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sábado, 26 de septiembre de 2026

Los ‘Diarios’ de Sergio Pitol / Un lugar entre lo cotidiano y lo fabuloso

 

Sergio Pitol en una imagen sin datar.SAMUEL SÁNCHEZ

Los ‘Diarios’ de Sergio Pitol: un lugar entre lo cotidiano y lo fabuloso

El dietario de Sergio Pitol, que abarca entre 1968 y 1980, ofrece una aproximación a la intrahistoria de Europa y la escena cultural mexicana al tiempo que ilustra la vida cosmopolita del autor


NADAL SUAU

Paso días de felicidad sumergido en los Diarios de Sergio Pitol (México, 1933-2018), recordando aquel día de 2003 o 2004, cuando lo descubrí gracias a una charla que mantuvo en Barcelona con Enrique Vila-Matas. Los habían convocado para hablar acerca del concepto de frontera y ellos se dedicaron a celebrar su amistad en una demostración de que la vida y la literatura pueden volverse indistinguibles porque las dos consisten, precisamente, en atravesar las fronteras mientras te ríes de tu propio estupor. Yo era muy joven y quedé boquiabierto. Vila-Matas recordó que Pitol había cerrado su discurso de aceptación del premio Juan Rulfo con estas palabras: “Muchas gracias a todos por su ausencia”. Me pareció sensacional, tanto que desde entonces siempre he querido encontrar la ocasión de soltárselo a alguien. Aquella tarde y las siguientes, leyendo El arte de la fuga (1996), entendí que los grandes maestros de la literatura (en el caso de Pitol, Chéjov, Gombrowicz, Dostoievski, Rabelais, Faulkner, Borges…) existen para leerlos no con susto ni solemnidad, sino con espíritu festivo, y que el humor es un privilegio de quien sabe rescatar la infancia mediante la imaginación. 

Sergio Pitol / El viaje oblicuo de la memoria


Sergio Pitol: el viaje oblicuo de la memoria
Sergio Pitol 
Foto de Daniel Mordzinski

Sergio Pitol: el viaje oblicuo de la memoria


C. RUBIO ROSELL
9 de abril de 2019

A lo largo de veinte años conversé con Sergio Pitol en innumerables ocasiones. Siempre que pasaba por Madrid, su generosidad refrendó en nuestros encuentros una amistad que se fue acrecentando con los años, lo que me permitió conocer y profundizar en las razones de su experiencia y su vida literaria a través de su propia voz. El texto que sigue a continuación es el resumen de esa larga entrevista que, como un viaje oblicuo a través de la memoria, refleja las conversaciones y encuentros que sostuve con él, donde aparece esbozado el perfil de un creador entrañable e imprescindible.

La dignidad de Sergio Pitol


La dignidad de Sergio Pitol

La dignidad de Sergio Pitol


C. RUBIO ROSELL
2 de abril de 2018

“Postrado en la cama, con úlceras en la espalda, con una infección urinaria, sin ropa en el armario, con puros andrajos y con la alfombra de su habitación oliendo a orín de perro”. Así describía en 2016 Laura Demeneghi, sobrina de Sergio Pitol, el estado en que encontró al autor de El mago de Viena, quien a raíz de una afasia degenerativa estaba entonces al cuidado del Departamento de Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de su natal estado de Veracruz, operado entonces por Karime Macías, esposa del exgobernador Javier Duarte, ahora encarcelado por corrupción. Su familia, encabezada por Luis Demeneghi, primo de Pitol, ha batallado desde entonces por recuperar no solo la salud del escritor, sino su patrimonio, que entre dimes, diretes y pleitos judiciales, va de mano en mano e, incluso, de ladrón en ladrón, pues ahora mismo nadie sabe dónde está la medalla que le fue otorgada como reconocimiento por haber sido galardonado con el Premio Cervantes, y muchas de las joyas bibliográficas que atesoraba en la biblioteca de su casa en el centro de Xalapa se han esfumado, aunque alguien asegura haber encontrado a un vendedor de libros que ofrecía una edición de El llano en llamas dedicada a Pitol por el propio Juan Rulfo. 

