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viernes, 15 de agosto de 2025

Doce escritores japoneses / Murakami, Mishima, Kawabata y otros

 

Yasunari Kawabata


Doce escritores japoneses fundamentales


La literatura japonesa es un género propio para muchos lectores occidentales, no solo por la originalidad de sus novelas, sino también por su larga historia repleta de poesía, teatro y prosa. Desde la primera novela del mundo, escrita hace 1000 años, hasta las ideologías emergentes de las escritoras políticas actuales, esta literatura es sinónimo de evolución.

martes, 12 de agosto de 2025

Yasunari Kawabata / Tamayura

 



Al fin se publica en España esta obra maestra del primer Premio Nobel japonés: un retrato bello y devastador del siglo XX

La guerra y la rendición de un país marcan un antes y un después, y así lo viven los personajes de estos diez relatos inéditos del primer Nobel japonés de literatura, Yasunari Kawabata. Tres años y seis meses después de ser premiado con el galardón más importante de las letras, se quitó la vida. Tenía 72 años, y murió como vivió, en soledad. Como sus personajes, también él estaba marcado por la guerra. Y por el amor. De ninguno se sale indemne.

pilar Manzanares
8 dE AGOSTO DE 2025

domingo, 10 de agosto de 2025

Yasunari Kawabata / El anillo

 


Yasunari Kawabata
El anillo

   
    Un pobre estudiante de derecho que llevaba unos trabajos de traducción fue a una posada de aguas termales en la montaña.

Yasunari Kawabata / La frágil vasija

 



Yasunari Kawabata
LA FRÁGIL VASIJA

    
    En una esquina de la ciudad había un local de objetos de arte. Y entre la calle y el frente del local una estatua de cerámica de la deidad budista Kannon, 
con la altura de una niña de doce años. Cuando el tren pasaba, el gélido cutis de Kannon se estremecía, al igual que el vidrio de la puerta del negocio. Cada vez que yo pasaba por allí, temía que la estatua se cayera. Éste es el sueño que tuve:

Yasunari Kawabata / La langosta y el grillo


Yasunari Kawabata
LA LANGOSTA Y EL GRILLO

    
    Caminaba a lo largo del muro con techo de tejas de la universidad, cuando decidí cambiar de rumbo y marchar hacia el edificio de la facultad. Al cruzar la verja blanca que rodea el patio, desde un oscuro conjunto de arbustos, bajo unos cerezos que ya estaban negros, me llegó el canto de un insecto. Aminoré la marcha y presté atención a ese sonido, sin ganas de desprenderme de él, tanto que giré sobre mi derecha para no abandonar del todo el patio. Al volverme hacia la izquierda, vi que la verja se abría hacia un terraplén con naranjos y, al aproximarme a ese rincón, se me escapó una exclamación de sorpresa. Mis ojos, brillantes de curiosidad, descubrieron lo que se les revelaba y me apresuré con pasos ágiles.

Yasunari Kawabata / Serrucho y nacimiento

 


Yasunari Kawabata
SERRUCHO Y NACIMIENTO

     

    Por alguna razón que ignoro, lo cierto es que me encontraba en Italia. En la cima de una colina había una carpa que se veía como una sombrilla a rayas. La bandera que la coronaba se agitaba con la brisa de mayo del océano. A los pies del bosque verde, el mar azul. (Me recordaba la costa cercana a una posada de aguas termales en Izu). Dentro de la carpa había una garita que parecía una cabina telefónica. Y que también recordaba una boletería de pasajes de barco o una oficina de aduana pero, en realidad, lo que hice fue recibir en la ventanilla una gran cantidad de dinero en cambio chico. Recibí en la palma de mi mano izquierda un paquete envuelto en papel amarillo. Palpé el dinero que contenía. Una mujer con un sencillo vestido negro occidental estaba junto a mí. Ella empezó a hablar. Y aunque me di cuenta de que era japonesa, la miré pensando que yo no entendía italiano.

Yasunari Kawabata / Lugar soleado

 



Yasunari Kawabata
LUGAR SOLEADO

    
    En el otoño de mis veinticuatro años, conocí a una muchacha en una posada a orillas del mar. Fue el comienzo del amor.

sábado, 9 de agosto de 2025

Yasunari Kawabata / Mañana para uñas

 



Yasunari Kawabata
MAÑANA PARA UÑAS

    Una muchacha pobre vivía en una habitación alquilada en el segundo piso de una casa miserable. Esperaba casarse con su prometido, pero todas las noches un hombre distinto pasaba por su habitación. El sol matinal no entraba en esa casa. La joven lavaba la ropa cruzando la puerta de atrás, calzada con unos zuecos masculinos de madera ya muy gastados.

