jueves, 5 de marzo de 2026

Jacob Elordi / Mi madre estaba empeñada en que fuera modelo o actor“

 

portada jacob elordi
Esquire



Jacob Elordi: "Mi madre estaba empeñada en que fuera modelo o actor, cualquiera de las dos, porque pensaba que ambos caminos me llevarían a convertirme en un Magic Mike”

Asistimos en exclusiva a esta íntima y sorprendente conversación entre Emerald Fennell, la directora de 'Cumbres borrascosas', y su estrella, su Heathcliff, Jacob Elordi.


Por Miranda Collinge 
Fotografía: James Harvey-Kelly 
Estilismo: Ben Schofield
24 de febrero de 2026

jacob elordi
JAMES HARVEY KELLY

Jacob Elordi: "Mi madre estaba empeñada en que fuera modelo o actor, cualquiera de las dos, porque pensaba que ambos caminos me llevarían a convertirme en un Magic Mike”

Asistimos en exclusiva a esta íntima y sorprendente conversación entre Emerald Fennell, la directora de 'Cumbres borrascosas', y su estrella, su Heathcliff, Jacob Elordi.

Por Miranda Collinge 
Fotografía: James Harvey-Kelly 
Estilismo: Ben Schofield
24 de febrero de 2026

Dado que él es una estrella de cine australiana y ella una aclamada directora británica, y que ambos son actualmente la sensación del momento en Hollywood, parece más que plausible que nuestra estrella de portada del mes de marzo, Jacob Elordi, y la directora de cine Emerald Fennell estén en usos horarios e incluso hemisferios distintos. Y, sin embargo, en una videollamada entre ambos a la que asistimos para este reportaje se hace evidente que los dos están en Londres y, parece, que a menos de dos kilómetros de distancia.

Fennell está en la oficina de Warner Bros. en Soho, en el último día de posproducción de Cumbres borrascosas, su esperadísima adaptación cinematográfica de la novela de Emily Brontë de 1847, en la que Elordi interpreta a su antihéroe, Heathcliff, y la actriz australiana Margot Robbie a su antiheroína, Cathy. Elordi está cerca de allí, en un hotel de Londres, por una razón sobre la que se muestra encantadoramente enigmático, aunque puede tener algo que ver con su comprometida interpretación del monstruo de Frankensteinen la adaptación de la novela de Mary Shelley dirigida por el director mexicano Guillermo del Toro, por la cual acaba de ser nominado, en el momento de esta conversación, a un Globo de Oro. 

Esto no supone una gran sorpresa para quienes han visto Frankenstein o han seguido la progresión profesional de este joven de 28 años, originario de Brisbane (Queensland, Australia), que creció con tres hermanas mayores en una familia cuyos padres llevaban una vida normal, alejada del mundo del espectáculo (su madre, Melissa, se ocupaba del hogar y su padre, John, era pintor de casas). Y es que, en los últimos años, Elordi ha dado un paso más allá, alejándose de sus papeles de galán adolescente de mandíbula perfecta y convirtiéndose en un actor más interesante y desafiante. Esos primeros papeles incluyeron tres películas de la franquicia de comedias románticas de Netflix The Kissing Booth (en España, Mi primer beso) y el enormemente popular (y significativamente más disfuncional) drama adolescente de HBO Euphoria, en el que volverá a aparecer este año como el deportista abusivo y manipulador Nate Jacobs. Entretanto, en 2023, Elordi interpretó a un Elvis Presley magnético y brutal en Priscilla, de Sofia Coppola, y el año pasado protagonizó la impactante adaptación televisiva de la novela ganadora del Premio Booker The Narrow Road to the Deep North, de Richard Flanagan, que en España Netflix tradujo como El camino estrecho. Pero el papel que dio un vuelco a su carrera, el que le mostró como un actor de auténtico magnetismo, aplomo e inteligencia emocional, fue Saltburndirigida por Emerald Fennell en 2023.


JAMES HARVEY KELLY
Total look de Bottega Veneta y zapatos de Church’s.