Sergio Pitol / Un amigo con los brazos abiertos

 


Sergio Pitol: un amigo con los brazos abiertos

Un recuerdo personal del escritor mexicano, fallecido hoy. 
Malva Flores
12 de abril de 2018

Para Elizabeth Corral

No voy a mentir. Yo no había leído de Sergio Pitol más que Domar a la divina garza y El viaje cuando lo conocí. Otros hablarán de su obra con mayor pertinencia y conocimientos de los que yo pueda ofrecer. Hablaré –aún con el dolor de su muerte recién acaecida el día de hoy– del hombre que me ayudó a transitar un largo periodo de mi vida, cuando no encontraba salida alguna para mi profunda depresión.

Has hecho girar la locura / Prólogo de Vila-Matas a Los mejores cuentos de Sergio Pitol

Sergio Pitol


HAS HECHO GIRAR LA LOCURA

Prólogo de VILA-MATAS a
Los mejores cuentos
SERGIO PITOL, Anagrama, 2004

27 de julio
        Sergio Pitol está durmiendo en estos momentos en su casa de Xalapa y acaba de caer en las  garras de uno de sus sueños más recurrentes y una vez más vuelve a verse andando con sus padres. Está caminando con ellos, van de excursión al campo. Todo en el sueño es idílico hasta que Sergio se pierde y entonces, como siempre, el entorno se le vuelve hostil, tenebroso. 

martes, 6 de octubre de 2020

Sergio Pitol / El universo de Bruno Schulz




El universo de Bruno Schulz

Autor de dos trilogías fundamentales de la literatura mexicana contemporánea, la del Carnaval y la de la Memoria, Sergio Pitol (Puebla, 18 de marzo de 1933-12 de abril de 2018, Xalapa) fue, además de traductor, diplomático y viajero, un incansable divulgador de las literaturas marginales europeas
/
POR SERGIO PITOL

Dentro del panorama de la literatura polaca de vanguardia, que se produjo en el periodo entre las dos grandes guerras, destacan tres figuras insólitas, totalmente diferentes entre sí, cuya obra comienza a valorarse debidamente apenas en los últimos años. Son ellos Ignacy Witkiewicz, Witold Gombrowicz y Bruno Schulz. La obra de estos tres “excéntricos”, colmada de aparentes juegos, parodias, caricaturas, exageraciones llevadas hasta la última instancia, nos ofrece la fuente más rica en ideas de todo ese periodo. Anticipándose en un cuarto de siglo a la literatura del absurdo francesa, inglesa y norteamericana, nos ofrece un pregusto del trágico sinsentido en el que el hombre real iba a verse sumergido pocos años más tarde. El terror ante un mundo que va a convertir al hombre en cosa y, como cosa, en algo incapaz de sentimientos, ajeno a las ideas, radicalmente negado a lo fantástico y a la poesía, y al intelectual —en el mejor de los casos— en un robot al servicio de esa cosa.

Sergio Pitol en La Habana


Sergio Pitol
Sergio Pitol

Sergio Pitol en La Habana

Este texto que publicamos hoy a manera de homenaje forma parte del volumen ʻMoleskine Sergio Pitolʼ, de próxima aparición en el catálogo Rialta.

