Megatsunami de votos
Que nadie se quede en casa, confiado en que esto está resuelto. Necesitamos una victoria inapelable.
Mauricio Vargas
20 de junio de 2026
Pocas fechas han sido tan decisivas en la historia de Colombia. Cerca de 25 millones de votantes efectivos definimos hoy si el país cae en la trampa de pobreza y represión del socialismo del siglo XXI, al elegir al candidato comunista Iván Cepeda. O si, por el contrario, apuesta por el liderazgo de Abelardo de la Espriella, para recuperar mucho de la seguridad perdida, salvar al Estado de la quiebra por el gasto público desbordado y la corrupción y, sobre todo, para preservar nuestra democracia —imperfecta, pero democracia al fin—, y el sistema de pesos y contrapesos gracias al cual, por muy autoritario que quiera ser un gobernante, encuentra talanqueras en los demás poderes públicos.
Las encuestas anticipan una ventaja del ‘Tigre’ De la Espriella en un rango de 4 a 8 puntos porcentuales, equivalentes a entre uno y dos millones de votos. En la recta final, la candidatura del abogado ha debido salvar una trampa tras otra, desde disparatadas decisiones judiciales —en buena hora revocadas— para prohibirle usar la camiseta de la selección nacional, la bandera y la palabra ‘patria’ hasta el montaje de una poderosa operación criminal para comprar votos o imponerlos a punta de fusil, en la que oscuros clanes electorales se han unido con altos funcionarios petristas y con las bandas criminales.
A juzgar por los ‘trackings’ de Atlas Intel al acabar la semana, en los que De la Espriella mantiene una ventaja de más de seis puntos porcentuales, y teniendo en cuenta que la adhesión de votantes a esa operación mafiosa tendría que haberse reflejado en las encuestas de estos días, parece que algunos de esos políticos le están poniendo conejo al petrocepedismo, asustados por la amenaza del Departamento de Estado de quitarles la visa y hasta meterlos en la lista Clinton: a estos pseudoizquierdistas les encanta ir a Miami.
Una sólida mayoría de votantes los quiere fuera del poder. Y hoy es el día para sacarlos
Algunos jueces y fiscales han querido intervenir en la campaña, no solo con las prohibiciones que buscaron imponer a la campaña del ‘Tigre’, sino con un insólito llamado a indagatoria contra el expresidente Álvaro Uribe, por masacres de los años 90 por las que ya fue indagado y exonerado. Se trata de un descarado intento por favorecer a Cepeda, que ha consagrado casi tres décadas a perseguir al exmandatario. Y en otro estertor de la agónica campaña petrocepedista, el novelista Gustavo Bolívar —otro a quien le encanta Miami— amenazó al país con activar un incendio de violencia si su amigo Cepeda pierde las elecciones.
No hubo más esta semana, aparte de oír a Cepeda dejar abierta la posibilidad de la constituyente —¿no dizque la había enterrado?—, y de las adhesiones a él de Claudia López y, con sus maneras sinuosas, del expresidente Juan Manuel Santos: estos tragicómicos personajes despiertan hoy más risas que votos. Cerca del 80 % de los electores de Paloma Valencia y un 25 % de los de Sergio Fajardo, en primera vuelta, votarán ahora por De la Espriella, según revelan los sondeos. Son 1,6 millones de sufragios que, sumados a los que el ‘Tigre’ obtuvo en primera, lo acercan a 12 millones de votos, meta muy difícil de alcanzar por parte de Cepeda.
Pero no hay que confiarse. Que nadie, absolutamente nadie, se quede en casa hoy, creyendo que la elección está resuelta. No solo necesitamos ganar: necesitamos un triunfo inapelable sobre este concierto electoral para delinquir del petrocepedismo, que se comporta como una fiera herida, agonizante pero peligrosa. Una sólida mayoría de votantes los quiere fuera del poder. Y hoy es el día para sacarlos.
A votar temprano, antes de los aguaceros previstos. El ‘Tigre’ —y con él, la democracia— necesita un poderoso espaldarazo por parte de los electores, para que tenga un mandato claro y robusto, y para que las delirantes amenazas de Gustavo Petro y sus secuaces de desconocer el resultado y armar un violento tropel queden sepultadas bajo un megatsunami de votos.
EL TIEMPO
No hay comentarios:
Publicar un comentario