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miércoles, 15 de enero de 2020

Juan Arias / La venganza del ajo



La venganza del ajo


Juan Arias
01 de octubre de 2013

Academia de gimnasia en rio
Brasil es uno de los países que hoy más se preocupa con el físico y la salud.
 Se multiplican los gimnasios, las idas a los laboratorios para análisis clínicas, y crecen los gastos de farmacia.
Al mismo tiempo, hay como una vuelta a ciertos remedios caseros “de toda la vida”, muchos de ellos heredados de la sabiduría natural indígena y africana.
Entre esos remedios naturales, está volviendo el interés por el consumo de ajo crudo que empieza a ser recomendado hasta por los médicos.
A pocos vegetales se les atribuyen, en efecto, desde hace más de 3.000 años, tantas propiedades terapéuticas como al ajo. Y sin embargo, ha sido al mismo tiempo el hermano pobre, despojado de la dignidad de otras plantas, por el fuerte olor que desprende.
Me dicen que el ajo estaría reconquistando su dignidad en el campo de la medicina moderna, gracias a nuevos descubrimientos sobre su efectos curativos, como remedio contra la hipertensión, anticancerígeno, aliado al buen colesterol, que impide el surgimiento del diabetes y como desinfectante intestinal. Y hasta un eficaz elemento para adelgazar sin dietas.

sábado, 16 de junio de 2018

Conversaciones íntimas con Alberto Moravia


Una periodista italiana publica sus conversaciones íntimas con Moravia

Dina d'lsa cuenta pormenores de su relación



JUAN ARIAS

Roma 7 MAY 1991


El gran actor napolitano Edoardo di Filippo decía que "para el hombre, los exámenes no acaban nunca, ni siquiera después de su muerte". Así te pasa ahora al recién desaparecido escritor Alberto Moravia, a quien, de repente, le ha salido un nuevo amor, una amistad profunda que él llamaba "existencial" con la joven novelista y periodista italiana Dina d'lsa, que acaba de publicar en la editorial Newton Compton una obra titulada Moravia, diálogos confidenciales.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Pier Paolo Pasolini / Poeta y profeta, un intelectual completo


María Callas y Pier Paolo Pasolini
Nápoles, 1970
Pier Paolo Pasolini

Poeta y profeta, un intelectual completo




Es difícil saber si Pier Paolo Pasolini fue mejor cineasta que poeta o semiótico. O también analista y profeta político y social. Fue sin duda un intelectual que anticipó la violencia de los suburbios obreros que hacían de corona de espinas a la Roma eterna, la de los papas y de las intrigas de palacio. Fue él quien denunció el abandono por parte de su partido, el PCI, de aquel proletariado que sufría abandonado en la periferia, lejos de las luces de la ciudad.
Y fue aquella violencia, junto con el poco amor que le dispensaba el poder, la que acabó con su vida, cerca de la playa de Ostia, en circunstancias dolorosas, algunas de ellas sumidas aún en el misterio.

Una vez me confió: “Pensar que moriré sin conocer el alma de la mujer”
Conocí a Pasolini, cuando aún no había rodado El Evangelio según San Mateo, que nació de un congreso celebrado en La Cittadella de Asís sobre literatura. En aquella ocasión uno de los participantes habló de “Jesús, escritor”. y Pasolini se quedó perplejo: “¡Pero si Jesús nunca escribió nada!”.
Cuando le contaron la historia de la escena bíblica de la mujer sorprendida en adulterio en la que ante la presencia de los acusadores, Jesús escribió unas palabras con el dedo sobre el polvo de las losas del templo, Pasolini la vió con ojos de cineasta. Se exaltó y decidió empezar a leer los evangelios.

sábado, 19 de agosto de 2000

Federico García Lorca / Una brisa triste por los olivos

Federico García Lorca

Una brisa triste por los olivos

Granada, 19 de agosto de 2000


Todavía hoy, 64 años después, no se sabe ni dónde, ni cuándo. No se sabe a qué hora, ni quiénes, ni cómo, sacaron a Federico García Lorca de la colonia infantil de Víznar que los sublevados nacionales habían convertido en prisión, lo llevaron hasta un descampado muy próximo a la Fuente de Aynadamar (la Fuente de las Lágrimas, en árabe) y lo ejecutaron en compañía de dos toreros y un maestro de escuela. Nunca se encontraron ni su tumba ni su cuerpo. Pero el recuerdo de Lorca sigue sin poder borrarse. Anoche, centenares de granadinos volvieron a demostrarlo.El Parque García Lorca, de Alfacar, creado sobre el lugar en el que se supone que el autor de Yerma fue abatido, es, desde hace bastantes años, el lugar elegido para conmemorar la muerte del poeta español más importante del siglo XX. Ayer fue su biógrafo, el hispanista Ian Gibson, el encargado de rendir tributo no sólo a Lorca, sino a todas las víctimas anónimas que, por millares, fallecieron en las cunetas que unen los pueblos de Víznar y Alfacar, a 6 kilómetros de la capital. Unas cunetas que eran testigo de asesinatos arbitrarios, sin juicio ni derecho a defensa, de granadinos que pasaron a formar parte de la lista de desaparecidos de la barbarie.


