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martes, 22 de marzo de 2022

Anna Starobinets / «Mi única arma son las palabras, y las usé para acabar con el sistema

Anna Starobinets

Anna Starobinets: «Mi única arma son las palabras, y las usé para acabar con el sistema»

Hace casi una década, la escritora rusa recibió una noticia desoladora: el hijo que esperaba padecía un defecto congénito y, de sobrevivir al parto, moriría a los pocos días. ‘Tienes que mirar’ es su admirable relato de todo aquello


Inés Martín Rodrigo
Madrid, 23 de julio de 2021


Una de las cualidades más valoradas, y de las más aprecidas, también, en un escritor es la de la empatía. Sólo poniéndose en el lugar del otro se puede plasmar, de la mejor manera, lo que esa persona siente, sus sufrimientos, alegrías y pasiones. Pero, ¿qué sucede cuando ese otro eres tú?, ¿qué ocurre cuando el autor no dispone de la distancia narrativa para poder mantenerse al margen, sin juzgar a sus personajes, porque él, y sólo él, es el protagonista de la historia que cuenta? En ese caso, se expone ante el lector sin la red de la ficción, y espera de él, precisamente, esa empatía que al escritor se le exige siempre. No es esta una perorata sobre

 las virtudes, y defectos, de la autoficción, sino una reflexión motivada por la lectura de ‘Tienes que mirar’ (Impedimenta), un relato, en primera persona, tan conmovedor y estremecedor que, al acabarlo, sólo puedes sentir una profunda admiración, el mayor respeto, hacia su autora, Anna Starobinets (Moscú, 1978).

La escritora, famosa por sus novelas de ciencia ficción -hay quien la llama la Stephen King rusa- y sus libros para niños, vivió, hace cosa de una década, una de esas experiencias que vienen al lado de la definición de trauma. En una visita rutinaria al médico durante su primer embarazo, recibió una noticia desoladora: el hijo que esperaba padecía un defecto congénito y, de sobrevivir al parto, moriría a los pocos días. Comenzó, entonces, un doloroso peregrinaje contra la pared de la incomprensión del sistema sanitario ruso, al tiempo que debía asimilar el inmenso dolor que la decisión que debía tomar, fuera esta la que fuera, le provocaría.

Finalmente, Starobinets se trasladó, junto con su marido, que estuvo a su lado en todo momento, a Alemania, donde, amparada en la ayuda psicológica que recibió y la humanidad de quienes la trataton, decidió poner término al embarazo. Una peripecia vital que, pasado el tiempo oportuno, cuando el dolor, profundo, no era tan latente, Starobinets decidió plasmar en un libro cuya publicación fue un escándalo en Rusia. Recién llegada de triunfar en el festival Celsius de Avilés y antes de poner rumbo de vuelta a Moscú, la escritora hizo un hueco a ‘ABC Cultural’ para charlar sobre ‘Tienes que mirar’, en las librerías españolas desde el pasado mes de marzo.

-¿Qué impulso le llevó a escribir el libro, por qué lo hizo?

-El primer impulso lo sentí cuando visité un psicólogo en Alemania, después de haber tenido una muy mala experiencia en Rusia. En Alemania, las mujeres en mi situación cuentan con ayuda psicológica. De hecho, si no van al psicólogo, no pueden decidir acabar con el embarazo. En mi país, la situación es justo la contraria. Mientras estaba en Rusia, como no tenía ayuda psicológica, intenté encontrar libros sobre el asunto. Cuando estás viviendo ese horror, necesitas saber que alguien también ha pasado por eso, porque así podrás predecir cómo acabaran las cosas para ti. Pero no encontré nada, ni siquiera en internet. Pero aquel psicólogo, en Alemania, tenía una estantería llena de libros sobre el asunto. Fue la primera vez que pensé: bueno, yo soy escritora, quizás necesito escribir un libro sobre esto, ya que en Rusía no hay. Pero en aquel momento rechacé ese pensamiento, porque pensé que me estaba volviendo loca al pensar en un libro en un momento tan poco apropiado…

-¿Tuvo dudas antes de tomar la decisión de interrumpir el embarazo?

-Todo el tiempo. Mientras estábamos en Rusia, estuve bajo una gran presión por parte de los doctores, que me insistían en que debía acabar el embarazo. En cierta manera, estaba en una carrera por mantenerlo, pero nadie iba a ayudarme, nadie me iba a asistir en el parto. Al final, mi marido y yo tomamos la decisión, porque no había manera de continuar con esa pesadilla en Rusia. En la última noche de los tres días que me dio el médico en Alemania, comprendí que la decisión era mía y que debía acabar con el embarazo, porque no era lo suficientemente fuerte.

