martes, 16 de noviembre de 2004

Sergio Pitol / Tres tardes con un maestro en la vida y la escritura


Sergio Pitol

Sergio Pitol

Tres tardes con un maestro "en la vida y la escritura"


RAQUEL GARZON
Madrid 16 NOV 2004

Aunque sus personajes siempre han sido "mexicanos con el mundo como telón de fondo", Sergio Pitol sostiene que quizá Tríptico del carnaval, el nombre genérico con que reunió en los años noventa las novelas El desfile del amor (premio Herralde 1984), Domar a la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991), sea "la más mexicana" de todas sus obras. "Como hablaba de México, de casa, me sentía más libre para parodiar. Imaginar los diálogos, oír a esos personajes disparatados en mi cabeza fue una fuente de profunda alegría", afirma el escritor.
Esas novelas, los relatos y los "libros sin género" de este "mexicano universal", como lo definió ayer María Asunción Ansorena, directora general de Casa de América, serán analizados desde hoy en tres jornadas de mesas redondas por pitol-adictos confesos.
"Conocí a Sergio en Varsovia en 1973 y desde entonces lo considero un maestro tanto en la vida como en la escritura", contó ayer desde Barcelona Enrique Vila-Matas, uno de los participantes, que abre hoy el ciclo homenaje en la mesa dedicada a Texto y contexto de la narrativa de Sergio Pitol . "La mezcla de géneros es un hallazgo de Pitol. Empezar un cuento con la escena de un banquete en Madeira y terminar en un ensayo sobre el sentido de la vida es algo natural en su narrativa. Su aspiración, como la de Kafka, es la de ver y vivir una vida profundamente real, pero como en un sueño, algo así como en una realidad flotante", precisó el autor de Bartleby y Cía.
La introducción de Vila-Matas a la mesa se centrará en los cuatro cuentos de Vals de Mefisto, presentados como Nocturno de Bujara y galardonados con el Premio Xavier Villaurrutia en 1982. "Fueron escritos por Pitol en Moscú, tras una etapa de sequía", algo que los hace particularmente queridos para él, explicó. Sobre el estilo de Pitol escribe Vila-Matas: "Su estilo es contarlo todo, pero no resolver el misterio. Su estilo consiste en huir de esas personas terribles que están llenas de certezas. (...) Su estilo consiste en viajar y perder países y en ellos perder siempre uno o dos anteojos (...), perderlo todo: no tener nada y ser extranjero siempre".
Participarán, también, en la Semana de Autor, que comienza hoy en el Salón Bolívar de la Casa de América (paseo de Recoletos, 2), Cristina Fernández Cubas, Marcos Giralt Torrente, Juan Antonio Masoliver, Mercedes Monmany, Álvaro Pombo, Soledad Puértolas, Juan Villoro y el editor Jorge Herralde.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de noviembre de 2004
EL PAÌS



FICCIONES

lunes, 8 de noviembre de 2004

Margaret Atwood gana el Premio Booker de literatura



Margaret Atwood gana el Premio Booker de literatura

The Blind Assassin, los recuerdos de una mujer octogenaria transportan al lector al final de la II Guerra Mundial

La autora canadiense, Margaret Atwood, obtuvo ayer el prestigioso premio Booker de literatura con The Blind Assassin, una "novela triste", según el presidente del jurado, el periodista Simon Jenkins. Los recuerdos de una mujer octogenaria transportan al lector al final de la II Guerra Mundial y a las trágicas experiencias de las dos únicas hijas de un industrial de Canadá. La trama se complica con incursiones en ciencia-ficción. El galardón se dió a conocer anoche durante una ceremonia de gala en el lujoso salón Guildhall, en la City de Londres. Además de un premio en metálico de 21.000 libras (unos 5.7 millones de pesetas), Atwood tiene aseguradas ventas millonarias para una novela de trama enrevesada que estuvo a punto de echar a la papelera. "Me esforcé durante meses. Había arrancado mal y por poco abandono esta novela. De repente dí con la persona correcta para contar la historia", dijo al conocer su candidatura, el pasado octubre.
Es la cuarta vez que esta popular autora, de filo femenista, accedía a las candidaturas del Booker, un galardón literario que valora la cosecha anual de autores de los países de la Commonwealth e Irlanda. Atwood perdió, entre otras edicciones, en 1989, cuando el jurado falló en favor de Kazuo Ishigoro y su best seller Lo que queda del día, trasladado al cine con Anthony Hopkins interpretando al pulido mayordomo. En esta ocasión, el autor de origen japonés, asentado desde niño en Gran Bretaña, se quedó entre los finalistas con su novela When we were orphans.
Del total de 120 obras presentadas a concurso por las propias editoriales, el jurado seleccionó seis que, como es costumbre del Booker, suscitaron controversia. Atwood e Ishigoro son quizá los más conocidos de una lista preliminar que incluye también a Brian O'Doherty y Michael Collins, irlandeses ubicados en EE UU, y los británicos Matthew Kneale y Trezza Azzopardi. Autores consagrados, como Julian Barnes, J G Ballard, Michael Ondaajte, y con obras publicadas este año, quedaron fuera de la criba del Booker 2000.
El carácter histórico y localizaciones foráneas enlazan la lista de las seis obras seleccionadas. Todas ellas se remontan al pasado y, salvo The Hiding Place, el debú de Azzopardi, sitúan la acción en territorios lejanos como Tazmania, Shangai y EE UU, y en la cotidiana en este evento, la isla de Irlanda. Atwood, presente en cuatro candidaturas desde 1986, era la gran favorita.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de noviembre de 2000