jueves, 11 de julio de 2019

Bruno Schulz / Los pájaros




Bruno Schulz

LOS PÁJAROS

Traducción de Sergio Pitol

Llegaron los días de invierno, amarillos y sombríos. Un manto de nieve, raído, agujereado, tenue, cubría la tierra descolorida. La nieve no alcanzaba a ocultar del todo muchos tejados, y se podían ver, acá y allá, trozos negros o mohosos, chozas cubiertas de tablas, y las arcadas que ocultaban los espacios ahumados de los desvanes: negras y quemadas catedrales erizadas de cabrios, vigas y crucetas, pulmones oscuros de las borrascas invernales. Cada aurora descubría nuevas chimeneas, nuevos tubos brotados durante la noche, henchidos por el huracán nocturno, oscuros cañones de órganos diabólicos. Los deshollinadores no podían desembarazarse de las cornejas, que, cual hojas negras animadas de vida, poblaban por las noches las ramas de los árboles frente a la iglesia. Levantaban el vuelo, batían las alas, y acababan posándose cada una en su sitio, sobre su rama. Y al alba volaban en grandes bandadas —nubes de hollín, copos de azabache ondulantes y fantásticos—, turbando con su trémulo graznido la luz amarillenta del amanecer. Con el frío y el tedio, los días se volvieron duros como trozos de pan del año anterior. Se entraba en ellos con los cuchillos romos, sin apetito, con una somnolencia perezosa.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Darío Jaramillo Agudelo / Sergio Pitol, traductor


Sergio Pitol

Darío Jaramillo Agudelo
Sergio Pitol, traductor


1
Quien haya conocido a Sergio Pitol, pongamos por caso, en una feria del libro en cualquier parte del mundo, quien lo haya visto en algún encuentro de escritores, quien –metiéndonos en la máquina del tiempo– lo haya tratado como diplomático, sin profundizar demasiado en intenciones o en recovecos de su modo de ser, siempre dirá que Pitol es un hombre elegante, sobrio, atento, caballeroso, fina, finísimamente bien comportado. Dirá, en fin, que es un hombre centrado.

domingo, 15 de abril de 2018

Sergio Pitol / Los raros

Samuel Beckett


Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
LOS RAROS

También los raros. Los "raros", como los nombró Darío, o "excéntricos", como son ahora conocidos, aparecen en la literatura como una planta resplandeciente en las tierras baldías o un discurso provocador, disparatado y rebosante de alegría en medio de una cena desabrida y una conversación desganada. Los libros de los "raros" son imprescindibles, gracias a ellos, a su valentía de acometer retos difíciles que los escritores normales nunca se atreverían. Son los pocos autores que hacen de la escritura una celebración.

Sergio Pitol / La abolición de las fronteras





Sergio Pitol
Foto: Especial

Sergio Pitol

 La abolición de fronteras

Dedicamos esta edición de El Cultural a Sergio Pitol (Puebla, 1933), un autor imprescindible que ha trascendido fronteras de maneras diversas. Desde su identidad cosmopolita y políglota, su destino de viajero y la riqueza de sus vertientes literarias —del cuento a la novela, del ensayo a la traducción—, el escritor, la obra, el personaje, motivan este recorrido que es también una celebración. Invitamos a tres lectores puntuales, cuyo conocimiento del Premio Cervantes 2005 incluye, además de la lectura y la amistad, el trabajo editorial —como en el caso de Mercedes Monmany—; la conversación y el trato personal —en el testimonio de Héctor Orestes Aguilar—; y de ningún modo menos importante, su vena como traductor y divulgador —en el ensayo de Héctor Iván Martínez— de autores clave que en buena parte circularon en nuestro idioma gracias a la pasión por la lectura y la escritura, y a la inestimable sabiduría literaria de Sergio Pitol, todo un clásico.
Por Mercedes Monmany
-4 noviembre, 2017



He tenido el inmenso placer de releer estos días uno de los libros preferidos de mi admirado y muy querido Sergio Pitol. Se trata de Pasión por la trama, el volumen de magníficos ensayos que tuve el honor de publicar en 1999 en Madrid, en la colección La Rama Dorada, de la editorial Huerga & Fierro. Una colección dedicada al ensayo literario que dirigía y sigo dirigiendo. Me emocionó entonces, pero ahora, releída, quizá aún más, esa pasión y devoción, ese amor infinito que Pitol declaraba por un género, la novela, que él ha sabido como pocos de su tiempo recrear, construir, reconstruir, disfrazar, mezclar y atravesar sin cesar de un humor tan sutil, tan desafiante, tan inteligente y tan de cortocircuito continuo como su querido Lubitsch, personaje subterráneo de varios de sus libros. Gógol, Chéjov, Schnitzler, Nabokov, Mutis, Tabucchi, Bulgákov, el polaco Kúsniewicz, James, Mann, Calvino, algunos de los autores que más he leído y devorado con pasión a lo largo de mi vida se daban cita en Pasión por la trama. También se daba cita, junto a ese panteón de ilustres indiscutibles en sus lenguas respectivas, una especie de hermanastro desvergonzado, un descubrimiento que me llegó precisamente a través de aquellos ensayos maravillosos y que ya nunca me abandonó: el descabellado autor irlandés Flann O’Brien. Un personaje estrambótico, lo mismo que todos sus inclasificables y a ratos incomprensibles relatos, que parecía surgido de los vericuetos y callejones más insensatos y geniales del Ulises de Joyce.