-¿Y qué sucedió cuando regresó a Rusia, a su casa, tras haber puesto fin al embarazo?

-Seguí sin ayuda psicológica. En Rusia, es un tema del que no debes hablar. Mis amigos lo sabían, pero no es algo apropiado, te miran de manera extraña. Tuve la sensación de que ese silencio me torturaba, y estaba segura de que también a muchas otras mujeres. Así que, al final, decidí escribir un libro para romper ese tabú.

-¿No temía las reacciones?

-En primer lugar, me daba miedo que nadie quisiera publicarlo. De hecho, a mi agente le costó mucho encontrar una editorial. Pero, finalmente, el libro salió. La editorial que lo publicó no esperaba venderlo, lo hizo como una especie de deber social, estaba de acuerdo conmigo en que ese tabú debía romperse, y quiso participar. En ningún momento se lo planteó como un negocio.

-¿Qué pasó cuando el libro llegó a las librerías?

-Mi temor era que nadie lo comprara, y, sobre todo, que no se hablara de él, porque lo escribí para que provocara una discusión. Y, finalmente, cuando la discursión comenzó fue bastante dura y grosera, se convirtió en una especie de escándalo. Lo bueno para el editor fue que el libro vendió mucho.

-¿Cómo se enfrentó a la escritura, teniendo en cuenta que es algo completamente diferente en su obra?

-Normalmente escribo ciencia ficción o libros para niños, invento cosas. Pero esta era mi historia, por lo que mi tarea era justo la contraria, no debía inventar nada, sólo representar de una manera muy precisa lo que realmente pasó. Puse los nombres de todos los doctores.

-¿Sus nombres reales?

-Sí, y también los de todas las clínicas, no cambié nada. Lo hice a propósito. Esperaba que me llevaran a juicio, pero no lo hicieron. Todo el mundo comprendió que era la verdad. Mi tarea fue captar la realidad, describirla. Y no fue duro para mí, porque durante mucho tiempo trabajé como periodista, y como reportera debes observar lo que sucede alrededor.

-¿Tenía claro lo que buscaba?

-Quería enfrentarme a todo el sistema, al sistema sanitario, al sistema social. En muchas ocasiones, mientras estaba escribiendo, odiaba tanto a los representantes de esos sistemas que tenía la sensación de que podría asesinar a alguien, a algún doctor... quería matar a alguien. Pero entendí que no podía, así que me centré en acabar con el sistema. Comprendí que mi única arma son las palabras, nada más. Sé cómo usar ese arma, realmente soy buena en eso. Un doctor me ofendió realmente y mi marido me preguntó si quería que le partiera la cara; le dije que no lo hiciera, porque yo iba a golpearles a todos con mis palabras. Eso me ayudó mucho. Yo sabía lo que estaba haciendo: acabar con el sistema con palabras, y fue reconfortante.

-Al escribir, ¿descubrió algo de sí misma que desconocía?

-Lo importante fue que, finalmente, fui capaz de escribir el libro. Cuando empecé, no estaba segura de que llegara a terminarlo. Lo dejé varias veces, durante largo tiempo. Mientras lo escribía, estaba embarazada de mi segundo hijo, lo cual fue muy estresante, porque sufrí tanto con el primero… y ni siquiera sabía si esta vez saldría bien. No fue fácil, así que cuando, al final, lo terminé me dio confianza. Pero no añadió nada a mi personalidad, porque normalmente analizo las cosas todo el tiempo. Es como si me dividiera en dos personas: una es incontrolable desde el punto de vista emocional, llora y grita, y la otra la observa e incluso hace chistes de eso. Ese es mi estado normal en las situaciones críticas. Así que no era algo nuevo para mí, me observo todo el tiempo, sé muchas cosas sobre mí misma, no tenemos ningún secreto (ríe).

-Tras publicarlo, ¿llegó a sentir miedo en algún momento?

-Es curioso, porque esperaba una reacción agresiva por parte de la comunidad médica y no la hubo. Pero la gente común… realmente no esperaba que se mostraran tan furiosos con el libro, como si lo odiaran. Algunas personas lo amaban y otras lo odiaban, porque decían que era anti-ruso, decían que debería guardar mi basura dentro de mi casa, no arrojarla fuera. Perdí a muchos amigos y a muchos colegas tras la publicación, pero valió la pena. Nunca me he arrepentido de escribir el libro.

-Antes ha hablado de su segundo embarazo. ¿Le costó mucho decidir que quería volver a intertar ser madre?

