martes, 1 de diciembre de 2015

Triunfo Arciniegas / El final de Annie Hall



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Triunfo Arciniegas
EL FINAL DE ANNIE HALL

Vi Annie Hall por primera vez en mi adolescencia y durante años sólo recordé su brillante final. Es una de las mejores películas de Woody Allen, sin duda. En 1978 se llevó unos cuantos Oscar. La escena de las langostas, la escena de la araña, la escena de la invitación después del partido de tenis y la escena de la mujer que se desdobla en la cama son, desde luego, maravillosas, y conforman una obra maestra. Pero el chiste del final de la película es en verdad doloroso, muy cierto y de alguna manera esperanzador.
Transcribo el texto en inglés:

Annie and I had lunch some after that and just kicked around old times.
After that, it go late and we both had to go. But it was great seeing Annie again. I realize what a terrific person she was and how much fun it was just knowing her.
And I thought of that old joke. This guy goes to a psychiatrist and says, “Doc, my brother’s crazy. He thinks he’s a chicken.” The doctor says, “Why don’t you turn him in?” The guy says, “I would, but I need the eggs.”
Well, I guess that’s, now, how I feel about relationship. They’re totally irrational, crazy and absurd. But I guess we keep going throught it… because most of us need the eggs.




Esta es mi traducción al español:

Annie y yo comimos después de aquella vez y entonces recordamos viejos tiempos.
Luego se hizo tarde y tuvimos que irnos. Pero fue grandioso volver a ver a Annie. Me di cuenta de la tremenda persona que era y de lo divertido que resultaba tan solo conocerla.
Y entonces pensé en aquel viejo chiste. Un tipo va al sicoanalista y le dice: “Doctor, mi hermano está loco. Piensa que es una gallina”. Y el doctor dice: “¿Porqué no lo interna?” El tipo dice: “Lo haría pero necesito los huevos”.                                                                                                   
Pienso lo mismo de las relaciones. Son totalmente irracionales, locas y absurdas. Pero creo que las mantenemos porque la mayoría de nosotros necesita los huevos.




La metafóra de la gallina y los huevos es literal. Así la escribió Woody Allen en el guión de Annie Hall. Pero existe un doblaje con metáfora de bombilla que me sorprende y me encanta. La última frase de la película nos queda en la memoria cuando salimos del cine, cuando llegamos a casa, cuando nos despertamos al día siguiente, y sigue y sigue rondando en nuestra mente durante días, meses y años, porque es bella y porque la hacemos nuestra. Dice así:

Annie y yo almorzamos juntos poco después y solo recordamos viejos tiempos.
Después de eso se hizo muy tarde. Ambos tuvimos que irnos. Pero fue grandioso volver a ver a Annie. Sí. Me di cuenta de la estupenda persona que es ella y lo divertido que era tan solo conocerla.
Y recordé aquella vieja anécdota. La del hombre que va al sicoanalista y le dice: “Doctor, mi hermano está loco. Cree que es una bombilla”. Y el doctor dice: “¿Por qué no lo trae?” Y el hombre dice: “Lo haría, per me quedaría sin luz”.
Bueno, creo que eso se parece mucho a lo que yo opino de las relaciones. ¿Entienden? Son complemente irracionales, locas, absurdas, pero creo que seguimos con ellas porque la mayoría necesitamos que alguien nos ilumine.

Triunfo Arciniegas
Guadalajara, México, 1 de diciembre 2015

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