El presidente Gustavo Petro quedó en el centro de las críticas tras asegurar que había sido incluido en la lista de los 100 líderes más influyentes de Time, algo que no corresponde con el listado oficial.
Desde Barcelona, donde adelanta agenda internacional, Petro publicó en su cuenta de X que agradecía la supuesta nominación, acompañando su mensaje con una crítica a la “derecha tribal colombiana”. La afirmación se viralizó de inmediato y generó reacciones en cadena.
La verificación del listado oficial dejó en evidencia que el mandatario no figura entre los seleccionados por la revista. El episodio abrió un nuevo frente de cuestionamientos sobre el manejo de la comunicación presidencial en escenarios internacionales.
Desde la oposición, la senadora María Fernanda Cabal lanzó duros señalamientos, al igual que el representante electo Daniel Briceño y el senador Jota Pe Hernández, quienes coincidieron en desmentir la afirmación y exigir rectificación.
Las críticas no se limitaron al error. También reavivaron el debate sobre la presencia del nombre de Petro en la llamada Lista Clinton del Departamento del Tesoro de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump, un punto recurrente en la confrontación política.
El episodio deja una señal clara: en un entorno de alta exposición internacional, cualquier imprecisión del jefe de Estado se convierte en un flanco político inmediato, amplificado por sus propios adversarios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario