martes, 5 de abril de 2016

Los Rolling Stones publicarán un disco de blues a finales de año




Charlie Watts, Ronnie Wood, Mick Jagger y Keith Richards of the Rolling Stones a su llegada a la galería Saatchi en Londres.  WireImage


Los Rolling Stones publicarán 

un disco de blues a finales de año

La banda anuncia nuevo álbum de estudio, el primero en más de una década



EL PAÍS
Madrid 5 ABR 2016 - 15:14 COT


Los Rolling Stones publicarán nuevo disco a finales de año. Así lo han confirmado en las últimas 24 horas a través de distintas declaraciones. El primero en hacerlo ha sido el guitarrista Ron Wood, que ayer, durante la visita de los Stones a la inauguración de la exposición en la galería Saatchi de Londres dedicada a ellos, aseguró que sería un álbum de blues.
“Grabamos 11 blues en dos días”, dijo el guitarrista. “Fuimos a grabar algunas nuevas canciones, y lo hicimos. Tuvimos una racha de blues”. Además de temas propios, Wood contó que había versiones de otros músicos adorados por el grupo británico. “Hay grandes versiones de Howlin’ Wolf y Little Walter, entre otros. Suenan muy auténticos”.
Hoy lo ha hecho Keith Richards en una entrevista en BBC 6 Music. “Estamos en este momento en el estudio con material nuevo”, ha dicho. “Fue una sorpresa para nosotros. No teníamos intención de hacerlo. Estoy emocionado por ello”, ha comentado Richards, que ya habló el pasado septiembre de que la banda tenía planes “definitivos” para meterse en el estudio de grabación. Durante la promoción de su disco en solitario, el guitarrista dijo en una entrevista en la revista Rolling Stone que lo habían “acordado”.
Este nuevo trabajo sería el número 25 del grupo en su carrera y el primero en más de una década, después de la publicación en 2005 de A Bigger Band. Entre medias, en 2012, vio la luz el recopilatorio Grrrr!, con dos nuevas canciones incluidas como cortes extra.


Charnegos, pijas y chonis / Un paseo por el Carmelo de 'Últimas tardes con Teresa'

Juan Marsé, convicciones contra convenciones - The New Barcelona Post
Charnegos, pijas y chonis: un paseo por el Carmelo de 'Últimas tardes con Teresa'

50 años hace que Teresa y el Pijoaparte se dieron cita en las librerías. La novela social de Juan Marsé vuelve reeditada por Seix Barral sin las censuras de la edición original


5 de abril de 2016


"Del Carmelo al cielo", claman los grafitis de las paredes. Los muros, tapias y contenedores llevan años hablando a los vecinos: llaman a la huelga general y a la lucha colectiva. “Vergüenza por el 3%”, gritaban las calles cuando en 2003, por no hacer los estudios necesarios para la obra del metro, se hundió una manzana de edificios. Los mensajes con 'spray' te cuentan los dolores de cabeza de los vecinos, y en el Carmelo, histórico lugar de acogida de Pijoapartes, no podía faltar: “Refugiados, sois bienvenidos”. O como Juan Marsé (Barcelona, 1933) dice: “El barrio es una ensalada picante de varias regiones de varios países”. Han pasado 50 años desde que el escritor publicara, en 1966, 'Últimas tardes con Teresa', su gran novela y una de las cimas de la literatura española del pasado siglo que ahora reedita Seix Barral sin las censuras de la edición original. Esta semana el escritor además publica su última novela, 'Esa puta tan distinguida' (Lumen, 2016).



