![]() |
| Lucia Joyce |
Maravilla salvaje
![]() |
| Lucia Joyce |
Resulta paradójico que en Irlanda desconozcan la visita que Gabriel García Márquez hizo a ese país, siendo uno de los pueblos que más valora la literatura. Los irlandeses se consideran “salvadores de la civilización” por las obras clásicas que sus monjes copiaron y conservaron durante la Edad Media. Y decidieron recurrir a la literatura para “inventar Irlanda” como una comunidad histórica, y como una cultura de resistencia ante la imposición durante siglos de Inglaterra, su vecino más que incómodo, imperial. Tal vez eso contribuye a explicar que Irlanda, siendo un país que no llega a cinco millones de habitantes, cuenta con cuatro Premios Nobel de Literatura, a pesar de que quien tal vez más lo merecía, James Joyce, nunca lo recibió.
![]() |
| Isabelle Huppert |
![]() |
| Isabelle Huppert |


En la entrevista que le hizo Guillermo Cabrera Infante, o su alter ego G. Caín, a Anthony Mann en 1958, publicada en la revista Carteles, el cineasta definía a Ernst Lubitsch como “un director que sabía exactamente dónde situar la cámara”. Y añadía: “Para un director de cine colocar la cámara es como encontrar la palabra justa un escritor”. Algo parecido podría decirse del austriaco Michael Haneke, cineasta que parece definir su identidad estilística en la precisión. A los pocos minutos de metraje de Amor, la posición de la cámara de Haneke logra no solo hacer inteligible la arquitectura del confortable piso donde vive el matrimonio protagonista —dos ancianos profesores de música—, sino también extraer todo el potencial dinámico y narrativo del movimiento de sus personajes sobre ese espacio… Dos notas que empezarán a extraviarse entre los renglones de una partitura limpia que, poco a poco, les irá resultando laberíntica, indescifrable.
![]() |
| Jean-Lous Trintignant |
Volver a someterse a la dura disciplina de un rodaje es algo para lo que ya no se siente capaz. “Acabo de rechazar trabajar en una película de Bruno Dumont. Era interesante, pero tengo miedo de no estar a la altura físicamente”, explica el actor de reconocidos títulos como Rojo, Amor o Z. “Ya no me muevo solo, siempre necesito a alguien a mi lado que me diga: cuidado, hay un mueble delante de ti, te vas a dar un trompazo”, cuenta no sin una cierta ironía. De este modo Happy End, la última película de Michael Haneke, de título engañoso, que se estrena hoy viernes en España, pondrá un final, también poco feliz, a una larga carrera con más de 120 títulos que lo han convertido en un referente del cine francés y europeo del último medio siglo.
La pareja del momento, Emily Ratajkowski y Sebastian Bear-McClard, fue fotografiada disfrutando de un día de playa en Miami en actitud muy cariñosa.
La modelo aprovechó la ocasión para presumir de su cuerpo. Con una bikini verde, Ratajkowski lució su figura en compañía de su flamante marido, quien no se despegó de su lado.
La pareja se casó el pasado mes de febrero. Tras un breve romance, contrajeron matrimonio en una íntima ceremonia en Nueva York que compartieron en Instagram.

Ratajkowski saltó a la fama en 2013 después de aparecer en el video musical de "Blurred Lines" de Robin Thicke. Más tarde, hizo su debut en el cine en Gone Girl en 2014 y tuvo un papel protagónico en We Are Your Friends en 2015.
También fue parte de las películas I Feel Pretty e In Darkness, ambas lanzadas a principios de este año. Próximamente estará en el filme de suspenso Welcome Home junto con Aaron Paul, que se estrenará en noviembre.




La británica de 27 años sorprendió a sus fans al anunciar su matrimonio, ya que recientemente había terminado su relación con el productor Jeff Magid, con quien estuvo tres años.
Estaba inerte, mirando al suelo, con los brazos colgando, completamente quieto y callado". En 1986 el fotógrafo Arthur Grace recibió el encargo de Newsweek de seguir durante un mes la gira de Robin Williams. El primer día que vio la preparación del cómico minutos antes de un show pensó que se había quedado dormido: "De repente, cuando le llamaron, estalló". Como una explosión, una dinamo de creación constante de una energía brutal. Sin freno, sin límites, sin red, sin censura. Desaforado. Volcánico. Solo así entendía la comedia Robin Williams. Interpretaba a Dios drogado creando al ornitorrinco, se convertía en la vagina hablante de Whoopi Goldberg en un telemaratón benéfico televisado a todo EE UU, se burlaba de sí mismo hasta la autoflagelación más dolorosa. Todo sin dar respiro. E imitaba. Imitaba, saltaba de un personaje a otro en segundos sin parar de correr por el escenario. Durante horas, semanas, meses. "Tengo miedo a ser aburrido, al día en que mi mente no pueda arrancar", contaba. Y cuando intuyó que empezaba a perder el control de su cerebro, Robin Williams se suicidó.
![]() |
| Robin Williams Tributo callejero Los Angeles, 2014 |
![]() |
| Robin Williams |
"Escribimos el Genio para Robin [Williams] sin saber si aceptaría. Hubiéramos estado en grandes problemas si hubiera dicho que no", recuerdan hoy los directores Ron Clements y John Musker, que se encargaron hace 23 años de convencer a una de las grandes estrellas de la comedia para que cediese sus laringes al carismático secundario mágico de Aladdin (1992). Dos décadas después del estreno y un año después de la muerte de Robin Williams, el Genio, uno de sus personajes más carismáticos, sigue vivo. Ahora, Disney saca de su baúl una selección de esas jornadas eternas de risas e improvisación que pasó el actor en el set de grabación. Cumplió mucho más que tres deseos para Disney.
![]() |
| Robin Williams |
Muerto Robin Williams y con Philip Seymour Hoffman (uno de los mejores actores de su generación) todavía en la memoria, ha vuelto la fatigosa muletilla del juguete roto. Cuando no se sabe nada que decir sobre el trabajo profesional de un actor que acaba de morir se resucita el título de la película de Summers y ya está todo dicho. El caso es que ni Williams ni Seymour Hoffman respondían al cliché. Eran actores respetados, con proyectos en marcha y jugosas retribuciones. Williams explotó con notable éxito sus cualidades de hombre orquesta de la interpretación y Seymour Hoffman demostró (en Antes que el diablo sepa que has muerto o en Los idus de marzo, por ejemplo) que el mejor efecto especial es el talento del actor. La maquinaria Hollywood trabaja así: exprime el talento de sus actores (de los que tienen genio), exacerba sus depresiones y destila de ellas el instante de una interpretación insuperable. No es que sean juguetes rotos; es que tienen que ser rompibles para que el cine obtenga la plusvalía actoral en la pantalla. Buena parte de la historia de Hollywood está tejida con desiertos de drogas, océanos de alcohol y galaxias de sexo (léase Hollywood Babilonia, de Kenneth Anger); es, en fin, el humus que abona la cosecha.