lunes, 25 de septiembre de 2017

Alissa Walser / Detrás del síntoma

Alissa Walser
Poster de T.A.

Alissa Walser

Detrás del síntoma

La historia del doctor Franz A. Mesmer en una novela que narra una época contradictoria de la medicina.
27/01/2012


El doctor Mesmer cree haber descubierto lo que él llama el magnetismo animal, un fluido etéreo que incide en la salud de sus pacientes. Sus colegas, abocados a distintas prácticas terapéuticas de la época, descreen de su teoría y el pueblo vienés lo hace objeto de maledicencias. Sin embargo, a Mesmer se le presenta la oportunidad de atender a una joven pianista ciega que gracias a su talento se ha ganado los favores de la emperatriz. Si la cura de su ceguera, especula Mesmer, él también llegará a ser tenido en cuenta por la soberana. 

A partir de este episodio en la vida del célebre médico (Franz A. Mesmer 1733- 1815), la escritora, traductora y también pintora alemana Alissa Walser construye su primera novela, Al principio la noche era música. En ella, María Teresa Paradis, también personaje histórico, es una joven alta y gorda oculta bajo una enorme peluca. La narración se inicia la mañana en la que Mesmer baja las escaleras camino a esta consulta y gira en torno a las peripecias del singular tratamiento, basado en sesiones grupales alrededor de una cuba magnética y la aplicación de imanes sobre el cuerpo. 

Efecto de sordina

La prosa de Walser, en una tercera persona muy cercana a los protagonistas, enhebra al mismo tiempo acción, recuerdos, elucubraciones y diálogos logrando un interesante efecto de sordina, como si el lector fuera un espectador que asiste a una obra de teatro que transcurre detrás de un telón. Abundan las frases breves y mínimos apuntes axiomáticos al estilo de: “Y un buen día siempre comienza con música”, pensamiento de Mesmer aquella mañana, dando cuenta de su pasión melómana. Al ver el tocado de la paciente, el doctor describe: “En el cabello le han colocado árboles artificiales y pájaros embalsamados en pequeños nidos, empollando. ¿Puede ser que le hayan puesto huevos reales a los pajaritos? De los padres se puede esperar”. Paródica, grotesca y con un tinte de bufonada surrealista, la imagen no es más que una muestra del tono de la novela. Aunque el mismo tono en sordina, que al principio resuena como una melodía lograda, sostenido a lo largo de toda la novela orilla el riesgo de aplanarla. Pero de todos modos es original la elección del tema. 

En la mirada sobre los efectos de los tratamientos médicos que recibe la pianista ciega, entre líneas y no tanto, se leen los padecimientos a los que fue sometida, desde las sangrías con sanguijuelas para equilibrar sus “humores” hasta las experimentaciones con descargas eléctricas. Paradójicamente, la hipótesis de Mesmer acerca de un flujo vital modificable por la acción de imanes, en la lógica de la medicina alopática occidental, tiene puntos de contacto con las concepciones holísticas de la medicina oriental, sin ir más lejos el concepto de chi o energía vital en la medicina china. 

Y la novela da cuenta de cómo, detrás de los síntomas, hay un ser íntegro, un enfermo físico y psíquico. Situando la acción en tiempos anteriores a Sigmund Freud y sus seguidores, Alissa Walser da carnadura a una figura de médico frente a estas contradicciones, que percibe cómo la sola presencia de los padres afecta a la muchacha, así como el vínculo con la doncella la contiene y la comunión que se establece entre ellos –médico y paciente– a través de la música, también incide en la curación. Desde este punto de vista, el de la enfermedad como metáfora de un cuerpo que habla de un malestar humano más allá de los síntomas, el epígrafe elegido –“Cada sonido que emitimos es un pequeño fragmento de autobiografía”– dialoga con la historia y le aporta sentido.

