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jueves, 4 de junio de 2026

«Me tomo muy en serio el hacer el ridículo»: ilustradores infantiles hablan sobre el arte de contar cuentos

 

Quiero mi sombrero, de Jon Klassen. Ilustración: Walker Publishers / Jon Klassen


«Me tomo muy en serio el hacer el ridículo»: ilustradores infantiles hablan sobre el arte de contar cuentos.

Desde Los Cretinos hasta El Gruffalo y un oso furioso en busca de su sombrero… Quentin Blake, Cressida Cowell, Axel Sheffler, Lauren Child y otros revelan cómo dan vida a los libros infantiles.


Sábado 30 de mayo de 2026


SUbicado en un extenso complejo industrial del siglo XVII en Clerkenwell, Londres, el Centro Quentin Blake para la Ilustración, que abrirá sus puertas el próximo mes, se presenta como la institución más grande de su tipo en todo el mundo: un hogar nacional permanente para una forma de arte que influye en todo, desde libros infantiles y caricaturas políticas hasta animación, moda, publicidad y cultura digital. Mitad museo, mitad galería y mitad laboratorio creativo, el centro representa un intento extraordinario de rescatar la ilustración de los márgenes y, finalmente, situarla en el corazón de la vida cultural británica.

sábado, 18 de abril de 2026

Enki Bilal / El Arte de la Ciencia Ficción Oscura y Poética

 

Enki Bilal: El Arte de la Ciencia Ficción Oscura y Poética

Enki Bilal: El Arte de la Ciencia Ficción Oscura y Poética

Estefanía Córdoba   |    Ilustración freelance, Noticias del Cómic   |    

Enki Bilal es uno de los artistas más destacados en el ámbito de la ciencia ficción, especialmente dentro del cómic y la ilustración. Sus trabajos, caracterizados por una atmósfera única y un estilo visual inconfundible, han redefinido el concepto de la ciencia ficción y han otorgado a este género una profundidad emocional y estética rara vez vista en otros ilustradores. Nacido en Belgrado en 1951, de madre checa y padre bosnio, Bilal emigró a Francia en su juventud, donde desarrolló su carrera artística en un contexto influido por los cambios políticos, la guerra fría, y el auge de la ciencia ficción en Europa. Su talento innato para capturar la esencia del caos y el conflicto en sus ilustraciones ha convertido sus obras en piezas fundamentales para el estudio de la ciencia ficción oscura y distópica.

jueves, 16 de abril de 2026

Jon Klassen, Premio Astrid Lindgren Memorial 2026

 



JON KLASSEN

Premio Astrid Lindgren Memorial 2026

El premio Astrid Lindgren Memorial 2026 va para el ilustrador y artista canadiense de libros ilustrados Jon Klassen.

La motivación del jurado:

"A través de su sutil y evocadora narración en palabras e imágenes, Jon Klassen abre nuevas perspectivas sobre nuestro lugar en el universo. ¿Qué pasa cuando una roca cae del cielo, cuando los sombreros desaparecen o un cráneo comienza a vivir una vida propia? Con precisión, emoción e ingenio inventivo, los desafíos de la incertidumbre y esperanza de la vida se retratan en una interacción de color y forma. Los brillantes cuentos de Jon Klassen destacan por su elegancia sin esfuerzo y su ambigua profundidad, donde el lector se convierte en co-creador. ”

miércoles, 31 de julio de 2024

Jonathan Wolstenholme / Libros

Illustration by Jonathan Wolstenholme



Jonathan Wolstenholme
LIBROS


Al artista británico Jonathan Wolstenholme le encantan los libros, no sólo para leerlos, sino también como material para inspirar su creatividad, como en su serie Books on Books, en el que el mundo del libro es descrito por los mismos libros. Compaginando surrealismo, su afición por los libros antiguos, y su humor irónico en la creación de estas ingeniosas y atractivas imágenes antropomorfas.

miércoles, 17 de abril de 2024

Triunfo Arciniegas / Lucy y mi hermano

 

Lucy según Henry González


Triunfo Arciniegas
LUCY Y MI HERMANO
10 de febrero de 2024

La semana pasada llegaron las pruebas de Querida Lucy, con las ilustraciones de Henry González, y murió Ramiro. El viernes las bajé a una memoria, con El burro de Juan, y fui donde Mary a sacar las copias. La impresora mía requiere mantenimiento y la relación con mi antigua secretaria, Alejandra, no anda muy bien. De modo que si necesito algo tengo que salir de casa.

