sábado, 8 de diciembre de 2018

Triunfo Arciniegas / Con ese man ni a la esquina






Triunfo Arciniegas

CON ESE MAN NI A LA ESQUINA
NI POR VEINTE MILLONES DE PESOS

Si usted cree en la honradez de los políticos o que los bancos "le están poniendo el alma", está jodido. Aunque lo sorprendan con las manos en la masa, el político alegará inocencia y persecución y tratará de envolver a los pinches electores con su verborrea. Ensayará miles de veces un discurso frente al espejo, con las palabras y la pinta escogidas por sus asesores, es decir, con una sopa de verdades a medias y mentiras descaradas, remendando aquí y allá, y luego grabará un video para los pendejos que abundan en este mundo. Dirá que el suyo es un proyecto de millones de ciudadanos, tratando de hacer creer que él es el pueblo mismo, el elegido, y disfrazando su obsesión de poder y sus ganas de hacer lo que se le dé la gana si alguna vez obtiene el cargo al que tanta hambre le tiene. Todo político nos jode tarde o temprano. No sólo piensen en sus propuestas, piensen quién es el tipo que las hace: un egocéntrico, uno que va tras lo suyo sin importarle a quién tenga que traicionar y que se aliará con quien sea si le resulta provechoso, atropellando ética y principios. Si no le sirven unos principios, usará otros, como diría Groucho Marx, tal como ha hecho con la gente que le ha servido en el oficio de trepar, saltar y caer de pie. Un político es ante todo un animal práctico y absolutamente desvergonzado. Y, sobre todo, señoras y señores, un político nunca pierde, ni siquiera cuando cae. "El escándalo pasa y la platica queda", dicen estos cínicos. Pierde el pendejo que cree en esta plaga.

 Cuatrovientos, 4 de diciembre de 2018





Juan Manuel Santos & Evo Morales / Los mamones

Juan Manuel Santos

LOS  MAMONES
Gustavo Álvarez Gardeazábal
ADN, diciembre 7 2018


Siempre hemos dicho que en Colombia para el mamón no hay ley. Lo hemos vivido muchas veces. La última vez fue aquél inolvidable 2 de octubre, cuando el pueblo convocado a plebiscito para aprobar o improbar el Acuerdo de Paz que el presidente Santos y la cúpula de las Farc habían redactado en La Habana, y  decidió por mayoría, escasa pero mayoría, decir NO a ese pacto de paz.

Aunque  el resultado era de obligatorio cumplimiento de acuerdo a lo convenido, el presidente Santos, que andaba muy preocupado por ganarse el premio Nobel de Paz( en una jugada que algún día sus actores deben contarnos antes de que la parca arrime por ellos),se mamó de aceptar el veredicto de las urnas.Y como si fuera poco ( y la historia también nos la deben ) el expresidente Uribe, cabeza visible del voto negativo en ese plebiscito,también se mamó y dejó que entre remiendos y fufurufas el pacto siguiera vigente por encima de la voluntad del pueblo.




Por estos días en Bolivia está pasando lo mismo. Hace 2 años el presidente Evo Morales sometió al escrutinio de la voluntad popular la posibilidad de modificar la Constitución de su país para permitir que se pudiera presentar a un mandato más como presidente. El pueblo boliviano le dijo que no lo aceptaba y, como tal,Evo no debería presentarse a una nueva reelección. Hace una semana,sin embargo, y esperanzado en que el Tribunal Supremo le respaldaría en la mamada monumental al resultado negativo, inscribió su candidatura para las elecciones del año entrante cuando aun la Constitución tenia como norma que no podía reelegirse.

Pero allá,como pasó aquí, entre fufurufas y remiendos consiguieron burlar la voluntad popular y se encaminan tal vez a un pantano como en el que nosotros hemos quedado por la doble  mamada aquél 2 de octubre.




viernes, 7 de diciembre de 2018

¿Por qué no hay cine clásico en Netflix?



¿Por qué no hay cine clásico en Netflix?