sábado, 14 de abril de 2018

Sergio Pitol / Una crónica de la felicidad

Sergio Pitol

Sergio Pitol

Una crónica de la felicidad

Un novelista, escribió, es alguien que oye voces a través de las voces y con ellas va trazando el mapa de su vida


ENRIQUE VILA-MATAS
12 ABR 2018 - 16:01 COT




Hay un momento en El mago de Viena en el que Pitol imagina a un autor a quien ser demolido por la crítica no le daría miedo. Con toda seguridad, dice Pitol, ese autor sería atacado por la extravagante factura de su novela y caracterizado como cultivador de la vanguardia cuando en realidad la idea misma de la vanguardia sería para él un anacronismo. Ese autor resistiría ofensas insensatas, insultos, pero lo que de verdad le aterrorizaría sería que su novela suscitara el entusiasmo de algún comentarista tonto y generoso que pretendiera descifrar los enigmas planteados a lo largo del texto y los interpretara como una adhesión vergonzante al mundo que él detesta; alguien que, por ejemplo, dijera que su novela se debería leer como “un réquiem severo y doloroso, un lamento desgarrado, la melancólica despedida al conjunto de valores que en el pasado había dado sentido a su vida…”. Algo así, concluía Pitol, le haría sentirse completamente hundido, le entristecería, le haría jugar con la idea del suicidio: se arrepentiría de sus pecados, abominaría de su vanidad, de su gusto por las paradojas, y le haría echarse en cara el no haber aclarado el equívoco sólo por lograr ciertos efectos en el texto, solo por no haber sabido renunciar al vano placer de las ambigüedades.

Sergio Pitol / Has hecho girar la locura / Prólogo de Enrique Vila-Matas



Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
HAS HECHO GIRAR LA LOCURA
Prólogo de VILA-MATAS a Los mejores cuentos


27 de julio
        Sergio Pitol está durmiendo en estos momentos en su casa de Xalapa y acaba de caer en las  garras de uno de sus sueños más recurrentes y una vez más vuelve a verse andando con sus padres. Está caminando con ellos, van de excursión al campo. Todo en el sueño es idílico hasta que Sergio se pierde y entonces, como siempre, el entorno se le vuelve hostil, tenebroso. 
        Yo, que me encuentro en mi casa de Barcelona a miles de kilómetros de dónde está  mi amigo perdido en el sueño, me preocupo por si ese entorno puede  volvérsele aún más tenebroso y hostil y acabo imaginando que paseo por las tinieblas exteriores del sueño de Sergio y que desde ellas consigo verle. Una frágil frontera separa mi paisaje de tinieblas del suyo y comprendo de inmediato que cada uno tiene su propio paisaje y que ir de excursión por el entorno tenebroso de su sueño me ha llevado a descubrir que las afueras hostiles son la vida secreta que como escritor lleva mi amigo y maestro. Ahí no tengo nada que ver,  porque no quiero verme a mí mismo. Pero me veo y veo que soy yo  mismo que anda por su vida secreta. Marcho largo rato perdido por ella. Ensoñación y bruma. Hasta que le oigo decir al maestro: “Aún ahora me sorprende ver mi vida entera transformada en cuentos”. A diferencia de hace unos instantes, le siento en este momento muy cerca, a mi lado, pisando ya la débil frontera, como un oscuro hermano gemelo. 

