martes, 7 de febrero de 2017

Boris Pahor / Holocausto





Boris Pahor, 2015
Fotografía de Claude Truon -Ngoc

Boris Pahor

Necrópolis



Campo de concentración de Natzweiler-Struthof sobre los Vosgos. El hombre que acaba de llegar junto a un grupo de turistas una tarde de verano no es un visitante cualquiera: es un ex deportado que con la distancia de los años ha regresado al lugar donde fue encerrado. De pronto, frente al barracón y el alambre de espino transformados ahora en museo, el flujo de la memoria comienza a discurrir y los recuerdos afloran cargados de dolor y de emoción. 
Regresan el sufrimiento por el hambre y el frío, la humillación por los golpes y los insultos, la profunda pena por cuantos, los más, no sobrevivieron. Y como los fotogramas de una película, impresa en el cuerpo y en el alma, se descuelgan las infinitas vicisitudes que hablan de un horror que de ningún modo se puede explicar, pero que va unido a la solidaridad entre prisioneros, a una humanidad nunca del todo derrotada, a un deseo de vivir que incluso en circunstancias tan dramáticas nunca se pierde completamente.
Escrito con un lenguaje crudo que no cede a la autocompasión, "Necrópolis" es un libro autobiográfico intenso y escalofriante. Y si Boris Pahor nos cuenta su experiencia para que la memoria no se pierda y la historia no haya sucedido en vano, lo que nos regala no es sólo el fiel testimonio de la atrocidad de los campos de concentración nazis, sino también un emocionante documento sobre la capacidad de resistencia y la generosidad del individuo.





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