CLARIN



RETRATOS AJENOS
Alissa Walser

DE OTROS MUNDOS
Literatura alemana actual / Las novelas de la era Merkel
Alissa Walser / Al principio era la música
Alissa Walser / Detrás del síntoma

RIMBAUD
Alissa Walser / Au commencement la nuit était musique

DANTE
Alissa Walser / La musica della notte






Alissa Walser / Al principio era la música



Alissa Walser
Al principio la noche era música

Esta novela cuenta la vida de Franz Anton Mesmer, célebre médico de la Viena de Mozart, que curaba a sus pacientes a través de piedras magnéticas. Uno de sus grandes desafíos le llega cuando se enfrenta al caso de una joven pianista ciega, María Teresa von Paradis -otro personaje histórico-, quien toca para la corte y más tarde se hará muy conocida.
Uno de los ejes narrativos de la novela, donde la música juega un papel central, es el relato de los meses de tratamiento de María Teresa y su ambigua relación con Mesmer, quien gracias a su método (popularizado como mesmerismo) logra que ella recupere la vista por un tiempo, mientras simultáneamente pierde algo de su talento. Los médicos de la corte -que antes habían intentado en vano curar a la pianista- acusan de farsante a Mesmer, quien se muda a Francia. Unos años después, María Teresa, ya famosa, viaja para dar un concierto en París, donde vive su antiguo médico.
La autora es hija del gran escritor Martin Walser y con esta primera novela cosechó grandes elogios de la crítica y produjo un fuerte impacto en los lectores. 



AL PRINCIPIO ERA LA MÚSICA
CAPÍTULO UNO
Fragmento

    20 de enero de 1777
    Esta mañana de invierno el médico más conocido de la ciudad baja, seguido de su perro, las escaleras que llevan desde el sector de sus dormitorios a sus consultorios. Los peldaños color miel le permiten ir dando pasos cómodos y a las patas caninas ir a un rítmico trote sin esfuerzo. En esta casa no hay escaleras angostas y empinadas. Como antes, en la casa paterna. Donde él siempre bajaba trepando como por una escala al piso de abajo por una trampilla que había en el entarimado - si es que no se caía y terminaba lleno de moretones.

    Obviamente que hubiera preferido quedarse en la cama. Afuera es noche cerrada y hace frío. Pero hoy tiene por delante una importante visita médica, quizás la más importante de toda su carrera: le han pedido que examine a la hija ciega del funcionario de la Corte Imperial y Real Paradis. La señora del Secretario de la Corte ha solicitado una visita a domicilio. Es por la posibilidad de ascender que anda levantado tan temprano. Y desciende esta escalera no apropiada para ningún madrugador. La suntuosa amplitud, la espiral apenas insinuada - un caracol que no llega a definirse - evocan una armonía, pero que a lo sumo puede percibir quien ha dormido lo suficiente. No es su caso. Y el hecho de que Kaline, la criada, haya encendido las lámparas y la estufa es sólo un débil consuelo hasta tanto ella misma no se deje ver. Si al menos pudiera tocar algo de música. Allí vive pues desde que se casó, en esta casa la más espléndida de todas, con tantas habitaciones que hasta su instrumento posee la suya, y así y todo ahora no puede ponerse a tocar. Y un buen día siempre comienza con música. Bastan cinco minutos en su armónica de cristal. Mozart, Haydn o Gluck, o simplemente dejar que los dedos hagan lo suyo hasta que ellos solos encuentren una melodía y se deslicen ligeros sobre las teclas como un gato que juega en la nieve. Con esa misma ligereza se desliza luego el día.

EL BOOMERANG


Alissa Walser
Poster de T.A.


Alissa Walser
Alissa Walser nació en 1961 en Friedrichshafen, Alemania. Es escritora, traductora y pintora. Autora de obras teatrales tales como “Das Entzücken” (El embeleso, 2000) y “Was Sie schon immer über S. wissen wollten” (Lo que usted siempre quiso saber sobre S., 2001), ha publicado también volúmenes de relatos: “Dies ist nicht meine ganze Geschichte” (Esta no es toda mi historia, 1994), “Die kleinere Hälfte der Welt” (La mitad menor del mundo, 2000), y recientemente, “Immer Ich” (Siempre yo). Su relato “Un regalo” le valió el prestigioso Premio Ingeborg Bachmann. Por “Al principio la noche era música” ha recibido varias distinciones, entre ellas el Premio Literario Spycher de Leuk.