Primera edición de 'Últimas tardes con Teresa', de Juan Marsé.
Primera edición de 'Últimas tardes con Teresa', de Juan Marsé.
A Teresa Serrat le fascinaba el barrio. De su casa con jardín y sirvientas en San Gervasi subía fitipaldi -en un flamante Renault Floride blanco- por la serpenteante Carretera del Carmelo. Glorificaba a la clase obrera y le parecía un lugar tremendamente exótico; se preguntaba si aquellas gentes, que vivían en barracones y en casas con goteras, habrían leído a Bertolt Brecht. A su amigo Manolo 'Pijoaparte', el hermoso granuja del Carmelo, lo exhibía delante de los compañeros de universidad, intelectuales de izquierda, como quien presume de tener un amigo gay. “Los pijos estaban muy bronceados, jugaban a las reuniones clandestinas en invierno y en verano a la costa”, describe Marsé. Las Teresas estaban entretenidas leyendo 'Qué hacer' de Lenin mientras el hambre y la explotación eran el pan de cada día en el barrio; y la costa -para los pobres- era el lugar donde se servía a señoritos o se malvivía con trabajos precarios.
Las Teresas estaban entretenidas leyendo 'Qué hacer' de Lenin mientras el hambre y la explotación eran el pan de cada día en el barrio
Los emigrantes que llegaron a Barcelona enfilaron cuesta arriba para aposentarse en el Carmelo y dejarse las manos trabajando para Teresastenían y tienen de Pijoaparte la capacidad de subsistir. Al Carmelo aterrizaron en los cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta cantidad de rondeños como Manolo ansiosos de jornal, porque las tierras que les parieron estaban quedándose secas. No son pocas las escenas del libro en las que Manolo se sienta en el Parque Güell y piensa cómo marear a la pobreza y poder vivir sin malvivir. La gente del barrio -uno de los bastiones obreros de la ciudad- sube las cuestas infernales -Conca de Tremp o Llobregós- rumiando cómo vamos a salir de esta. Y ahora, algunos chicos -nacidos en la maternal de la Vall d’Hebron- han tenido que hacer maletas -calcando a sus padres- y buscar otros Carmelos en Europa.

Los Pijoapartes: las nuevas Jenifers

El barrio de 'xarnegos' -migrantes de fuera de Cataluña o hijos de estos- sigue sonando a acentos “de una deformación del andaluz pasando por el tamiz de un catalán de suburbio”, como Marsé dice del Pijoaparte. La banda sonora puede ser Camela y Los Chichos. Aunque el concepto de 'xarnego' es puro menosprecio -dicho por uno de la Bonanova, por ejemplo-, los vecinos del barrio no dudan en mostrar orgullo de la palabra, aunque otros, elitistas, la pueden tirar a herir. Hace unos años, Els Catarres, un grupo de pop catalán, volvió a presentar otra historia de amor con tintes clasistas: un chico de bien enamorado de una choni llamada Jenifer. Alba Fernández, vecina del Carmelo, dice: “Si por no votar a CiU, ni tener sueños eróticos con Jordi Pujol, y ser de clase trabajadora y tener familia de Andalucía somos chonis, yo con orgullo soy otra Jenifer”.
"Si por no votar a CiU, ni tener sueños eróticos con Pujol, ser de clase trabajadora y con familia andaluza, somos chonis, yo con orgullo soy otra Jenifer"
A la zona monumental del Parque Güell se accede pagando, aunque los empadronados en el barrio entran gratis con una tarjeta. En el Carmelo se cuenta que fue un artista japonés quien hizo unas fotografías dándolo a conocer mundialmente, y por culpa de él al tesoro del barrio llegan en masa autocares de turistas, que impiden pasear con la tranquilidad de hace 15 años. De niño, el Pijoaparte se ganaba algunas pesetas enseñando el Tajo de Ronda o la Plaza de Toros a guiris, y ahora -si existiera- se hartaría de chapurrear idiomas para avisarles de que en el autobús 24 -que sube por la Plaza Sanllehy- hay un grupo de hurtadores que solo respetan a la gente del barrio. Aunque si siguiera con la alergia al trabajo, quizás él podría ser de la 'crew'.

Atracciones del barrio

Para la madre de Teresa, la señora Serrat, “el Carmelo era algo así como el Congo, un país remoto e infrahumano con sus leyes propias y distintas. Recordaba el cañón antiaéreo disparando desde lo alto del Carmelo que hacía retumbar las ventanas”. Aquellas palabras textuales de Marsé podrían no quedar obsoletas si con alguien de Pedralbes te encuentras. En Barcelona se ha puesto de moda subir a los búnkeres del barrio -el refugio antiaéreo-, y es fácil encontrar a turistas haciendo fotos o a 'hipsters' grabando 'videoclips'. Hasta hace dos días, solo los jóvenes del barrio -las Jenifersy con orgullo- subían a darse los primeros besos en paz o fumar porros con vistas de 360 grados a Barcelona.
Para la madre de Teresa, la señora Serrat, "el Carmelo era algo así como el Congo, un país remoto e infrahumano con sus leyes propias y distintas"
Allí donde el Pijoaparte se apostaba el dinero a las cartas con los viejos del barrio, en el Bar Delicias, llegan diariamente decenas de personas en busca de las míticas patatas bravas -que en realidad son 'papas' de dos salsas-. Hasta hace poco, el bar era frecuentado únicamente por vecinos, y era popular tanto por la calidad de las raciones como por los modestos precios. Barcelona, ciudad fanática de las bravas, ha elaborado varias listas de las mejores, y la buena posición del Delicias ha hecho que el bar se masifique. Los dueños parecen más interesados en atraer foráneos que en seguir cuidando a los vecinos del barrio. Por eso la gente del Carmelo prefiere el bar El Mirador.
Próximamente, la Biblioteca Juan Marsé celebrará el aniversario con una programación especial, así como con una ruta literaria por el barrio en Sant Jordi. La Biblioteca, por fondo y actividades, así como por la entrega y la creatividad de los bibliotecarios, es una de las nuevas satisfacciones del barrio. La aventura entre Teresa, la joven burguesa universitaria de izquierdas, y Manolo el Pijoaparte, el charnego pobre, radiografió ambas clases sociales, así como los quehaceres de cada una de ellas. La clase obrera irá al paraíso, como en la película de Elio Petri, y quizás es por eso... "Del Carmelo al cielo".

