lunes, 24 de abril de 2017

William Faulkner / Citas


William Faulkner
CITAS

Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil.


La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.


Leer, leer, leer todo, clásicos, desconocidos, buenos, malos, ver cómo escriben, leer y absorberlo. Luego escriba. Si es bueno lo conservas, sino lo tiras por la ventana.

García Márquez / Está bien, hablemos de literatura



William Faulkner
París, 1925

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Está bien, hablemos de literatura

EL PAÍS
9 FEB 1983

Jorge Luis Borges dijo en una vieja entrevista que el problema de los jóvenes escritores de entonces era que en el momento de escribir pensaban en el éxito o el fracaso. En cambio, cuando estaba en sus comienzos sólo pensaba en escribir para sí mismo. "Cuando publiqué mi primer libro", contaba, "en 1923, hice imprimir trescientos ejemplares y los distribuí entre mis amigos, salvo cien ejemplares, que llevé a la revista Nosotros. Uno de los di rectores de la publicación, Alfredo Bianchi, miró aterrado a Borges y le dijo: "¿Pero usted quiere que yo venda todos esos libros?" "Claro que no", le contestó Borges, "a pesar de haberlos escrito no estoy completamente loco". Por cierto, que el autor de la entrevista, Alex J. Zisman, que entonces era un estudiante peruano en Londres, contó al margen que Borges le había sugerido a Bianchi que metiera copias del libro en los bolsillos de los sobretodos que dejaran colgados en el ropero de sus oficinas, y así consiguieron que se publicaran algunas notas críticas.Pensando en este episodio recordé otro tal vez demasiado conocido, de cuando la esposa del ya famoso escritor norteamericano Sherwood Anderson, encontró al joven William Faulkner escribiendo a lápiz con el papel apoyado en una vieja carretilla. "¿Qué escribe?", le preguntó ella. Faulkner, sin levantar la cabeza, le contestó: "Una novela". La señora Anderson sólo acertó a exclamar: "¡Dios mío!" Sin embargo, unos días después Sherwood Anderson le mandó decir al joven Faulkner que estaba dispuesto a llevarle su novela a un editor, con la única condición de no tener que leerla. El libro debió ser Soldiers Pay, que se publicó en 1926 -o sea, tres años después del primer libro de Borges-, y Faulkner había publicado cuatro más antes de que se le considerara como un autor conocido, cuyos libros fueran aceptados por los editores sin demasiadas vueltas. El propio Faulkner declaró alguna vez que después de esos priineros cinco libros se vio forzado a escribir una novela sensacionalista, ya que los anteriores no le habían producido bastante dinero para alimentara su familia. Ese libro forzoso fue Santuario, y vale la pena señalarlo, porque esto indica muy bien cuál era la idea que tenía Faulkner de una novela sensacionalista.

William Faulkner / Leyendas del Misisipi

William Faulkner

William Faulkner

Leyendas del Misisipí


JORGE EDWARDS
13 SEP 1982


Estábamos en el pueblo de Oxford, Misisipí, en el sur de Estados Unidos, reunidos en una conferencia internacional sobre Yoknapatawpha y William Faulkner, conmemorativa de los veinte años de la muerte del novelista. Yoknapatawpha sólo existió en la imaginación de William Faulkner y constituye el espacio ficticio de casi todos sus cuentos y novelas. Todas las regiones imaginarias de la narrativa moderna -la Santa María, de Juan Carlos Onetti, y el Macondo, de García Márquez- provienen de esta idea faulkneriana, concebida un poco antes de 1930, en ese pueblo de Oxford, de inventar, además de un conjunto de personajes, toda una geografía novelesca. En la literatura, la capital del condado se transformó en Jefferson, pero Jefferson, el pueblo de Mientras yo agonizo, de Luz de agosto, de Sartoris, se parece notablemente a Oxford. Tiene la misma corte de justicia en el centro de la plaza, el mismo banco en la esquina, fundado en la realidad por un coronel que fue abuelo del escritor, y un esbelto monumento al soldado de la Confederación, el bando sureño derrotado en la guerra civil de 1861. Los lugareños pronuncian "Yoknapatofa", y éste era el nombre indígena de uno de los ríos vecinos, afluente del Misisipí.

domingo, 23 de abril de 2017

Toda escritura es autobiográfica / Conversación con Triunfo Arciniegas

Jardínes de Luxemburgo, París, 2017
A la derecha, desvanecida, la torre Eiffel.