sábado, 6 de noviembre de 2004

Margaret Atwood / "Las mujeres criminales resultan más llamativas que los hombres asesinos"


Margaret Atwood

MARGARET ATWOOD

"Las mujeres criminales resultan más llamativas que los hombres asesinos"


MIGUEL ÁNGEL VILLENA
Madrid 18 FEB 1999

Está convencida de que los asesinos siempre provocan una mezcla de repulsión y de atracción. Esta idea le ha servido a Margaret Atwood (Ottawa, 1939), una de las escritoras canadienses más prestigiosas, aunque poco conocida en España, para recrear la historia de Grace Marks, una joven sirvienta que estuvo involucrada en un famoso crimen ocurrido en Canadá a mediados del siglo XIX. "Las mujeres criminales resultan más llamativas que los hombres asesinos, porque sus casos son menos frecuentes", ha comentado recientemente Atwood durante una visita a Madrid para presentar su última novela, Alias Grace, publicada por Ediciones B.Al explicar por qué eligió una protagonista femenina para su narración, Margaret Atwood subraya que no había candidatos masculinos que la atrajeran tanto como Grace Marks, al tiempo que sostiene que le resultó más fácil contar esa historia desde el punto de vista de una mujer. "El concepto de inmoralidad, la ambigüedad de las conductas femeninas y la mirada de una sociedad hipócrita y represiva sobre la presunta asesina me brindaban un material literario mejor que en el caso de un hombre", señaló esta autora, una de las más populares tanto en Canadá como en Estados Unidos.
La peripecia de aquella sirvienta canadiense, implicada en el asesinato de su señor y del ama de llaves y recluida después en cárceles y manicomios, fascinó a Atwood, sobre todo por las miradas tan distintas que se proyectaron sobre Grace Marks.
Miradas subjetivas
"Creo", manifestó la escritora canadiense, "que la subjetividad de la mirada de los otros fue lo que más me interesó de aquel episodio. En la época en que ocurrieron los hechos narrados no sólo diferían las opiniones sobre el carácter de la criada, entre la bondad y la perversión, sino que algunas gentes la describían con colores de ojos distintos o con apariencias diferentes".
La novela no está centrada en desvelar, por tanto, la participación de la sirvienta en el crimen. Lo que vertebra la narración apunta al contraste de la experiencia de Grace Marks, tras salvarse de la horca, con los demás, y en especial con un médico psiquiatra que intenta ayudar a la joven. "La protagonista", cuenta Margaret Atwood, "se niega a desvelar el misterio porque sabe que, si cuenta la historia verdadera, esa confesión puede costarle la vida". Aunque rechaza el término feminista o el concepto de literatura de mujeres, lo bien cierto es que la mayoría de personajes de la literatura de Atwood son femeninos. Ha escrito narrativa, ensayo y poesía, pero la escritora canadiense no encuentra una explicación al hecho de que las mujeres occidentales lean mucha más novela, y los hombres, muchas más obras históricas o científicas. "Quizá", aventura, "los hombres tienen una cultura más visual y prefieren el cine o la televisión, mientras las lectoras prefieren la fabulación. La verdad es que no dispongo de una respuesta, si bien estoy persuadida de que las mujeres conocemos mejor a los hombres que a la inversa".
Declara la escritora canadiense que cada tema le dicta el género que ha de utilizar y añade que puede compaginar la elaboración de una novela con la redacción de un ensayo. "De cualquier modo", aclara, "escribir poesía exige una concentración tan fuerte que impide hacer otras cosas. Cuando estoy trabajando en un libro de poesía necesito concentrarme y abandonarme. En una palabra, no hacer nada".
Bilingüismo
Margaret Atwood ha impartido clases de inglés en diferentes universidades, ha residido en varios países europeos y ha sido presidenta de la Unión de Escritores de Canadá. Esta consagrada escritora, que recibió el martes un homenaje en Madrid, ha visto adaptadas al cine dos de sus novelas: Resurgir y El cuento de la criada.
Desde esa perspectiva tan cosmopolita, la autora defiende el bilingüismo como una ventaja a la hora de dedicarse a escribir. "Siempre supone un avance dominar dos o más idiomas", señaló. "Un país bilingüe como Canadá, donde todos sabemos hablar inglés y francés, permite una mayor apertura cultural. En mi caso han influido más autores en francés que escritores en inglés".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de febrero de 1999


