Hitchcock: tan genial, retorcido e infeliz
CARLOS BOYERO
4 OCT 2016 - 16:02 COT
4 OCT 2016 - 16:02 COT
Dos o tres cosas que sé de él. De un buceador de las tinieblas. De uno de los seres más geniales atormentados y perversos que parió el siglo XX. De alguien que debió de ser profunda y secretamente infeliz. De un hombre que siempre fue muy gordo, triunfador, millonario, halagado por la industria, el público (lo único que consideraba verdaderamente importante en su tarea de hacer películas) y la crítica más perspicaz y revolucionaria, empezando por un admirador francés llamado François Truffaut, que logró algo tan insólito como que aquel ser pragmático y cínico reconociera que detrás de toda su obra existía un autor muy consciente de su universo, una persona que introducía ancestralmente en su cine una serie de obsesiones, claves y pasiones, disfrazadas en nombre de la profesionalidad, que existía un inmenso creador visual dando forma a las cosas que siempre habían ocupado su mente y su alma.


