
Julia Kornberg
La salud de los animales
Con Beltrán aprendí a saltar. No de la forma en la que todos usualmente lo hacen, es decir, de a poco y con Patricia sosteniéndote la cuerda, moviéndose lentamente por la pista como si estuviese paseando por un boulevard, asomando la cabeza para confirmar que existe un cordón umbilical entre el animal, Patricia, y el mundo. Por el contrario, aprendimos juntos y sin ayuda (Beltrán y yo) cuando yo tenía unos once años o unos diez años y Beltrán apenas un poco más.