Mientras Mary hacía su trabajo, en un nuevo local pero en la misma cuadra, fui a almorzar donde Darío. Salgo poco, como si continuáramos en la pandemia, y prefiero cocinar. Pero tenía las fotocopias pendientes y decidí matar dos pájaros de un tiro. No puedo trabajar en pantalla. No me siento cómodo. Nunca di del todo el salto del papel y la tinta a la pantalla. Unos ojos azules, muy bellos, me miraron con especial dedicación. Tal vez fue una mujer rubia el siglo pasado. Ahora su cabello resplandece de tan blanco. Usa bastón y está más cerca de los ochenta que de los setenta. Tal vez fue muy hermosa. Ahora es una mujer vieja, gorda y sola. Me pregunto si me vio de la misma manera, con los mismos adjetivos. La puta vejez, destino de los sobrevivientes. Me senté a comer. La mujer se fue con su almuerzo en la mano, pero tuvo la gentileza de despedirse.

Cuando volví donde Mary solo estaba lista la fotocopia de Querida Lucy y, mientras esperaba la otra, llegó Juana a imprimir unos documentos para sus alumnos. Hacía años que no nos veíamos. Desde que me abandonó. Era estudiante en ese entonces. Fue un encuentro plácido, lleno de bromas. Trabaja en Cúcuta, Pamplona y Bucara. Le va bien. La semana pasada, buscando la clave de uno de mis correos o de otro sitio virtual, encontré su número y le escribí. Me respondió pero no quedamos en nada. Tampoco ahora, pero ha sido un placer vernos.

Tengo la rutina de leer tres veces, con lapicero en mano, tanto las pruebas como cada versión impresa de todos mis textos. Esta vez exagero con cinco. La lectura del sábado me conmovió. Vi Querida Lucy de otra manera y hasta pensé que se trata de uno de los mejores libros que he escrito. Qué herida Lucy. Y el dolor de la ausencia. Han sido muy acertados los cambios de estos dos o tres años. La presencia de Ana Ochoa le restó peso al libro con su humor y sus vacas. No se dice en el libro, pero a Lucy le hacía falta una amiga. No encontré una sola errata.

Así que he dedicado cinco días a la revisión de las cien páginas de Querida Lucy, y aún falta escribir el informe. Hice cinco lentas y minuciosas revisiones con lápiz en mano, es decir, leí quinientas páginas, desde la madrugada hasta casi el mediodía. Más o menos. ¿Y todo para qué? El paginaje sigue tal cual. Como se trata de las últimas pruebas debía mantener la diagramación intacta. Sólo modifiqué tres oraciones y añadí otras tres en tres de las nueve historias que conforman el libro. Seis oraciones en cinco días de trabajo. Madre mía, estoy peor que Flaubert.

Ya no tengo la lucidez suficiente debido al cansancio de la jornada y debo dejar el informe para mañana en la madrugada. Nunca decido nada importante en las tardes. Ha sido un día de trabajo muy bueno: subí entradas a los blogs de madrugada y, después de revisar las pruebas una vez más, pagué en el banco los derechos de la edición de Caperucita y otras historias perversas que hizo para SM María Fernanda Paz-Castillo, ahora dueña y señora de la premiada Cataplum, y que tan sabiamente ilustró Mateo Pivano. Me encanta esta edición. Es la misma que ya se está vendiendo en México, y que pienso negociar para Colombia en la Filbo que comienza en unos días.