-Quería volver a ser madre desesperadamente. En psicología, dicen que no es bueno quedarse embarazada inmediatamente después de la pérdida porque, de alguna manera, te imaginas que es el mismo bebé, y quizás fuera mi caso. Estaba devastada, tenía ataques de pánico… así que esperamos como año y medio y cuando me sentí mejor psicológicamente lo intentamos. Era mi ave fénix.

-Para acabar, me gustaría que hiciera una reflexión sobre la escritura como herramienta.

-Yo siempre he tenido la sensación de que siempre hay sólo una palabra adecuada. Tienes que combinar detalles, no puedes elegir cualquiera, y que, de alguna manera, conecten. De algún modo tienes que averiguar cómo encajan perfectamente. Sé que algunos de mis colegas reescriben sus textos muchas, muchas veces, pero no es mi caso. Yo pienso mucho en cómo hacer que las palabras encajen. Después de eso, tengo la sensación de que es la única forma posible, así que no veo posible cómo lo reescribiría. Si lo he escrito así, eso quiere decir que era así como debía estar.


Anna Starobinets / El universo particular de ciencia ficción y terror de una de las escritoras más originales del momento

 

Anna Starobinets: el universo particular de ciencia ficción y terror de una de las escritoras más originales del momento

Ismael Cabeza
23 de junio de 2019

A principios del pasado mes de mayo, sin más intención que la de recomendar algunos libros, publiqué un hilo en Twitter sobre una escritora rusa no demasiado conocida. Ni por asomo esperaba que tuviera la repercusión que tuvo: más de 400 retuits, casi 160000 interacciones, numerosos comentarios, correos electrónicos preguntándome dónde se podían conseguir sus libros… Lo cierto es que todo aquello me sorprendió y creo que puede ser buena idea dedicar un artículo más completo a dicha autora y su obra.

Pero para contar esta historia desde el principio, he de remontarme varios años atrás. Todo empezó cuando cayó en mis manos un pequeño artículo de la revista Qué Leer, en el que hablaban de una escritora prácticamente desconocida en España. Situémonos en plena crisis global, año 2013, para descubrir a una autora rusa que se convirtió, desde entonces, en una de mis grandes recomendaciones para todos aquellos que buscan una buena lectura de terror o ciencia ficción. Permitidme que os cuente todo lo que vino después.

La lectura de aquel artículo me llevó, en una de mis frecuentes visitas a la librería Birlibirloque de Sevilla (una de las que, por desgracia, sucumbió a los peores años de la crisis), a encargar la única novela de aquella autora publicada en nuestro país hasta entonces. En cuanto llegué a casa, preso de una ansiedad lectora que hacía mucho que no sentía, me puse a leer ‘El Vivo’. Lo que descubrí en sus casi cuatrocientas páginas me gustó tanto que enseguida me lancé a buscar toda la información disponible sobre su creadora y con el paso de los años he seguido su trayectoria con mucho interés. Os presento a Anna Starobinets.

Starobinets nació en Moscú el 25 de octubre de 1978. Estudió Filología en la Universidad Estatal de la capital rusa y ha trabajado para algunos de los más importantes periódicos de su país. Es autora de varias novelas y antologías de relatos, así como de varios libros para niños y guiones.

Relatos que no se olvidan fácilmente

Lo cierto es que pese al éxito cosechado por esta autora en su país, no fue hasta el año 2012 cuando pudimos disfrutar en España de algunos de sus libros. Sin ánimo de destripar sus obras, ofreceré algunas pinceladas de las mismas.

El Vivo Portada

En ‘El Vivo’ (Starobinets, 2011 / Nevsky, 2012), el mundo tal y como lo conocemos ya no existe. Nadie muere; los fallecidos vuelven a nacer en otra parte y todos poseen un código de encarnación con información de vidas pasadas. La población de la Tierra, por tanto, se mantiene fija en tres billones de habitantes. El Vivo decide todo: cuánto vivirá cada uno, dónde, a qué se dedicará... Este equilibrio se ve alterado el día que nace un ser sin código, Cero, protagonista de la novela.

‘El Vivo’ es una novela de ciencia ficción distópica, muy bien ambientada y mejor narrada, que engancha desde la primera página. Starobinets tiene la habilidad de contar una historia que en apariencia nada tiene que ver con la realidad, pero que el lector en ningún momento puede dejar de extrapolar al estado de cosas actual del mundo en el que vivimos. En ella, describe una organización social que funciona a nivel planetario en la que la humanidad se incorpora en un único organismo vivo.