Triunfo Arciniegas
“Toda escritura es autobiográfica”
Por Belkys Esteban

Cuéntenos un poco sobre el proceso de creación de Cuando el mundo era así. 

Fue un encargo de María Fernanda Paz-Castillo, mi editora. Me invitó a su casa a tomar café y me propuso que escribiera un libro de fábulas para Cataplum. No recuerdo con exactitud su frase. Me prestó algunos libros y nos fuimos de compras a Babel, la bellísima librería de María Osorio, a un tiro de piedra del Park Way, en La Soledad, uno de los barrios plácidos de Bogotá. Durante dos o tres días esculqué mis metederos bogotanos y encontré otras joyas. Me encerré en el hotel y en un mes escribí el libro. Mafe y yo lo trabajamos dos años y medio, mientras Álvaro Sánchez se dedicaba a las ilustraciones y Camila Cesarino a la magia del diseño.



Stand de Cataplum en la Feria del Libro de Bologna
Bologna, Italia, 2017


¿Cómo se siente ser ya una referencia de lectura para grandes y chicos en la Literatura actual? 

Me encanta la noticia, pero me atormenta pensar en lo que no he hecho. Para consolarme, me digo que apenas estoy empezando.

¿Cómo se crea una carrera como la suya?

El secreto es la constancia, mejor conocida como terquedad.  No se puede desfallecer. Existen tentaciones: el misticismo, la política, la buena vida, el matrimonio y sus servidumbres. Pero la literatura es un vicio y, como tal, difícil de dejar.

Cuéntenos algún dato o anécdota de su vida en Santander y su relación con la escritura. 


Nací en Málaga pero vivimos en varios pueblos antes de establecernos en Pamplona. En Málaga se quedaron para siempre mi abuela y mi infancia. Este alejamiento marcó mi vida. Escribí que me fui de Málaga por un sendero de lágrimas y en cierta forma fue así. Para combatir la nostalgia me refugié en la escritura. Le escribí muchas cartas a mi abuela, que no sabía leer ni escribir. De ahí viene todo. De esas cartas. De esa profunda necesidad de contar.

¿Cómo calificaría usted mismo su literatura? 

Difícil decirlo.  Se habla con razón del humor, del disparate, de la locura, pero creo que mi escritura es una exploración del dolor. Otros podrán demostrarlo o desmentirlo.

¿Cuánto de usted hay en los textos que escribe?


Podría decirse que toda escritura es autobiográfica. Sólo que los disfraces son numerosos, como las capas de la cebolla.


Con Paul Verlaine en los Jardines de Luxemburgo
París, 2017


¿Cómo es su proceso creativo?