Es justo decir que Elordi tiene una deuda con Fennell por haberlo elegido para esa película o, al menos, él siente que la tiene. Este retorcido drama sigue a un estudiante becado en Oxford, interpretado por el actor irlandés Barry Keoghan, que se obsesiona con un atractivo y adinerado compañero de clase, Felix Catton, interpretado por Elordi. Saltburn mostró lo que Elordi podía hacer: satirizar con destreza, mientras seduce y convence por completo. Nacía así un nuevo protagonista masculino de altura para la industria. Mientras Fennell lo observaba en el set, tuvo una revelación: Elordi sería perfecto para encarnar a Heathcliff en el relato gótico de amor condenado de Brontë. Y después de ver la Cumbres borrascosas de Fennell, tan oscura, bella y sexi como profunda y dolorosamente romántica, no sorprende que Elordi dijera que sí rápidamente.

Hoy no hay corpiños, ni pobladas patillas a la vista. Fennell, entusiasta y ocurrente, lleva una camisa de cuadros y el pelo rubio recogido, con la raya en medio. Está combatiendo un resfriado con algo caliente que contiene una gran taza con el logotipo de Warner Bros. Elordi, tímido y sonriente, viste un jersey negro, lleva el pelo revuelto y sostiene una diminuta taza de café expreso en la mano (si hay algo por lo que se conoce a este atractivo actor, además de su muy fotografiada afición por los bolsos grandes y los relojes diminutos, es por jugar con las proporciones).

No parece que vayan a poder verse en persona esta vez, pero no importa. Resulta evidente que su vínculo personal, así como la intensa agenda promocional que tendrá la película, los llevará a compartir más de un huso horario muy pronto.

jacob elordi
JAMES HARVEY KELLY
Camisa de Emma Willis, pantalón de Versace, cinturón de Anderson’s y mocasines de Wales Bonner.

Emerald Fennell: ¿Esta es la mejor película que has visto jamás?

Jacob Elordi: Sí, y la mejor película en la que he trabajado.

Fennell: Gracias. Esta entrevista puede ser un poco inusual, porque somos dos personas que se conocen bastante y charlan a menudo, aunque nunca con público. Voy a comportarme como cuando me siento en una cena al lado de alguien que no conozco y creo que va a ser difícil de abordar. Tengo mis preguntas comodín. Por ejemplo, ¿has visto alguna vez un fantasma?

Elordi: Sí, los he visto. Vi un fantasma en Dubái.

Fennell: [Escupe el último trago de su taza] Perdón, ¿en Dubái?

Elordi: Sí, será el título de mis memorias: Vi un fantasma en Dubái.

Fennell: Es un sitio demasiado chic para albergar un fantasma.

Elordi: Es que era un fantasma chic. Viajé a Dubái con mi padre como premio por ganar el Fashions on the Fields y me llevé el pack completo de la tercera temporada de la serie Supernatural

Fennell: Espera un momento...

Mi madre estaba empeñada en que fuera modelo o actor, cualquiera de las dos, porque pensaba que ambos caminos me llevarían a convertirme en un Magic Mike

Elordi: Sí. En la Melbourne Cup, una carrera de caballos muy importante en Australia, hay un evento, llamado Fashions on the Fields, que consiste en gente, vestida con trajes elegantes y sombreros, haciendo cola para pasar con un número por delante de unos jueces. Mi madre estaba empeñada en que fuera modelo o actor, cualquiera de las dos, porque pensaba que ambos caminos me llevarían a convertirme en un Magic Mike.

Fennell: ¿Tu madre quería eso para ti?

Elordi: La historia es que los jueces eran de Home and Away [una famosa telenovela australiana estrenada en 1988]. Yo tenía unos 16 años y pensaba que si podía plantarme delante de esos jueces y deslumbrarlos con mi carisma, conseguiría un papel en la serie. El premio eran vuelos en clase business a Dubái y dinero para gastos, y gané Fashions on the Fields no una, sino dos veces. ¡Y fui a Dubái dos veces!

Fennell: ¡Así que ese es el contexto!

Elordi: Sí, ese es el contexto de mi fantasma. Así que fui a Dubái con mi padre, y cuando estaba tumbado en el sofá viendo Supernatural, me quedé dormido. Sobre las tres de la madrugada apareció una forma espectral, una especie de cosa blanca con telas. Sentí un vuelco en el estómago.

Fennell: ¿Cuánto tiempo estuvo ahí?

Elordi: Poco, lo sentí como tres segundos, pero podría haber sido un destello.

