sábado, 24 de abril de 2021

Italo Calvino / La distancia de la luna


 Italo Calvino

La distancia de la luna


Hubo un tiempo, según Sir George H Darwin, en que la Luna estaba muy cerca de la Tierra. Las mareas fueron poco a poco empujándola lejos, esas mareas que ella, la Luna, provoca en las aguas terrestres y en las cuales la Tierra pierde lentamente energía.

viernes, 23 de abril de 2021

Italo Calvino / La aventura de un viajero




Italo Calvino
La aventura de un viajero 



      Federico V., que vivía en una ciudad de Italia septentrional, estaba enamorado de Cinzia U., residente en Roma. Cada vez que sus ocupaciones se lo permitían, tomaba el tren a la capital. Habituado a una estricta economía de su tiempo, tanto en el trabajo como en el placer, viajaba siempre de noche: había un tren, el último, poco frecuentado —salvo durante las fiestas— y Federico podía tenderse en el asiento y dormir.

Destrucción de la naturaleza y melancolía irónica / “Marcovaldo” y otros relatos de Italo Calvino





Destrucción de la naturaleza y melancolía irónica:

“Marcovaldo” y otros relatos de Italo Calvino

Elizabeth Sánchez Garay

Centro de Investigaciones en Ciencias, Artes y Humanidades de Monterrey, A.C. (CICAHM)

Resumen: Es una constante en los relatos y ensayos de Italo Calvino la nostalgia por el elemento natural, como algo que se ha poseído una vez y se ha perdido en el camino. Es la suya una añoranza etérea, no definida; una melancolía que surge del hombre de la ciudad que reconoce, con algo de culpa, su incapacidad de apreciar a la naturaleza.

Un estudio comparativo del experimentalismo de Italo Calvino y Julio Cortázar en París

 


Un estudio comparativo del experimentalismo de Italo Calvino y Julio Cortázar en París

A Comparative Study of Italo Calvino’s and Julio Cortázar’s Experimentalism in Paris 



28 Abril 2016

Resumen:

Este artículo analiza un cambio en la historia de la escritura experimental durante el cual la experimentación literaria dejó de estar circunscrita por las vanguardias históricas y adoptó aproximaciones más democráticas, lúdicas e inclusivas a la experiencia textual: lo que llamo un experimentalismo. Con el fin de ilustrar este cambio exploro algunas de las obras de Italo Calvino y Julio Cortázar escritas en París durante los años sesenta y principios de lo setenta, incluyendo Historias de cronopios y famas (1962), Rayuela (1963) y 62: Modelo para armar (1968) de Cortázar, y Le cosmicomiche (1965) e Il castello dei destini incrociati (1969) de Calvino. Pongo especial atención a su colaboración, La fosse de Babel (1972), puesto que combina sus previos experimentalismos y es clave para entender el cambio que teorizo. Esto me permite presentar un estudio comparativo de los escritos experimentales de Calvino y Cortázar en la París-Babélica de la posguerra, donde otros grupos de neo-vanguardia como los escritores del nouveau roman publicaban novelas innovadoras y los miembros del Oulipo exploraban la potencialidad de las constricciones textuales. Esta comparativa proporcionará un entendimiento del contexto experimental de estos dos autores a la vez que retomará una revisión de sus sentidos teóricos y críticos.

jueves, 22 de abril de 2021

Maria Callas / Una tragedia griega de drogas y abusos

 


Maria Callas, una tragedia griega de drogas y abusos

Cartas inéditas descubren que Aristóteles Onassis, su gran amor, usó sustancias para tener sexo con ella, fue chantajeada por su madre y estafada por su marido


Maite Nieto
Madrid, 12 de abril de 2021

Maria Callas fue un mito, la gran dama del bel canto, y también la protagonista de una de las historias de amor más tormentosas de los últimos tiempos a la que muchos atribuyen la debacle de una carrera que solo había hecho que ascender. Cuando el millonario armador griego Aristóteles Onassis se cruzó en su camino y, como ella misma dijo, la hizo sentirse “la reina del mundo con su irresistible picardía”, la convirtió también en “un animal domesticado”. Estas declaraciones no son nuevas y pertenecen al documental Maria by Callas: In her own words, de Tom Volf que se presentó en 2017. Pero que los recovecos de la vida de la diosa de la ópera no tienen fin y, como buen ídolo que se precie, la búsqueda de nuevos datos sobre ella lleva una y otra vez a nuevos descubrimientos, es un hecho.