El proceso de la escritura es mágico. Un mago jamás revela sus trucos. No digo que sea un mago pero me atengo al principio. El secreto mayor es atrapar al conejo por las orejas. Sólo que nunca se sabe cuándo ni dónde aparecerá. El bosque, como bosque que se respete, es un misterio, repleto de conejos escondidos. Pero puedo contarle detalles sobre la mecánica de la escritura. Una materia tan inasible requiere de rutinas muy precisas. Escribo a mano, en libretas o cuadernos, sobre todo cuando viajo, y luego paso a limpio en el computador. Mi letra se parece a la cuerda de secar la ropa. A veces ni yo mismo la entiendo y debo inventar en los atascos. Imprimo y empiezo a corregir. Puedo hacer veinte o treinta versiones de un texto. Una versión es en realidad una copia impresa, y cada copia tiene por lo menos tres minuciosas lecturas. Es un trabajo de años, una larga paciencia. Redondear Caperucita Roja y otras historias perversas me llevó diez años: las historias llegaban cuando se les daba la gana y nada podía hacerse para apurarlas. Cuando me gané el Premio Comfamiliar en el 92 o el 93, apenas era un libro en formación: sólo estaban dos historias del libro definitivo, “Caperucita Roja" y “El sapito que comía princesas”. Las demás eran préstamos que encontraron acomodo en otros libros. Al fin, con diez historias, fue publicado por Panamericana e ilustrado por Alekos. Cuando Mafe me propuso reeditarlo en SM, reescribí todo el libro y añadí una historia, que cierra de manera definitiva este mundo.  Entre la primera historia, “Caperucita Roja”, de mediados de 1990, y “Las razones del lobo”, de principios de 2016, hay veinticinco larguísimos años. De manera que también puedo decir que este libro me costó un cuarto de siglo.

¿Siempre es así?

Por supuesto que no. Escribí La media perdida en diez minutos, un sábado en la mañana, y me ha dejado más regalías que La lagartija y el sol o Mujeres, un libro de poemas, o Noticias de la niebla, que reúne cien cuentos breves. Estos tres títulos me han costado cuartos de siglo de treinta años. Alguna vez, hablando de estos asuntos con los niños, me calcularon como quinientos años.

Considera que Caperucita Roja y otras historias, su libro más vendido, puso su nombre en el mapa de los lectores.

La dicha sucedió antes, en realidad, con Las batallas de Rosalino.  Esta novela ganó el Premio Enka en 1989. Entonces vivía en Bogotá con zapatos rotos y estaba publicando con Carlos Valencia Editores. Margarita Valencia, su feliz editora, me aceptó cuatro títulos: La silla que perdió una pata, La media perdida, El león que escribía cartas de amor, La lagartija y el sol.




¿Hay una historia antes de Carlos Valencia Editores?

Escribía para adultos, y lo sigo haciendo. Gané unos cuantos concursos y publiqué en revistas y periódicos. Publiqué dos libros, El cadáver el sol y En concierto, que luego se transformaron en El jardín del unicornio y otros lugares para hombres solos y Noticias de la niebla.


¿Cuál ha sido el momento más difícil de su vida? Cuéntenos si estuvo relacionado con la Literatura. 


Dice Vallejo en un poema que su momento más difícil no ha llegado todavía. He tenido varios. Ahora recuerdo uno, no tan difícil pero sí definitivo. Estaba en segundo o tercer grado de bachillerato. Había decidido dedicarme a escribir y, para sellar la gravedad del momento, necesitaba decírselo a alguien. Escogí al profesor de español, por supuesto. “Profe, me voy a dedicar a la literatura”, le dije en unas escaleras, y él respondió: “Ah, bueno”, y siguió bajando las malditas escaleras.

¿Si pudiera volver a empezar, qué cambiaría?

La familia. Nacería en una familia de ricos y nunca sería profesor.

Ni escritor.

Tal vez no. Me consolaría fotografiando mujeres desnudas.


Valldemossa, Mallorca, 20|7

¿Si pudiera volver a la época en la que comenzó como escritor, qué cambiaría?

Nunca me han faltado los libros. En mi casa no había libros, nadie leía, pero nunca me han faltado. Siempre tuve una biblioteca pública a la mano, primero en Málaga y luego en Pamplona, y pronto acumulé tantos libros como para varias vidas. Tengo una casa de seis habitaciones repleta y he tenido que guardar en refugios ajenos los libros que quieren escaparse por las ventanas. Pero me han hecho falta amigos. Sé que la escritura es producto del más absoluto de los encierros y sé que a mi vida le ha sobrado soledad. 

