Jenny Saville, de los Young British Artists a artista viva más cara de la historia
10.8 millones de euros. Eso es lo que Jenny Saville se ha llevado por la subasta de su óleo Propped en la subasta que la ha convertido en la artista viva más cara de la historia.
Esther Miguel Trula
11 de octubre de 2018
“Propped” (1992
Young British Artists: Según el responsable de Sotheby, la casa de subastas que responsable de la venta, se trataba de “una de las obras maestras indiscutibles de los Young British Artists”. Este fue el colectivo patrocinado y protegido por el mecenas Charles Saatchi, que desde la escandalosa y criticada exposición en Londres de Sensation, en 1997, dio a conocer al mundo a una veintena larga de creadores entre los que estaban buena parte de los artistas de arte moderno más cotizados a día de hoy. Se trató de un evento tan polémico como publicitario. Veinte años después, muchos de ellos, incluidos Saatchi y Saville, podrán decir que mereció la pena.
Viena conmemora en 2018 el centenario de las muertes de Gustav Klimt, Egon Schiele, Otto Wagner y Koloman Moser. Las celebraciones arrancan con una retrospectiva de Schiele en el museo Leopold: óleos, acuarelas, dibujos, gouaches, pero también fotografías y poemas: más de 200 obras sobrecogedoras, divididas en apartados temáticos.
Egon Schiele murió a los 28 años. El museo Leopold de Viena -la mayor colección del pintor austríaco- celebra estos días el centenario de la muerte de Schiele con una exposición difícil de olvidar. En una de las vitrinas hay una foto del pintor muerto en su cama, de perfil, con camisa blanca: uno de sus brazos está cómodamente doblado hacia arriba mientras su mano soporta la nuca. Parece un joven descansando al sol. Su cuerpo está cubierto por algunas flores silvestres. Pocas horas antes Schiele había terminado un boceto de su mujer, la miraba desde la cama. Edith tiene la cabeza apoyada en la almohada y los párpados pesados; espera un hijo de Schiele que nunca vería la luz. Edith moriría de gripe española mientras su marido la pintaba: era 28 de octubre de 1918. Schiele, contagiado ya, moría tres días después.
Heriberto Ochoa observa desde un banco en la tercera fila de la iglesia mientras Salvador Herrera sostiene a la pequeña sobre la pila bautismal y el sacerdote pronuncia unas palabras. Como dicta la tradición, tanto la niña como el padrino van de blanco, y, a Ochoa, la constitución achaparrada de Herrera le recuerda a una vieja nevera.
«Una cosa admirable de los estadounidenses —piensa Adán— es su coherencia».
Nunca aprenden.
Adán es un hombre de palabra.
Después del funeral, se reunió con Gibson y le dio un filón. Se sentó a la mesa delante de la DEA; había fiscales federales, estatales y locales, y respondió a cada una de las preguntas que le formularon y a algunas que no se les ocurrió formular. La información propició gran cantidad de decomisos de droga y detenciones de alto nivel en Estados Unidos y México.
El escritor argentino Jorge Fernández Díaz con su madre.
Jorge Fernández Díaz
Mamá ha muerto
El escritor argentino Jorge Fernández Díaz despide a su madre, a la que dedicó un libro memorable
2 de octubre de 2019
Mi madre se despidió de su hijo seis o siete veces. Parecían despedidas rotundas, dolientes y en cierta medida lúcidas, abiertas como breves fogonazos conscientes en medio de la tiniebla de la desmemoria. Regresé llorando a casa cada vez, y anduve como sonámbulo por la vida, creyendo que se apagaría definitivamente en cualquier momento o que el Alzheimer la hundiría en la incomprensión definitiva y total, y en la oscuridad del ensimismamiento. Pero de pronto la visitaba y ella estaba allí, como siempre, en su cama, y resulta que no recordaba para nada nuestra desgarradora despedida. Esa maldita enfermedad de la mente hace que te despidas dolorosamente de tu madre en el andén, que la veas subir al tren que se la llevará para siempre, y que regreses a casa hecho pedazos, pero dispuesto a iniciar el duelo. Para luego volver al andén y ver que tu madre continúa sentada en un banco, que se bajó del tren y que ignora cuanto sucedió, y que parece dispuesta a despedirse como si no se hubiera despedido jamás, en una repetición perpetua del adiós. Fue así que el viernes pasado mi hermana Mary, que tan amorosamente veló sus últimos meses, me llamó por teléfono mientras yo pulía mi artículo dominical y me dijo con voz temblorosa que mamá había muerto. Tuve entonces un fuerte sentido de irrealidad, dejé todo y corrí hasta la residencia asturiana, donde permaneció internada el último año, al cuidado de un gerontólogo magnífico y de enfermeras maravillosas. Esta vez, contra mi propia incredulidad, mi madre había subido al tren, y este había partido: el andén y el banco estaban vacíos, y corría la suave brisa de una melancolía anticipada.