Sergio Pitol / Una autobiografía soterrada




Sergio Pitol
BIOGRAFÍA
UNA AUTOBIOGRAFÍA SOTERRADA
Por Leonor Anaya

   Como todos sabemos, Sergio Pitol es, quizás, el escritor mexicano que mayor tiempo ha estado viajando fuera del país. Salió por primera vez a Europa en 1961, cuando tenía 28 años de edad y, salvo por algunos breves regresos a México, logró prolongar ese viaje y se mantuvo en continuo movimiento durante otros 28 años. El escritor e hispanista holandés Cees Nooteboom, contemporáneo de Sergio Pitol y también gran viajero, se pregunta si la stabilitas loci –antigua ley que impide a los monjes cartujos abandonar sus monasterios una vez tomados los hábitos– será la norma humana habitual y su contrario, el homo viator, el que se mantiene en movimiento, la desviación correspondiente. Pero, al igual que cualquier par de extremos, es posible que la estabilidad y el movimiento se toquen ya que tanto el viajero como el monje pasan muchas horas solos y en silencio. El primero moviéndose en el cielo mientras se traslada en un avión y el segundo, inmóvil en su celda. Nuestro Sergio ha reconocido en una entrevista que seguramente sus lectores lo imaginarían como un escritor “enclaustrado en una móvil torre de marfil”,1 porque no se dejaba ver por estas tierras.

viernes, 13 de abril de 2018

Adiós al viaje literario de Sergio Pitol


Sergio Pitol


Adiós al viaje literario 

de Sergio Pitol

Jorge Carrión12 de abril de 2018
Sergio Pitol murió este jueves en su casa de Xalapa, México, a los 85 años. El viaje definitivo. A los 4 años se vio obligado a desplazarse por primera vez. Era 1937, los viejos todavía recordaban la Revolución Mexicana, llegaban exiliados republicanos desde España y a Sergio Pitol se le murió su padre, en su Puebla natal, y tuvo que emigrar a Veracruz. Al año siguiente se le ahogó la madre. Fue la abuela —como recordó en su discurso del Premio Cervantes de 2005— quien le contagió el gusto por la lectura y fueron los libros los que le contagiaron el gusto por la huida.

El arte de la fuga / Una mirada de Sergio Pitol ante el mundo

Sergio Pitol
Foto de Cristóbal Manuel

"El arte de la fuga"

Una mirada de Sergio Pitol ante el mundo

Victor H Concilión
Martes, 13 de mayo de 2014 

“un viaje puede presentar
una diferencia abismal:
es el equivalente objetivo
de la hiperactividad cerebral”
César Aira

¡Sí, también yo he tenido mi visión!

Con tan singular frase de Al faro, de Virginia Woolf, el escritor mexicano Sergio Pitol quedaba admirado ante las narrativas pintorescas de Venecia al tiempo que se revelaba su recorrido a través de las épocas dando cuenta de su existencia primera, de sus encuentros con el mundo personal y de escritor viajero. Surgía en la memoria del pasado el cúmulo deleitable del recuerdo. El presente se desvanecía y surgía la nostalgia, la inminente confesión.

La visión se mostraba como su más cercano arrebato para llevar a cabo el cometido. La revelación surgida a partir de la experiencia surtía en un efecto transgresor que reparaba la imagen única del pasado, ese camino funcional siempre cargado de enseñanzas.