¿Qué recomendaciones les daría a los escritores noveles?

Mujeres malvadas.


En serio.

Menos Facebook y menos WhatsApp. En general, menos internet, donde se practica una lectura de picoteo. Hay que leer en serio. Un escritor es esencialmente un lector.  Hay que abrir el libro y dedicarle horas y horas, días y días, hasta acabar, y unos meses o años después hay que volver al mismo libro, como un río que nunca deja de pasar. Los libros que valen la pena son los que precisan las relecturas.


Palma de Mallorca, 17 de abril de 2017


Puede leer una versión de la entrevista en este enlace:
VANGUARDIA LIBERAL
Viernes 21 de abril de 2017





sábado, 22 de abril de 2017

La villa de ‘El Gatopardo’ languidece por el abandono





La villa de ‘El Gatopardo’ languidece por el abandono

Varias asociaciones por la protección del patrimonio italiano denuncian las condiciones críticas del edificio que inspiró la novela de Tomasi di Lampedusa



Como en la ficción, pero al revés. Uno de los legados más célebres de El Gatopardo, novela cumbre de Tomasi di Lampedusa, llevada al cine con una celebrada adaptación por Luchino Visconti, es aquel lema que hizo célebre el joven Tancredi: “Si queremos que todo siga igual, hace falta que todo cambie”. Pues bien, a la villa del siglo XVIII que fue residencia de la familia del escritor, y que inspiró su obra, parece haberle pasado justo lo contrario: durante años casi nada ha cambiado, pero todo se está modificando. Porque el tiempo real no es tan mágico como el de cine y literatura: avanza imparable y trae consigo el deterioro. Y el edificio de San Lorenzo ai Colli (cerca de Palermo), construido en la época de Fernando I de las Dos Sicilias, lo está descubriendo sobre su piel.

Giuseppe Tomasi de Lampedusa./ La edición definitiva de 'El Gatopardo'


Giuseppe Tomasi de Lampedusa.

La edición definitiva de 'El Gatopardo' llega a España

Se publica la traducción del manuscrito final de Lampedusa con un prólogo de su hijo adoptivo que explica la peripecia editorial de la novela

ABEL GRAU
Madrid 9 OCT 2009 - 13:01 CEST


Es el El Gatopardo tal y como lo quería su autor, el príncipe siciliano Giuseppe Tomasi de Lampedusa. No hay duda, ya que dejó escrito los planes para su única novela. "Deseo que se haga cuanto sea posible para que se publique el Gatopardo (el manuscrito válido es el que figura en un solo cuaderno grande escrito a mano)". Así se lee en una carta testamentaria de mayo de 1957, que envió dos meses antes de morir de un tumor. Lo explica su sobrino e hijo adoptivo, Gioacchino Lanza Tomasi, en el prólogo de la nueva edición del clásico que acaba de publicar Edhasa, que revisa la traducción de Ricardo Pochtar de 1986 a partir de la edición canónica fijada en 2002.

El sublime secreto de "El Gatopardo"




El sublime secreto de 'El Gatopardo'

El retrato brillante e incisivo de los orígenes de la Sicilia moderna de Giuseppe Tomasi di Lampedusa evoca un mundo perdido, pero no es sentimental ni nostálgico


Peter Robb
17 de mayo de 2008

El libro que viene hoy inmediatamente a la cabeza cuando se piensa en Sicilia, una novela que todo el mundo adora, una obra que resucita la energía y la dimensión de Stendhal y Tolstói para mostrar un entretejido de vidas privadas y convulsiones históricas, es El Gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, publicado hace 50 años -un año después de la muerte de su autor-, y ese hecho es, ya en sí, extraordinario.