Las plataformas mayoritarias de ‘streaming’ proponen una oferta exigua de películas no recientes

El cierre de FilmStruck, portal especializado en los títulos antiguos, fragiliza ese catálogo



París 6 DIC 2018 - 15:02 COT

¿Qué tienen en común CasablancaCiudadano KaneLo que el viento se llevóCantando bajo la lluviaVértigo y Rashomonademás de ser clásicos indiscutibles de la historia del cine? La respuesta es que ninguno de esos títulos está disponible en Netflix o en el servicio para suscriptores de Amazon Prime Video, las dos plataformas mayoritarias de VOD —video on demand, la oferta legal de películas y series en streaming—, ni en sus versiones españolas ni en las estadounidenses. El catálogo de Netflix en España solo incluye 18 películas anteriores a 1960. En la versión estadounidense, el recuento sube a 20. Por su parte, Amazon propone 13 películas previas a ese año a sus suscriptores en España. En Estados Unidos, donde su catálogo incluye más de un millar de títulos clásicos, esas seis películas se pueden comprar o alquilar por unidades, pero no están incluidas en la tarifa plana para suscriptores de Prime Video. En comparación, en el Netflix español hay casi 600 películas producidas entre 2017 y 2018.
El cierre hace una semana de FilmStruck, plataforma repleta de clásicos y cine independiente que había llegado a España hace tan solo unos meses, fragiliza todavía más ese catálogo. La exigua oferta de títulos icónicos se suele atribuir al elevado coste de los derechos de difusión de las películas clásicas producidas por los grandes estudios. Pero, en el caso de los gigantes del video bajo demanda, con presupuestos descomunales para la adquisición de contenido, la explicación resulta insuficiente. “Entiendo que, con la capacidad económica que tienen, si no cuentan con más cine clásico es porque no quieren”, señala Jaume Ripoll, cofundador y director editorial de Filmin. “En España la situación es distinta, gracias a alternativas como Movistar+, Flixolé o Filmin, con un catálogo de clásicos muy extenso”. Si se quieren ver las películas de Fellini, Truffaut o Dreyer hay que recurrir a ellas: ni Netflix ni Amazon ofertan sus filmografías. Pese a todo, Ripoll no teme que ese catálogo desaparezca algún día. “Aunque sí hay el riesgo de que las plataformas hegemónicas sean todavía más dominantes en el futuro y que lo que no figure en ellas deje de existir”, advierte. Esa posibilidad ya no es una lejana hipótesis de futuro. Ben-Hur no está disponible en Netflix, aunque es posible alquilarla en Apple Store, Google Play y el portal de VOD de Atresmedia. Pero, cuando un usuario ya abona una tarifa plana que le permite ver cientos de películas, ¿está dispuesto a pagar unos euros más por un título histórico al que no tiene acceso?
“Las plataformas que se rigen por algoritmos han escogido el modelo de la rentabilidad pura. Y es innegable que el cine clásico genera menos ingresos que otros tipos de películas”, apunta Jean-Baptiste Viaud, delegado general de LaCinetek, portal francés especializado en títulos no recientes. Esa plataforma fue ideada en 2015 por tres directores, Laurent Cantet, Cédric Klapisch y Pascale Ferran, preocupados por la exigua oferta de clásicos en VOD. “Querían que estuvieran disponibles para el mayor número posible de