lunes, 29 de julio de 2024

El cuento del lobo: la inagotable leyenda de un fabuloso depredador

 


El cuento del lobo
Lobo ibérico en la Sierra de la Culebra.LUIS SEVILLANO


El cuento del lobo: la inagotable leyenda de un fabuloso depredador

Temido, odiado y respetado a la vez, símbolo de la naturaleza salvaje, el lobo puebla desde hace siglos la geografía y la imaginación de la humanidad


Guillermo Altares

26 de julio de 2024


El origen del cuento Caperucita Roja se mantiene como un misterio: en un friso del siglo XV del palacio de Jacques-Cœur, en Bourges, aparece ya grabado en piedra, lo que demuestra que se trata de un relato muy anterior, que se pierde en los bosques de la Edad Media. Incluso algunos historiadores creen que es una versión de El lobo y las siete cabrillas, un cuento alemán cuyo origen se remonta al siglo I. Michel Pastoureau, el historiador francés de los colores y los animales, tampoco encuentra una conclusión clara sobre la antigüedad del cuento ni sobre el origen del color del vestido de la niña, solo descarta que se trate de un símbolo sexual. Pero hay un elemento en el que coinciden todas las explicaciones: el lobo es el malo, un demonio de voracidad y violencia.

El caso de Nicolas Cage, la gran estrella de Hollywood que triunfó de nuevo

 

Nicolas Cage en el estreno en Los Ángeles el 8 de julio de 'Longlegs'.JC OLIVERA

El caso de Nicolas Cage, la gran estrella de Hollywood que triunfó de nuevo gracias a la serie B

Con ‘Longlegs’, donde apenas sale un cuarto de hora, ha logrado una de sus caracterizaciones más estremecedoras hasta la fecha. Su aparición en el taquillazo de terror del año también supone su golpe definitivo para probar a la industria que es rentable haciendo lo que mejor sabe: un género de sí mismo



Borja Bas
28 de julio de 2024

Nicolas Cage le han bastado apenas 15 inquietantes minutos en pantalla para probar que vuelve a ser un imán para la taquilla. Longlegs, que se perfila como la película de terror más comentada de este año, costó unos 10 millones de dólares y en solo dos semanas ya ha superado los 50 millones de recaudación. A España llega el 2 de agosto. Ocultar al andrógino asesino en serie que interpreta Cage ha sido clave para su éxito promocional. Un brevísimo plano cercenado en el prólogo y dosificar al máximo su aparición (no lo vemos hasta mitad de metraje) alimentan la mística de una cinta diseñada para incomodar y fomentar inflamados debates en internet. Y, sobre todo, para reinsertar a sus 60 años en la industria a uno de los intérpretes con una de las trayectorias más erráticas de Hollywood.

domingo, 28 de julio de 2024

Vértigo en Venezuela

 

Elecciones Venezuela

Un hombre marca una papeleta en un colegio electoral durante las elecciones presidenciales en Caracas.MAXWELL BRICENO 

Vértigo en Venezuela 

No se ha llegado hasta aquí por un terremoto político, sino más bien por la gota de agua insistente que cae sobre la piedra


Luz Mely Reyes

28 de julio de 2024

El 19 de diciembre de 2023, a eso de las cinco de la tarde, María Corina Machado toma una copa de vino en su biblioteca. Esperaba la llegada del extranjero de uno de sus hijos, despedía a una de sus jóvenes amigas, abrazaba a su hija. La familia se alistaba para pasar unos días juntos, antes de la gesta que ella emprendería para impulsar una elección considerada imposible.

La trayectoria de María Corina Machado / Del nicho de la política tradicional a la movilización de masas

 

Machado vota en la elección primaria de octubre de 2023, la cual ganó antes de ser inhabilitada.
Machado vota en la elección primaria de octubre de 2023, la cual ganó antes de ser inhabilitada.LEONARDO FERNANDEZ VILORIA (REUTERS)

ELECCIONES EN VENEZUELA

La trayectoria de María Corina Machado: del nicho de la política tradicional a la movilización de masas

La líder opositora que empuja la candidatura de Edmundo González ha realizado una transición desde la confrontación contra el régimen chavista hasta una moderación estratégica


MAOLIS CASTRO / LUCAS REYNOSO
Santiago de Chile / Bogotá - 26 JUL 2024 

María Corina Machado fue durante muchos años la adversaria perfecta para la revolución bolivariana de Hugo Chávez. Hija de un importante empresario metalúrgico, el expresidente venezolano la ubicaba como su antítesis: “Una burguesita de fina estampa”, un instrumento del imperialismo estadounidense. Y ella, por su parte, no renegaba de su oposición frontal al “régimen” que, decía, llevaría a Venezuela a convertirse en Cuba. Tenía seguidores fieles, pero no iban más allá del nicho de la élite tradicional. Dos décadas más tarde, la política conservadora se ha convertido en la líder opositora que le quita el sueño al presidente Nicolás Maduro. Más moderada y conciliadora, es una movilizadora de masas que amenaza con acabar con 25 años de chavismo.