lunes, 4 de abril de 2016

Van Gogh / Autorretratos

Arlés, 1889
Vincent van Gogh
AUTORRETRATOS

Vincent van Gogh by Henri de Toulouse-Lautrec 1887 pastel on cardboard 54 x 45 cm



Vincent van Gogh (Groot-Zundert, Países Bajos, 1853 - Auvers-sur-Oise, Francia, 1890), pintor holandés, era el mayor de los seis hijos de un pastor protestante, y mantuvo con su hermano Theo, cuatro años menor que él, una relación que sería determinante en su existencia y su trayectoria artística. La correspondencia que ambos intercambiaron a lo largo de toda la vida es el testimonio de la intensidad de esta relación.

Gauguin / Las huellas del salvaje

Paul Gauguin

Las huellas del salvaje

PIEDRA DE TOQUE

Cuando lo dejó todo para dedicarse a pintar, Paul Gauguin era un próspero burgués. Pero el anarquista irremediable que nunca dejó de ser se decepcionó muy pronto del canon estético imperante

Por Mario Vargas Llosa
El País, 4 de noviembre de 2012

Paul Gauguin
según Fernando Vicente
Paul Gauguin asumió su vocación de pintor a una edad tardía, los 35 años, y casi sin haber recibido una formación técnica, pues tanto su paso por la Academia Colarossi como las clases que le dio su amigo y maestro Camille Pissarro fueron breves y superficiales. Y es posible que con Pissarro hablaran más de anarquismo que de arte. Pero nada de eso le impidió llegar a ser el gran renovador de la pintura de su tiempo y dejar una marca indeleble en las vanguardias artísticas europeas. Así lo muestra, de manera inequívoca, la espléndida exposición “Gauguin y el viaje a lo exótico” que presenta el Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid.

Pedro Almodóvar / "Me he aislado más de lo que debería"

 


Pedro Almodóvar: "Me he aislado más de lo que debería"

El cineasta estrena el viernes su película número 20 y la más sobria de su carrera, 'Julieta', un drama seco que hurga en los dramas familiares y el complejo de culpa

Olga Pereda
4 de abril de 2016


Pedro Almódovar, que estrena su última película, ’Julieta’, el 8 de abril.

Pedro Almódovar, que estrena su última película, ’Julieta’, el 8 de abril. / NICO BUSTOS

'Julieta' es la película número 20 de Pedro Almodóvar (Calzada de Calatrava, Ciudad Real, 1949). La menos barroca. La más seca. Un dramón sin lágrimas que se estrena el viernes y que está protagonizado por Adriana Ugarte y Emma Suárez. Ambas actrices interpretan a la misma mujer, una persona que fue luminosa en su juventud (los años 80) y que, por un drama familiar, se convierte en un ser atormentado. 'Julieta' habla de la culpa, de la familia, del amor incondicional de madre y de los malditos silencios que rompen relaciones que pensábamos inquebrantables. Es mejor no saber mucho más acerca de la trama de un absorbente filme sobre madres e hijas en el que Almodóvar vuelve a ser Almodóvar.

Rodó la película tras una complicada operación de espalda. ¿Cómo se encuentra de salud? Bien, bien. Y eso que el posoperatorio fue muy largo. Ojalá hubiera hecho antes lo que estoy haciendo ahora: una dieta severa y real. Me siento mucho mejor.

Afirma que cada vez se pasa más horas encerrado en su casaSí, es verdad.

