martes, 7 de octubre de 2014

Daniel Gascón / Me acuerdo de Félix Romeo




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Félix Romeo

ME ACUERDO DE FÉLIX ROMEO



Daniel Gascón
7 de octubre de 2014

Hace tres años que falleció Félix Romeo.
1.
Este texto salió en Artes & Letras de Heraldo de Aragón en octubre de 2011.
A diferencia de la mayoría de la gente que lo conoció, no recuerdo la primera vez que lo vi. Recuerdo que al principio me parecía un vikingo y lo asociaba a un libro que me gustaba: ‘Los vikingos en América’. El primer libro que me regaló fue ‘Un cuento de Navidad’ de Dickens. Me habló de ‘Dinero’, de Martin Amis. De niño, leí sus reseñas de ‘Cartero’ de Bukowski y de ‘El hombre solo’ de Bernardo Atxaga. Me explicó por qué era tan bueno ‘Catedral’ de Carver. Me recomendó ‘El indio más duro del mundo’ de Sherman Alexie: me dijo que un cuento de amor era tan bueno como los cuentos de amor de William Saroyan, y me dijo que leyera a Saroyan. En un viaje a Madrid hablamos de ‘La mancha humana’ y una noche en Zaragoza de ‘Intimidad’ de Kureishi. Cuando él estaba en Aberdeen y yo en Francia, me escribió un email sobre ‘El matrimonio amateur’ de Anne Tyler. Hablamos de Norman Manea, de Ayaan Hirsi Ali, de Joseph Brodsky, de Guy Delisle, de Lauzier, de Marjane Satrapi, de Milan Kundera, de Mario Vargas Llosa, de Natalia Ginzburg, de Leonardo Sciascia, de George Orwell, de Jean-Luc Godard, de Braulio Foz, de Ismael Grasa, de Eva Puyó, de Rodolfo Notivol, de Baltasar Gracián, de Juan José Sebreli, de Marguerite Duras, de Jorge Semprún, de Aharon Appelfeld, de Arthur Koestler, de Marcelo Birmajer, de José María Bardavío, de Antonio Pérez Lasheras, de Aurora Egido, de Ivan Klíma, de Arcadi Espada, de Claude Lanzmann, de ‘Los libros de los otros’. Fue el primero que me habló de Christopher Hitchens. Cuando iba de viaje me pedía que le trajera revistas y libros. Me regaló una edición americana de ‘Rebelión en la granja’ y una edición inglesa de ‘Los versos satánicos’, y ejemplares dedicados de ‘Felicidad obligatoria’ y ‘Cartas a un joven novelista’. El último libro que me regaló es una edición alemana de Charles Dickens: ‘Tiempos difíciles’.
2.
3.
Este es el texto que leí en la presentación de su libro póstumo, Noche de los enamorados:
Es una gran tragedia que Félix Romeo haya muerto tan joven. Es una gran tragedia sobre todo para él, pero también para la gente que lo quería y que nos hemos beneficiado de su inteligencia infatigable y su entusiasmo contagioso por la cultura, por los afectos y por la vida. Esa personalidad arrolladora a veces puede diluir lo que yo creo que Félix era por encima de todo: un escritor. Y un escritor que, como demuestra este último libro y como demuestran sus colaboraciones en prensa, estaba en plenitud de facultades y tenía todavía muchas cosas que darnos. Sin que sirva para paliar el dolor, es emocionante pensar que Félix Romeo tuvo tiempo de terminar y entregar a su agente un libro tan estremecedor y potente como Noche de los enamorados, un libro en el que creía profundamente y que recoge muchas de las cosas que le preocupaban. He editado bastantes textos de Félix y he estado en contacto directo con muchos de sus editores. Y Félix tenía ese elemento aparentemente caótico y torrencial, pero cualquiera de sus editores reconocerá su profesionalidad, su compromiso con la escritura. Siempre entregaba a tiempo. E incluso al final ha muerto antes de tiempo, pero ha entregado su libro a tiempo.
Noche de los enamorados habla del compañero de celda de Félix Romeo, Santiago Dulong. Félix lo conoció en la cárcel de Torrero, el 14 de febrero de 1995, donde estaba condenado por un delito de insumisión. Dulong, falangista y católico, había matado a su mujer, María Isabel Montesinos Torroba. Es posible que también hubiera asesinado a su primera mujer. En el juicio, celebrado unos meses después de ese encuentro, Dulong fue condenado “a las penas de treinta días de arresto menor por la falta de malos tratos de obra y un año de prisión menor por el delito de imprudencia temeraria”. Imprudencia temeraria quiere decir aquí estrangularla. Tras ese encuentro azaroso, Félix