Fennell: ¿Y cambió tu visión del más allá y tu perspectiva filosófica?

Elordi: No sé si cambió mi filosofía, pero me puso bastante nervioso.

Fennell: ¿Y crees que fue un ataque o una advertencia? Igual era uno de tus bolsos gigantes... Hubo muchas presencias inquietantes mientras hacíamos Cumbres borrascosas. Una aparición detrás de otra, pero se lo ocultamos a los actores porque sois personas tan sensibles...

Elordi: Un montón de miedicas.

Fennell: Éramos un grupo muy aprensivo, nervioso y fácilmente alterable. Todos tuvimos sensaciones extrañas y parece que había motivos. Nos alojamos en hoteles preciosos de Yorkshire. En uno teníamos habitaciones contiguas Linus [Sandgren], el director de fotografía, y yo, y una noche me desperté varias veces con la sensación de que me llamaban suavemente.

Elordi: Era yo pidiendo monólogos.

Fennell: No, pero esa cosa que me tocaba la frente quería que encendiera la televisión. Era muy insistente. Y mientras, yo en mi cabeza pensaba: “Lo siento, no puedo encender la tele, que mañana tengo que levantarme muy temprano”. Al día siguiente, cuando bajé a desayunar se lo conté al equipo y Linus bajó cinco minutos después y dijo: “Me ha pasado algo muy raro. No he podido dormir porque anoche la televisión se encendía y se apagaba sola”. Este tipo de cosas pasaron a menudo, así que creo que estábamos muy en contacto con el mundo espiritual mientras hacíamos esta película. ¿Tú lo sentiste, Jacob?


Cuando la maquilladora estaba diseñando las cicatrices de los latigazos en la espalda de Heathcliff, me dijo: “Si Daniel Day-Lewis interpretara a Heathcliff, habría venido con cicatrices”. Así que yo decidí autolesionarme ese fin de semana, para demostrarle que era Heathcliff

Elordi: Sí, me pasó algo muy raro mientras rodábamos. Cuando Siân [Miller], la maquilladora, estaba diseñando las cicatrices de los latigazos en la espalda de Heathcliff, me dijo: “Si Daniel Day-Lewis interpretara a Heathcliff, habría venido con cicatrices”. Así que yo decidí autolesionarme ese fin de semana, para demostrarle que era Heathcliff. Esa noche me fui a la casa en la que me alojaba, que tenía una ducha de vapor con el pomo de latón y, sin quererlo, terminé sentado en el suelo de la ducha.

Fennell: ¿Cómo que sentado en el suelo?

Elordi: Resulta que cuando estaba haciendo Frankenstein tenía tanto maquillaje en los dedos de manos y pies por la caracterización que al final decidí dejármelo durante todo el rodaje, porque me daba pereza quitármelo. Así que con Heathcliff, que estaba cubierto de suciedad, pensé: “No voy a volver a hacerlo, voy a limpiarme bien los pies todas las noches y a ir a trabajar fresco al día siguiente”. Fui a limpiarme los pies, me eché para atrás y me quemé la espalda con el pomo ardiendo y me la destrocé. Cuando fui a trabajar el lunes tenía una quemadura de segundo grado.

Fennell: Me acuerdo. Eso fue en la primera semana de rodaje. Recibí un mensaje de Josey McNamara, el productor, que decía: “Jacob está en el hospital”. Lo primero que pensé es que habías tenido un accidente de coche o algo así, pero él me dijo que no, que te habías quemado la espalda en la ducha. ¡Podía haber empezado por ahí! ¿Fue el espíritu de Daniel Day-Lewis?

Elordi: Era Daniel Day-Lewis de verdad, en la ducha. Hablando en serio, lo que sí es cierto es que cuando llegamos por primera vez a aquellos páramos, al salir con el vestuario a esa llanura infinita sentí algo especial, casi espiritual. Estando allí se comprende el origen del libro. Se percibe.

Fennell: En definitiva, que querías ser actor con tantas ganas que te arreglaste y te emperifollaste para ir a las carreras a enseñar cacha.

jacob elordi
JAMES HARVEY KELLY
Chaqueta, camisa y pantalón de Bottega Veneta, zapatos de Church’s y joyas del propio Jacob.
jacob elordi
JAMES HARVEY KELLY
Camiseta de Wales Bonner, pantalones de Acne Studios y cinturón de Anderson’s.