Bella Hadid desfila para Vivienne Westwood en la Semana de la Moda de París, el 28 de septiembre de 2019.RICHARD BORD
Bella Hadid, 23 años y unas cifras de vértigo
Después de un lustro sobre las pasarelas, la modelo está en la cima de su carrera: tiene 27 millones de seguidores en las redes sociales, posee 23 millones de euros y gana casi ocho al año
María Porcel
2 de octubre de 2019
Los caballos y las cámaras de fotos. Esas eran las dos pasiones de Isabella Khair Hadid hasta hace apenas cinco años. "Ni siquiera le gustaba posar ante la cámara", reconocía su madre, Yolanda Hadid, recientemente a una revista de moda. A la niña le gustaba sacar fotos, no ser retratada. Pero eso era antes, hasta que las pasarelas se cruzaron en su vida y, en septiembre de 2014, Bella Hadid, como ya es conocida mundialmente, debutaba desfilando para Desigual en la Semana de la Moda de Nueva York. A partir de ahí, su exposición, pasarelas, portadas e influencia no han dejado de crecer. Con 23 años recién cumplidos —los celebró este miércoles—, Bella Hadid hoy ocupa por derecho propio un hueco en la industria de la moda. Y, además, no está sola: la acompaña su hermana, Gigi Hadid, otra de las top models del momento.
El triunfo de Bella es cuantificable. La web models.com, referente en la industria, la coloca dentro de las 50 grandes maniquís del momento, además de entre las mejor pagadas y las mejor situadas en redes sociales (séptima, superando a Gisele Bündchen o Heidi Klum gracias a sus más de 26 millones de seguidores en Instagram y 1,1 en Twitter). Según un análisis del diario italiano Il Corriere della Sera, en 2017 batió un récord protagonizando portadas, nada menos que 32, y campañas, 27, para una quincena de marcas. Hoy sigue colaborando con las más potentes del mercado como Dior, Calvin Klein, Missoni, Moschino, Versace...Bella no fue la primera ni sería la última de su familia en triunfar en ese mundo. Su hermana Gigi —cuyo nombre real es Jelena Noura Hadid— había debutado apenas un año antes en la misma pasarela y de la mano de la misma firma de moda española. Y hasta ahí los paralelismos. Aunque su nombre ayudó al de su hermana a lograr el empujón definitivo, hoy las dos triunfan en solitario como estrellas indiscutibles (con permiso de la omnipresente y muy rica Kendall Jenner, buena amiga de ambas) de la moda global. No comparten estilos, marcas de moda ni contratos. Tampoco peleas por los mismos. Según el diario británicoThe Standard, la fortuna de Gigi superaría los 26,4 millones de euros (ganó 8,7 millones en 2018, segúnForbes, que la coloca en el séptimo lugar del ránking de las modelos mejor pagadas), mientras que la de Bella sería de unos 22,7 millones, habiendo ganado 7,7 millones en 2018 y quedando octava en la misma.