¿Por qué? ¿No le gusta el país en el que vive? Me habría podido ir del país y de la ciudad [Madrid]. Nadie me retiene aquí. Pero no, no es por eso. Creo que es una cuestión de edad, de costumbres. La vida que hago ahora es lo opuesto a lo que hacía en los 80 y los 90. Es cierto que estoy muy aislado. Necesito descansar más. Tengo menos tiempo para todo y lo que he elegido es, básicamente, escribir y pensar en las próximas películas. Quizá me he aislado más de lo que debería. Pero llega un momento en el que te acostumbras. Con lo de la espalda no estoy cómodo en ningún asiento. No oigo de un oído. Socialmente soy un desastre. No bebo. No fumo. Es más, me molesta el humo. Soy antisocial.

'Julieta' es sobria, contenida, nada barroca. ¿El tono tiene que ver con su estado de ánimo? No analizo ninguno de mis trabajos. Seguro que hay razones personales en los guiones, pero una vez que la he elegido, la propia película se me manifiesta y demanda cosas muy concretas, como el tono adecuado. Desde el principio, tenía claro que debía ser una historia muy seca porque la trama es muy dura. No quiero que la gente salga del cine como si le hubieran clavado un cuchillo, pero no hay que adornar el drama. El dolor de la protagonista es muy palpable. No hay retórica. Tampoco sonrisas. A veces metía algo de humor y lo tenía que quitar.

"No quiero que la gente salga del cine como si hubieran clavado un cuchillo, pero no hay que adornar el drama"

El guion está basado en tres relatos de Alice Munro, escritora canadiense galardonada con el Nobel a la que usted adora. Sí, compré los derechos hace 10 años. Pero según fui desarrollando la historia me aparté del texto original. Especialmente, cuando decidí rodar en España y no en Canadá, como pensé en un principio. 'Julieta' habla de la familia. Y ahí Canadá no tiene nada que ver con España. La estructura familiar es casi opuesta. Aquí, uno no rompe nunca con sus padres, ni con sus abuelos ni sus tíos. Aunque hay casos, claro. Me inspiran mucho los problemas en torno a las relaciones familiares. No sé por qué me atraen. Yo me llevo muy bien con mi familia.

¿Recuerda el día en el que se fue de casa? Sí, perfectamente. En mi generación había que independizarse. Romper el cordón y vivir tu vida era parte de tu formación. Mis padres nacieron en el siglo XX, pero su generación era la del XIX. Estaban educados en el miedo a no tener trabajo y no poder comer. Al fin y al cabo, yo soy un niño de posguerra. Mis padres me habían buscado empleo en un banco en el pueblo. Pero ese era el último destino que yo quería para mí. Fue la única vez que discutí con ellos. Les dije que me iba, que jamás viviría en un pueblo. Mi padre me dijo: eres menor de edad, te tendré que mandar a la Guardia Civil. Pues mándamela, le contesté.

Vaya. Me vine a Madrid en contra de su voluntad. Pero nos llamábamos. No hubiera soportado separarme de un modo definitivo. Ahora los cuatro hermanos nos vemos todas las semanas. Tenemos muy arraigado el sentido familiar. Pero, en aquel entonces, tenía claro que mi propia vida era lo más importante de todo. Para mí Madrid era la libertad. Iba al cine y al teatro y a la filmoteca todos los días. Esa fue mi única escuela. Eso y la cámara Super 8 que me compré. 

"España era un país más libre en los años 80. Me siento afortunado por haber sido joven en esa época"

Afirma que no podía haber hecho 'Julieta' hace 20 años. ¿Qué es lo bueno y lo malo de haber cumplido 66? Lo bueno es que estás vivo. Y lo malo, muchas cosas. Soy consciente del deterioro físico. No es que sea un nostálgico, pero cuando pienso en los años 80 pienso en mi juventud. España era un país más libre que ahora. Me siento afortunado por haber sido joven en esa época. Hay gente que prefiere tener 60 años. Yo no sé si he aprendido algo a lo largo del tiempo. Bueno, he aprendido a saber dónde poner la cámara.

Uno de los mensajes de 'Los amantes pasajeros', su anterior película, era que teníamos que hacer más el amor. ¿Cuál podría ser el mensaje de 'Julieta'? ¿Que hablemos más? Creo que debemos hablar más, sí. Yo debería hablar más. Soy locuaz, pero en la intimidad soy hermético. Y no me gusta. No soy un fundamentalista de la verdad ni la sinceridad. Eso que tanto se dice de ir con la verdad por delante me parece una ordinariez. Nadie te pide que digas lo que piensas en cada instante. Qué coño me importa si te gusta mi chaqueta o mi pelo. Eso es griterio, no sinceridad, que es algo serio y profundo. Cuando uno ve en el horizonte problemas, debería enfrentarse a ellos cuanto antes. Los hombres tenemos muchos más dificultades para abordar las conflictos que las mujeres.