Querida Lucy es producto de tres etapas. Cuatro historias son de los noventa, cuando andaba con la Lucy de carne y hueso precisamente, y otras cuatro del 2000. Y la última, “Edipo y yo”, de hace dos o tres años. En la pandemia escribí para Cataplum un libro sobre el burro de Esopo, y otro sobre la zorra. El impulso alcanzó para otro cuento, un enfrentamiento más cercano con este personaje extraordinario. Tal vez lo retome en una historia más larga y detallada. En Querida Lucy, Edipo es un vividor que lee la mano y se aprovecha de la fascinación ajena. No ha escrito un solo libro pero todos se mueren por oír sus historias.

El burro de Juan está en una etapa anterior. Henry González, que también y tan bien ilustró este libro, dice que quiere trabajarlo un poco más. Creo que debo acortar algunos diálogos. Como voy a la Filbo, aprovecharemos para rematarlo juntos. Este “rematar” nos hace ver como un par de sicarios. Imagino a Henry riéndose. Es mejor decir “para dar por terminado” o “para concluir”, que me parecen soluciones sin fuerza pero evitan el equívoco. El lenguaje, un territorio de cuchillos, sobre todo en estos tiempos.

***

Hace tres días murió Ramiro, mi hermano, la oveja negra. Nos tratábamos cuando era niño. Su vida delictiva comenzó pronto. En una de sus salidas de la cárcel fue hasta el lejano barrio donde vivíamos y le pegó un tiro al hijo del dueño de la casa. Tuvimos que trastearnos de inmediato. Un tipo muy peligroso. En la cárcel le decían el Cacique. Una vez que llegué a la casa de mi madre lo encontré golpeando a una de mis hermanas. Fue un momento muy tenso. Donde diga o haga algo me hubiera caído encima y tal vez no estaría vivo. Lo vi con un cuchillo en la mano. Parece que me lo hubiera inventado, pero el detalle del cuchillo es la parte más nítida. No puedo recordar la casa ni el vestido de mi hermana, pero sí la mano que empuñaba el cuchillo. No lo usó contra mi hermana pero en su cara se veía que conmigo lo haría. Me retiré con el rabo entre las piernas, sin decir una sola palabra.

Fuimos amigos de niños. Entre su nacimiento y el mío hay cuatro mujeres. ¿O cinco? Alguna vez fuimos a recorrer el monte y nos extraviamos en el bosque. Decidimos pasar la noche de cualquier manera pero nos espantó el frío. Apenas continuamos me desboqué a un abismo. Di un giro completo y caí sobre el morral asegurado en mi espalda. Lo terrible es que en el morral llevaba una piedra grande que me había parecido muy bonita y que por poco me mata. Me quedé sin aire. Fui al más allá, no me gustó y regresé. Ramiro bajó como pudo y me acompañó hasta que tuve fuerzas para levantarme. Seguimos avanzando en la oscuridad, siguiendo la grieta donde tal vez estuvo un río, hasta que vimos un resplandor al otro lado de la montaña, y hacia allá nos dirigimos. Eran las luces de Pamplona.

Alguna vez me escribió desde la cárcel porque se había reconocido en un libro mío. Y no se equivocó. Él es el hermano malvado de mis ficciones. El mismo que galopa caballos ajenos en los potreros de la noche. Dejé sin respuesta su mensaje.

Luego del funeral de mi madre quiso acercarse, pero no me pareció. Estábamos todos en el atrio de la iglesia del Señor de la Humildad cuando hizo el gesto, reforzado por la frase de una sobrina. Respondí con otro gesto y una de mis hermanas, seguramente Nelly, me apoyó. Si yo no quería ninguna reconciliación, estaba bien. Todos los demás lo perdonaron, pero siguió en las andadas. Darío y Jaime le hicieron un sitio en el taller de herrería y terminó robándoles la herramienta. Nadie lo vio en el acto, pero todas las sospechas recayeron sobre él. Luego se fue y hasta mi padre se mostró aliviado. Su compañía solo representaba problemas. En alguna ocasión estuvo tratando de convencer a Álvaro para que lo acompañara en una de sus fechorías. Su papel era manejar un camión. Mi hermano tuvo el buen juicio de rechazar el ofrecimiento. Por eso entonces estuvo implicado en un secuestro que no prosperó. No sé si pagó cárcel por eso. Lo único que supe es que se le cayó la vuelta.