espectadores. Y, en especial, para los jóvenes. Hasta finales de los noventa, la cinefilia se adquiría viendo películas en televisión, pero los canales mayoritarios ya han abandonado ese trabajo”, dice Viaud. LaCinetek quiere retomar esa misión proponiendo “una filmoteca ideal” confeccionada a partir de listas de las 50 películas favoritas de grandes directores de nuestro tiempo, como Nanni Moretti, Olivier Assayas, James Gray, Todd Haynes, Aki Kaurismäki o Agnès Varda. En febrero, LaCinetek lanzará una versión alemana, en colaboración con la Deutsche Kinemathek, y no renuncia a expandirse a otros países europeos. “Cada plataforma de nicho funciona sola y por su cuenta. Sería interesante que nos agrupásemos”, sugiere Viaud.
Los profesores se preocupan por los efectos que esta escasez de películas clásicas empieza a tener en sus alumnos. El historiador del cine Jan Olsson, docente de la Universidad de Estocolmo, lleva tiempo alertando sobre sus nefastas consecuencias. “El cálculo de Netflix es que resulta difícil competir con la oferta ilegal. Pero, dada su posición, uno puede pensar que tienen la responsabilidad de ofrecer una selección más amplia que solo títulos contemporáneos”, opina. Olsson compara ese posible apagón con el de las copias de nitrato de comienzos del siglo XX. “Son películas que no han desaparecido, pero que son de difícil acceso porque han terminado en las sombras”, afirma. Sin caer en el catastrofismo, la diferencia a la hora de acceder a unos y a otros títulos resulta abismal. “Si se quieren ver todas las películas de John Ford, se puede, pero lleva un esfuerzo dar con ellas”, señala Olsson. No es un trajín agotador, pero sí cuesta más tiempo y dinero que encontrarse con una lista de títulos reunidos en una sola categoría –“Popular en Netflix”, “Tendencias ahora”– accesible en un solo clic.
El repentino adiós a FilmStruck complica la trayectoria del cine clásico en la Red. El portal, fundado en 2016 en Estados Unidos, también operaba desde hace unos meses en Reino Unido, Francia y España. El pasado viernes dejó de funcionar en todos esos países, pese a la indignación expresada por nombres como Steven Spielberg, Martin Scorsese, Paul Thomas Anderson, Christopher Nolan o Guillermo del Toro, que firmaron una petición para que Warner, propietaria del portal junto con Turner, diera marcha atrás. “Hay una ausencia perceptible de cine clásico en el espacio del SVOD [el video a la carta con suscripción]. Lo intentamos resolver con FilmStruck, pero ese negocio no encajaba en los planes generales de la compañía”, reconoce el vicepresidente de Turner Classic Movies, Charles Tabesh, hasta ahora responsable del extinto portal. Ese cierre precipitado se explica por la reciente compra de Warner por parte del gigante de las telecomunicaciones AT&T. El nuevo dueño tiene la intención de crear un nuevo gigante del streaming que sea capaz de competir con Netflix, Amazon y la nueva plataforma que Disney ultima para 2019. Desde esa óptica, mantener vivo un portal de nicho que reivindicaba los clásicos del séptimo arte no entraba en sus planes. “Pese a todo, confío en que llegará alguien para llenar ese hueco”, agrega Tabesh. Hasta que eso suceda, los 7.000 títulos del fondo histórico de Warner quedan huérfanos en el mundo digital.