ampliar fotoGigi y Bella Hadid, en los MTV Video Music Awards celebrados en Newark, Nueva Jersey, el 26 de agosto.AXELLE/BAUER-GRIFFINWIREIMAGE
No luchan entre ellas; tampoco lo necesitan. "Nuestros mercados son muy distintos", explicaba Bella a Harper's Bazaar Arabia en 2017. "Si mi hermana consigue un contrato, bien por ella. Somos familia, puede comprarme un par de zapatos", bromeaba. Aunque ambas tienen un ligero parecido físico, Gigi es la clásica modelo estadounidense, rubia, ojos azules, rostro redondo, 179 centímetros y medidas que rozan el 90-60-90. Mientras, Bella triunfa en pasarelas europeas y firmas de belleza por sus rasgos afilados y su melena oscura (pese a algún puntual tinte rubio), midiendo 175 centímetros y con unas medidas aún más escuetas: 86-61-81.
La lucha no forma parte de su educación. Bella (1996) es la hija mediana —entre Gigi (1995) y Anwar (1999)— del matrimonio formado por el constructor y promotor de origen palestino Mohamed Hadid y su esposa, la modelo holandesa Yolanda (de soltera Van den Herik), que se casaron en 1994 y separaron en el año 2000. Ambos mantienen una buena relación: es habitual verles en primera fila allá donde sus hijos estén desfilando.
Los chicos Hadid no salen de una familia ni de una granja cualquiera. Criados en los mejores colegios de California, su padre desarrolló los hoteles Ritz Carlton alrededor del mundo y su fortuna supera los 360 millones de euros, mientras que su madre emigró de los Países Bajos a Nueva York para hacer carrera y, desde allí, enviaba dinero a su familia para que pudieran salir adelante. De ahí que Bella destaque a menudo que la ética ha sido fundamental en sus carreras y es el principal legado que recibió de sus padres.
"Cuando mis niñas empezaron en este negocio, las senté y les dije: 'Mirad, ahí fuera hay un millón de chicas tan guapas como vosotras y que se merecen el éxito tanto como vosotras. Tenéis que ser las más trabajadoras y demostrarle a la gente que os preocupáis por todo el mundo", contaba Yolanda a People sobre sus hijas. "Este es un negocio superficial. La ropa va y viene, pero lo que me hace estar orgullosa de mis hijas, más aún que su éxito, es que sean educadas y respetuosas". De ahí que, cuando empezaron como modelos, también las obligara a estudiar: Gigi optó por criminología y Bella, cómo no, por la fotografía.
Sus intenciones se han cumplido: el trabajo es lo primero ."No puedo perderme en fiestas y noches locas si quiero dar el máximo en mi trabajo. Por el momento, es todo lo que me interesa", le decía Bella hace un par de años a Il Corriere della Sera. "Siempre está tranquila, pase lo que pase", decía Michael Kors de ella en The New York Post después de que se cayera en la pasarela durante su desfile. "Se levanta, se sacude y sigue, sin dramas". Es habitual escuchar a los diseñadores deshacerse en halagos con ella. "Más allá de su belleza, me sedujo inmediatamente su amabilidad", asevera el modisto Alexandre Vauthier. Para Jeremy Scott, de Moschino, "ambas son muy educadas, dulces y amables".
La carrera de Bella Hadid podría haber sido deportiva; su pasión por los caballos casi la lleva a competir en los Juegos Olímpicos, pero la enfermedad de Lyme (que también sufren su madre y hermano) finalmente la apartó de aquello. También podía haber virado hacia la televisión, ya que su madre ha protagonizado durante años un reality show, Real Housewives of Beverly Hills, donde sus hijas han aparecido en alguna ocasión, más por complacerla que por la fama, como ellas mismas han explicado. El destino estaba marcado en forma de pasarela.
Centro Correccional Metropolitano San Diego, California 2004
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La jornada de los prisioneros empieza temprano.
Una sirena automatizada despierta a Adán Barrera a las seis de la mañana y, si perteneciera a la población general en lugar de hallarse bajo custodia protectora, desayunaría a las seis y cuarto en el comedor. Por el contrario, los guardias deslizan una bandeja con cereales frescos y un vaso de plástico con zumo de naranja aguado por una rendija de la puerta de su celda, una caja de cuatro por dos metros situada en la unidad de internamiento especial del piso superior de unas instalaciones federales en el centro de San Diego, donde, desde hace más de un año, Adán Barrera ha pasado veintitrés horas al día.