Lyndsy Spence se ha pasado los dos últimos años de su vida examinando tres colecciones distintas de material sobre Maria Callas que nunca había visto y su investigación ha dado lugar a una nueva biografía sobre la cantante, Cast a diva: The hidden life of María Callas que, como su título indica, indaga en su vida más escondida. Entre las revelaciones de este nuevo libro hay lugar para las sorpresas pese a lo mucho que se ha escrito sobre Callas. Y el resumen es que ella, que interpretó tantas tragedias griegas sobre el escenario, vivió una aún mayor en su vida real. Del dolor que experimentó tras enamorarse perdidamente de Onassis y terminar por darse cuenta de que no la amaba a ella “sino a lo que representaba”, se ha dado cumplida cuenta. Pero en ningún momento se ha publicado que el armador griego llegó a drogar a la soprano para poder tener sexo con ella.

Maria Callas / Una vida breve de largos logros

 

Maria Callas


Maria Callas, una vida breve de largos logros

Las más importantes grabaciones en vivo de la diva se reeditan con motivo del 40º aniversario de su muerte, que se conmemora este sábado. Su voz moldeable, intuición escénica y mímesis con los personajes la hicieron única en su arte


Luis Gago
Madrid, 15 septiembre de 2017

Sus obras sobreviven a los genios, y el sustantivo cuadra a la perfección con Maria Callas, una cantante de vida breve y logros largos que, en muchos sentidos, revolucionó el mundo de la ópera en unos años dorados para el género, que conocieron una enorme profusión de grandes voces y personalidades descollantes. Sin embargo, su arte y su fama —en igual medida— trascendieron fronteras con un ímpetu único y cuatro décadas después de su muerte su nombre sigue simbolizando, quizá como ningún otro, el poder de la ópera para expresar y transmitir emociones inexpresables e intransmisibles de ningún otro modo. ¿Por qué?

Los diez mandamientos de Maria Callas

 

Maria Callas

Los diez mandamientos de Maria Callas

Cuarenta años después de su muerte, la diva sigue siendo una figura vigente, contemporánea, arrebatadora

RUBÉN AMÓN

Madrid, 17 de septiembre de 2017


Maria Callas (1923-1977) era un animal escénico. Quiere decirse que limitarse a escucharla restringe el fenómeno arrebatador que representó ella misma sobre la tarima, aunque semejante evidencia no contradice que sus grabaciones, en vivo y en estudio, constituyan una experiencia dionisiaca y un hito cultural que sobrevuelan el 40 aniversario de su muerte. Estos son sus diez mandamientos. O, al menos, diez de ellos, pues la versatilidad de Maria Callas explica el apodo de la “absoluta” y justifica una trayectoria descomunal.

miércoles, 21 de abril de 2021

Hemingway / Ahora que me acuesto


Ernest Hemingway
Ahora me acuesto



Aquella noche estábamos acostado en el suelo de la habitación y se oía comer a los gusanos de seda. Los gusanos de seda se alimentan con hojas de morera y puede oírseles toda la noche, comer y hacer ruidos con ellas. Yo no quería dormir porque vivía hacía mucho tiempo sabiendo que, si cerraba los ojos alguna vez en la oscuridad y me dejaba llevar, mi alma saldría de su cuerpo. Había estado así durante mucho tiempo desde que una vez estallé en la noche y la sentí separarse y alejarse de mí, y luego volver.  Trataba de no pensar en ello, pero por la noche empezaba a sentirlo en el momento en que me iba a dormir y sólo podía detenerlo haciendo un gran esfuerzo. Y aunque ahora estoy bastante seguro de que no puede haberse separado de mí, aquel verano no estaba dispuesto a correr el riesgo de hacer el experimento.