jueves, 20 de abril de 2017

Chet Baker / Almost blue



Chet Baker
Almost blue




Natalia Lafourcade / Lila Downs / La fugitiva



Natalia Lafourcade y Lila Downs
La Fugitiva

Un juramento 
que fue promesa fugitiva 
una mirada, que fue mentira 
un panorama, que fue como una pincelada 
que dio a la tarde 
transferencia organdí

jugo de rosas 
que Dios regó por tus caminos 
labios divinos que yo bese 
solo quedo de la tarde 
de tu juramento 
la fugitiva sensación 
de un beso que no ah de volver 
La fugitiva 
sensación de un beso largo 
que huye, la fugitiva 
sensación de un beso largo 
que se me escapó





miércoles, 19 de abril de 2017

Natalia Lafourcade / Tú si sabes quererrme




Natalia Lafourcade
con Los Macorinos

TÚ SÍ SABES QUERERME

Ha pasado tanto tiempo,
finalmente descubrí tus besos.
Me enredaste en tu mirada,
me abrazaste con todos mis defectos.

Tú sí que sabes quererme,
tú sí que sabes adorarme, mi amor.
No te vayas, quédate por siempre, para siempre;
para siempre amarte.

CORO:
Corazón, tú sí sabes
quererme como a mí me gusta.
Soy la flor encendida
que da color al jardín de tu vida.
Corazón, tú sí sabes
quererme como a mí me gusta.
Por favor, no me dejes,
que soy valiente en corresponderte.

Ha pasado tanto tiempo,
finalmentesé que estoy dispuesta.
Es tan difícil encontrar un amor
que aquí me quedo, con heridas bien abiertas.
Ya no me importa lo que piensen los demás,
estoy contigo para ser testigos siempre de la vida.
Así por siempre, para siempre;
para siempre amarnos.

Corazón, tú sí sabes
quererme como a mí me gusta.
Soy la flor encendida
que da color al jardín de tu vida.
Corazón, tú sí sabes
quererme como a mí me gusta.
Por favor, no me dejes,
que soy valiente en corresponderte.





A veces llegan cartas / Sobre hombres y mujeres infieles

 

Mara Derni
SOBRE HOMBRES Y MUJERES INFIELES
¿Cuán infiel puedes ser?

Lun, 14 nov 2011 7:16 a.m. EST

Quién, estando en pareja, no fantaseó alguna vez con hacer un paréntesis para vivir un romance fugaz que sacudiera la inevitable sensación de rutina marital? La que esté libre de pecado que tire la primera piedra… Pero mientras algunas personas se dejan caer en brazos de un tercero sin demasiados cuestionamientos, otros jamás se permitirían un engaño y nunca pasarían a la acción porque creen que dañarían su conducta intachable.
Como explica la psicóloga Ana Delgado, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), “la primera condición para una traición siempre va a estar determinada por la personalidad de cada uno. Hay gente que ante una situación de crisis no se le ocurre engañar, lo habla o se va. Mientras, otras engañan con mucho menos. Y eso claramente no los hace mejores ni peores personas”.

El amor y otras plagas



EL AMOR Y OTRAS PLAGAS



Ilustración de Hardcore Maternity, web creada por Marga Castaño y Esther de la Rosa.



Ilustración de Raquel Riba Rossy para su novela gráfica 'Más vale Lola que mal acompañada'.

martes, 18 de abril de 2017

Margarita Rosa / Temer a los hijos




Temer a los hijos

La dictadura de un niño mal educado es implacable. Hoy, los adolescentes mandan. 

13 de abril 2017 , 12:00 a.m.
La dinámica empieza cuando a los padres les da miedo ponerles límites a sus hijos y la famosa calidad de tiempo es usada para convertirse en sus empleados. Incapaces de dar una orden sin explicaciones ni de decirles un no perentorio sin tener que rendirles cuentas, preparan el terreno para que cuando el niño se vuelva adolescente los vea como unos ineptos.