jueves, 6 de diciembre de 2018

Donald Trump / Todos los mentirosos del presidente




Todos los mentirosos del presidente

Los 19 meses de investigación del fiscal especial Robert Mueller han revelado el desprecio a la verdad que reina en la corte de Donald Trump


Pablo Guimón
Washington, 6 de diciembre de 2018

La mentira está en el centro de la administración Trump desde su llegada misma a la Casa Blanca, cuando el entonces secretario de prensa, Sean Spicer, soltó la falsedad, fácilmente demostrable, de que su investidura presidencial fue la más multitudinaria de la historia. Kellyanne Conway, consejera de Trump, preguntada en la NBC por la trola que había soltado su compañero sin despeinarse, acuñó la memorable expresión de “hechos alternativos”.
La autora de tan brillante eufemismo pertenece hoy al selecto 35% de supervivientes políticos de esa corte (compuesta por “solo lo mejor”, en palabras del propio Trump) de la que se rodeó el 45º presidente para cumplir el mandato del pueblo estadounidense. Muchos de los cortesanos que llegaron con él se encuentran en una situación muy delicada, dos años después, por culpa de sus mentiras.
Michael Cohen, exabogado y hombre de confianza de Trump, reconoció la semana pasada que mintió ante el Congreso sobre los negocios del hoy presidente en Moscú. Mintió también, según admitió en agosto, sobre sus pagos para silenciar un escándalo sexual. Mintió al FBI George Papadopoulus, exconsejero del presidente, sobre sus contactos con intermediarios rusos. Mintió el exasesor político Roger Stone, según el fiscal especial Robert Mueller, al decir que no tuvo conocimiento de que WikiLeaks iba a publicar los correos electrónicos de Hillary Clinton. Mintió a los agentes federales Michael Flynn, exconsejero de Seguridad Nacional, y ahora colabora con ellos para eludir las consecuencias de sus falsedades. Mintió el exgerente de la campaña Paul Manafort. Y, cuando decidió cooperar con la investigación sobre la trama rusa, no hizo otra cosa que volver a mentir, según han denunciado los investigadores.
El denominador común del primer círculo de estrechos colaboradores de Trump parece ser una tendencia enfermiza a mentir. Incluso ante las más altas autoridades federales, que investigan la injerencia rusa en las elecciones de 2016. Algo poco sorprendente, cabría señalar, cuando el propio presidente constituye un destacado exponente del desprecio a la verdad.
Los medios de las “noticias falsas”, como se refiere Trump a las más prestigiosas y fiables cabeceras estadounidenses cuando no las llama “enemigos del pueblo”, dedican ímprobos esfuerzos a contabilizar las mentiras del presidente. El Washington Post lleva la cuenta en su sección Fact Checker: hasta el pasado 30 de octubre, computaron 6.420 afirmaciones falsas en los 649 días que llevaba en la Casa Blanca. El 7 de septiembre, Trump pronunció públicamente 125 “afirmaciones falsas o engañosas” en un periodo de tiempo de 120 minutos, pulverizando su propio récord personal.
El arte de la mentira cuenta con una larga historia en Washington. Hasta ahora, el consenso es que en lo alto del Olimpo estaba Richard Nixon. “Mintió a su esposa, a su familia, a sus amigos, a sus viejos colegas del Congreso, a los miembros de su propio partido, al pueblo americano y al mundo”, resumió en sus memorias Barry Goldwater, candidato republicano en 1964. Pero Trump, coinciden los analistas, va aún más allá. Sucede que la lealtad es la principal cualidad que el presidente exige a sus colaboradores y estos saben que el cargo incluye la necesidad de defender las declaraciones del jefe aunque sepan que son falsas.
El resultado es que el presidente acaba rodeado de personas que comparten su desprecio por la verdad. Una actitud relativamente tolerada en el mundo de los negocios donde se curtió Trump, pero arriesgada, cuando menos, si uno está en medio de una investigación federal. Una en la que el fiscal especial y su equipo de agentes del FBI acuden al encuentro con los cortesanos de Trump cargados con montañas de papeles, que documentan metódicamente sus movimientos y comunicaciones para, entre otras cosas, hallar artillería que permita convertir a los consiglieri en valiosos pentiti.
Y en esas está Mueller. Esta semana ha publicado un escrito que poco desvela acerca del contenido de la colaboración de Flynn, pero la califica de “sustancial” y recomienda al tribunal que le juzga por mentir al FBI que no le meta en la cárcel. Este mismo viernes podría saberse si la cooperación de Cohen con la investigación merece el mismo trato.
La creciente obsesión de Trump con el fiscal especial y lo que él considera su “caza de brujas” puede medirse en la profusión de tuits que le dedica: un total de 14 en los últimos siete días, frente una media de tres al mes hasta la pasada primavera. Pero, a falta de que se conozcan los resultados de las pesquisas, los 19 meses de investigación federal han arrojado, hasta la fecha, al menos un resultado: la oportunidad de constatar hasta qué punto la mentira es la norma en la corte de Donald Trump.


PAVO, 5 - SECRETARIA DE PRENSA, 0


Defender ante los periodistas las mentiras de Trump y su corte, sin pisotear su propia credibilidad, se ha revelado una tarea ardua para Sarah Huckabee Sanders, la sucesora de Sean Spicer en la secretaría de prensa de la Casa Blanca, que ha dado con un eficaz método para ahorrarse el trance: el tradicional encuentro diario con la prensa en la Casa Blanca ha pasado a ser, en el mejor de los casos, quincenal. Circunstancia que permitió al Washington Post apuntar, en la pasada festividad de Acción de Gracias, que el pavo indultado había ocupado más tiempo la palestra de la sala de prensa que la propia secretaria en los 20 días que habían transcurrido del mes: el ave ganaba por cinco minutos contra cero.
EL PAÍS


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Iván Duque / El Principito


EL PRINCIPITO
GUSTAVO ÁLVAREZ GARDEAZÁBAL
Publicado en Diario ADN, diciembre 5 2018

