domingo, 25 de diciembre de 2016

Lectores 2016 / Las lectura de Javier Marías, Elvira Lindo, Sara Mesa, Martín Caparrós, Eduardo Mendoza




LECTORES 2016

Las lecturas de Elvira Lindo, Elsa Mesa, Martín Caparrós, Eduardo Mendoza, Cristina Fernández Cubas, Javier Marías...

16 DIC 2016 - 18:03 COT





Eduardo Mendoza

Premio Cervantes 2016



Este año, como todos: caos y propósitos incumplidos. Últimamente, en vez de releer, como correspondería a mi edad y a mi elevada categoría intelectual, me dedico a leer libros importantes que (me avergüenza decirlo) aún no había leído. Verbigracia: el Paraíso de la Divina comedia. ¿Me ha entusiasmado? No es la palabra. Satisfecho del deber cumplido, eso sí. De cuando en cuando, Balzac, Thomas Mann, un Dickens del fondo del baúl. Para alternar, novela negra especialmente sangrienta. Como con la comida basura, se empieza con ardor y se acaba con ardor, pero de estómago. Prefiero no dar nombres. A los amigos, no por obligación, sino por gusto: El punto ciego, de Javier Cercas; La habitación de Nona, de Cristina Fernández Cubas; Patria, de Fernando Aramburu; No en mis días, de Pere Gimferrer, y el Diccionario enciclopédico de la vieja escuela, de Javier Pérez Andújar. Que me perdone alguno si lo omite mi mala memoria. El resto, picoteo. Algo de ficción nacional y extranjera, más extranjera que nacional (me gusta leer en idiomas que conozco mal), algo de filosofía (que no entiendo), poesía, historia, ensayo y prensa, pero no deportiva. No sigo estrictamente las novedades. A veces leo títulos que fueron éxitos hace unos años y hoy todo el mundo ha olvidado, como quien sale a la calle con un pantalón ancho cuando se llevan estrechos, o al revés. ¿Leo en papel o en soporte mecánico? Eso es tema para otro día.






Elvira Lindo
Escritora

En 2016 descubrí los formidables cuentos de Lucia Berlin, Manual para mujeres de la limpieza. Leí y prologué dos libros de experiencias memorables: La importancia de no entenderlo todo, de Grace Paley, y El valor de la memoria, de Mercedes Núñez Targa, la vida fascinante de una mujer que pasó por las cárceles franquistas y por el campo nazi de Ravensbrück. Uno de historia que me entusiasmó: Victoria Kent y Louise Crane en Nueva York,de Carmen de la Guardia, sobre el exilio de la política española y su relación con la americana Crane. Y unas memorias publicadas en 2003, A Fly in the Soup, de Charles Simic.






Sara Mesa
Escritora

Mis lecturas han sido dispares y caóticas (novedades, lagunas, obsesiones…). Ha sido un año de libros excéntricos escritos por mujeres excéntricas. Pienso en los cuentos de Grace Paley o en las novelas de Ivy Compton-Burnett, en Ingeborg Bachmann, en el descubrimiento de Marianne Fritz, en El chal, de Cynthia Ozick. Estoy leyendo El hombre que amaba a los niños, de Christina Stead. Si el escritor es siempre un ser extraño, estas mujeres tienen el plus de haber roto con lo que se esperaba de ellas. Son magníficas.





Juan Eduardo Zúñiga
Premio Nacional de las Letras Españolas 2016

Últimamente solo releo. De este año, podría destacar El año de la muerte de Ricardo Reis, de José Saramago: la recreación de una Lisboa inventada sobre una trama política real. El barón rampante, de Italo Calvino: siempre me ha gustado su audacia al unir historias fantásticas con la sátira y el realismo. La ruina del cielo, de Luis Mateo Díez: uno de los volúmenes del ciclo consagrado a Celama, que presenta un panorama simbólico de nuestra historia reciente.






Isabel Burdiel
Historiadora

He descubierto una novela fantástica: Olive Kitteridge, de Elizabeth Strout, publicada en 2008. Casi me alegro de habérmela perdido entonces. Ha sido un placer inesperado. Es la historia de una mujer corriente en una pequeña ciudad de Maine, y de la gente que vive a su alrededor.Es una antihéroe perfecta. No por modesta y anónima, sino porque es una bruja y un hada madrina. Es insolente y tímida, cascarrabias y paciente. Inteligente y plana. Ella, su familia, sus amigos y enemigos son inolvidables. Busquen también la serie protagonizada por Frances McDormand y Richard Jenkins.