París maravilla al mundo bajo el diluvio



Desde la izquierda los deportistas, Carl Lewis, Rafael Nadal, Nadia Comaneci y Serena Williams, con la llama olímpica.
YOAN VALAT (EFE)JUEGOS OLÍMPICOSParís maravilla al mundo bajo el diluvio

Marie Jo Pérec y Teddy Riner encienden el pebetero de París 24 en Tullerías, casi a medianoche después de que durante casi cuatro horas y a lo largo del Sena se desarrollara la ceremonia de inauguración más atrevida que se recuerda


Carlos Arribas
26 de julio de 2024


Vista aérea de la Catedral de Notre Dame al paso de los barcos con los equipos olímpicos, este viernes durante su recorrido por el río Sena.


La medianoche se acerca. Diluvia. Un barco monstruoso, 85 metros, 900 toneladas, el paquebote que ha transportado a los centenares de deportistas franceses, ya ha atracado pasado el puente de Jena, después de que lo hicieran las barcazas de estadounidenses y australianos, los próximos anfitriones olímpicos —Los Ángeles 28; Brisbane 32—, y LeBron James orgulloso sujeta firme el mástil, cabeza descubierta en la proa.

Xosé Manuel Núñez Seixas / “Los nazis siempre son los del pueblo de al lado



El historiador Xose Manoel Núñez Seixas.JUAN BARBOSA

Xosé Manuel Núñez Seixas, historiador: “Los nazis siempre son los del pueblo de al lado: ‘¿Adolf, qué Adolf?”

El ganador del Premio Nacional de Ensayo vuelve a la guerra germano-soviética para reconstruir cómo la recuerdan los países que la padecieron


José Andrés Rojo
7 de noviembre de 2022

Discursos, narraciones, monumentos, rituales, leyes, conmemoraciones. La memoria colectiva de cada país se arma con diversos procedimientos, aunque no siempre la compartan todos los ciudadanos. El historiador Xosé Manoel Núñez Seixas ha regresado en Volver a Stalingrado (Galaxia Gutenberg) al frente oriental en el que se batieron durante la II Guerra Mundial los alemanes contra los soviéticos entre junio de 1941 y mayo de 1945.

Los episodios resultan lejanos, pero lo que entonces sucedió todavía pesa, y basta ver cómo durante estos últimos meses Vladímir Putin ha procurado justificar la invasión rusa de Ucrania con la excusa de “desnazificar” el país vecino. “He intentado recuperar lo que sucedió en la guerra germano-soviética”, dice Núñez Seixas, “la lucha a muerte entre dos dictaduras totalitarias en un marco inmenso e inhóspito, con millones de muertos (el mayor conflicto terrestre de la historia), y ver qué memoria, pública y social, ha quedado de todo aquello en los distintos países que padecieron sus efectos”. El Holocausto tuvo lugar en esas tierras y “pudo ponerse en marcha porque antes el Tercer Reich se aseguró el control de un amplio territorio”. El libro se divide en cinco partes y en cada una de ellas muestra “los patrones de la política de la memoria” que se fueron construyendo en lugares como Alemania, la Unión Soviética (y después Rusia), los países del Este, Finlandia y en aquellos países nórdicos y mediterráneos (Italia y España) que enviaron a voluntarios a colaborar con el Eje para derrotar a los bolcheviques.

Marta Rebón y las claves para desentrañar la “pulsión fratricida” de Putin

 


Marta Rebón, en la coctelería Dr. Stravinsky de Barcelona.
Marta Rebón, en la coctelería Dr. Stravinsky de Barcelona.VICENS GIMÉNEZ


Marta Rebón y las claves para desentrañar la “pulsión fratricida” de Putin

Fascinada desde niña por los grandes autores rusos, en su ensayo ‘El complejo de Caín’, la traductora y escritora Marta Rebón rebusca en este legado para conocer a “un déspota sin escrúpulos como Putin”


MIQUEL ECHARRI
13 SEPT 2022 - 22:40 COT

Marta Rebón (Barcelona, 45 años) le duele Rusia. No la de Chéjov ni la de los escritores disidentes a los que ella lleva traduciendo desde hace más de 15 años, sino la de Vladímir Putin y su “autocracia cínica”. De ese dolor ha nacido El complejo de Caín, una crónica de las relaciones de pésima vecindad entre ucranios y rusos vistas desde el observatorio privilegiado de la literatura. En la obra de Mijaíl ­Bulgákov, Svetlana Aleksiévich, Isaak Bábel, Liudmila Ulítskaya o Vasili Grossman, algunos de ellos ucranios que escribieron en ruso, Rebón ha intentado encontrar claves para entender la “pulsión fratricida” que está en los orígenes de la actual guerra.