Para terminar. Guarda muchos guiones en su cajón. ¿Tiene en mente hacer algún día una película radicalmente distinta? Una vez tuve entre manos un wéstern, en inglés y ubicado en la fiebre del oro. Pero no encontré el escritor. En realidad, creo que los géneros te eligen a ti. Las películas de romanos no me han elegido. Ni las de los espías. Y mira que me encantan.

EL PERIÓDICO




domingo, 3 de abril de 2016

Vargas Llosa / El harakiri

Ilustración de Reyneiro Tamayo

El harakiri

Los caballeros japoneses ya no se suicidan, pero el ritual de la inmolación se mantiene intacto y ahora es colectivo. Lo han practicado países como Argentina y Venezuela, y ahora le toca a Grecia


FERNANDO VICENTE
El harakiri es una noble tradición japonesa en la que militares, políticos, empresarios y a veces escritores (como Yukio Mishima), avergonzados por fracasos o acciones que, creían, los deshonraban, se despanzurraban en una ceremonia sangrienta. En estos tiempos, en que la idea del honor se ha devaluado a mínimos, los caballeros nipones ya no se suicidan. Pero el ritual de la inmolación se mantiene en el mundo y es ahora colectivo: lo practican los países que, presa de un desvarío pasajero o prolongado, deciden empobrecerse, barbarizarse, corromperse, o todas esas cosas a la vez.
América Latina abunda en semejantes ejemplos trágicos. El más notable es el de Argentina, que hace tres cuartos de siglo era un país del primer mundo, próspero, culto, abierto, con un sistema educativo modélico y que, de pronto, presa de la fiebre peronista, decidió retroceder y arruinarse, una larga agonía que, apoyada por sucesivos golpes militares y una heroica perseverancia en el error de sus electores, continúa todavía. Esperemos que algún día los dioses o el azar devuelvan la sensatez y la lucidez a la tierra de Sarmiento y de Borges.

Mario Vargas Llosa / El dato escondido

Ernes Hemingway

Mario Vargas Llosa
EL DATO ESCONDIDO

En alguna parte, Ernest Hemingway cuenta que, en sus comienzos literarios, se le ocurrió de pronto, en una historia que estaba escribiendo, suprimir el hecho principal: que su protagonista se ahorcaba. Y dice que, de este modo, descubrió un recurso narrativo que utilizaría con frecuencia en sus futuros cuentos y novelas. En efecto, no sería exagerado decir que las mejores historias de Hemingway están llenas de silencios significativos, datos escamoteados por un astuto narrador que se las arregla para que las informaciones que calla sean sin embargo locuaces y azucen la imaginación del lector, de modo que éste tenga que llenar aquellos blancos de la historia con hipótesis y conjeturas de su propia cosecha. Llamemos a este procedimiento ‘el dato escondido’ y digamos rápidamente que, aunque Hemingway le dio un uso personal y múltiple (algunas veces, magistral), estuvo lejos de inventarlo, pues es una técnica vieja como la novela y que aparece en todas las historias clásicas.

sábado, 2 de abril de 2016

Boris Izaguirre / El cumpleaños de Vargas Llosa


Mario Vargas Llosa sopla las velas, el día de su cumpleaños. CARLOS ROSILLO

EL CUMPLEAÑOS 

DE VARGAS LLOSA

La corbata por fuera

Álvaro Vargas en su alocución mencionó a su madre, Patricia, y la sala entera se quedó en silencio. No se oía ni un tenedor. Fue un gesto para acaparar la atención y sembrar un poco de paz en una situación siempre imprevisible


BORIS IZAGUIRRE
1 ABR 2016 - 17:00 COT



Definitivamente, me siento mejor desde que acudí a la cena de cumpleaños de Mario Vargas Llosa. Mientras escuchaba su discurso me dejaba llevar por su fascinante idioma y su repaso a unos 80 años que han enhebrado a Latinoamérica con Europa, y confirmaba que Vargas Llosa es irrepetible y que por eso era irrepetible participar de esa celebración. Vargas Llosa recordó la importancia de Proust, Cervantes y Shakespeare para el goce de la literatura. Señaló como Castro y Chávez terminaron convirtiendo sus revoluciones en fracasos económicos y aniquilando libertades democráticas. Y reconoció con complicidad que la felicidad llega a sus 80 años con nombre y apellido: Isabel Preysler.