Es un niño, se siente un niño, actúa como niño. Si ve un niño de verdad tocando un tambor en el desfile, se acerca, le pide los palitos y comienza a demostrar que sabe tocar hasta mejor que el miembro de la banda. Si llega al Bernabeu no se pone a conversar con Florentino, le demuestra que es capaz de patear mejor que James. Si va a una cancha de tejo, no se toma una cerveza ni dialoga con los enruanados, coge el tejo y acierta en el bocin estallando la mecha.Vive en una batalla infantil por demostrar que es capaz de todo. Canta vallenatos con solo coger la raspa pero sin manejar el acordeón. Baila merecumbé con los mismos pasitos antiquísimos de Pacho Galán. No puede ver una pelota porque en su infantilismo demostrativo tiene que hacerse distinguir y entonces inmediatamente la coge y, como cualquier payaso malabarista del Circo  del Sol la lleva del pie a la cabeza, de allí al cuello, y sin dejarla caer, quiere recibir el aplauso de todo niño precoz y habilidoso mientras abre los brazos.Pero en su sed de ser reconocido cada que visita a alguien, le lleva de regalo una camiseta de la selección de fútbol de su país y si ve la oportunidad de tomarse una foto o que le firmen un autógrafo, busca a los príncipes de la farándula y los invita a su casa.Y si va de visita donde príncipes de verdad, les lleva saludes de quien lo recomendó públicamente como el más capacitado o les echa el cuento de Blanca Nieves y los siete enanitos presentándolos como miembros de su equipo secreto.Por supuesto, cada sábado tiene fiesta  para hacerse reconocer por pueblos que nunca antes había soñado y semana tras semana cambia de sombrero aunque, de verdad, ninguno le queda bien.Monta en avión  y habla casi todos los días pero como no compagina las palabras que pronuncia con los gestos del rostro,nadie le cree y genera infinita desconfianza. Así y todo cree que eso es gobernar. Y que es El Principito y que no es grave que  el 68% del país lo rechace.


martes, 4 de diciembre de 2018

Simón Vélez / Nunca le di plata a Petro. Nunca


Simón Vélez

¡Maldita suerte la del periodista! Tener la posibilidad de entrar al mundo secreto de tipos tan valiosos como Simón Vélez y terminar hablando de un video oscuro y tenebroso, donde la arquitectura visual descansa en mugrosas pilas de billetes. ¡Habiendo tanta cosa verdaderamente importante para charlar con él!
El anillo que le regaló Bono, de U2. Las puertas de guadua con láminas de blindaje antibalas. El equipo de sonido que trajo de la India. La sonrisa de su esposa, gringa de sangre serbia, que se confiesa oyente de La Luciérnaga. El proyecto de Qatar. El inodoro coronado con una enorme puerta de horno industrial. Su par de perros rhodesian ridgeback, mansos en casa y cazadores de leones en África.
No me han amenazado, porque no he salido de mi casa desde que esto arrancó”, dice el gurú de la guadua mientras toma impulso para hablar de lo que le gusta. “Soy un hippie que no fuma marihuana y al que le encanta jugar golf”, confiesa atravesando el Puente Óscar Iván Zuluaga, bautizado así porque lo hizo después de que la esposa del excandidato confundiera un estanque de lama con cesped y se fuera hasta el fondo. Zuluaga, como un resorte, se lanzó a rescatarla de las aguas. “Hice el puente para que nadie más corriera riesgo de ahogarse, pero Zuluaga no ha vuelto para inaugurarlo formalmente”.
Vélez es hoy “puente” tendido entre muchas de las teorías, historias y verdades de ocasión que rodean el video de Gustavo Petro manoseando billetes y llevándoselos en una bolsa que amenaza dejarlo sin aire político.
En alguna parte del centro histórico de Bogotá, Vélez se mantiene a prudente distancia de la tormenta, pero acepta hacer una excepción al enclaustramiento para dar su versión sobre lo que a él le corresponde en el rollo del Petrovideo.
A ver si al final hay tiempo para sacarle un par de detalles sobre su relación con Bono. Por lo pronto, deslealtades, puñaladas, traiciones y billetes (que nadie sabe de dónde salieron) son los tópicos de hoy. 

¿CÓMO TERMINÓ METIDO EN ESTE LÍO?

Tratando de apoyar una democracia imperfecta en la que las cosas las decidan los políticos y no los policías y los curas. Soy un godo demócrata y me parece que Gustavo Petro fue un gran opositor en sus años de senador. Y eso había que respaldarlo, porque ninguna democracia sobrevive si no hay oposición verdadera. 
¿QUÉ REQUISITO ÉTICO O IDEOLÓGICO TIENE USTED PARA APOYAR A ALGUIEN QUE EJERZA LA OPOSICIÓN?
Una argumentación que le haga a uno sentir que esa persona tiene talento, que es importante. O que va a serlo. Admiré a Petro y lo sigo admirando. Lo apoyé en sus campañas al senado, la alcaldía y la presidencia.