Elordi: Bueno, no está tan lejos de lo que hace la gente en Hollywood. Así funcionan las cosas.

Fennell: Tienes razón, es puro teatro. Pero es curioso, porque tú eres una persona tan modesta... Cuando te vi por primera vez, para Saltburn, me intrigaste muchísimo, porque me dio la impresión de que tu espíritu y tu amor por la interpretación no acaban de encajar. ¿Cómo supiste que querías hacer esto, aun a sabiendas de las complicaciones que conlleva?

Elordi: Es que cuando era adolescente, que fue cuando subí por primera vez a un escenario, era mucho más valiente. En ese momento simplemente quería hacer algo que no fuera deporte y que me felicitaran por ello. Pero lo que me hizo querer actuar fue leer Esperando a Godot.

Fennell: ¿En serio?

Elordi: Viéndolo con la perspectiva que da el tiempo, creo que estaba teniendo una crisis existencial a los 15 años. Iba a un colegio católico en el que no entendía ni las normas ni el sistema de la escuela. Mi idea de lo acertado y lo moral no acababa de encajar. Cuando leí Esperando a Godot, me pareció una obra absurda, vacía y baladí, pero al mismo tiempo esperanzadora. Entonces comprendí que un texto podía reflejar la experiencia personal de una forma indirecta. Empecé a leer teatro, después me acerqué al cine y, más tarde, a los cineastas. Descubrí que había determinadas películas capaces de lograr lo mismo y de articular las sensaciones que yo tenía. Fue entonces cuando supe que quería formar parte de ese mundo.

Fennell: ¿Qué película recuerdas más de entonces?

Elordi: Shame, de Steve McQueen, con Michael Fassbender. Ahí fue cuando empecé a descubrir que había otra manera de hacer cine.

Fennell: A mí me pasó lo mismo con Happinessy Welcome to the Dollhouse, de Todd Solondz. Yo estaba en un internado muy restrictivo. Las únicas vías de escape que teníamos eran ver películas o leer libros subversivos. Lo maravilloso del cine y del teatro es que tienen algo de voyeurismo: son espacios permisivos, que te permiten hacer cosas. En un colegio muy estricto, el teatro es prácticamente el único momento en el que puedes decir palabrotas y tocar a otras personas. Visto con perspectiva, resulta hasta extraño el contacto físico que nos permitían.

Elordi: Demasiado.

FennellVale, así que nos conocimos por primera vez para hablar de Saltburn, pero en realidad no podía hablar del proyecto. ¿Qué recuerdas de aquella reunión?

Elordi: Pues era mi primera reunión con un director.

Fennell: Para mí sirven para comprobar si hay química.

Elordi: Habías ganado un Oscar por tu guion anterior [Promising Young Woman, la película debut de Fennell de 2020], así que era todo muy secreto.

Fennell: Era secreto, pero es que me gusta comprobar que no me voy a topar con un gilipollas en el set. Mi experiencia es que para hacer algo bueno no basta con que haya estrellas, sino que todos tienen que estar supercómodos. También me gusta asegurarme de que alguien no sea demasiado vulnerable. Cuando te conocí, Euphoria acababa de petarlo y, de repente, eras famoso. Y además el tipo de famoso más peligroso: el rompecorazones. La gente se volvía loca contigo. Y a mí me gusta asegurarme de que todo el mundo que trabaje conmigo esté en un espacio seguro para poder trabajar. No quiero trabajar con nadie que no esté bien y hay mucha gente en esta industria que no lo está. Pero en tu caso, cuando nos conocimos, me impresionó muchísimo lo encantador, listo y normal que eras. ¿Sigues siendo encantador y listo y normal? No te preocupes, no tienes por qué responder a eso.

Elordi: En realidad, ¿sabes qué te diría? Tuve un momento de bajón en el que me quedé sin energía creativa y necesitaba parar. Pero ahora me siento bastante renovado. Hace poco vi Cumbres borrascosasFrankenstein acaba de estrenarse, y estoy empezando a ver los resultados de todo ese trabajo, que surgió en un momento en el que pensé que no llevaba a ninguna parte.