Andrei Kurkov / “Rusia utiliza la cultura como instrumento de poder”

 



El escritor ucranio Andrei Kurkov, retratado esta semana en el piso de acogida que ocupa en la región de Transcarpatia, en Ucrania.

El escritor ucranio Andrei Kurkov, retratado esta semana en el piso de acogida que ocupa en la región de Transcarpatia, en Ucrania.JAIME VILLANUEVA

GUERRA EN UCRANIA


Andrei Kurkov: “Rusia utiliza la cultura como instrumento de poder”

El autor ucranio, enemigo declarado de Putin, escribe en ruso, pero defiende que su país relegue esa lengua durante la guerra. Vive oculto en un minúsculo piso de acogida en los Transcárpatos desde que huyó de Kiev con su esposa y sus dos hijos


La guerra alcanza la literatura ucraniana

Cristian Segura / Fotos de Jaime Villanueva
18 de marzo de 2022

En una pastelería de un barrio de extrarradio, entre solares y bloques de viviendas soviéticas, escribe uno de los novelistas más reconocidos de Ucrania. Andrei Kurkov (San Petersburgo, Rusia, de 60 años) trabaja compulsivamente en estas primeras semanas de guerra. No tiene ni tiempo ni ganas para la ficción: escribe artículos de prensa y conferencias para denunciar los crímenes que está cometiendo Rusia en su patria. Trabaja en cafeterías porque el apartamento en el que reside como refugiado, lejos del frente, es minúsculo y a duras penas hay espacio para él, su mujer y dos de sus hijos.

La guerra alcanza la literatura ucraniana

 

Librería en Lvov (Lviv en ucraniano, Leopolis en castellano).

Librería en Lvov (Lviv en ucraniano, Leopolis en castellano).OLEXANDR KLYMENKO


Los conflictos con Rusia fortalecen el ucraniano y potencian la creación literaria en ese idioma. Los autores marcados por la experiencia de la guerra proliferan en Ucrania.


Pilar Bonet
Kiev, 12 de marzo de 2020

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, sin querer, puede haber sido el gran promotor de la literatura en lengua ucraniana desde 2014. Aquel año es un punto de referencia para las relaciones internacionales en el continente europeo y también para los hábitos de lectura en Ucrania, pues la anexión de Crimea y el apoyo bélico del Kremlin a los secesionistas enfrentados a Kiev en el Donbás "ha hecho muy difícil la defensa de la cultura rusa y eso ha dado una oportunidad suplementaria a la cultura ucraniana", opina Inna Búlkina, especialista en filología rusa.

sábado, 27 de julio de 2024

El comunismo, en tres palabras para los escritores y artistas: censura, represión, muerte

 


Prisoners of the Vorkuta Gulag

Prisioneros del gulag de Vorkutá, uno de los más grandes de la Unión Soviética, en 1945.LASKI DIFFUSION 

El comunismo, en tres palabras para los escritores y artistas: censura, represión, muerte

El periodista y editor Manuel Florentín publica una gran crónica de la persecución que los regímenes totalitarios han perpetrado contra intelectuales y creadores, desde la Unión Soviética de Lenin a la Nicaragua de Ortega



Manuel Morales
23 de diciembre de 2023


“Lo que recibe el nombre de comunismo no es otra cosa que fascismo con bandera roja” (Valentín González, El Campesino, comunista español, teniente coronel en la Guerra Civil y antiestalinista).

Cristian Segura / Lecturas de un corresponsal de guerra en Ucrania


En la imagen, el periodista de EL PAÍS Cristian Segura, en Ucrania.

En la imagen, el periodista de EL PAÍS Cristian Segura, en Ucrania.ALBERT GARCIA

Lecturas de un corresponsal de guerra en Ucrania

Para un periodista que cubre el conflicto, es fundamental entrevistar a gente de toda condición, observar, hacer vida social y aprender la lengua, pero también lo es leer


Cristian Segura

15 de mayo de 2023



En Kiev y en Moscú hay dos piscinas municipales que tienen muchas cosas en común. Para empezar, se llaman igual, Olimpiski, porque se ubican en espacios que sirvieron de sedes deportivas de los Juegos Olímpicos de 1980 —en el caso de la piscina de Kiev, solo se trata de la proximidad al estadio de fútbol—. Las piscinas se encuentran en los distritos más céntricos de ambas capitales. Las vigilantes de los vestuarios y del acceso al agua son mujeres de edad avanzada, de cuerpo robusto como el tronco de un nogal y que sonríen a cuentagotas. Otra cosa en común es que dos periodistas catalanes han nadado regularmente en ellas: en la de Moscú, el corresponsal de TV3 Manel Alías; en la de Kiev, quien escribe estas líneas.