Entre otras cosas, la escritora rusa pone el acento en transmitir las virtudes y defectos de las redes sociales. Las nuevas tecnologías han anulado al individuo, la población está hiperconectada y sus miembros se relacionan entre sí casi en exclusiva de forma virtual, perdiendo las habilidades sociales que poseían antaño. Os suena, ¿verdad?

Con diseño de portada de Zuri Negrín, introducción de Julián Díez y traducción de Raquel Marqués García, este fue, como indiqué anteriormente, el primer libro que leí de esta autora rusa que de un día para otro se convirtió en imprescindible para mí. Y no sería el único libro de Anna que leería en 2013, ya que Ediciones Nevsky abrió la puerta del mercado español a Starobinets un año antes por partida doble, ya que también en 2012 publicó el libro de relatos de terror que voy a comentar a continuación, ‘Una edad difícil’ (Starobinets, 2005 / Nevsky, 2012), con prólogo de Ismael Martínez Biurrun y traducción, una vez más, de Raquel Marqués García.

Una Edad Dificil Portada

El terror de Starobinets es muy característico y posee un sello personal que hace que sus relatos no se olviden fácilmente. Tiene la habilidad de llegar al terror desde situaciones cotidianas, en apariencia carentes de misterio; muchos de sus relatos comienzan de ese modo y el escalofrío surge casi de la nada, casi sin esperarlo. Poseedora de un humor negro y una capacidad perturbadora fuera de lo común, Starobinets es toda una maestra en el arte de crear el escalofrío desde una situación cotidiana, de hacerlo surgir sigilosamente hasta atraparnos en un mundo tal vez real... o tal vez no.

Los relatos de ‘Una edad difícil’ son independientes y autoconclusivos, pero poseen algunos puntos comunes que hacen que puedan leerse casi como una novela. Sus protagonistas son personas de clase media, con obsesiones y problemas como los de cualquiera. Las situaciones de partida que plantea son tan cotidianas como el desayuno que hemos podido disfrutar esta mañana, por ejemplo. Todo va bien hasta que de repente, de forma sutil, algo aparece y sin darnos cuenta, estamos inmersos en el horror.

Los ocho relatos de este libro nos muestran a un niño obsesionado con no pisar las grietas del asfalto; a una mujer que encarga un replicante para sustituir a su marido; una agencia que se encarga de eliminar a según qué personas… Historias que se mueven entre el terror y lo fantástico, que me confirmaron que estaba ante una escritora diferente, capaz por igual de sorprender, divertir, entretener y turbar.

Aquí va un consejo: si queréis empezar a leer a Starobinets, las dos citadas son, en mi opinión, sus mejores obras. Si os gusta la ciencia ficción, leed ‘El Vivo’. Si preferís el terror, ‘Una edad difícil’ es la mejor opción.

La Glandula De Icaro Portada

Nevsky ha publicado dos libros más de Anna. En 2014 llegó otra colección de relatos de alto nivel, como no podía ser de otra forma: ‘La glándula de Ícaro’ (Starobinets, 2013 / Nevsky, 2014), con el diseño habitual de portada de Zuri Negrín, introducción de Ismael Martínez Biurrun y traducción a cargo de Fernando Otero.

‘La glándula de Ícaro’ es también un claro exponente del estilo Starobinets: escenas cotidianas que se ven sutilmente alteradas y nos sumergen en un mundo a medio camino entre lo real y lo onírico. Temas como el cambio y la transformación están muy presentes en esta colección de relatos, cuyo sugerente subtítulo es ‘El libro de las metamorfosis’.

En 2015 se publicó su novela ‘Refugio 3/9’ (Starobinets, 2011 / Nevsky, 2015), con la traducción de Marta Sánchez-Nieves Fernández. Una novela muy extraña, tal vez el trabajo más singular de Starobinets (que ya es decir) de los publicados en español.

Novela realista que torna a fantástica, con mezcla de géneros, sobre la desintegración familiar, entretenida y oscura a partes iguales. Calificada de 'parábola contemporánea sobre el fin del mundo', Starobinets vuelve a poner el foco en problemas cotidianos, apoyándose en mitos y folclore, y a jugar con la dualidad mundo real / mundo imaginario. El protagonismo de un niño, por cierto, es un recurso habitual de la escritora rusa.

No es de extrañar, por tanto, que el crítico Lev Danilkin haya dicho que 'leer a Anna Starobinets es tan divertido como perturbador' y 'Refugio 3/9' es un claro ejemplo de ello.