¿POR QUÉ SE DEMORÓ TANTOS DÍAS EN ACLARAR QUE USTED NO LE HABÍA PRESTADO DINERO A PETRO?

Porque quedé en shock con este escándalo. No estoy enseñado a tener prestigio o figuración de esta manera. Soy arquitecto y es lo único que me interesa sobre la tierra. 

¿QUÉ SE LE PASÓ POR LA CABEZA CUANDO VIO EL VIDEO DE PETRO LLENANDO LA BOLSA CON FAJOS DE BILLETES?

Quedé muy indignado con Petro. Cuando él era alcalde, Juan Carlos Montes me había comentado sobre la temática del video, pero entonces me negué a verlo. 

¿QUÉ LE DICE MONTES CUANDO LE HABLA DEL VIDEO?

Me dice que Petro lo acaba de “correr” de la Alcaldía y que él le había hecho un video. Le reclamé, le dije que uno no grababa a un amigo así, que eso no se hacía. Me contestó que Petro había sido muy mala persona cuando fueron guerrilleros, y que al amnistiarse y volverse más importante no había apoyado a sus compañeros. Petro debe estar muy berraco con Juan Carlos, pero en el video de Facebook fue muy conciliador, y habla muy bien de él y de mí. Gustavo Petro no es bobo. Incluso pidió perdón y este país lo perdona todo. 

¿DE CUÁNDO ES EL VIDEO?

De hace muchos años. Ya estoy viejo y esos años podrían no ser tantos, pero fue hace tiempo. 

¿ALGÚN ÁNIMO EXTORSIVO DE PARTE DE MONTES?

No. Petro, como le digo, lo “botó” de la oficina donde estaba la máquina tapa huecos. Lo sacaron como a un perro, alegando corrupción, y él no tuvo nada que ver con corrupción ahí. Entonces Montes fue y se le parqueó en el despacho por varios días, con su señora y las hijas, hasta que Petro lo recibió. Y le mostró el video mientras le preguntaba: “¿corrupto yo o corrupto usted?”. 

¿CÓMO TERMINÓ ESE VIDEO EN OTRAS MANOS?

Parece que para mostrarlo en la pantalla, sus hijas lo pasaron de la casetera, de la filmadora análoga antigua, a otro formato probablemente digital. Y quedó en un computador de esa familia. Al principio pensé que alguno de los Montes había entregado el video, pero acepto que puede ser cierto del hackeo, porque tan fácil es sacar un video de un computador como la plata de las cuentas bancarias ajenas. 

¿DÓNDE HABÍA CONOCIDO A MONTES?

Haciendo unas casas en Peñalisa. Se hicieron cien casas al final del gobierno de Andrés Pastrana, aunque aclaro que Pastrana nada tuvo que ver con eso. A Montes me lo impusieron como interventor. Uno no escoge el interventor; el interventor es una especie de enemigo, no puede ser amigo del contratista. Soy desordenado y este señor es realmente muy organizado. Aprecié mucho esas cualidades y terminamos haciéndonos amigos. 

Y MONTES LE PRESENTÓ A PETRO…

Sí, me lo presentó y también terminé trabando amistad con Petro. Tan amigo, que le prestaba mi casa de Peñalisa. A veces la pedía, pero no la usaba, nunca llegaba. No iba y ni siquiera se tomaba la molestia de avisarme. 

¿MONTES QUERÍA MOSTRARLE EL VIDEO A USTED POR ESA AMISTAD?

Sí. Además quiero dejar en claro que no tuve ni puestos ni contratos durante la alcaldía de Petro. Incluso hice varias obras en la Candelaria que tuvieron problemas, como bien dice María Mercedes Maldonado, y aunque pedí ayuda nunca Petro me auxilió y eso siempre me pareció correcto. He tenido que pagar unas multas las berracas. 

¿LA PLATA QUE PETRO CUENTA Y SE LLEVA EN EL VIDEO LA MANDÓ USTED?

¡No! 

¿PERO LO AYUDÓ EN CAMPAÑA?

