viernes, 17 de julio de 2026

Oriana Fallaci / La historia de la entrevista frustrada con Marilyn Monroe que allanó su camino al éxito



Oriana Fallaci

Oriana Fallaci, la pionera del nuevo periodismo europeo: historia de la entrevista frustrada con Marilyn Monroe que allanó su camino al éxito

La periodista italiana vuelve a la actualidad por partida doble: el estreno de una serie sobre sus inicios como reportera y la publicación de un libro que recoge sus artículos realizados en Estados Unidos.

Eduardo Bravo

5 de febrero de 2025

Desde el pasado jueves Movistar+ ofrece a sus abonados Oriana Fallaci, una serie italiana de ocho episodios protagonizada por Miriam Leone que se centra en los primeros años de profesión de la famosa periodista. Titulada originalmente Miss Fallaci, la serie narra los intentos de la periodista de L’Europeo por crecer laboralmente y abandonar los artículos ligeros sobre estilo de vida, moda y cine, para abordar reportajes más complejos sobre política y temas de actualidad. Por ejemplo, entrevistar a Marilyn Monroe, estrella de Hollywood que, por entonces, había rescindido su contrato con la Fox y había comenzado a posicionarse políticamente en favor de causas como el feminismo o los derechos civiles de la población afroamericana.

A pesar de la negativa del director de la publicación, Arrigo Benedetti, Fallaci —cuya obstinación era conocida desde que fuera despedida del semanario Epoca por negarse a escribir un artículo laudatorio sobre Palmiro Togliatti, Secretario General del Partido Comunista Italiano—, no se resignó y le propuso un desafío: viajaría a Nueva York a cuenta de L’Europeo para entrevistar a la actriz. Si en un plazo de cinco días no regresaba con la exclusiva, continuaría dos años en su puesto sin reclamar ningún tipo de cambio o mejora. Trato hecho.En enero de 1956, Fallaci llegó a Nueva York sin hablar más inglés que el que había aprendido durante la Segunda Guerra Mundial junto a los soldados estadounidenses que llegaron a Italia. Tampoco le resultaron de demasiada ayuda unos peculiares métodos de persuasión que, lejos de allanarle el camino, estuvieron a punto de crearle más de un problema, como el que vivió con Jean Negulesco. El realizador, que había dirigido a Marilyn en Cómo casarse con un millonario, era la única vía de la que disponía Fallaci para contactar con la actriz. Para convencerlo de que le ayudase, la periodista no dudó en obsequiar a Negulesco con varias camisas de hilo italiano.Cuando el director vio que era objeto de una encerrona, se ofendió y se negó a colaborar con ella. “Darling, Estados Unidos es tal vez el país más democrático del mundo. Podrá ver a quien quiera cuando quiera. Pero hay dos personas con las que nunca podrá hablar cara a cara: Eisenhower y Marilyn Monroe”. “No lo creo”, respondió convencida Fallaci que, a partir de ese momento, recorrió teatros, cines y clubes de la ciudad para dar con la actriz. “En tan solo dos noches visitamos 12 restaurantes, 18 night-clubs, ocho cines, 14 teatros”, escribía la periodista, que logró así que todo Nueva York supiera que “una periodista italiana estaba intentando entrevistar a Monroe sin conseguirlo”.

Il nuovo giornalismo

Transcurrido el plazo acordado, Oriana Fallaci tomó un avión de TWA para regresar a Milán. Con las manos vacías, la situación que le esperaba en la redacción de L’Europeo no era demasiado halagüeña. Como era de prever, Fallaci fue el blanco de las bromas y las mofas de sus colegas. Sin embargo, lejos de rendirse, decidió entregar un reportaje sobre la entrevista a Marilyn Monroe o más bien, sobre por qué no consiguió encontrarse con la estrella.El planteamiento del reportaje de Fallaci en la Europa de mediados de los años 50 era inaudito. En contra de las normas del periodismo de la época, la escritora ocupaba el lugar del protagonista, trufaba el texto de opiniones, relataba sus aventuras por la ciudad y, además, reconocía que el reportaje había sido un fracaso. No obstante, y a pesar de la indignación de los responsables de la redacción, Arrigo Benedetti aceptó publicar el artículo y, en contra de lo esperado, los lectores quedaron encantados.