Hemingway / Una carrera de persecución

 



Ernest Hemingway

Biografía

Una carrera de persecución 


A Pursuit Race by Hemingway

      William Campbell mantenía una carrera de persecución con un espectáculo de variedades desde Pittsburgh. En una carrera de persecución, en las carreras de bicicletas, los corredores salen a intervalos iguales uno tras otro. Corren muy deprisa porque generalmente la carrera se limita a una distancia breve, y si pierden velocidad otro corredor que vaya detrás y mantenga el ritmo acabará cogiéndolos. En cuanto un corredor es adelantado queda fuera de la carrera y debe bajarse de la bicicleta y salir de la pista. Si ninguno de los corredores es atrapado, el ganador de la carrera es el que se ha acercado más al otro. En la mayor parte de las carreras de persecución, si hay solo dos corredores, uno de los dos es adelantado al cabo de diez kilómetros. El espectáculo de variedades pilló a William Campbell en Kansas City.

Hemingway / Un cuento trivial

 

Ernest Hemingway

Biografía

Un cuento trivial



      De modo que comió la naranja lentamente, escupiendo las semillas. Afuera, la nieve se transformaba en lluvia. Dentro, la estufa eléctrica parecía no dar calor y levantándose de su escritorio, se sentó al lado de ella. ¡Qué bien se estaba! ¡Esto era vivir!

Hemingway / Hoy es viernes

 


Ernest Hemingway
Hoy es viernes


Today is Friday by Hemingway


    Tres soldados romanos se hallan en una taberna a las once de la noche. Hay toneles en torno a la pared. Tras la barra de madera hay un tabernero hebreo. Los tres soldados romanos están un poco trompas:

      SOLDADO PRIMERO: ¿Has probado el tinto?
       SOLDADO SEGUNDO: No, no lo he probado.
       SOLDADO TERCERO: Pues más vale que lo pruebes.
       SOLDADO SEGUNDO:Muy bien, George, tomaremos una ronda de tinto.

martes, 20 de abril de 2021

Hemingway / Un idilio alpino



Ernest Hemingway

Biografía

Un idilio alpino 

An Alpine Idyll by Hemingway

      Incluso a primera hora te acalorabas cuando bajabas al valle. El sol derretía la nieve de los esquís que cargábamos y secaba la madera. Era primavera en el valle, pero el sol calentaba mucho. Íbamos por la carretera de Galtur cargando nuestros esquís y nuestras mochilas. Cuando pasamos junto a la iglesia, acababa de terminar un funeral. Le dije: Grüss Gott al sacerdote cuando pasó a nuestro lado saliendo del cementerio. El sacerdote nos saludó inclinando la cabeza.

Hemingway / Una simple pregunta

 


Ernest Hemingway

Biografía

Una simple pregunta




      Fuera, la nieve estaba más alta que la ventana. La luz del sol se filtraba por el cristal y daba en un mapa clavado a la pared de pino de la cabaña. El sol estaba alto y la luz entraba por encima de la capa de nieve. A lo largo del lado abierto de la cabaña habían cavado una trinchera, y el sol, en días claros, daba en la pared y reflejaba el calor en la nieve, ensanchando la trinchera. Era finales de marzo. El comandante estaba sentado a una mesa apoyada contra la pared. Su asistente estaba sentado a otra mesa.

Hemingway / Diez indios

 


Ernest Hemingway

Biografía

Diez indios 



      Después de un Cuatro de Julio, Nick, que volvía a casa ya tarde en la gran carreta de Joe Garner tras haber estado en el pueblo, vio a nueve indios borrachos junto a la carretera. Se acordaba de que eran nueve porque Joe Garner, que era el que conducía a la luz del crepúsculo, paró los caballos, saltó a la carretera y sacó a un indio a rastras de la rodada. El indio estaba dormido, boca abajo en la arena. Joe lo arrastró hasta los matorrales y regresó a la carreta.

lunes, 19 de abril de 2021

Fran Ferriz / El dibujante que crea mundos para Ridley Scott




El dibujante que crea mundos para Ridley Scott

Fran Ferriz se curtió diseñando muñecos y empezaba a autoeditarse sus cómics cuando Hollywood le llamó.