Morir en primavera, de Ralf Rothmann / La verdad detrás del vacío

Ralph Rothmann

La verdad detrás del vacío

'Morir en primavera', de Ralf Rothmann, es la mejor novela en años sobre el final de la Segunda Guerra Mundial y un hermoso relato antibélico de validez universal


CECILIA DREYMÜLLER
21 NOV 2016 - 06:39 COT


Deportados franceses vuelven a Francia en 1945.
Deportados franceses vuelven a Francia en 1945. RUE DES ARCHIVES / CORDON PRESS

Sobre la época nazi y la Segunda Guerra Mundial se han escrito tantos libros que cada nueva novela con sádicos comandantes de las SS y atroces combates en el frente oriental no sólo produce cierto hartazgo temático, sino también suscita la sospecha de que los autores se sirvan de los hechos históricos como reclamo publicitario o como pantalla de proyección para sus fantasías de violencia y destrucción. Demasiados precedentes avalan este temor al abuso (uno no muy lejano, especialmente abyecto, era Las benévolas, de Jonathan Littell).

Ralf Rothmann / Morir en primavera / Reseña

Ralph Rothmann
Ralf Rothmann
MORIR EN PRIMAVERA

27 de marzo de 2017

"El silencio, el rechazo absoluto a hablar, especialmente sobre los muertos, es un vacío que tarde o temprano la vida termina llenando por su cuenta con la verdad."

Así comienza esta novela de título compartido con un viejo álbum de Loquillo. Y es que, hoy traigo a mi estantería virtual, Morir en primavera.


"El escritor eres tú" dice Walter Urban esperando la muerte a su hijo, que siempre se preguntó qué ocultaba el atronador silencio de su padre. Incluso le dejó unos cuadernos con la esperanza de que relatara en ellos aquello que llevaba callando tanto tiempo. Y eso fue lo que obtuvo y por eso se convierte en narrador para relatarnos la historia de su padre cuando, con 17 años, fue reclutado junto a su amigo Fiete para un comando de las SS. La Guerra ya está agonizando, estamos en 1945 y jóvenes iletrados son reclutados y apenas preparados para enviar a luchar al frente, dejándoles tan solo la salida de la deserción para evitarlo.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Uwe Tellkamp / La Torre



Dresde, años ochenta: los habitantes de la Torre, un barrio residencial, parecen vivir fuera del tiempo y buscan escapar a la decadencia del sistema socialista dedicándose a la música, a la poesía y a la pintura. Observan con resignación e ironía el derrumbe de la República Democrática Alemana. Anne y Richard Hoffmann viven allí junto a sus dos hijos, Christian y Robert. Richard es un cirujano de la Academia que tiene una relación extraconyugal y por este motivo es chantajeado por la Stasi y obligado a espiar a sus colegas. Christian, el hijo mayor, quiere ser un médico famoso, pero, para obtener una plaza de estudiante, antes tiene que prestar servicio «voluntario» en el Ejército Nacional Popular. Su tío, Meno Rohde, es redactor en una importante editorial y ha ascendido hasta el barrio donde vive la nomenklatura. Silencioso y gran observador, Meno actúa como intermediario entre el mundo del régimen y el nostálgicamente burgués de la Torre, relatando en las páginas de su diario las contradicciones que existen en ambos. La novela, galardonada con el Deutscher Buchpreis, ha evocado Los Buddenbrook de Thomas Mann.
«Una obra maestra»(Jens Bisky, Süddeutsche Zeitung).
«No se puede esperar más de la literatura» (K. Hillgruber, Der Tagesspiegel).


«Retrata el canto del cisne del socialismo real con un realismo trágico y una enorme belleza» (Harald Raab, Mittelbayerische Zeitung).