Refugio 3 9 Portada

Las citadas son las cuatro obras de Anna Starobinets a las que podemos acceder los hispanohablantes en nuestro idioma. Estas le han valido varios galardones y nominaciones en algunos prestigiosos premios, tanto locales como internacionales. Entre otros:

  • Ganadora del National Bestseller Prize, por ‘La glándula de Ícaro’ (Rusia, 2012).
  • Ganadora del Premio NOCTE a Mejor Relato Extranjero, por ‘Una edad difícil’ (España, 2012).
  • Ganadora del Utopiales European Prize, por ‘El Vivo’ (Francia, 2016)
  • Premio de la Sociedad Europea de Ciencia Ficción (ESFS) como mejor autora de ciencia ficción (2018).
  • Finalista del Premio Ignotus a Mejor Novela Extranjera, por ‘El Vivo’ y a Mejor Cuento Extranjero, por ‘Una edad difícil’ (España, 2013).

La vida de Anna se vio sacudida en los últimos años por un grave problema personal que la alejó temporalmente de la literatura, pero la rusa está de vuelta y en estos momentos prepara varios libros y guiones, tanto para adultos como para niños. Espero y deseo que pronto vuelva a ofrecernos relatos de terror y novelas de ciencia ficción como las anteriores.

Cuando surge una nueva escritora que obtiene cierto reconocimiento, las etiquetas no tardan en aparecer. En el caso de Starobinets, es fácil encontrar referencias a Stephen King, Neil Gaiman, Philip K. Dick e incluso Franz Kafka (siempre con la coletilla de la XXXX rusa, por supuesto). No suelo estar de acuerdo con dichas etiquetas y esta no es una excepción; Anna Starobinets posee un estilo personal, una forma de escribir y de transmitir con entidad propia. Su sello: la irrupción del elemento fantástico dentro de los confines del mundo real, la facilidad que tiene para incluir un par de detalles que transforman un relato realista en un cuento de terror capaz de perturbar al lector más avezado.

Cierro este artículo recomendando, cómo no, la lectura de los libros de Starobinets, y haciendo mías unas palabras del prologuista de ‘Una edad difícil’, mi tocayo Ismael Martínez Biurrun: El día que me tropiece con Anna Starobinets, lo primero que voy a preguntarle es si escribió los aterradores cuentos de ‘Una edad difícil’ con un sonrisa en el rostro. Estoy convencido de que sí. Tanto como de haber descubierto a una de esas rarísimas mentes con el don de traducir las obsesiones en literatura.

Starobinets Libros 2

Palabra de Anna

La magia de las redes es así y a veces depara grandes sorpresas. Desde hace tiempo, mantengo contacto (epistolar digital, se podría decir) con Anna Starobinets. Hace unos días le pregunté por sus referentes, proyectos y próxima visita a España y si le importaba que incluyera sus respuestas en este artículo. Horas antes de cerrarlo de forma definitiva, un aviso de llegada de correo electrónico hizo que, sobre la bocina, pudiera reflejarlas aquí.

Dicho y hecho. Son tres simples preguntas y las respuestas son cortas y directas, pero estoy seguro de que resultarán interesantes para conocer un poco mejor a Starobinets. Qué mejor que cerrar este escrito (ahora sí) que con las palabras de la protagonista del mismo:

  • ¿Cuáles son tus referentes?

"Ray Bradbury (‘Fahrenheit 451’ y sus relatos) Mijaíl Bulgákov (‘Corazón de perro’) Philip K. Dick (‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’) George Orwell (‘1984’) Neil Gaiman (‘American Gods’, ‘Coraline’) Daniel Keyes (‘Flores para Algernon’) Kazuo Ishiguro (‘Nunca me abandones’) Stephen King (‘It’, ‘Misery’, etc.)"

  • ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

"Un nuevo libro de la serie de detectives para niños 'Beastly Crime Chronicles'; varios guiones para TV (thriller y ciencia ficción), sobre los que no puede entrar en detales por motivos contractuales; y una nueva novela para adultos, ambientada en el Lejano Oriente ruso (cerca de China), después de la II Guerra Mundial. Thriller, misterio, ciencia ficción, guerra, amor, sangre, Ahnenerbe, experimentos con humanos, kitsune (zorro del folklore oriental)…"

  • Vienes a España en julio para participar en el Festival Celsius. ¿Puedes dedicar unas palabras a tus lectores españoles?

"Estoy deseando visitar España y conocer a mis lectores. Siempre ha sido un gran misterio para mí que los españoles, con su carácter tranquilo, alegre y optimista, encuentren interesantes mis historias oscuras y pesimistas, ambientadas en tierras frías y horribles. Es algo que me sorprende, me alegra y agradezco mucho."

