martes, 3 de julio de 2018

Peter Handke / El peso del mundo



El peso del mundo

Peter Handke


“Estas anotaciones no fueron planeadas inicialmente como aparecen aquí. Comencé a escribirlas con la intención de darles un marco narrativo. En consecuencia, mi cerebro tradujo las percepciones cotidianas al código en el que iban a ser expresadas; es más, las percepciones mismas, aun las que surgían más casualmente, ya estaban orientadas a ese eventual objetivo. Las impresiones y vivencias que no podían adecuarse al modo de referencia común, es decir, a la forma literaria elegida de antemano, fueron dejadas de lado: podían ser olvidadas. Precisamente en el estado de concentrada atención que había alcanzado para estas anotaciones, me resultó llamativo ese olvido cotidiano. Muy pronto me pareció un desperdicio y comencé a conservar en la memoria también aquellos fenómenos de la conciencia que no servían al proyecto. De esta manera, poco a poco, el plan se destruyó y sólo quedó la anotación espontánea de percepciones libres de objetivo alguno. Cuanto más tiempo e intensidad aplicaba a continuar esta actividad, tanto más fuerte se volvía la experiencia de liberación respecto de formas literarias establecidas y, al mismo tiempo, de libertad en un terreno de la escritura que me era desconocido. Me ejercité para reaccionar súbitamente por medio del lenguaje ante todo lo que se topaba conmigo y me di cuenta de cómo, durante la vivencia, también la lengua cobraba vida en esa inmediatez y se volvía transmisible. Este libro podría ser, en consecuencia, una crónica. No es una narración consciente sino una crónica inmediata de las percepciones, fijada simultáneamente. La crónica de una conciencia individual, publicada en forma de libro.”

ADRIANA HIDALGO



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    Peter Handke nació en Grifferi, Austria, en 1942. Su producción, que abarca todos los géneros de la escritura, está considerada como una de las más originales en lengua alemana de la posguerra, posterior a la generación de Günther Grass y Martin Walser. Desde mediados de la década del sesenta comenzó a ganar notoriedad, prestigio y popularidad, por el carácter fundamentalmente crítico y polémico de su obra. Entre sus piezas teatrales se destacan las provocativas Kaspar (1968) y FI pupilo quiere ser tutor (1969), de próxima aparición en Adriana Hidalgo editora. Escribió novelas y relatos como Los avispones, Carta breve para un largo adiós, El miedo del arquero al penal y La mujer zurda; las dos últimas llevadas al cine por Win Wenders y por el propio Handke, respectivamente. Los temas dominantes en sus escritos son las trampas del lenguaje cotidiano y la racionalidad coercitiva y alienante de la rutina. En el tratamiento de estos temas el clima se tensa y enrarece hasta mostrar su lado oculto: la irracionalidad, la confusión y la locura.





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