Fennell: [Ríe].

En Euphoria sentía que me jugaba la vida actuando. Con Mi primer beso me pasó lo mismo. Fueron mis primeros trabajos y recuerdo estar en casa pensando: “No puedes desaprovechar ni un segundo de esta oportunidad”. Ese entusiasmo venía del deseo de ser actor. En cambio, Cumbres borrascosas es una de las primeras películas en las que he hecho cosas conscientemente y luego he podido ver el resultado 

Elordi: No, déjame explicarme: En Euphoriasentía que me jugaba la vida actuando. Con Mi primer beso me pasó lo mismo. Fueron mis primeros trabajos y recuerdo estar en casa pensando: “No puedes desaprovechar ni un segundo de esta oportunidad”. Ese entusiasmo venía del deseo de ser actor. En cambio, Cumbres borrascosas es una de las primeras películas en las que he hecho cosas conscientemente y luego he podido ver el resultado. Ahora me siento muy satisfecho al comprobarlo, al ver cómo se materializan decisiones tomadas de forma consciente. Supongo que, en el fondo, me estoy dando una palmada en la espalda, ¿no? [risas].

Fennell: Pero ¡eso está muy bien!

Elordi: La cuestión es que todo esto me hace sentir más libre y más normal, porque me ilusiona ver qué otras cosas pueden pasar en el cine. La ventaja de haber trabajado contigo dos veces es que ya he visto cómo funciona el proceso. Leí Saltburn, pero cuando vi el primer montaje de la película fue algo eléctrico. Así que, aunque no sepa cuál será el resultado final en este caso, confío en ti, me gustan tus películas, y al final casi da igual incluso que fuera la peor que hayas hecho. Porque la decisión que he tomado es personal: estoy a tope contigo. Para mí, el proceso creativo terminó cuando acabamos de rodar en los páramos. Ahora lo que toca es salir a vender la película.

Fennell: Más te vale, colega.

jacob elordi
JAMES HARVEY KELLY
Chaqueta, cinturón y pantalón de Sacai, camiseta de Dolce & Gabbana.
jacob elordi
JAMES HARVEY KELLY
Chaqueta, camisa y jersey de Miu Miu y pantalón de Acne Studios.

Elordi: ¡Totalmente! Pero para mí ya está hecha y ya ha sido un éxito. Y Margot… ¡Margot! 

Fennell: ¿Acabas de decir Margot de forma inconsciente?

Elordi: Sí, me ha salido sin pensarlo.

Fennell: No me extraña. Llevo un año viendo su cara y quiero seguir mirándola el resto de mi vida. Tiene tanto talento que parece una broma.

Elordi: El otro día, tomando unas cervezas, yo estaba esperando mi turno para que se acercara y se sentara a mi lado, mientras ella iba cambiando de sitio alrededor de la mesa.

Fennell: ¡Lo sé! Esperas que pase flotando y venga a bendecirte. Todos estamos haciendo cola, ¿no? Como con la princesa Diana estrechando manos.

Elordi: A ti te vi, por primera vez, en la oficina de LuckyChap [la empresa de Robbie, productora de Barbie, de Greta Gerwig, y Una joven prometedora].

Fennell: Así es.

Elordi: Solo recuerdo que había cosas deBarbie por todas partes. Había visto Una joven prometedora, pero todavía no había tenido la oportunidad de conocer a cineastas, y sentí que alguien apostaba por mí más allá de lo que había hecho hasta ese momento. Alguien que veía en mí a ‘un actor serio’. Tuvimos una reunión estupenda y luego me dijiste que, cuando pasara por Londres, fuera a hacer una prueba contigo en persona: a actuar de verdad, a buscar la escena, a probar distintas maneras de abordarla. Gracias a Saltburn, sentí que volvía a actuar de verdad.

Fennell: Fue la mejor audición. No sé cómo decir esto sin que resulte poco halagador, pero no tenías miedo a dar vergüenza ajena como Felix. Todos los demás entraban con un cigarrillo sin encender, estaban jodidamente lánguidos y sexis y haciendo este rollo [Retorno a] Brideshead. Tú entraste y eras como cualquier chico que conoces en una discoteca de mierda de provincias. Habías entendido de forma perspicaz que ese tipo de chicos no tienen que ser guais porque están buenísimos y son riquísimos y en realidad son un poco pardillos y no les importa. ¡Incluso hablamos mucho de que fuera realmente malo en la cama! Poder hacer eso con alguien y divertirse fue genial. Y cuando dijiste que sí a Cumbres borrascosas, ¿habías leído siquiera el guion?