rumió y convivió, a lo largo de los años, con esa historia y con sus interrogantes: ese crimen y esa convivencia es lo que ha contado en esta novela. La escena del crimen, la primera parte, relata la vida de estos dos personajes y el momento en que Félix conoce a Dulong. La segunda parte, Los hechos probados, se centra en el homicidio y en la sentencia. Noche de los enamorados tiene mucho de investigación, y al leerlo pensaba en los libros de Modiano, uno de los autores preferidos de Félix, o en una de sus series de televisión favoritas, Crímenes imperfectos. Pero sobre todo creo que entronca con la tradición intelectual más noble: la de Voltaire, la de Zola o de Sciascia, donde un escritor detecta una injusticia y la denuncia. También es el relato de cómo se hace esa investigación. Félix entra en los foros de internet de las ciudades donde vivió la familia de María Isabel, pide informes de registro civil, visita la cofradía zaragozana del “Prendimiento del Señor y el Dolor de la Madre de Dios”, a la que Dulong perteneció “devotamente desde su fundación en 1947” y a la que también perteneció María Isabel, repasa el relato de los hechos en los periódicos aragoneses. También aparece otra de las cosas que le interesaban mucho a Félix Romeo: la historia de Zaragoza. Dulong era el bisnieto de Santiago Dulong Serrano, el primer alcalde republicano que tuvo la ciudad, en 1873. Santiago Dulong Serrano estuvo en la cárcel por sus ideas, mientras que su bisnieto fue a prisión por matar a su mujer: ese contraste no se subraya, pero está ahí. Félix Romeo sigue el rastro de Dulong Serrano en los periódicos de la época y en los libros de escritores aragoneses como Juan Moneva y Puyol. En la investigación de la vida de Santiago Dulong y María Isabel Montesinos Félix encuentra muchas cosas, pero también encuentra callejones sin salida, obstáculos burocráticos e incógnitas.
Dice Félix: “Este no es un libro sobre la justicia imposible que se administra sobre los muertos, sino un libro sobre las palabras. Palabras jurídicas. Palabras periodísticas. Palabras médicas. Palabras policiales. Testimonios orales. Palabras al viento, como el que azota ahora las ventanas de la habitación en la que ahora escribo”. Noche de los enamorados es también una forma de levantar las palabras para ver qué hay debajo. Y Félix Romeo, que era un gran aficionado a los diccionarios y escribió muchos, recurre con frecuencia al Diccionario de la Real Academia para buscar las palabras. Arcadi Espada dice que en cuanto detectas lo que oculta un eufemismo, ya lo has desactivado. Ese es uno de procedimientos que emplea Félix, pero no el único. Dice Félix también: “Tengo que agarrar esas palabras que describen lo que sucedió instantes antes de la muerte de María Isabel”. He leído varias veces el libro, y me impresiona su composición: la habilidad con la que Félix juega con los tiempos y con los testimonios, la importancia de los detalles, como la caída del pelo en la cárcel o el pelo que Santiago Dulong le corta a su mujer para dejarla “pelona” y quitarle su atractivo, como el dolor que siente Dulong al orinar y la meada de su mujer en el patio de casa horas antes de morir. Es un libro breve, pero lleno de cosas, donde todo significa mucho y no hay ningún elemento colocado por azar.
Noche de los enamorados también es un libro obsesivo, febril. Félix Romeo tuvo durante mucho tiempo ese caso en la cabeza, y no es difícil imaginarlo escribiendo de madrugada. Pocas lecturas me han transmitido una sensación comparable de intensidad e intimidad. Como en muchos de sus textos, hay un elemento metaliterario, una reflexión sobre lo que está escribiendo y sobre cómo debe leerse. Dice, por ejemplo: “Así que aquí falta su nombre y también falta su versión de la historia, o lo que ahora recuerde de esa historia que sucedió hace dieciséis años y que yo, no sabe por qué motivos, porque yo tampoco los conozco, vengo a remover, y de los que no pueden salir más que moscardas, gusanos y mal olor”. Y este libro, de una manera extraña, es una especie de autobiografía iceberg que casi puede pasar inadvertida porque, quizá al contrario de lo que