De Pushkin a Brodsky / La literatura que anticipó la invasión de Ucrania

 

Joseph Brodsky

Joseph Brodsky, en su apartamento de Nueva York en 1991.BERNARDO PÉREZ

LA OFENSIVA RUSA EN UCRANIA


De Pushkin a Brodsky: la literatura que anticipó la invasión de Ucrania

Marta Rebón escribe un ensayo en el que bucea en referentes de las letras para aportar contexto a la guerra de Putin



Cristian Segura
29 de junio de 2022

Sucedió en la primavera de 1992, pocos meses después de proclamarse la independencia de Ucrania. Joseph Brodsky, el premio Nobel de Literatura ruso exiliado en Estados Unidos, lanzó una pregunta que delataba el sentir ruso que alienta hoy la invasión de Ucrania. Brodsky participaba en un debate sobre poesía eslava en la Universidad Rutgers de Estados Unidos con el polaco Czeslaw Milosz y Oksana Zabuzhko. Cuando esta fue presentada como poeta ucrania, Brodsky preguntó en tono de burla: “¿Dónde está Ucrania?”. Zabuzhko, que se sentaba entre él y Milosz, respondió: “¿No lo ve? Está donde siempre, entre Polonia y Rusia”.

El hombre, el gorila y la Gran Guerra Patriótica

 

Soldados rusos participan en el ensayo del desfile militar por el Día de la Victoria en Moscú, que se celebró el 9 de mayo.

Soldados rusos participan en el ensayo del desfile militar por el Día de la Victoria en Moscú, que se celebró el 9 de mayo.YURI KOCHETKOV

El hombre, el gorila y la Gran Guerra Patriótica

Putin vuelve a servirse del triunfo soviético sobre los nazis para darle la vuelta a los hechos y acusar a Occidente de los horrores de su invasión a Ucrania


José Andrés Rojo
11 de mayo de 2023

La Gran Guerra Patriótica ha regresado un año más a la Rusia de Putin como el referente con el que volver a presentarse al mundo con el mejor de los rostros. Ganamos a los nazis, los arrinconamos y aplastamos, acabamos con su delirio de poder y sus terribles excesos y matanzas. El sacrificio fue enorme y se calcula que 27 millones de soviéticos perdieron la vida, pero consiguieron derrotar a Hitler. Putin mira el final de la II Guerra Mundial como un horizonte de grandeza y fuerza los hechos para contar que la historia se repite y que, si entonces fue el Tercer Reich el que invadió sus tierras para dominarlas, hoy de nuevo Occidente machaca a los rusos en Ucrania. Los desfiles de la conmemoración del Día de la Victoria no han sido los de otras veces, pero las tropas volvieron a escenificar el brillo del poder militar ruso marcando el paso. Putin habló desde una tribuna y la soldadesca respondió al otro lado que sí, que ganarán de nuevo.

Stalingrado y “el carácter inquebrantable del pueblo ruso”

Batalla de Stalingrado
Los soldados rusos toman posiciones durante la batalla de Stalingrado.STF

Stalingrado y “el carácter inquebrantable del pueblo ruso”

Vladímir Putin sigue cultivando el mito de la Gran Guerra Patriótica para justificar la invasión de Ucrania


José Andrés Rojo

2 de febrero de 2023


En algún momento de su monumental novela Stalingrado, Vasili Grossman se refiere al motor que impulsaba a buena parte de quienes se batían a muerte con las fuerzas nazis que invadieron la Unión Soviética en 1941: “Una idea tan sencilla como ‘quiero que las personas trabajadoras vivan libres, felices y prósperas en una sociedad justa y emancipada’ fue la razón fundamental que guio las extraordinarias vidas de muchos revolucionarios y pensadores”. Los desmanes y el terror de Stalin eran tan notorios que nadie podía llamarse a engaño, pero la voluntad de frenar al enemigo se impuso y, con el tiempo, la Unión Soviética fue una de las grandes potencias vencedoras en la que allí se conoce como la Gran Guerra Patriótica. Vladímir Putin lleva tiempo intentando aprovechar aquella gesta para alimentar su relato ultranacionalista, y el último paso podría ser el de volver a nombrar Stalingrado a Volvogrado.

Berdichev, en el corazón de las tinieblas: de las peores atrocidades nazis a los bombardeos de Putin

Una pareja mira sus teléfonos junto a una antigua atracción en el Parque de Cultura y Recreación Tarasa Shevchenka, en Berdichev, a finales de marzo.