XATAKA


Anna Starobinets / La glándula de Ícaro / Reseña de Javier Miró


Anna Starobinets

Anna Starobinets: La glándula de Ícaro


Javier Miró
2016

Título completo: La glándula de Ícaro. El libro de las metamorfosis
Título original:
 Икарова железа. Книга метаморфоз
Idioma original: Ruso
Año: 2013
Editorial: Nevsky Prospects (2014)
Género: Relatos
Valoración: Ovación

Seguimos a tope con la Semana Starobinets, que, con motivo de la época más terrorífica del año, nos está dando una excusa perfecta para profundizar en la obra de una autora imprescindible. Hoy le toca a La glándula de Ícaro, tercer trabajo traducido al español (gracias, equipo de Nevsky) y el segundo libro de relatos de Starobinets.

La glándula de Ícaro es una colección de siete cuentos que aúnan la ficción fantástica y el terror marca de la casa. En realidad, son relatos que tratan de personas comunes en situaciones normales salvo (como tan bien han comentado los compañeros de Libros Prohibidos en las reseñas anteriores) por la introducción de un detalle distorsionador de la realidad. Esta alteración, su capacidad de deformar lo cotidiano hasta puntos inquietantes y desagradables, es lo que consigue inocular el terror en aquel que ose aventurarse en sus párrafos. Y las posibilidades de contagio son en exceso elevadas.

Es mucho lo que se puede destacar de esta antología de lo siniestro. Lo primero que llama la atención es la capacidad de introducirnos en lo que está ocurriendo. Tras una primera página de extrañeza y una segunda de ir encontrando espacios comunes, el lector queda perfectamente integrado en la historia para la tercera página (a veces incluso antes). Sin grandes descripciones y sin casi pretenderlo, Starobinets te deja suelto en mitad de una atmósfera onírica de la que no es fácil salir.

Y es que hablar del plano de los sueños (aunque sería más apropiado hablar de pesadillas) no es en absoluto casual en La glándula de Ícaro. Starobinets es una maestra en el manejo del idioma de los malos sueños, lo que explica que los personajes puedan convivir con las situaciones ligeramente inverosímiles que se plantean en cada historia sin preguntarse continuamente pero qué demonios está pasando. Y esto es justo lo que ocurre en las peores pesadillas: nuestra realidad ha sido alterada por algo que somos incapaces de identificar y que, de una forma u otra, amenaza con causarnos un mal.

El agregar elementos de terror reconocibles, como niños siniestros, insectos, transformaciones imposibles, o el enfrentamiento estéril contra una cruel superestructura invencible, es otro recurso más que utiliza la autora para conectar rápidamente con su víctima favorita: el subconsciente del lector. Una vez dominado este, La glándula de Ícaro pasa a atacar el miedo al futuro próximo. En efecto, en esta obra se nos presentan historias que, si bien por ahora no pueden ser reales, perfectamente podrían llegar a serlo en 5 o 10 años; una cruda perspectiva que alimenta el primario temor a lo desconocido, creando una sensación de vértigo insondable. Es como asomarse a un acantilado un día de tormenta, sin barandilla, sin red, sin nadie que pueda oírnos gritar.

No me conformo con sólo recomendar fervorosamente este libro. Hay que destacarlo, anunciarlo bien fuerte, ponerlo donde se merece. Darle una sonora ovación.

LIBROS PROHIBIDOS

Anna Starobinets / Una edad difícil / Reseña


Anna Starobinets: Una edad difícil

Título original: Переходный возраст
Idioma original: Ruso
Año: 2005
Editorial: Nevsky Prospects (2012)
Género: Relatos
Valoración: Muy recomendable

Hoy tengo el honor de inaugurar la Semana Starobinets con una crítica del primer libro de esta autora: Una edad difícil. Se trata de un compendio de relatos de terror fantástico que le valió la nominación al prestigioso premio Natsionalni Bestseller.

Casa de citas / Anna Starborobinets / Una edad difícil

 

Anna Starobinets


«Una edad difícil», de Anna Starobinets



Una edad difícil
. Anna Starobinets
Traducción de Raquel Marqués García
Prólogo de Ismael Martínez Biurrun
Nevsky Prospects (Madrid, 2012)

Una edad difícil se compone de una novela corta y varios relatos. Da comienzo la novela corta que da título al volumen y algo empieza a ir muy mal: una mujer tiene dos hijos gemelos, chico y chica, a los que debe criar en soledad. Los lleva al campo y el pequeño asiste asombrado a la masa de vencejos que vuelan en bandada, formando un todo comunal y coordinado como si un cerebro de aire les diera movimiento.

lunes, 21 de marzo de 2022

Doce escritoras rusas contemporáneas

 


Doce escritoras rusas contemporáneas 


Durante el siglo XIX y gran parte del XX las mujeres que escribían estuvieron a la sombra de los hombres. Actualmente hay muchas autoras muy reconocidas.