Vargas Llosa / El Living Theatre, el arte de la osadía



El Living Theatre, el arte de la osadía

El pequeño grupo de actores desembarcó en São Paulo en 1970 para salvar al pueblo de la opresión. En aquella dictadura tercermundista abrieron un espacio de libertad sexual, social y artística


FERNANDO VICENTE
Por una sola vez asistí a una función del Living Theatre, en los años sesenta, cuando la compañía formada por Julian Beck y Judith Malina era una de las célebres instituciones de la llamada contracultura, en Nueva York. Como ellos rechazaban Broadway, al que satanizaban por su espíritu de lucro, tuve que tomar un metro interminable, salir de Manhattan y luego caminar por barrios desconocidos hasta dar con el auditorio gigantesco donde tenía lugar el espectáculo. Atestaban el recinto algunos hippiespero, sobre todo, neoyorquinos exquisitos, bohemios, frívolos y de muy altos ingresos.
En el escenario había entre veinte o treinta bultos que eran seres humanos en posición fetal. Veinte o treinta minutos después de comenzado el espectáculo no se habían movido todavía aunque, de tanto en tanto, emitían unos murmullos y parecían estremecerse. Resistí cerca de tres cuartos de hora esta ceremonia prenatal y escapé, encolerizado y aburrido. Pero confieso que, pese a todo, me hubiera quedado hasta el final si hubiera leído entonces el libro de Carlos Granés, La invención del paraíso. El Living Theatre y el arte de la osadía (Taurus), que acaba de aparecer, en el que reconstruye con rigor y cariño las aventuras y desventuras de aquella compañía a la que, me temo, ya pocos recuerden.

Vargas Llosa / El arte de mentir



Mario Vargas Llosa

El arte de mentir

el país 25 JUL 1984


Desde que escribí mi primer cuento me han preguntado si lo que escribía era verdad. Aunque mis respuestas satisfacen a veces a los curiosos, a mí me queda rondando, cada vez que contesto a esa pregunta, no importa cuán sincero sea, la incómoda sensación de haber dicho algo que nunca da en el centro del blanco.Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas, y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos -es decir, mentirosos- podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios. Por esta razón, los hispanoamericanos sólo leyeron ficciones de contrabando durante trescientos años, y la primera novela que, con tal nombre, se publicó en América española apareció sólo después de la independencia (en México, en 1816). Al prohibir no unas obras determinadas, sino un género literario en abstracto, el Santo Oficio estableció algo que a sus ojos era una ley sin excepciones: que las novelas siempre mienten, que todas ellas ofrecen una visión falaz de la vida. Hace años escribí un trabajo ridiculizando a esos fanáticos arbitrarios, capaces de una generalización semejante. Ahora pienso que los inquisidores españoles fueron los primeros en entender -antes que los críticos y que los propios novelistas- la naturaleza de la ficción y sus propensiones sediciosas.

viernes, 1 de abril de 2016

Steve Jobs / Treinta citas

Steve Jobs

Steve Jobs
TREINTA CITAS

1. Sobre la gestión:

Mi trabajo no es hacérselo fácil a la gente. Mi trabajo es hacerlos mejores. Es juntar de diferentes partes de la compañía, limpiar las vías y obtener recursos para los proyectos clave. También tomar personas importantes dentro de la compañía para apoyarlos y que sean aún mejores para que sean aún mejores, de tal forma que obtengan una visión más agresiva de cómo podría ser el producto en el que trabajan.

Steve Jobs / Biografía de Walter Isaacson / Reseña


Biografía presenta la vida irreverente de Steve Jobs

Por BARBARA ORTUTAY y JORDAN ROBERTSON and RACHEL METZ
AP –Viernes 21 de octubre de 2011

SAN FRANCISCO (AP) — Una nueva biografía retrata a Steve Jobs como un escéptico de toda la vida: dejó la religión a los 13 años, calificó de "corruptos" a los ejecutivos que se hicieron cargo de Apple por un tiempo y aplazó su tratamiento convencional contra el cáncer para darle oportunidad a la medicina alternativa.
La biografía "Steve Jobs" de Walter Isaacson, que será publicada el lunes (24 de octubre de 2011), también cuenta que a Jobs se le ocurrió el nombre de la empresa cuando estaba realizando una dieta que incluía únicamente frutas y verduras, y que cuando era adolescente le gustaba ver a la gente sin parpadear.