Tellkamp, Uwe

Uwe Tellkamp (Dresde, 1968) cursó estudios de medicina en Leipzig, Nueva York y Dresde, y trabajó en el servicio de urgencias de una clínica de Múnich. En 2004 abandonó la medicina para dedicarse completamente a la literatura y la escritura. Ha publicado tres novelas: Der Hecht, die Träume und das Portugiesische Café (2000), Der Eisvogel (2005), que recibió el Premio Ingeborg-Bachmann, y La Torre (2008),galardonada con el Premio Uwe-Johnson y con el más importante premio alemán, el Deutscher Buchpreis, creado en 2005 y considerado el equivalente al Man Boo­ker en Inglaterra o al Goncourt en Francia. La Torre se ha traducido hasta la fecha a 16 lenguas. En su primera traducción, la italiana, tuvo también una gran acogida crítica: «Tellkamp ha escrito una obra coral con una sabiduría enciclopédica, una sensibilidad y una creatividad lingüística incomparables: la meta final para un escritor grande y maduro, que en este caso parece ser sólo un prodigioso y genial inicio» (Luigi Forte, La Stampa); «Una novela con una estructura clásica, que al mismo tiempo sabe revivir todas las fracturas y crisis de la novela del siglo pasado. Es un retrato extraordinario y vertiginoso que evoca Los Buddenbrook de Thomas Mann. El libro de Tellkamp debe ser degustado como las obras de Goethe, Gottfried Keller, Günter Grass o Uwe Johnson.Una novela saga que nos devuelve el placer de una lengua fluida y armoniosa» (Mario Fortunato, L’Espresso).

ANAGRAMA




Eugen Ruge / En tiempos de luz menguante



Eugen Ruge

En tiempos de luz menguante

Novela de una familia



Esta saga familiar se centra en tres generaciones de una familia de la República Democrática Alemana: los abuelos, comunistas acérrimos que participan en la construcción de la nueva república; su hijo, huido de joven a Moscú y más tarde deportado a un campo siberiano, quien inicia su viaje en el extremo opuesto, los Urales, para volver, junto con su mujer rusa, a una república de pequeños burgueses en cuya transformabilidad sigue creyendo; y, por último, el nieto, que se pasa al Oeste el mismo día en que el patriarca cumple noventa años. Medio siglo de historia vivida, una novela sobre Alemania llena de sorprendentes giros y detalles, grande por su madurez humana, su precisión y su humor.
«Un libro amplio, ambicioso. Un gran libro» (Astrid Éliard, Le Figaro).
«Una de las mejores novelas, posiblemente la mejor, sobre la RDA. Un autor al que descubrir sin duda alguna» (Paris-Berlin).

«Soberbia» (F.-G. Lorrain, Le Soir).

Eugen Ruge
Eugen Ruge (Sosva, Urales, 1954) cursó estudios de Matemáticas en la Universidad Humboldt de Berlín y fue colaborador científico del Instituto Central de Física de la Tierra. Antes de emigrar de la RDA al Oeste en 1988, trabajó en la sección de cine documental de la DEFA. Desde 1989 se dedica completamente al teatro y la radiotelevisión en calidad de autor y traductor. Ha sido galardonado con varios premios, entre otros, el Schiller-Förderpreis del land de Baden-Wurtemberg. En 2009 recibió el Premio Alfred Döblin por su primer manuscrito de prosa, «En tiempos de luz menguante», base de la presente novela; se comentó que tras la lectura de dicho texto, «Günter Grass escuchaba tan intrigado que se le apagó la pipa» (Frankfurter Allgemeine Zeitung). Cuando se publicó la novela, en 2011, fue distinguida con el aspekte-Literaturpreis y con el más importante premio alemán, el Deutscher Buchpreis, considerado el equivalente al Man Booker en Inglaterra o al Goncourt en Francia.



Ilija Trojanow / Deshielo





Ilija Trojanow

Ilija Trojanow nació en 1965 en la capital búlgara Sofía, su familia huyó en 1971 a la República Federal de Alemania. Se crió en Kenia y Alemania, actualmente reside en Viena. Su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas y ha recibido diversos galardones, el más reciente el premio Carl Amery concedido por “abrir nuevos cauces estéticos y de ese modo ampliar la gama de posibilidades literarias”. Su novela El coleccionista de mundos publicada en castellano por Tusquets y en catalán por La Magrana, se convirtió en un bestseller internacional.

DesHielo

Ilija Trojanow

Traducción de Rosa P. Blanco

En un mundo en paulatina destrucción por la acción del hombre, el profesor Zeno Hintermeier vive la desaparición de “su” glaciar como una pérdida propia. Decide dejar su cátedra y embarcarse como guía en cruceros turísticos que viajan a la Antártida, ansiando encontrar en el último rincón natural del planeta el silencio cargado de verdad que tanto anhela. Ni siquiera entre los amantes de la naturaleza encuentra un alma gemela que sienta la tragedia del planeta de forma tan intensa como él; guías, periodistas y pasajeros consiguen dormir sin pesadillas y volverán a su rutina tras la travesía.
Tal vez sea necesaria una acción más radical.