Javier Marías
Escritor y académico de la Lengua

La doble militancia de Javier Marías (novelista y editor literario al frente de Reino de Redonda) se ha manifestado este 2016: escribe una novela y no tuvo tiempo para novedades, aunque las guarda para cuando acabe el libro. Y lee; como editor está obligado. De las novedades que aguardan turno para cuando termine la novela, entre otros, Falcó, de Pérez-Reverte; Patria, de Aramburu, y un libro, Diario de una vida breve, de Juan Manuel Silvela Sangro, que ahora publica Pre-Textos y que él recuerda haber leído a los 15 años. Para Reino de Redonda ha leído libros, de los que ha contratado dos: El juicio de Sören Qvist, de Janet Lewis, y Los papas, “una historia casi exhaustiva de los pontífices” escrita por el historiador británico John Julius Norwich. Y, como siempre hace cuando escribe, ha leído literatura que le sirve de argamasa: Moby Dick, Enrique V, Cuatro cuartetos…






Ángeles Mora
Premio Nacional de Poesía

En esta ocasión voy a citar solo libros escritos por mujeres. Obras que en el momento en que hago este recuento recuerdo especialmente. Diré sólo los títulos (es fácil encontrar las editoriales): En poesía, aparte de las veteranas y admiradas Julia Uceda (Escritos en la corteza de los árboles, 2013; Hablando con un haya, 2010) y Angelina Gatell (En soledad con ella, Antología 1948-2015), he manoseado y leído Beat Attitude (Antología de mujeres poetas de la generación beat, 2015); Adiós al mañana, de Mónica Doña, 2014; Los pálidos señores con las tazas de moca, de Herta Müller, 2010 (Trad. de José Luis Reina Palazón); Apogeo, Gioconda Belli, 2015; No serás mi baby, Violeta Niebla, 2015; Marta & María, de Mª Victoria Atencia, Los cuerpos oscuros, de Juana Castro (estos dos últimos, preciosas reediciones en Genialogías) y además: Las proximidades, de Concha García; Carrusel, de Ioana Gruia; Malabarismos(aforismos), de Carmen Canet; La naranja entera, de Vera Moreno; Dime lo, de Mónica Francés; Los sonidos del barro, de Olalla Castro… todos ellos de 2016 y muy apetecibles. Ah, y la Poesía completa de Sylvia Plath (Trad. de Xoán Abeleira).

De novela voy a recordar un descubrimiento para mí: La amiga estupenda, de la misteriosa Elena Ferrante (muy leída, actualmente), primera y fascinante novela de la serie Dos amigas. La segunda ya está en mi mesa. También acabo de releer una pequeña y exquisita edición no venal (Visor, 2004): Carta a un joven poeta, de Virginia Woolf.





Martín Caparrós
Escritor

Leí con gran placer Fuera de lugar, de Martín Kohan. A partir de un tema escabroso –la pornografía infantil– arma un fresco cutre e inquietante, suavemente violento, donde se cruzan las miradas de varios personajes/narradores que, en general, no terminan de entender lo que hacen. Siempre me atrajeron esos relatos donde la historia surge de la incomprensión del significado de la historia; Fuera de lugar lo hace con maestría. La recomiendo; es cierto que, como buena novela argentina, no la leyeron muchos españoles. Aquí existe la superstición de que las novelas tienen nacionalidad: según ella, Guerra y Paz no sería mala pero demasiado rusa, Madame Bovary, qué pena, tan francesa, Pedro Páramo estaría bien para mexicanos. Parece un chiste malo, pero el argumento suele circular, para vergüenza de quienes lo emiten. Una novela -como una persona- puede ser buena o mala, no extranjera.




Cristina Fernández Cubas
Premio Nacional de Narrativa

1. Creo que fue a la altura de la tercera o cuarta carta. El nudo en la garganta cristalizó de pronto en los más sentidos lagrimones que recuerdo de los últimos tiempos. La culpable fue Emma Reyes, autora-personaje de Memoria por correspondencia, una obra singular —su única obra— en la que la pintora colombiana, analfabeta hasta edad adulta, recuerda sin rencor, en cartas dirigidas a un amigo, la terrible historia de su infancia.

2. Quise volver a alojarme en esa posada de historias que es Manuscrito encontrado en Zaragoza y revisitar a viejos amigos. Embarcada ya en ese viaje prodigioso, me di cuenta de que era mucho más rico aún de como lo recordaba. Admiré sin reservas a Jan Potocki y pasé, releyéndole con toda calma, un excelente verano.

3. La condición animal. Un sorprendente, crudo e intenso primer libro de Valeria Correa Fiz, argentina de la que no sé más que lo que cuenta la solapa y, la verdad, no cuenta demasiado. Los 12 relatos sí lo hacen… ¡Y cómo!




Ramón Buenaventura

Premio Nacional de Traducción
Repaso mis notas de lectura y veo con asombro que en la lista solo aparecen tres títulos en castellano: Don Quijote de La Mancha y un par de tomos de doña María de Zayas y Sotomayor, una de los primeros discípulos de Cervantes. Mea grandissima culpa. Destaco:

A Girl is a Half Formed Thing y The Lesser Bohemians, las dos novelas en las que Eimear McBride reafirma la existencia de la literatura. Espero que alguien las presente pronto a los lectores españoles. Sapiens y Homo Deus (hay versión española), los dos ensayos en los que Yuval Noah Harari replantea en términos extraordinariamente reveladores todas las historias del ser humano. Spoilt Rotten: The Toxic Cult of Sentimentality (en Alianza: Sentimentalismo tóxico), de Theodore Dalrymple, porque define con precisión uno de los males que peor infectan las relaciones afectivas de nuestro tiempo. Boussole, de Mathias Énard (Brújula, en versión española), una detenida explosión de belleza literaria y amor a la diferencia. Habría más, si hubiera espacio.

EL PAÍS


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