Elordi: No, yo estaba en Indonesia y tú simplemente me escribiste por WhatsApp: “¿Quieres hacer de Heathcliff?”. Y yo contesté: “Sí”. Y entonces dijiste: “Genial, te envío el guion”. Eso fue todo.

Fennell: Así es como los sueños se hacen realidad. Y me enviaste una de mis fotos favoritas: una del guion de la película cubierto con tus lágrimas. Una cosa de lo más emotiva. 

Estaba sentado en el porche trasero tomando un café y cuando leí la última escena, simplemente me derrumbé. Estaba llorando sobre todo el guion y te mandé la foto. Seguro que los demás miembros del reparto tuvieron una reacción similar

Elordi: Estaba en un Airbnb en Santa Bárbara. Me fui allí para aislarme y leer el guion. Estaba sentado en el porche trasero tomando un café y cuando leí la última escena, simplemente me derrumbé. Estaba llorando sobre todo el guion y te mandé la foto. Seguro que los demás miembros del reparto tuvieron una reacción similar…

Fennell: Por eso me encanta trabajar contigo, porque eres muy honesto con tus sentimientos. Y ese era el objetivo de esta película: hacer llorar a todo el mundo, hasta que acabaran vomitando.

Elordi: La vi con mi madre la semana pasada y no debería decir esto, porque salgo yo en la película, pero me dolía la cabeza. Quería dejar de llorar y no podía. Es una obra profundamente triste, sensible y muy personal.

Fennell: ¿Estás insinuando que tengo emociones?

Elordi: Recuerdo que nos escribíamos mensajes cuando la película estaba tomando forma y cuando decidiste hacerla en Warner Bros. y rechazar una suma de dinero enorme –lo cual no es ningún secreto, está en la prensa– para que la película pudiera estrenarse en cines. Por eso, cuando dices: “¿Quieres hacer de Heathcliff?”, yo digo: “Sí”. Guillermo [del Toro] habla mucho de esto, de cómo la emoción y la belleza son indispensables ahora.

Esa experiencia de entrar en un cine abarrotado y que todos estéis llorando, sintiéndoos vulnerables, emocionados, incluso sexis, viviendo algo juntos… De eso se trata, de recuperar esa sensación. Por eso me provoca rechazo cuando alguien dice: “Yo uso ChatGPT”. Me dan ganas de decirle: “Madura, coge un bolígrafo y escribe algo. Crea algo”

Fennell: Estoy de acuerdo. Necesitamos experiencias colectivas. Después del covid, todo el mundo quiere salir y desconectar. Por eso la música de Charli [XCX] para la banda sonora es tan increíble. Todo el mundo quiere bailarla. Una de las primeras experiencias cinematográficas que tuve fue ver My Girl y me destrozó la vida. Era mi cumpleaños y tenía cinco o seis años. Yo pensaba: “¿Por qué me han hecho esto? Ver a Macaulay Culkin, el chico de mis sueños [alerta de spoiler] morir acribillado por un enjambre de abejas, mientras recuperaba el anillo de compromiso del amor de su vida?”. Es malvado. Pero desde ahí hasta Titanic, pasando por Romeo + Julieta de Baz Luhrmann o Armageddon, esa experiencia de entrar en un cine abarrotado y que todos estéis llorando, sintiéndoos vulnerables, emocionados, incluso sexis, viviendo algo juntos… De eso se trata, de recuperar esa sensación. Por eso me provoca rechazo cuando alguien dice: “Yo uso ChatGPT”. Me dan ganas de decirle: “Madura, coge un bolígrafo y escribe algo. Crea algo”.

Elordi: Hemos creado algo que ha engañado a los jóvenes y los ha hecho adictos a una nueva forma de contenido, a una nueva manera de vivir, y luego los culpamos por ello. Pero creo que acabarán dándose la vuelta y pidiendo más, porque son seres humanos y llevan millones de años de evolución, de historia y de cultura a sus espaldas: las cosas reales están en su ADN. Y cuando eso ocurra, será responsabilidad de todos asegurarnos de que haya algo ahí fuera que puedan asimilar. ¿Tiene sentido? Es una forma bastante torpe de explicarlo, pero así es como me siento ahora respecto al cine.