Sergio Pitol / El desfile del amor / Reseña



Sergio Pitol

El desfile del amor


El desfile del amor –a la vez un fresco histórico, una trepidante investigación detectivesca, una divertidísima comedia de equívocos– confirma a Sergio Pitol como uno de los más notables y personales escritores latinoamericanos. México, 1942: este país acaba de declarar la guerra a Alemania, y su capital se ha visto invadida recientemente por la más insólita y colorida fauna: comunistas alemanes, republicanos españoles, Trotski y sus discípulos, Mimí sombrerera de señoras, reyes balcánicos, agentes de los más variados servicios secretos, opulentos financieros judíos. Mucho tiempo después, tras el hallazgo casual de unos documentos, un historiador interesado en tan apasionante contexto intenta esclarecer un confuso asesinato perpetrado entonces, cuando él tenía diez años, y la narración –que atraviesa los polos excéntricos de la sociedad mexicana, los medios de la alta política, la intelligentzia instalada, así como sus más extravagantes derivaciones– permite a Sergio Pitol no sólo pintar una rica y variada galería de personajes, sino también reflexionar sobre la imposibilidad de alcanzar la verdad. Como en una comedia de Tirso de Molina, nadie sabe a ciencia cierta quién es quién, las confusiones se suceden sin cesar y el resultado es este regocijante desfile, que por algo lleva el nombre de una de las más famosas comedias de Lubitsch. El desfile del amor obtuvo en su segunda convocatoria, en 1984, el Premio Herralde de Novela, otorgado por unanimidad por el siguiente jurado: Salvador Clotas, Juan Cueto, Luis Goytisolo, Esther Tusquets y el editor Jorge Herralde.

Sergio Pitol / Escribí con profundo placer cuatro libros






Sergio Pitol

ESCRIBÍ CON PROFUNDO PLACER CUATRO LIBROS

BIOGRAFÍA


"Escribí con profundo placer cuatro libros: El desfile del amor, Domar a la divina garza, El arte de la fuga y El viaje"

"Gracias a mis lecturas polacas y japonesas, leí de otra manera
a los clásicos españoles del siglo de Oro"

NURIA AZANCOT 
13/05/2011 


Seriamente enfermo, Sergio Pitol (Puebla, México, 1933) ha necesitado cinco años para reunir en Autobiografía soterrada (Anagrama) recuerdos, ficciones y una entrevista con su amigo Carlos Monsiváis. No faltan confesiones, viajes iniciáticos y reflexiones literarias con mucho de final de partida. O no, porque ese viejo mago que es Pitol siempre esconde una carta sorprendente.


NURIA AZANCOT | 13/05/2011 |  Edición impresa


Sergio Pitol. Por Gusi Bejer
Pregunta: ¿Qué supone esta “autobiografía soterrada” en el conjunto de su obra?
Respuesta: Cuando leo la totalidad de mi obra me doy cuenta de las relaciones que existen entre cada uno de los libros que he escrito en mi vida y en mi vida misma, desde la infancia hasta ahora. Autobiografía soterrada es el libro que de manera natural surgió en este momento, la mirada hacia el pasado desde mi presente.

jueves, 12 de abril de 2018

Muere Sergio Pitol a los 85 años



Muere el escritor mexicano Sergio Pitol a los 85 años


Ensayista y traductor, fue galardonado con el Premio Cervantes en 2005



Jorge Volpi calificó a Pitol como “uno de los mayores escritores de nuestra lengua” y recomendó dos obras “perfectas”, El desfile del amor y El arte de la fuga.



"Escribí con profundo placer cuatro libros: El desfile del amor, Domar a la divina garza, El arte de la fuga y El viaje" 

Sergio Pitol

LUIS PABLO BEAUREGARD
DAVID MARCIAL PÉREZ
México 12 ABR 2018 - 14:31 COT


Sergio Pitol solía decir en las entrevistas que ser un lector de tiempo completo le salvó la vida. La frase, que en boca de un escritor podría sonar a un lugar común, era verdad. Su infancia dickensiana –a los cinco años había perdido a su padre, su madre y su hermana menor- estuvo marcada por la enfermedad. Su salud quebrada por un paludismo lo mantuvo postrado en la cama por largas temporadas. Las fiebres le impidieron asistir a la escuela. Solo encontró una medicina eficaz: los libros.


“Leí todo lo que cayó en mis manos. Llegué a la adolescencia con una carga de lecturas bastante insoportable”, escribió en El arte de la fuga. Pitol creció en casa de su abuela en un ingenio azucarero de Córdoba (Veracruz) expuesto a las aventuras escritas por Julio Verne y Robert Louis Stevenson. Allí escuchó las historias que contaban las casi centenarias amistades de su abuela, que describían el México anterior a la Revolución. Desde ese entonces comenzó a viajar a través de la palabra.