Creemos que podemos fabricar miel sin compartir el destino de las abejas.
MURIEL BARBERY
La elegancia del erizo
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Abiquiú, Nuevo México 2004
Suena la campana una hora antes de que amanezca.
El apicultor, liberado de una pesadilla, se levanta.
Su pequeña celda dispone de una cama, una silla y una mesa. Una ventanita en la gruesa pared de adobe da al camino que conduce a la capilla; la grava es plateada bajo la luz de la luna.
Elisa Ferrer, en su casa, este martes. MÒNICA TORRES
Elisa Ferrer se estrena en la novela con el Premio Tusquets
"Es una historia intimista con sentido del humor sobre la vida de Nuria, que se queda sin trabajo y sin pareja", explica la ganadora del galardón presidido por Almudena Grandes
FERRÁN BONO
Valencia, 1 de octubre de 2019
La valenciana Elisa Ferrer, de 36 años, ha ganado este martes, por unanimidad del jurado, el XV Premio Tusquets de novela con la obraTemporada de avispas. Se trata de la primera novela de esta narradora que acaba de volver de estudiar un máster de escritura creativa en la universidad estadounidense de Iowa. "La novela la escribí allí", explica Ferrer desde su casa en el barrio de Russafa de Valencia. El libro "habla de la vida de Nuria y de su inestabilidad. Se queda sin trabajo, sin pareja y está en una situación complicada con su madre con la que vive desde pequeña, cuando las abandonó su padre. A pesar de ello, la protagonista ha seguido idealizando a su progenitor con el que se produce un reencuentro, al recibir una llamada avisándole de que está ingresado en la UCI", señala la autora, que ha trabajado como guionista de televisión y como analista de guiones para el departamento de ficción de RTVE en Madrid.
Un zorro en el Reino Unido.JEFF MORGANGETTY IMAGES
La novela no está muerta
Jon McGregor huye del tradicional relato realista de la vida rural en una historia que narra con audacia el discurrir de un pueblo durante 13 años tras la desaparición de una niña
José María Guenzelbu
30 de septiembre de 2019
En este comienzo de siglo se vuelve a cuestionar el futuro de la novela. Lo cierto es que, con unas cuantas excepciones, la novela se viene moviendo entre un realismo poco innovador y una autoficción que, con harta frecuencia, es la salida fácil a la falta de invención de los creadores. Pero la invención es siempre la invención, es decir, el yunque donde se martilla una auténtica obra de ficción, la propia del verdadero novelista, del creador de mundos, del “ingeniero de almas” que decía Gorki.El embalse 13pertenece a esta última categoría.
Una hermosa historia de la fea normalidad, de una discriminación que no es violenta, de un dominio de baja intensidad pero que lastra a la mujer
«Lo que más me impresionó es que, quizá más que un libro del momento, en muchos sentidos me ha parecido un libro intemporal. Es la historia de una mujer corriente que, a pesar de ser un producto de la sociedad coreana de finales del siglo XX y principios del XXI, en términos emocionales podría haber salido de las páginas de Henry James o de Jean Rhys, por su vulnerabilidad y su sufrimiento. Y, por supuesto, qué vamos a decir del final, excepto que es un golpe maestro extraordinario, que dejará una marca indeleble en cualquiera que lo lea y que para el futuro le asegura a este libro un puesto como clásico de la literatura.»
Chris White, editor de Scribner
BERNA GONZÁLEZ HARBOUR
30 de septiembre de 2019
En primer término sorprende la sorpresa, el reguero de lectores cautivados por una historia tan corriente como la que viven, pero esa es precisamente la clave de que cientos de miles de coreanos, japoneses y otros asiáticos se hayan contagiado de un éxito que ahora llega a España.Kim Ji-young, nacida en 1982,es la novela corta de una vida corta, de una vida común, la de una chica cuyo nombre es el más habitual en Corea del Sur y que salta de su infancia al instituto, al primer trabajo, a la maternidad y a un final impronunciable con las dificultades de cualquiera. Pero no de cualquier persona, sino de cualquier mujer. Y esa es la clave.