Laura Fernández
13 de abril de 2021


El lugar en el que descuelga el teléfono es un coche. Hay una lata de coca-cola zero junto a la palanca de cambios y un puñado de asientos vacíos a sus espaldas. No está viajando a ninguna parte. Está detenido en una calle de Alicante, en algún lugar entre su viejo mundo y el nuevo. En el viejo mundo, Fran Ferriz (Villena, 41 años) era un diseñador de juguetes. Oh, también era muchas otras cosas. Era, por ejemplo, uno de los 200 mejores ilustradores del planeta, según una revista llamada Lürzer’s Archive. Un comprador compulsivo de libros sobre pintores. El chaval que una vez no había hecho otra cosa que emborronar libretas con dibujos de Son Goku. El niño que había visto a su padre fingirse Ibáñez para crear sus propias historietas de Mortadelo y Filemón para que los tebeos que les compraba no se acabaran nunca. ¿Y qué es en el nuevo? En el nuevo es algo llamado senior concept artist. ¿Que qué es un senior concept artist? Oh, alguien que diseña mundos. Uno, en su caso, muy concreto. Pero uno del que no puede hablar porque el tipo que va a hacerlo encierra sus guiones en cajas fuertes y luego los despedaza para que nadie sepa de qué va lo que sea que está creando. Uno de los grandes: Ridley Scott. Pero ¿cómo llega la persona que diseñó Jaggets —suerte de ochentera panda de chicas en pañales— y que últimamente ilustraba las novelas de Juan Gómez-Jurado a los títulos de crédito de la próxima (y misteriosa) producción del director de, qué demonios, Thelma y Louise, Blade Runner y Alien?

Ana de Armas / La actriz que da la espalda a Hollywood y a Ben Affleck

Ana de Armas

 

Ana de Armas, la actriz que da la espalda a Hollywood y a Ben Affleck

La intérprete hispano-cubana, pendiente de dos grandes estrenos como ‘chica Bond’ y en el papel de Marilyn Monroe, huye de los cánones de la industria del cine y de ahí su ruptura con el actor

Maite Morante

Madrid, 23 de enero de 2021


Una imagen tamaño real de una Ana de Armas de cartón en la basura de la casa de Ben Affleck en Los Ángeles, California, ha dado la vuelta al mundo (y a Internet) esta semana. Se trataba de una campaña publicitaria que la actriz guardaba desde hace unos meses en la casa del actor, donde se instaló este verano. Junto al protagonista de Batman ha vivido la intérprete hispano-cubana este tiempo de pandemia que le ha impedido viajar a su Cuba natal. Ahora, después de que los actores hayan decidido terminar su noviazgo tras un año de relación, De Armas —la real y la de cartón— busca su sitio.

‘Nueve semanas y media’ / Historia de un rodaje que sobrepasó todos los límites



‘Nueve semanas y media’: historia de un rodaje que sobrepasó todos los límites

Bofetadas y ataques de pánico: cómo una de las películas más exitosas de los ochenta casi acaba con Kim Basinger


Kim Basinger salió llorando de su prueba de casting para Nueve semanas y media (1986). Tras llamar a su agente para gritarle que había sido la peor experiencia de su vida, que se sentía humillada y que no quería saber nada de esa película, condujo hasta su casa sin parar de llorar. Pero al llegar se encontró 24 rosas rojas esperándola con una nota firmada por el director de la película, Adrian Lyne (Inglaterra, 1941), y su coprotagonista, Mickey Rourke (Nueva York, 1952). El juego perverso acababa de empezar, fuera y dentro de la pantalla.

domingo, 18 de abril de 2021

Liberan a cineasta iraní que estaba encarcelado

 

Keywan Karimi


Liberan a cineasta iraní 

que estaba encarcelado

DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) - Un galardonado cineasta iraní fue puesto en libertad tras estar encarcelado cinco meses por su trabajo y dijo el domingo que no sabe si es que volverá a hacer películas en la república islámica.