Margarita Rosa / El enamorado



El enamorado

El enamorado es, por principio, un egoísta alienado que usa a su elegido para amarse a sí mismo vía 'fast track'.

Por Margarita Rosa de Francisco
15 de febrero 2017 , 06:19 p.m.



De los estados alterados de consciencia, de pronto sea el enamoramiento uno de los más peligrosos, por no decir lamentables. Habría que ponerle cuidado a eso de que hay que casarse enamorado, porque puede ser exactamente lo mismo que casarse borracho.

Margarita Rosa / Lo más anti erótico de un parejo de baile



Margarita Rosa

LO MÁS ANTI ERÓTICO 

DE UN PAREJO DE BAILE

ARTICULO PARA LA REVISTA SOHO
Mi pasión por el baile es de tal calibre que uno de mis planes favoritos es viajar a Cali solamente para meterme en sus salseaderos, zangolotearme entre cencerros, tambores y trompetas durante cinco horas y devolverme al otro día. Lo que busco concretamente al hacer esto es bailar con hombres que van a “la discoteca” para disfrutar de esta actividad que es en sí misma una expresión de alegría y erotismo, sin necesidad de incluir la conversada, la manoseada y la pedida del… teléfono. Me sorprende y me fascina además que a pesar de ser yo una persona conocida para ellos, cuando me sacan a bailar, no hablan, no me preguntan por mi próximo proyecto, ni por mi hermano Martín Guillermo, ni me piden que les haga palanca para entrar en EL DESAFÍO. El hombre caleño que visita en solitario un sitio de salsa brava busca la mujer que sepa bailar con soltura, que  lo acompañe en el transe, que se deje llevar y sobre todo que goce a la par con él.  Si este encuentro mágico se da en una rumba arrebatada, no se diga más.

lunes, 17 de abril de 2017

Vargas Llosa / Leer un buen periódico

Obra 3.6
Omar Abud
Tecnica: Papel periodico, grafito, carbon, acrilico sobre lino
( 30 x 30 cms )

Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

Leer un buen periódico

Nunca hemos tenido tantos medios de información a nuestro alcance, pero dudo que hayamos estado antes tan aturdidos y desorientados como lo estamos ahora

EL PAÍS
16 ABR 2017 - 00:00 CEST





Leer un buen periódico
FERNANDO VICENTE

Leer un buen periódico”, dice un verso de Vallejo, y yo creo que se podría añadir “es la mejor manera de comenzar el día”. Recuerdo que lo hacía cuando andaba todavía de pantalón corto, a mis 12 o 13 años, comprando La Crónica para leer los deportes mientras esperaba el ómnibus que me llevaba al colegio de La Salle a las siete y media de la mañana. Nunca he podido desprenderme de esa costumbre y, luego de la ducha matutina, sigo leyendo dos o tres diarios antes de encerrarme en el escritorio a trabajar. Y, desde luego, los leo de tinta y de papel, porque las versiones digitales me parecen todavía más incompletas y artificiales, menos creíbles, que las otras.

Vargas Llosa / La casa de Carl Sandburg

Carl Sandburg
Fernando Vicente

Mario Vargas Llosa

BIOGRAFÍA

La casa de Carl Sandburg


El poeta descubrió en este bello y pacífico escenario que, pese a todo lo que andaba mal en ella, la vida valía la pena a condición de estar en un sitio como éste


El País
8 de enero de 2017

Se llama Connemara y está en lo alto de una colina, en las montañas de Carolina del Norte, rodeada de bosques de pinos centenarios, lagos, nevados, y en los alrededores hay casas victorianas semienterradas por la vegetación, rebaños de cabras, ciervos y bandadas de pájaros. Los vecinos aseguran que ciertos días familias de osos pardos asoman por las vecindades en busca de comida. En mis caminatas matutinas yo no he visto ninguno, pero sí, en cambio, y hasta en dos ocasiones, la ardilla blanca, otra especialidad del lugar.