parecía, Félix Romeo era un hombre muy pudoroso. Aquí Félix habla de su llegada a la cárcel, en unas páginas tremendas sobre el mal olor y la suciedad, que son dos de los temas de Noche de los enamorados. Habla también de su carrera de escritor: ingresa en prisión nada más publicar Dibujos animados. Su segunda novela, Discothéque, aparece también en el libro, porque es una novela que tiene mucho que ver con la violencia y la cárcel y hay un personaje inspirado en Dulong. También aparece Amarillo, el libro donde Félix hablaba del suicidio de su amigo Chusé Izuel. Noche de los enamorados tiene que ver mucho, además, con la escritura esencial y testimonial de Amarillo. Aparece también el programa de televisión La Mandrágora. Y aparece su novia, la pintora Lina Vila, que le ayuda en la investigación y ha hecho una portada en perfecta sintonía con Noche de los enamorados. Ismael Grasa ha dicho que es el libro del hijo de un policía, y creo que es una observación brillante: es una investigación corregida. También creo que Dulong es una especie de retrato en negativo, de opuesto o, como se dice en la Guerra de las Galaxias, de reverso tenebroso de un hombre enamorado del amor, que presumía de que tenía el nombre muy bien puesto: “Feliz Romeo”. Hay un momento en el que Félix se pregunta por qué le atrae esta historia y habla de “asomarse a un espejo oscuro”.
Félix Romeo tenía una idea moral de la literatura. La hemos visto en sus libros y en sus críticas. Una vez me dijo, en La Caja de los Hilos, “La literatura se escribe contra el mal”. No creo que este libro sea una manera de ajusticiar a unos difuntos y no me cuesta nada imaginar a Félix huyendo de cualquier interpretación solemne, pero creo que sí que es un libro sobre la justicia, y en cierta manera un intento de reparación. Félix Romeo habla de: “la evidencia de que la víctima se ha convertido en culpable. Ha pasado a ser la responsable de su asesinato. La que va a ser realmente juzgada”. Es un libro humanista, valiente y generoso: es la defensa de una víctima, no solo ante su asesino, sino ante la pereza, el apriorismo, la negligencia y la indiferencia que conspiran para admitir que, más o menos, Dulong solo dio un empujón a su mujer hacia la muerte. Es un libro contra la clasificación y la generalización: contra el psicólogo que, cuando le entrega un test a Félix en la cárcel y él se niega a responderlo, dice que ya se lo esperaba. Contra los policías que dicen que están hartos de tener que ir a casa de Santiago Dulong y que la próxima vez que los avisen sea cuando haya sangre. Es decir: una exprostituta, alcohólica y probablemente infiel, una mujer por cuyo asesinato no protesta nadie, también tiene dignidad. Por supuesto, no merece que la maten; pero, además, no merece que la juzguen por su forma de vida. Creo que esa es una de las cosas que quería decir Félix con este libro. Y quizá parezca una obviedad, porque España ha cambiado en estos dieciséis años, pero el mismo Félix decía a menudo que muchas veces olvidamos cosas obvias que son también esenciales. Noche de los enamorados, en cierta manera, reconstruye esa dignidad violada: lo hace recreando el crimen, desmontando el descuido y la parcialidad de la investigación, pero también especulando sobre la vida de María Isabel o emparentándola con personajes de la historia y la literatura, como Frida Kahlo, Artemisia Gentileschi, Sherezade u Ofelia. Esas referencias son todo lo contrario de la pedantería: son una forma de reconocer la humanidad de esa persona. Porque creo que Félix pensaba que la literatura sirve precisamente para eso: para revelar nuestras aristas, para mostrar la complejidad de todos, pero también una dignidad y una libertad que son al mismo tiempo individuales y universales. A veces, para mostrarla solo hay que saber mirar, ser capaz de ver. Y por eso Noche de los enamorados es un libro perturbador, obsesivo y profundamente moral: en cada una de sus páginas oigo hablar a nuestro amigo de cosas que le importan a él, y, como tantas otras veces, su voz imprescindible, hermosa y clara me recuerda que nos importan también a todos.
4.
[La foto es de Aloma Rodríguez.]