Una pareja mira sus teléfonos junto a una antigua atracción en el Parque de Cultura y Recreación Tarasa Shevchenka, en Berdichev, a finales de marzo.ALBERT GARCIA

LA OFENSIVA DE RUSIA EN UCRANIA


Berdichev, en el corazón de las tinieblas: de las peores atrocidades nazis a los bombardeos de Putin

En esta ciudad de Ucrania nacieron los escritores Vasili Grossman y Joseph Conrad, y en ella se casó Honoré de Balzac. Sufrió el Holocausto nazi y la feroz represión estalinista. Hoy, Berdichev sigue condenada a las tinieblas de la guerra


Cristian Segura
29 de abril de 2022


Hay una pequeña ciudad en el centro de Ucrania que pocos conocen más allá de las fronteras de este país en guerra. Su nombre, Berdichev, no resulta familiar para la mayoría de europeos, pero su historia y presente concentran el alma y el dolor compartido por los pueblos del Viejo Continente. Entre sus colmenas de viviendas soviéticas aguantan todavía bellos edificios del siglo XIX, testigos de un pasado rico en lo cultural y en lo económico. Berdichev fue centro espiritual del judaísmo en Ucrania y cuna de una refinada aristocracia local que vio nacer a dos genios de la literatura como Vasili Grossman y Joseph Conrad. También fue el escenario de las peores atrocidades nazis y de la feroz represión comunista. Hoy vive bajo la amenaza de los misiles rusos.


Suenan las sirenas de alerta ante un posible ataque aéreo y los transeúntes de la calle de Europa prosiguen su camino como si nada sucediera. Han pasado ya semanas desde el inicio de la guerra y los ciudadanos se han acostumbrado a este tétrico sonido, acompañado además por el doblar de las campanas de las iglesias. Las alarmas indican que los radares del Ejército ucranio han detectado actividad aérea del invasor en dirección a la provincia de Yitómir, donde se localiza Berdichev. Pueden ser misiles, drones o aviones. Solo en una ocasión cayeron las bombas sobre el casco urbano de la ciudad.

Viviendas junto a la orilla del río Hnylopayatka.ALBERT GARCIA

Los ciudadanos de Berdichev se sienten confiados en los últimos días de marzo y aprovechan cuando sale el sol para pasear por la avenida principal, la dedicada a Europa. En las horas de alarma aérea únicamente se prohíbe el acceso a la plaza frente al ayuntamiento porque es un posible objetivo del enemigo. La sede consistorial es un enorme edificio con dimensiones soviéticas más propias de un ministerio que de un municipio de 75.000 habitantes que dejó atrás su época más gloriosa. A pocos metros del ayuntamiento se encuentra la iglesia de Santa Bárbara. En ella contrajeron matrimonio en 1850 la condesa polaca Éveline Hanska y el escritor francés Honoré de Balzac, uno de los padres de la novela moderna.

La condesa Hanska era una de las muchas admiradoras que tuvo Balzac. Durante dos décadas mantuvieron una relación epistolar que empezó cuando ella era la mujer del conde ucranio Vinceslas Hanski. Cuando este murió, en 1841, los amantes intercalaron estancias por Europa y sobre todo en el palacio que ella había heredado, a 60 kilómetros de Berdichev. Se casaron tan solo tres meses antes de la muerte del escritor. Ella fue posteriormente enterrada junto a él en París y es recordada por ser la destinataria de las Cartas a la extranjera, una recopilación póstuma de las misivas que le escribió él, textos que exponen la capilaridad de los pueblos de Europa. “Piensa que estaré navegando durante quince días por el Mediterráneo”, relataba Balzac en 1838 a su futura esposa, “de allí a Odesa es todo mar, o, como decimos en París, un camino pavimentado. Y de Odesa a Berdichev solo hay un paso”.


En la calle de Europa hay un edificio de oficinas que lleva el nombre de Balzac. Un busto del escritor preside el acceso a los ascensores que llevan al visitante a la sexta planta, donde la familia Dziuba regenta el parque infantil Marioland, una adaptación local del famoso videojuego. La zona de actividades infantiles se ha quedado sin empleadas ni niños, la mayoría se han desplazado a provincias más alejadas del frente o al extranjero. Sí funciona el restaurante, Luigi, que en vez de a familias da de comer a los hombres que se han quedado en la ciudad. Luda Dziuba es la hermana del propietario y durante la guerra se encarga del establecimiento. Dziuba no conocía la historia de amor entre Balzac y Hanska, y que acabaría dando nombre al edificio en el que sirve pizzas y hamburguesas. Admite que poco sabe del pasado de su ciudad en general, pero sí sabe, porque se lo enseñaron en la escuela, que los alemanes masacraron a la población judía local.