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JAMES HARVEY KELLY
Chaqueta de Our Legacy y camiseta de Paul Smith.

Fennell: También se trata de que puedan participar. Cumbres borrascosas implicó a unas seiscientas personas, quizá más, creando algo real desde cero. Su trabajo es de verdad, concreto y minucioso, y ahí está el placer, en poder seguir haciendo cosas.

Elordi: Es necesario reivindicar su importancia sin más.

Fennell: Porque sí. Pero, sobre todo, porque es sexi, divertido y tiene estilo.

Elordi: ¡Todo lo que quiero hacer! Sexi, divertido y con estilo.

Fennell: Después de escuchar esa historia de cómo te pusiste un traje para ganar el viaje a Dubái, quizás no sea del todo justo teniendo en cuenta lo cool que pareces siempre, pero igual es que en el fondo no eres tan cool.

Elordi: Sí.

Fennell: Pero siento que ese es el mejor lugar desde el que poder crear algo, porque significa que no tienes miedo.

Yo sí que tengo miedo. Y cuanto más mayor me hago, más nervioso me pongo. Y Cumbres borrascosas me daba miedo porque era una película grande

Elordi: Yo sí que tengo miedo. Y cuanto más mayor me hago, más nervioso me pongo. Y Cumbres borrascosas me daba miedo porque era una película grande, el equipo era grande, los decorados eran grandes…

Fennell: Sí, y además Margot es la mayor estrella del mundo y actuáis el uno frente al otro. Es muy fuerte. Algunos días llegaba al trabajo y pensaba: “Mierda, estoy al mando de esto”.

Elordi: Intento asegurarme de haber investigado a fondo antes de interpretar a un personaje, pero la verdad es que nunca es suficiente. El miedo viene de ahí: ¿habré hecho suficiente?, ¿habré leído suficiente? Porque, como decías, hay unas seiscientas personas que han puesto en esto muchísimo trabajo y esfuerzo, que han pasado meses dejándose la piel, esperando, sin ver a sus familias. Y luego llegas tú y tienes que poner tu granito de arena. Existe la presión de no estar a la altura de lo que los demás esperan de ti. Seguramente siempre sentiré un poco el síndrome del impostor al actuar, simplemente porque lo soñé con tanta intensidad que a veces parece imposible que haya llegado a suceder, que sea real.

Fennell: Para mí siempre se ha tratado de trabajar con personas y, Jacob, tú eres de las que quieren ir más allá y arriesgarse. Yo siempre quiero apretar hasta el límite, para sacar el mejor resultado posible. Pero en el punto justo: porque si presionas demasiado, lo matas, y si no presionas lo suficiente, no le sacas todo el jugo. Jacob, más allá de tu belleza y de tu enorme estatura, que no vamos a mencionar, en realidad eres un bicho raro. Te interesa meterte en terrenos incómodos, densos, oscuros, y eso es exactamente lo que es esta película. Es jodidamente romántica y, al mismo tiempo, bastante extrema. No abundan los actores capaces de hacer algo así. Y menos aún como tú.

Elordi: Eso es lo que me ha atraído toda la vida: las personas que tienen claro lo que quieren y van a por ello. 

Fennell: Bueno, ha sido un placer charlar contigo. ¡Espera, que no he podido hacerte mi última pregunta! La que hago siempre, para terminar, cuando me siento al lado de alguien en una cena. La última: ¿eres un mentiroso, un tramposo o un ladrón?

Elordi: [Hace una pausa] Un mentiroso.

Fennell: ¡Yeah!

Elordi: Mentiroso y disfrutándolo.

Fennell: Sí. Los mentirosos son los mejores.

Maquillaje y peluquería: JILLIAN HALOUSKA (The Wall Group) · Diseño de set: JOSH STOVELL (Lalaland Artists) · Sastre: NAFISA TOSH · Asistente de set: LILY MCILRATCH (Angus Whitehorn) · Asistentes de estilismo: SAMELA GJOZIELLA BACON


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