jueves, 4 de noviembre de 2004

Margaret Atwood novela en 'Ojo de gato' la crueldad de la infancia

Margaret Atwood novela en 'Ojo de gato' la crueldad de la infancia



XAVIER MORET
Barcelona 24 SEP 1990

Margaret Atwood, la escritora más conocida de Canadá, ha pasado por Barcelona con aspecto cansado y una novela bajo el brazo, Ojo de gato, editada en castellano por Ediciones B y en catalán por Edicions de l'Eixample. Atwood, de 51 años, lanza en este libro una mirada hacia el pasado y regresa al mundo de la infancia, mundo etiquetado a menudo como feliz, y lo hace para mostrar su cara más oscura: la de las amistades destructivas de dos niñas de nueve años.
Tras el éxito de su novela anterior -El cuento de la criada, de la que vendió más de un millón de ejemplares en EE UU-, la escritora se mantiene en lo alto con esta novela en la que mezcla ficción y autobiografía. El personaje principal de Ojo de gato, Elaine Risley, es una pintora de unos 50 años que viaja de Vancouver a Toronto para visitar una retrospectiva de su obra. La exposición da paso a una retrospectiva de la vida, a un viaje al pasado que vivió en Toronto y del que destaca su relación destructiva con otra niña, Cordelia. Dadas las coincidencias del personaje de Elaine con la escritora -que también creció en Toronto-, Atwood se ha visto obligada a advertir en una nota previa que "ésta es una obra de ficción. Aunque su forma corresponda a la de una autobiografía, no lo es".
"Es cierto que el libro no es una autobiografía", precisa, "pero escribo sobre un tiempo y un lugar determinados y con detalles que me son muy familiares, los de la ciudad de Toronto. El comportamiento descrito en el libro, por otra parte, es típico no sólo de mi generación, sino de muchas generaciones de niñas".
La amistad destructiva de Elaine y Cordelia que se halla en el centro de Ojde gato ofrece una visión dura de la infancia. "He querido romper el estereotipo de las niñas monas y dulces", dice. Tal como dice la narradora, "las niñas son sólo monas y dulces a los ojos de los adultos y lo mismo pasa con los niños. Sin embargo, mientras que los niños establecen sus amistades de una forma más clara -el líder es siempre el más grande, o el más fuerte, o el mejor en los juegos-, las razones de las niñas para ser respetadas son menos claras. Los niños descubren que han de luchar fisicamente, mientras que las niñas utilizan las palabras. En este sentido, su círculo parece una corte renacentista, con una lucha por el favoritismo y con susurros de secretos y chismes. La figura del líder en las niñas puede cambiar de un día para otro y, por tanto, sus vidas en el grupo son menos estables".
Una cita del fisico Stephen Hawking encabeza el libro: "¿Por qué recordamos el pasado y no el futuro?". Y la presencia de la fisica no se limita a esta frase, sino que tiene cierta relevancia en la novela. "Las diferentes formas de arte pueden conseguir cosas diferentes", explica Atwood. "Por ejemplo, la pintura no puede ofrecer un proceso del tiempo. Sin embargo, la novela siempre trata de procesos, del tiempo, de cambios. Los personajes siempre son distintos al final del libro. Antes pensábamos que el tiempo era lineal y se dividía en partes iguales. Ahora, sin embargo, la fisica moderna está de acuerdo con las experiencias que vivimos. El tiempo es relativo, no viene determinado por el calendario, sino por nuestras experienolias y la importancia que les damos".
Pronto podrá verse en España la versión cinematográfica de El cuento de la criada, con guión de Harold Pinter. "Una película no puede ser un libro", reflexiona Atwood, "las películas son más cortas, no pueden utilizar metáforas. De todos modos, mi opinión de la película es que tiene fuerza".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de septiembre de 1990