jueves, 17 de septiembre de 2026

Murió Griselda Gambaro, la escritora y dramaturga que revolucionó el teatro argentino


Murió Griselda Gambaro, la escritora y dramaturga que revolucionó el teatro argentino

Murió Griselda Gambaro a los 98 años. (Gentileza Clarín/Foto: Hernán G. Rojas)


Murió Griselda Gambaro, la escritora y dramaturga que revolucionó el teatro argentino


La autora, que sentó las bases para el nuevo código del teatro argentino, será velada y luego trasladada al Cementerio de la Chacarita.


15 de septiembre de 2026 a

La cultura nacional despide a una de sus figuras más trascendentes e indispensables. La escritora y dramaturga Griselda Gambaro murió a los 98 años en Buenos Aires, apenas dos meses después del deceso de su esposo, el destacado escultor Juan Carlos Distéfano, con quien compartió su vida desde 1955 y tuvo dos hijos.

Su partida marca el cierre de una trayectoria excepcional que se consolidó a lo largo de seis décadas, transformó los códigos del teatro en la Argentina y abrió paso a nuevas generaciones de dramaturgas en un universo tradicionalmente masculino.

Los primeros pasos para encontrar su vocación

Nacida el 28 de julio de 1928 en el barrio porteño de La Boca, Gambaro creció en el seno de una humilde familia de inmigrantes compuesta por su madre, su padre y cuatro hermanos.

Desde muy pequeña desarrolló una profunda fascinación por la lectura, la cual ejercía en secreto, ya que “la cultura no era para la gente con problemas de subsistencia, con muchos hijos”.

Tras completar la escuela primaria en el mismo barrio y la secundaria en Barracas, tomó la determinación de no ingresar a la universidad a estudiar Letras para preservar su tiempo libre dedicado a la creación literaria.

Para sostenerse, trabajó como secretaria en la editorial Espasa Calpe y en el club Independiente, además de prestar labores en la biblioteca socialista Sociedad Luz, donde afianzó su formación leyendo piezas de autores clave de la dramaturgia universal, desde Antón Chéjov e Henrik Ibsen hasta Luigi PirandelloEugene O'NeillArmando Discépolo y Florencio Sánchez.

De la ruptura en el Di Tella a la consolidación artística

Su carrera comenzó en la narrativa con la publicación en 1963 de Madrigal en ciudad, premiada por el Fondo Nacional de las Artes.

Dos años más tarde, su volumen de cuentos El desatino obtuvo el premio Emecé, marcando el preludio de su salto al escenario.

Griselda Gambaro tenía 98 años.
Griselda Gambaro tenía 98 años. (Instagram)

Ese mismo año de 1965, la adaptación teatral de El desatino se estrenó en el Instituto Di Tellabajo la dirección de Jorge Petraglia, desatando una intensa controversia en el ámbito cultural. La pieza rompió con el realismo social imperante e introdujo un lenguaje de vanguardia que distanció a la autora del molde costumbrista.

Aquel debut dio inicio a un período prolífico en el que vieron la luz producciones emblemáticas como Las paredesLos siameses y El campo, piezas donde expuso los mecanismos de la opresión, el poder y la violencia social.

Censura, exilio en España y regreso triunfal

El compromiso ético de Gambaro la convirtió en blanco de la persecución durante la última dictadura militar, período en el que su nombre incluido en las listas negras del régimen.

En 1977, un decreto del gobierno de facto prohibió la circulación de su novela Ganarse la muerte tras calificarla de contraria al orden social y familiar, situación que la obligó a exiliarse junto a su familia en Barcelona. Aquel alejamiento le dificultó la escritura teatral al sentirse privada del contacto directo con su público.

A su regreso al país a comienzos de los años 80, la autora se sumó de manera activa al movimiento de Teatro Abierto con la obra Decir sí.

Poco después estrenó La malasangre, una de sus creaciones más aclamadas, donde retrató el autoritarismo a través de una trama ambientada en la época rosista.

En las décadas posteriores, mantuvo una constante producción dramática con títulos como Antígona furiosaLa señora MacbethQuerido Ibsen: soy Nora y El don, además de plasmar en su novela El mar que nos trajo la memoria de la inmigración italiana basada en sus propios antepasados.

Pionera absoluta, en 2005 se convirtió en la primera mujer en brindar el discurso inaugural de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, hito que repetiría en 2010 en la Feria de Fráncfort en representación de las letras argentinas.

Distinguida como Ciudadana Ilustre y galardonada con múltiples premios Konex, Gambaro eligió transcurrir sus últimos años en la tranquilidad de su casa en Don Bosco, donde redactaba sus manuscritos a mano mientras cuidaba con dedicación de su jardín.

LA VOZ


No hay comentarios:

Publicar un comentario