martes, 4 de noviembre de 2014

Miguel Bosé / Bosé da miedo


DE FRENTE| MIGUEL BOSÉ

“Bosé da miedo; 

como se te escape es como el demonio”

A sus 58 años mantiene a raya la dicotomía: Bosé público, Miguel privado. Publica el miércoles su disco ‘Amo’


Miguel Bosé
Foto de Bernardo Pérez

¿Cómo está?
Contento con este trabajo. Dicen que es el más Bosé desde que hice Sereno, hace 12 años. Es de temática muy variada, desde la literatura fantástica (Tolkien, Verne, Carroll) hasta las sensaciones de domingo que hay en un poema de Biedma.
Y Amo.
Habla del conocimiento, de los mundos que desde pequeño me han atrapado, haciéndome viajar e investigar.
¿Qué significa más Bosé?
Es una marca, generada después de mucho tiempo. Explicaron el premio de la Academia Latina diciendo que, antes de que entre mi voz, ya se sabe que la canción es mía.


¿Qué es ser muy Bosé para usted?
Bosé es un tipo al que le gusta renovar y estar subido en la cresta de la ola profesional. Se me parece y lo necesito. Es una forma de traducir un lenguaje interior que no podría más que ser musicalizado (o escrito). Se ve sólo desde fuera.
¿No le resulta raro hablar de usted en tercera persona?Miguel es una cosa y Bosé es otra.
¿Y quién está en el disco?
Bosé. Quien te habla ahora es Miguel intentando explicarse a Bosé, el que sube a los escenarios, el que paga las facturas. Y Miguel intenta darle un orden. Miguel es más austriaco, más milanés, más suizo, y Bosé es pura anarquía.
¿Con quién se lleva mejor?
Con Miguel. Empecé a crecer con él y acabaré con él. El Bosé que un día concluya es porque se habrá acabado, y yo seguiré con Miguel.
¿Cómo es Miguel?
Un tipo de perfil muy bajo, sin titulares, muy terrenal. Bosé da miedo, como se te escape es como el demonio, hay que tenerlo siempre ocupado.

El álbum habla de amor; es el tirano que vive escondido en la memoria
¿Saldría con él por la noche?
He salido con él; he tenido una época muy canalla en la que me dediqué sólo a salir, y durante los tres años y pico que duró no vi el sol. Cuando un día me desperté, un 12 de junio, y tomé la primera copa del día, con 33 años, dije: ¡YA! Y pasé a otra historia.
¿Fue otra persona?
Sí. Tuve que bajar a mis infiernos. Tenía una vida estructurada, pero había una parte de mi naturaleza descompensada. Descubrí algo terrorífico, fascinante, una oscuridad seria, mucha arrogancia. Cuando dije basta recobré el equilibrio.
¿Le dio miedo?
Ni siquiera cuando decidí salir. Luego, pensando con distancia, piensas que no sabes cómo no te has muerto. En situaciones límite ves la otra cara del riesgo y sientes que entre pitones eres inmortal. Es inexplicable.
Mientras confiesa eso su cara recupera su aire juvenil.
Pues probablemente, porque tengo que volver atrás y me visualizo otra vez...
¿Qué le ayudó a salir de ahí?
La saturación. Cuando corres el riesgo de que esa fiesta tome los tintes del hábito es cuando hay que dejarlo.
¿Le ayudaron los amigos?
Recuerdo aventuras amorosas, parte de mi manada. Pero la decisión fue voluntaria, quería dar salida a esta válvula. Si no, me habría comido y podrido. O hubiera estallado mal.


¿Se siente un extranjero aquí, Bosé?
No. Soy mitad español, con una parte andaluza-gitana, otra parte toledana, hay la parte madrileña, la mitad italiana, el Milán suizo..., y nací en Panamá. Español, pasto de montones de cultura.
¿Y cómo se siente aquí?
Cabreado, como cualquiera. De pronto te encuentras con una España que nunca imaginaste. En un año y medio se privatiza todo, y unos que se llaman patriotas desahucian a sus compatriotas. Es un crimen. Han creado la sociedad del que más tiene, y el que no, que se joda.
Biedma advirtió que "la vida va en serio".
Tengo 58 años, ¡ya soy un señor! Tengo a las espaldas mucho camino y cuatro hijos, fíjate lo que me queda. La vida va en serio y ahora la ves de manera diferente.



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