Marianne Faithfull revela que su exnovio mató a Jim Morrison por accidente

 



Marianne Faithfull revela que su exnovio mató a Jim Morrison por accidente

  • La cantante y actriz inglesa ha revelado que el traficante de drogas Jean de Breiteuil "mató por accidente" al líder de The Doors, según publica hoy la revista musical británica Mojo


    EFE 
    6 de octubre de 2014





La inglesa Marianne Faithful ha revelado que su exnovio, el traficante de drogas Jean de Breiteuil,"mató por accidente" al líder de The Doors, Jim Morrison, según publica hoy la revista musical británica Mojo.

Murakami, Kundera y Roth en el sonajero del Nobel 2014


Haruki Murakami

Murakami, Kundera y Roth, 

favoritos al Nobel de los lectores de Babelia

Casi 5.000 participantes en la encuesta sobre el galardón que se falla este jueves


De izquierda a derecha, Philip Roth, Haruki Murakami y Milan Kundera
Haruki Murakami, Milan Kundera y Philip Roth son los preferidos de los lectores de Babelia para ganar el premio Nobel de literatura, que anunciará la Academia Sueca este jueves a las 13 horas. Casi 5.000 personas han participado en la encuesta abierta en Babelia.com el día 29 de septiembre y terminada hoy martes a las 14 horas de Madrid. El japonés Murakami, de 65 años, autor de novelas como Tokio blues (Norwegian wood) o Los años de peregrinación del chico sin color, obtuvo un 22,88% de los votos entre los lectores.

En segundo lugar de la encuesta, por estrecho margen, se sitúa el autor checo Milan Kundera, quien ha publicado recientemente La fiesta de la insignificancia, su primera novela desde el año 2000. El también autor de La insoportable levedad del ser obtuvo un 19,64% de los votos.
Ligeramente por detrás, queda en tercer lugar el estadounidense Philip Roth, de 81 años, que el pasado mes de mayo anunció que abandona la literatura tras una larga trayectoria. El escritor de libros como Pastoral americana, El lamento de Portnoy o La mancha humana recibió el apoyo del 19,52% de los votos en Babelia.com.

lunes, 6 de octubre de 2014

Humor / Erratas de risa

Los errores más divertidos del periodismo

Publicado por  el jul 11, 2013

Una de las principales facetas del periodismo es que todo queda escrito, para bien o para mal. Cuando un periódico pasa a imprenta quiere decir -en teoría- que ha sido revisado de arriba abajo varias veces por varias personas… Pero claro, a veces las prisas juegan una mala pasada.
He podido recopilar algunas de las noticias más curiosas de la red. Titulares impactantes y con doble sentido, destacados falsos o mal escritos, faltas de ortografía en portadas y un sinfín de despistes que han desembocado en estrambóticas noticias que han sacado una sonrisa a más de un sorprendido lector.
Algunas realmente no tienen desperdicio. ¡Que las disfrutéis!
titulares_2_Desfile_muerte_
…Esta noticia es para perder la cabeza.

titulares_3_monarquia_a_la_torera_07-11_1236
…Una monarquía a la torera.

titulares_4_cancer_07-11_1237
…Daños, perjuicios y males de ojo.

titulares_5_patricia_jordihurtado_-07-11_1238
…¿Supera Patricia ya el récord de Jordi Hurtado?titulares_6_insolitos recortes de periodico 16
…Gracias por la estadística.

