domingo, 1 de mayo de 2011

Polanski / The Ghost Writer

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Roman Polanski
THE GHOST WRITER
Por Pablo Soriano

Roman Polanski es un maestro urdiendo intrigas. En su última película, sitúa a sus personajes en un escenario político.
Ewan McGregor es el escritor, “the ghost writer”, un escritor en la sombra o como le dice a Adam Lang: “Soy su negro”. Lang, ex Primer Ministro británico, interpretado por Pierce Brosnan, necesita que su nuevo “negro” —nunca llegará a pronunciarse su nombre— termine sus memorias. El manuscrito está bastante avanzado, pero su autor ha muerto ahogado en extrañas circunstancias. No está claro si fue un accidente o un suicidio. Lang parece sinceramente afectado.

Ewan McGregor

El director francés de origen polaco adapta la novela El poder en la sombra, de Robert Harris. Polanski utiliza ciertos elementos del relato original,  dirigidos a producir inquietud desde la primera secuencia. Un coche abandonado, un ferri, es suficiente para situarnos en una atmósfera de intriga. La cuidada banda sonora a cargo de Alexandre Desplat se funde con la acción, consiguiendo crear el clima necesario en cada momento.
El protagonista experimenta un salto en su carrera al pasar un mes trabajando con Lang y acceder al manuscrito de su predecesor. El escenario escogido para la realización del trabajo encaja a la perfección con las expectativas generadas al principio. Un cielo siempre nublado envuelve de luz plomiza una isla poco habitada de la costa Este de EEUU. El único acceso es el ferri donde murió el primer escritor. El viento y la lluvia refuerzan la sensación de angustia que estrangula a los personajes. La casa, fría, impersonal, parece formar parte del inhóspito paisaje que penetra en las estancias por los grandes ventanales. La esposa de Lang confiesa que a veces tiene la sensación de estar confinada en Santa Elena.


Olivia Williams

En seguida comienzan los problemas. Unas filtraciones destapan la implicación de Lang en una serie de secuestros cometidos por la CIA. Presuntos terroristas han sufrido torturas en cárceles clandestinas. Según el gobierno de EEUU, “técnicas mejoradas de interrogatorio”, entre las que se encuentra el waterboarding, donde se simula la asfixia por ahogamiento. La Corte Penal Internacional reclama a Lang para que testifique. El abogado de Lang le recomienda que no abandone EEUU. Es uno de los pocos países que no reconoce la jurisdicción de la Corte Penal Internacional, junto con Irak, China, Corea del Norte o Israel. Lang no tiene otra opción si no quiere que le juzguen por crímenes de guerra.
Las similitudes con Tony Blair son evidentes pero quien espere un biopic del líder laborista quedará defraudado. El propósito de Polanski no es profundizar en la historia reciente. La denuncia social es solo el telón de fondo para tejer la trama de investigación llevada a cabo por el escritor contratado para finalizar las memorias. El thriller político es el medio para desarrollar el carácter los personajes, crear un clima inquietante  y poner a prueba la credulidad del espectador. Es el inconfundible estilo de Polanski, cultivado desde hace décadas.

Olivia Williams y Kim Cattrall

El escritor mantendrá una estrecha relación con las dos mujeres más importantes en la vida de Lang: Ruth Lang, la esposa, interpretada por Olivia Williams (Sexto sentido, An education) y Amelia Bly, la ayudante personal, Kim Cattrall (Sexo en Nueva York). Dos personajes dominantes y arrolladores que confundirán al protagonista en medio de un juego de apariencias.  Su papel en la conspiración no se sabrá hasta el final.
La acción se centra en la lucha del escritor por saber la verdad. La historia acontece en pocos días, las secuencias se encadenan con fluidez, sin grandes saltos temporales. La colaboración incomoda con Lang se tornará en confrontación cuando descubra que miente sobre su pasado. La tensión alcanza  su punto más álgido cuando el protagonista huye del ferri presa del pánico. Sus perseguidores salen poco tiempo en pantalla y siempre en plano general. Está forma de distanciar el peligro no repercute en el ritmo e incrementa el suspense al convertir una acción típica en una situación ambigua. El espectador no está completamente seguro si lo que experimenta el escritor está fundamentado o no. La cámara sigue la huida de McGregor transmitiendo una sensación subjetiva, a la vez que muestra los espacios de forma natural.

Eli Wallach


Merece la pena destacar dos escenas, que articulan una reflexión escalofriante por medio de la hilaridad. En la primera, el escritor busca refugio en el porche de una casa huyendo de una fuerte lluvia. El propietario, un anciano,  sale a su encuentro. Es Eli Wallach, uno de los secundarios de oro de Hollywood. Ha participado en clásicos como Lord Jim, Vidas rebeldes o Los siete magníficos. Su aparición no es casual, pues su rostro envejecido nos recuerda la función autorreferencial del cine. Esto da pie a que su intervención actúe como un guiño a la obra de Polanski. Eli advierte a McGregor que la mujer que presenció el supuesto asesinato de su predecesor no le va a contar nada, pues está en coma desde que sufrió un accidente. Las pausas dramáticas nos transportan a un relato de terror. La inflexión lúgubre al pronunciar la palabra “coma” hace que recordemos los procedimientos de los brujos en la Semilla del Diablo. El mal está encarnado en el control de la información, los políticos son solo la fachada.

Pierce Brosnan

En la segunda escena, hay un plano que no forma parte de la progresión de la historia, pero que ilustra un concepto abstracto sin necesidad de dialogo. El escritor observa por la ventana cómo el jardinero se harta de trabajar contra el viento al barrer el suelo de la entrada. La lucha del protagonista es bien parecida. Su búsqueda de la verdad entra en conflicto con fuerzas invisibles que le pueden borrar de un plumazo. En la era de la información, los poderes fácticos están más expuestos a la luz, pero continúan siendo inaccesibles. Sería fácil ligar la trama de The Ghost Writer con el incierto destino de Julian Assange. Necesitamos perspectiva histórica para determinar el alcance de WikiLeaks, un hito del periodismo de investigación para algunos y simple chismorreo para otros. No necesitamos esa perspectiva para saber que los Estados sigue empleando la manipulación, el secretismo y a veces el crimen para gobernar el mundo. Polanski sólo abre una puerta para recordarnos lo que ya sospechábamos, pero lo hace con la mano de un maestro del cine, que ha experimentado en su propia carne las sucias maniobras de los políticos. La vida de Polanski se ha complicado, pero conserva su inspiración para producir terror y piedad, los dos elementos esenciales de la tragedia griega. The Ghost Writer confirma que Polanski es uno de los grandes. No quedan muchos. Hollywood ya no funciona como una fábrica de sueños. Se conforma con recaudar dinero.


FICHA TÉCNICA
Título original: The Ghost Writer
Dirección: Roman Polanski
Paises: Francia, Alemania, Reino Unido
Año: 2010
Duración: 120 min
Género: Thriller político
Interpretación: Ewan McGregor, Pierce Brosnan, Olivia Williams, Kim Cattrall, Eli Wallach, James Belushi, Jon Bernthal, Tom Wilkinson.
Guión: Roman Polanski, Robert Harris.
Productora: France 2 cinéma, France Télévisions, Canal+, CinéCinéma.
Música: Alexandre Desplat
Fotografía: Pawel Edelman
Pablo Soriano
Into the wild union, 9 de enero de 2011


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