Keywan Karimi dijo a The Associated Press que salió en libertad antes de cumplir su sentencia completa de un año de cárcel y que gracias a la presión internacional evitó los 223 latigazos que eran parte de su sentencia.

Cineasta iraní condenado a seis años de prisión

Keywan Karimi

Cineasta iraní condenado a seis años de prisión

Las películas de Keywan Karimi retratan las penurias de la vida moderna y la expresión política en la República Islámica.





14 de octubre de 2015

Un cineasta iraní cuya obra retrata las penurias de la vida moderna y la expresión política en la República Islámica ha sido condenado a seis años de prisión debido a sus filmes.

La condena de Keywan Karimi es similar a los castigos que han sufrido otros artistas y periodistas en Irán, al tiempo que su gobierno moderado busca la distensión con los países occidentales en materia nuclear. El caso pone de relieve tanto los turbios límites de la libertad de expresión como el poder que conserva el sector más intransigente en el país.

Italo Calvino / La aventura de un automovilista



Italo Calvino
La aventura de un automovilista

Italo Calvino / L’avventura di un automobilista


      

Apenas salgo de la ciudad me doy cuenta de que ha oscurecido. Enciendo los faros. Estoy yendo en coche de A a B por una autovía de tres carriles, de ésas con un carril central para pasar a los otros coches en las dos direcciones. Para conducir de noche incluso los ojos deben desconectar un dispositivo que tienen dentro y encender otro, porque ya no necesitan esforzarse para distinguir entre las sombras y los colores atenuados del paisaje vespertino la mancha pequeña de los coches lejanos que vienen de frente o que preceden, pero deben controlar una especie de pizarrón negro que requiere una lectura diferente, más precisa pero simplificada, dado que la oscuridad borra todos los detalles del cuadro que podrían distraer y pone en evidencia sólo los elementos indispensables, rayas blancas sobre el asfalto, luces amarillas de los faros y puntitos rojos. Es un proceso que se produce automáticamente, y si yo esta noche me detengo a reflexionar sobre él es porque ahora que las posibilidades exteriores de distracción disminuyen, las internas toman en mí la delantera, mis pensamientos corren por cuenta propia en un circuito de alternativas y de dudas que no consigo desenchufar, en suma, debo hacer un esfuerzo particular para concentrarme en el volante.

Italo Calvino / La aventura de un bandido

 



Italo Calvino
La aventura de un bandido 



      Lo importante era que no lo detuvieran en seguida. Gim se aplastó en el vano de una puerta, creyó que los policías seguían corriendo en línea recta, pero al cabo de un momento oyó que los pasos volvían atrás, retrocedían al llegar al callejón. Salió corriendo, a saltos ligeros.

sábado, 17 de abril de 2021

Italo Calvino / La aventura de un soldado

Italo Calvino
La aventura de un soldado



      En el compartimento, junto al soldado de infantería Tomagra, se sentó una señora alta y opulenta. A juzgar por el vestido y el velo, debía de ser una viuda de provincias: el vestido era de seda negra, apropiado para un largo luto, pero con guarniciones y adornos inútiles, y el velo que caía del ala de un sombrero pesado y anticuado le envolvía la cara. Había otros lugares libres en el compartimento, observó el infante Tomagra; y pensó que la viuda elegiría uno de ellos; en cambio, a pesar de su áspera cercanía de soldado, se sentó justo allí, seguramente por alguna razón de comodidad, se apresuró a pensar el infante Tomagra, una cuestión de corrientes de aire o de dirección de la marcha.

Italo Calvino / La aventura de una mujer casada

 

Italo Calvino

La aventura de una mujer casada

      La señora Stefania R. volvía a su casa a las seis de la mañana. Era la primera vez.

      El coche no se había detenido delante del portal sino un poco antes, en la esquina. Ella misma le había rogado a Fornero que la dejase allí, porque no quería que la portera viese que mientras su marido estaba de viaje ella volvía a casa al alba acompañada de un muchacho. Fornero, apenas apagado el motor, intentó rodearle los hombros con un brazo. Stefania R. se echó atrás, como si la cercanía de su casa lo cambiara todo. Con repentina prisa salió del coche, se inclinó para indicar a Fornero que pusiera el motor en marcha, que se fuera, y echó a andar con sus pasos cortos y rápidos, la cara hundida en las solapas. ¿Era una adúltera?