Iván Hurtado / Qué pasaría si Gustavo Bolívar ganara el Nobel

Gustavo Bolívar

QUÉ PASARÍA SI…
GUSTAVO BOLÍVAR GANARA EL NOBEL
Por  Iván Hurtado

La noticia llega a Colombia hacia las seis de la mañana. Cerca de quince minutos antes un ringtone con el sonsonete de cualquiera de las canciones de Juanes hace despertar a Gustavo Bolívar con el tema compuesto para la película basada en su libro sobre los niños sicarios de Pereira. Es un hombre con acento raro, y el autor piensa que se trata de alguno de sus amigos haciéndole una broma. Luego recuerda que no tiene amigos, entonces llama a Caracol  a dar la noticia.
El Colombiano, el único periódico aún en papel, manda de inmediato una carta de protesta a la Academia Sueca por lo que considera una vulgarización de la imagen del país, diciendo que “las personas de buena voluntad, es decir, la mayoría de los colombianos y las colombianas, rechazamos la asociación de la idea de Colombia con la de las damas de compañía que este escritor no nacido en Antioquia y sin un ápice de honorabilidad ha impulsado en la televisión mundial”. Por supuesto, no hay en la carta un solo argumento literario.
La noticia llega al mundo exactamente a las once de la mañana de Greenwich. Después de que el secretario de la Academia, un señor con más diéresis que vocales en el nombre, anuncia que el premio ha sido otorgado al autor por “plasmar con sensibilidad la violencia y la tensión sexual de los países y los hombres en desarrollo en obras con la perdurabilidad de la silicona”. Bolívar piensa, gracias a sus años de práctica metafórica, que de un momento a otro Girardot se convirtió en las tetas del mundo, pues todos tienen los ojos puestos en él. Piensa también que, por fin, se le dio el reconocimiento que se merece por ser el autor colombiano que más se ha preocupado por las putas después de García Márquez.

Letreritos / Se vende hielo congelado





No me digas:

LETRERITOS

SE VENDE HIELO CONGELADO
30 de septiembre de 2014, 4:03 p.m.


1. No me digas:


2. Cosas que quitan las ganas de leer:

Cosas que quitan las ganas de leer:

3. Si no, no:

Si no, no:

4. Quedan igualitas:

Quedan igualitas:

domingo, 5 de octubre de 2014

Amor sin candados en París

El Pont des Arts, en París. / GETTY IMAGES

Amor sin candados en París

El Ayuntamiento instala vitrinas en el Pont des Arts para que los cerrojos no dañen la estructura


La capital francesa no fue nombrada ciudad universal del amor en un arrebato de generosidad. Sus edificios, sus plazas, sus jardines; todo, hasta el aroma a cruasanes recién horneados que emana de las brasseries, invita al viajero a ponerse mimoso. Pero si hay un enclave en París que destaca por su romanticismo es el Pont des Arts, a juzgar por las miles de parejas que cada año cuelgan allí un candado con su nombre para tirar después la llave al río en señal de amor eterno. La costumbre, sin embargo, podría tener los días contados. El Ayuntamiento —que estima en más de 700.000 el número de candados y en 18.500 kilos el peso que soportan sus barandillas— ha comenzado a sustituir las verjas del puente por paneles transparentes, ante el miedo de que tanta carga dañe la estructura de la pasarela.

Detalle del puente. / JACKY NAEGELEN (REUTERS)
La medida, que seguramente se aplique en otros puentes de la zona en los que se empieza a mimetizar esta tradición simbólica, ha estado a punto de frustrar los planes de Samuel y Martha. Este matrimonio de Nebraska (EEUU) decidió celebrar sus bodas de plata en París. La visita al Pont des Arts no podía faltar. “Me daría mucha pena que acabasen con los candados. Sin ellos esto pierde su encanto”, opina la mujer. Para ella es la primera vez. Su marido, sin embargo, ha sellado ya su amor tres veces en el puente parisiense. “¿Qué quieres que haga? Siempre he tenido mucho cariño que dar”, bromea mientras se aferra a la mano de su esposa.