En fin, una vida desperdiciada y uno de los mayores dolores de mi madre. Jaime dice que nuestro padre no lo reprendió. Que se hizo el de la vista gorda cuando empezó a aparecer con cosas robadas. Mi padre era el único que lo visitaba en la cárcel.

Tenía otra versión. “¿Cuándo les llegué con una panela robada?”, nos dijo una vez nuestro padre, borracho, acosado por los remordimientos. Le respondimos que la culpa no era suya, por supuesto. 

Fue René quien me dijo hace un par de semanas que Ramiro estaba muy enfermo. Que, al parecer, no la libraba. Llamé a Jaime a Milán para preguntarle qué sabía pero no tenía ni idea. Ni él ni Darío ni yo teníamos trato alguno con Ramiro. Y fue Jaime quien me escribió, ahora desde las Islas Canarias, para contarme que Ramiro había muerto.

Dicen que no hay muerto malo, pero no lo creo. Ramiro fue una mala persona y la muerte no cambia nada. No borra los hechos. Lo que pasa es que no es muy elegante hablar mal del difunto. Deja un montón de hijos de distintas mujeres. Nunca respondió por ninguno.

Pregunté a Jaime por el funeral y me contó que decidieron cremarlo. Creo que desde la pandemia hay un protocolo con las enfermedades respiratorias. ¿Qué van a hacer con las cenizas? Nadie me ha dicho nada. Jaime precisó que ingresó al hospital por una neumonía y René supo que si salía con vida tendría que valerse de una bala de oxígeno. Entonces le descubrieron el cáncer en el pulmón y se acabó el cuento de mi hermano en esta tierra de nadie.



jueves, 15 de febrero de 2024

Los misterios del legado de Edward Gorey

 

Edward Gorey

Los misterios

del legado de EDWARD GOREY

'Gorey’s World' analiza la obra del autor de culto Edward Gorey ('El murciélago dorado', 'La niña desdichada') a partir de su propia colección de arte, donada al museo 'Wadsworth Atheneum'.


Diego Parrado

11 de julio de 2018

'The Woman and the Bear'  de Eduard Munch.

'The Woman and the Bear,' (1808-09) de Eduard Munch.

Wadsworth Atheneum Museum of Art, legado de Edward Gorey, 2001.13.61


Un famoso filósofo, para colmo científico, dijo una vez que la cosa más hermosa que podemos experimentar es lo misterioso. Es una frase que el ensayista de arte debería grabar en su mesa para evitar el pecado de escribir sobre la obra de un artista como si se tratara de despejar una ecuación matemática, sacrificando el misterio de una pintura o una novela para invocar su pobre genio. El octavo círculo del Infierno arde con los libros de aquellos críticos de cine que vieron en El Resplandor la protesta de Kubrick contra la masacre de los indios americanos. Por suerte, ese no es el caso de Gorey’s Worlds . La mayor parte de este fantástico libro, dedicado a la doble misión de catalogar la colección de arte de Edward Gorey y, partiendo de esta, escudriñar su gusto, explica el arte a través del arte y no cae en esa tentación tan moderna de analizar una obra para acabar concluyendo que El huésped dudoso–una especie de pingüino con pelo, bufanda de rayas y zapatillas Converse dedicado a molestar porque sí a una familia de la alta clase eduardiana– es una metáfora de la gentrificación. Aún así, Erin Monroe y el resto de autores que escriben Gorey’s Worlds (Robert Greskovic, Arnold Arluke y Kevin Shortsleeve. Princeton University Press, 2018) consiguen resolver algunos misterios.

jueves, 18 de agosto de 2022

Diez recomendaciones ilustradas

 



DIEZ RECOMENDACIONES ILUSTRADAS

Hacemos 10 recomendaciones, podíamos dar 100 ó 1000. Hay verdaderas joyas que se editan cada día. Maestros del dibujo, genios de la ilustración que narran con trazos, formas y colores un imaginario infinito. Destacamos 10 referencias de editoriales que apuestan por este arte, una profesión, como decía Sempé, que a simple vista parece sencillo. Disfruten.