Literatura alemana actual / Las novelas de la era Merkel

Alissa Walser
Poster de T.A.


Las novelas de la era Merkel

La inmigración ha enriquecido las letras alemanas de la última década, marcada por la carismática canciller, que este domingo busca la reelección

CECILIA DREYMÜLLER
22 de septiembre de 2017


¿Mansa y conservadora, como la política de la canciller? ¿Acomodada e intrascendente? La literatura alemana de la era Merkel, si se caracteriza por algo es por no caracterizarse por nada, más allá de su potencia de mercado. Alemania es el país europeo con la industria editorial más potente y su sistema de premios, becas y casas de literatura produce y promociona cada año unos 10.000 títulos. La mera cantidad —mejor dicho, su presencia mediática—, junto a la progresiva desaparición de una crítica literaria vocacional y perspicaz, hace que para el lector sea tarea ardua discernir el grano de la paja, o simplemente abstraerse del fragor publicitario de las grandes editoriales y librerías.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Monika Zgustova / “El Gulag sigue existiendo de forma no oficial”



Monika Zgustova: “El Gulag sigue existiendo de forma no oficial”

Escritora. En ‘Vestidas para un baile en la nieve’, la periodista checa ha recabado los estremecedores recuerdos y testimonios de mujeres supervivientes de los campos


BORJA HERMOSO
20 SEP 2017 - 15:06 COT

La lectura de Vestidas para un baile en la nieve (Galaxia Gutenberg) da un frío atroz, y no sólo el que viene de la tundra, sino por el que procede del espanto. La escritora, traductora y periodista Monika Zgustova (Praga, 1957) reconstruye a golpe de recuerdo y confesión el horror vivido por las mujeres en los campos de prisioneros de la Unión Soviética. Para ello visitó a las supervivientes del infierno en sus hogares de Moscú, París y Londres y les arrancó un libro que cambió, asegura, su vida. Es el otro Archipiélago Gulag.

PREGUNTA. ¿Cómo le dejó, en el plano personal, la escritura del libro?

RESPUESTA. Entrevistar a estas supervivientes del Gulag y conocer de primera mano sus experiencias me cambió la vida. Cuando hablas con ellas sobre lo que les pasó, cuando ves que hay ciertos detalles que no te quieren revelar, sus silencios…

Wislawa Szymborska / Nos gusta ser autores


Wislawa Szymborska

Nos gusta ser autores

No se pueden leer con cara seria los artículos de la poeta Wislawa Szymborska, inteligentes, didácticos, humanistas y ocurrentes


MONIKA ZGUSTOVA
11 ABR 2017 - 17:14 COT

¿Por qué hay que leer sus artículos si Szymborska es conocida por su poesía? Me hice esta pregunta cuando descubrí su libro de prosas en una librería. Lo ojeé y vi que no se trataba de simples artículos, escritos a lo largo de tres décadas, sino de un ejercicio singular de columnas literarias sobre tratados acerca de todo un abanico de temas. Szymborska en sus columnas trata la historia de Etiopía, la estética de la palabra, la Georgia antigua, las mariposas, el alpinismo, los bocadillos, los pañuelos de encaje y los rinocerontes, entre otras materias. La autora trata esos temas con ironía y los contempla desde su propio punto de vista: el de la compasión por el hombre, el individuo frágil y perdido entre la sociedad y el régimen político.

Herta Müller / Cuando la belleza salva

Herta Müller

Herta Müller

Cuando la belleza salva

Herta Müller encuentra la belleza incluso donde no la hay. Esta capacidad y el análisis del totalitarismo son las grandes lecciones de su libro de conversaciones con Angelika Klammer


MONIKA ZGUSTOVA
17 ENE 2017 - 11:20 COT





Cuando la belleza salva


Dios está en los detalles, dicen los clásicos desde Flaubert hasta Nabokov, cada uno a su manera. La escritora rumana en lengua alemana, Herta Müller, suscribiría esta máxima porque su arte de narrar consiste en encontrar el detalle que mejor le sirva como metáfora. También aplica este método en el diálogo que con ella mantiene Angelika Klammer en el libro Mi patria era una semilla de manzana.