Bajo estas líneas, un autobús pasa junto a un monumento hecho con un tanque T-34 utilizado en la liberación soviética de Berdichev durante la II Guerra Mundial.ALBERT GARCIA

Berdichev, como buena parte de Ucrania, fue durante siglos una pieza codiciada por Polonia, Lituania y Rusia. A mediados del siglo XVIII fue la capital económica de los territorios orientales de Polonia, pero fue posiblemente un siglo más tarde, coincidiendo con la efeméride del matrimonio de los Balzac, el momento más dulce de Berdichev. La ciudad era por entonces parte del Imperio ruso. La industria local permitía que floreciera un urbanismo admirado y una sociedad educada. En 1850 se levantó la escuela de música y estudios hebreos de la calle Vinnitska, un elegante edificio de dos plantas, actualmente abandonado, con estucados en la fachada que reproducen el telón de un escenario. Cuando este se construyó había otros 80 centros educativos judíos, hoy solo quedan tres. A finales del siglo XIX, el 80% de la población, más de 55.000 personas, era judía; hoy estos solo son unos 300 vecinos de Berdichev, el 0,4% de la población.

Los pogromos rusos de finales del siglo XIX iniciaron la progresiva desaparición de la sociedad judía de la ciudad. La revolución bolchevique, que a Ucrania llegó en 1920, trajo la represión religiosa, a la que sucedió algo mucho peor, el exterminio nazi. Cuando el escritor Vasili Grossman dejó su Berdichev natal en los años veinte, 30.000 de sus habitantes, “poco más de la mitad del total”, eran judíos. Cuando volvió en 1944 como corresponsal de guerra junto a las tropas soviéticas, liberando el este de Europa en dirección a Berlín, la práctica totalidad habían sido fusilados y enterrados. Grossman descubrió en aquel momento que una de las víctimas era su madre. A ella le dedicó su obra más importante, Vida y destino.


En el número 14 de la calle Shevchenko está la única placa en el espacio público de Berdichev dedicada a uno de sus más insignes hijos, uno de los más importantes narradores en ruso de la segunda mitad del siglo XX. En una casa de dos plantas adyacente a la escuela de medicina, ambas construidas por el tío de Grossman, vivieron el escritor y su madre, donde pasaron sus últimos momentos juntos. Grossman fue un revolucionario convencido al que los crímenes del estalinismo convirtieron en un crítico del régimen comunista. Vida y destino fue prohibida en la Unión Soviética y no fue hasta la década de los ochenta que su maestría empezó a ser reconocida en su propia tierra.

En Berdichev no faltan quienes mantienen lazos afectivos con Rusia. Muchos otros los han roto a causa de la guerra

Ninguno de los vecinos o autoridades que entrevistó El País Semanal en Berdichev había leído nada de Grossman. El regreso a la ciudad natal inspira la que fue su última novela, Todo fluye (Galaxia Gutenberg), censurada en la Unión Soviética, pero que en 1970 pudo ser publicada en Europa Occidental. Cuenta la historia de un preso político en Siberia que se beneficia de la excarcelación masiva de víctimas del estalinismo tras la muerte del tirano, en 1953. Iván Grigórievich vuelve a sus raíces para encontrarse con que los suyos le olvidaron: “Había desaparecido de la conciencia de la gente, de sus corazones, ya fueran fríos o ardientes; existía en secreto, y cada vez aparecía con más dificultad en la memoria de aquellos que lo habían conocido”.

Para llegar a la fosa común de Khazhyn hay que recorrer ocho kilómetros de una carretera secundaria controlada por las patrullas de las Fuerzas de Defensa Territorial, la división militar que moviliza a los ciudadanos ucranios armados. En el arcén saltan los cuervos y las palomas, y en los árboles, todavía pelados por el invierno recién finalizado, solo verdean las formas redondas del muérdago. El bosque, poco frondoso y mojado por la lluvia, conduce a un promontorio en el que hay dos estelas conmemorativas: la más reciente fue erguida hace tres años por el Memorial de los Judíos Asesinados en Europa y el Ministerio de Exteriores de Alemania. Incluye información del lugar y de los crímenes allí cometidos. La estela más antigua, de la década de los ochenta, solo indica que se levantó “a la memoria de los ciudadanos soviéticos aquí caídos”.

Habitantes de la ciudad escuchan el himno de Ucrania interpretado por una orquesta de profesores del conservatorio.ALBERT GARCIA

Un total de 12.000 personas fueron ejecutadas en la fosa de Khazhyn. Donde reposan los restos de los muertos, las autoridades desplegaron recientemente una red de alambre y sobre ella volcaron toneladas de piedras. Genadi Kisluk, presidente de la comunidad judía de Berdichev, explica que cada año había profanaciones por parte de ladrones en busca de joyas y otros objetos de valor.