Hirokazu Koreeda: “Quería que el protagonista de la película fuera el tiempo”
Christian Leal
Con motivo de la celebración del 63 Festival Internacional de Cine de San Sebastián, se presentó en la sección “Perlas”, la película Nuestra hermana pequeña, de Hirokazu Kore-eda (De tal padre, tal hijo). La película relata la vida de tres chicas que deciden adoptar durante un tiempo a su hermana pequeña, a la cual no conocían y que nació de la relación de su padre con otra mujer. Gracias a su presentación tuvimos la oportunidad de hablar con Hirozaku Koreeda, el director de la película, quién nos contó muchas cosas interesantes sobre la película. Además, la cinta se alzó con el premio del público en el Festival de San Sebastián:
¿Qué le atrae de las historias familiares?
Es difícil de responder a tu pregunta, siempre mis películas están relacionadas con el tema familiar. Como sabrás, la película es un manga, entonces me ha gustado mucho la historia de tres niñas abandonadas por sus padres y adoptan a su hermana también abandonada por su padre. Pero esta vez tampoco quería enfocar en la vida de las cuatro hermanas, quería una visión más grande, es decir, hablar de la ciudad, del tiempo que están en la ciudad. El tiempo es la protagonista de la película.
“Juego de tronos’ plasma perfectamente el populismo moderno”
El intérprete que encarnó en la serie a Tywin Lannister pone voz en la Quincena de San Sebastián a discursos de Lincoln junto a la Orquesta de Cincinnati
JESÚS RUIZ MANTILLA San Sebastián 29 AGO 2017 - 17:44 COT
Charles Dance, en el Kursaal de San Sebastián.GORKA ESTRADAEFE
Charles Dance se ha presentado en San Sebastián para hacer dos de las cosas que más disfruta en este mundo: nadar en el mar y salir a escena. A lo primero se entregó por la tarde. Miraba esta mañana de martes de reojo la cristalera del Kursaal desde la que se divisa la playa de Zurriola y decía: “Ahí me voy a meter en cuanto pueda. Nado en todas las ciudades donde encuentro mar”.
está cogiendo aceituna. El viento, galán de torres, la prende por la cintura. Pasaron cuatro jinetes sobre jacas andaluzas, con trajes de azul y verde, con largas capas oscuras. "Vente a Córdoba, muchacha." La niña no los escucha. Pasaron tres torerillos delgaditos de cintura, con trajes color naranja y espadas de plata antigua. "Vente a Córdoba, muchacha." La niña no los escucha. Cuando la tarde se puso morada, con luz difusa, pasó un joven que llevaba rosas y mirtos de luna. "Vente a Granada, muchacha." Y la niña no lo escucha. La niña del bello rostro sigue cogiendo aceituna, con el brazo gris del viento ceñido por la cintura. Arbolé, arbolé. Seco y verdé.
Se publica en español la transcripción completa de la entrevista a Susan Sontag en ‘Rolling Stone’ en un momento crucial de su vida, como ensayista reconocida y tras haber superado el primer brote de su enfermedad.
Angela Molina
19 de agosto de 2019
Ampliar fotoRetrato de Susan Sontag en 1979.GEORGE ROSEGETTY IMAGES
En una de las entradas de su diario, Susan Sontag se pregunta: “¿Qué me hace sentir fuerte? Estar enamorada y trabajar”. La respuesta transparenta la solidez de su pensamiento, parecida a la gota de ámbar que atrapa un insecto y que durante siglos mantiene la misma forma, dura y suave, a veces pegajosa (¡cuántos adeptos!), de color mutable (una cabellera privilegiada), emergente (en árabe, ámbar significa “lo que flota en el mar”), curativa. Cómo sudaban los árboles cuando la Sontag publicaba sus libros—El amante del volcán, Viaje a Hanoi, Contra la interpretación, La conciencia uncida a la carne—, releídos hoy como diminutas cámaras del tiempo que conservan, admirablemente, el ADN de una personalidad persuasiva y generosa.