Avalada por esa buena acogida. Fallaci volvió a la carga y pidió que la enviasen a Estados Unidos para continuar su personal cruzada en pro de la entrevista con Marilyn Monroe. A cambio, se comprometía a mandar reportajes sobre Hollywood y sus selectos habitantes. Fruto de esos viajes fueron los artículos sobre Marlon Brando, James Dean, Arthur Miller, Gregory Peck, Ava Gardner o Frank Sinatra. Textos cuyo principal atractivo radicaba en el análisis de la sociedad estadounidense que realizaba la escritora desde el punto de vista de una europea, cuya actitud fluctuaba entre la fascinación, la extrañeza, el recelo y el hastío.

Oriana Fallaci en el programa de Dick Cavett emitido en 1973.

Oriana Fallaci en el programa de Dick Cavett emitido en 1973.

 
ABC PHOTO ARCHIVES/GETTY IMAGES

El inesperado éxito de los reportajes de Fallaci entre los lectores hizo que la editorial Longobardi decidiera recopilarlos en un libro. El hecho, lejos de alegrar a la periodista, la sumió en una sensación de derrota. “Estoy intentando dejar de escribir sobre cine y mi primer libro es sobre Hollywood”, comenta su personaje en la serie. A continuación, Jóhannes Haukur Jóhannesson, en el papel de Orson Welles, le recuerda cómo la fama conseguida con su adaptación radiofónica de La guerra de los mundos le facilitó el dinero para rodar Ciudadano Kane y le aconseja: “Los actores de Hollywood son tus extraterrestres, úsalos y luego podrás hacer lo que quieras”.En 1957 apareció Los siete pecados de Hollywood. Prologado por Orson Welles, el libro fue el hecho que permitió que Fallaci abandonase por fin el mundo del cine y el espectáculo para empezar a escribir otro tipo de reportajes. Por ejemplo, los que acabarían dando lugar a Entrevista con la historia, un volumen de conversaciones con personalidades como Henry Kissinger, Golda Meir, Giulio Andreotti, Yassir Arafat, Willy Brand, Hailé Selassié, Mohammad Reza Pahlavi o Santiago Carrillo.

Oriana Fallaci en los ochenta.

Oriana Fallaci en los ochenta.

 
MONDADORI PORTFOLIO/GETTY IMAGES

De hecho, aunque la primera escena de la serie muestra la entrevista que Fallaci realizó a Kissinger, a partir del capítulo 6, los guionistas apuestan por el pasado en lugar de por el futuro. De esta forma, lejos de contar la evolución de la carrera de la periodista, aprovechan el intento de suicidio protagonizado por Fallaci y su posterior internamiento en un centro psiquiátrico para que el personaje rememore su adolescencia durante la Segunda Guerra Mundial, reafirme su militancia partisana y reflexione sobre el hijo que no llegó a tener y que inspiraría su libro Carta a un niño que nunca nació.

El estreno coincide además con la publicación por parte de Alianza Editorial de Tan adorables. Miss Fallaci a la conquista de América, una selección de los artículos realizados en Hollywood o relacionados con el mundo del cine, muchos de los cuales se mencionan en la serie o han servido de material para los guiones. Por ejemplo, detalles, descripciones u opiniones sobre el estilo de vida americano, la prensa sensacionalista o la elegancia del cementerio de Forest Lawn, en el cual están prohibidas las cruces porque provocan tristeza y cuyo conjunto genera tanta paz, que hasta los enamorados y las familias van allí para hacer picnics.



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