Nunca le di dinero, pero colaboré diciéndoles a los amigos que le aportaran. No le puedo decir cuánto, porque no soy tesorero de campañas. He tenido amigos oligarcas de todas las condiciones y en elecciones les recuerdo la necesidad de apoyar también a la oposición, como garantía de una democracia fuerte. 

¿SACÓ PLATA GUARDADA EN TARROS DE GALLETAS PARA HACÉRSELA LLEGAR A PETRO?

No. ¡Nunca, nunca! Yo solo manejo mi plata, la que me meto al bolsillo, y no alcanza a llegar a ningún tarro de la cocina. La plata tiene mucho “enemigo”: tengo cuatro hijas, cuatro nietas, esposa, tres empleadas y dos perras. 

UNA HIJA DE MONTES ASEGURA QUE VARIAS VECES USTED LE DIO PLATA A PETRO.

Ella no tiene por qué saber nada de eso, pues en la fecha en que pasó lo de ese video ella era una niña. No tiene por qué hacer esos comentarios. 

¿LA CONOCE?

Sí, y tiene unas obras sociales para las que a veces me ha pedido colaboración. Le he dado ropa y cosas de la casa que ya no se usan. 

¿EXISTE UNA POSIBILIDAD, POR MÍNIMA QUE FUERA, DE QUE USTED LE HAYA PRESTADO ESE DINERO A PETRO Y LO HUBIERA OLVIDADO?

No existe esa posibilidad, porque todavía no tengo Alzheimer. Perder la memoria es morir con el cuerpo en vida. No es que yo me acuerde de todo, ¡pero de eso sí me acordaría! 

SI USTED JAMÁS LE PRESTÓ ESA PLATA A PETRO, ¿POR QUÉ ÉL INSISTE EN QUE SÍ?

Él sabe que le hice propaganda, pero también que nunca le mandé dinero. Esa plata puede ser el aporte de mucha gente. No creo que nadie haya dado esa suma de un tirón.
Nadie lo sabe. 

¿A QUIÉN MÁS LE AYUDÓ RECOMENDANDO CONTRIBUIRLE ECONÓMICAMENTE EN CAMPAÑA?

Germán Vargas Lleras, pero tampoco estuve en el manejo de su campaña o de sus recursos. Cuando promovía a Petro, muchos amigos se indignaban. Con Vargasfue diferente: me aseguraron que sí lo apoyarían. Incluso a uno Vargas no le recibió la plata. Otro ayudó y casi se “mama” por el papeleo que le pusieron a hacer para entregar dineros y que todo estuviera dentro de las normas electorales. 

¿USTED GUARDÓ EL SECRETO DEL VIDEO?

No. Soy muy chismoso. Por fortuna le conté a varias personas, porque si ese video hubiera estallado sin que yo le hubiera contado a otros, estaría mucho más “llevado” de lo que estoy ahora. Me encargué de que supieran de la existencia del video Jorge Enrique Robledo y Clara López, y los claves de la izquierda. 

¿POR QUÉ HIZO ESO?

Porque estaba muy indignado. Le digo más: me aseguré de que Petro supiera que era yo el que estaba divulgando la existencia del video. Imagino que sus declaraciones de estos días (sobre el préstamo) son su manera de tomar revancha. 

¿PETRO SE ACERCÓ ALGUNA VEZ PARA EXPLICARLE EL CONTEXTO DEL VIDEO?

Nunca. 

¿CUÁNDO ACABÓ LA AMISTAD DE USTEDES?

Cuando Juan Carlos Montes me contó sobre el video. Me indigné mucho, como le digo. Tanto con el video como por la manera en que se hizo. De niño, la mayor sanción social que existía era ser “sapo”. Cuando ponía quejas, lo regañaban a uno y no al que había cometido el delito. Si uno tiene un amigo, se tiene que hacer matar por ese amigo. 

¿QUÉ TIPO DE RELACIÓN HA TENIDO CON LA MAMÁ DE PALOMA VALENCIA?

Fue novia mía cuando entré a la universidad, porque ella tiene mamá con origen manizaleño. 

¿CUÁNTO DURARON DE NOVIOS?

Por ahí tres o cuatro años, cuando ella tenía poco más de quince. 

¿QUÉ OPINA DE LA SENADORA Y DE SU ROL EN ESTE ASUNTO?