Yasunari Kawabata / Máscara mortuoria



Yasunari Kawabata
MÁSCARA MORTUORIA  

    No sabía cuántos amantes había tenido. Pero era obvio que él sería el último pues la muerte de ella era inminente.

Yasunari Kawabata / Truenos en otoño

  



Yasunari Kawabata
TRUENOS EN OTOÑO

    En el inicio del otoño, cuando las jovencitas regresan del mar y caminan por la ciudad como finos potros de pelaje castaño, tuvo lugar nuestra ceremonia de bodas, en el salón de un hotel, con el sonido antiguo de una flauta de bambú. De repente, se vio un chispazo en la ventana y estalló un trueno, como dando por acabada la ceremonia. La cara de mi novia de diecisiete años palideció. Cerró los ojos y su cuerpo se contrajo como una bandera mojada.

Yasunari Kawabata / Ciudad portuaria

 


Yasunari Kawabata
Ciudad portuaria

 
    Esta ciudad portuaria es curiosa.
    Respetables amas de casa y muchachas van a la posada, y durante todo el tiempo de permanencia de un huésped, alguna de ellas pasará toda la noche con él. Desde que se levante, en el almuerzo y las caminatas, ella estará a su lado. Parecerán una pareja en su luna de miel.
    Sin embargo, cuando él le diga que quiere llevarla a una posada de aguas termales, la mujer ladeará la cabeza pensativa. Y si le propone alquilar una casa en la ciudad, ella, si es joven, le dirá casi feliz:
    —Seré tu mujer. Pero si no es por mucho tiempo. A lo sumo por un año o seis meses.
    Esa mañana, el hombre se apresuraba a empacar sus cosas para partir en barco. La mujer, mientras lo ayudaba, dijo:
    —¿Escribirías una carta por mí?
    —¿Ahora?
    —Ya no soy tu mujer, así que no importa. Durante todo el tiempo que estuviste aquí, me mantuve a tu lado, ¿no fue así? No he hecho nada malo. Pero ahora ya no soy tu mujer.
    —¿De veras es así?
    Escribió la carta a un hombre por ella. Era, obviamente, un hombre que, como él, había pasado medio mes con la mujer en la posada.
    —¿Me enviarías una carta también a mí, una mañana en que algún otro se embarque, cuando ya no seas su mujer?


1924



Yasunari Kawabata / Maquillaje




Yasunari Kawabata
MAQUILLAJE


    Justo frente a la ventana del baño de mi casa queda la ventana del baño de la funeraria Yanaka.

viernes, 13 de septiembre de 2024

Yasunari Kawabata / El maestro de go / Reseña

 




Yasunari Kawabata
EL MAESTRO DE GO


Manuel Crespo
20 de junio de 2024


Como muchos otros grandes escritores japoneses del siglo XX, Yasunari Kawabata fue un reportero de la transición, un exponente de la camada de narradores que sintetizó las derivaciones de la reconfiguración cultural de la era Meiji y su proyecto nacional de insularidad permeable, tradiciones actualizadas y una imagen del mundo sobre la que Occidente suele cavilar como si hubiera tenido vela en el entierro. Publicado en los años cincuenta, El maestro de gopresenta un alegato en retrospectiva, más taciturno que admonitorio, que da por irrevocable al Japón transformado por la modernización, la guerra y las dos nubes atómicas que lo cambiaron todo.

El joven Kawabata






El joven Kawabata

“En La bailarina de Izu se asoman los ejes en torno a los que girará la obra a la que Yasunari Kawabata dedicará los próximos 46 años de su vida”, escribe María José Ferrada, estudiosa de la literatura japonesa y prologuista de ocho libros que editorial Emecé vuelve a poner en circulación en nuestro país. Reproducimos el texto que antecede La bailarina de Izu, que fue la primera novela en traspasar las fronteras de Japón y en la que el autor prefigura el universo que lo haría merecedor del Premio Nobel de Literatura en 1968: “El problema de la mortalidad; la soledad como condición fundamental, lo efímero de la existencia de los seres y las cosas. Nada escapa al ciclo de la disolución”.