Kisluk tiene 55 años y nació en Berdichev, como sus padres y sus abuelos. Ellos se salvaron del Holocausto porque antes de la llegada de los alemanes fueron evacuados a Kazajistán. Administra el cementerio judío de Berdichev, uno de los destinos de peregrinaje más importantes de los judíos ortodoxos jasídicos: en él está enterrado el rabino Levi Yitzchok, uno de los líderes del jasidismo en el siglo XVIII. Cien mil de sus fieles procedentes de Israel y Estados Unidos visitan cada año el lugar, pero en esta primavera bajo la sombra de la guerra solo se deja ver algún que otro vecino que pasea a su perro.

Aquí la colaboración de parte de la población local con los nazis en el exterminio judío sigue siendo un tema tabú

Las lápidas más antiguas tienen una forma particular de la región, de la que Kisluk dice no tener explicación. “Las llamamos los zapatos”. Muchas han sido tumbadas por las inclemencias del tiempo, otras fueron vandalizadas. Kisluk comenta que en su camposanto no hay nada financiado por los alemanes, y señala un discreto monumento sufragado por un ruso descendiente de Berdichev. Preguntado por su opinión sobre la invasión rusa, Kisluk responde que él no habla de política: “Los rusos serán siempre bienvenidos en este lugar”. El administrador del camposanto subraya además que durante la Unión Soviética los judíos no tuvieron nunca problemas.



Genadi Kisluk, presidente de la comunidad judía de Berdichev, ya residual, camina por el cementerio judío.ALBERT GARCIA

“La frase ‘yo no entro en política’ es la mejor manera de saber que alguien está a favor de Rusia”, afirma Stanislav Shostak, el intérprete de esta publicación en la visita a Berdichev. A Shostak, hijo de un ucranio judío residente en Israel, la reacción de Kisluk le sulfuró. “Mi padre ha roto muchas amistades con rusos israelíes que también le decían que no querían hablar de la guerra porque no entran en política”.


Kisluk es un ejemplo de las estrechas raíces culturales e identitarias que parte de la población ucrania comparte con Rusia. Pero la invasión ejecutada por el Kremlin ha provocado que muchos ucranios renuncien a este legado compartido. La escuela número 8 de Berdichev ha sido habilitada como centro de acogida para desplazados del frente oriental y como punto de distribución de ayuda humanitaria. Las clases se imparten a distancia y el profesorado intercala las horas lectivas frente al ordenador con trabajos de voluntariado, desde cocinar chuletas rebozadas hasta preparar conservas de pepinos, pasando por tejer redes de camuflaje para el Ejército. En las puertas de las aulas hay carteles en tres idiomas que indican las asignaturas que allí se imparten: en ucranio, inglés y hebreo. Pese a que es la lengua materna de un tercio de la población, el ruso se excluyó expresamente de la escuela a raíz de la guerra separatista espoleada por Rusia en 2014 en la región del Donbás.

“Nunca nos hubiéramos imaginado que nos sucedería esto con nuestros vecinos y hermanos Rusia y Bielorrusia”, afirma entre lágrimas la subdirectora de la escuela número 8, Alina Ryzhko. Su llanto se convierte en rabia cuando recuerda a un exalumno recientemente caído en el frente. Para ella, como para millones de ucranios, Rusia es el mal. “Yo tengo amigos en Rusia, mejor dicho, tenía amigos, es muy duro porque apoyan esta guerra”, dice esta maestra. “Rusia había visto muchas cosas en mil años de historia”, anotó Grossman en Todo fluye con un lamento parecido al de Ryzhko: “Durante los años soviéticos el país había sido testigo de victorias militares mundiales, enormes construcciones, ciudades nuevas, presas que detenían el curso del Dniéper y el Volga y canales que unían los mares, la potencia de los tractores, de los rascacielos… La única cosa que Rusia no había visto en mil años era la libertad”.


El Museo de Historia de Berdichev es una humilde colección de objetos variopintos y loas a los personajes más granados de la ciudad. Es un caserón en los terrenos fortificados del convento de las carmelitas descalzas, una comunidad religiosa fundada en el siglo XVII y actualmente compuesta por una docena de monjas polacas. Miles de familias se han refugiado en Polonia durante la guerra gracias a la intercesión de estas religiosas. En el patio de acceso al convento solo dejan verse perros callejeros que esperan a que alguien les dé algo de comida. Buena parte del museo está dedicado a glorias soviéticas, como el teniente general ruso Georgy Petrovsky, que en enero de 1944 comandó una columna de 20 tanques contra el ocupante alemán dentro de la ciudad. Uno de esos blindados, un T-34, preside el homenaje a aquella gesta en una plaza de Berdichev.


Un aula de la escuela número 8 de la ciudad, reconvertida en almacén de ropa para refugiados.ALBERT GARCIA

Ocho décadas después de que Petrovsky abriera las puertas del municipio a las tropas soviéticas, el museo ha retirado de sus salas las piezas más valiosas y las ha puesto a buen recaudo. La dirección del centro especifica que no se han protegido por miedo a los bombardeos, sino a los posibles saqueos en el caso de que el Ejército de Vladímir Putin acceda a Berdichev. En el acceso principal a la exposición se mantiene un mural con las fotografías de una veintena de soldados de la 26ª Brigada de Artillería, que tiene su cuartel en el municipio: son los fallecidos en la guerra que provocó Rusia en 2014 para separar el Donbás de Ucrania.