Cuando la vi con ese video en el Congreso, me pareció extraordinaria, y la mandé a felicitar con mi paisano y amigo Samuel Hoyos. Muy elocuente, una maravilla, sobre todo porque yo vivía muerto del terror de haber apoyado a Petro. Afortunadamente se dio lo de este video y el país se salvó de ser una Venezuela. Esa parte de la izquierda que he descubierto después, ya no me gusta. 

¿QUÉ LO DECEPCIONA DE LA IZQUIERDA?

Que no son democráticos: se quedan en el poder y se vuelven unos dictadores de mierda, apoyados por el ejército y la policía, como pasa en Venezuela. 

¿ES URIBISTA?

Fui uribista hasta la reelección y la posibilidad del tercer mandato. 

SI RELEE SU FAMOSA Y MUY CITADA ENTREVISTA CON LA REVISTA GATOPARDO, ¿QUÉ LE CAMBIARÍA?

Solo le digo una cosa: ¡uno no debe hablar tanto con los periodistas! 

LORENZO MORALES, EL ENTREVISTADOR, HA DICHO EN REDES QUE PETRO Y SU GENTE MALINTERPRETARON EL TEXTO DE ESA CHARLA. ¿LO CREE ASÍ?

Lo que está dicho en ese reportaje, sí lo dije. No lo malinterpretaron: lo usaron. Recalco: nunca le di plata a Petro. Nunca. 

DIJO QUE USTED HA SIDO INTERMEDIARIO DE DINEROS OSCUROS. ¿DE QUÉ ESTABA HABLANDO?

Soy muy terrorista cuando hablo, y esas son bobadas que uno dice por escandalizar. 

¿USTED ES UN EXCÉNTRICO?

Sí, soy de esas personas que no pertenecen, por ejemplo, al sistema financiero, aunque le tengo un profundo respeto. 

¿TIENE CUENTA BANCARIA?

En Bancolombia, vergonzosamente chiquita, y vivo muy apenado, porque se mantiene embargada. 

¿EMBARGADA?

Por las fotomultas, que son una pesadilla. Esas benditas fotomultas, más el enredo de los prediales, van a acabar con el sistema financiero. 

¿LE PAGAN POR SUS TRABAJOS EN EFECTIVO?

Este es un país muy desbancarizado, en parte gracias a las mismas normas tributarias. 

¿ESTÁ AL DÍA CON LOS IMPUESTOS?

Sí. Y es un milagro, porque vivo llevado del putas por el asunto tributario. 

¿MOSTRARÍA LA DECLARACIÓN DE RENTA EN ALGÚN ESCENARIO PERIODÍSTICO O JUDICIAL?

Sí. Sin ningún problema. 

¿SE SOMETERÍA A POLÍGRAFO?

Sí. 

¿USTED CONOCIÓ O TUVO ALGÚN TIPO DE TRATO CON EL “LOCO” BARRERA?

No. Y tampoco con Pablo Escobar. Si Escobar estuviera vivo, ¡andarían diciendo que esa plata del video es de él! 

¿SABE DE ALGÚN TIPO DE APORTE DEL GOBIERNO DE VENEZUELA A LA ACTIVIDAD POLÍTICA DE GUSTAVO PETRO?

No. 

¿QUÉ ES LO MEJOR DE PETRO?

Su discurso. 

¿EL DISCURSO ES REAL?

¡Pues la gente se lo cree! Me parece valioso que Petro se haya enterrado con esto, porque nadie puede estar hablando de luchar contra la corrupción cuando está involucrado en una cosa tan maluca. 

¿PETRO MIENTE?

En lo de que le presté plata, miente. Y en general creo que dice verdades a medias. 

¿ES UN VIDEO DE CORRUPCIÓN?

Es algo sucio. 

¿MONTES ES CORRUPTO?

Más que corrupto, él, sin proponérselo, dio inicio a todo esto cuando grabó el video. Me parece que hizo un acto heroico, aún sin tener la culpa. Petro es un peligro, y es un peligro del que me siento participé, porque sugerí apoyarlo con recursos. 

¿VOTARÍA POR PETRO?

No, no y no. Por ningún motivo. 
¡Bendita suerte la del periodista! Quedó tiempo para charlar sobre Bono, pero no le veo puesto a Simón Vélez el anillo que le regaló en su visita a Colombia. Le pregunto dónde está. Señala el techo del vecino…

http://caracol.com.co/radio/2018/12/05/nacional/1543965780_907872.html