 María José Ferrada

12 de septiembre de 2019

jueves, 22 de agosto de 2024

Kawabata Yasunari / La tradición condensada en un discurso de antología

Grandes figuras de la historia de Japón

Kawabata Yasunari: la tradición condensada en un discurso de antología

Taniguchi Sachiyo
22 de noviembre de 2021
En el discurso que pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura, en el que prodigó citas de los clásicos y referencias al legado dejado por antiguos monjes y sabios budistas de la escuela zen, Kawabata Yasunari dio algunas importantes pistas sobre la forma en que su obra se inserta en la tradición cultural japonesa. Consiguió condensar así la esencia de una literatura que estuvo orientada siempre a la indagación en la conciencia estética de los japoneses.

Las resonancias del arte antiguo japonés en las obras de Kawabata Yasunari

Grandes figuras de la historia de Japón

Las resonancias del arte antiguo japonés en las obras de Kawabata Yasunari

Taniguchi Sachiyo

9 de septiembre de 2021

Conocido dentro y fuera de Japón por obras de depurado estilo que consiguen transmitir con gran delicadeza la visión japonesa de la belleza, Kawabata Yasunari se convirtió en 1968 en el primer escritor nipón en ganar el Premio Nobel de Literatura. ¿Cómo se gestaron YukiguniYama no oto y el resto de sus grandes novelas? Una experta nos desvela algunos de sus secretos desde la perspectiva de la interacción entre arte y literatura.

jueves, 21 de noviembre de 2019

Yasunari Kawabata / El crisantemo en la roca


Yasunari Kawabata

El crisantemo en la roca

Con el fin de averiguar cuál era la naturaleza de aquella roca consulté algunos libros como el Manual en color de rocas y piedras del Japón, de Wada  Yaezo y Awazu Hidekoji, pero no encontré nada. En materia de piedras soy un ignorante. Aunque extendiese la guía delante de la roca misma, me resultaría muy difícil identificar el ejemplar correspondiente en la tabla. Con mayor razón si no la he visto en treinta años. Me refiero a una roca que había en mi lejano pueblo natal.

sábado, 26 de abril de 2014

Yasunari Kawabata / La casa de las bellas durmientes 5


Yasunari Kawabata
La casa
de las bellas durmientes
5


Llegó el año nuevo, el mar salvaje era de pleno invierno. En tierra soplaba poco viento.
-Es de agradecer su visita en una noche tan fría –la mujer abrió la puerta de la casa de las bellas durmientes.
-Por eso he venido -dijo el viejo Eguchi-. Morir en una noche como ésta, con la piel de una muchacha para calentarle, debe ser el paraíso para un anciano.
-Dice usted cosas muy agradables.
-Un viejo vive en vecindad con la muerte.
Ardía una estufa en la habitación de arriba. Y, como de costumbre, el té era bueno.

Yasunari Kawabata / La casa de las bellas durmientes 4


Yasunari Kawabata
La casa
de las bellas durmientes
4


El gris de la mañana invernal se convirtió por la tarde en una fría llovizna. Dentro del portal de la «casa de las bellas durmientes», Eguchi advirtió que la llovizna ya era aguanieve. La mujer de siempre cerró tras él la puerta con llave. Vio puntos blancos bajo la luz enfocada a sus pies. Sólo había unos cuantos esparcidos aquí y allá. Eran suaves y se fundían al tocar las losas.
-Tenga cuidado -dijo la mujer-. El suelo está mojado.
Cubriéndole con un paraguas, trató de tomarle de la mano. El calor repelente de la mano madura pareció atravesarle el guante.
-No hace falta -se desasió-. Todavía no soy tan viejo como para necesitar que me lleven de la mano.

Yasunari Kawabata / La casa de las bellas durmientes 3


Yasunari Kawabata
La casa
de las bellas durmientes
3


Ocho días después de su segunda visita Eguchi volvió de nuevo a la «casa de las bellas durmientes». Habían pasado dos semanas entre ambas visitas, por lo que el intervalo se había reducido a la mitad.
¿Estaría cediendo gradualmente al hechizo de las mu­chachas narcotizadas?
-La de esta noche aún se está entrenando -dijo la mujer de la casa mientras preparaba el té-. Tal vez le decepcione, pero le ruego que sea comprensivo con ella.
-¿Una diferente otra vez?
-Me ha llamado usted poco antes de venir, y he tenido que recurrir a lo que tenía. Si desea a una muchacha en especial, le ruego me avise con dos o tres días de antelación.