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Dibujar es un oficio que parece sencillo, pero no lo es. Es como cuando veo a los trapecistas de un circo. Me digo que lo que hacen es muy fácil, pero si decidiera subirme al trapecio me daría un tortazo importante. Con el dibujo sucede exactamente lo mismo. Sempé

Sempé / The New Yorker III




Jean-Jacques Sempé
THE NEW YORKER III




Sempé / The New Yorker II



Jean-Jacques Sempé
THE NEW YORKER II



Sempé / The New Yorker I

 


Jean-Jacques Sempé
THE NEW YORKER I





miércoles, 17 de agosto de 2022

Muere el dibujante francés Jean-Jacques Sempé, padre de ‘El pequeño Nicolás’

Jean-Jacques Sempé, en su casa en París en 2015.foto de STEPHANE DE SAKUTIN 


Muere el dibujante francés Jean-Jacques Sempé, padre de ‘El pequeño Nicolás’

El artista francés captó con un trazo sencillo y solo en apariencia liviano la poesía de la infancia y de su tiempo



Marc Basset
11 de agosto de 2022

Jean-Jacques Sempé, el dibujante que con un trazo sencillo y preciso imaginó los rasgos de personajes eternos como El pequeño Nicolás, y que, con aparente liviandad, captó la poesía de la infancia y de la vida cotidiana en ciudades como París y Nueva York, murió este jueves a los 89 años, según informó su esposa, Martine Gossieaux Sempé, a la agencia France Presse. Su biógrafo, Marc Lecarpentier, precisó que se encontraba en su residencia de vacaciones, sin precisar el lugar, y que estaba “rodeado de su mujer y sus amigos más cercanos”. Una mirada superficial podría dar de Sempé la imagen de un ilustrador de revistas frívolas o elitistas, alguien ajeno a los tormentos de su época que nunca dejó de retratar siempre el mismo tipo de personajes y escenarios. Sería un error. Parecía ligero pero era profundo. Se tomaba poco en serio a sí mismo y muy en serio a los humanos. Bajo la superficie, vibraba el mundo, su mundo. “El hombre es un animal inconsolable y alegre”, rezaba su lema, como recuerda Le Figaro, y estas palabras son un resumen de su obra, más de cuarenta álbumes y centenares de ilustraciones y portadas para publicaciones como Paris Match y The New Yorker.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Ilustres ilustradores / Beth Harmon



BETH HARMON

Numerosos ilustradores se inspiran con Beth Harmon, la reina del ajedrez

20 de noviembre de 2020

Beth Harmon, el personaje de Anya Taylor-Joy en la miniserie Gambito de dama, es fuente de inspiración para numerosos artistas.  

Seguro que habéis oído hablar de Gambito de Dama y, uunque no está basado en ningún personaje real, esta ficción, que adapta la novela homónima de Walter Tevis, no es el biopic televisivo de la vida de una gran jugadora de ajedrez que hubiera pasado desapercibida para el común de los mortales y que ahora, verbigracia de la plataforma de streaming, sea, por fin, reconocido.

La actriz que encarna al personaje es Anya Taylor-Joy y abrió sus ojos al mundo en Miami, Florida el 16 de abril de 1996, así que tiene 24 años y una proyección que apunta con llegar hasta Luna. Sus ojos grandes y su mirada cargada de magia, hacen que su rostro sea casi inolvidable.