Federico García Lorca

Gibson, que abrió el acto antes del concierto del pianista Juan Gallego, quiso recordar no sólo a Lorca sino a todas las víctimas de la Guerra Civil, y resaltó la generosidad del poeta, "cuya patria", dijo, "fue siempre el amor". "Lorca estuvo siempre al lado de los marginados, de los desheredados". El hispanista aprovechó su alocución para arremeter contra lo que considera el fascismo de hoy: "La única pena de muerte que ahora existe en España es la que aplican ETA y quienes la apoyan".

La actriz María Galiana, que leyó poemas de Divan del Tamarit, expresó su emoción por participar en el acto y visitar el lugar en el que el poeta fue ejecutado, un sitio del que dijo, coincidiendo con el actor Andy García, "en el que se respira mucha paz pese a toda la violencia que hubo".
Poco antes del estallido de la Guerra Civil, Lorca, que se había distinguido por ser apolítico, aunque también por su clara simpatía hacia la izquierda republicana, declaró en una entrevista a un periódico madrileño que en Granada se agitaba "la peor burguesía de España". "Es la tierra del chavico", decía.
Cuando se produjo la sublevación militar, Lorca se supo en peligro. Después de recibir varias visitas amenazantes, el autor de Poeta en Nueva York pidió ayuda a su amigo Luis Rosales, también poeta y miembro de una de las familias falangistas más influyentes de Granada. Rosales lo acogió en su casa durante una semana, hasta que integrantes de la CEDA, el partido de derechas de entonces, encabezados por el ex diputado Ramón Ruiz Alonso, se llevaron a Lorca. Nunca más se supo de él.
Granada, tomada por los rebeldes dos días después de la rebelión militar, era una ciudad en la que imperaba el terror impuesto por el gobernador civil José Valdés, que había dado a sus hombres carta blanca para que detuvieran, torturaran y asesinaran a quien creyeran conveniente. Según diferentes cálculos, al menos 8.000 personas fueron fusiladas, con o sin juicio, con o sin causa, en los tres primeros meses del conflicto.
Hasta hace unos años, aún podían verse en las tapias del cementerio los agujeros de las balas provocados por los fusilamientos sumarios. El Barranco de Víznar era el lugar al que llevaban a quienes eran detenidos por sospechas infundadas, denuncias falsas o simple capricho. Se calcula que hay allí entre 600 y 2.000 cadáveres. De García Lorca se supone que fue ejecutado junto a un olivo. Anoche, volvió a soplar una brisa triste.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de agosto de 2000

martes, 1 de febrero de 2000

Las cenizas de Elsa Morante crean nuevos problemas a Moravia

Elsa Morante



Las cenizas de Elsa Morante crean nuevos problemas a Moravia


JUAN ARIAS
Roma 1 FEB 1988


Mientras la primera novela de la nueva esposa de Alberto Moravia, la tudelana Carmen Llera, ocupa un lugar en las librerías italianas la anterior esposa, Elsa Morante, fallecida el 29 de noviembre de 1985, y apellidada La reina de las letras italianas, autora de la famosa novela La historia, ha vuelto desde la tumba a dar quebraderos de cabeza al gran escritor. Ahora son las cenizas de la escritora el objeto de una nueva polémica.
Un semanal ha destacado la triste historia de que la caja con las cenizas de Elsa Morante, tras dos años de espera para que sus herederos pagasen al ayuntamiento 30.000 pesetas, seguía aún a la espera en un nicho. El semanal consiguió incluso fotografiar la urna con la etiqueta: "Elsa Morante 18-8-1912, 29-11-1985", depositada en un rincón del cementerio romano.
Pero al mismo tiempo el actor y director de cine Carlo Cecchi, amigo personal de la escritora, ha confesado que en aquella urna ya no hay nada, porque las cenizas las había cogido él y las había desparramado en el mar, según la última voluntad de Elsa. Al mismo tiempo, la pequeña república de San Marino ha ofrecido sepultura gratis a los restos mortales de la gran escritora. El Ayuntamiento de Roma se siente ofendido, y la Magistratura abre una investigación judicial, porque en Italia es delito penal, castigado con la cárcel, apoderarse indebidamente de un cadáver.
"Lo hice porque así nos lo había pedido Elsa a los amigos", ha respondido el actor, "no sabía que fuera un delito, pero tampoco me importa". Interrogado, Moravia se ha limitado a decir que él no ha sido el heredero de su esposa difunta, y que por eso nadie le había pedido las 30.000 pesetas para enterrar sus cenizas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1988