
La misteriosa muerte en carretera de Judith y Wylie Sheldon, los grandes patronos del cine y el arte de San Francisco, que sacude California
Lo cuerpos del octogenario matrimonio —ella, hija del director William Wyler— han sido encontrados en su coche, encendido, en un arcen cuando viajaban a un festival de teatro para encontrarse con amigos

El lunes, los Sheldon tenían un largo y calusoro viaje por delante, pero nada que no conocieran: casi 600 kilómetros para llegar a su querido festival de teatro de Shakespeare en Oregon. Lo hacían cada año, con sus amigos, desde su casa de San Francisco. Allí, en Ashland, habían quedado Wylie y Judith con ellos, con otros dos matrimonios, a las seis y media de la tarde, para cenar juntos en su restaurante japonés favorito. Sin embargo, nunca llegaron a destino. Les quedaban casi 200 kilómetros por delante. Sus cuerpos aparecieron en la cuneta de la carretera 5 en dirección norte pasadas las cinco y media de la tarde. El Jeep estaba en marcha. No había signos de violencia.
Los Sheldon eran personas muy conocidas en San Francisco, donde vivían desde hace décadas en una hermosa y gran casa en el acomodado barrio de Pacific Heights, lleno de casas victorianas y lindas cafeterías. Un hogar desde, como su nombre indica, divisaban el Pacífico, y donde ofrecían veladas y fiestas. Wylie, de 86 años, y Judith, de 84, eran patronos de las artes en San Francisco y en todo California. Ella era patrona del San Francisco Silent Film Festival, un conocido festival de cine mudoque se celebra en la ciudad cada mayo, desde hace 30 años. Porque Judith era parte de la realeza del cine: su padre fue el célebre director William Wyler, ganador de tres Oscar y fallecido en 1981. Wyler dio vida a clásicos como Ben-Hur, Vacaciones en Roma, Los mejores años de nuestra vida, Funny girl, Horizontes de grandeza, Jezabel o La señora Miniver, entre casi un centenar de títulos.
Judith, nacida en 1942 (su madre era la actriz Margaret Tallichet) participó en algunas de las películas de su padre bajo el nombre de Judy Wyler; de hecho, es una de las niñas —junto a su hermana Catherine— que aparecen en la Fontana de Trevi y a las que Gregory Peck les quita la cámara en Vacaciones en Roma; en alguna entrevista, ella bromeó con que lo habían hecho tan mal que su padre nunca volvió a sacarlas en otra película. Tras esa etapa como actriz juvenil, Judith se marchó a estudiar a Stanford donde, a principios de los años sesenta, conoció a Wylie Sheldon, un estudiante de Derecho y después abogado, profesión que ejerció hasta 2008. Se casaron y tuvieron dos hijos, Christopher y Samuel.
Ambos se convertirían en grandes patronos del arte de la ciudad, organizando recaudaciones de fondos en su propio hogar (donde a menudo Judith permitía a los invitados sacarse fotos con los Oscar de su padre). Tras una visita a un festival de cine italiano, Le Giornate del Cinema Muto, a mediados de los noventa, fue ella quien dio a la ciudad la idea de crear el Silent Film Festival, del que fue parte de la junta de gobierno, así como presidenta en algunas de sus etapas. Además, también estuvo muy implicada en la ópera de la ciudad y llegó a ser anfitriona de alguna de sus galas.
Aficionados al cine y al teatro, cada año viajaban hasta Ashland para acudir a ese festival de teatro de Shakespeare. Sin embargo, esta vez una patrulla de carretera fue quien dio con ellos. Un agente paró en la carretera interestatal 5, cerca de la localidad de Redding, en California, cuando vio un Jeep Compass encendido pero parado en la cuneta, y allí encontró los cuerpos ya sin vida de la pareja. Mientras tanto, sus amigos no paraban de llamarles, y descubrieron que no habían llegado a destino ni se habían registrado en el hotel.

Como ha explicado la policía de carreteras en un comunicado, un segundo agente también se acercó al lugar de los hechos,junto al lago Shasta, “y ambos prestaron asistencia médica, junto con el personal sanitario”. Judith estaba en el lugar del conductor; Wylie, en el del copiloto. No pudieron hacer nada por ellos, y los dos fueron declarados muertos allí mismo.
Las causas de la muerte se desconocen, por el momento, y el caso está bajo investigación. Se espera que se practiquen autopsias y, entonces, afirmó uno de los responsables de la patrulla, podrán saber más al respecto. Pero según han declarado las autoridades y recoge el diario Los Angeles Times, “parecen tener una causa médica”, es decir, estar condicionadas por enfermedades o dolencias previas del matrimonio. Una de las cuestiones que puede haber afectado a su fallecimiento es el fuerte calor de la zona, con temperaturas que el pasado lunes rozaban los 43 grados. Los Sheldon no llevaban agua en su coche, que sí tenía toda la gasolina y ningún problema mecánico. Habían bajado las ventanas y encendido el ventilador, pero no el aire acondicionado y, según contaba un conocido suyo a The New York Times, no había señales de más problemas: “No chocaron. Pararon. Ambos murieron ahí. Todo es muy raro. Todavía estamos en shock”.
“Ha sido el día más caluroso del año hasta la fecha, o el segundo más caluroso”, explicaba el lugarteniente John Smith, responsable de la patrulla en la zona. De hecho, el Servicio Nacional del Clima había emitido una alerta de calor extremo. “Estoy seguro de que siempre existe la posibilidad de que el calor excesivo haya influido. Pero no podemos confirmarlo sin un examen médico”.
“Eran muy queridos, y estaban dedicados el uno al otro”, ha explicado en el medio local SFGate la directora artística del festival Silent Film, Anita Monga. “Ser parte de San Franciso era muy importante para ellos. Estaban en una posición desde la que apoyaban las artes, habían criado a su familia aquí, y eran parte integral de la comunidad”. La presidenta de San Francisco Performances, un importante centro de conciertos y música clásica de la ciudad donde el matrimonio fue patrono durante décadas, ha afirmado en el mismo medio que su muerte es “una pérdida terrible para la comunidad artística”.
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