Federico Moccia / El amor corroe el patrimonio

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El amor corroe el patrimonio

Los candados con los que los jóvenes sellan sus relaciones en los puentes afectan al patrimonio y generan gastos extraordinarios a los Ayuntamientos




Candados en el puente de San Telmo en Sevilla. Al fondo, la Torre del Oro. / JULIÁN ROJAS
El peso del amor puede doblegar hasta el acero. La afirmación no es una metáfora, sino una realidad palpable. Tan real y tan pesada que está teniendo consecuencias nefastas en los puentes de numerosas ciudades europeas. Desde que el escritor romano Federico Moccia decidió que los protagonistas de su segunda novela, Tengo ganas de ti (2006), sellaran su amor colocando un candado en el puente Milvio de Roma y tiraran la llave al Tíber, la costumbre se ha extendido como una plaga.
La declaración de amor de los personajes de Moccia comenzó afectando al puente Milvio, una construcción que tiene 23 siglos y en la que Constantino I ganó una importante batalla en el 312 de nuestra era, pero los juramentos de fidelidad eterna han producido un efecto dominó en otros muchos viaductos, algunos tan famosos como el Pont des Arts de Paris. España, donde la citada novela se publicó en 2009, no se ha escapado a esta moda que afecta seriamente al patrimonio y genera gastos extra en las ya maltrechas arcas municipales.

Tommaso Koch / El triunfo pasteloso de Federico Moccia

El triunfo pasteloso de Federico Moccia

Desde hace años el autor vende millones de copias de sus libros y es masacrado por los críticos

El italiano publica su última novela ‘Esta noche dime que me quieres’



El escritor italiano Federico Moccia. / GORKA LEJARCEGI
En casa Moccia abrir el periódico no debe de ser una actividad muy agradable. “Giuseppe lo cogía y decía: ‘Vamos a ver cómo me han machacado esta vez”, cuenta la señora Moccia, esposa del fallecido cineasta (más famoso con el nombre artístico de Pipolo). En efecto, muy a menudo las películas de su marido triunfaban en las taquillas y eran ninguneadas por los críticos. Exactamente lo mismo ocurre con los libros de su hijo Federico, que ella ha escoltado a Madrid: venden millones de ejemplares (sobre todo) entre los adolescentes, que le tienen en un altar cual Mesías del amor, pero acaban destrozados por los expertos. Para ambos está la nueva liturgia del profeta Moccia, Esta noche dime que me quieres (Planeta).

Federico Moccia / El profeta del amor

Federico Moccia, ante los candados del Puente Milvio de Roma.
Como en sus libros, las parejas los cuelgan y se juran amor para siempre.

Federico Moccia

El profeta del amor

TOMMASO KOCH 23 JUL 2010

700.000 copias en España. Tres millones en Italia. Federico Moccia, el último fenómeno editorial teen,no habla de magos ni vampiros. Lo suyo es romanticismo en vena.
En el puente de Triana de Sevilla hay cerca de cien candados sujetos a las rejas. Llevan dos nombres y una fecha escritas con un rotulador. Hace un año llegaron a ser tantos que el Ayuntamiento ordenó quitarlos cada 15 días. Algo parecido ocurrió en Barcelona, París y Roma. Tras el derrumbe de una farola por el peso de los candados, el entonces alcalde Walter Veltroni colocó una valla de acero en el Puente Milvio. La razón de todo esto tiene un nombre: Federico Moccia.




El escritor romano de 47 años se ha convertido en una especie de profeta del amor. En Tengo ganas de ti (Planeta, 2008) los protagonistas se juran amor eterno colgando un candado en el Puente Milvio y tirando la llave al Tíber. "Es un libro sobre las ganas de volver a enamorarse tras el primer trauma sentimental. Buscaba una leyenda romana sobre el amor, pero no existía y la creé: uní la idea del candado de acero con la de lanzar su llave al río, algo definitivo", cuenta por teléfono. Desde entonces, miles de personas hacen lo mismo en toda Europa. En España hay 9.232 "candados del amor", según un mapa en la web de Moccia.