La novela Se acabó el recreo (Asteroide, 2025) de Dario Ferrari (Viareggio, 1982) y traducida por Carlos Gumpert, está llamada a convertirse primero en un best-seller y, luego, con el tiempo, en una novela de culto. De culto –en particular– conservador, aunque como best-seller resulte transversal. Por fuera, tiene mucho de sátira de costumbres del siglo XXI, de enternecida denuncia de la inmadurez de los maduros y de descacharrante novela de campus. De fondo, la crítica del terrorismo de los años setenta, de la izquierda caviar, de la pedantería universitaria (de izquierdas, mientras que salva al viejo profesor católico, ojo) son ineludibles. Y más aún lo positivo: la redención del padre, la defensa de la novia tradicional y de buena familia frente al morbo de la chica malota; el amor a la verdad histórica; el enamoramiento de la literatura, el poder de las ideas auténticas, el cariño a los amigos, la oda a la adultez… No hay duda: el culto será conservador.


