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martes, 12 de septiembre de 2023

Marcel Schwob / Septimia

 

Septimia
George Barbier


Marcel Schwob

SEPTIMIA

Versión de Jorge Luis Borges




Septimia fue esclava bajo el sol africano, en la ciudad de Hadrumeto. Y su madre Amoena fue esclava, y la madre de ésta fue esclava, y todas fueron bellas y oscuras, y los dioses infernales les revelaron los filtros del amor y de la muerte.

lunes, 29 de junio de 2020

Borges traduce a Baroja / La Feuille de Ginebra


Pío Baroja
Ilustración de Fernando Vicente




BORGES TRADUCE A BAROJA 
LA FEUILLE DE GINEBRA



Ana Gargatagli
Departamento de Filología Española
Universitat Autònoma de Barcelona

1611 Revista de historia de la traducción No. 11 / 2017



1. La Gran Guerra

El primer ensayo de Jorge Luis Borges apareció el 20 de agosto de 1919 en el diario La Feuille. Journal d'idées et d'avant-garde de Ginebra. Aquel día de agosto dos crónicas compartían el espacio: una Chronique des lettres allemandes de Ivan Goll sobre el poeta alsaciano René Schickele y, simétricamente alineada, la Chronique des lettres espagnoles que contenía Trois nouveaux livres, referido a Pío Baroja, Azorín (José Martínez Ruiz) y un Ruiz Amado. Borges lo escribió en francés.

La fecha es singular. Pocas semanas antes se había firmado el discutido tratado de Versalles que signó la paz definitiva y las fronteras y los puertos de Europa estaban abarrotados con los miles de soldados que regresaban a casa. Trescientos mil soldados norteamericanos, los últimos de tres millones y medio, partieron del puerto de Brest en septiembre de 1919, casi al mismo tiempo que se liberaban a los prisioneros de guerra, que Gran Bretaña restituía la libertad de los objetores de conciencia encarcelados y unos meses después de que por París desfilaran, festejando la victoria, los ciegos, los mutilados, las tropas estadounidenses, belgas, checas, británicas, griegas, portuguesas, polacas y, por fin, las francesas porque en su territorio habían sucedido los combates más terribles y la mayor parte de las muertes. El peregrinar de hombres iba por campos y pueblos arrasados, por capitales donde hubo hambre, por ciudades en las que se habían hacinado los heridos y en cuyos alrededores se levantaban tumbas sin nombre para reunir a los muertos: los de la guerra y las victimas de un mal circunstancial y sucesivo, la epidemia de gripe que produjo tantas víctimas como la misma guerra.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Poe / La carta robada / Borges



Edgar Allan Poe
La Carta Robada
Traducción de Jorge Luis Borges


Nil sapientiae odiosius acumine nimio.
SENECA

EN un desapacible anochecer del otoño de 18... me hallaba en París, gozando de la doble fruición de la meditación taciturna y del nebuloso tabaco, en compañía la de mi amigo C. Auguste Dupin, en su biblioteca, au troisiéme, Nº 33 Rue Dunôt, Faubourg St. Germain. Hacía lo menos una hora que no pronunciábamos una palabra: parecíamos lánguidamente ocupados en los remolinos de humo que empañaban el aire. Yo, sin embargo, estaba recordando ciertos problemas que habíamos discutido esa tarde; hablo del doble asesinato de la Rue Morgue y de la desaparición de Marie Rogêt. Por eso me pareció una coincidencia que apareciera, en la puerta de la biblioteca, Monsieur G., Prefecto de la policía de París.

viernes, 10 de abril de 2015

Borges / Kafka, un sueño eterno

Kafka

Un sueño eterno


Transcripción de los comentarios de viva voz del narrador y poeta argentino

Franz Kafka
El escritor checo Franz Kafka, a los 23 años.
Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender el idioma alemán. Antes lo había intentado con el ruso, pero fracasé. El alemán me resultó mucho más sencillo y la tarea fue grata. Tenía un diccionario alemán-inglés y al cabo de unos meses no sé si lograba entender lo que leía, pero sí podía gozar de la poesía de algunos autores. Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos.
Me llamó la atención que Kafka escribiera tan sencillo, que yo mismo pudiera entenderlo, a pesar de que el movimiento impresionista, que era tan importante en esa época, fue en general un movimiento barroco que jugaba con las infinitas posibilidades del idioma alemán. Después, tuve oportunidad de leer El Proceso y a partir de ese momento lo he leído continuamente. La diferencia esencial con sus contemporáneos y hasta con los grandes escritores de otras épocas, Bernard Shaw o Chesterton, por ejemplo, es que con ellos uno está obligado a tomar la referencia ambiental, la connotación con el tiempo y el lugar.Es también el caso de Ibsen o de Dickens.
Kafka, en cambio, tiene textos, sobre todo en los cuentos, donde se establece algo eterno. A Kafka podemos leerlo y pensar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que esos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió, es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor. Y cuando Kafka hace referencias es profético. El hombre que está aprisionado por un orden, el hombre contra el Estado, ese fue uno de sus temas preferidos.