Alexandra Gúzeva
1 de febrero de 2020

1. Liudmila Ulítskaia

Se trata de una de las escritoras contemporáneas rusas mejor valoradas. Es una continuadora de la tradición de la novela decimonónica rusa. En sus obras narra la vida de varias generaciones de la misma familia, con los acontecimientos históricos como telón de fondo. Además le interesa cómo influye la política en el destino y la vida de las personas.

Recomendamos leer Daniel Stein, intérprete, ya que está traducida al español.

Aquí contamos por qué Ulítskaia se merece el Premio Nobel de literatura. 

2. Liudmila Petrsushévskaia

Se trata de una mujer orquesta. Petrushévskaia, que tiene casi 80 años, canta y organiza su propio espectáculo de cabaret. Además le encanta llevar excéntricos sombreros, escribe guiones de cuentos y de espectáculos.

Una de sus obras más famosas es Tiempo de noche. Se trata de una sincera muestra sobre la vida de las mujeres al final de la época soviética: un periodo lleno de horrores domésticos, recuerdos sobre la vergüenza que producían las primeras experiencias sexuales y en la que no había espacios propios.

Además, Petrushévskaia cuenta con varios volúmenes de cuentos llenos de horror y diversión sobre la familia y una divertida autobiografía sobre su infancia en la URSS, titulada Pequeña chica del Metropol.

En español destaca el libros de relatos Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina(Atalanta), traducido por Fernando Otero.

3. Guzel Yájina

Zuleijá abre los ojos, la novela con la que debutó en 2015 esta autora con raíces tártaras, fue todo un acontecimiento en el panorama literario ruso. Recibió varios premios y tuvo una gran tirada. Narra la cruda historia de una chica musulmana cuya familia es “deskulakizada” y enviada a un campo de trabajo estalinista. Se ha grabado una serie basada en la novela. Está publicada en España por Acantilado y traducida por Jorge Ferrer.

Hace no mucho se publicó en Rusia su segunda novela Mis niños, acerca de los alemanes del Volga y también se desarrolla durante la época de Stalin. Antes de la publicación en Rusia, varias editoriales extranjeras se pusieron a la cola para comprar los derechos de la traducción. Si lo que quieres es una trama conmovedora con un marcado acento étnico, las novelas de Yájina son para ti.

4. Alisa Ganíeva

La joven escritora de Daguestán escribe con madurez sobre cómo se compagina la contemporaneidad con las tradiciones caucásicas. El modo de vida de los jóvenes, las bodas y los arreglos matrimoniales, sobre estas cuestiones escribe la autora con un marcado colorido.

Ganíeva debutó con el pseudónimo masculino de Gulla Jirachiov con la historia Salam, Dalmat, que describe un día en la vida de un joven de Majachkalá. Nadie podía imaginar que una chica podía escribir un relato tan potente y veraz sobre el mundo masculino. Desde entonces ya se han traducido varias obras suyas a otras lenguas y es una invitada habitual a las ferias literarias en todo el mundo.

Su novela La montaña festiva (Turner libros) ha sido traducida por Marta Rebón.

5. Anna Starobinets

La llaman “el Stephen King ruso” y “la reina del horror”. Su mezcla de historias para adolescentes y de miedo es poco habitual para la literatura rusa contemporánea.

En Una edad difícil (Nevsky, traducido por Raquel Marqués García) trata sobre un chico al que la reina de las hormigas le ha secuestrado el cerebro y el cuerpo esclaviza la reina de las hormigas y quiere conquistar el mundo con su ayuda. Para Starobinets el horror tiene un aire de mística, de fantasía, incluso de fantasía antiutópica, como por ejemplo, en la novela Los vivos, que entró en la short-list del premio Bestseller Nacional.

6. Tatiana Tólstoi

La primera novela de este lejana descendiente de Lev Tolstói fue un auténtico éxito. La antiutopía Kis muestra un mundo tras el apocalipsis lleno de gente deforme y criaturas extrañas. Pareciera incluso que casi han olvidado el habla.

Y aunque tras esta obra Tolstói no ha publicado grandes novelas sí que han salido ensayos y libros de relatos, que han tenido mucho éxito y se han traducido a muchas lenguas. Cada relato cubre una vida entera y tratan de recuerdos de la guerra y amor, con un lenguaje muy expresivo, lleno de metáforas.

En español se han publicado Sonámbulo en la niebla y Fuego y polvo. 

