45 AÑOS
Irrumpe un fantasma
David Constantine sigue indagando en el lenguaje secreto del amor y su reverso

fotograma de '45 años'.
La frase final de un buen relato nunca es una clausura, sino una puerta abierta a los ecos que va a dejar esa lectura, el umbral de nuevas posibilidades, una clave de interpretación del conjunto pero, también, un instrumento para seguir formulando preguntas que ya no podrán tener respuesta en el espacio de la escritura. Ignora este crítico si la frase final del relato que inspira 45 años equivale al plano que cierra esta película sutil, humanísima y desoladora, pero esa última imagen -y el delicado temblor de los labios de Charlotte Rampling en el epicentro de su seísmo interior- tiene la fortaleza y el magnetismo de un desenlace maestro, alma de gran frase final.
