La reina de la novela policiaca, metódica y disciplinada como buena profesional, dejó en la mesa de su editor, Daniel Keel, sus tres últimos manuscritos: una recopilación de sus dibujos -paisajes, retratos y gatos-, una serie de relatos y un libro de ensayos. La que fuera una de las voces más personales del genero negro será incinerada en un lugar no revelado en una ceremonia familiar.
Enferma de leucemia desde hace tiempo, llevó su padecimiento como otro elemento más de su vida cotidiana. Sólo se lamentaba de sentirse débil o tener que ir al hospital a hacer se una transfusión de sangre, aseguró ayer una vecina y amiga de la escritora.Sólo un grupo de amigos más íntimos, los que la divertían y a los que gustaba hacer reir", darán el último adiós en privado a las cenizas de Highsmith en Tejna, adonde llegó hace casi trece años en compañía de sus gatos y en busca de los dos únicos vecinos que soportaba: la naturaleza y el cielo. Para mediados de marzo aseguró su editor, se prepara un homenaje público a la escritora.
Discreción
De la escritora norteamericana se puede decir que murió tan discretamente como había vivido. La reserva y la privacidad fueron dos constantes de esta gran escritora americana, aseguró ayer su editor.
Aunque sus novelas no son autobiográficas, "a través de sus libros se puede encontrar su alma", dice Keel, quien se mostró profundamente afectado por la muerte de la escritora, con la que mantenía una larga amistad.
Sus personajes, aparentemente ciudadanos normales, sabían despertar en el lector la inquietud de que tras un rostro inofensivo podía estar escondido un criminal. El editor simplemente cita una frase de Highsmith para entender mejor a la autora de Extraños en un tren: "Hay demasiadas mentiras en este mundo sucio y la gente trata de mirar hacia otro lado para no ver las profundas verdades. Por ello admiro a las personas que hacen algo bueno sin dudar".
La muerte de la creadora de Ripley conmocionó Tejna, el pueblo de 500 habitantes donde vivía. Según Ingeborg Lüscher, una de sus escasas amigas entre el vecindario, a Highsmith "sólo le interesaba escribir. Era un genio que quería anteponer su creatividad a todo lo demás".
Highsmith y Lüscher se veían a diario y hablaban, pero nunca de cosas relacionadas con sus trabajos -ésta última también es artista- "Simplemente de las cosas prácticas de la vida como enviar un documento por correo rápido o de las rosas que había que cortar en el jardín". Y es que la vida de la escritora americana "era escribir y no socializar".