Estimulada por las preguntas, Herta Müller repasa su vida de descendiente de suabos emigrados a Rumanía. Durante la guerra, su padre fue miembro de la SS; después de la guerra, a su madre la deportaron al gulag soviético. Müller describe la marginación de alguien que pertenece a una minoría lingüística y cultural y además no comulga con la ideología imperante, la comunista. Al sentirse excluida, Müller empezó a refugiarse en la escritura. Pero sus libros la echaron directamente a los gélidos brazos de la temida Securitate que durante años la amargó con sus amenazas e interrogatorios hasta que Herta se decidiera por el difícil camino del exilio, dejando atrás a su madre y sus amigos.

Del amor y otros demonios / El idilio de Véra y Nabokov



Véra y Nabokov

El idilio de Véra y Vladímir

Tenemos una tendencia innata de fabricar parejas idealizadas

¿Fue realmente la relación de estos dos rusos exiliados un romance permanente?



MONIKA ZGUSTOVA
21 MAR 2016 - 18:00 COT






Véra y Vladímir Nabokov, en un retrato en 1958.
Véra y Vladímir Nabokov, en un retrato en 1958. CARL MYDANS (GETTY)

El de Vladímir y Véra Nabokov fue un enamoramiento idílico y eterno”, se ha ido escribiendo, desde hace décadas, sobre esa mítica pareja de rusos exiliados de la revolución que pasaron por Berlín, París y Nueva York. Acostumbrados a los mitos –Romeo y Julieta, Tristán e Isolda–, tenemos una tendencia innata de fabricar parejas idealizadas. Este sería el caso de Chopin y George Sand, Kafka y Milena Jesenska… y Vladímir y Véra. ¿Pero fue su relación realmente un idilio permanente?

viernes, 22 de septiembre de 2017

El cuento de la criada / El rojo es más fácil de ver



El rojo es más fácil de ver 

si te da por huir

Por Bárbara Ayuso


Nolite te bastardes carborundorum. No rechinen los dientes, es la frase de moda. Desde 1985, el aserto dejó de ser un idiota trabalenguas entre estudiantes de latín para convertirse en un santo y seña. Un código de molonez. Si sonreías con complicidad o contestabas «Under his eye» (o «bajo su mirada», tampoco el inglés era preceptivo) conocías la ubicación de la república de Gilead. Habías leído El cuento de la criada, de la archirreconocida escritora canadiense Margaret Atwood. Formabas parte del club. Hasta ahora.
La adaptación televisiva de la novela (que en España pudo verse en HBO) ha democratizado estas contraseñas cómplices, popularizándolas entre los miles de espectadores que degluten sus capítulos con una repugnancia perpleja. Hasta el crítico menos espabilado le regaló en su momento ya la etiqueta de «serie del año», mucho antes de resultar ganadora del Emmy a la mejor serie dramática. Una producción «importante», decían. De las que instauran y descifran códigos: si hoy se cruzan con dos mujeres con hábitos rojos y níveas cofias que caminan en silencio, sabrán que el suyo es un mudo acto de protesta. Ayer serían dos amish extraviadas o excéntricas participantes de un carnaval a destiempo.
A pesar de convertirse en best seller mundial poco tiempo después de su publicación y traducirse a más de cuarenta idiomas, en España el libro de Atwood ha dormitado en pocas estanterías durante estas tres décadas. Deambuló por tres editoriales (Seix Barral, Ediciones B y Bruguera), pero no se convirtió en el clásico canónico (ni siquiera feminista) que es en el resto de países. De la película1 que lo adaptaba nos enteramos de oídas, más o menos lo mismo que de las óperas, los ballets y diversas representaciones que lo amplificaron. Tampoco fue singularmente celebrado cuando se galardonó a Atwood con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2008. El cuento de la criada se desdibujaba entre las glosas a la oracular reputación de la autora y su versátil y extensa producción.