7. Mariam Petrosián

Netflix o HBO podría hacer una serie de éxito con el libro La casa de los otros, que se desarrolla en un internado para niños inválidos en el que se han borrado las fronteras entre el mundo real y el de fantasía. ¡Como si fuera un nuevo Hogwarts!

La historia surgió de los cuentos de ciencia ficción que la autora escribió en sus cuadernos de escuela. La casa de los otros es un best-seller que se ha sido traducido a diez idiomas y ha ganado varios premios literarios.

El escritor y comediante británico Stephen Fry dijo de ella que es uno de los escritores más interesantes de la “era Putin”.

En España ha sido traducido publicado por Edhasa Miy traducido por Xenia Dyakonova.

8. Dina Rúbina

En sus novelas te puedes sumergir en el colorido mundo oriental de Taskhent y Jerusalem, trasladarte a la calurosa España, caminar por San Petersburgo y Moscú y en ocasiones encontrarte en medio de un lugar judío ucraniano de la posguerra.

Los protagonistas de las novelas de Rúbina siempre son siempre personas poco convencionales: espías, artistas y embaucadores. Sus tramas son siempre intrincadas y su lenguaje, musical, lleno de exuberantes descripciones. Todavía no ha sido traducida el español, aunque recomendamos las siguientes obras: En el lado soleado de la calle (На солнечной стороне улицы), En la calle Vérjiaia Maslovka (На Верхней Масловке), Ahí va el Mesías (Вот идет Мессия), La paloma blanca de Córdoba (Белая Голубка Кордовы) y El Canario ruso (Русская Канарейка).

9. Olga Slavinikova

Todas las novelas de esta escritora son diferentes, incluso en género. Por ejemplo, 2017, es una antiutopía con una catástrofe ecológica, un género tan querido por los autores rusos, en la que hay una sangrienta guerra civil con paisajes postapocalípticos. En otras obras aparecen claros trazos de realismo mágico. En el libro Inmortales, la mujer y la hija de un hombre paralizado crean para él una nueva realidad y le esconden que la URSS se ha desmoronado. En su última novela El largo salto trata de un atleta, que tiene la capacidad para desaparecer y puede ascender por el aire.

10. Elena Chizhova

La traducción alemana de El tiempo sin ventanas ( De libros, Yulia Dobrovolskaia y José María Muñoz) se titula La silenciosa fuerza de las mujeres, y recoge con más claridad la  esencia de la novela. Las mujeres (incluso las enclenques bábushkas ) son capaces de soportar muchas cosas, y cuando coinciden, resulta que han vivido y sobrevivido a tantas  cosas, es poco probable que la mayoría de los hombres lo podrían soportar. Pero callan y llevan su cruz en silencio.

El carácter de las mujeres está muy bien descrito en las novelas de Chizova. La autora presta especial atención a la época soviética: la vida durante la Revolución, la guerra civil y la Segunda Guerra Mundial, los años de la posguerra, como por ejemplo El pequeño Chajes. En sus obras se “pinta” con detalle su Leningrado natal. Su trabajo más reciente, Ciudad escrita de memoria es un homenaje a la ciudad, en el que cuenta la historia de su familia y recuerda su infancia.

11. Marina Stepnova

Filóloga de formación, Stepnova creció en una familia de médicos y ella fue cuidadora de enfermos. Quizá por eso disecciona el alma humana de manera quirúrgica, al igual que sus ilustres predecesores, Antón Chéjov y Mijaíl Bulgákov. Su primera novela, acertadamente titulada El cirujano, ha sido comparada con El perfume de Patrick Suskind.

La obra más conocida de Stepnova, Las mujeres de Lázaro, detalla el amor de un hombre por tres mujeres de diferentes generaciones y destinos, y lo lejos que está dispuesto a llegar por este amor que todo lo abarca.

Sus obras no han sido publicadas todavía en español.

12. Ksenia Buksha

La novela más famosa de Buska Fábrica: ‘Libertad’ se desarrolla en la URSS, al igual que ocurre con muchos autores jóvenes. En 2014, nada más cumplir los 30, obtuvo el prestigioso galardón Bestseller Nacional y recientemente se ha traducido al inglés.

En la novela, Buksha aborda los primeros años de formación del poder soviético a través de una serie de monólogos de trabajadores de una fábrica de Petrogrado. La autora mezcla con maestría una fina prosa con la forma de hablar de la época y crea un libro que podría decirse que es una “novela "industrial”.

Buksha también escribe poemas y cuentos. Además, ha publicado una biografía del artista Kazimir Malévich en la popular serie rusa Vida de personas extraordinarias.


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