John Garrard es uno de los mayores expertos sobre la historia de Berdichev. Este profesor emérito de Estudios Rusos de la Universidad de Arizona ha escrito prolíficamente sobre el pasado judío de la región y sobre Grossman. Garrard recuerda que el eje entre Berdichev y Yitómir, la capital de la provincia, 40 kilómetros al norte, fue el escenario de la victoria más importante de la invasión alemana en la Unión Soviética: fue desde allí desde donde la 11ª División Blindada rodeó Kiev “en cuestión de horas” en septiembre de 1941. “Los soviéticos perdieron 400.000 hombres, asesinados o como prisioneros, en su mayor derrota en la II Guerra Mundial”, dice Garrard, y añade: “Los rusos parecen ignorar su propia historia, su Ejército está actuando como la Wehrmacht alemana, y el Ejército ucranio está en la posición del Ejército Rojo”.


Garrard opina que en un lugar como Berdichev confluyen otras memorias ignoradas. Por ejemplo, la de la población local que colaboró en el exterminio judío, algo de lo que ni se contempla todavía hablar, a diferencia de lo que ha sucedido en otros países europeos como Francia, una actitud heredada de la época soviética. “Cuando el Ejército Rojo retomó la ciudad, el discurso soviético era concentrar las culpas en los alemanes e ignorar la colaboración ucrania. Campesinos ucranios se apoderaron de las propiedades judías, saquearon sus viviendas. Este olvido consciente ha continuado hasta hoy”, opina Garrard. “¿Quién quiere reconocer que sus familias se beneficiaron del asesinato de sus vecinos judíos, o que incluso, en algunos casos, los instigaron?”, plantea.

La inercia soviética también lleva a que la figura de Grossman, voz crítica e incisiva sobre los crímenes contra los judíos, continúe en un segundo plano, valora Garrard: “El nombre de Grossman fue rehabilitado en la década de los ochenta, después del agujero negro que fue la Unión Soviética, pero su trabajo sobre el Holocausto, que trata igualmente sobre el doloroso y desconocido papel del colaboracionismo ucranio, continúa reprimido”.

Vasili Grossman escribió en Todo fluye algunas de sus reflexiones más celebradas sobre la voluntad del individuo de prevalecer, la misma que le llevó al ostracismo: “Por enormes que sean los rascacielos y potentes los cañones, por ilimitado que sea el poder del Estado e imponentes los imperios, todo eso no es más que humo y niebla que desaparecerá. Lo que permanece, se desarrolla y vive es solo una verdadera fuerza, que consiste en una sola cosa, la libertad. Vivir significa ser un hombre libre”.

La casa familiar en la que vivió el escritor Vasili Grossman, una de las glorias literarias de Berdichev.ALBERT GARCIA

Joseph Conrad, hijo de Berdichev, también quiso ser libre para seguir su propio camino. A él se le dedica otro espacio expositivo en las dependencias del convento de las carmelitas, financiado con capital polaco. Józef Teodor Konrad nació en 1857 en el seno de una familia latifundista de la minoría polaca local. Como recogió John Stape en su biografía The Several Lives of Joseph Conrad (Penguin), el mismo Conrad había admitido que Berdichev, “un lugar tan remoto” de Inglaterra, su país de adopción, parecía “un punto de inicio imposible” en su biografía. La familia Konrad se trasladó de Berdichev a Varsovia cuando el pequeño Józef solo tenía tres años. El padre era un activo opositor al imperialismo ruso, defensor de la independencia polaca. Fue deportado a Siberia. La madre murió cuando el pequeño tenía 9 años, y el padre, cuando contaba 11. Cuidó de él un tío, pero pronto, de adolescente, empezó a labrarse su perfil de aventurero que a los 21 años le llevó a Inglaterra.

Conrad, como Balzac, conectaría a Berdichev con la Europa Occidental. Uno en francés y el otro inglés, el primero desde el territorio del realismo y el segundo marcado por el romanticismo, ambos autores se aproximarían a algunos de los aspectos más duros de la condición humana. La obra más reconocida de Conrad, El corazón de las tinieblas, aporta párrafos que suenan como el eco de una violencia común y atávica, sea en el río Congo del libro o en los campos de cereales de la Ucrania occidental: “De cuando en cuando se ve un campamento militar perdido en la selva, como una aguja en medio de un pajar; frío, niebla, tempestades, enfermedad, exilio y muerte, la muerte acechando en el aire, en el agua y entre los matorrales”.


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