Italo Calvino / La aventura de un empleado



Italo Calvino
La aventura de un empleado 


      Una vez, Enrico Gnei, empleado, pasó una noche con una mujer guapísima. Al salir de la casa de la señora, temprano, el aire y los colores de la mañana primaveral se desplegaron ante él, frescos, tonificantes y nuevos, y le parecía que caminaba al son de una música.

viernes, 16 de abril de 2021

Italo Calvino / La aventura de un matrimonio

Kim Cogan


Italo Calvino
La aventura de un matrimonio 


      El obrero Arturo Massolari hacía el turno de noche, el que termina a las seis. Para volver a su casa tenía un largo trayecto que recorría en bicicleta con buen tiempo, en tranvía los meses lluviosos e invernales. Llegaba entre las siete menos cuarto y las siete, a veces un poco antes, otras un poco después de que sonara el despertador de Elide, su mujer.
      A menudo los dos ruidos, el sonido del despertador y los pasos de él al entrar, se superponían en la mente de Elide, alcanzándola en el fondo del sueño, ese sueño compacto de la mañana temprano que ella trataba de seguir exprimiendo unos segundos con la cara hundida en la almohada. Después se levantaba repentinamente de la cama y ya estaba metiendo a ciegas los brazos en la bata, el pelo sobre los ojos. Elide se le aparecía así, en la cocina, donde Arturo sacaba los recipientes vacíos del bolso que llevaba al trabajo: la fiambrera, el termo, y los depositaba en el fregadero. Ya había encendido el calentador y puesto el café. Apenas la miraba, Elide se pasaba una mano por el pelo, se esforzaba por abrir bien los ojos, como si cada vez se avergonzase un poco de esa primera imagen que el marido tenía de ella al regresar a casa, siempre tan en desorden, con la cara medio dormida. Cuando dos han dormido juntos es otra cosa, por la mañana los dos emergen del mismo sueño, los dos son iguales.

Italo Calvino / La aventura de una bañista




Italo Calvino

La aventura de una bañista 


Italo Calvino / L’avventura di una bagnante


      Mientras se bañaba en la playa de ***, la señora Isotta Barbarino sufrió un penoso contratiempo. Nadaba en mar abierto y cuando le pareció que era hora de regresar y se volvía hacia la orilla, se dio cuenta de que había ocurrido algo irremediable. Había perdido el bañador.
      No podía decir si se le había caído en ese mismo momento, o si hacía un rato que nadaba sin él; de su nuevo dos piezas, le quedaba sólo el sujetador. Un movimiento de la cadera probablemente le había hecho saltar unos botones, y el «slip», reducido a un trapito informe, se le había deslizado por la otra pierna. Tal vez todavía se estaba hundiendo a pocos palmos de profundidad; trató de sumergirse bajo el agua para buscarlo, pero en seguida le faltó el aire y sólo vio unas confusas sombras verdes vacilando ante sus ojos.

Italo Calvino / La aventura de un lector

Italo Calvino
La aventura de un lector 


The Adventure of a Reader by Italo Calvino


      

En el cabo la carretera del litoral pasaba por la parte más alta; abajo, en el fondo del acantilado y todo alrededor, el mar se extendía hasta el horizonte alto y esfumado. También el sol estaba en todas partes, como si el cielo y el mar fueran dos lentes de aumento. Allá abajo, contra la melladura irregular de los escollos del cabo, el agua batía tranquila, sin espuma. Amedeo Oliva bajó por una rampa de peldaños empinados con la bicicleta al hombro y la dejó en un lugar a la sombra, después de poner la cadena antirrobo. Siguió bajando la escalerilla entre desmoronamientos de tierra amarilla y seca y agaves suspendidos en el vacío, e iba buscando con la mirada el pliegue rocoso más cómodo para tenderse. Llevaba bajo el brazo una toalla enrollada y en medio de la toalla, el bañador y un libro.