Margaret Atwood / Érase una vez



Margaret Atwood
Érase una vez 

—Érase una vez una niña pobre, tan hermosa como buena, que vivía con su malvada madrastra en una casa del bosque.
—¿Del bosque? El bosque está anticuado. Vaya, todo ese entorno rural ya empieza a cansarme. No es un buen reflejo de la sociedad de hoy. ¿Por qué no la trasladamos a un entorno urbano, para variar?
—Érase una vez una niña pobre, tan hermosa como buena, que vivía con su malvada madrastra en una casa en las afueras de la ciudad.
—Eso está mejor. Pero debo cuestionar muy en serio el adjetivo pobre
—¡Pero era pobre!
—La pobreza es relativa. Vivía en una casa, ¿no?
—Sí.
—Luego, desde una perspectiva socioeconómica, no era pobre.
—¡Pero el dinero no era suyo! La gracia del relato es que la malvada madrastra la obliga a llevar harapos y a dormir junto a la chimenea…
—¡Ajá! ¡Tenía chimenea! ¿Desde cuándo los pobres tienen chimeneas? Ve al parque, ve un noche a una estación de metro, ve a ver cómo duermen en cajas de cartón. ¡Entonces sabrás lo que es ser pobre!
—Érase una vez una niña de clase media, tan hermosa como buena…
—Para un momento. Creo que podemos eliminar lo de hermosa, ¿no? La mujer de hoy ya tiene que lidiar con  demasiados estereotipos físicos intimidatorios, como todas esas bollicaos que salen en los anuncios. ¿No puede hacerla, bueno, digamos, más normal?
—Érase una vez una niña con un ligero sobrepeso y cuyos dientes frontales sobresalían, que…
—No  me parece divertido reírse del aspecto de la gente. Además, estás fomentando la anorexia.
—¡No me burlaba! Me limitaba describir…
—Sáltate la descripción. Las descripciones oprimen. Pero puedes decir de qué color era la niña.
—¿De qué color?
—Ya me entiendes, Negra, blanca, roja, morena, amarilla. Ahí tienes las opciones. Para tu información: basta ya de blancos. La cultura dominante esto, la cultura dominante lo otro…
—No sé de qué color era.
—Bueno, lo más probable es que fuera del tuyo, ¿no crees?
—¡Pero esto no tiene nada que ver conmigo! Es sobre una niña.
—Todo tiene que ver contigo.
—Me parece que no tienes ganas de oír la historia.
—Oh, bueno, sigue Que sea étnica. Eso podría ayudar.
—Érase una vez una niña de raza indeterminada, tan normal de aspecto como buena, que vivía con su malvada…
—Otra cosa. Buena y malvada. ¿No crees que podrías dejar atrás esto epítetos que responden a puritanos juicios morales? Al fin y al cabo, son en gran parte de puros condicionamientos, ¿no?
—Érase una vez una niña tan normal de aspecto como adaptada a su entorno, que vivía con su madrastra, que no era persona abierta ni cariñosa porque había sido maltratada durante la infancia.
—Mejor. ¡Aunque estoy harta de tantas imágenes femeninas negativas! Las madrastras siempre aparecen como malas. ¿Por qué no la conviertes en padrastro? Además, así la historia tendría más sentido, considerando la conducta perversa que vas a describir. Introduce látigos y cadenas. Todos sabemos cómo son de retorcidos esos tipos reprimidos de mediana edad…
—¡Hey, espera un momento! Yo soy un hombre de mediana edad…
—Vale, señor Susceptible. No te des por aludido… Esto queda entre tú y yo. Sigue.
—Érase una vez una niña…
—¿Cuántos años tenía?
—No sé. Era joven.
—Esto acaba en boda, ¿no?
—Bueno, no quiero revelarte la trama, pero… sí.
—Entonces puedes borrar esa terminología paternalista condescendiente. Es una mujer, colega. Una mujer.
—Érase una vez…
—¿Qué es eso de érase una vez? Ya basta de pasado. Háblame de ahora
—Es…
—¿Y bien?
—¿Y bien, qué?
—Y bien. ¿por qué no hay?


Margaret Atwood
Érase una vez
Lumen, Barcelona, 2008, pp. 9-12